Nota de la autora: lunes, 03 de diciembre de 2012.
¡Hola cómo estáis! ¡Aquí vamos con el capítulo trece! Espero que os guste. Como anécdota os diré, que este cap lo comencé a escribir a finales de agosto de 2012 pero por motivos personales no he logrado terminarlo y publicarlo hasta ahora. Por cierto, en este cap vais a leer en varias ocasiones el nombre de Lake District (El Distrito de los Lagos).
Es una zona preciosa cerca de Londres donde hay muchísimas mansiones, granjas y casas victorianas que ahora están habitadas por famosos y que las usan como casas de verano. Lake District se convirtió en territorio protegido e inalterable a raíz de la muerte de Beatrix Potter, la autora que creó a Peter Rabbit o Perico el Conejo como también se le conoce en español. Ella adoraba Lake District porque era donde siempre veraneaba con sus padres. Y de hecho fue allí donde se aficionó al dibujo desde pequeña. Pues Lake District está lleno de bosque y animales salvajes. Beatrix creó a Peter al ver un conejito esconderse en una madriguera. Fue así cómo surgió su inspiración para empezar el cuento de Peter Rabbit. La misma Beatrix hacía los dibujos de sus historias además de escribirlas y eso es algo que admiro de ella. La cosa está en que Beatrix Potter siempre estuvo enamorada de Lake District y cuando ella decidió independizarse de sus padres, se compró una granja allí y fue su hogar hasta el día de su muerte. Cuando falleció Beatrix Potter, ella ya era dueña de mucho territorio de Lake District, aunque no lo compró para explotarlo sino para conservarlo. En su testamento, dejó dicho que Lake District debía conservarse tal y como ella lo había conocido. Así que hoy día, aún habiendo pasado años desde la muerte de Beatrix Potter, Lake District es una zona donde no se han hecho nuevas construcciones sino que permanece con lo mismo que tenía cuando Beatrix vivía. En fin, después de esta explicación sobre Lake District os dejo con el capítulo. Un abrazo. RAkAoMi. ;-)
Dedico el cap a: FzMarcE09, un nuevo lector que me dejó por primera vez Review en "Salvaje", también a Romycrazy, Sagami Zalmaix, Sandrita Granger, Sonia Granger Potter, Romycrazy, Sayukiran, Marina Chan 086, Tooru Hally Bell Potter, Manuel, Drago, Tyflos y así como otra mucha gente que me sigue desde hace tiempo. Y a los nuevos lectores que me siguen desde esta historia y que según me han dicho, les gusta. También se lo dedico a una nueva lectora apodada DianaJanePotter y que por cierto es española como yo. Bienvenida seas, a la familia de lectores/as de las historias de RAkAoMi. Desde aquí te agradezco infinitamente el Review tan lindo y entrañable que me dejaste en el cap 12 de esta historia y te digo desde ya, que te quedes con nosotros/as todo lo que se te antoje. Por cierto, cuando alguien como tú, me dice que se lee mis historias para quitarse el estrés de los exámenes, porque le apetece evadirse o incluso se las lee por el mero hecho de disfrutarlas, me da un subidón como ni te imaginas. Me alegras el día como se dice coloquialmente. Así que de nuevo gracias. Un beso fuerte. RAkAoMi.
Cap. 13. "Me gusta Hermione."
Cuando Hermione despertó eran las siete de la mañana. Se sintió bien y ello se debía a que había dormido a gusto. Por primera vez desde que estaba en su hogar, no había tenido pesadillas.
"Puede que Harry tuviera razón y una vez que conseguí vencer al psicópata dejó de ser un problema para mí."-. Pensó ella recordando la última vez que soñó con él.
- Harry…- dijo flojito acariciando su cara-. Gracias por todo lo que estás haciendo desde que llegaste a mi casa. Te estás portando genial conmigo. Me haces compañía, te preocupas por mí, no me dejas sola, me cuidas…Creo que puedo sentirme afortunada de tener un amigo como tú. Eres el mejor amigo que pueda existir y el chico más especial que he conocido. Espero que todo te vaya bien ahora que Voldemort no existe y sobre todo espero que encuentres a alguien que pueda quererte como te mereces. Lo que te dije ayer lo sigo pensando: después de lo mal que lo has pasado la mayor parte de tu vida…Tú más que nadie, mereces que te quieran.
Sabiendo que estaba dormido, ella le dio un beso suave y bonito en los labios. Con cuidado de no despertarle, salió de la cama y abandonó la habitación.
Una vez duchada y vestida con ropa negra, Hermione bajó a la cocina y se hizo el desayuno. Acababa de comerse la tostada, iba a empezar a tomarse el café cuando de repente, vio que Harry entraba en la cocina con cara de sueño y los pelos a lo loco.
- Buenos días-. Dijo él dando un bostezo-. ¿Queda café?-. Preguntó restregándose los ojos para despejarse y acercándose a donde estaba la cafetera de aluminio.
- Sí-. Dijo su mejor amiga comenzando a beber el que tenía en la mesa-. Por cierto Harry, el entierro de Mary es a las nueve y ya son las ocho. Si eres capaz de desayunar y arreglarte en media hora, te espero. De lo contrario iré sola al tanatorio. No quiero llegar tarde.
- ¿Las ocho?-. Preguntó él con alarma-. ¡No llegarás tarde. En quince minutos estaré listo!
Hermione se rió un poco cuando le vio salir corriendo de la cocina y subir las escaleras a toda velocidad. Mientras él se duchaba, ella le preparó dos tostadas, un café con leche y un vaso de zumo de naranja. Diez minutos después, Harry entraba de nuevo en la cocina vestido y peinado. En cuanto vio el desayuno en la mesa, no tardó ni dos segundos en tomar asiento y comenzar a comer y beber a toda velocidad.
- ¡Un minuto más para lavarme los dientes y nos vamos!- dijo echando a correr nuevamente.
Hermione estaba que alucinaba. Era la primera vez en su vida, que veía a Harry actuar con tanta rapidez. Cuando él bajó de nuevo las escaleras, ella ya estaba en la entrada, sujetando los abrigos de ambos.
Al llegar al tanatorio, lo primero que hizo Hermione fue acercarse a Robert, darle un abrazo fuerte y un beso en la cara. Entonces le dio el pésame y se quedó a su lado cuando él, claramente afectado, se lo pidió.
Harry por el contrario, no sabía qué hacer. Tras darle el pésame al hombre vio cómo Hermione se sentaba con Robert en el sofá que había en la sala donde estaba el ataúd con el cuerpo de Mary. Aunque por el momento no había visto el ataúd, sabía que estaba dentro de una habitación con vitrina.
Harry sentía curiosidad, nunca había visto un muerto dentro de un ataúd. Ni tampoco presenciado algo como eso: tanta gente llorando y mirando el cristal que mostraba a la difunta. Algunos decían cosas por lo bajo que Harry no escuchó debido a la distancia que le separaba de esas personas. Pero estaba seguro, que eran cosas que los conocidos de Robert le estaban diciendo a su esposa como despedida.
De repente, la gente se apartó y formó un pasillo por donde caminó Robert. Cuando Harry vio cómo el hombre llegaba a la vitrina, apoyaba las dos manos en ella y rompía a llorar de manera desgarrada, supo sin ninguna duda, que ese hombre acababa de perder al amor de su vida. Y cuando vio cómo Hermione llegaba hasta Robert, dejaba su cara en la espalda de él y le agarraba de la cintura…Notó claramente que se le formaba un nudo en la garganta al visionar cómo aquel hombre, se dejaba caer de rodillas sin dejar de mirar el cristal mientras Hermione, llorando también, colocaba sus manos en los hombros de él y le decía algo que el propio Harry no logró escuchar.
Entonces se acercó hasta ellos y pudo oír lo que decía Robert.
- ¿Cómo voy a seguir adelante sin ti, Mary?-. Cuestionó mirándola por la vitrina-. Tú lo eras todo para mí.
Robert lloró más y el propio Harry sintió cómo una lágrima caía de sus ojos verdes. Jamás había visto algo tan triste y bonito a la vez. Ni siquiera cuando él y Hermione llegaron hasta la tumba de sus padres. Harry recordó cómo lloró al ver la tumba. Y recordó también que Hermione compartió su llanto, con la cara apoyada en uno de los hombros de él.
De repente, Robert y Hermione se levantaron y salieron de la habitación. Harry los siguió y detrás suya, todos los demás.
Tras la misa, celebrada en la capilla del tanatorio, fueron al cementerio y Harry vio cómo bajaban el ataúd hasta la tumba. Luego lo cubrieron de tierra y Robert depositó una rosa blanca en ella. Después de darle el pésame a Robert por segunda vez, la gente empezó a irse. Finalmente, sólo quedaron ellos tres.
Harry se mantuvo a cierta distancia de Hermione y Robert. Le parecía inapropiado acercarse al ver cómo ese hombre, completamente roto, se abrazaba a Hermione buscando consuelo.
Finalmente, tanto Robert como Hermione se separaron y comenzaron a caminar hacia la salida del cementerio. En esa ocasión, Harry quiso estar con ellos. Así que corrió un poquito y los alcanzó.
- ¿Qué vas a hacer ahora?-. Preguntó Hermione agarrando una mano de Robert.
- Seguir con mi vida-. Respondió él dándole un suave apretón-. Me han dado tres días de luto. Luego me incorporaré al trabajo. ¿Y tú cariño, qué tienes planeado?
- Incinerar a mis padres. Fue lo que me pidieron en el testamento. Luego volveré al colegio. Tengo que terminar mis estudios y buscar un trabajo. Después de eso yo también seguiré con mi vida.
- ¿Y tú Harry?-. Cuestionó el médico-. ¿Has pensado lo que vas a hacer cuando te gradúes?
- Lo mismo que Hermione.
- ¿Y a qué te dedicarás?
- Puede que me haga deportista profesional.
- ¿Qué deporte se te da bien?
- El fútbol-. Dijo Hermione antes de que Harry respondiera. Ella le echó una mirada significativa a su mejor amigo, él comprendió.
Robert se quedó callado y no volvió a pronunciar palabra hasta que salieron del cementerio. Entonces se despidió de ellos, montó en un taxi y se fue a su casa.
Nada más llegar al hogar Granger, Hermione fue al salón para llamar por teléfono. Al colgar, vio a Harry entrando en la estancia.
- ¿Ocurre algo?-. Preguntó el moreno viéndola al lado del aparato.
- He llamado a la funeraria. He pedido cita para incinerar a mis padres y me han dicho que mañana tienen hueco. Nos esperan a las diez de la mañana.
- ¿Qué vas a hacer con las cenizas?
- Llevarlas a Lake District. Allí está nuestra casa de verano. La casa se encuentra junto a un lago rodeado de árboles.
- Creo que vi el lago en una de las fotos de tu álbum.
- Sí, el pasado verano estuvimos allí agosto entero. Mis padres siempre cogían ese mes para sus vacaciones.
- Nunca he estado en Lake District. ¿Está lejos de Londres?
- No demasiado.
- ¿Cómo vamos a ir?
- En coche.
- ¿Tú conduces?
- Sí-. Dijo Hermione con una sonrisa-. El verano pasado me apunté a un cursillo rápido y conseguí sacarme el carnet antes de empezar nuestro último año en Hogwarts.
- Hogwarts empieza el uno de septiembre y que yo sepa, las autoescuelas cierran en agosto por vacaciones.
- No todas, Harry.
- Pero tú cumples años a mediados de septiembre y se supone que no te puedes examinar si no tienes dieciocho años.
- Es cierto, pero el examinador era cliente de mis padres y pudo adelantarme el exámen. Además, se tarda un poco en hacer el carnet y enviarlo al domicilio del aprobado. Cuando llegó el mío yo ya era mayor de edad.
- ¿Y qué coche vas a llevar?
- El de mi madre. Es el que está más nuevo. Harry, me gustaría quedarme en Lake District tres días. Necesito cambiar de aires antes de volver al colegio. Si tú quieres regresar antes, a mí no me importa.
- Hermione, vine para acompañarte y no volveré sin ti.
- Gracias.
- ¿Quieres que escriba a McGonagall y le informe de nuestro regreso?
- Sí por favor. Yo mientras tanto haré el equipaje.
A la hora de almorzar, se encontraron en la cocina. Ellos comieron tranquilamente y luego recogieron todo. Pasaron la tarde limpiando y ordenando la casa. Cuando se hizo de noche, ya lo tenían todo listo. Hermione cogió las maletas de ambos y se fue al garaje. Entonces abrió el maletero del coche de su madre y dejó el equipaje dentro.
Al regresar a la casa, entró en la cocina y vio que la comida estaba en la mesa.
- Me estás mal acostumbrando, Harry.
- ¿Por qué lo dices?
- Cuando volvamos al colegio no serás tú quien me haga la cena y seguro que lo echaré de menos. ¿Has decidido ya lo que vas a estudiar cuando terminemos Hogwarts?
- No. ¿Y tú?
- Tampoco.
- Sé que le dijiste a Robert lo del fútbol porque él no sabe que soy mago ni tampoco lo que es el Quidditch. La verdad es que me gustaría ser jugador profesional de ese deporte pero también me gustaría ser Auror o incluso quedarme en Hogwarts y convertirme en profesor. El colegio es el único hogar que he considerado mío durante siete años y me resulta difícil despedirme de él.
- Comprendo.
- ¿Y tú Hermione, qué harás si no eliges ninguna profesión mágica?
- Volver al mundo muggle. Después de todo lo considero más mío que el mágico. No sé, lo mismo me hago bibliotecaria.
- Sería el trabajo perfecto para ti. Pero eso también puedes hacerlo en Hogwarts.
- No creo que la señora Pince se jubile pronto.
- No…- dijo Harry riéndose un poco-. Las brujas y los magos viven bastantes años.
- ¿Cenamos?
Después de recoger la cocina, entraron en el salón. Pero al poco tiempo de sentarse en el sofá, Hermione decidió acostarse.
- Buenas noches Harry-. Dijo poniéndose en pie.
- ¿Te vas a dormir ya? Es muy pronto.
- Estoy cansada.
- ¿A qué hora piensas levantarte?
- A las ocho.
- Si nos esperan a las diez. ¿Por qué quieres despertarte dos horas antes?
- Me gusta hacer las cosas con tranquilidad. Si tú quieres dormir más, te despertaré a las nueve.
- Despiértame cuando te hayas duchado.
- Eso lo hago en diez minutos.
- Entonces a las ocho y media.
- De acuerdo.
- Buenas noches Hermione, que duermas bien.
- Gracias Harry, igualmente.
Cuando ella salió del salón, Harry puso el canal deportivo. Él estuvo viendo la tele un rato y cuando le dio sueño, apagó y subió a la habitación de invitados.
Un poco después, Harry dormía profundamente.
Hermione cumplió su palabra, despertando a su mejor amigo a las ocho y media de la mañana tal y como él mismo había pedido. A las nueve, Harry estaba listo. Él y Hermione fueron al garage, subieron en el coche de la señora Granger y pusieron rumbo a la funeraria.
La incineración fue un acto sencillo e íntimo. Puesto que sólo estaban ellos dos.
- No he querido llamar a nadie-. Dijo Hermione antes de que Harry preguntase-. Ni siquiera a Robert. Ayer enterró a su esposa, lo que menos necesita él ahora, es otro funeral al que asistir. Les pedí a la policía que no hiciesen eco del asesinato de mis padres. Si se hubiese hecho público, ahora mismo estaría rodeada de gente dándome el pésame o llorando delante de mí. Tengo bien claro que si alguien tiene pleno derecho a llorar su pérdida…Soy yo.
Harry no añadió nada, sólo apoyó su cara en el hombro de Hermione. Al igual que la había apoyado ella en el hombro de él, cuando le acompañó meses atrás, a la tumba de sus padres en el mundo mágico.
Durante unos minutos, reinó el silencio. Y cuando Harry la miró, se dio cuenta que ella lloraba sin hacer ni un solo ruido. Aún respetando su silencio, él agarró una de las manos de ella y Hermione se lo agradeció, entrelazando los dedos de ambos. Harry sonrió.
Cuando todo acabó, Hermione pagó a la funeraria y llevó las cenizas de sus padres al coche.
- ¿Quieres que las sujete?-. Preguntó Harry nada más sentarse.
- Sí por favor-. Dijo Hermione pasándole el recipiente y agarrando el volante a continuación-. Así no se caerán. Gracias.
Ella arrancó y dos horas después, llegaron a la casa de Lake District.
El sitio era precioso. Y Harry se quedó con la boca abierta cuando vio el lago. Era muchísimo más bonito e impresionante a como lo vio en la foto del álbum de su mejor amiga.
Aún con el recipiente de cenizas en la mano, Harry siguió a Hermione hasta el lago. Ella se quitó los zapatos y cuando el agua le mojó los pies, pidió las cenizas a Harry. Él se las dio en silencio. Hermione abrió el recipiente y sin decir ni una palabra, vació su contenido en el lago. Entonces cayó de rodillas y rompió a llorar.
Harry también se arrodilló, pero lo hizo delante de ella y le importó nada que sus ropas se mojaran. Sin emitir sonido puso sus manos en los hombros de su mejor amiga y tiró de ella, encerrándola en un abrazo fuerte. Durante unos minutos, permanecieron así, hasta que Hermione decidió hablar.
- Gracias…- fue lo primero que dijo aún cobijada en el abrazo de su mejor amigo.
- De nada-. Dijo Harry acariciando su pelo castaño de arriba abajo con una mano-. Lo siento mucho, Hermione.
- Yo también. Eran las dos personas más importantes de mi vida. Y me duele en el alma que las hayan matado. Pero les prometí a mis padres que seguiría adelante e intentaría ser feliz y pienso cumplir mi promesa.
- Me alegra oír eso.
- Yo me alegro más de no estar pasando todo esto sola. Si no estuvieras aquí o si no hubieras venido a buscarme cuando nos peleamos por culpa de Ginny…No sé lo que habría sido de mí.
- No pienses en eso ahora. Lo que menos necesitas es preguntarte lo que podría haber sucedido si no estuviera contigo.
- Tienes razón, perdona.
- No tengo nada que perdonarte y sí mucho que agradecerte.
- Harry…- pronunció ella separándose lo suficiente para mirarle a los ojos.
- Qué-. Dijo él contemplando sus orbes marrones.
- Te quiero-. Hermione le abrazó de repente y Harry perdió el equilibrio cayendo de espaldas al lago con ella encima de él.
Tras el impacto, Hermione acarició la barbilla mojada de Harry y él, aún sujetando a Hermione, se sentó y la besó. A Hermione pareció no importarle, porque también comenzó a besarle. Y ellos se quedaron así, sentados en el suelo del lago. Cubiertos de agua hasta las rodillas y dándose unos besos que sólo se darían dos personas que se quisieran muchísimo.
- Hermione…- dijo Harry antes de darle más besos-. Yo…
- No hace falta que lo digas. - pronunció ella antes de besarle de nuevo-. Hace años que lo sé.
- ¿Qué sabes exactamente?-. Preguntó Harry sin dejar de besarla.
- Que me quieres-. Dijo Hermione apartándose un poco y sonriéndole feliz. Harry se quedó de piedra. Hermione se rió por lo bajo-. Si no me quisieras ni si quiera un poquito no me considerarías tu mejor amiga. Después de todo te conozco desde hace siete años y sé perfectamente cómo funciona tu corazón.
- ¿Ah sí?-. Añadió él parpadeando perplejo. Hermione se rió de nuevo.
- Ahora entraré en casa-. Dijo ella poniéndose en pie-. Me está dando frío.
Sin más se marchó y Harry se quedó sentado en el agua como si estuviera ido. Aunque realmente estaba analizando lo que acababa de suceder. De repente se levantó y salió corriendo hacia la casa.
- ¡Hermione!-. La llamó nada más cerrar la puerta de entrada-. ¡Tenemos que hablar!
- ¡Espera que me cambie!-. Dijo la voz de ella desde algún lugar del piso superior.
- "No pienso esperar"-. Pensó él subiendo las escaleras con rapidez. Al llegar no supo a dónde ir. Estaba a punto de llamar a Hermione cuando de repente, escuchó pasos tras una puerta al fondo del pasillo y sin pensárselo dos veces, él echó a correr y se metió dentro de la habitación, encontrándose a su mejor amiga terminando de abrocharse el sujetador de un bikini.
- ¡Ahhh!- gritó Hermione cubriéndose con una colcha.- ¡Pero qué haces aquí!
- He venido a que me expliques qué pasó allí abajo.
- ¿En el lago? Estaba pasando un momento muy personal y emotivo y te dije que te quería, aunque eso no debe sorprenderte. Lo sabes desde hace años.
- ¡Pero me besaste!
- Tú empezaste primero, yo sólo correspondí.
- ¡Fue culpa tuya!
- ¡De eso nada!
- ¡Primero me dijiste te quiero y luego acariciaste mi barbilla! ¿Quién podría resistirse a eso?
- Pfffjajajajaaaajajjaja.
- ¡No tiene gracia!
- ¡Ya lo sé! Es sólo que…Estoy algo descolocada. Perdona.
- Te lo perdonaré porque sé que estás pasando por un momento duro con lo de tus padres y puede que eso te tenga alterada y a lo mejor es lo que te lleva a hacer cosas que tú misma dijiste que no harías conmigo. Como lo de besarnos. ¡Y si no quieres que eso suceda, no te pongas tierna conmigo!
- Me ha quedado claro. ¿Algo más?
- ¡Me estás confundiendo!- exclamó él con fastidio-. ¡Hace semanas, dijiste que te gustaba. En Hogwarts nos besamos por primera vez. Vengo a buscarte al mundo muggle y seguimos besándonos. Luego me dices que estás pasando una fase en la que necesitas estar un tiempo sin besar a un hombre y yo lo acepté porque lo encontré normal tras lo que pasaste con el psicópata. Pero incluso después de haber dicho eso, tú misma me has besado en alguna ocasión que otra. Así que no logro entenderte Hermione y la manera en que reaccionaste después de besarnos en el lago tampoco la comprendo!
- No hay nada que comprender, Harry. Me besaste y te besé. Luego me fui porque tenía frío. Ahora que, si tú quieres comerte la cabeza o buscarle otro significado, es problema tuyo. Yo te he dicho la verdad, como siempre hago.
- Yo también estoy siendo sincero. ¡Y sinceramente te digo que me estás volviendo loco. No sé a lo que atenerme contigo. A veces eres mi amiga de siempre y otras una chica que me besa y me dice te quiero. De verdad Hermione, aclárate en lo que quieres y cuando lo decidas, dímelo!
- ¡Pero si ya te lo dije Harry, no estoy preparada para tener una relación amorosa!
- ¡Yo tampoco te he pedido que seas mi novia!
- ¿Y por qué me besas?
- ¡Y tú por qué correspondes!
- No tengo ganas de seguir la discusión.
- ¡Genial!-. Dijo él con claro mal humor-. ¿Es eso lo que quieres ahora?
- Sí.
Harry la miró con dureza, entonces se giró y abandonó la habitación dando un portazo. Él no lo supo pero en cuanto la dejó sola, Hermione rompió a llorar.
- "¿Pero qué es lo que me ocurre?"- pensó ella cuando consiguió cortar el llanto-. "Harry tiene razón al enfadarse conmigo. No hay quien me entienda. Primero le digo que no quiero besar a un hombre durante un tiempo y aún así, le he besado en más de una ocasión. Es verdad que ha sido en momentos muy concretos pero…no es justo para él. Le estoy confundiendo. ¡Pero es que yo también estoy confusa! No sé lo que me pasa con Harry. Durante años fue sólo mi mejor amigo, pero desde que le vi desnudo cuando él estaba inconsciente en la enfermería de Hogwarts…algo cambió. Yo creía que mi atracción se debía a mi parte Lipan pero no es verdad. Ahora lo sé. Él me gusta…Y mucho. Aún así…me da un miedo horrible convertirme en algo más que su mejor amiga. Aunque…puede que ya sea ese algo más. Una mejor amiga no tiene por qué dar besos en los labios. ¡Y yo se los doy! Es que cuando nos besamos me hace sentir unas cosas que…No había sentido jamás con ningún otro chico. ¡Y me encanta sentir todo eso y por eso también me gusta besarle!"
Entonces dijo para ella misma…
- Ojalá estuviesen aquí mis padres para aclararme lo que no entiendo o al menos aconsejarme lo que debo hacer con Harry a partir de ahora.
- ¿De verdad no sabes lo que te sucede?
- ¡Mamá!- exclamó Hermione con alegría- ¿Estás aquí?
- Sí cariño.
- Pero si yo sólo te escuchaba cuando soñaba o pensaba en vosotros.
- Digamos que por fin he encontrado la manera de que me oigas cuando estás despierta.
- Quiero verte.
- Lo siento nena, aún no sé cómo puedo aparecerme.
- Al menos te oigo y eso ya es un gran consuelo para mí. ¿Puedes ayudarme?
- Por supuesto. ¿Qué quieres saber?
- Lo que me ocurre.
- ¿Con tu mejor amigo?
- Sí. Pero no quiero hablar sólo de él.
- Tengo toda la eternidad para escucharte.
- La primera pregunta es… ¿Por qué sigo besando a Harry si yo misma le dije que no lo haría?
- Yo creo que le besas por algo que tú misma sabes desde hace semanas, Hermione: él te gusta. Aunque eso no me extraña. Lleva gustándote siete años, y cuando digo gustándote no me refiero a que te hayas enamorado sino a que le consideras alguien especial. Si no fuese así no te habrías hecho su amiga ni tampoco te habrías relacionado con él.
- Es cierto. Pero…No logro entender lo que me pasa. A veces le veo como lo que ha sido siempre para mí…
- Tu mejor amigo.
- Y otras veces…
- Como un chico que te atrae toneladas. Y es esa atracción la que te lleva a besarle aún cuando tú misma dijiste que no lo harías.
- ¿Y por qué hago lo que dije que no haría?
- Porque realmente, sí quieres hacerlo, Hermione. Tú nunca has sido una persona que haga cosas que no quieres.
- A veces sí, si no tengo más remedio.
- Bueno cariño, eso nos pasa a todos. En ocasiones concretas, hacemos lo que debemos aunque no queramos o no nos guste.
- ¿Cómo puedo recuperar el buen clima con Harry? No creo que un "lo siento" sea suficiente.
- Haz lo que siempre has hecho con él, Hermione. Sé sincera.
- Es verdad, Harry es la única persona a la que me es imposible mentir.
- Él tampoco te miente nunca, hija mía. ¿Sabes por qué?
- ¿Por qué sabe que no me gustan las mentiras?
- No mi vida, porque le gusta ser honesto contigo. Y apostaría el cuello a que es capaz de mentir a cualquier otra persona que no seas tú.
Hermione sonrió.
- ¿Y a ti qué te parece Harry?
- Me gusta para ti. Es una buena persona y sé que te quiere mucho como amiga. Aunque también creo que le gustas más que sólo como una chica que le atrae.
- Intentas decirme…
- Que podría estar enamorado de ti. Sólo que quizás, aún no se ha dado cuenta.
- ¿En serio?
Su madre se rió un poco.
- Con todo lo que ha ocurrido desde que él llegó a nuestro mundo…Es normal que no se haya tomado el tiempo de analizar lo que pueda sentir por ti. Pero yo lo sospecho y por eso te lo digo.
- ¿Has hablado de esto con papá?
- Sí. Opina lo mismo que yo.
- Y si yo también me enamorase de Harry…
- Nos parecería estupendo, Hermione. Tú siempre le has querido mucho como amigo. Y sabemos desde hace años, que confías en él como nunca has confiado en nadie. ¿Cómo podría no gustarnos que te enamorases de una persona que siempre ha sido muy especial para ti?
- La verdad es que yo tampoco me he puesto a analizar lo que siento por él, mamá. El tiempo que he pasado fuera de Hogwarts, me ha hecho tener la mente en otras cosas.
- Lo entiendo, mi niña.
- ¿Aún sigues considerándome una niña? ¡Tengo dieciocho años!
- Para mí, siempre serás mi niña-. Dijo su madre con dulzura.
- Y tú para mí siempre serás la mejor madre del mundo por muy muerta que estés.
- Gracias mi amor.
- No mami, gracias a ti.
- Hermione…
- ¿Qué mamá?
- Te quiero.
- Y yo a ti.
- Siempre te querré.
- Digo lo mismo.
- Y cuando logres saber con seguridad lo que sientes por Harry…hazme un favor: díselo.
- ¿Y si no me corresponde?
- Te llevarás una enorme decepción. Pero luego lo superarás. Como has superado muchas otras malas experiencias a lo largo de tu vida.
- Mami…
- ¿Qué princesa?
- ¿Qué pasa con mis cosas Lipan?
- Forman parte de ti y eso nada puede cambiarlo.
- A mí me da miedo tener hijos y que lo hereden. Creo que lo mejor sería…que no fuese madre nunca.
- Pues a mí me encantaría que me hicieras abuela.
- Y quién querría dejar embarazada a una mujer como yo…- dijo Hermione con amargura.
- Alguien que te quiera tanto como para no importarle que vuestros hijos tengan cosas Lipan.
- No creo que exista un hombre así en todo el mundo. Fíjate en Ron, él es un hombre del mundo mágico y está más que acostumbrado a ver cosas increíbles. Pero eso no le impidió llamarme horripilante. Y si un hombre del mundo mágico me considera eso… ¿Cómo no voy a parecérselo a cualquier otro que pueda gustarle?
- Porque si ese otro te quiere de verdad, no te verá horripilante por muchas cosas Lipan que puedas tener. El amor es así, Hermione. Ciego a cualquier defecto o cosa rara que pueda mostrar la persona amada. Además, yo creo que no sólo existe un hombre sino dos, que pueden amarte de verdad. Es lo bueno que tengo al ser un espíritu. Puedo ir a cualquier parte y ver cosas que antes no contemplé. Como Hogwarts por ejemplo. Y quiero que sepas que en ese lugar existen dos chicos claramente interesados en ti.
- Acabo de enterarme.
- Uno de esos chicos, está enamorado de ti desde hace meses, pero aún no te lo ha dicho.
- ¿Por temor al rechazo verdad? Ya me contó Harry que en el colegio había chicos interesados en mí que les daba miedo decírmelo.
- Uno de esos chicos, es un hombre extraordinario, Hermione. Y estoy segura que a ti te encantaría si te dieses la oportunidad de estar con él.
- ¿Podrías darme más datos?
- Es guapo, atractivo, bueno en el Quidditch…Muy popular, con muchas admiradoras y…Haría cualquier cosa para complacerte. Por estúpida o imposible que pudiera ser.
- Con todo lo que me has dicho, estoy pensando en dos chicos que encajan en esas características.
- Nómbrales.
- Harry Potter y Kenny Morrison.
- Ésa es mi niña-. Dijo su madre con orgullo-. ¿Qué piensas de Kenny?
- Que es un verdadero encanto y un chico muy atractivo.
- ¿Podría gustarte como novio?
- Desde luego. Aunque ahora mismo sólo le considero un compañero de colegio.
- Date tiempo, Hermione. Has pasado por mucho últimamente. Cuando decidas volver a echarte novio, escoge a un hombre con el que no sólo te sientas a gusto sino que te haga sonreír más veces de las que pueda hacerte llorar.
- Lo comprendo, mamá. No quieres otro Ron en mi vida. ¿Sabes una cosa? Yo tampoco.
- Que tú pienses en Ron como un buen amigo, lo acepto. Pero que vuelva a ser tu pareja…No. Tú mereces otro tipo de hombre, hija mía. Uno que te haga reír o suspirar o incluso…que te llene de placer.
- ¡Mamá!
- ¡No te alarmes. Ya tienes edad suficiente para que oigas este tipo de cosas!
- Me resulta incómodo que seas tú quien las diga.
- A lo que yo iba, Hermione, es… que quiero que tu pareja sea un hombre que te haga pasar más buenos ratos que malos y uno que pueda quererte y demostrártelo como sólo tú mereces.
- Eso mismo deseé yo para Harry. Que encontrase a alguien que pudiera quererle como él se merece.
- Tengo muy claro quién sería la mujer perfecta para él.
- Dímelo.
- ¡Hermione!- pronunció la voz de Harry desde el otro lado de la puerta.
- Continuaremos en otro momento-. Dijo la castaña en voz baja esperando que su madre la escuchase.
- Sí cariño-. Contestó su progenitora también en voz baja. Su hija sonrió, quedándose tranquila. Entonces abrió la puerta.
- ¿Qué quieres?- cuestionó mirando seria a su mejor amigo.
- Disculparme-. Dijo Harry con sinceridad-. Lamento haberme marchado como lo hice. Ya se me ha pasado el enfado aunque sigo molesto contigo. Pero lo dejaré pasar porque como te dije antes, entiendo que estás pasando por un momento duro y…quizás por eso actúas de manera contradictoria.
- Haciendo cosas contigo que dije no haría durante un tiempo. Como besarte.
- Sí.
- No te preocupes Harry. No volverá a suceder.
- ¿Lo de besarme? Cuando vea que de verdad lo cumples, me lo creeré.
- Lo cumpliré siempre y cuando tú no me beses.
- ¿Así que ahora la culpa es mía?
- No, es de los dos.
- ¿Y la conclusión es?
- Que pienso poner de mi parte para que no vuelvas a besarme.
- ¿Cómo dices?
- Me voy a pescar-. Dijo Hermione saliendo de la habitación. Harry se quedó de piedra. Luego reaccionó y se fue a buscarla.
- ¿Hermione?-. La llamó una vez que estuvo frente al lago-. ¡Hermione dónde estás!-. Él no la veía por ninguna parte. Eso le extrañó. Si ella estuviera pescando, estaría en un bote o incluso en lo alto de una roca con una caña. Pero su mejor amiga no estaba a la vista y lo que le resultó raro en un principio, se convirtió en preocupación conforme pasaban los minutos.
De repente, vio la cabeza de Hermione salir a la superficie. Ella tenía el cabello en la cara y cuando echó el rostro hacia atrás para que su melena cayese de golpe en el agua, a Harry le sucedió lo mismo que a Kenny cuando la vio por primera vez así en el lago de Hogwarts: se le cayó la mandíbula de la impresión.
"Pero qué guapa eres."- pensó Harry con la boca abierta, cuando vio a Hermione flotando bocarriba-. "¿Cómo pudo Ron llamarte horripilante? Si no hay nada feo en tu apariencia. Y por dentro eres más bonita todavía."
" Harry…"- pensó Hermione dejándose mecer por la suave corriente del lago-. "Tengo que pensar qué hago con Harry. Si quiero que todo vuelva a la normalidad entre nosotros debo portarme con él, como antes de besarnos. Puede que al principio me cueste, después de todo me he acostumbrado a hacer cosas con él que antes no hacía: como besarle, dormir en la misma cama, pasar mucho tiempo juntos…Bueno, pasar tiempo juntos sí lo hacíamos. De todas maneras, tengo que volver a ser su amiga y nada más. Quizás así pueda saber con exactitud qué es lo que siento por él."
"Hermione…"- la llamó él en su pensamiento-. "¿Hermione me oyes?"-. Ella siguió tumbada en el agua-. "Puede que sólo me escuches cuando estamos cerca."
- ¡Hermione!-. Gritó Harry con la voz. Él vio cómo se erguía ella dentro del agua y movía la cara buscándole.
Harry no lo dudó, se quitó lo necesario para estar cómodo y se zambulló en el lago.
Mientras él nadaba hacia Hermione, su mejor amiga volvió a tumbarse bocarriba.
"Qué raro"- pensó ella flotando en el agua-. "Me pareció escuchar la voz de Harry."
Sumergiéndose, el moreno buceó hasta donde estaba la castaña. Al llegar, aún sumergido, la agarró de la cintura y tiró de Hermione hacia abajo. Harry escuchó el grito que pronunció Hermione antes de entrar en el agua. Entonces se encontró cara a cara con él y vio que Harry le sonreía. Ella volvió a emerger, respiró y escuchó cómo Harry hacía lo mismo al sacar la cara del agua.
- ¡Menudo susto me has dado!- dijo Hermione claramente disgustada-. ¿Por qué lo has hecho?
- Quería gastarte una broma.- dijo él a modo de disculpa.
- ¡Pues no me ha hecho gracia!
- Perdona.
- Ahora te dejo, tengo que pescar la cena.
- ¿Y cómo vas a hacerlo si no tienes arpón?- preguntó Harry con curiosidad.
- Con las manos. Mi padre y yo solíamos pescar así.
- ¿Y dónde vas a meter el pescado que cojas?
De repente, Hermione miró el agua y dijo…
- ¡Trucha, Harry!-. Entonces apoyó las manos en los hombros de él, saltó por encima de su mejor amigo y se sumergió en el agua tirándose de cabeza.
- Wow…- pronunció Harry con asombro-. Esta mujer siempre me sorprende-. Seguidamente se sumergió y comenzó a buscarla.
La divisó a unos metros por delante de él. Harry salió a tomar aire y volvió a zambullirse, buceando todo lo rápido que pudo hasta colocarse a su lado.
Hermione le miró y señaló una trucha que nadaba por delante de ellos. Harry asintió. Ella tomó impulso y se acercó al pez, capturándolo con las manos y apretándolas para que no se escapara. Cuando ella salió a la superficie, su mejor amigo hizo lo mismo. Harry quedó de cara a Hermione, contemplando cómo seguía apretando el pez mientras el animal coleteaba con fuerza intentando liberarse. De repente, Hermione movió los brazos como si golpeara con un bate de béisbol y la trucha salió disparada, aterrizando en una roca. Harry vio cómo el pez se movía, luego se detuvo y supo que estaba muerto.
- Matarlo así es mejor que clavarle un anzuelo o pincharlo con un arpón-. Dijo Hermione mirando a su mejor amigo que seguía delante de ella-. Eso decía mi padre y estoy de acuerdo con él.
- Yo también-. Dijo Harry mostrándole su conformidad con el razonamiento-. ¡Trucha!- Añadió viendo otro pez bajo ellos. Hermione volvió a sumergirse y un poco después, salió a la superficie y repitió la operación de lanzar el animal fuera del agua.
- ¡Ya tenemos cena!- dijo ella triunfante a unos metros de donde se encontraba él. Harry nadó hasta ponerse a su lado-. ¿Cómo te gusta más el pescado?-. Preguntó ella.
- De cualquier manera.
- ¿Has probado alguna vez, la trucha asada al fuego?
- No.
- Papá y yo solíamos pincharlas en un palo y dejar que se hicieran con el calor de la hoguera.
- Seguro que me gustará, Hermione.
Ella comenzó a nadar hacia la orilla, Harry la siguió.
En cuanto salieron del agua, Hermione se fijó en el atuendo de Harry. Ella le miró con asombro.
- ¿Pasa algo?- preguntó él con inocencia. Hermione se rió un poco.
- Pensé que llevabas bañador pero ahora me doy cuenta que son boxers negros.- Ella lanzó una carcajada, él se puso rojo-. ¿Sigues molesto conmigo?
- No.
- ¿Todo bien entonces?
- Por mi parte sí. ¿Entramos a secarnos? Me está dando frío.
- Adelántate tú, yo voy a por los peces.
Harry asintió y comenzó a caminar en dirección a la casa. Mientras Hermione llegaba hasta las truchas, Harry la miraba en la distancia.
"Pero qué buena está."- fue lo primero que vino a su cabeza cuando la vio agacharse para coger los peces-. "Y qué cuerpazo tiene."- añadió al verla ponerse en pie y comenzar a caminar hacia donde se encontraba él-. "Ron la llamó horripilante. Seguro que no la había visto en bikini, si lo hubiera hecho…No se le habría ocurrido jamás calificarla de esa manera por muchas cosas de Lipan que ella tuviera. Hermione no es horripilante, un disfrute para la vista sí."
Cuando ella estuvo cerca de él, Harry dejó la mente en blanco y terminó de dar los pocos pasos que le quedaban hasta la casa.
- Voy a limpiar las truchas y a meterlas en el frigorífico-. Dijo Hermione a su lado-. Cuando tengas hambre avísame.
- De acuerdo. ¿Quieres que después te ayude en algo?
- ¿Sabes hacer una hoguera sin usar la magia?
- No.
- ¿Nunca has ido de acampada?
Harry negó con la cabeza.
- ¿Es que tus tíos no hacían esas cosas?
- Con Dudley sí, conmigo no.
- ¿Por qué?
- Sólo me sacaban de casa si no tenían más remedio. No les gustaba enseñarme demasiado. Se suponía que yo era un chico problemático que iba a un colegio para delincuentes juveniles.
Hermione puso cara de espanto.
- ¿Cómo podían decir eso de ti?
- Porque no me querían, Hermione. ¿Cambiamos de tema?
- Perdona, olvidé que no te gusta hablarme de ellos.
- De ellos puedo hablarte. Lo que no me gusta contar, es lo miserable que era mi vida cuando estaba en su hogar.
- ¿Por eso te gusta tanto Hogwarts, porque allí no te sientes miserable?
- Me gusta Hogwarts porque ha sido el primer lugar, donde me he sentido feliz. Allí están mis amigos…
- Vivimos aventuras…
- Aprendemos cosas alucinantes…
- Juegas a un deporte que te encanta…
- ¡Y se me da bastante bien!- dijo Harry animado.
- Porque lo llevas en la sangre-. Confirmó Hermione con orgullo-. Por algo eres hijo de un buscador que fue campeón de Quidditch.
- Y llevo el título de ser el buscador más joven de la historia de Hogwarts-. Añadió Harry sonriente.
- Sí…- dijo Hermione devolviéndole la sonrisa-. Te nombraron buscador con once años de edad y eso no había ocurrido antes en el colegio.
- Hay algo que no entiendo de ti.
- ¿Qué es, Harry?
- Tú siempre dices que no te gusta el Quidditch.
- Y no me gusta.
- Entonces… ¿Por qué siempre vienes a los partidos?
- Porque me gusta animar a mi dos mejores amigos.
- Pues yo no iría a ver un deporte que no me gusta por mucho que lo jugaran mis dos mejores amigos.
- Ahí está la diferencia entre tú y yo, Harry. Tú no apoyarías algo que no te gusta. Yo sí, por lealtad hacia quien lo hace. Por eso voy a los partidos. Para mí es igual de importante apoyar a Ron…Que apoyarte a ti.
Sin añadir más, Hermione se giró y puso rumbo a las escaleras. Por tercera vez aquella mañana, Harry se quedó de piedra. Y cuando entendió lo bonito que era lo que ella le había dicho, sonrió ampliamente.
Cuando llegó la hora de almorzar, Hermione apareció en la planta baja portando un plato con las dos truchas.
Ella salió al jardín y preparó lo necesario para hacer una hoguera. Entonces llamó a Harry y él se quedó observando todo lo que ella hacía.
Un rato después, tanto él como su mejor amiga, comían las truchas asadas al fuego.
- Buenísimo-. Dijo Harry chupándose los dedos. Hermione se rió un poco.
- Me alegra que te guste. ¿Qué te apetece hacer esta tarde?
- Dar una vuelta por los alrededores.
- Lake District está lleno de zonas por descubrir.
- ¿Hay algún lugar que sea especial para ti?
- El lago donde atrapé las truchas. Fue en el lago donde mi padre, pidió matrimonio a mi madre.
Harry miró el lago e imaginó cómo sería una petición de matrimonio en un lugar tan bonito como ese.
El paseo fue bien y Harry descubrió lugares increíbles gracias a su mejor amiga. Cuando comenzó a oscurecer, regresaron a la casa Granger.
Hermione preparó la cena y él puso la mesa. En aquella ocasión, no comieron en el exterior. Una vez recogido todo, se fueron al salón a ver la tele. Pasado un rato, a ella le dio sueño y se despidió de Harry.
- Hasta mañana-. Dijo él mientras ella salía de la estancia.
Cuando a Harry le entró sueño, apagó la televisión y se fue a las escaleras que conducían al piso superior. Nada más llegar a la planta de arriba, se dio cuenta que no le había preguntado a Hermione dónde iba a dormir él.
"Y no pienso despertarla"- pensó Harry aproximándose a la primera puerta que vio-. "Bastante ha pasado la pobre con las pesadillas del psicópata como para que yo le robe el sueño por algo tan tonto como dónde puedo acostarme."
Nada más entrar y encender la luz, se encontró con un dormitorio matrimonial.
"Aquí no me quedo, seguro que era la habitación de sus padres."- pensó Harry apagando y saliendo de la estancia. Un poco después llegó a otra puerta. Al abrir, encendió la luz y vio a Hermione dormida en otra cama de matrimonio. Tras apagar la luz, salió sin hacer ruido.
Al final del pasillo vio dos puertas más. Cuando abrió la primera, se encontró un cuarto de baño. La siguiente era otro dormitorio.
"Guay"- pensó él entrando en la habitación-. "Si necesito ir al servicio lo tengo al lado."- En cuanto se puso el pijama, se metió en la cama. Entonces apagó la luz y se echó a dormir.
Horas después, el silencio inundaba la casa. Pero la tranquilidad terminó en el instante que un potente grito, llegó a los oídos de Harry.
"Hermione."- fue lo primero que pensó al despertar.
Harry salió de la cama y echó a correr por el pasillo, no tardando nada en llegar a la habitación de su mejor amiga. Al encender la luz, se acercó al lecho y vio a la castaña moviéndose inquieta.
- No no no.- dijo ella claramente asustada-. ¡Por favor no!- gotitas de sudor bajaban de su frente, Harry las apartó con la manga del pijama de él.
- ¿Qué ocurre Hermione?- preguntó a uno de los oídos de ella.
- ¡Harry!- gritó su mejor amiga pese a estar profundamente dormida.
- Estoy aquí-. Pronunció él secándole el rostro de nuevo.
- ¡Corre Harry, huye!
- ¿De qué tengo que huir?
- ¡Vete Harry. Por favor márchate!
- ¿Por qué tengo que irme?
- ¡Te van a matar!- Hermione lloró, Harry se quedó muerto de asombro al ver cómo el cuerpo de ella, temblaba notoriamente. De repente, Hermione se inclinó hacia delante y gateó hasta quedarse quieta. Ella estiró un brazo y movió la mano como si acariciara la cara de alguien-. ¡Lo siento!- pronunció inundada en llanto-. No he podido protegerte-. Dijo en voz baja-. ¡Por favor no te mueras!- más lágrimas cayeron-. ¡No te mueras Harry, aguanta, quédate conmigo!- ella se quedó callada unos segundos, entonces su cabeza se movió de manera negativa y cuando ella gritó…-. ¡Noooo!- Harry supo que ella le estaba viendo muerto en el sueño.
Hermione lloró, lloró tanto como Harry no había visto antes en ella. Y cuando él contempló cómo su mejor amiga caía de lado en la cama, sintió que había llegado el momento de despertarla.
- Hermione…- dijo acercándose a ella.- Abre los ojos y mírame.
- Harry…- pronunció su mejor amiga aún llorando.
- No estoy muerto-. Dijo él en voz baja-. Lo que tú has visto es sólo un sueño.
- Harry…
- ¡Deja de llorar!- pidió Harry sacudiendo uno de los hombros de su mejor amiga-. ¡No tiene caso que llores por algo que no es real!
Al ver que ella no reaccionaba, Harry decidió emplear otra medida. Salió de la habitación, corrió a por su varita y cuando llegó de nuevo al dormitorio de Hermione, se tumbó en la cama, materializó agua que cayó en el rostro dormido de ella y al sentir la humedad, los ojos marrones de la castaña se abrieron y lo primero que contemplaron fueron las esmeraldas de su mejor amigo.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó Hermione con curiosidad-. ¿Y por qué estoy mojada?
- He tenido que echarte agua para devolverte la consciencia. Estabas tan dormida que no reaccionabas ni a mi voz. ¿Te sientes mejor ahora?
- No porque estoy mojada. Pero agradezco que me hayas despertado. He tenido un sueño horrible.
- Donde me mataban.
- ¿Lo sabes?
- Hablaste dormida. También gritaste y te pusiste a llorar como nunca antes había visto.
- Es lo que suele ocurrir cuando se sufre mucho, Harry, el llanto es sólo una forma de expresarlo.
- ¿Quiénes eran los que me mataron?
- Gente de Hogwarts y el Ministerio.
- ¿Por qué?
- Te acusaron de haber asesinado a sangre fría a un estudiante. Yo dije que tú no serías capaz de algo así por muchas cosas Lipan que tuvieras. Pero ellos no me creyeron. Entonces decidieron que acabar contigo era lo único efectivo para evitar más asesinatos. Y de repente, un montón de personas salieron a buscarte empuñando sus varitas. Eché a correr para avisarte. Sabía que estabas en el bosque prohibido. Cuando te encontré, estabas transformado. Así que te pedí que huyeras pero tú no me hiciste caso. No sé cuánto tiempo pasó hasta que ellos llegaron. Lo que sí sé es que no tuviste tiempo de huir ni de reaccionar porque un montón de hechizos impactaron en ti y te hicieron caer sin vida al suelo. Entonces yo…
- Lloraste muchísimo al verme muerto.
- Sí.
- Y te sentiste mal por no haberme protegido.
- No fui capaz. Antes de llegar ellos me quedé mirándote y dejé de escuchar lo que nos rodeaba. Era como si me hubiera congelado de golpe y cuando ellos llegaron y te atacaron no hice nada, absolutamente nada para evitarlo. Entonces te vi caer y ya no respirabas. Y a mí se me rompió el corazón.
- Como se rompería el mío si te matasen delante de mí- confesó Harry apartándole las lágrimas que volvían a caer de los ojos marrones de su mejor amiga.
- No quiero verte morir, Harry-. Dijo Hermione abrazándose a él-. Y tampoco quiero que te hagan daño aunque tengas cosas de Lipan. Ya sé que cuando te transformas da miedo verte, pero estoy segura que sigues siendo humano por mucho que no lo aparentes.
- ¿Por qué estás tan segura de eso?
- Porque en mi sueño hacías caso de todo lo que yo te decía. Incluso reaccionabas a mi voz.
- Eso también lo hago cuando no estoy transformado.
- Pero en mi sueño, tú no me hablabas.
- ¿Por qué?
- No lo sé. Puede que perdieras el habla con tu aspecto de Lipan. Después de todo el Lipan es un animal y los animales no hablan.
- Y si yo no podía hablar contigo… ¿Cómo sabías que te entendía?
- Por las cosas que hacías y la manera en que me mirabas. Puede que no pudieras hablar conmigo pero sé que me entendías porque reaccionabas a lo que te pedía.
- Menos cuando no huí.
- No tuviste tiempo, ellos llegaron de repente. Y tú y yo estábamos mirándonos como si no existiese nada más que nosotros dos.
- Eso es bonito-. Dijo Harry con suavidad, abrazado a ella.
- "Pero no tan bonito como el cariño que siento por ti."- pensó Hermione aún abrazada a su mejor amigo.
- Hermione…- pronunció él aún con voz suave.
- ¿Sí?- cuestionó ella levantando el rostro para mirarle a los ojos-. "Son tan bonitos…"- pensó contemplando sus esmeraldas.
- "Qué guapa eres."- pronunció Harry en su mente masculina. Ella sonrió al escuchar el pensamiento.
- Gracias-. Dijo Hermione ruborizándose un poco y bajando la cara en señal de timidez.
- No te escondas ahora-. Pidió Harry tirando de la barbilla de ella hasta volver a poner la cara de Hermione a la altura de la de él-. Me gusta verte-. Confesó acercándose a sus labios.
- "Va a besarme."- pensó Hermione al ver cómo el rostro de Harry se acercaba al de ella-. "Y estoy deseando que lo haga."
- "Voy a besarte."- dijo Harry en su pensamiento-. "Y si no quieres detenme o apártate de mí. Porque yo…no quiero apartarme de ti."
- "Yo tampoco."
- "Ahora tú eres el imán que me atrae sin remedio."
- Tú me atraes desde hace mes y medio-. Confesó Hermione a milímetros de sus labios.
- Tú a mí también.
- Bésame Harry. ¡Mmmfff!
- "Hermione…"- la llamó él en su pensamiento-. "Me encanta besarte. Pero me asombra que me pidieras que te besara. ¿No se suponía que querías pasar un tiempo sin besar a un hombre?"
- Sí…- dijo ella sin dejar de besarle-. Pero cuando comenzaste a acercarte me entraron unas ganas locas de besarte.
- "A mí cuando me miraste a los ojos."- contestó él en su cabeza sin dejar de besarla.
- Más…- dijo la voz de Hermione como en un suspiro-. Quiero más.
- ¿Cuánto?- preguntó Harry en un tono que a ella le resultó de lo más sensual.
- Hasta que te canses-. Respondió Hermione dándole varios besos profundos.
- "Hermione…"- pensó Harry en su cabeza-. "Eres increíble."
- Tú sí que lo eres. ¡Mmmfff!
- "Hermione…"
- ¿Quémff?
- "¿Puedo tocarte?"
- ¿Dónde?
- No hables-. Dijo Harry con la voz-. Intenta responder con el pensamiento.
- ¿Por qué?- preguntó Hermione separándose un poco. Harry también se separó.
- Quiero comprobar una cosa.
- ¿El qué?
- Deja de responder con palabras. Lo que vayas a decir, dilo usando la mente.
- ¿Qué quieres que te diga?
- Vale no me hagas caso-. Dijo él girándose y dándole la espalda-. No sé para qué me molesto en pedirte nada. Siempre haces lo que te da la gana…
- "No es verdad."- respondió Hermione en su cabeza tal y como él le había pedido-. "Las pocas veces en que me pides algo, suelo complacerte."
- No siempre-. Dijo Harry con la voz. Entonces, tanto él como Hermione, pronunciaron un sonido de asombro.
- ¡No me lo puedo creer!- dijeron al mismo tiempo.
- ¡Me escuchas!- pronunció Hermione sorprendida.
- ¡Te escucho!- dijo Harry sonriente y girándose hacia ella-. ¡Sí sí sí!- pronunció en tono de triunfo-. ¡Sabía que tarde o temprano lo conseguiría! ¿Sabes lo que esto significa?
- ¿Qué podremos comunicarnos sin que los demás lo sepan?
- ¡Exacto. Qué guay Hermione!
- A mí también me lo parece.
- ¡Ya no necesitas mover la boca para hablarme. Puedes comunicarte conmigo usando el pensamiento y al mismo tiempo utilizar los labios para besarme. Es genial!
- ¿Perdona cómo has dicho?
- No pienso repetirlo.
- Pues si crees que voy a volver a besarte, tendrás que esperar sentado a que eso suceda.
- No tengo que esperar, sé que ocurrirá. Antes me lo dejaste muy claro.
- Fue en un momento concreto, en una situación también concreta. Ahora mismo, el clima que teníamos se ha roto.
- Podemos crearlo de nuevo.
- Ya no me apetece-. Ella se giró y le dio la espalda. Harry quedó de cara a la espalda de Hermione.
- ¿Pero qué te pasa ahora, por qué estás molesta conmigo?
- Me ha parecido muy presuntuoso de tu parte, que dieras por hecho que volveríamos a besarnos.
- ¡Es que hemos vuelto a besarnos, Hermione. Hace tan sólo minutos!
- Pues esos minutos han pasado y ahora no quiero besarte.
- ¡A ti no hay quién te entienda!-. Dijo Harry con claro fastidio.
- Buenas noches.- pronunció Hermione seria.
- Como te duermas ahora soy capaz de despertarte aunque sea tirándote del pelo.
- Y serías tan bestia de intentarlo.
- Ten por seguro que sí.
- Como se te ocurra tocarme un solo pelo, te voy a hacer mucho daño.
- ¿Quieres que comprobemos quién de los dos es más fuerte?
- Pasa de mí.
- ¡Pues mira por dónde, voy a hacerte caso!
- ¿Qué?
- ¡Me largo!- dijo Harry pasando por encima de ella para salir de la cama y pisándole una pierna aposta.
- ¡Ay!- exclamó Hermione en tono dolorido.
- ¡Hasta mañana Hermione!- pronunció su mejor amigo ya en la puerta-. ¡Que sueñes con lo que sea, aunque te aterrorice. No pienso volver para tranquilizarte!
- ¡Pero Harry!- dijo ella sentándose en la cama y a punto de salir tras él.
- ¡Paso de ti!- exclamó el moreno dando un portazo al cerrar la puerta.
- La madre que lo parió-. Dijo la castaña parpadeando perpleja-. ¡Si se ha ido de verdad!- pronunció con asombro-. Bueno ya volverá.- ella se tumbó de nuevo en la cama.
Harry mientras tanto, llegó al dormitorio que había escogido antes y se metió en el lecho. Durante unos minutos, tuvo pensamientos poco agradables hacia su mejor amiga. Luego se calmó y otras cuestiones ocuparon su mente.
"Seguro que viene a buscarme."- pensó él cambiando de postura-. "Hermione no será capaz de dormir hasta que hayamos hecho las paces. Me juego el cuello a que dentro de nada, abre la puerta y me pide perdón."
En la habitación de la castaña, ella seguía despierta y pensando lo mismo que Harry.
"Vendrá, seguro que vendrá. Harry no será capaz de dormirse hasta que hayamos hecho las paces."
"Ésta no viene."- pensó su mejor amigo al otro extremo del pasillo.
"Éste no viene."- pensó Hermione con asombro y luego con fastidio.
"Pues me da igual."- pensaron los dos al mismo tiempo, cada uno en su habitación.
"Como mañana lo vea y no se disculpe…"- pensó Hermione en su dormitorio-. "No pienso hablarle hasta que me pida perdón."
"Seguro que mañana ni me mira."- pensó Harry en su habitación-. "Hermione es capaz de no dirigirme una sola mirada ni tampoco una palabra hasta que le haya pedido perdón. ¡Pues que espere sentada a que eso suceda. No pienso ser yo el primero en disculparse. Ella tiene la culpa de nuestro enfado. Primero me besa y luego me dice que no lo hará más. Si no puedo creerla. No hace más que contradecirse así misma cada vez que incumple lo que me dijo que no haría conmigo!"
- La verdad es que Harry tenía razón.- dijo Hermione hablando para sí misma-. Le besé cuando se suponía que no lo haría. ¡Pero es que no puedo resistirlo. Cuando estamos muy cerca me siento atraída hacia él sin remedio y cuando me mira a los ojos yo…! Madre mía… ¿Qué es lo que me ocurre?
- ¿Te lo digo o me lo cuentas?- pronunció la voz de su progenitora, en voz baja.
- ¿Mamá?- cuestionó Hermione parpadeando con asombro-. ¿Estás conmigo?
- Yo siempre estoy contigo, cariño-. Dijo su madre con voz dulce-. Y veo todo lo que haces.
- ¿Incluso mis momentos íntimos?
- Ajá…
- ¿También cuando beso a Harry?
- Sí mi niña.
- Pues no quiero que lo hagas. En momentos así, preferiría que no me observaras.
- Bueno…Entiendo que te dé vergüenza o incluso que te sientas incómoda. Pero yo no lo hago con intención de mirarte en plan morboso, sino por si te ocurre algo malo.
- Harry no es como el psicópata que me atacó en el sótano.
- Lo sé.
- Ese hombre estaba loco y era un peligro andante. Mi mejor amigo es bueno.
- También lo sé.
- Y nunca me haría daño ni tampoco intentaría abusar de mí.
- Eso es verdad.
- ¿Has conseguido por fin, averiguar cómo puedes aparecerte delante de mí?
- No. Pero voy a intentarlo de todas formas.
- Si lo consigues… ¿Podré tocarte?
- Posiblemente no, mi amor. A lo mejor me atraviesas en cuanto lo intentes.
- Entonces me conformaré con verte.
- De acuerdo. Hermione…
- ¿Sí mami?
- Haz lo posible por no gritar. Ni siquiera de asombro. No quiero que Harry entre en la habitación y me descubra.
- Él no vendrá, mamá. Está muy enfadado conmigo y cuando se pone así, no tiene ganas de verme.
- Al menos no se transformó en Lipan y eso ya es un alivio para ti.
- Pues sí. ¿Por qué no cambió?
- Quizás porque no estaba furioso, sólo molesto.
- Pues a mí sí me pareció muy enfadado.
- Pero no enrabietado, Hermione. Por lo que he podido ver desde que soy espíritu, Harry sólo se transforma cuando se llena de rabia o cuando algo le saca de quicio a lo bestia.
- ¿Tú crees?
- ¿Después de ver lo que le hizo al psicópata? Por supuesto que lo creo.
- Sé que lo mató para protegerme. Pero ignoro cómo. ¿Me lo cuentas por favor?
- Clavó sus uñas de Lipan en el pecho de aquel hombre y lo mató tanto del susto como del dolor que le causó.
- Lo… ¿Lo dices en serio?
- Muy en serio.
- Harry fue capaz… ¿De hacer algo así por mí?
- Sí Hermione. Por ti y nadie más.
- ¿Tanto le importo?
- Como no tienes idea.
- Mamá.
- ¿Qué nena?
- No te aparezcas.
- ¿Por qué?
- ¡Ni tampoco me mires. No quiero que observes lo que haré cuando salga de la habitación!
- ¿Vas a ir a buscarle verdad?
- Sí. ¡Y quiero tener intimidad!
- Te la daré, cariño. ¿Puedes prometerme una cosa?
- Lo que quieras.
- No hagas algo sin pensar antes en las consecuencias. Sé que ahora mismo tienes unas ganas inmensas de ir a la habitación de Harry y pedirle perdón aunque sea a base de besos. Pero no deberías besarle de nuevo, Hermione.
- ¿Por qué? No creo que eso le extrañe.
- Claro que sí le extrañará. Él está bastante descolocado contigo. En una ocasión le dijiste, que no estabas preparada para tener una relación amorosa y querías pasar un tiempo sin besar a un hombre. Harry lo aceptó porque pensaba que era lógico después del ataque que sufriste con el psicópata. Y sin embargo, aún habiéndole dicho que no le besarías, has vuelto a besarle hace tan sólo media hora.
- Pero él también me besó.
- ¿Y cómo no iba a hacerlo si se siente atraído por ti, Hermione?
- Bueno pero de todas maneras no tiene por qué sentirse descolocado conmigo. Ni tampoco confuso.
- ¿Ah no? Pues yo creo que tiene razones de sobras para sentirse confundido y descolocado ya no contigo sino con tu actitud.
- Yo no he cambiado mi actitud con él. Sigo siendo la misma.
- Salvo con la diferencia, de que ahora le besas e incluso te permites el lujo de compartir la cama con él.
- ¿Y es eso lo que le descoloca o confunde en tu opinión?
- No cariño. En mi opinión, lo que le saca de quicio, es que tú hagas cosas con él que dijiste que no harías. Y cuando él se anima a seguir, tú vas y le cortas el punto diciéndole que no volverás a besarle y ese tipo de cosas. A ver cómo te lo explico para que lo entiendas mejor…
- Creo que lo he entendido claramente, mami.
- ¿Entonces comprendes por fin por qué le haces sentirse descolocado respecto a ti?
- Sí.
- ¿Vas a ir a buscarle de todas formas?
- Sí. Tengo que pedirle perdón y hacer las paces o no seré capaz de dormir en toda la noche.
- ¿Y dónde vas a dormir, aquí o en su cama?
- Aún no lo he decidido.
- ¿Y si te pide que durmáis juntos?
- No lo hará. Harry me prometió que no me volvería a pedir dormir juntos ni si quiera cuando volviésemos a Hogwarts. Y yo sé que él siempre cumple sus promesas.
- Sobre todo si es a ti a quien se las hace.
Hermione sonrió.
- Tampoco me ha hecho muchas-. Dijo la castaña aún sonriente-. Pero no lo necesito, mamá. Aún sin que Harry me haga promesas, yo sé que cumplirá su palabra y que estará tan pendiente de mí como yo misma estoy pendiente de él.
- Tú le das muchísima más atención que la que él te presta, Hermione.
- Siempre ha sido así y no me importa.
- Porque le quieres mucho. ¿Verdad?
- Mucho no. Le quiero tanto que ni si quiera puedo medirlo.
- ¿Y teniendo eso claro de verdad no sabes lo que te sucede con Harry?
- En parte sí. Pero todo no.
- Ve a buscarle, cariño. Ya hablaremos en otra ocasión.
- ¿Lo prometes?
- Sí mi vida. Y también te prometo que no miraré lo que hagáis. Por cierto Hermione, Harry está durmiendo en la habitación que hay al lado del cuarto de baño.
- Gracias por la información.
- De nada. Ahora vete y haz lo posible por arreglar las cosas con tu mejor amigo.
Hermione asintió, se levantó de la cama y tras ponerse las zapatillas abandonó la habitación.
Nada más alcanzar la puerta, la abrió sin hacer ruido. Como se conocía la estancia de memoria, pudo caminar por la habitación aunque no hubiese luz.
Hermione llegó a la cama y justo cuando se sentó en el filo e iba a tocar un brazo de Harry, escuchó la voz de él decir…
- Creí que no vendrías.
Y al oír el tono con que le habló, supo que se le había pasado el enfado.
- En un principio no iba a hacerlo. Pero no podía dormir. Me remordía la conciencia. Así que decidí que lo mejor que podía hacer, era disculparme.
- Gracias, Hermione.
- ¿Me perdonas?
- Pues claro.
- He estado pensando en todo lo que me dijiste y…siento que tienes razón. He hecho cosas contigo que dije no haría. Entiendo que eso te tenga descolocado o confundido o que te ponga de mal humor. La verdad es que ni yo misma me entiendo a veces. Y lo que me sucede contigo, tampoco lo comprendo.
- ¿Por qué? Si está muy claro.
- Ilústrame.
- Hace mes y medio, tú y yo descubrimos que nos gustábamos. Entonces comenzamos a besarnos y hasta nos atrevimos a dormir juntos. Es verdad que cuando sólo éramos buenos amigos no nos dábamos besos en los labios ni tampoco compartíamos la cama. Pero si al final hemos hecho esas cosas era porque nos apetecía. Y no creo que sea malo. Raro en un principio sí, porque no estábamos acostumbrados. Pero después de haberlas hecho varias veces ya son hasta normales para nosotros.
- ¿Así es cómo lo ves?
- Por el momento sí.
- ¿Entonces, según tú, lo que me ocurre contigo es que me he acostumbrado a hacer cosas que antes no hacía y aunque en un principio fuesen raras entre nosotros ahora son normales?
- Sí. ¿Puedo preguntarte algo, Hermione?
- Lo que quieras.
- ¿Sigues teniendo miedo de los hombres?
- De la mayoría sí.
- ¿Y yo, te doy miedo?
- A ti sólo te temo cuando te sale el lado Lipan.
- ¿Y qué hay de los demás hombres con los que te relacionas?
- De Hagrid tampoco tengo miedo. Pero sí es verdad que me da miedo intimar con un chico en quien no confíe, como sí confío en ti.
- Especifica ese intimar.
- Me refiero a que me aterra hacer cosas que jamás he hecho con un hombre y eso por supuesto incluye lo que muchos llaman las cosas de mayores. Eso último es lo que más miedo me da. Aunque sé que es algo que debo superar porque si no lo hago, nunca podré tener una relación normal de pareja y…si quiero continuar con mi vida…tengo que superar mis miedos e inseguridades porque de no hacerlo, siempre estaré asustada y luego me convertiré en una amargada y no quiero eso para mí.
- Más claro el agua.
- Harry…
- ¿Qué?
- Gracias.
- ¿Por qué?
- Por todo. Incluso por las preguntas que me estás haciendo ahora. Sé que las haces porque te preocupas por mí y…para mí es muy importante que te preocupes y me lo demuestres.
- Hermione…Yo siempre me preocuparé por ti.
Ella se inclinó, le dio un beso en la frente y volvió a incorporarse. Hermione salió de la cama y caminó hasta la puerta. Nada más dejar la habitación, puso rumbo a su dormitorio, sin escuchar el pensamiento que tuvo Harry cuando ella se fue.
"Buenas noches, Hermione. Que duermas bien."
Poco después, la castaña se metía en la cama de su dormitorio y cerraba los ojos para dormir.
- Descansa tranquila, tesoro-. Dijo la voz de su madre con dulzura-. Has hecho lo que querías y has tenido éxito. Ahora duerme, mi niña. Mamá te acompaña.
Una lágrima cayó de los ojos cerrados de Hermione. Una lágrima de felicidad. La misma felicidad que sintió ella cuando entró en el reino de Morfeo y vio a su padre sonreír.
Cuando Hermione abrió los ojos a la mañana siguiente, se sentía descansada y feliz. El sueño que había tenido con su padre y donde había charlado con él, le había ayudado a comprender algunas cosas que la inquietaban y luego había disfrutado de su compañía hasta que él le dijo que debía despertar.
Tras ducharse y vestirse, bajó a la cocina a preparar el desayuno. Nada más entrar en la estancia, vio a Harry apartando la cafetera del fuego.
- Buenos días-. Dijo él con una sonrisa-. ¿Pasaste buena noche?
- Sí, gracias. Buenos días a ti también.
- ¿Qué te apetece hacer hoy?
- Relajarme. Me voy a pasar la mañana haciendo nada dentro de la casa y mucho fuera de ella.
- ¿Por ejemplo?
- Quiero tomar el sol, nadar en el lago y luego…lo que se me ocurra. ¿Y tú, tienes planes?
- No. Pero ya que has decidido adueñarte de la parte externa de la casa, yo me quedo con la interna. Y lo primero que voy a usar es el mando de la televisión.
- No me digas que te has vuelto adicto a la tele.
- Tanto como eso no, pero reconozco que me gusta verla.
- A mí también pero prefiero estar al aire libre cuando el tiempo lo permite. Hoy hace un día estupendo para estar fuera lo máximo posible.
- ¿Vas a pescar?
- ¿Te apetece comer trucha otra vez?
- Si la hacemos al fuego sí.
- Entonces voy a cambiarme.
Sin añadir otra cosa, Harry la observó salir de la cocina y dirigirse a la planta de arriba. Sólo cuando ella no estuvo a su vista, él se permitió el lujo de dar rienda suelta a sus pensamientos sin que Hermione lo escuchase.
"Ojalá se ponga el bikini de ayer. ¡Estaba tremenda con él! Bueno, la verdad es que Hermione está atractiva se ponga lo que se ponga. Incluso el uniforme del colegio le sienta bien. Pero con poca ropa está mejor aún y sin nada encima ya es para desmayarse de la impresión. Decididamente…Mi mejor amiga está muy pero que muy bien. Aunque no puedo decírselo, porque ella quiere que volvamos a ser sólo amigos y los amigos no se dicen ese tipo de cosas.
La verdad es…que lo entiendo. Comprendo perfectamente por qué quiere estar un tiempo sin besar a un hombre. Hermione lo pasó fatal con el loco del sótano y…supongo que si yo hubiera pasado por lo mismo que ella, tampoco me apetecería ser besado. Así que…creo que lo mejor será que me comporte como Hermione espera. Si quiero que no tenga miedo de mí, debo hacer lo que me pida. Por lo tanto…Volveré a ser su amigo en su más sentido estricto de la palabra.
Se acabaron los besos en los labios y dormir juntos. Bueno, dormir podemos pero no besarnos. Maldita sea…con lo que me gusta hacer todo eso con ella. Puede que dentro de un tiempo, cuando supere lo que le asusta, sí quiera volver a compartir ese tipo de cosas conmigo o con cualquier otro chico. Eso sí, si lo hace con otro chico prefiero no enterarme. Me fastidiaría bastante que Hermione hiciera con otro lo mismo que ya ha hecho conmigo.
Ay…ya estoy comiéndome la cabeza otra vez con lo que haga o deje de hacer Hermione. ¡Si a mí no debería importarme, ella es muy libre de hacer lo que quiera con quien le apetezca! Pero el caso es…que me importa. Y me preocupa. Como el chico que ella elija no la trate bien o la haga llorar una sola vez…Soy capaz de buscarlo y arrancarle la cabeza con o sin transformación de por medio."
Harry dejó de pensar en el momento en que vio a Hermione de nuevo, en la planta superior. Ella comenzó a bajar las escaleras y cuando estuvo al lado de él, dijo que se iba al lago.
Una hora después, Hermione regresaba con cuatro truchas. Ella se fue a la cocina, las limpió, las metió en el frigorífico y entonces se fue al piso de arriba para ducharse y cambiarse de ropa. A mediodía, salieron al jardín. Hermione encendió una hoguera y Harry colocó dos sillas frente al fuego. Ellos asaron los pescados y se los comieron. Él se ofreció a recoger y ella se acercó hasta la orilla del lago, donde estiró una toalla y se puso a tomar el sol.
Un rato después, Harry apareció en la orilla del lago, al ver a Hermione con los ojos cerrados pensó que estaba dormida. Él tomó asiento al lado de ella y entonces la oyó hablar.
- Gracias por recoger.
- De nada. ¿Cuándo quieres volver a Hogwarts?
- Mañana temprano.
- Entonces escribiré a McGonagall para que nos mande el tren.
- Gracias de nuevo, Harry.
Él se levantó, entró en la casa y mandó el mensaje. Harry esperó un rato a que llegase la respuesta. Cuando la tuvo, fue al exterior y se la comunicó a Hermione.
- A las ocho de la mañana tenemos que estar en King's Cross.
- Es buena hora para volver.
- Será guay tener el tren para nosotros solos.
- Espero que Hagrid esté esperándonos. Me encantan los abrazos que nos da cada vez que nos ve.
- Y a mí.
- Tengo unas ganas locas de tomar té en su cabaña y contarle un montón de cosas.
- ¿Cuándo empezaste a verle sin que estuviéramos los tres?
- Desde primero. Mucho antes de que tú y yo nos hiciésemos amigos solía pasear por los terrenos del lago. En una ocasión en que yo estaba triste, él se me acercó y me preguntó qué me ocurría. A pesar de que aún no tenía amistad con él, le dije todo lo que me inquietaba. A partir de ese momento, sentí que había encontrado un amigo en quien podía confiar. Y es raro, porque Hagrid impone mucho cuando se le ve por primera vez. Después de todo es un semigigante. Pero cuando se le conoce, te das cuenta que por dentro es buenísimo y…como te dije en otra ocasión, tiene una capacidad tan grande de entender los sentimientos del otro y ponerse en su lugar, que no es extraño que quieras contarle todo. Yo al menos soy incapaz de no decirle lo que me preocupa cuando me mira a los ojos y me dice aquello de… ¿Qué le pasa a mi pequeña?
Harry se rió un poco al oír lo último.
- De pequeña ya no tienes nada. Yo diría que has crecido bastante desde primer curso.
- Todos hemos crecido, Harry. Pero en algunos aspectos, sigo sintiéndome pequeña.
- Creo que entiendo por qué lo dices. Yo también me siento pequeño en ciertas cosas. Sobre todo en las que no tengo seguridad o en las que nunca he hecho.
- Eso es normal.
- ¿Te digo una cosa? Me apetece volver al colegio pero por otra parte, quiero quedarme aquí.
- ¿Por qué, si a ti te encanta Hogwarts?
- Allí hay gente que sabe lo que me ha ocurrido con el Lipan. Aquí no.
- ¿Te da miedo que la gente pueda rechazarte por lo de tus cosas Lipan?
- Sí pero…Lo que más miedo me da, es que tu sueño se haga realidad. Si por lo que sea la infección se hace más grande y termino de convertirme en un Lipan completo…Podría matar a alguien o a lo mejor comérmelo. Y si eso sucede, estoy seguro que todo Hogwarts se enteraría y entonces vendrían los del Ministerio para acabar conmigo y la verdad es, que no quiero que eso me ocurra. He pasado demasiados años de mi vida, intentando sobrevivir a un loco que quería matarme. Cuando conseguí terminar con él, pensé que ya podía vivir tranquilo. Entonces el Lipan arañó mi pierna y empecé a sufrir cambios. Y comprendí que no podría vivir en paz mientras no volviese a ser humano del todo. ¿Crees que existirá alguna manera de recuperar la normalidad, Hermione?
- No lo sé, Harry. Pero estoy dispuesta a investigar hasta conocer la respuesta.
- ¿Y si mis cosas Lipan se quedan para siempre conmigo?
- Tendrás que intentar tener una vida lo más normal posible a pesar de todo.
- Pero no podré tener una familia-. Dijo él claramente preocupado-. No creo que exista una sola mujer, que quiera casarse con un hombre que se transforma cuando algo le saca de quicio.
- Qué curioso, eso mismo pienso yo de mí.
- ¿Ah sí?
- A mí también me preocupa el no poder encontrar pareja por el hecho de tener cosas Lipan. Ya sé que lo que yo tengo no está en la misma medida que lo tuyo, Harry. Pero igualmente se sale de lo normal. Y si Ron me llamó horripilante y él es un hombre del mundo mágico y está más que acostumbrado a ver cosas que se salen de lo normal… ¿Cómo voy a parecerle normal a cualquier otro chico que pueda interesarse en mí?
- Puede que nuestro destino sea quedarnos sin pareja.
- Es posible. Pero prefiero pensar, que en algún lugar, existe una persona que podrá quererme sin importarle mi lado Lipan.
- Cuando la encuentres, avísame. Y de paso pregúntale si conoce a alguna chica que pueda querer a un monstruo como yo.
- ¡No digas eso!- dijo Hermione llenándose de rabia-. ¡Ni se te ocurra volver a llamarte monstruo delante de mí. Tú no eres un monstruo! ¿Entiendes? ¡Sólo eres un chico que ha tenido la mala suerte de ser atacado por uno. Pero no hay nada en ti que te haga parecer monstruoso a pesar de los cambios físicos que puedas sufrir! ¡Yo sé que en tu interior eres bueno, Harry. Y los monstruos no suelen destacar por su bondad precisamente. Así que deja de infravalorarte y si lo haces, hazlo con otra persona. Porque no soporto que nadie te llame monstruo, ni si quiera tú mismo!
Él la miró y cuando la vio con el pelo flotante, las uñas largas y los ojos amarillos, la encontró igual de bonita que siempre la había considerado.
- ¿Sabes una cosa, Hermione?- dijo Harry sonriendo-. A pesar de que te dije que cuando te salen las cosas Lipan no estás guapa precisamente, no es verdad.
- ¿Me mentiste?
- No. Es sólo que he cambiado de opinión.
- ¿De qué me estás hablando, Harry?
- De algo que tú ya sabes.
- ¿Podrías ser más específico?
- Tú no eres fea.
- Eso ya me lo dijiste en quinto.
- Realmente eres la mujer más bonita que he conocido en toda mi vida.
- Gracias-. Ella se fue calmando y sus cosas Lipan, comenzaron a desaparecer.
- Porque si fueses tan horripilante como Ron te llamó, no habrías podido decirme algo tan bonito como todo lo que me has dicho antes. Y de verdad te agradezco que no me consideres un monstruo a pesar de que sé, que tengo cosas que sí resultarían monstruosas para cualquier otra persona que no seas tú.
- Es la verdad-. Dijo ella colocándose delante de él-. Tú no eres un monstruo-. Pronunció con dulzura acariciando su mejilla-. Por mucho que tengas cosas Lipan y por mucho también que te atraiga el olor de la sangre y de que fueses capaz de morderme o incluso intentases aparearte conmigo dos veces…No eres un monstruo, Harry. Para mí no lo has sido nunca ni lo serás. Porque salvaste mi vida de un Troll que quería quitármela. Y alguien que hace eso por otro alguien, no puede ser monstruoso por mucho aspecto transformado que pueda tener a veces.
- Hermione… ¿De verdad sientes eso?
- Lo siento y lo creo, sí.
- Yo no puedo…decirte ahora todo lo que siento. Pero sí te diré algo que antes he dicho: Eres la mujer más bonita que he conocido en toda mi vida. Y me siento muy afortunado no sólo de haberme hecho tu amigo sino de que hayas estado a mi lado siempre y de que sigas estándolo.
- Incluso después de muerta lo estaré, Harry. Te lo prometo.
De repente, Harry se echó hacia delante y la abrazó. Del impulso, tiró a Hermione y ella cayó de espaldas en la toalla. Harry quedó encima de su mejor amiga y entonces, la miró a los ojos y Hermione sintió que estaba reviviendo un momento concreto de su sueño.
- "Ay madre…"- dijo la castaña en su mente-. "Vuelvo a sentir lo mismo que cuando dormía. Es como si…"
- "Sólo existiéramos nosotros dos. ¿Verdad?"- pronunció Harry en su mente.
- "Sí."- dijo ella con el pensamiento.
- " ¿Y eso te gusta o te asusta?"
- "Me gusta, Harry."
- "A mí también, Hermione. ¿Sabes qué? Con el sol, tus ojos parecen miel. Me gusta."
- "Gracias."
- "De nada."
- Harry…- dijo ella ahora con la voz.
- ¿Qué?- pronunció él de igual manera.
- Nada…
- Dímelo.- dijo él acercándose a ella. Hermione tragó saliva. Cuando Harry estuvo a sólo milímetros de los labios de ella, acercó su boca al oído más próximo de su mejor amiga y susurró…-. O me lo dices o utilizo lo que sé de Oclumancia y me meto en tu cabeza para averiguarlo.
- No te atrevas-. Dijo Hermione sintiéndose insegura de repente-. Que oigas mis pensamientos, lo acepto. Que invadas mi mente…No.
- No creo que sea peor que la mía.
- Te aseguro que no te gustará averiguarlo.
- ¿Por qué?
- Yo también he pasado por cosas que son bastante traumáticas y no quiero que nadie las sepa. Ni si quiera tú, el chico en quien más confío de todos los que conozco.
- ¿Crees que usaría esa información en tu contra?
- No. Pero puede que sí te asustase lo suficiente como para querer alejarte de mí.
- Hermione…- dijo Harry moviéndose para mirarla a los ojos.
- Qué, Harry.- pronunció su mejor amiga contemplando sus esmeraldas.
- No hay nada, en esta vida…Ni tampoco en este mundo…Que pueda alejarme de ti.
- ¿En serio?
- Y tan en serio-. Aseguró él acariciando la barbilla de ella con el pulgar.
- Haz…-comenzó Hermione volviendo a tragar saliva-. Haz el favor de quitarte de encima.
- ¿Te molesto?- preguntó Harry con curiosidad.
- No…- dijo ella apartando la mirada y mirando de lado, las piedras del suelo.
- ¿Entonces?- cuestionó Harry moviendo su cara de nuevo para mirarla a los ojos.
- Es que…si continúas susurrándome y acariciando mi barbilla o incluso mirándome a los ojos…Voy a volver a hacer cosas contigo que dije no haría y de verdad que necesito que volvamos a ser sólo amigos sin besos en los labios.
- ¿Y por qué no podemos besarnos si de todas maneras cuando volvamos al colegio seremos de nuevo sólo amigos?
- ¿Ah sí?- preguntó Hermione con curiosidad. Entonces sí que le miró.
- Pues claro-. Dijo Harry con una sonrisa-. Tú misma dijiste, que cuando volviésemos a Hogwarts, haríamos lo que solíamos hacer antes de besarnos. Y creo que es una buena decisión. Porque cuando estemos en el colegio, me voy a centrar en buscar algo que pueda quitarme lo del Lipan y eso ocupará la mayor parte de mi tiempo libre.
- Estoy de acuerdo contigo en que buscar una cura es más importante que todo lo demás.
- Pues si tan claro lo tienes, bésame, Hermione.
- No.
- Mañana volveremos al colegio y seremos solamente buenos amigos. Eso es lo que tú quieres y pienso cumplirlo. Pero lo que yo quiero…Es que disfrutemos el tiempo que nos queda en el mundo muggle, haciendo lo que hacíamos cuando decidimos besarnos.
- ¿Quieres decir…?
- Que quiero besarte y dormir contigo. Porque en Hogwarts estaremos en habitaciones separadas y sé que no querrás que volvamos a besarnos. Y a decir verdad, es mejor así. Si nos vieran hacer cosas de pareja eso es por lo que nos tomarían y nosotros no somos una. ¿Cierto?
- Oficialmente no. Pero sí es verdad que hacemos cosas propias de pareja.
- Cosas que nadie más que tú y yo, nos ha visto hacer. De hecho, aquí, no hay nadie de Hogwarts que pueda vernos.
- Si decido complacerte antes de que volvamos al colegio… ¿Serás capaz de comportarte como mi mejor amigo, una vez que estemos allí y no hacer nada que haga a la gente pensar, que te gusto como chica?
- Seré capaz, Hermione.
- A mí no me importaría que supieran que te gusto, Harry, de verdad que no. Es sólo que no quiero que nos compliquen más la vida. Y si Ron o Ginny o cualquier otra persona que esté molesta con nosotros, intuyera o sospechara, que tú y yo nos gustamos…Estoy segura que nos harían sentir incómodos. Por eso creo, que para no dar qué hablar, lo mejor es que nos portemos como buenos amigos una vez que volvamos a Hogwarts.
- Tienes razón. ¿Pero sabes una cosa, Hermione? Lo que piense el colegio o el resto del mundo, sobre quién me gusta, me es indiferente. Aunque creo que es conveniente, que Ron y Ginny no sospechen que entre tú y yo puede haber más que amistad. Estoy seguro que tanto a él como a ella, les sentaría fatal. Sobre todo a Ron. Siempre ha estado obsesionado con el hecho de que tú prefirieras estar conmigo antes que con él.
- Y lo prefiero. Pero de verdad que necesito un tiempo sin estar en pareja contigo. Necesito volver a recuperar lo que teníamos antes, Harry. Sólo así sabré realmente, algo que necesito averiguar. Y para conseguirlo, he de recuperar la normalidad en nuestra relación amistosa.
- Te entiendo, Hermione. ¿Puedo besarte ahora?
- ¿Tú no te rindes nunca, verdad?
- Cuando se trata de ti, jamás.
- ¿Por qué, Harry? No tengo nada especial.
- ¿Qué no lo tienes? ¿Bromeas, verdad?
- No…lo digo sinceramente.
- Pues sinceramente te digo, que tú tienes muchísimas cosas que te hacen especial, Hermione.
- Gracias.
- De nada. ¿Vas a preguntarme algo más?
- Por el momento no.
Él la besó y ella correspondió. Un rato después, se separaron. Hermione apoyó su cabeza en el hombro más cercano de Harry. Él acarició el pelo de ella y ella sonrió complacida.
- Tengo sueño…- dijo Hermione dejando salir un bostezo. Harry se rió un poco.
- Duérmete-. Pronunció su mejor amigo dándole un beso en la frente.
- No tienes que quedarte conmigo todo el tiempo-. Dijo Hermione con los ojos cerrados-. Puedes hacer otra cosa, si quieres.
- Lo único que quiero ahora mismo, es estar contigo, Hermione.
- Dormida no podré besarte.
- Me da igual.
- Te aburrirás.
- De eso nada. Verte dormir es bastante entretenido.
- Cuando tengo pesadillas no creo que sea agradable.
- Tampoco lo es cuando las tengo yo.
- ¿Sigues durmiendo poquísimo?
- Cuando estoy en el colegio sí.
- ¿Por qué?
- Porque en el dormitorio de los chicos, no estás para abrazarme ni tampoco para calmarme cuando me asusto por algo.
- Lo siento, Harry. Si llego a saber que durmiendo conmigo descansarías mejor, te habría propuesto antes, lo de compartir la cama.
- Mientes.
- ¡No!- dijo ella riéndose por lo bajo.
- Sí, porque a ti siempre te ha encantado cumplir las normas. Y en el colegio está prohibido que un chico y una chica duerman juntos.
- Igualmente no es imposible que lo hagan. ¿Algo más?
- Por el momento no.
- Entonces dormiré un rato. Despiértame dentro de una hora. Tenemos que hacer el equipaje y recoger la casa.
- Tú no te preocupes por eso, duerme lo que te apetezca.
- ¿De verdad eres Harry Potter?
- De verdad lo soy.
- Te quiero mucho.
- Yo también a ti.
Sin añadir más, Hermione se abrazó a él y cayó en un sueño profundo en cuestión de minutos.
Cuando despertó, vio las piedras del suelo. Hermione se incorporó hasta quedar sentada en la toalla y se dio cuenta que estaba sola. Como aún se sentía adormilada volvió a tumbarse.
Ella cerró los ojos y los abrió al escuchar el sonido de unos pasos acercarse.
- Hola-. Dijo Harry con una sonrisa sentándose a su lado-. ¿Qué tal te ha sentado la siesta?
- Genial. ¿Has hecho algo para matar el tiempo?
- Mi maleta y recoger la casa.
- ¿Toda?- preguntó Hermione con asombro. Harry asintió.
- Es lo bueno que tiene haber pasado todo mi crecimiento siendo el criado y amo de casa de mis parientes. Soy capaz de hacer las labores domésticas con bastante rapidez.
- Y seguro que cuando entre en casa olerá a limpio.
- Además de a lejía y fregasuelos, sí.
- Desde luego, eres un chico poco corriente, Harry. No sólo porque seas mago sino porque encima sabes hacer de todo. Cocinas, limpias, recoges, ordenas…
- Y hasta coso.
- ¿En serio?
- Bueno no hasta el punto de saber hacer un patrón. Pero si me lo das hecho, te confecciono la prenda que quieras.
- Me estás tomando el pelo. ¿Verdad?
- Para nada.
- Hay un adjetivo para alguien como tú.
- ¿Cuál es?
- Partidazo-. Dijo Hermione riéndose un poco-. Eso es lo mismo que decir, que vales mucho. Estoy segura que muchas mujeres matarían por tener un hombre así como pareja.
- ¿Tú crees?
- En el mundo muggle desde luego que lo creo.
- Entonces… ¿Soy alguien deseable?
- Te aseguro que sí.
- ¿Y tú, Hermione, sabes coser?
- Cosas sencillas sí. Pero no sé hacer ropa siguiendo patrones. Nadie me ha enseñado.
- No es difícil, sólo hay que tener paciencia y practicar mucho.
- ¿Me enseñarías?
- Cuando quieras-. Dijo él con una sonrisa-. ¿Tienes máquina de coser?
- No. Pero puedo comprarla.
- De todas maneras ahora mismo no hace falta. Mañana volveremos al colegio y allí existen elfos domésticos que nos arreglan la ropa.
- No pienso pedirle a ninguno que me cosa el botón que pueda caérseme. Soy bastante capaz de coserlo sin ayuda.
- ¿Aún sigues obsesionada con el P.D.D.O.?
- No es obsesión, sólo preocupación sincera por esas criaturas. Nunca me ha gustado la esclavitud.
- Ni a mí. Pero tienes que entender, que para un elfo, es lo normal. No conoce otra forma de vivir.
- ¿Y por eso tengo que aceptarlo?
- Sé que nunca lo aceptarás, pero tampoco vas a lograr cambiar esa costumbre en el mundo mágico, Hermione. Los elfos siempre han sido esclavos domésticos de los magos y las brujas que los emplean. Y por mucho que intentases cambiar las cosas, no creo que lo consigas. Mucho menos si eres la única persona que lucha por esa causa.
- Sé que sería difícil, Harry. Pero podría intentarlo. De todas maneras no es un objetivo que tenga prioridad en mi vida ahora mismo.
- ¿Y cuál es tu prioridad?
- ¿Aparte de encontrar una forma de librarte de lo del Lipan? Pues…me interesa bastante superar el trauma que tengo para poder tener una vida normal y luego…espero enamorarme y compartir mi existencia con alguien que me acepte tal y como soy. Incluso con mis cosas de Lipan. Porque no creo que las pierda. La señora Pomfrey me dijo que había detenido la infección pero no podía borrar la carga genética que ya había asimilado mi organismo. Así que estoy condenada a tener cosas de Lipan para siempre. Por muy leves que puedan ser.
- ¿Y si no encuentras a nadie que pueda quererte por culpa de tus cosas Lipan?
- Me quedaré sola para siempre. Eso sería muy deprimente para mí, pero no el fin del mundo. Además, hay gente que no se casa jamás y tampoco se amargan por ello. Muchas personas eligen la soltería como estilo de vida. Es verdad que no son los que más abundan, pero haberlos haylos. ¿Y a ti, Harry, te deprimiría o amargaría no encontrar pareja por tus cosas Lipan?
- La verdad es que sí. Formar una familia es algo que he deseado siempre. Debe de ser genial que te digan papá. O que tus hijos te digan "te quiero" y más genial aún será casarte con alguien a quien quieras de verdad.
- Lo es, Harry. Yo lo sé muy bien. Mis padres se querían muchísimo. Al igual que los quería yo. Y sí, es genial decir "te quiero papá" y dar besos y abrazos a un hombre que siempre será el más especial de todos los que puedas encontrar a lo largo de tu vida. Es absolutamente maravilloso, compartir el cariño que sientes por tu padre con ese mismo padre. Al igual que lo es cuando se lo demuestras a tu madre o cuando ella te lo demuestra a ti. La verdad es que como se quiere a un padre y a una madre, no se quiere a ninguna otra persona. Es un amor tan grande el que sientes y tan incondicional, que te hace quererlos a pesar de las discusiones que puedas tener con ellos a veces.
- ¿Qué se siente cuando te abraza una madre, Hermione?
- Algo muy especial, Harry.
- ¿Y cuando lo hace un padre?
- Protección, amparo, seguridad, amor…
- Debe de ser muy bonito sentir todo eso.
- Sí. Lamento mucho que tú no lo hayas experimentado.
- Y todo por culpa de Voldemort. Me alegro de que esté muerto. Sólo por el hecho de que él hubiese matado a mis padres, me sienta genial haberlo destruido para siempre.
- Entiendo que sientas así. Yo también me alegro de que el asesino de mis padres esté muerto. Y todo gracias a ti.
- La verdad es que no recuerdo lo que hice. Pero sé que lo maté porque tu gato me lo hizo entender.
- Me pregunto dónde estará.
- Supongo que por ahí, cazando ratones de campo. Después de todo estamos rodeados de bosque. Aquí hay animales de sobra para que Crookshanks se entretenga durante horas.
- Y hablando de entretenimiento. ¿Te apetece hacer algo antes de que anochezca?
- Ahora mismo me siento entretenido. Hablar contigo no me aburre. Bueno…algunas veces sí. Pero en estos momentos no.
- ¿Cuándo te resulto aburrida?
- Cuando tardas en ir al grano de algo que quieras contarme. ¿Y yo, te aburro a veces?
- No…- dijo ella riéndose un poco-. Tú eres todo menos aburrido.
- Gracias.
- De nada. ¿Damos un paseo? Me apetece estirar las piernas.
- ¿Dónde quieres ir?
- Me da igual.
- Tú eres la única que conoce Lake District. Así que…elige la ruta, yo te sigo.
- ¿Hasta el infinito y más allá?- preguntó ella bromeando.
- Y hasta el fin del mundo si fuese necesario-. Dijo Harry serio. Hermione se quedó seria también.
- ¿De verdad me seguirías al fin del mundo?
- Yo te seguiría a cualquier parte, Hermione. Y creo que no hace falta que te explique por qué. Sé que cuando estamos juntos, pueden ocurrir cosas malas al igual que nos las encontramos cuando estamos separados. Pero lo que tengo muy claro es que contigo me siento a salvo, completamente a salvo.
Hermione no añadió nada, pero Harry pudo ver cómo los ojos marrones de ella, se llenaban de lágrimas. Entonces y sin pronunciar palabra, ella le abrazó con fuerza y él apoyó sus manos en la espalda de su mejor amiga.
- Gracias…- dijo la castaña un poco después-. Yo también me siento a salvo cuando estoy contigo, Harry. Aparte de ti, mi padre era el único hombre que me transmitía esa sensación de seguridad completa. No creo que ni siquiera te imagines, lo que significa para mí todo lo que me has dicho. Pero te juro, que nadie hasta ahora, me había dicho algo tan bonito como lo que tú has pronunciado hace sólo segundos.
- Será bonito para ti, para mí es la verdad, Hermione.
- Te quiero mucho-. Dijo mirándole a los ojos. Harry sonrió.
- Y yo a ti-. Confesó contemplando sus orbes marrones-. ¿Damos ese paseo o se te han quitado las ganas?
- No…- dijo ella riéndose un poco-. Pero pensé que tardaríamos un poquito en darlo. Desde luego, nadie más que tú preguntaría algo así en un instante como éste.
- ¿Y qué debería preguntar entonces?
- Nada, Harry. Hay momentos en los que las palabras sobran. Es más, ni si quiera se pronuncian. Pero supongo que tú no sientes estar en uno de esos momentos y por eso mismo me has preguntado lo del paseo.
- ¿Quieres que me quede en silencio?
- No se trata de lo que yo quiera, Harry. Sino de lo que tú mismo sientas.
- Lo que yo siento es, que me apetece pasear contigo. Porque si sigo abrazándote y mirándote a los ojos, terminaré besándote. Y recuerdo claramente que me dijiste que no querías más besos entre nosotros.
- Y tú añadiste que preferías seguir besándome y durmiendo conmigo mientras estuviésemos en el mundo muggle.
- ¿Estás de acuerdo con eso?
- Por un lado sí. Por otro no.
- ¿Cuál es el no, el que corresponde al miedo que te ha quedado después de lo del psicópata?
Ella asintió.
- A mí jamás se me ocurriría intentar abusar de ti, Hermione.
- Lo sé, Harry.
- Y menos aún después de haber sufrido durante años, más de un tipo de abuso. Claro que nunca como lo que ese hombre quiso hacerte pero entiendo perfectamente que tengas miedo. La verdad es que no sé cómo podrías superar algo así. Lo que sí sé…es que no lo harás sola.
- ¿Perdón?
- Me refiero a que puedes contar conmigo, Hermione. Yo mejor que nadie, entiendo por lo que estás pasando. Y sé perfectamente que es peor soportar el dolor solo, que acompañado.
- Intentas decir… ¿Qué puedo desahogarme contigo, Harry?
- Eso ya lo hiciste en el hospital, Hermione. Cuando me contaste lo que te ocurrió con ese loco y cómo te sentiste.
- Entonces… ¿Qué es lo que quieres exactamente, que te vea como mi psicólogo particular?
- Lo único que quiero, es que confíes lo suficiente en mí como para que no me tengas miedo.
- ¿Ni siquiera cuando te salen las cosas Lipan?
- Bueno, entiendo que ahí sí puedas asustarte. Porque después de todo lo que me contaste desde la primera vez que te ataqué…Doy por hecho que debo impresionar bastante cuando el Lipan me domina. Lo que no quiero es que me temas cuando soy yo mismo.
- Cuando eres tú mismo no me das ningún miedo, Harry. Ya te lo dije en otra ocasión.
- Pues tú no me das miedo ni cuando te salen las cosas Lipan. Aunque sí es verdad que tienes un genio tremendo cuando estás furiosa.
- Que se lo digan a Malfoy…- dijo Hermione riéndose un poco-. Él mejor que nadie sabe lo que implica enfurecer a Hermione Granger.
- La verdad es que cuando recuerdo el puñetazo que le diste en tercero, siento lástima por él. Claro que por un leve instante, porque mayormente lo que siento por Draco es desprecio.
- Yo también lo siento, Harry.
- ¿Nos vamos?
Ella asintió y tras ponerse la camiseta y los pantalones, comenzó a caminar seguida de Harry.
Al anochecer, Harry y Hermione regresaron al hogar Granger. Ellos cenaron algo ligero, recogieron todo y se fueron a ver la tele. Harry escogió una película de acción y mientras la miraba, Hermione olvidó que Harry oía sus pensamientos y se puso a plantearse cosas que no tenían relación con la película.
- "Me pregunto qué pasará mañana cuando volvamos al colegio. ¿Seguirá Ron enfadado conmigo y pensando que soy horripilante? Puede que se le haya pasado el enfado. Pero espero que no se le ocurra preguntarme si podemos retomar la relación. Podría suceder si por cualquier motivo, se ha arrepentido de romperla. Lo que tengo clarísimo es que no pienso volver con él como pareja. Como amigo siempre le querré. Como hombre…ha perdido todo el encanto para mí."
Aún mirando la televisión, Harry sonrió. Prestando más atención a lo que oía de la mente de Hermione que a lo que sucedía en la pantalla.
- " Espero que Harry cumpla su promesa de portarse como mi amigo cuando volvamos a Hogwarts. La verdad es que no me importaría que supieran que me gusta, pero tengo un miedo horrible a que nos compliquen la vida. Ya es bastante complicada con el simple hecho de tener cosas Lipan como para tener que preocuparme del qué dirán si alguien se entera de lo que siento. ¿Y qué siento exactamente? Eso es lo que me gustaría saber.
Que me atrae lo tengo claro. Que me gusta besarle, también. Que es el chico más increíble y la mejor persona que he conocido en toda mi vida…No lo puedo negar. Ahora bien…¿Qué ocurriría si esa atracción que siento se transforma en algo más? ¿Y si me enamoro de él pero él no se enamora de mí? Podría pasar. Después de todo yo no soy nada parecido al tipo de chica que siempre le ha atraído. Y quitando eso…¿qué tengo yo que pueda gustarle? Lo mejor será que deje de pensar estas cosas y vuelva a centrarme en la película.
Ahí va…menudo morreo se están pegando los protagonistas. Seguro que dentro de nada, hacen el amor. Qué típico de las pelis y qué poco creíble en la vida real. No todo el mundo tiene sexo después de besarse."
Con los ojos abiertos por el asombro de todo lo que había escuchado de la mente de su mejor amiga, Harry Potter contempló cómo ella había acertado al suponer que los protagonistas harían el amor poco después de besarse. Pues eso mismo fue lo que sucedió y lo que ahora se presentaba ante sus orbes verdes.
- "¡La leche frita!"- pensó el moreno viendo cómo se tocaban y desnudaban los protagonistas-. "¡Si parece que se están comiendo vivos!"- dijo su mente tras ver los besos que compartieron-. "Esto se está poniendo bueno. Pero me parece más bueno aún cuando Hermione y yo nos besamos."
La castaña se rió por lo bajo al escuchar los pensamientos de su mejor amigo. Y cuando escuchó aquel "¡Vaya par de melones!" que dijo Harry en su cabeza al ver los pechos de la actriz, Hermione soltó una carcajada tan grande que dejó bien claro al moreno, que ella le había oído.
- Esos pechos no son naturales-. Dijo la Gryffindor aún riéndose-. Son el resultado de haberse puesto medio kilo de silicona por lo menos. Pero entiendo que te asombre, hasta yo estoy alucinando con semejante par de…
- ¿Ubres?- preguntó Harry sin dejar de mirar la pantalla.
- ¿Ya no son melones?
- No me digas que lo escuchaste.
- Ajá…- dijo Hermione sonriéndole divertida-. Y te doy la razón en que los pechos de la protagonista son como ubres de vaca. Aquí se está cumpliendo ese dicho que dice "pecho que la mano no cubre no es pecho sino ubre". Y si te fijas bien, te darás cuenta que es verdad. Porque ni si quiera el actor que hace de su pareja en la película, puede agarrarlos en su totalidad.
- Podría si él también tuviese unas manos más grandes de lo normal.
- Pero no las tiene. Aunque no creo que eso le cree un trauma. Seguro que se le ocurre otra manera de complacerla.
- ¿Acaso lo necesita? Ella se lo está pasando bomba desde hace rato.
- Yo diría que está disfrutando tanto como él.
- Vaya ruiditos que hacen…
- Es producto de la excitación, Harry.
- La única vez que he respirado así de rápido ha sido cuando estaba asustado o haciendo deporte.
- Bueno…a eso también se le puede considerar excitación. Aunque no del mismo tipo que estamos viendo en la tele.
- Eso no hace falta que me lo digas. Hace rato que lo tengo claro.
- Voy a por agua. ¿Quieres que te traiga algo?
- Una coca cola bien fría.
- No me digas que te está haciendo efecto la escenita amatoria.
- ¿Perdón?
- ¿Tienes calor, Harry?
- Sí. ¿Por qué?
- Porque eres un chico y es lógico que sientas calor con lo que estás contemplando.
- Es la primera vez en toda mi vida que veo algo como esto, Hermione.
- No lo dudo.
- ¿Tú no tienes calor?- preguntó él sin dejar de mirar la pantalla.
- No-. Dijo ella de manera resuelta-. A mí las escenas pasionales de las películas no me alteran la temperatura. Lo único que me producen son sonrisas tontas en algunos momentos.
- ¿Cómo cuáles?
- Por ejemplo cuando terminan de amarse y duermen. La mayoría de las veces se quedan abrazados y eso es lo que me hace sonreír. Me resulta de lo más tierno. En otras películas, uno de los dos se queda despierto y mirando embobado a su pareja. Entonces no sólo sonrío tontamente sino que incluso suelto suspiros.
- ¿Por qué?- volvió a preguntar Harry.
- Porque me siento encantada. Es súper lindo ver la cara de amor que pone cuando mira a su pareja dormida. Ahí te das cuenta que la quiere de verdad.
- ¿Tú crees?
- Pues claro que lo creo. He visto esa misma cara millones de veces, tanto en mi padre como en mi madre. Cuando ellos se miraban, estuvieran o no despiertos, era como si el tiempo se detuviera de repente y lo único que existía eran ellos mismos. Hasta yo me quedaba como congelada al verles. Era como si la habitación donde estábamos los tres se llenase de amor. Y ese mismo amor lo podías notar con sólo observar cómo se contemplaban. Lo que más me gustaba era verles dormir. A veces se tumbaban en el sofá de tres plazas para ver la tele. Mi madre solía quedarse dormida, mi padre no. Él se quedaba mirándola como si fuese la mujer más hermosa del mundo. Y a mí se me caía la baba al contemplarles.
- ¿Qué se te caía la baba?
- No literalmente, Harry. Es una forma de decir que me quedaba asombrada.
- Ah, de acuerdo.
- ¿Sigues queriendo el refresco?
- Ya no-. Dijo Harry al ver cómo la escena cambiaba y los protagonistas eran sorprendidos por los malos. Con lo cuál, comenzó una escena de acción que también le gustó bastante.
Sin más que añadir, Hermione se fue a la cocina. Un poco después volvió con un vaso de agua y palomitas hechas en el microondas.
- ¿Quieres?- dijo tendiéndole el bol a Harry.
- Gracias-. Añadió él metiéndose algunas en la boca-. ¡Están dulces!- dijo con asombro.
- Es que me gustan con azúcar en lugar de sal. Soy así de rara-. Pronunció Hermione masticando también.
- Oye Hermione…
- Qué.
- Esto de ver una peli juntos, también me gusta.
- Y a mí, Harry.
- En Hogwarts no podemos hacer cosas así. Como allí no hay televisión ni video…
- Pero también hay cosas geniales que no existen en el mundo muggle.
- Eso es verdad.
- ¿Podemos cambiar de canal?
- ¿No te gusta la película?
- No demasiado.
Harry le pasó el mando.
- Escoge lo que quieras.
- Gracias.- Hermione comenzó a hacer zapping hasta detenerse en una película que acababa de empezar-. ¡Ésta Harry!- dijo con ilusión al leer el título-. ¡Es súper bonita!
- ¿La has visto?
- No. Pero Robert sí y me dijo que la viera cuando la estrenaran en la tele.
- ¿De qué va?
- Es una historia de amor con final feliz.
- ¿Tendrá acción?
- No. Pero humor sí.
- ¿Una película de amor mezclada con humor?
- Es lo que suele llamarse una comedia romántica, Harry. Si por lo que sea no te gusta dímelo y buscamos otra cosa.
- De acuerdo. Gracias Hermione.
- De nada.
Pero sí le gustó. Porque conforme fue avanzando la película, Harry soltó unas carcajadas tremendas en las escenas cómicas. Y cuando llegaron las románticas, escuchó cómo Hermione suspiraba tontamente y eso también le resultó divertido. Pero sin duda, cuando mejor se lo pasó fue al ver la escena amatoria y mirar a su mejor amiga en lugar de a la pantalla. Al contemplar la expresión bobalicona y encantadora que tenía ella mientras miraba la tele, Harry no sólo se rió sino que meneó la cabeza antes de decir con la voz…
- Es verdad, Hermione. Sonríes tontamente y sueltas suspiros. En mi vida te había visto así. Es como si te hubieras vuelto boba de repente.
- Pasa de mí-. Dijo ella sin mirarle si quiera-. Soy una chica ¿recuerdas? Y las chicas solemos hacer este tipo de cosas cuando escenas como ésta nos causan efecto. Ya te lo dije hace un rato.
- Bueno sí, pero igualmente me asombra verlo en ti. Y sí, sé que eres una chica. Hace años que lo tengo claro. ¿Algo más?
- Cállate.
- ¿Perdón?
- Quiero disfrutar esto en silencio. Si me hablas, rompes el clima.
- ¿Qué clima?
- El de la película. Si la vieras entenderías por qué lo digo.
- ¿Cómo sabes que no la estoy mirando?
- Porque te veo por el rabillo del ojo y sé que no la estás viendo. En lugar de la pantalla, me estás mirando a mí.
- ¿Y eso te molesta?
- No, Harry. Me resulta normal. Es lo que se suele hacer cuando hablas con alguien: mirarle. Y ahora… ¿Te callas por favor?
- De acuerdo…volveré a mirar la peli en lugar de a ti.
- "Gracias"-. Dijo ella con la mente.
- "De nada"-. Contestó él de igual manera.
Un poco después, Harry entendió por qué Hermione había tenido una sonrisa estúpida en la cara y soltaba suspiros. Pues al contemplar cómo los protagonistas se miraban con dulzura tras haber hecho el amor, hasta a él se le puso una sonrisa tonta en su rostro masculino.
- Es verdad…- dijo Harry aún contemplando la peli-. Tú tenías razón, Hermione. Sólo con ver cómo se miran, uno nota el amor que se tienen.
- Es súper tierno y bonito ver algo así. ¿A que sí, Harry?
- Sí Hermione.
- Esta chica no tiene melones-. Dijo ella riéndose un poco al recordar la peli anterior.
- Ni tampoco ubres-. Comentó Harry riéndose otro poco-. Seguro que el chico podrá agarrarle un pecho en cuanto se lo proponga.
- Eso lo hizo hace un rato. Cuando tú me estabas mirando mientras me hablabas. Si en lugar de observarme hubieras visto la pantalla, no te habrías perdido la escena.
- No creo haberme perdido gran cosa.
- Oh, sí que te lo perdiste, Harry. Fue una escena de lo más ardiente y tierna al mismo tiempo.
- Oye Hermione…
- Qué.
- Si te pregunto algo… ¿Prometes que no te reirás de mí?
- ¿Por qué habría de reírme?
- Porque quizás te resulte estúpida la pregunta. Pero necesito hacerla. Tú eres la única persona que conozco, que siempre está dispuesta a explicarme las cosas que no sé o no entiendo.
- Es que me encanta serte útil-. Confesó ella aún mirando la película-. Hace que me sienta especial para ti.
- Tú siempre has sido especial para mí.- dijo Harry con una voz suave y dulce. Al escuchar el tono, Hermione dejó de mirar la televisión y cuando miró a su mejor amigo, se dio cuenta que él la miraba directamente a los ojos. Eso la hizo sonreír.
- Pues tú lo eres desde que te conocí en el tren de Hogwarts cuando pregunté si habías visto el sapo de Neville. Pero desde luego te volviste más especial aún, cuando me salvaste del Troll-. Admitió Hermione en el mismo tono que Harry le había hablado-. ¿Cuál era la pregunta?
- ¿Prometes que no te reirás?
- Lo prometo.
- ¿Por qué en las dos pelis que hemos puesto, hay escenas donde el hombre agarra el pecho de la mujer. Esa es la zona que más gusto le da a una chica?
- No. Pero sí es muy sensible al tacto.
- ¿Y qué otras partes debe tocar un chico para complacer a la chica?
- ¿Es que nadie te ha informado de eso?
- No del todo. Hace un año Ron y yo hablamos del sexo. Él sacó la conversación. Entonces me contó lo que le habían dicho sus hermanos mayores. Digamos que en general, me enteré de en qué consistía eso de hacer el amor, pero cuando empecé a hacerle preguntas a Ron, él decidió cambiar de tema y yo me quedé con las dudas sin resolver.
- ¿Tenías muchas?
- Unas cuantas.
- ¿De qué tipo?
- Más o menos de las que te he preguntado antes. Como lo de dónde es más sensible una mujer al tacto, qué tipo de caricias hay que dar o qué tipo de beso…No sé, cosas así.
- ¿Y Ron no supo responder si tan informado estaba gracias a sus hermanos mayores?
- Pues sí, no respondió. Y a mí me sentó fatal que me dejase con las dudas cuando él había sacado el tema, pero en fin, Ron es así.
- Ya ya…sé perfectamente cómo es. Aunque también pienso que a lo mejor no quiso hablarte más detalladamente porque no se le ocurría qué más decir, Harry. Ten en cuenta que no todo el mundo se siente cómodo hablando de sexo. Generalmente es un tema tabú. Incluso de padres a hijos. No es que no se hable de ello porque se considere malo sino que es algo que da vergüenza porque son cosas muy íntimas y no a todo el mundo les gusta compartirlas. Yo por ejemplo me informé de lo que quise saber, leyendo varios libros. Pero nunca se me ocurrió preguntarle a mi madre ni a mi padre las dudas que tenía. Aunque estoy segura que de haberlo hecho, ellos me habrían respondido. Siempre pudimos hablar de cualquier tema.
- Como tú y yo.- dijo él con una sonrisa.
- Exacto-. Confirmó Hermione con otra-. ¿Hay algo más que quieras saber?
- Un montón de cosas pero si te las pregunto, lo más probable será que se haga de día y necesitamos dormir algo si queremos estar en King's Cross a las ocho de la mañana.
- Lo que me recuerda que tendremos que levantarnos a las cinco para llegar allí antes de las ocho.
- ¿A las cinco?- preguntó Harry con cara de susto. Hermione se rió un poco.
- ¿Has olvidado que hay dos horas desde Lake District a Londres, Harry?
- Pues sí, pero gracias por recordármelo.
- De nada. ¿Qué hora es?
- Las once. ¿Por qué, tienes sueño?
- No mucho pero igualmente voy a acostarme. Espero estar dormida en media hora.
- Buenas noches Hermione.- dijo él al verla levantarse del sofá.- Y gracias.
- ¿Por qué, por haberte respondido la pregunta de lo del pecho?
- Sí.
- Gracias a ti en todo caso, por confiar lo suficiente en mí como para preguntar.
- Eres la única chica en la que confío lo suficiente como para atreverme a preguntarle algo así.
- Siempre podrás preguntarme lo que sea, Harry. Por muy íntimo que resulte.
- Lo sé, Hermione. De nuevo gracias.
- De nada, Harry. Buenas noches-. Contestó ella al comenzar a caminar hacia el umbral del salón. Al llegar al mismo se detuvo, volvió a mirar a su mejor amigo y contempló cómo él seguía viendo la película. Con la misma se giró y abandonó la estancia.
Era la una de la madrugada cuando un potente grito despertó a Harry Potter. Él se levantó de la cama y salió corriendo del dormitorio. No tenía que ser un genio para saber que el grito lo había producido Hermione. Al entrar en su habitación, se dio cuenta que ella volvía a tener la misma pesadilla que la noche anterior.
- ¡Harry no. Por favor no, no te mueras!- lágrimas caían de sus ojos cerrados y él se sintió mal al verla sufrir.
- Hermione…- dijo tumbándose al lado de ella-. No llores-. Pronunció con suavidad-. Abre los ojos y mírame.
- Harry…- dijo ella aún llorando-. Oh Harry lo siento. ¡Lo siento mucho!
- No lo sientas y despiértate. Estoy aquí…
- ¡Por qué has tenido que morir. Por quééé!
- No estoy muerto Hermione. Si despiertas y me miras lo comprobarás.
- ¡Por qué todo lo malo te pasa a ti!
- Eso mismo llevo años preguntándome-. Dijo él con sarcasmo pero aún preocupado al verla sufrir.
- No deberías haber muerto…- pronunció Hermione aún dormida-. Deberías estar vivo y tener la vida que siempre soñaste. Enamorarte, casarte, formar una familia…Eso habría sido suficiente para ti y estoy segura que lo habrías disfrutado muchísimo. Pero ya no podrás hacerlo realidad. Porque ellos te han quitado la vida y yo…yo…
- ¿Tú qué?
- ¡Yo no se lo perdonaré nunca. No pienso permitir que se vayan tan tranquilos. Los voy a matar. Juro que los mataré a todos!
- ¿Qué?- pronunció él con asombro-. ¿Serías capaz de asesinar personas sólo para vengar mi muerte? Me resulta difícil de creer, tú siempre has sido demasiado noble para hacer algo así.
- ¡Me voy a hinchar a lanzar Avada Kedavras. Y luego me meterán en Azkaban de por vida. O quizás me aplicarán el beso del Dementor! ¿Pero sabes una cosa, Harry? Me da igual, todo me da igual…
- ¿Por qué, Hermione?
- Porque ya no me queda nada. Ni tampoco nadie. Sin ti todo es vacío y soledad. Una tremenda soledad.
- ¿De…De verdad sientes eso?
- Y si mi destino es quedarme sola por el resto de mi vida prefiero que me la quiten. A lo mejor así, vuelvo a verte.
- Hermione…
- Puede que en el cielo volvamos a encontrarnos. Contando con que yo vaya.
- ¿Y cómo no ibas a ir si eres la mejor persona que he conocido en toda mi vida?
- Y si por el contrario termino en el infierno, encontraré la forma de escapar y volar hasta lo alto, para reunirme contigo y mis padres. Les echo tanto de menos…
- Lo sé.
- Harry…
- ¿Qué?
- Te quiero. ¡Te quiero mucho!
- Yo a ti también. Desde hace siete años.
- ¡Harry!
- Estoy a tu lado, Hermione-. Dijo él con dulzura agarrándole una mano.
- Harry…- volvió a pronunciar ella ahora en un tono más bajo. Entonces se quedó en silencio y un poco después, un potente grito de dolor salió de su garganta y su mejor amigo supo sin ninguna duda que Hermione estaba sufriendo muchísimo.
- ¡Despierta venga!- dijo él zarandeándola un poco-. ¡Abre los ojos Hermione. No quiero que sufras más por mi culpa. Estoy vivo, lo juro. Venga despiértate!
Cuando él la soltó, ella se quedó tan quieta como una estatua. Y Harry empezó a pensar que incluso ella misma, había muerto en el sueño.
- ¿Hermione?- preguntó preocupado-. ¿Hermione me escuchas?
Ella no respondió. Entonces Harry agarró un vaso de agua que estaba en la mesita de noche y se lo echó en la cara a su mejor amiga.
Nada más sentir el líquido en la piel, la castaña abrió los ojos y el moreno soltó un suspiro de alivio.
- Menos mal-. Dijo él mirándola a los ojos-. Por un momento pensé que tú también habías muerto en el sueño.
- ¿Has visto mi sueño?
- No. Pero por las cosas que dijiste estando dormida, me has dejado muy claro de qué trataba.
- ¿Puedo saber qué haces en mi cama?
- Vine a verte porque te escuché gritar. Y me tumbé a tu lado para estar más cómodo.
- Ah.
- ¿Te sientes mejor ahora, más tranquila? Como ves, no estoy muerto.
- Lo veo y sí, me siento mejor y más tranquila.
- ¿Por qué sigues soñando con que me matan?
- Porque ése es mi mayor miedo, Harry.
- Pues no debería serlo. Después de todos los años que he pasado temiendo por mi vida por culpa de Voldemort, no sé cómo sigues temiendo que puedan matarme cuando ese peligro ha sido una constante en mi vida durante siete años.
- ¿Y porque haya sido algo repetitivo en tu vida durante siete años, no tiene que darme miedo?
- Bueno sí, puede dártelo. Pero tampoco es como si fuese algo nuevo para ti.
- ¿Entonces qué pretendes, que acepte tu muerte sin inmutarme?
- Yo no he dicho eso.
- ¿Y qué pretendes decir exactamente, Harry?
- Que no deberías temer el hecho de que puedan matarme cuando eso es algo que puede ocurrir en cualquier instante. Sobre todo después de lo del Lipan. No creo que en Hogwarts quieran a un chico que cuando pierde los nervios se transforma en algo horripilante y que es un peligro para todo aquel con quien se encuentra.
- Tú todavía no has alcanzado esa fase. Te recuerdo que aunque te salgan las cosas Lipan, sigues teniendo cuerpo humano. Transformado sí pero horripilante no.
- ¿Y acaso mi aspecto Lipan no te da miedo?
- Por supuesto que me lo da. Pero más temo que te mueras y me dejes sola, completamente sola.
- Tú nunca estarás sola, Hermione. Tienes a un montón de gente que te quiere y se preocupa por ti.
- Lo sé, pero ellos no me hacen el mismo efecto que tú.
- ¿Por qué?
- Porque no siento por ellos lo que sí siento por ti.
- ¿Y qué es lo que sientes por mí, Hermione?
- Amistad, lealtad, cariño, fidelidad…Y una conexión contigo tan profunda e inmensa, como jamás he sentido con ninguna otra persona. Ni si quiera con mis difuntos padres.
- Su…Supongo que debo darte las gracias.
- No tienes por qué.
- Gracias Hermione.
- De nada. ¿Te digo una cosa?
- ¿Cuál?
- Me sienta genial que ahora mismo estés conmigo. Gracias por haber venido.
- De nada.
- Creo que echaré de menos dormir contigo cuando volvamos al colegio.
- Lo mismo digo.
- ¿En serio?
- Sí.
- Gracias por decírmelo.
- Hermione…
- ¿Quieres volver a tu dormitorio?
- ¿Quieres que regrese?
- No.
- ¿Entonces por qué me lo preguntas?
- Creí que me ibas a dar las buenas noches y volver a tu dormitorio.
- Te equivocaste.
- ¿Y qué ibas a decir Harry?
- Sólo…que me gusta estar contigo. Incluso compartiendo la cama.
Ella sonrió.
- Harry…
- ¿Sí?
Aún sin responder, Hermione se colocó encima de él, lo miró a los ojos y dijo usando la mente…
- "Te adoro."
Él sonrió. La agarró por la espalda, se giró dejándola en la cama y entonces la besó. Y en el instante en que sintió la boca de Harry posarse en la de ella, Hermione comenzó a besarle también.
Suspiros, eso fue lo que emitieron minutos después de comenzar a besarse.
Gemidos, de puro gusto por estar el uno junto al otro y compartir la atracción que desde hacía tiempo sentían.
Tacto, de las manos de él y ella que estudiaban el cuerpo del otro en los sitios considerados normales.
Deseo…un enorme deseo…de intimar y conectar como nunca antes lo habían hecho.
Más sin embargo…lo reprimieron. Contuvieron el deseo para que el otro no se diera cuenta. Para que ni lo sospechara. Ni siquiera lo dijeron con la mente. Era más prudente guardarlo. Sobre todo…porque uno de ellos no estaba aún preparado para recibirlo. O al menos eso era lo que ambos creían respecto al otro.
- Harry…- dijo Hermione de una forma que para él resultó de lo más sensual.
- ¿Mmmff?- pronunció su mejor amigo sin dejar de besarla.
- "Deberíamos parar."- sugirió la castaña usando la mente.
- "¿Por qué?"- preguntó él de igual manera sin dejar de besar los labios de ella.
- "Si no descansamos ahora, luego estaremos hechos polvo y yo al menos necesito dormir algo o mañana no podré conducir en condiciones y eso podría producir un accidente."
- "Tienes razón. Pero no quiero detenerme ahora, Hermione."
- "¿Por qué?"
- "Es que me encanta besarte. Y ya que ésta es la última noche en que compartiremos la cama y en la que nos daremos besos…¿Sería mucho pedir que lo dejáramos más tarde que pronto?"
- "No, no sería mucho pedir. Yo también disfruto el besarte."
- "Puedo notarlo."
- "Pero aún así no puedo pasarme la noche haciendo eso, Harry. Necesito descansar."
- "No pretendía que pasáramos la noche dándonos besos, Hermione. Aunque confieso…que no me disgusta la idea."
- "Ni a mí. Pero no es prudente que lo hagamos, Harry."
- "De acuerdo…Me separaré y me iré a dormir si es eso lo que más quieres."
- "Lo que yo quiero es que te quedes conmigo cuando te canses de besarme."
- "Eso de cansarme…no creo que se cumpla pronto."
Ella se rió un poco, él siguió besándola.
- "Ni que fueses inagotable."- dijo Hermione aún usando la mente y besando los labios de Harry.
- "Inagotable no soy, pero puedo aguantar bastante. Es lo bueno que tiene haber sido novio de Ginny durante un curso. He practicado mucho."- ahora fue el turno de él, de soltar una risa breve.
- "Serás presumido…"- dijo ella con la mente.
- "Igualmente sé que te gusto."- dijo él de forma vanidosa.
- "Huy sí, estoy que no duermo de tanto pensar en ti."- añadió ella de forma sarcástica.
- "Anda y vete a tomar viento, Hermione. Antes dijiste que me adorabas. Así que ahora no pretendas hacerme creer que pasas de mí o que no te causo efecto. De todas maneras sé que se te cae la baba con sólo mirarme…"
- ¡Serás presuntuoso!- dijo ella con la voz, separándose de repente. Harry se partió de risa, ella soltó un bufido.
- ¡Ay Hermione!- dijo Harry aún riéndose animado-. ¡Es facilísimo enfurruñarte!
- ¡Vete a freír espárragos!- exclamó ella dándole la espalda-. ¡Y no pienso besarte más!
- Sí que me besarás.
- ¡No, no lo haré!
- ¡Sí que lo harás!- añadió él sin borrar la sonrisa de su cara-. Teníamos un trato. ¿Recuerdas? Acordamos dormir juntos y besarnos antes de volver al colegio. Así que ahora no me digas que no cumplirás tu palabra porque sé de sobras que lo harás. Al igual que lo hiciste antes.
- ¡No pienso cumplirla más. No en estos momentos. Desde luego no tengo ganas de besarte, pero sí de estrangularte!
- No me lo creo.
- ¡Pues me da igual!
- Eres linda hasta cuando te enfadas conmigo.
- ¡Ahórrate los halagos, de todas maneras no funcionarán!
- Entonces tendré que usar otra cosa para agradarte.
- ¿Qué tal la boca cerrada? Si te callas y me dejas dormir, te lo agradeceré mucho.
- Dormida no podrás besarme…
- ¿No me digas?- dijo ella con ironía.
- Hermione…
- ¡Qué!
Él acercó sus labios al oído más próximo de ella y con suavidad pronunció…
- Yo también te adoro.
- Mierda…- dijo la voz de su mejor amiga. Pero antes de que Harry pronunciase "¿qué?", escuchó en su cabeza cómo la voz mental de Hermione pronunciaba…"¿Quién podría resistirse a ese yo también te adoro?"
De repente, ella se giró y lo besó de nuevo.
Harry sonrió, entonces la besó y puso bastantes ganas en los besos. Con lo cuál, se agotó minutos después y Hermione pudo conseguir por fin el descanso que le había pedido hacía ya un rato.
- ¿Y ahora podré dormir?- preguntó ella soltando un bostezo. Harry se rió un poco al verlo y contestó moviendo la cabeza de manera afirmativa.
- La verdad es que yo también estoy cansado-. Admitió dejando salir otro bostezo-. ¿Puedo abrazarte?- preguntó usando un tono que resultó encantador para Hermione.
- Pues claro-. Dijo ella con naturalidad.
- ¿Y no soltarte en toda la noche?
- Eso sería lo ideal. ¿No crees?
- Lo que yo creo es que tengo una suerte inmensa, de tener contigo algo más que amistad. Lo malo es que cuando volvamos al colegio no podré demostrarlo.
- Es lo mejor, Harry. Créeme.
- Te creo Hermione.
- Buenas noches Harry.
- Buenas noches.
Él abrió sus brazos y antes de colocarlos en el cuerpo de ella, Hermione se refugió en el cuerpo de él. Con una sonrisa de satisfacción, Harry dejó una mano apoyada en la espalda de su mejor amiga y otra en su cintura femenina. Con otra sonrisa, ella dejó salir un suspiro de complacencia. Entonces cerraron los ojos y poco después, estaban dormidos.
Continuará.
Nota de la autora:
Ya sé que han pasado meses desde mi última actualización. Pero he estado ocupadísima y he tenido asuntos personales que requerían dedicación y no me dejaban tiempo para el fic. Además, no siempre estoy inspirada para sentarme a escribir y a mí no me gusta eso de publicar por publicar sin pensar antes en qué pongo en cada capítulo y por qué.
Cuando publique el capítulo 14, volveréis a ver a Harry y a Hermione en Hogwarts. Y de nuevo, veremos a Ron, Ginny, Hagrid y por supuesto a los hermanos Morrison, interactuar con ellos. Si la memoria no me falla, os dije que en el cap 13 los sacaría (a los hermanos Morrison) pero al final, decidí hacerlo en el catorce. Bueno, en cierto sentido han aparecido en este capítulo también, al menos Kenny sí. Cuando el espíritu invisible de la madre de Hermione, le habla a su hija de él y le pregunta a la castaña qué piensa del chico. Ahí estoy mencionando a Kenny de forma indirecta así que se puede considerar, que aparece en el cap.
Ahora os dejo. Espero actualizar el próximo capítulo mucho antes de lo que he tardado en publicar el trece. Al menos espero publicarlo antes de que llegue el nuevo año. Aunque al paso que voy…lo mismo llega 2013 y sigo sin subirlo. Qué curioso, con mi primer fic…"Una Hermione para Recordar" me tiré dos años. Con Monstruo voy a tirarme tres. Porque si no recuerdo mal, el primer cap de esta historia lo subí en el año 2010 y dentro de un mes llega 2013…
En fin, os deseo una buena semana y si por lo que sea no me leéis hasta que entre el nuevo año…¡Feliz Año Nuevo! Y de paso…¡Feliz Navidad! También. Porque seguro que pasa la Navidad antes de que termine el fic en su totalidad. Un beso fuerte a todos y todas. RAkAoMi. ;-)
