6. Escape

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Huir de los conflictos no era lo usual, si bien lo culpaban por tomar las cosas muy a la ligera, una constante era su iniciativa por encontrar la solución a cualquier situación que se le presentaba, ya fuera de la manera fácil o difícil. Pero ese día, frente a todos, una anomalía en el flujo normal de la línea de pensamiento de Yoh Asakura se hizo presente, sorprendiendo al colectivo.

Inició con la usual conversación que se daba en el desayuno, entre disgustos de Ren, las bromas de Chocolove y las quejas de Horo Horo, tan esporádico como cualquier otro tema, fue pronunciado el nombre de Hao Asakura, extinto chaman que hasta hace unos meses atrás los tenía metidos en serias dificultades y con el peligro de morir inminente. Esa mañana el veto a su nombre pareció desvanecerse, el ainu confiado en hablar del amo del espíritu de fuego sin ser asaltado por algún miembro de la organización del mismo, comenzó a expresar su opinión acerca de tan temible chaman. Contagiando a los demás, pronto el número de comentarios aumentó, entre ellos las perspectivas de su caída y la suerte con la que contaron para vencerlo.

Inevitable fue el momento en que el único que se mantuvo en silencio se vio involucrado en el tema. Yoh, el receptor mas susceptible tuvo que soportar las miradas inquisitivas de sus amigos cuando le fue realizada la pregunta "¿tu que opinas?". Su sonrisa forzada ocultó el desagrado que sentía ante lo que estaban haciendo sus amigos.

Prácticamente eludió la pregunta, de forma apresurada terminó su comida y salió lejos de ahí alegando que necesitaba iniciar tu entrenamiento temprano.

Escapó de la pregunta que temía un día escapara de sus pensamientos y se pronunciase en voz alta. El remordimiento estaba haciendo mella en su espíritu, robándole la paz que suponía le pertenecía ahora que su mayor responsabilidad para con la familia estaba terminada.

Después de 1 000 años los Asakura habían logrado exterminar a su mayor estigma, Hao Asakura, estaba muerto y su alma sin la posibilidad se reencarnar nunca más. Con la ayuda de todos, Yoh había logrado lo que Yohken no pudo en su época, extinguir partícula por partícula el alma del gran maestro del esoterismo oriental. La única porción de ella se hallaba en el interior de Yoh, su misma alma donada en el momento del nacimiento, la llave a la destrucción del propio Hao.

Sin embargo para Yoh no se trataba de muerte del temible chaman, también era la muerte de su único hermano. Supo aquel dato en circunstancias tardías y desesperadas, en el momento de su deceso pudo sentir como una parte de él se iba perdiendo.

Al que vio caer fue a su hermano, a la persona que lo acompañó en el vientre de su madre, la persona que en el interior se sentía solitaria y rota. A quien no pudo rescatar de las sombras aun cuando se trataba de su propia sangre.

Tal vez era egoísta y dañino guardarse tales sentimientos, pero sabía que asi como él mismo tardó en comprender sus propios sentimientos, aun mas tardarían sus amigos en entenderlo, su hermano hizo cosas horribles que siempre opacarían la verdadera fragilidad de su carácter, e Yoh no estaba preparado para el rechazo que provocaría tal revelación.

No existía otra opción mas que la de escapar, rehuirle a sus amigos hasta lo imposible, hasta que estuviera preparado para todo.

Escaparía incluso de la mirada castaña que cada día le miraba al espejo culpándolo.

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Fin

No sé si estos últimos capítulos me han salido muy parecidos uno del otro, pues a final de cuentas toco el mismo tema, Hao. Y miren como me gusta remarcar su ausencia *snif*.