10. Promesa
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Tamao está asustada, ha llorado desde que llegó a la casa, es un lugar nuevo, desconocido. Mikihisa la ha dejado ahí por una temporada y ni siquiera la ha preparado para eso. Keiko intentó contentarla, mostrarle la casa, pero la pequeña solo se quedó temblando en un rincón.
Él la vio cuando regresaba del entrenamiento con Yohmei, confundiéndola con un alma penitente. Su madre debió explicarle que era la nueva alumna de su padre y que estaría una temporada con ellos. El castaño no intervino, decidió seguir su vida y permitir a ella desahogarse.
Pasaron las horas, y aunque ya no lloraba seguía renuente a cenar o a dejar su rincón.
– Hola, soy Yoh – se presentó por fin, decidido a contribuir en la causa.
– Ta… Ta…. Tamao – contesta mirando al niño.
No sabe como continuar, ha dejado de temblar, pero parece asustada por su cercanía.
– ¿Por qué lloras? – va al grano.
– Estoy sola, otra vez – confiesa con congoja.
– ¿Sola?
– Mis papás me dejaron y ahora Mikihisa-san también – la amenaza de nuevas lágrimas era latente. Él se estruja el cerebro buscando una solución, sus oídos no soportarían más.
– Él volverá y, además, ahora estás con nosotros – le toca el hombro, para mostrarle de cierta forma que es real – estarás con nosotros, como si fuéramos familia.
– ¿No se irán? – él niega con la cabeza y pone su mejor cara de seguridad.
– No, aquí estaremos.
– ¿Lo prometes? – asiente, y ella permite ser guiada rumbo a su habitación.
– Si.
Y hasta la fecha, aun cuando el lugar cambie y la distancia se prolongue, ella sabe que no importando las circunstancias Yoh cumplirá esa promesa, que ahí se encontrara cuando sus fuerzas desfallezcan y su animo decaiga.
No está sola, pues cuenta con él, con su familia.
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Fin.
Me hubiera gustado que en el manga o anime se mostrara mas de la relación entre Yoh y Tamao, pero creo que eso nunca lo podré ver.
Mi único sueldo son tus comentarios, destrózame o agradece, solo quiero saber tu opinión.
