Capítulo 3: La fiesta parte 1

Cuando por fin pude volver a mi casa, ¡estaba echa polvo! Pero lo que me sorprendió fue ver mi antiguo monovolumen, Edward si me lo había traído, como había dicho Alice, me sentí algo mal, Edward no tenía que haberlo echo. Entré a la casa, vi a Charlie parado en la entrada, con el seño fruncido. Le conté todo lo que tuve que hacer, él lo entendió y lo dejó pasar, llegué a mi habitación y me tiré a la cama, estuve un rato así hasta que miré la hora, ya eran las diez de la noche, ¿Estuve todo el día de compras y decorando la casa de Alice, cuando la fiesta empezaría a las siete de la tarde? Estaba segura, la mataría después de la fiesta.

Me costó un mundo dormirme, no quería, porque sabía que cuando despertara tendría que ir a la fiesta de Alice y a mi no me gustan mucho las fiestas que digamos, ¡Me agotan!, pero ahora que lo pienso ¿Por qué Alice quiere hacer una fiesta sin nada que celebrar? ¿La estará haciendo solo para divertirse un rato?, Con Alice, nunca se sabe.- pensé antes de caer rendida en un profundo sueño-

Desperté al escuchar que mi celular sonaba, yo no había puesto la alarma así que solo podía ser que me estaban llamando, miré el celular y decía: Alice llamando

Suspiré y acepté la llamada:

-¿Alo?- dije media dormida

-¡Bella!

-¿Si Alice?

-Te iré a buscar para la fiesta a las cinco y media.- Dijo con un tono muy animado y de la nada se empezó a reír.

-Ok, hasta entonces Alice

-¡Adiós Bella!- seguía riéndose.

Dejé el celular en la mesita de noche, rodé sobre un costado para volver a dormir, unos segundos después empecé a preguntarme que hora era, volví a rodar sobre un costado para mirar el reloj de la mesita de noche, casi me caigo de la cama por lo rápido que me paré. ¡Eran las Cinco! ¡Por eso se reía Alice! ¡Ella sabía que estaba durmiendo!-se me debía notar por el tono de voz-

Tenía que hacer miles de cosas para estar lista, salí corriendo al baño, prendí lo más rápido posible la llave de la ducha para luego meterme, no tuve tiempo de relajarme, no me podía demorar más de veinte minutos bañándome, por suerte terminé solo en diez.

No sabía que ponerme, pero luego recordé que era una fiesta de disfraces, aunque no quería llegar vestida como Jeannie así que me puse unos jeans y una polera azul sin mangas, con un chaleco, metí el disfraz a un bolso y fui a tomar un desayuno rápido, bueno la verdad no debería estar desayunando a esta hora, pero había dormido toda la tarde. Creo que fue por culpa del estrés, de solo pensar en la palabra "fiesta" me daban escalofríos, también la palabra "Alice" era de temer… pero lo que si lograba ponerme la piel de gallina era juntar las dos palabras en la misma oración: "La Fiesta De Alice".

Cuando terminé de desayunar lavé a toda velocidad los platos, mientras lo hacía miré el reloj que estaba en la pared de la cocina, decía que eran las cinco con veinticinco minutos, me quedaban cinco minutos para terminar de lavar los platos y empezar a lavarme los dientes.

Justo cuando terminé de lavarme los dientes escuché el sonido de una bocina, provenía del Porche de Alice. Bajé- no muy rápido- las escaleras para no caerme. Cuando salí de la casa tuve que cerrar con llave la puerta. Me dirigí al coche de Alice, ella me miró, levantó una ceja y negó con la cabeza como diciendo Ahí-Bella-que-aré-contigo.

-¿Qué?-pregunté mientras me subía.

-¿Por qué no estas disfrazada?- preguntó con tono de reproche.

-Alice, falta una hora para la fiesta, puedo cambiarme en tu casa. Enarcó una ceja y dijo:

-¿Al menos traes el disfraz verdad?-Puse los ojos en blanco

-¡Por su puesto Alice!-Lo dije como si fuera tan obvio hasta para un niño. Miró su reloj y pisó el acelerador.

Ya estaba acostumbrada a la conducción de Alice, pero aún me daba miedo, ¿Y si nos estrellamos? Pero confiaba en ella, solo cuando miraba la carretera porque cuando se distraía me daban escalofríos.

Estábamos llegando cuando vi que entre los árboles que habían de camino a su casa estaban adornados con luces que brillaban y ayudaban a encontrar el camino a la casa de los Cullen, ahora entendía a qué se refería Alice con lo de: De eso no te preocupes, tengo un "AS" bajo la manga Nunca dejaba de sorprenderme de lo astuta que podía llegar a ser.

Apenas bajé del coche, Alice me agarró del brazo y me empujó hacia la casa, cuando entré quedé boquiabierta, esto no era como yo lo esperaba, era mucho peor. Había una pista de baile, que hizo después de que yo me fuera, pensé, aunque pudo ser que no me diera cuenta, porque yo adorné otro sector de la casa, había un gran equipo de música, y unos parlantes muy grandes al lado. Había dos mesas que deben ser para la comida. No me quise seguir fijando en como estaba la casa, parecía más una discoteca que la casa de mi mejor amiga.

-¿Sorprendida?

-Alice… ¿cómo lo logras?

-Esfuerzo y ganas.- dijo mientras se reía.- Bueno se nos hace tarde, ¡Tenemos que ponernos nuestros disfraces!- Me volvió a agarrar del brazo y me hizo subir las escaleras hasta el segundo piso y me llevó al baño.

Empezamos a cambiarnos, al fin pude ver su disfraz, ¡Era de Cleopatra!- ¡Se le veía hermoso! ¿Por qué a mi no se me veía así el de Jeannie?

Me costó ponerme bien el disfraz, era mi talla y todo, pero no me gustaba mucho la idea de que fuera todo rosado y tuve que ponerme una peluca rubia con un peinado hacia arriba, que pesaba un poco, pero era soportable, cuando logré ponerme ese condenado disfraz, no sabía que luego venía algo peor que eso… El maquillaje…

-¡Alice!

-¡Quédate quieta!

-¡No me gusta que me eches kilos de maquillaje!

-¡No exageres! ¡Cuando te veas como una Diosa de la belleza me lo agradecerás! Intenté poner los ojos en blanco, pero cuando Alice se dio cuenta de que lo haría me miró con cara de pocos amigos y decidí no hacerlo. Mientras era maquillada por Alice, a mi mente volvieron los recuerdos de lo que pasó ayer, cuando estaba adornando la casa de los Cullen.

-Flash back

-¡Alice, esto es mucho para dos personas!- Puso los ojos en blanco.-

-Bella…- estaba a punto de decirme algo, pero se arrepintió y no siguió, la miré perpleja.- y luego habló:

-¿Sabes? Se me ha olvidado algo, sigue por mientras, no tardo.-Gruñí.

Salió casi danzando de la habitación, siempre que la veía caminar, pensaba que ella debería ser una bailarina, todas la envidiarían por su facilidad para moverse.

Apenas salió, escuché un sonido que provenía de la otra habitación, era el sonido de un piano, pensé que Alice tocaba, ¿Si no quién?- Fui a escuchar la melodía.

-¿Alice, por qué nunca me dijiste…? Antes de terminar la oración me encontré con unos ojos verdes que me miraron confundidos.

¡No era Alice la que tocaba! ¡Si no su hermano Edward!- Me sonrojé al ver que él se rió de que lo confundiera con Alice.

-Lamento decirte que no soy Alice.

-P…Perdón, es que no sabía que tocabas el piano… Tartamudee nerviosa.

-No sabes mucho de mí.- Dijo mientras me miraba a los ojos, quedé hipnotizada con su mirada, tenía unos ojos muy bonitos, me sonrojé y miré hacia otro lado.

Justo en ese momento llegó Alice con una caja llena de cosas para fiestas, la miré, agradecida de que me salvara de esa hermosa mirada.

-¿Edward, por qué no nos ayudas a decorar y ordenar un poco la casa?- ¡Quería matar a Alice!- Sabía que sería muy incómodo estar al lado de alguien que no te habla y finge que no existes, además lo que de verdad me avergonzaba era que… Estaba enamorada de Edward y él ni si quiera sabía que yo existía.

-Claro- dijo mientras se dirigía a la sala en donde iba a ser la fiesta. Bueno, mira el lado positivo- pensé- al menos está Alice aquí-eso me hacía sentirme menos nerviosa- Pero como siempre, algo tenía que salir mal. El celular de Alice sonó, lo contestó y luego de unos minutos de hablar con alguien cortó y dijo:

-Lo siento, pero Esme no va a poder hacer las compras y me dijo que las hiciera yo, tendrán que ordenar todo ustedes dos.

Mierda pensé. Alice se me acercó y me dijo al oído: Algún día me lo agradecerás, lo dijo tan bajito que estaba segura de que Edward no había escuchado, no entendía a qué se refería con lo de Algún día me lo agradecerás Lo analicé un rato y luego me sonrojé al entenderlo, ¡Ella se había dado cuenta de que estaba enamorada de su hermano!

Cuando el color rosa de mis mejillas se fue, me puse a desenredar unos cables que eran para conectar los parlantes del estéreo, estuve más de diez minutos tratando de desenredarlos, ¡Pero era imposible! Edward se dio cuenta de mi problema y se me acercó:

-¿Te ayudo?

-Cl…Claro- tartamudee, y mis mejillas volvieron a ponerse rojas. Él sonrió y se sentó a mi lado para ayudarme.

-Es imposible- dije luego de estar más de veinte minutos los dos intentando desenredarlos, incluso creo que los dejamos peor.

-Nada es imposible- Objetó.

-Bueno, nada excepto esto- dije mientras subía las manos, le mostraba los cables y fruncía el seño.

-En eso tienes razón.- dijo pensativo.- Pero si nos esforzamos más, tal vez logremos desenredar todo esto.

-Ni superman podría hacerlo.- le dije riendo de mi propia broma

-Quizás tengas razón, pero si no logramos desenredar esto antes de que Alice llegue… Estaremos muertos o peor, tendríamos que ir de compras con ella a buscar otros cables y si me diera a elegir, preferiría morir.- Dijo mientras se reía.- Se veía hermoso cuando sonreía, parecía un adonis.-

Quería seguir hablando con él, solo para seguir escuchando su linda voz, pero no sabía de qué, hasta que vino a mi mente algo que pasó hace poco.

-Se… me había… olvidado darte las… gracias por l...lo de la otra vez.- Tartamudee nerviosa.

-¿Disculpa?- Se veía confundido.

-Tú sabes, cuando f…fuiste a dejar mi auto…

-¡Ah! Claro… de nada.- me sonrió y me puse mucho más roja que un tomate, si eso era posible.

-Pero hay algo que no entiendo, ¿Cómo lo… llevaste si no tenías las llaves?- Antes de que pudiera responder, sonó la puerta. Sentí como Edward suspiraba de alivio.

-Yo voy- dijo mientras se paraba. Escuché como sonaba la puerta al abrirse y a Alice.

-Vamos Edward, Emmett, no se queden ahí parados y ayúdame.- No había escuchado a Emmett llegar, pero si ellos no la ayudaban, tendría que hacerlo yo, así que me paré y fui hasta la entrada de la casa.

-Pensé que eras fuerte hermanita- dijo Emmett entre risas.- Cuando me vio dijo: ¡Espera! ¡No te muevas!- Le hice caso, mientras Alice me miraba con ira y seguía gritándome que la ayudara, se veía tan cómica con cinco bolsas en cada diminuto bracito. Edward estaba riéndose con ganas.

-Pensé que eras un caballero, Edward, no te estas comportando como uno.- Gruñó Alice.

Emmett volvió corriendo con una cámara fotográfica en las manos y le dijo a Alice:

-¡Sonríe!- y tomó una fotografía.

-¡EMMETT!- gritó Alice tan fuerte que estoy segura de que se escuchó hasta Japón.

No pude soportarlo más y estallé de risa, tanto que hasta me salían lágrimas de los ojos- Emmett estaba mostrándole la foto a Edward y luego me la mostró a mí, se veía tan cómica, con sus ojos azules mostrando odio, parecía más una mula de carga que una duendecilla molestosa.

- Esta foto vale oro- agregó Emmett riéndose.

-¡Ya está bueno!, ¡Ya se burlaron de mí un buen rato, ahora ayúdenme o me las pagarán! Cuando dijo eso, todos reímos el doble de fuerte y con más ganas, al ver que la pobre Alice estaba desesperada.

-¡Edward, Bella y Emmett! ¡Ayúdenme o…!

-¿Qué vas a hacer Alice?- dijo Emmett todavía riéndose- ¿Pegarnos la cara al piso?- Alice sonrió de oreja a oreja, pero no era una sonrisa bonita, sino malévola. Edward y yo nos miramos asustados y corrimos a ayudar a Alice.

-¡Oh, vamos!- dijo Emmett- ¿En serio se creen eso de que Alice les haría algo así por no ayudarla?

-Créeme Emmett, será peor que eso.- Dijo Edward

-Ella también es mi hermana y nunca he visto que se vengue.-

-¿No recuerdas el bote de pintura que te cayó "accidentalmente", la semana pasada cuando molestaste a Alice?- Se venga, pero disimuladamente.- continuó.

Mierda dijo Emmett y abrió los ojos como platos, ¡Tú!- dijo mientras señalaba a Alice.- ¡Tú fuiste la que me rompió mi disco de colección!- Ella sonrió.

-¡Me las pagarás Alice!- Dijo Emmett, muy enojado. Pero dudaba de que de verdad lo hiciera.

-Inténtalo, pero te irá peor. Dicho esto, Emmett se fue al segundo piso.

-¡Eh, Emmett!- dije- ¿Me darías una copia de la fo…? –Alice me miró con fuego en los ojos, definitivamente, debía callarme si quería seguir viva.

Emmett rió, pero asintió con la cabeza cuando Alice no estaba mirando y se fue.

-Fin del Flash Back

Volví al "ahora" cuando Alice me preguntó por qué me reía.-Ni si quiera me había dado cuenta de que me estaba riendo.

-¿Qué me perdí?

-Nada, Alice.- Dije mientras recordaba la expresión de su cara cuando nadie le hacía caso. Y volví a reír.

-Será mejor que no te sigas riendo, porque si es algo relacionado conmigo, te irá muy mal. Sellé mis labios. Alice alzó una ceja y luego siguió maquillándome.

-Hablando de cosas chistosas…-Dije con tono casual- ¿Qué le aras a Emmett, por lo de ayer?

-Algo que le hará entender que no debe meterse con Alice Cullen.- Dijo riéndose musicalmente, pero al mismo tiempo malvadamente.

Me fijé en el reloj que estaba en la pared del baño y vi que eran casi las siete, miré a Alice y le dije:

-¿Te falta mucho?

-Ya terminé- me dijo mientras le daba el último retoque de maquillaje a mi cara y miraba el reloj.

-Mejor ve a recibir a los invitados- tengo que ponerme linda yo también.- Dijo con una sonrisa. Sin duda planeaba algo.- Ahora estaba al cien por ciento segura, pero no tenía idea de qué era.-

Bajé las escaleras, preocupándome de no caerme, no quería montar una escenita justo ahora, vi a algunas personas sentadas en los sillones, eran los Cullen y los Hale, empecé a ver cómo iban disfrazados: Rosalie, como una Barbie, pensé por el pelo hasta la cintura y ese vestido tan ajustado y con lentejuelas rosadas, Jasper como un vaquero, Emmett como un… la verdad no entendí su disfraz, tenía una peluca rubia y ropa ajustada también y por último Edward, estaba disfrazado… ¿Cómo el mayor Nelson? ¿Él de "Mi Bella Genio"? Y… ¡Yo era Jeannie ! ¡La genio!...

Me puse roja de solo pensar en que Alice hizo eso a propósito… Ella me las pagaría.

Ufff! este cap es un poco largo xD sin más que agregar!