Capítulo 5: La penitencia y venganza de Alice.
-Decidimos que no lo aremos Alice.- Gritó Edward.
-Bueno, si no lo hacen tendrán que hacer una penitencia, que elija yo-contraatacó.
-Mejor aceptemos Edward, me dan miedo las ideas de Alice.-Dije
-No creo que sea algo tan malo.
-Está bien, ustedes lo quisieron así, luego les diré que tendrán que hacer.- Dijo mientras se empezaba a reír musicalmente.
-Bueno, ahora seguiremos con los fuegos artificiales. Gritó muy animada todavía.
Todos gritaron muy emocionados, pero al mismo tiempo decepcionados por no conseguir que Edward y yo nos besáramos.
Ya eran las dos de la mañana, cuando terminó la fiesta y todos los invitados se fueron. Pero solo recuerdo haberme despedido de Rosalie y Jasper. Casi me da un infarto cuando veo la hora.
-¡Esta fiesta duró mucho!-Casi grité.- ¡Tengo que irme a casa ahora, Charlie debe estar preocupado!- Alice me agarró del brazo.
-No Bella, hablé con Charlie y le dije que te quedarías a dormir aquí, en la habitación para invitados.- Suspiré, tendría que hacerlo, creo que esa sería mi penitencia.
-Está bien, con tal de que esa sea mi penitencia, no hay problema, me iba a ir a la habitación cuando Alice de nuevo me detuvo.-
-Nunca te dije que esa sería tu penitencia Bella.- Rió.- Es mucho peor que eso. Me dio un escalofrío.
-Y entonces… ¿Cuál es?- La verdad, me daba miedo saber.
-Tendrás que dormir, en la pieza de Edward.- Casi me quedo sin aliento, pero luego pensé con claridad y dije:
-Claro, ¿Tiene dos camas o dormiré en un colchón inflable?-Alice puso los ojos en blanco.
-Obviamente en su cama.
-¿Y donde dormirá él?
-En su cama.
-¡ALICE!- Gruñí muy enojada- ¡Eso no!
-No se quisieron besar, ahora tendrán que asumir las consecuencias.-Rió, disfrutando de la situación.
-¿Por qué me haces esto?-Pregunté avergonzada. Se me acercó y me susurró al oído.
-Algún día me lo agradecerás
-Ya oí eso antes.- fruncí el ceño.
Justo en ese momento Edward llegó a la sala en donde estábamos Alice y yo, nos miró con la curiosidad pintada en su hermoso rostro.
-¡Edie!-Dijo Alice, mientras se le acercaba y sonreía.
-Nunca me dices Edie a menos que quieras algo de mí- Dijo Edward pensativo
-Ya pensé en la penitencia que tendrás que pagar por no besar a Bella cuando te lo pedí.- Dijo sonriendo malévolamente. Me sonrojé de solo pensarlo.
-¿Qué tengo que hacer?
-¡Dejar que Bella duerma contigo, en tu pieza y en la misma cama!- Especificó lo que más pudo.- Edward se puso rojo y luego dijo:
-Estas loca Alice, si es por el beso…
-¿Si es por el beso que?-Dijo ella enarcando una ceja. Edward no respondió, me abrazó por la cintura y estampó sus labios contra los míos. Sentí su aliento cálido con sabor a caramelo entrar en mi boca. Unos segundos después escuché a mi espalda el flash de una cámara, Edward se congeló en su sitio y luego miró a Alice que sonreía inocentemente con una cámara en sus manos.
-Que lindos se ven- Dijo sonriendo.
-Alice, dame la cámara.- Ordenó Edward- Alice negó con la cabeza.
-Ya besé a Bella, ahora no tendremos que hacer la penitencia- Agregó
-Nunca dije que si la besabas ahora se cancelaba la penitencia.- Contraatacó Alice muy feliz.- Esa pequeña duende, estaría muerta. Entró Emmett a la sala.
-Alice, ¿Ya les dijiste su penitencia?, quiero saber cuál es.-Dijo riendo.
-Claro, tienen que dormir en la misma cama.-dijo Alice riéndose también
-¡Sabía que había algo más!, ¡Pillines desvergonzados!- Nos guiñó un ojo.
-Vasta Emmett.- Dijo Edward, entre furioso y avergonzado.
-¡Ya, tranquilos!- Dijo Alice, se estaba dirigiendo a la cocina cuando dijo:
-Me voy a servir bebida, ¿Alguien quiere?-Negué con la cabeza, Edward también. No acepté, porque me daba la impresión de que le podría poner algo.
-Yo quiero hermanita. Dijo Emmett, en todo tierno, como de niño pequeño. Alice se fue y luego de unos dos minutos volvió con dos vasos llenos de bebida.
-¿Por qué te demoraste tanto?-Preguntó Emmett.- ¿La botella de bebida pesaba mucho para levantarla?-Agregó, riéndose como siempre, de sus bromas. Alice puso los ojos en blanco y le dio un sorbo a su bebida, en cambio Emmett se la tomó en menos de diez segundos.
Alice miró su reloj y dijo:
-Ya son las dos y media, mejor vamos a dormir, pero, los estaré vigilando, ¡Tienen que dormir en la misma cama!
-Si, Alice- Gruñimos al unísono.-Emmett estallo de risa.
Subimos al tercer piso, donde estaba la habitación de Edward, era muy grande, con una cama de dos plazas, estaba ordenada y limpia, algo raro en un hombre.-Pensé.
-Eh… Alice- Dije, antes de entrar.
-Dime-Dijo todavía complacida de ganar después de todo.
-No… tengo… mi pijama.- Tartamudee
-No te preocupes por eso, puedes usar una polera de Edward para dormir- Dijo mientras me sonreía.
-¡ALICE!-gruñí, cada vez me hacía sentirme más avergonzada e incómoda.
-¡Buenas noches!- Susurró, mientras se iba casi bailando a su habitación. Entré a la habitación y estaba Edward, sin polera y solo con unos boxers, me acerqué a él y le susurré:
-¿Me podrías prestar una polera tuya para dormir?, Alice no me quiere prestar un pijama. Agregué, roja de vergüenza.
-Si… no hay problema.- Dijo dirigiéndose a su closet y buscando algo, me lo pasó y vi que era una camisa con mangas y rallas, muy linda.
-Bueno yo… Me voy a cambiar- Sonreí avergonzada y roja, si no controlaba mis sonrojos, sería un infierno estar en la casa de los Cullen.
Fui al baño y me empecé a cambiar el disfraz, lo guardé en el bolso en donde lo traje,
quedé en ropa interior y me empecé a sacar el maquillaje con un poco de agua. La camisa que me prestó Edward, me tapaba hasta debajo de los muslos, las mangas me quedaban grandes, así que tuve que subirlas para poder sacar las manos, Al menos no se me vería nada.- Pensé. La camisa estaba llena de su olor, la olí un poco y luego salí del baño.
Me dirigí de vuelta a la habitación de Edward, él ya estaba acostado, pero estaba segura de que estaba despierto. Una sensación me invadió, se veía tan lindo, tan pacifico.
Me acosté de lado, dándole la espalda, fue algo difícil dormir, con lo nerviosa que estaba de que Edward durmiera al lado mío. Luego de un rato de intentar dormir, lo estaba consiguiendo. Me sentía cada vez más cansada, estaba a punto de dormirme cuando de pronto, Edward se da vuelta y me abraza, poniendo sus manos a la altura de mis costillas y me aprieto más contra él. Me sentí cohibida, ¿Estaba soñando?, parecía real, así que preferí disfrutar el momento. Unos minutos después, caí dormida, en sus fuertes brazos que me apretaban y no dejaban casi espacio entre nuestros cuerpos.
Cuando me desperté, Edward y yo seguíamos abrazados, sentí el sonido de unas risitas y luego el del flash de la cámara de Alice.
-¡aaawww!-Dijo Alice.- ¡Se ven tan tiernos abrasaditos!
-Apenas Edward y yo oímos eso, él me soltó y yo me bajé de la cama muy rápido, incluso me maree, cuando las paredes dejaron de moverse, me acerqué a Alice y extendí la mano.
-La cámara
-¿Qué tiene mi cámara?-Preguntó haciéndose la inocente.
-La foto, bórrala o no te lo perdonaré.
-Nop.- Dijo mientras me pellizcaba la mejilla y salía corriendo a su habitación.
-¡Por qué tienes que ser tan molestosa!-Grité a todo pulmón.
-Es Alice.- Dijo Edward, todavía acostado.- Si quiere algo, lo consigue, en este caso humillarnos.
-Iré a hablar con ella, esto no se quedará así.
Me dirigí a su habitación y toqué la puerta.
-Pase
-Alice… no alcancé a terminar de hablar cuando me tapó la boca con su pequeña mano.
-Silencio.-Dijo.- Te voy a mostrar algo, para que nos riamos un rato.- susurró y me guiñó un ojo.- Pero tienes que quedarte callada ¿si?-Asentí con la cabeza. –Sígueme.
La seguí hasta la puerta de la habitación de Emmett.
-¿Recuerdas, la bebida que le dí a Emmett?- Asentí con la cabeza de nuevo.
-Bueno, me demoré porque le puse un somnífero a su vaso, les dije que me vengaría. Susurró. La miré espantada, esperaba todo de Alice, pero, ¿Dormir a su propio hermano? No era muy de Alice que digamos.
-Por…- Volvió a ponerme su mano en mi boca.
-Ahora verás, dijo con la cámara prendida en sus manos. Abrió la puerta y ahí estaba Emmett, con un vestido rosado con lentejuelas, igual al que llevaba Rosalie en la fiesta pero más grande, una peluca rubia y maquillaje. ¡Parecía una mujer! ¡No el bromista y molestoso hermano mayor de Alice!
No pude evitar reírme y Alice se acercó un poco a Emmett y le sacó una foto, este no despertó, así que le sacó otra, nada, así que me puse a reír más fuerte, al escuchar mis risas, llegó Edward, miró lo que estaba pasando y también le dio un ataque de risa.
Emmett despertó, confundido de que todos nos riéramos de él.
-¿Qué?-Preguntó
-Nada, Emmett, nada.-Dijimos a Coro, todavía riendo.
-¿Me veo fatal?
-¡Si!-Volvimos a decir a coro.
-¿Cómo quieren que me vea en las mañanas?, ¿Cómo una reina de la belleza?
-Más bien, te vez como una Barbie.- Dijo Edward.
-¿A qué te refieres?
-A esto.- Dijo Alice, que tenía ahora un espejo. Emmett lo agarró y se miró, quedó sorprendido.
-¿Quien…?
-Te dije que no te metieras conmigo Emmett.-Sonrió Alice.
-¡EXAGERASTE ALICE!-gritó
-Nunca te dije que sería piadosa.
-¡Quítame esto, ahora!
-¡Nop!- Salió corriendo de nuevo a su habitación y cerró con llave. Todos miramos la escena, Edward y yo seguíamos con ataque de risa, mientras Emmett estaba algo molesto, no algo estaba furioso.
-¡Bella!
-Dime Emmett.- Me costaba contenerme, estaba a punto de estallar de risa de nuevo, pero me contuve.
-Ayúdame a quitarme esto, por favor.- Asentí con la cabeza.-Las únicas veces que puedes ver a Emmett serio, es porque está hablando en serio.
-Ven, tenemos que ir al baño, para que te quite eso.
-Gracias-Dijo y me guiñó un ojo. Esa vergüenza y furia que tenía, se había ido.- Edward gruñó.-
-Tranquilo hermanito, no te la quitaré, ya te lo dije.-No pude evitar sonrojarme.- Ah, por cierto, linda camisa, Bella, pero te queda algo grande ¿No crees?-Si antes estaba algo sonrojada, ahora estaba tan roja, como un tomate.-
-No molestes Barbie.- Le dije en broma.
Nos dirigimos al baño del segundo piso y Emmett se sentó en una silla que le pedí a Edward que trajera. Me puse a buscar algunos productos para quitarle todo ese maquillaje. Pero Alice, siempre iba un paso más adelante que yo.
-¡Ugh!
-¿Qué pasa?-Exclamó Emmett.
-Alice, siempre tan…
-¿Tan que?
-Lista.
-¿Qué hizo ahora?
-Mascara permanente.
-¿Qué?-Gritó Emmett.
-No te preocupes, se llama así, pero no es permanente, solo te durará aproximadamente unos tres o cuatro días. Con la ducha tal vez se salga más rápido, pero sinceramente no lo se. Edward, empezó a reír.
Emmett le fulminó con la mirada.
-No es gracioso
-Si, si lo es.- Exclamó Edward-¡Ahora todas las bromas que nos has hecho te rebotaron… EN LA CARA! ¡ Ahora tendrás que ir al instituto como una mujer!
-Tiene razón.- Dije, conteniendo la risa.- Creo que es tu Karma
-No, no lo es, si no tuviera a esa duendecilla mala como hermana, nada de esto habría pasado.
-Quizás tengas razón.-Suspiré.- Algo me hizo clic en la cabeza, un detalle que no había notado antes.
-¿Dónde están Esme y Carlisle?-Pregunté.
-Se fueron de vacaciones, estarán aquí en dos meses, creen que somos lo bastante maduros para quedarnos solos, en especial Emmett.- Rió Edward, ante la idea de que Emmett fuera el más maduro de los hermanos.
-Te guste o no hermanito, soy más maduro que tú.- Edward puso los ojos en blanco.
-Algún día lo serás, no te preocupes.- Dijo Edward, poniendo su mano en el hombro de su hermano.- Algún día…
Sonaron las pisadas de alguien que estaba subiendo las escaleras. Era Alice.
-Chicos, ¡Es hora de desayunar!-Dijo alegremente, no me había dado cuenta de que ya había salido de su habitación.
-Alice, creo que debería irme ahora, Charlie se preocupará por mí.
-Claro que no, le pregunté si podías quedarte un tiempo aquí, ya que no están Esme y Carlisle, nos harás compañía. Sonrió.- Dijo que te haría bien estar con tus amigos y distraerte.
-Está bien, me quedaré, pero ¿Podría ir a buscar mi ropa?
-Nada de eso, tú quédate a desayunar, que ya está servido.- Sonrió- Yo iré por tus cosas.- Por su tono, sabía que me estaba ocultando algo.
