Capítulo 6: Jacob
Desayunamos panqueques, estaban exquisitos, nunca había visto a Alice cocinar, lo hacía genial, debería hacerlo más seguido. Luego de desayunar, cada uno se fue por su lado. Emmett se intentó quitar el maquillaje bañándose y Edward se puso a ver Televisión. Ahora me daba cuenta de que seguía con la camisa de él.
Hace tiempo que no hablaba con mi mejor amigo Jacob, decidí llamarlo desde mi celular, antes de que llegara Alice conociéndola, me acapararía, no me dejaría ni ir al baño sola y me obligaría a ir de compras.
-¿Aló?
-Jake, soy yo Bella
-Hola Bella, tanto tiempo- dijo- ¿Qué ha sido de tu vida?
-Muchas cosas, que te contaré otro día, cuando nos veamos-
-¿Y si nos vemos hoy?
-Sería genial Jake, pero ahora estoy en la casa de Alice.
-¿Alice Cullen?
-Sip- y sigo en pijama.- Reí algo avergonzada de decirle eso.
-No importa, si no nos juntamos hoy, te rapto, con o sin pijama.- Empezamos a reír a carcajadas los dos. Era tan fácil hablar con Jacob, siempre me hacía reír con sus bromas.
-Mejor esperemos a que llegue Alice con mi ropa.-Dije.- Y tendré que pedirle permiso, si me da, te llamo para que nos veamos hoy y si no, igual te llamo. Reí.
-Eso es genial, pero ¿Qué pasa si no me llamas?
-Interprétalo como un "Me amarraron a una silla con una venda en la boca"-Jacob volvió a reír a carcajadas. Su risa es tan linda, tan sincera, él es un buen amigo- Pensé
-¡Bueno, hablamos luego Bella!-Dijo, entusiasmado.
-¡Claro!, ¡Adiós Jake!-
-¡Adiós Bella!- Dijo y cortó.
Corté, me di vuelta y vi que Edward me estaba mirando, me puse roja y me fui a sentar al comedor, esperando a que llegara Alice.
Cuando llegó, con mis cosas, me levanté de la silla y le dije:
-Hola Alice, tengo que pedirte un favor…
-¡Hola Bella!, ¿Cuál?
-¿Podría ir a la casa de Jacob?-Frunció el ceño.
-No creo que sea buena idea
-¡Por favor!, ¡Alice!-Hice un puchero, intentando convencerla, como lo hacía ella con nosotros todo el tiempo.
-Ow, está bien.-Sonreí y ella también lo hizo. Mientras me entregaba el bolso.
-¡Gracias Alice!
Corrí con el bolso al baño, me vestí y me lavé los dientes. Luego llamé a Jacob.
-¿Aló?
-Hola, Jake…
-¡Bella!, ¿Nos vemos hoy?
-¡Claro!
-Wow, ¿Cómo lo conseguiste?
-Luego te cuento.- Empecé a reír, hoy, estaba de buen humor.
-¿A qué hora nos vemos?
-¿Qué te parece ahora?
-Sería genial, te voy a ir a buscar a la casa de los Cullen, ¿Cierto?
-Cierto-Asentí.
-Bueno, nos vemos en unos diez minutos, ¡adiós!
-¡Adiós!
Me senté en el sofá, donde estaba Edward viendo la televisión, cada pocos segundos miraba el reloj que estaba en la pared, esperando a que el tiempo pasara más rápido. Decía que eran las doce en punto, así que tenía que estar aquí las doce con diez minutos.
Cuando el reloj marcó las doce con diez minutos, sonó el timbre. Salí corriendo a abrir y ahí estaba mi mejor amigo, Jacob, ¡Estaba enorme! ¿Seguía creciendo?, le miré un poco más y vi que andaba sin camisa, solo con unos shorts y unas zapatillas.
-¡Hola Jake!
-¡Hola Bella!, ¿Vamos?
-Claro, ¿Pero a donde?
-A la Push, hoy está soleado así que, ¿Te gustaría hacer salto de acantilado?
-¿Es peligroso?
-La verdad, si, pero solo si no hay nadie que te salve.- Dijo y me guiñó un ojo.
-En ese caso, no hay problema. Puso su brazo en mi cintura, me llevó hasta su motocicleta y me pasó un casco.
-No sabía que ya podías conducir Jake.-Puso los ojos en blanco.
-Bella, ya cumplí los 16 años.
-¿En serio?, vaya, olvidé tu cumpleaños, Jake, lo siento.-Dije, esperando que no se enojara.
-No te preocupes, yo también olvidé el tuyo.- Sonrió.- ¿Cuántos cumpliste? ¿Cuarenta?
-¿Cómo supiste?-Dije irónicamente, mientras me subía a su moto y él también.
-sujétate fuerte.-Me dijo, y yo, me abracé más a él.
El sonido de la motocicleta me asustó un poco. No pasó mucho tiempo y ya estábamos en la Push, acercándonos a un acantilado. Cuando Jake paró la motocicleta ya estaba con los nervios a flor de piel.
-Ya estamos aquí, todavía tienes tiempo para arrepentirte.- Dijo mientras nos bajábamos de su motocicleta y nos acercábamos al borde del acantilado.
-No te preocupes, no lo aré.-Sonrió de oreja a oreja.
-Eres extrema, no conocía esa parte de ti.
-Esta emergiendo, bueno, ¿Vamos a saltar o nos quedaremos charlando toda la tarde?-Puso los ojos en blanco.
-¡Que impaciente eres!.- Declaró.-Bueno, si quieres saltar primero te aconsejo que te quites la chaqueta, para tener algo seco que usar después, obviamente los zapatos y cosas que no quieras que se mojen. Me saqué las zapatillas, mi chaqueta y algunas pulseras que traía. En cambio Jacob solo tuvo que sacarse las zapatillas.
-Bueno, ¡Ya estoy lista!
-Bien, ¿Te tiras tu primero o yo?
-Tú-Dije, quería ver como lo hacía él y estaba un poco asustada, aunque nunca lo admitiría.
-Está bien, mira para tirarte, tienes que darte impulso, así-Dijo mientras se alejaba un poco del acantilado.-Ahora, tienes que correr, con el pie derecho te das un impulso cuando estés llegando al borde del acantilado.- Ya estaba a punto de saltar- ¡Y saltaaaaaaaaaas!
Vi como mi mejor amigo caía en picada al mar, sonó un gran "Splash" cuando cayó, lo miré sorprendida y a la vez asustada de que se hubiera echo daño al caer.
-¿Estás bien Jake?-Grité, esperando que me oyera.
-Esto es estupendo, ¡Ven Bella!-Gritó, con la emoción marcada en la voz.
Pensé en las cosas que me dijo Jacob que tenía que hacer para saltar, retrocedí un poco, respiré hondo y me puse a correr, cuando estaba llegando al borde del acantilado, me dispuse a saltar, pero como siempre, mi mal equilibrio me jugó en contra. Me tropecé con algo, debieron de ser mis propios pies y caí al acantilado.
Se sentía genial, el viento en tu cara, tenía esa extraña sensación de haber dejado el estómago en el borde del acantilado, todo iba bien, hasta que mi pierna chocó contra una roca sobresaliente que había. Escuché el sonido de un hueso roto, pegué un grito agudo y sentí olor a sangre.
Sentí un dolor agudo, pero se intensificó más cuando la herida tocó el agua salada. Grité aún más, la sal del agua hacía que la herida me quemara y me ardiera. Y luego escuché un grito de Jacob.
-¡Bella!, ¡BELLA!-Y eso fue lo último que escuché antes de que todo se pusiera negro.
