Disclaimer: Los personajes de SCC no me pertenecen, son propiedad de las maravillosas CLAMP, yo solo los uso por mero entretenimiento.

Sumary: Sakura Kinomoto, una mujer con un oscuro pasado que la atormenta y el cual la ha llevado a convertirse en una Oiran, ¿qué es eso? Una prostituta. Tras conocer a Shaoran Li, su vida da un gran cambio pero, ¿podrá dejar el pasado atrás y ser feliz?/Periodo Edo/AU.

Aclaraciones: La trama Original del Fic NO me pertenece, es de la autoría de Smorphine quien muy amablemente me permitió la adaptación de su Fic y a Lady Blackstar quien me permitió adaptarla a su versión. Esto es todo un rollo pero les agradezco chicas.


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Capitulo 7

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Adiós invierno, es hora de que la primavera se abra paso entre la fría nieve, dejando florecer los congelados cerezos, descubriendo el cielo azul, el sol y nubes blancas que no avecinen tormentas. Es hora que los calientes rayos del sol terminen de descongelar los corazones más fríos. Es hora de empezar una nueva etapa, más feliz, más esperanzadora, más alegre.

Una flor de cerezo volverá a renacer, alzando su rostro para ver la luz del día, sobreviviendo al duro y frió invierno permanente de su corazón.

Sonreír a la vida por muchos golpes que recibas, no rendirte, buscar la felicidad y encontrarla en los brazos de alguien especial… son los pasos que has de seguir en las malas rachas, los malos momentos.

Porque para Sakura, el frío invierno quedaría atrás para siempre…

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—Sakuraaaaaaa— Nakuru caminaba por los pasillos con una bandeja con el desayuno para Sakura, canturreando su nombre. Se situó en la puerta y la abrió lentamente. — Traigo tu desayu….

Se quedo callada y observando la escena, con una sonrisa incrédula y de felicidad a la vez. Y es que allí se encontraba su joven subordinada, arropada por los fuertes brazos de aquel muchacho de cabellos color chocolate, quien la amarraba hacía sí procurando que no se la escapase. Desnudos, cubiertos por la manta del futón, los kimonos esparcidos alrededor del lecho de amor que habían creado esa misma noche.

Un sentimiento de felicidad inundó a la mujer, sonriendo de oreja a oreja. El rostro dormido de Sakura reflejaba serenidad, tranquilidad y sobretodo felicidad. Se acurrucaba en Shaoran, respirando acompasadamente sin darse cuenta todavía de su presencia. Decidió no molestar más y no inmiscuirse en las cosas de la joven pareja, así que salió lentamente y sin hacer ruido de la habitación.

—Vaya…— se giro para irse por donde vino, sonriendo todavía de oreja a oreja. — ¡Por fin!

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Unos cálidos rayos de sol se filtraban por la pequeña ventana de la habitación donde yacían Shaoran y Sakura. El ambiente de esa habitación era radiante, tranquilo y sobre todo muy cálido; pero no esa calidez de temperatura cuando sientes como los rayos del sol calientan tu cara, sino la calidez que desprende aquella persona que tanto quieres y te corresponde de igual manera. La mejor sensación del mundo…

Unos orbes ámbar se abrieron lenta y pesadamente, encontrándose frente a él, el rostro dormido de Sakura. Sonrió, se la veía tan en paz, tan tranquila y sobre todo feliz. Recordó cuando le dijo que no podía mostrar su rostro dormido y ahora ahí la tenía, todo para él solo. Observo minuciosamente cada detalle de su rostro, de su piel, desde sus ojos cerrados, hasta sus labios entreabiertos que respiraban acompasadamente. Solo podía definirse de una manera: Belleza.

La sábana del futón le cubría lo justo, sus pechos, dejando ver su blanquecina piel. Sus hebras color miel esparcidas por todo el futón, desordenadas y rebeldes, mientras su mano se colaba por ellos, apoyándose en su cabeza. Dormía plácidamente, cual niña pequeña.

Paso su mano por su rostro, acariciándolo delicadamente; ella ronroneo todavía sin despertar, acurrucándose más sobre él y respirando más sonoramente. Shaoran esbozo una sonrisa tierna al ver esa escena y no pudo resistirlo más. Llevo sus labios lentamente hacia los hombros desnudos de la castaña, besándolos delicadamente como si miles de mariposas se posaran a la vez. Subió lentamente hasta su cuello, besándolo de igual manera para después separarse.

La observo de nuevo, poseía una sonrisa en sus labios, más sus ojos aún estaban cerrados. El sonrió de igual manera, todavía sin mirarla. Ya había despertado.

—Buenos días…

—Hmm…—todavía con los ojos cerrados y la sonrisa en sus labios, se removió para estirarse levemente para después volverse a acurrucar más contra el pecho de Shaoran. — Buenos días…— susurro adormilada contra el pecho desnudo de su amante.

—Eres preciosa cuando duermes ¿sabes?— dijo dulcemente.

—Hmmm. — volvió a removerse, esta vez hacia atrás. Abrió los ojos lentamente, dando paso a sus hipnóticos ojos jades y su hechizante sonrisa. Se incorporó sobre su brazo, haciendo que la sabana que cubría su pecho cediera, dejándolos al descubierto. — Tú también eres precioso—sonrió contra sus labios.

— ¿En serio…? — contraataco de igual manera, acercándose más a ella, sonriendo de lado.

—Aja…— afirmo en un susurro para luego unir finalmente sus labios con los de él.

Otra vez esa agradable sensación. Sentir la suavidad de sus labios, como encajan perfectamente, como notas el ligero temblor en ellos, su sabor infinito. La mejor sensación que ambos pudieron experimentar en sus vidas. El tacto de la suave mejilla de la esmeralda entre los largos dedos de Shaoran, acariciándola lentamente. Se sentían tan en paz, que no querían separarse, más tuvieron que hacerlo ya que no les quedaba más aire.

Frente contra frente, ojos cerrados y sonrisas tímidas en los húmedos labios de ambos. Fuera la vergüenza, ya habían pasado una noche juntos y jurarían que no sería la última; así que Shaoran la agarro de su estrecha cintura, apresándola contra sí y dejándola tumbada sobre él. Pego ella un leve chillido al sentir como la movían de tal manera, pero sonrió de nuevo mirando fijamente las orbes ámbar de Shaoran.

— ¿Descansaste bien? – pregunto Shaoran, tranquilo mientras besaba la comisura de sus labios.

—Mejor que nunca…— sonrió radiante.

—Sakura…— se puso más serio, sin quitar ese toque de paz y tranquilidad.— sabes que te quiero…— Ella asintió sin dejar de mover sus orbes en dirección a los labios de Shaoran y sus ojos.— Yo… emmm…—las palabras se quedaban atoradas en su boca.— Quiero que… q—que… emmm…

— ¿Quieres que…? – continuo ella por él, impaciente de escuchar sus palabras, rozo con sus dedos su mandíbula dibujándola detenidamente.

—Quiero estar contigo…

— Pero si ya estás conmigo…— esbozo una tierna sonrisa mientras continuaba pasando sus dedos por su rostro.

—No me refiero a eso… sino…— la observo fijamente. — Quiero que tú y yo seamos algo.

—...— quedo pensativa unos minutos, observándole de igual manera. — ¿Algo como qué?

—Pues… no sé…

—Que te parece si de momento...— hizo una pausa, acomodándose sobre su pecho para llegar mejor a sus labios, quedando a escasos centímetros, rozándose. —… somos más que amigos pero menos que amantes. ¿Qué te parece…?

—No…— Sakura le observo interrogante ante su negación. — No me parece.

— ¿Por qué?

—mmm… ¿incluye esa "relación" compartirte con otros? – pregunto con el ceño fruncido cual niño.

—Shaoran — se carcajeo levemente mientras le observaba con ternura ante su escena de celos y posesividad. — No… no me "compartirás" con otros…

— ¿De verdad? – La abrazo más fuerte, todavía mirándola con el ceño fruncido. — ¿Nadie de nadie?

—Nadie de nadie. — Afirmo.

—Bueno… entonces me parece bien por el momento. — cambio su gesto a uno más tranquilo, con una leve sonrisa.

—Perfecto. —se acerco de nuevo a sus labios, volviendo a unirlos mientras se apoyaba en su torso.

Todo era tan tranquilo y relajante, los pájaros revoloteando por el jardín, dejando escuchar su canturreo incesante. Los rayos del sol colándose por las rendijas de la ventana. El ligero cuerpo de Sakura totalmente pegado a él, regalándole de su calor y recibiendo sus besos por cada rincón de su piel. ¿Cuándo habían pasado de nuevo a esa situación?

Sakura, concentrada en repartir besos por su cuello, clavícula y tonificado torso, mientras con sus manos los acariciaba a su vez, erizando cada vello del cuerpo de Shaoran, quien se dejaba hacer encantado. Perdió todo rastro de conciencia, y es que el contacto con esa mujer le hacía perder la razón por completo. Cerró sus ojos dejándose llevar por completo, pero llego a un límite en el que perdió el control sobre sí mismo.

Giro hábilmente, rodando sobre el futón hasta quedar el encima de ella, sin llegar a aplastar su frágil cuerpo. Respiro en el hueco de su cuello, haciendo que la ojijade se estremeciera de igual manera que el. Intento mantener la calma e hizo uso de la poca razón que le quedaba.

—Shaoran…— le llamo, pero el continuaba trabajando en su cuello, dando suaves besos. — Hmmm…— se le escapo un leve gemido de satisfacción, pero volvió a recobrar la compostura. — Es muy temprano, en tu casa deben estar preocupados…— le hablo en un susurro, con sus ojos cerrados. — estuviste fuera toda la noche…

—Sí…— paro de atacar su cuello y se alejo para observarla mejor. — Tienes razón, deben estar preocupados…

—Debes irte…— dijo con toda la fuerza de voluntad que pudo reunir, ya que por dentro no quería moverse de esa posición.

—Claro…— beso sus labios fugazmente por última vez y se quito de encima de él, haciéndose a un lado, dejando que ella se incorporara de igual manera.

Se cubrió con las mantas y observo como Shaoran recogía sus ropas, dejando mientras tanto una buena vista para la chica quien observaba con discreción ese cuerpo perfecto que parecía tallado por dioses. Aparto la vista para intentar contenerse y comenzó a ponerse sus ropas también.

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— ¿Hablas enserio Nakuru—san?— chillo Rika sorprendida

—Shhh, no grites…

Nakuru mando callar a todo el grupo de muchachas que se encontraban en el salón del establecimiento, dejando de lado el desayuno y cuchicheando en coro sobre un tema que ya no tendría nada de secreto.

— ¿Con el chico de cabello castaño ojos ámbar? – pregunto más bajito Rika.

—Exactamente, señoritas. — Aplaudió entusiasmada. — ¡Yo los vi!

—Oh, qué bonito… — hablo Tomoyo haciendo un puchero. — Que suerte, encontró su príncipe azul.

—Shhh— mando callar Naruku, quedando en silencio y hablando en susurro. — ¡Ahí vienen!

No se equivocaron, unos pasos más tarde dio paso a la ojijade abriendo la puerta del salón y detrás a Shaoran, ambos adormilados y un poco sonrojados. Pasaron al salón para marcharse, hasta que se dieron cuenta de que no estaban solos en esa habitación. Es más, todas las mujeres les observaban fijamente, esperando que dijese algo y con sonrisas picaras en el rostro.

A Sakura se le helo la sangre al verlas así e intento disimular como si nada, mirándolas de reojo y pasando sin decir nada hasta la salida.

—Miedo me dan…— susurro hacia Shaoran, ya saliendo de la habitación siendo constantemente observados.

Cerró la puerta del salón tras de sí llegando finalmente al recibidor. Ella quedo arriba del pequeño escalón, esperando descalza sobre él a que Shaoran se pusiese sus zapatos debajo. Espero con las manos cruzadas sobre sus piernas, hasta que este se giro, quedando cara con cara.

—Bien, pues… adiós. — se despidió.

Sakura se acercó a él, mientras lo atraía hacia ella del cuello de su kimono para finalmente juntar sus labios por última vez.

El castaño se sorprendió ante lo que hizo, pero le pareció una idea genial, por lo cual correspondió ese beso de igual manera. Finalmente se separaron y volvieron a mirarse con esa sonrisa de medio lado.

—Adiós Shaoran — este camino hasta que llego a la puerta. — Espero verte pronto.

—Estaré aquí lo más pronto que pueda. — afirmo con una sonrisa torcida, mirándola sobre su hombro.

—Bien. Aquí te esperaré entonces…

—Adiós. — se despidió.

Sakura cerró los ojos para hacerle entender que le había escuchado, para después abrirlos al escuchar la puerta cerrarse de nuevo quedándose, supuestamente, sola. Dio un largo suspiro y movió su cuello, realmente estaba muy cansada. Decidió girar para volver a su habitación, tranquilamente, pero eso parecía que no entraba en sus planes…

Nada mas girarse se encontró con todas las chicas observándola con los ojos llenos de estrellitas, brillando y con cara de ternura. Sakura se sonrojo al ver como todas la observaban, agacho la cabeza para evitar esas penetrantes miradas. Las volvió a mirar asustada y sonriendo nerviosa, ya sabía lo que venía…

— ¡SAKURAAAAAAAA! – Nakuru la abrazó apresándola entre sus pechos y casi dejándola sin respiración— ¡KAWAIIIIIIIII! ¡POR FIN TU Y LI!

—Na…Naku...ru—la llamo a duras penas ya que no podía apenas respirar. — me… me estas ahogando…

— ¡NO ES GENIAL MUCHACHAS! – La apretó más contra si mientras se dirigía a las jóvenes que se encontraban en el pasillo. — ¡SAKURA, TIENE NOVIO!

— ¡KAWAIIIIIIII! – Todas se lanzaron a abrazarla a la vez, Sakura observo cómo se les venían encima espantada.

— ¿Q—Que? ¡NO!

Tarde, todas sus amigas ya estaban sobre ella, abrazándola como podían mientras permanecía atrapada entre los grandes atributos de su maestra.

Acabo pensando que en el fondo no era tan horrible. No estaba sola… siempre había tenido a sus amigas y a su gran apoyo, a quien veía como una madre, Nakuru. Siempre las tuvo allí para animarla, nunca se separaron de ella ni en los peores momentos… Era afortunada de tener unas amigas así. Además, tenía a Shaoran…

La vida parecía sonreírla de una vez por todas.

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—Ya estoy en casa…

No hubo respuesta, paso adormilado y cansado al recibidor de su casa, dejando sus getta* en la entrada mientras caminaba. En lo único que pensaba era en llegar hasta su cama y volverse a dormir. Pero no todo sale como quieres…

—Oh, por fin has aparecido querido hermanito. —Hien prácticamente grito al pasar a su lado.

— ¿Puedes dejar de ser tan escandaloso? – Rogó cansado. — Estoy agotado…

— ¿Agotado?—cuestionó el mayor con una sonrisa medio pervertida. — ¿Agotado dices?—volvió a repetir.

—Mierda…— se maldijo por haber dicho eso, ahora su hermano sí que no lo dejaría en paz.

—Pasaste toda la noche fuera, ¿estuviste con una mujer? – Hien lo observo esperando una reacción, la cual no tardo en hacerse presente, ya que el ojiámbar se sonrojo notablemente confirmándole su pregunta.— ¡Estuviste con una mujer!— afirmo burlón.

— ¡Shhh! – lo mando callar avergonzado.

—Wow, y yo que creí, que sería necesario hablarte sobre la flor y la abejita. —claramente disfrutaba de molestar a su hermanito.

Shaoran pasó de largo ignorando las burlas de su hermano. El haber pasado la noche con Sakura le había hecho despertar de buen humor. Acabo sonriendo al escuchar las tonterías que decía su hermano.

Negó con la cabeza y decidió subir a su cuarto para descansar un poco más. Extendió su futón en el suelo y se metió en el, poniendo sus manos tras su cabeza y mirando fijamente el techo. Los acontecimientos de la reciente noche se aparecían como una película, el tacto de Sakura, su blanca piel, sus labios húmedos y entreabiertos gimiendo su nombre, sus ojos verdes extasiados… ¿Cómo demonios podía existir una mujer tan perfecta?

Recordó todo lo que le contó sobre su pasado, y frunció el ceño levemente mientras cerraba los ojos. Nunca pudo imaginarse algo así del recto y noble Touya Kinomoto, ahora tan solo podría observarle con desprecio por haber ultrajado de tal manera a esa joven mujer. Pero un dato más le vino a la mente. Sakura nombro algo sobre un hombre… "—Lo mismo me dijeron y me volvieron a hacer daño…"

¿Quién más pudo jugar así con ella? Ahora la duda le corroía todo su ser. No quería presionarla a contar nada más acerca de su pasado… bastante había contado ya, pero debía enterarse por otra persona. Quizá debería hablar con Nakuru en alguna ocasión para poder saber más acerca de ella.

Ella… Sakura, la mujer que le volvió loco con una mirada, que le llevo a la perdición con una caricia y que le dejo completamente sin sentido con un solo beso. ¿Un ángel del infierno? Posiblemente, pero el conseguiría sacarle de aquel infierno, convirtiéndola finalmente en el precioso ángel que era.

Un ángel que yacía en el lugar equivocado

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*getta: así son llamadas las sandalias de madera japonesas

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Notas Finales: Hola chicas, espero hayan pasado una linda noche buena en compañía de sus familiares, yo aquí la pase súper, en fin, que les pareció el cap., a mi criterio está un poco simple pero en los próximos cap. comenzaran a darse cuenta de un poquitito de los problemas que se le vienen encima a Saku.

Jejejejej...Bueno además de una Saku traviesa….eso lo dejamos para después...en fin…

Agradezco enormemente a todas las niñas que me han dejado sus review, de verdad se les agradece de corazón, aunque no crean adaptar este Fic ha sido un poquitín complicado y también que tengo que revisar y revisar el cap. para que este valla perfecto y coherente, (-.- aunque a veces me da flojera, pero todo sea por ustedes queridas lectoras.

Bueno sin decir más me despido, nos leemos prontito…Ahhh…please dejen sus review….

Un beso y un abrazo de Chocolate

Sakura Phantomhive Li