Capítulo 8: No, ¡No somos novios!
No me demoré mucho en tener todas las cosas que necesitaría para quedarme a vivir un tiempo con los Cullen, pero me sentía como una intrusa que iba e invadía su casa, según Charlie para el doctor Carlisle no era ningún problema.
Instalé todas mis cosas en la habitación de invitados, la que quedaba al frente de la de Edward, con ayuda de Alice, que parecía más mi enfermera que mi mejor amiga.
-Alice, pareces mi enfermera.-Reí-Me ayudas en todo.
-Para eso están las amigas Bella, además así pasamos más tiempo juntas.-Se puso a guardar mi ropa en el closet que había en la habitación, todo iba bien hasta que se le ocurrió hablar de nuevo.
-Y dime… ¿Por qué te gusta mi hermanito?
-No lo sé, el corazón no se manda
-Vamos, debe haber algo que te atrajo a él, su mirada o algo así como en las telenovelas.-Reímos juntas.
-Bueno… -Antes de que continuara escuché un ruido afuera, en el pasillo, y al parecer Alice también, dejó de guardar mi ropa y de puntillas se acercó a la puerta y la abrió de golpe.
Vi a Emmett caer de bruces a los pies de Alice y como ella le miraba con ira.
-Emm… me equivoqué de habitación.-Dijo riendo, intentó salir pero Alice estaba bloqueado la salida con su delicado y diminuto cuerpecito de duende
-Eso ni lo pienses-Amenazó-No sales de aquí hasta que nos digas qué hacías espiándonos.
-¿Yo? ¿Espiarlas? Me confundieron de persona.
-Vamos Emmett, dinos ahora.-Insistió Alice.
-No
-¡Emmett!, si no nos dices me vengaré como la otra vez, incluso sigues así de maquillado.-Rió- Para que veas que es en serio.-Él se sonrojó.
-Puede que tu venganza aya durado bastante, pero no me puedes hacer nada peor que esto- Señaló su cara- Así que no te tengo miedo-Rió.
-Tal vez tienes razón… ¡O tal vez no!, todavía tengo la foto que te saqué durmiendo.
-¿Qué foto?
-Esta.-Dijo mientras sacaba la cámara de un bolsillo de su polerón y le mostraba la foto, era en la que él salía maquillado y con su vestido con lentejuelas brillantes.
-¡Dame eso!-Rugió, mientras le quitaba la cámara, me extrañé, Alice ni si quiera alegó cuando se la quitó, luego entendí por qué.
-¡Por qué no se borra!-Gritó Emmett, apretando los botones de la cámara desesperado.
-Porque está protegida-Rió musicalmente-Solo yo se como borrarla.
-Eres mala-Declaró enojado.
-Ahora, si quieres que la borre, dime, ¿Qué hacías espiándonos?
-Es que…
-¿Es que?
-Escuché que hablaban de Edward y me picó la curiosidad-Sonrió-Y al parecer a tal chica que está en esta habitación y su nombre comienza con Isa y termina con Bella, está enamorada de él-Me guiñó un ojo- Me puse roja, intenté dejar de pensar en eso para que se me fuera el sonrojo de las mejillas.
-No le digas a Edward-Solté a bocajarro, con lo nerviosa que estaba, no podía mentir, aunque hubiera desmentido lo que dijo él se notaría, así que no tenía otra escapatoria.
-No, ¿cómo se te ocurre que yo podría hacer eso?-Dijo irónicamente, volvió a reír.
-Emmett-Dijo Alice-Dile a Edward…
-¡Nooo! ¿Qué haces Alice?-Reclamé.
-Déjame continuar, dile a Edward y te prometo que esta foto-Señaló la cámara mientras sonreía malévolamente- La conocerán hasta en Japón.
-Bueno, ¿No dijiste que la borrarías cuando les dijera lo que querían saber?
-No especifiqué cual de todas… -Alice cuando quería chantajear, lo hacía muy bien.
-Bueno, ustedes ganan, por ahora, pero al menor signo de debilidad ¡BUM! ¡Me vengaré!-Dijo riendo como los malvados de las películas. Alice y yo pusimos los ojos en blanco.
-Muy maduro Emmett-Dijo Alice, que se corrió y dejó que se fuera.
-¿Crees que le dirá?-Pregunté preocupada
-No lo creo, Emmett no es de esos, solo nos fastidiará, pero sinceramente no creo que le diga a Edward.
-¿Decirme qué cosa?-Preguntó Edward, que estaba entrando a la habitación. Alice y yo nos miramos, con los ojos abiertos de la sorpresa. No sabía que decir, esperaba ansiosa a que a Alice se le ocurriera algo que nos salvara o mejor dicho que me salvara a mí.
-Que a Bella se le ha olvidado traer pijama y tendrás que prestarle de nuevo una camisa tuya.-Echaba chispas por los ojos, ¿No tenía otra excusa? ¿O pensó que era el mejor momento para decir eso? Y lo peor es que por su culpa yo no tengo mi pijama. Edward la miró extrañado y luego me miró a mí, al parecer yo estaba más roja que antes, sentía que las mejillas me ardían.
-Alice, tu puedes prestarme un pijama-Reclamé.
-Oh, lo haría, pero no te quedarían bien, recuerda que soy más chica que tú.-Ow, tenía razón, recién ahora me daba cuenta de ese pequeño detalle.
-Alice eso no…
-No te preocupes Bella, no es ningún problema, yo te presto una.-Dijo Edward sonriendo.-Ahora estaba segura de que me iba a desmayar de la vergüenza.
-Gra…-Hice una larga pausa para luego completar la palabra "Gracias" y no era por la vergüenza que tartamudee, si no porque el efecto de los remedios para el dolor estaba pasando. Al parecer, Alice se dio cuenta.
-¿Bella?, ¿Estás bien?
-Si… Alice, no te preocupes.-Cada vez me dolía más la pierna, tenía que resistir, no quería que se preocuparan más por mi.
-Bella, deja de hacerte la valiente, se que te duele, espera, te traeré los remedios, ¡Tú!-Dijo señalando a Edward con su dedo índice.-Ve a buscarle un vaso con agua a Bella.
-¡Alice!-Gruñí-Eso no fue muy amable, él no tiene que hacerlo si no quiere.
-Bella, así se les trata a los hombres.- Rió- Si no, no hacen nada.
-¡Eh!-Reclamó Edward.-Yo no soy tu sirviente Alice.
-Pero lo serás de Bella.
-¿Por qué?
-Porque son amigos.
-Tú también eres mi amiga Alice-Dije, queriendo saber a donde quería llegar.
-Tú, la cuidarás cuando yo no pueda o no esté.
-Alice, no.-Dije enojada.
-No hay problema-Dijo Edward, haciéndose el indiferente.
-Bueno, hoy tienes que hacerte cargo tú-Sonrió.
-¿Tienes que salir?-Preguntó.
-Claro, ¿No recuerdas que Rosalie y yo vamos a salir juntas a comprar a Port Ángeles? ¿Y como vamos a volver tarde yo me quedaría a dormir en su casa?-La miré extrañada, Alice nunca lo había mencionado.
-¡Aaaah! Claro que… NO LO RECUERDO ALICE.-Gruñó
-Bueno… -Dijo Alice pensativa- ¿Sabes qué? Tienes razón, no tienes por qué cuidar a Bella, cuando no esté yo, mejor le dejo esto a otra persona, más responsable… Oye Bella, dime ¿Eres muy amiga de Jacob?-No entendía por qué me preguntaba eso, a ella nunca le cayó bien Jake.
-Si ¿Por…?
-Es que estaba pensando que si Jacob te podía cuidar, ya que son muy amigos no habría problema, además le debes gustar.-Sonrió- Estará encantado en ayudarte ¿No es así?.-No podía estar más confundida, ¿Por qué quería que Jacob me cuidara?
-Tienes razón.-Sonreí, la verdad no quería ser un problema para Jacob, pero quería estar con él un rato.-La expresión de Edward cambió, de indiferencia a sorpresa.
-¡NO!-Gritó Edward.-Las dos lo miramos perplejas.
-¿Qué pasa Edward?-Preguntó Alice.
-No creo que sea buena idea, Jacob es un chico de solo quince años, no sabe ni cuidarse a si mismo y va a poder cuidar a Bella, mejor la cuido yo, soy más responsable.-Alice sonrió.
-Si insistes…
El día pasó muy rápido, ya eran las cinco y media de la tarde, Alice todavía no se había ido de compras con Rosalie, ella pensaba ir más tarde. Estaba sentada en el sofá, al lado de Edward, veíamos la Televisión cuando Emmett vino y se nos acercó con una sonrisa malvada.
-Hola, ¿Ya son novios?-Preguntó en tono burlón, Edward y yo le dirigimos una mirada envenenada.
-Vamos, ese silencio, ¿Significa un si?
-Emmett… -Dijo Edward, con tono de reproche.-No sigas insistiendo con eso.
-Entonces lo son, pero no lo quieren admitir-Contraatacó Emmett.
-¡Qué no!-Dije, ya molesta.
-Te pusiste roja-Me acusó-Ósea que si lo son.
-Esto-Me señalé la cara-Es porque estoy furiosa con tu insistencia.
-No, no, no, es porque estas avergonzada de que los descubrí-Rió.
-A por cierto-Continuó-Edward, sabías que Bella…-No lo dejé terminar, no podía dejarlo, si seguía, le diría a Edward que lo amo, así que agarré un vaso con agua que había en una mesita al lado del sofá en donde estaba sentada y le arrojé su contenido a Emmett en la cara.
-¿Qué haces?, ¡aaaww! ¡Maldita sea!-Edward se empezó a reír a todo pulmón, mientras yo estaba agradecida de que Emmett no pudiera seguir hablando.
-¡Esto me pasa por bocón!-Gruñó Emmett.
-¿Bocón? ¿Por qué?-Preguntó curioso Edward, le dirigí una mirada de advertencia a Emmett.
-Porque estaba a punto de decirte que Bella…
-¡Cállate Emmett!-Grité, ya roja de la vergüenza, no sé que me impulsó a tratar así a Emmett, pudo ser la desesperación y vergüenza combinadas.
-¿Qué? ¿No quieres que se entere?
-¿De qué me tengo que enterar?
-De nada, porque Emmett prometió no decir…
-¡Epa! Ya no me importa lo de la fotografía, esto es mejor-sonrió- Vale la pena.
-Pensé que Alice era la que arruinaba la vida de las personas cuando creía que les hacía un bien-Dije, apenada de que ya no pudiera callar a Emmett.
-Yo también quiero ayudar, si le digo esto a Edward, les aré un bien. Por favor que me trague la tierra ahora mismo Pensé incómoda.
-¡No te atrevas! si me pudiera parar, ya verías-Le amenacé.
Justo en ese momento bajó Alice, mirándonos extrañada.
-¿Qué pasa aquí?-Inquirió- ¿Por qué tantos gritos?
-Alice, Emmett va a romper su trato… -Dije con la esperanza de que lograra cerrarle la boca.
-¡No!, Emmett, no lo hagas-Dijo Alice poniendo su mejor cara tierna.
-¡Rayos!, solo por tu linda carita de perrito, se salvaron-Dijo riendo- Pero para la próxima, Bella, estás advertida-Dijo y se empezó a reír.-Respiré aliviada, Emmett solo me quería molestar, no le iba a decir.
-Bueno, ya es hora de que vallamos a casa de Jasper y Rosalie.-Dijo Alice, dando saltitos de la felicidad, a ella definitivamente le encantaba ir de compras.
-¡Chaito!-Dijo Alice, saliendo a toda prisa de la casa.
-Adiós.-Dijo Emmett, pegándole un puñetazo amigable en el hombro a Edward, él solo se rió y luego Emmett se me acercó y me besó la mejilla izquierda, luego la derecha y por último los labios, quedé perpleja y al parecer Edward también, cuando se separó de mí me guiñó un ojo.
Cuando estuvo más lejos de mí, Edward se le tiró en sima y le pegó un golpe en la cara, este, le devolvió el golpe y así siguieron.
-¡Emmett!, ¡Edward! ¡Paren ya! ¡Parecen niños de preescolar!-Les grité
Cuando se separaron, Edward tenía un ojo en tinta y Emmett la mejilla roja.
-¡Por Dios!-Exclamé-¡Miren como se han dejado!
-Se lo merecía-Alegó Edward.
-¿Por qué?, ¿Por besar a tu novia?-Se burló Emmett, que nunca dejaba el humor de lado.
-¡Mira, aunque no sea mi novia, eso es una falta de respeto!
-Solo fue una despedida rusa, los rusos se despiden y saludan así, no es mi culpa que no seas tan culto como para saberlo.
-¿Qué dirá Rosalie cuando se entere de eso?-Contraatacó Edward.
-A ella no le molestará, no es celosa. Se me está haciendo tarde para jugar con Jasper y su asombroso X-box, además me quedaré en su casa, ya que se compró el mejor juego que pueda existir.-Sonrió de oreja a oreja.-Ahora podrán estar "SOLOS", hizo unas comillas con sus manos en el aire mientras decía la palabra "solos"-Me puse roja y Edward bajó la vista.
-¡Adiós!, ah por cierto, ustedes son novios, Edward te protegió cuando debió hacerlo, has elegido bien.-Me guiñó un ojo y se fue.
Intenté pararme del sofá, pero Edward no me dejó.
-No, no debes pararte.-Me dijo dulcemente, mientras ponía su brazo entre mi cuerpo y un extremo del sofá.
-Es que, necesito pararme.-Seguí intentado, hasta que desistió y prefirió ayudarme, me moví con dificultad hasta la cocina, él me siguió, vigilando que no me cayera o algo así. Abrí el refrigerador, buscando una compresa fría.
-¿Te duele la pierna?-No le contesté, me acerqué a él torpemente y le puse la compresa en el ojo, dio un salto y se alejó de mi, debió ser por lo fría que estaba.
-¿Qué haces?-Preguntó confundido.
-Te ayudo, te has hecho daño, tu me cuidas a mi y yo a ti, es lo justo-Le sonreí tímidamente, me devolvió la sonrisa.
Me ayudó a sentarme de nuevo en el sofá, al frente del televisor, pero no estaba interesada en ver los extrañísimos programas que daban, lo único que me importaba era que yo tenía todavía la compresa apretada suavemente contra el ojo de Edward.
-Ahora dime, ¿Por qué le pegaste a Emmett?-Edward se quedó quieto, no habló, tuve que presionarlo.
-Vamos… Dime…-Intenté convencerlo como lo hacía Alice, tal vez funcionaría.
-Porque se lo merecía, es un pesado, que siempre anda molestando e insinuando cosas, además no tiene derecho a besarte.-No estaba conforme con esa respuesta, había algo más, algo ocultaba. Lo iba a presionar más, pero por culpa del destino, no pude. Mi celular sonó.
-¿Aló?
-¿Aló, Bella?
-¿Papá?
-Si, hija, me gustaría saber cómo la estas pasando en la casa de los Cullen.
-Es… Interesante, pensé que sería peor y ¿A ti?
-Es un trabajo muy estresante, como deseo estar de nuevo en Forks, no había tanta delincuencia, somos más tranquilos.
-¿Ya sabes cuando vas a poder volver?-Quería que volviera, cada vez se me hacía más incómodo vivir con los Cullen, cada segundo que pasaba, me hacía sentir que pronto Emmett o cualquier otra persona que supiera mi secreto, se lo diría a Edward.
-Mira, no estoy seguro, pero como te dije antes, es solo hasta que encuentren un reemplazo, podrían ser uno o dos meses.-Ya lo sabía, tendría que vivir con los Cullen bastante tiempo.
-¿Y cómo va tu pierna?
-Bastante bien, he tenido peores.-Reí.
-Que bueno que estés mejor, ahora tengo que cortar, otro accidente de trafico, hablamos luego Bella, adiós.
-Adiós papá- Y cortó, dejé el celular al lado del vaso que tenía agua, antes de que se la arrojara a Emmett.
-¿Cuándo volverá?
-No está seguro, pero dice que entre un mes o dos. Suspiré, de nuevo necesitaría los remedios para el dolor, pero luego sentí como mis tripas sonaban, todavía no comía, le pasé la compresa a Edward, me paré, esta vez Edward no me lo impidió, estaba yendo a la cocina y vi que él me seguía.
-¿Crees que me caeré en cualquier momento verdad?
-Exacto.-Dijo esbozando una sonrisa traviesa.
-Bueno, pues lamento decepcionarte, sabes, ahora iba a cocinar pero no sé qué, ¿Alguna sugerencia?-Se quedó pensando un rato y luego dijo.
-Ni idea, ¿Por qué no pedimos pizza?
-Si tú quieres, ¿llamas tu o yo?
-Yo-Me dí la vuelta para dirigirme de vuelta al sofá, cuando me tropecé con algo, pudieron ser mis propios pies, pero antes de que cayera de bruces al suelo Edward me atrapó.
-¿Qué te dije?-Rió-Si te caíste.
-Más te vale que no hayas sido tú el que me hizo tropezar.-Le amenacé, me di cuenta de que nuestras caras estaban muy cerca. Me soltó y fue a buscar el teléfono, marco el numero de la pizzería. Por mientras me fui a sentar de nuevo al sofá, estaba algo cansada a pesar de que fueran recién las seis y media, tenía ganas de dormir un buen rato. Cuando dejó de hablar por teléfono se vino a sentar a mi lado y con su mano puso mis piernas encima de las suyas, no entendí por qué pero de todos modos me sonrojé.
Se acercó a mi oído, despacio y me susurró: Te amo, quiero que estemos juntos para siempre.
-¿En serio?
-Por supuesto.-Se acercó más a mí, y estampó sus labios con los míos, sentí su dulce aliento con sabor a caramelo y su lengua rozar la mía, puse mis manos en su cuello y apreté su cabello, sentía todo su cuerpo contra el mío, separó sus labios de los míos, me miró y dijo:
-Bella, ¿Estas despierta?
-¿Qué?-Dije antes de entender que todo había sido solo un lindo sueño, que nunca se haría realidad, aunque Alice me "ayudara" por decirlo así, Edward nunca se fijaría en mí. Abrí los ojos y lo vi, muy cerca de mí, mirándome.
-¿Te desperté?
-No, solo descansaba un poco, ¿Ya llegó la pizza?
-Si, hace unos cinco minutos, no te quise despertar, se notaba que estabas cansada.-Dijo con voz dulce y aterciopelada.
Comimos sentados en el mismo sofá de siempre, yo tenía mis piernas en sima de las de él, al parecer no le pesaban o se hacía el valiente, la pizza estaba deliciosa, tenía champiñones, queso, jamón y pepperoni. El silencio era incómodo, quería hablar de tantas cosas con él, pero no sabía como empezar.
-¿Te gustó?-Preguntó cuando terminamos.
-Bastante-Sonreí-Además gracias a esta pizza no tuve que cocinar-Reí y el también.
-En eso tienes razón-Agarró la caja de pizza, subió la tapa y la bajó rápido, como si la caja hablara, la estaba usando como un títere y luego dijo: Te salvé y ¿Con esto me pagas? ¿Comiéndote mis tripas?
-Lo siento, tenía hambre-Dije para seguirle el juego-No fue mi intención.
-Te perdono, solo si me das un besito-Edward me sonrió traviesamente. Ahora venía la duda, ¿Tenía que besar a la caja o a Edward?
-¿A ti o a tu ventrílocuo?
-Ventrílocuo-Me sonrojé, ¿Tenía que besar a Edward? Desvié la vista.
-Te estoy esperando.-Dijo Edward juguetonamente.
