18. Escalera

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Desde pequeño le daba miedo esa escalera, incluso se negó a subirla cuando el abuelo se lo ordenó, hizo un berrinche – el primero en su vida – tal que el anciano no tuvo otra opción mas que evitar esa parada y quedarse bajo un árbol hasta que la lluvia terminara.

Otras veces pasaron por ahí, sin la menor intención de subirlas, aun cuando el templo en su cima se viera tan hermoso. No, simplemente se sentía amenazado por el aura que emanaba ese sitio sagrado.

Pero ese día las cosas fueron distintas. Tal vez se debe a que han pasado muchas cosas, o a que ya no es un niño, ese día que se ha encontrado nuevamente frente a esa escalera ha decidido descubrir lo que se esconde en la cima.

Al subir el primer escalón sintió esa fuerza intimidante, aunque en menor medida a cuando era pequeño. Llegó hasta la cima, sus ojos deteniéndose en cada detalle, atentos a lo que se han encontrado. El templo no es muy diferente a cualquier otro de los que ha conocido, el polvo es el anexo del que otros carecen, al menos en cantidad.

En el centro puede ver la razón de sus antiguos miedos. Sonríe frente a los kanjis tallados sobre la tablilla. Su mano acaricia el frio metal con cierto cariño. Con añoranza.

Piensa que mejor momento no pudo haber encontrado para visitar la tumba de Hao Asakura.

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Fin.