24. Humillación

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Está acabado, la victoria le ha sacado la lengua y en este momento el colectivo se une al canto de burla, las risas no lo acompañan, se alimentan de su zozobra, mientras un canto de jubilo se halla lejano amenizando las carcajadas.

Nunca pensó que pudiera suceder, estaba 100% seguro de que sería el vencedor, tan seguro como lo podría estar Anna emitiendo ordenes, tan seguro como que ese verano iba a estar pero que el anterior, tan seguro como lo estaba de ser el padre de Hanna.

Oh la suerte desgraciada, esa noche le ha abandonado, exponiéndolo a las miradas, ruborizando sus mejillas, sofocándolo.

Observando el vaso frente a él se siente traicionado, el contenido lo delata, diciendo en voz baja "mira lo poco que te ha faltado". Gruñe y observa de reojo el de su competidor, tan vacio como debería de estar el suyo.

Ren Tao no solo celebra, sino que todavía se atreve a hacer bromas sobre él, unas tantas que mencionan la relación con rubias ególatras que doblegan voluntades. Gruñe otra vez, ofendido, humillado.

Hunde su cara entre sus brazos, tocando con su frente la húmeda superficie de la mesa, tratando de callar las risas. Diciéndose que él no debería de reaccionar de esa manera, que no es su forma de ser. Peo estaba tan seguro.

Gruñe, deseando que la noche acabe, y que la venganza llegue a su vecino de mesa en forma de cruda.

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Fin