29. Salida
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El tren cierra sus puertas, comienza a moverse, ocasionando que los pasajeros sientan un tirón, particularmente los que están de pie, sosteniéndose de la baranda. Él se deja llevar por esa onda gravitatoria para acercarse unos milímetros más a su prometida. Ella lo observa con una alerta clara "no te acerques"
Aun no se acostumbra mucho a Anna, es la segunda vez que la ve desde que la conoció en el monte Osore. Agradece que no parezca tan agresiva como antes, pero esa mirada que le dirige a veces continúa produciéndole un escalofrío.
Es la primera vez que están en Tokio, su misión era conseguir un lugar en el cual Yoh se quedara durante las pruebas del torneo, justo el día anterior han podido encontrar una posada que a Anna le ha agradado – por supuesto que por razones totalmente distintas – y ese día han decido aprovecharlo para salir, mañana tendrán que regresar a Izumo.
Anna es la que tomó la iniciativa, fue la que en primera instancia sugirió –ordenó—la idea de salir. No tiene idea de lo que vayan a ver, esta debe ser la primera vez en que Anna sugiere una actividad que nada tiene que ver con su entrenamiento. No sabe que esperarse.
Bajan, ambos igual de desubicados, se quedan de pie cerca de la puerta del tren por la que han salido. ¿Debería sugerir a donde ir? No sabe si solo esperar a que ella tome una dirección o dar él el primer paso.
Un ruido en la parte baja del abdomen de la rubia llama su atención, luego observa el ligerísimo rubor que la asalta mientras finge no ser la dueña de es cuerpo.
– Anna – le habla, ella voltea bruscamente lista para lanzar una amenaza contra cualquier burla – quiero comer ¿me acompañas? – ella sospecha, pero no a replicado, aceptando la invitación.
Ya no está preocupado, pues aun cuando sigue sin saber lo que ocurrirá después, sabe que ello lo ayudara a conocerla.
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Fin.
