"Recuerdos y Pesadillas"
Estoy viva!
lamento la tardanza pero es que me paso lo peor que le puede pasar a una persona...MURIO MI INTERNET! Pero bueno eso pasa cuando no se paga jejeje... en fin les dejo esta parte y espero en pocos dias subir la otra...
Bien ¿saben? ahora un mensaje subliminal! "COMENTEN" COMENTEN" COMENTEN" COMENTEN"
supongo que se preguntaran y ahora que rayos le paso ¿porque tan graciosita?... (claro si es que soy graciosa) bien verán de hecho cuando estaba releyendo esta parte me parecio una de las mas triste... y supongo que es para contrarrestar esta parte sobre todo si escuchan algunas melodias de la serie... bien disfrútenla
LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN BLA..BLA...BLA...( por favor no me demanden)
El tiempo transcurre velozmente cuando se es feliz y para Yami y Naruto no fue la excepción. Después del primer año, podían ver sus vidas como en un collage de distintas fotografías… A Naruto, poniéndole sus vacunas, comiendo solo por primera vez, corriendo por primera vez, tropezando… sus primeros raspones y por supuesto su primer Ramen. Naruto crecía favorablemente bajo la tutela de Yami quien a pesar de los sustos como el primer resfriado le provocó, no podía pedir que fuera mejor. Ella le profesaba un verdadero amor de madre que el niño recibía con alegría, pero igual que el amor que le daba, también le proveía una buena disciplina.
Solo había una cosa que ella no le podía dar y era algo que la entristecía sobre manera y era el hecho de que a pesar de sus esfuerzos por darle una niñez normal, los habitantes de Konoha trataban al pequeño con mucha frialdad y desprecio. Naruto podía sentir desde muy pequeño aquello y a pesar de ser pequeño lo lastimaba mucho. 1 año, 2 años y aun día antes de cumplir 3 podía contar con una de sus manos las personas que eran buenas con él. Yami estaba en primer lugar, seguido por el tercer Hokague y mencionando a Ayame y su padre.
-¡Bienvenidos!- fueron recibidos calurosamente por Teuchi-san.
-Buenas noches- contesto alegre Yami.
-hola- saludo naruto mientras observaba el local. – wow ¡que suerte!- casi grito. Yami y naruto se sentaron en los lugares ya acostumbrados, mientras ambos respiraban hondo y profundo el aroma a ramen preparado.
-¡Ayame!- le grito su padre. - ¡Ayame! ¡Ven, Yami-sama y Naruto están aquí, ven rápido!- volvió a gritar. Inmediatamente Naruto sintió un escalofrió y se puso pálido.
-ya habíamos hablado respecto al "sama"- reprimo ella, recargada en la barra.
-lo siento pero es un poco complicado dado quien es usted- dijo avergonzado.
-soy solo una cliente, nada mas- suspiro pesadamente.
-les sirvo lo mismo de siempre-
-claro- declararon al mismo tiempo Yami y Naruto.
-¿me mandaste llamar padre?- contesto la pequeña mientras entraba por la puerta de atrás, traía una caja de vegetales en las manos. Que seguramente había ido a recoger a la bodega.
-si- le indico, pero el señor ya no tuvo más que decir, cuando ella miro a Yami sentada. Esta soltó la caja y corrió al frente del mostrador. Ahí miro al pequeño que poco a poco daba pasos asía atrás como queriendo escapar.
-¡NARUTO!- grito Ayame mientras lo abrazaba cual oso de felpa a punto de explotarlo. – ¡no habías venido en mucho tiempo, estas más lindo que antes!- le gritaba mientras lo estrujaba, tan fuerte como podía. –as crecido- a Naruto esto era lo que más miedo le daba, no era que Ayame no le agradara, de hecho dejando las bienvenidas de ella, era como si tuviese una hermana mayor, pero casi siempre lo dejaba al borde de la muerte con su abrazos asfixiantes. Por el otro lado, Ayame le agrava mucho Naruto, el era pequeño y muy apapachable como una vez le dijo, era pequeño y muy tierno, pero por alguna extraña razón ella notaba que se ponía pálido cuando ella lo saludaba.
-A-ayame-chan- le decía un poco asustada Yami pero con precaución. –naruto el…el- le indicaba tímidamente. Ayame levanto su cara de los cabellos de Naruto para mirar a Yami que parecía un poco nerviosa. – Naruto- le indico.
-A-aya-me- nee-chan, no res-piro- trataba de decir. Naruto trataba por todos los medios de quitar los brazos de ella de su cuello.
-¡Naruto! ¡¿Qué te paso?!- le gritaba mientras lo sacudía de un lado a otro.
-Ayame- le reprimió su padre, he inmediatamente esta lo soltó. Naruto tosió un poco cuando esta por fin lo libero y sonrió ampliamente.
-yo también de extrañe nee-chan- entonces Ayame no se aguanto y lo tomo de nueva cuenta por el cuello y lo pego a su mejilla mientras le rosaba una y otra vez hasta hacer fricción. Naruto trataba de alejar el rostro de ella lo más que podía pero era imposible.
-no habían venido últimamente- dijo el señor mientras prepara las órdenes acostumbradas. – Pensé que habían cambiado de lugar para cenar- dijo divertido Teuchi.
-estás loco ¿Dónde comeríamos un ramen tan delicioso como este?- expreso contenta ella.
-¿entonces?-
-eh estado un poco ocupada es todo- miro a naruto que todavía luchaba un poco por separarse de Ayame. – Oh pero no solo hemos venido a cenar, Ayame-chan – le llamo y rápidamente esta ceso de hacerle cariños a Naruto. (Claro si a eso se le podía llamar cariños)
-¿Cómo?- pregunto intrigada la niña. Naruto al ver su oportunidad se zafo y corrió a colocarse a lado de Yami, con una enorme sonrisa.
-vamos diles- le indico y Naruto asintió.
-b-bueno queríamos- el parecía un poco nervioso, de hecho se encontraba un poco asustado si era más exacto. Se movía un poco impaciente e intercalaba miradas entre Yami, Ayame y el padre de esta.
-¿Qué pasa Naruto?- pregunto Teuchi.
-bueno, pasa que-
-vamos diles- le animo Yami que con una pequeña palmada en las pompis le empujo a dar dos pasos para que hablara.
-quería ver si ustedes- Yami se dio un palmada en la frente al ver la timidez extrema de él, cosa que era un poco extraño dado el carácter tan extrovertido que tenía en casa.
-vamos no estés dando tantos rodeos- le dijo. No era que naruto no quisiera decirles, pero lo que Yami ignoraba era que el había invitado a una pequeña de juego, aquella misma tarde siendo un rotundo fracaso.
Recuerdo:
-¿hoy es tu cumpleaños?- pregunto una pequeña de cabellos rosas, que estaba con Naruto jugando en la caja de arena.
-si ¿te gustaría venir?- Naruto saco de su pequeño bolsillo una pequeña invitación que el mismo había hecho.
-no sé ¿puede ir mi mamá?-
-claro- Justo en ese momento la madre de la niña, los ve juntos y Sale corriendo a donde se encontraban ambos.
-No te acerque a mi hija - le grito llena de horror.
-pero-
-Sakura, no quiero que vuelvas a ver a este mocoso-
-¿pero mamá?-
-y tú por tú bien, no te acerque a mi hija- le amenazo tan cruelmente que se quedo en shock.
Fin del recuero.
Naruto había mantenido ese pequeño episodio en secreto, primero porque aquello lo dejo completamente aturdido y segundo porque él no quería que Yami pelara con la señora, a pesar de su corta edad, el se había dado cuenta que cada vez que alguien le decía algo así, ella peleaba con todos, no importando que fueran mamas o papas, y a él no le gustaba que le dijeran cosas feas a Yami por su culpa. Así que en ese momento el se sentía un poco inseguro.
Naruto cerró los ojos tratando de encontrar las palabras adecuadas. Ayame y su padre estaban callados y un poco confusos por la actitud del pequeño, pero esperaron pacientemente. Yami se acerco un poco y colocando su mano en su cabeza le alboroto aquel ingobernable cabello rubio animándole con este gesto, el pequeño al sentir el contacto cálido de la mano de esta, la miro y asintió convencido.
-¿¡que si quieren venir a mi fiesta de cumpleaños!?- les grito dejando a todos sorprendidos. Una sonrisa enorme se dibujo en el rostro de Ayame y Yami.
-¿es tu cumpleaños?- pregunto Ayame emocionada, a lo que Naruto solo pudo asentir.
-¿Por qué no nos dijeron antes? Reclamo Teuchi sorprendido.
-bien, como siempre están tan ocupados con el local, pensamos que no podrían asistir- dijo un poco apenada por el repentino reclamo de Teuchi.
-claro que iremos ¿no es así papá?- dijo alegre la niña.
-claro-
-¿¡En serio!?- grito Naruto.
-claro-
-si, si, si- gritaba por todos lados mientras corría por todo el local.
-quieres que te demos un regalo en especial- pregunto Teuchi. Tomando a Naruto por sorpresa.
- ¿he? no nada, estaré bien si van- dijo sinceramente el pequeño.
- ¿seguro?-
- si- Ayame corrió y volvió a apretar al Naruto contra ella.
-Naruto ahora me pareces más lindo que hace un par de minutos- le decía mientras le apretaba afectuosamente. (Claro para ella).
Después de unos minutos y la intervención de Teuchi, Yami y naruto por fin estaban cómodamente sentados, esperando las órdenes mientras Ayame y su padre trabajan del otro lado de la barra.
- yami ¿puedo tener una paleta?- le indico Naruto tranquilo.
- ¿una paleta?-
- si, es nueva y dicen algunos niños que es muy rica- parecía emocionado. -por favor prometo lavarme los dientes, ¡siiiiii! por favor- le suplico.
- pero todavía no has cenado y te puede arruinar el apetito- dijo tranquila.
- me la comeré después de cenar.
-mmm…- pensó un momento y estaba por decirle que no, pero cuando lo miro, noto aquellos ojos de cachorro a medio morir y no pudo decirle que no. - está bien pero no te tardes por que se enfría tu cena y quiero verla todavía con la envoltura cuando regreses- le dijo y le hizo entrega del dinero
- si, gracias-
El pequeño salió rumbo así la dulcería que estaba a unas 6 casa del local. Al llegar, el tendero no le dio importancia al niño que entro mirando todos los dulces. Al cabo de un par de minutos Naruto encontró el dulce mencionado pero estaba en un estante lejos de su alcance y por mas que se estiraba no lograba alcanzarlo, el tendero que lo observo un rato se acerco al pequeño que parecía estar en dificultades, el estaba dispuesto a ayudar al niño a bajar el dulce que él quería.
-niño ¿te puedo ayudar?- le pregunto amable.
-si- contesto naruto y girándose para indicar el dulce, miro al tendero. En cuando este miro el rostro de Naruto se pudo observar claramente el odio y un profundo resentimiento al pequeño que era difícil ocultar. Naruto percibió esto inmediatamente y se volvía a preguntar porque lo odiaban tanto, era un niño bueno se lavaba los dientes cuando le decían, dormía temprano, y algunas veces se comía sus verdura a pesar de que no le gustaban, era amable con otros niños y señores, si era cierto no le gustaba bañarse mucho pero…
-¡Tú!- le dijo lleno de desdén. – ¡Vete de aquí!- le grito y tomándolo por el brazo lo sacudió varias veces hasta que lo saco de su tienda. – ¡No vuelvas a pisar mi tienda mocoso!- le dijo aventándolo. Naruto trato de no llorar, a pesar de los raspones que tenía en sus piernas y codos, en lugar de eso se levanto.
-viejo tonto, ni quien quiera sus tontos dulce- le grito sacándole la lengua. Una pequeña multitud se formo debido al escándalo y al igual que al dueño de la tienda todos tenían en sus rostros el desprecio creciente por el pequeño. Naruto sintió todo aquel odio y muy a pesar se sintió bastante herido. La frialdad de la gente era demasiada carga para un pequeño de esa edad.
-¡YA LO VERAN ALGUN DIA ME COMVERTIRE EN HOKAGE Y UN DIA TODOS USTEDES ME RECONOSERAN Y ME RESPETARAN YA LO VERAN!- soltó e inmediatamente salió corriendo tratando de reprimir una lagrimas que amenazaba ya con salir. Sin darse cuenta por donde corrió sintió que choco contra alguien, inmediatamente pensó que alguien le gritaría pero en lugar de eso una dulce voz lo llamo.
- Naruto ¿estas bien?- Naruto levanto la vista y miro el rostro de Yami con la preocupación escrita en sus ojos. Ella había ido a buscarlo en vista de su tardanza. -¿Naruto porque lloras?- le pregunto al mirar sus ojos rojos.
- no, no estoy llorando- le indico mientras se tallaba los ojos dejándoselos mas rojos.
- Naruto- le dijo preocupada al mirar, como intentaba inútilmente secar sus lágrimas.
- ya te dije que no estoy llorando, es solo que me entro tierra en los ojos cuando me caí mira ya estoy bien- le decía mientras trataba de reprimir el llanto. Ella se inclino a su altura mirándolo dulcemente. No hacía falta ser adivina para saber lo que le pasaba, entonces cálidamente lo envolvió en sus brazos
- No tienes por qué hacerte el fuerte, yo estoy aquí, nunca estarás solo- Para naruto escuchar esa palabras tan dulces le reconfortaban más de lo que ella pudiera imaginar. Yami sabia como curar las heridas con su ternura, así que naruto se soltó a llorar como siempre lo hacía cuando le lastimaban. Después de un par de minutos Naruto se calmo y para estar más seguros de que su tristeza se había ido, ella le dio un ataque de cosquillas. Cuando naruto reía ella tampoco podía evitarlo sabía que el escuchar esas pequeñas risas era su razón de vivir.
- ¿Oye y la paleta que ibas a comprar?- pregunto al mismo tiempo que lo bajaba.
- b-bueno, ya no la quería- le mintió, pero lo que el pequeño quería era evitar volver a la tienda y ver al viejo otra vez. Yami intuyo rápidamente que era lo que había pasado y sin preguntarle le llevo de nueva cuenta a la dulcería.
- vamos por esa paleta tan rica que mencionaste hace rato-
-no es tan buena- le decía mientras esta le arrastraba.
-tú dijiste que era muy popular y yo también quiero una-
-pero todavía no cenas- gritaba naruto, ella solo sonrió era divertido como en ese momento se habían invertido los papeles. Cuando estuvieron enfrente del local naruto trago saliva, era obvio que no quería entrar.
-vamos- le indico, pero por primera vez este logro detener un momento el avance de Yami.
-no quiero que te pelees- le dijo por fin. Ella se sorprendió y entendió que él estaba ya dándose cuenta de todo cuando pasaba a su alrededor.
-no voy a pelear, no te preocupes solo iremos por tu paleta- le dijo, mientras le acariciaba la mejilla.
-¿de verdad?- pregunto un poco desconfiado.
-de verdad- y sellando el pacto juntaron sus meñiques.
Al entrar a la tienda el dependiente solo miro a Yami primero.
-bienvenida- saludo pero en cuanto miro a naruto este cambien su expresión a completo desagrado.
- bien naruto, ya que mañana es tu cumpleaños puedes escoger 10 dulces- le dijo.
-¡¿EN SERIO?!-
-si, pero solo 10, ahora ve- le indico y Naruto salió corriendo en busca de sus favoritos. - recuerda no comprar mucho ya que no quiero que se te arruinen los dientes he- le grito mientras se perdía en los estantes de dulces.
- si-
Mientras Naruto corría por toda la tienda, el dueño tenía toda la intención de pedirle a ella y al niño que se retiraran pero…
-¿usted es el dueño?- pregunto con una voz tan melosa que daba miedo. El dueño la miro con mala cara y asintió. – Oh… que bien- sonrió bobamente. –Bien, venga acérquese un momento- le llamo con la mano, el dependiente ingenuamente obedeció y Yami lo tomo por el cuello de la camisa acercándolo a ella lo suficiente que bien podría haberlo besado. -no sé si usted este entendiendo bien, pero mire aquel niño- dijo señalando a Naruto que se encontraba sumergido en los dulces. El señor solo asintió levente. – ese pequeño no es diferente a los demás que vienen a comprar ¿o sí?-
-es- que, ese niño es- el tendero le costaba articular alguna palabra ya que estaba completamente aterrorizado sin mencionar que las piernas le temblaban completamente, por la mirada asesina que Yami tenía.
-ah, ah- le indico y rápidamente saco un Kunai que paseo por el cuello del civil. – Recuerde que está prohibido hablar de eso- el hombre estaba completamente horrorizado ante el afilado objeto que se paseaba por su cuello y tragaba saliva con dificultad. -¿dígame es diferente?- volvió a preguntar.
-n-o- dijo y con la cabeza también respondió.
-bien, entonces quiere decir que si el pequeño vuelve, le dará un trato como a cualquier otro- el señor estaba por desmayarse del susto y le indico con la cabeza que estaba dispuesto. – bien pero- acerco mas el afilado kunai a la garganta que hizo un pequeño rayón del cual salieron dos gotitas de sangre. – si me entero de que no lo hizo le costara caro ¿entendió?- el pobre tendero no aguanto más y sin que él pudiera evitarlo se orino en sus pantalones, sorprendiendo un poco a Yami. Esta lo aventó lejos de ella, mientras que el tendero seguía paralizado del terror. -¿quedo claro lo que quiero?- volvió a preguntar.
-s-si, muy cla-claro seño-rita-
-bien eso me gusta- sonrió satisfecha.
-Yami quiero estos- corrió naruto a ella, al mismo tiempo que ella ocultaba el Kunai, se inclino y miro los brazos rebosantes de dulces que traía Naruto.
-esos no son 10, ve deja unos-
-pero-
-nada de peros jovencito ve y deja por lo menos la mitad- ordeno. Naruto no tuvo más opción que ir a dejar sus preciosos dulces.
-¿qui-quienes usted?- pregunto el dependiente una vez se hubo ido el pequeño.
-oh, piensa reportarme- lo miro sínicamente. El tendero nunca pensó en eso, pero ahora que ella lo mencionaba no sonaba tan descabellado. Después de todo los ninjas estaba para proteger a sus ciudadanos.
-no- mintió.
-bien porque no le serviría de nada-
-¿eh?-
Ella se subió al mostrador mientras sonreía salvajemente y miraba los pantalones mojados del señor.
-¿de verdad quiere saber?- pregunto sínicamente, a lo que el dependiente solo asintió con la cabeza. -soy Megurine Yami- ahora el tendero se había puesto blanco como una hoja de papel. El nombre de Megurine Yami era demasiado conocido por todos en la villa. Dejando de lado su apodo del Karazu no shi en el bajo mundo de los ninjas como asesina, pocos habían visto su rostro. Megurine Yami había sido un héroe de guerra junto con el 4º hokague, además de que era un elemento valioso en el consejo de la villa, gracias a ella se habían conseguido grandes alianzas durante la guerra.
-Me-Megurine-sama- ella le volvió a agarrar por el cuello de la camisa.
-creo que es suficiente información- de nueva cuenta lo aventó lejos haciéndolo caer sobre sus propios (bueno eso) después de todo no quería armar un alboroto, le había prometido a Naruto que no pelearía, y lo cumplió, no peleo solo lo amenazo que no era lo mismo. Dentro de ella tuvo un pequeño sentimiento de culpa después de todo un shinobi tiene que proteger a su villa y eso incluye a sus aldeanos independientemente de cómo fueran ellos, si quería que Naruto tuviera eso en mente tenía que poner el ejemplo y no amenazar a lo que supuestamente tiene que proteger, pero después de todo de que servía ser quien era si no abusaba un poquito de ese poder, aunque secretamente prometió no volverlo a hacer.
Naruto corrió hasta ella con menos dulces, le había costado mucho dejar algunos.
-bien, a si esta mejor- le felicito –oh pero falta algo- y con unos hilos invisibles atrajo hasta ella un par de aquellas paletas famosas que Naruto había mencionado. – Nos faltaban estas- sonrió - ¿puede cobrarnos?- le dijo mientras se inclinaba sobre el mostrador. El señor estaba completamente asustado que no podía moverse ni pronunciar palabra alguna.
-¿Dónde está el señor?- pregunto Naruto, que no alcanzaba a verlo.
-creo que tuvo que ir al baño-
-¿en serio?-
-aquí apesta- dijo alzando la voz. – mejor vámonos-
-¿pero mis dulces?- alego Naruto.
-no sé cuánto cuestan estos, dejémosle solo lo de estas dos paletas-
-¿pero?-
-vamos, originalmente solo veníamos por esto, y seguramente el ramen ya se habrá enfriado-
-no es justo- repuso un poco molesto. Y dejando el dinero justo de dos paletas salieron. Los dos caminaban alegres conversando de la fiesta del día siguiente mientras se dirigían a comer su cena fría.
Al llegar a casa después de una rica cena recalentada, Naruto estaba listo para comer una bien merecida paleta.
- Naruto es hora de bañarse- le dijo mientras se serbia un poco de agua.
-¡¿heeeee?! Pero me bañe ayer- protesto.
-también comiste ayer- contesto.
-podemos dejarlo para después- dijo mientras se estaba escondiendo debajo de la cama.
-¡claro que no! esto no es negociable- dijo y corrió a sacar al niño debajo de la cama.
- ¡NOO! no quiero- gritaba, mientras era arrastrado al baño.
Ya en el baño naruto hacia burbujas por debajo del agua en la tina caliente, mientras Yami se terminaba de lavar.
-si tienes una pregunta hazla- le dijo, pillándolo por sorpresa. Naruto llevaba varios días con una pregunta en su cabeza, pero no estaba tan seguro si se podía hacer.
-yo no tengo nada- respondió pillado.
-vamos sabes que te la contestare- le dijo ella mientras entraba a la tina con él. Naruto parecía un poco reticente a decir algo, ella lo noto pero dejo que él estuviera listo.
-¿Dónde están mi mamá y mi papá?- de todas la pregunta que el niño pudiera preguntarle jamás se imagino que esta sería justo en ese momento. -¿Por qué no están conmigo? ¿No me querían?-
-esas fueron tres preguntas- trato de bromear. Naruto solo la miro esperando la respuesta, ella suspiro pesadamente y respondió. – ahh, sabía que este día llegaría, tarde o temprano solo que espera que no fuera tan temprano-
-¿a qué te refieres?-
- ¿Por qué ese repentino interés en tus padres?- le pregunto esperando aplazar un poco aquella plática. Naruto no respondió le miraba esperando la respuesta a su pregunta. Ella decido no vacilar en la respuesta. Anteriormente había pasado días preguntándose qué le diría al pequeño cuando preguntara. según la instrucción del tercero lo mejor era mantener en secreto el nombre de sus padres para que el niño no corriera riesgo, a lo que ella estaba completamente en contra, pero después de llegar a un arreglo con el tercero decidieron solo decir media verdad. – veras Naruto, ellos no están contigo porque murieron hace tres años en la batalla contra el Kyubi- Naruto no pudo evitar entristecerse por aquella confesión. Muy dentro de él pensaba que fueron shinobis y que estaban en una misión muy larga o algo por el estilo, pero ahora esa pequeña fantasía se había ido ante la confesión. Por otro lado Yami miro la cara de tristeza y decepción del niño cuando le dijo la verdad y prosiguió. – Pero no te ponga así enano- le atrajo a ella mientras junta sus mejillas. – Ellos te querían mucho, fuiste un niño amado y deseado- naruto alzo un ceja como poniendo un poco en duda lo que ella le decía. – Para ellos era lo más importante, te querían con todo su corazón-
-¿de veras?- ella asintió y de alguna manera esto dejo convencido al pequeño.
Flas back
Era una hermosa tarde de otoño, la aves cantaban el clima a pesar de que era un poco frio era perfecto, el cielo era de un azul increíble y el sol brillaba magníficamente, el día era perfecto para salir a caminar un rato, no tenía ninguna misión, la guerra había acabado hacia casi un dos años y la paz se podía percibir en el aire, no había nada que pudiera turbar aquella paz que sentía después de tanto tiempo, oh bueno por lo menos eso creía ella.
-¡yami! ¡yami! ¡yami!- se escucho a lo lejos, mientras que se hacía más fuerte el llamado. conforme la persona se iba acercando, ella se giro y de inmediato percibió un brillo a lo lejos, era difícil no saber quién era, ser rubio y de ojos azules en esa aldea era sinónimo de no pasar desapercibido. Ella se quedo quieta esperando que este se acercara, pero entonces miro que este no disminuía la velocidad era como si un carro demoledor tratar de estrellarse contra ella.
-¿que- que pasa? ¿Qué tienes Minato?- le grito una vez que esquivo a duras penas el tren demoledor.
-es-es que, me a-caban dar-dar no-tici-a- decía agitado, ella trataba de calmarlo pero Minato parcia un niño después de ingerir una gran cantidad de azúcar.
-cálmate, no puedo entenderte- ella sabía que debía de ser una gran noticia dado que solo pocas cosas podían sorprender al grandioso Rayo Amarillo. Una vez que se hubo calmando un poco Minato hablo o por lo menos intento.
-es la mejor noticia- le decía mientras la hacía girar – es la mejor noticia, noticia, noticia- Yami ya estaba por demás mareada y minato no hablaba.
-¿pues qué es?
-¡soy el hombre más feliz del mundo!- decía mientras la agitaba de un lado al otro.
- quieres decirme que es lo que te pasa de una maldita vez- le dijo zafándose del aquel abrazo de oso con la que la sujetaba
- es que veras es genial, es lo mejor-
-quieres decirme de una buena vez que diablos te pasa me estoy empezando a molestar- le amenazo pues estaba pensando en golpearlo por turba su pequeño paseo.
- he si claro- dijo asustado, después de ver la mirada que tenia, había aprendido muy bien de Jiraiya-sensei a no hacer enojar a las chicas y sobre todo a chicas que sabían manejar armas, tenía un alto sentido de supervivencia. – Bien te diré- soltó al final. – hoy fuimos al médico y descubrimos que…-
-¿Qué?- parecía impaciente por los rodeos de este.
-bien más fácil- dijo y se rasco la cabeza en busca de una manera más fácil. –Bien ¡Tú!- Señalo haciendo énfasis en el Tú.
-yo ¿Qué?-
-vas a ser tía- soltó rápidamente.
- ¿heee?- no hubo tiempo de explicaciones la sola expresión de ella era más que suficiente para que captara rápidamente la noticia. – mi-minato tú- tú vas a-a ser p…- ahora era ella la que no podía hablar.
- si- asintió al notar que ella no podía pronuncia la palabra. -¡si estoy, digo estamos, digo kushina está embarazada!- soltó. Yami se había quedado pasmada ante la noticia se había quedado sin habla. - yami di algo ¿que te pasa, estas bien?- le decía mientras la movía asustado -¿yami estas bien te ves muy rara?-
-¡¿heee?!- soltó finalmente. -¡heee! ¿Estas seguro de eso minato? ¿No es una broma? mira que puede ser indigestión ya sabes cómo come Kushina y no me sorprendería que...- lo dijo casi tropesandose con las palabras.
-si estamos seguros- le sonrió gentilmente, ella no podía negar la noticia cuando veía aquella sonrisa. Esa sonrisa siempre la había acompañado desde que se conocían, era la sonrisa de la confianza, de la seguridad, de la verdad, y por más que ella alegara sabía que él estaba diciendo la verdad.
- e-eso es, es, es ¡GENIAL!- grito y emocionada se lanzo a abrazarlo. - ¡no puede ser voy hacer tía y tú vas a ser papá!- le gritaba en el oído, ahora era ella la que parecía niña pequeña. - ¿espera? eso significa que kushina es la madre verdad- le dijo separándose de él un momento para corroborar.
-no veo quien más pueda ser- dijo divertido ante el comentario.
-mmm…- Entonces apareció kushina detrás de ella y tocio un poco para llamar la atención.
-no veo que otra podría ser si no yo - por cómo se veía parecía que había escuchado parte de la conversación.- yo seré la madre ¿por?-
- ya le di la noticia- dijo minato.
-ja- giro lo ojos. - lo decia porque creí que ya te habías ido y creí que minato se había casado con otra chica mas agraciada que tu-
- ha que lastima que no sea así, pero mi estancia es permanente- le dijo burlona.
-¡si es una lástima, pero eso se puede arreglar sabes!- le dijo sacando un kunai.
-cuando quieres mocosa- le dijo kushina mientras se ponía en guardia.
- es lo que esperaba, tú dices ¿Cuándo? y ¿Dónde? chica habanero-
- ya…ya… calma, vamos no es momento para pelear- decía un poco tímido al ver la auras de las dos, era difícil estar entre esas dos mujeres.
-JA- dijeron al mismo tiempo y se voltearon dándose las espaldas, mientras que minato no sabía dónde meterse.
-vamos… chicas- trataba de mediar Minato. Después de unos momentos, Ambas se voltearon a ver al mismo tiempo y sonrieron gentilmente, yami le estiro la mano y le sonrió muy contenta a lo que kushina respondió con el mismo gesto.
- felicidades futura mamá-
- felicidades a ti también, futura tía-
- esas son mis chicas- dijo minato mientras la abrazaba a ambas.
- así que tía he, voy a ser tía, suena genial-
fin de flas back
-¡YAMI!- llamo naruto.
-¿eh? Lo siento ¿me decías?-
-¿que tienes? pareces que te perdiste ¿te pasa algo?-
-N- nada Naruto solo estaba recordando algo- dijo sinceramente. –Pero a lo que quiero llegar es que no debes de dudar que tus padres te amaban, tanto que dieron su vida por ti y por esta aldea-
-mmm… ¿me querían más que tú?-
-he si- dijo pero rápidamente comprendió la pregunta. – ¿eh? que dijiste que significa eso pequeño enano- yami le agarro la cabeza y le comenzó a rascar con el puño. –Ah- suspiro. - ellos te querían mucho pero ¿sabes?-
-¿Qué?- dijo ansioso.
- yo te quiero más, mucho más- le dijo con complicidad -¿y sabes por qué?
-¿por qué?-
- porque yo te quiero por ellos y por mí, así que la que más te quiere soy yo- soltó. Naruto no podía pedir más y a su corta edad esta explicación le pareció bien. - bueno enano alguna pregunta más-
-no-
-Bueno es hora de salir del baño, si no quedaremos arrugados como viejitos-
-¿Cómo el viejo tercero?-
-Naruto- le reprimió. Y dejando salir un pesado suspiro no dijo nada más. - es hora de dormir mañana tenemos un día muy atareado-
-¡si!-
Mientras Naruto se terminaba de poner el pijama y mientras Yami se cepillaba el cabello él la llamo desde la cama.
- Yami me podrías contar una historia del 4º hokague- pidió
-¿otra?- replico un poco, no era que le desagradara contarle las anécdotas con minato, de hecho sentía que le hacia un bien a Naruto contarle sobre su padre aunque, el desconociera este pequeño dato, pero era tan frecuentes los pedidos de Naruto que se estaba quedando sin material para contar.
-si, él es genial además es asombroso, yo algún día me convertiré en hokague- grito.
- pero para eso todavía falta mucho- le dijo aventándole la toalla que tenía cerca.
-claro que lo seré, así todos me miraran y me reconocerán como un gran ninja- El pequeño parecía tan decidido que yami solo pudo sonreír. Ella miraba satisfecha a naruto brincando sobre la cama. – (Algún día se cumplirá tu sueño ya lo veraz)- pensó.
- vamos cuéntame una- insistía.
-está bien, pero una nada más y después de eso a dormir- informo.
- siiiiiiiiiiii- Ella apago las luces y ya los dos acostado en la cama empezó a contar la historia.
-Cuando el kyubi ataco la aldea era una noche muy obscura, demasiado, nadie se lo esperaba. Cuando de pronto a la mitad de la noche se escucho un estruendo ensordecedor que a todos puso en alerta máxima, todos lo shinobis se pusieron a luchar contra aquella enorme bestia- naruto parecía muy entretenido. - todos lucharon valientemente hasta que llegara el 4º hokague y cuando de pronto apareció, montado en una rana enorme que el había invocado, se desato una gran lucha. El sabia que debía defender a su aldea a toda costa y lucho fervientemente contra aquel monstruo, fue una larga y dura batalla y sacrifico su vida para proteger la villa que tanto quería, derrotando al kyubi y salvándonos a todos… bien fin eso es
todo por esta noche es hora de dormir ya-
-¡HEEEEYY! Eso no es justo ¿es todo?- reprocho molesto por la historia tan corta.
- tu pediste una, no dijiste que querías una larga- rio por lo bajito mientras acariciaba el rostro de Naruto en la obscuridad. – además es hora de dormir… buenas noches- le dijo y deposito un cálido beso en la frente del niño.
-mmm… bueno, está bien hasta mañana- dijo, nada convencido dormir.
- hasta mañana, dulces sueños- dijo tranquila ella. Realmente naruto no se quería dormir pero se rindió rápidamente. Mientras tanto
yami se puso a pensar que hacía mucho que ella dormía bastante bien, sin aquellas pesadillas que la atormentaban. Pero esa noche parecía que los recuerdos de aquellas noches volverían.
SUEÑO
-¿Me mandaste llamar Minato?- le llamo.
-eres rápida- le dijo sin voltear. Estaba muy entretenido viendo su rostro esculpido en la montaña desde la ventana de su oficina, no se parecía mucho a él, aunque la verdad nunca tuvo grandes esperanzas del parecido, claro refiriéndose al cabello.
-puedes demandar al escultor, por no hacer bien tu enorme cabezota en la montaña- bromeo adivinando sus pensamientos.
-supongo que mi cabello es algo rebelde- dijo mirando un mechón de cabello. -solo espero que mi hijo no herede eso de mí-
-preferirías que fuera rojo-
-si me gusta más- sonrió cual niño.
-pues la verdad yo espero que sea rubio, no quiero que molesten a mi sobrino diciendo que parece un tomate- dijo cerrando los ojos y cruzando los brazos. – Ya es bastante malo que se vaya a parecer a Kushina-
-dime quien podría hacerle burla, sabiendo que es el hijo del hokague- bromeo.
-pues la verdad espero que nadie lo intente porque se las verá conmigo- dijo fieramente, hasta parecía que veía el momento de golpear a cualquier mocoso que se metiera con su familia y en especial con el pequeño que estaba por llegar.
-¿no estás exagerando?- intento calmar un poco minato, ella podía ser realmente aterradora cuando se trataba del niño en cuestión.
-bien eso no importa- dijo tratando de restarle importancia al asunto. - ¿me mandaste llamar?- insistió.
- sí, tengo una misión para ti - le informo desde el otro lado del escritorio.
-¿de qué trata?-
- Nos han llegado informes de que en el templo del fuego han estado ocurriendo cosas muy extrañas-
-¿y?-
-bien es aquí donde se pone interesante, han llegado informes de algunas desapariciones y cierto tipo de personas sospechosas que rondan el lugar desde hace varios días-
- pero eso, es irrelevante ¿porque? me estas mando a mí, eso deberías dejarlo en manos de los unos jounin de rastreo ellos…-
- Esto no es solo las desapariciones de las personas, sino hay otro motivo- Minato se llevo la mano a la barbilla, ella miro el gesto y decidio callar, al parecer el solo hacia eso cuando era algo muy serio.
-¿otro motivo? ¿A qué te refieres?-
-esta es una misión muy importante y solo te la puedo confiar a ti- señalo serio y orgulloso.
-¿que es lo que está pasando?- pregunto un poco turbada por la seriedad y la extrema confianza que ponía Minato en ella.
-te estoy encomendando esta misión que es de suma importancia, ya que no quiero que se corran rumores sobre esto-
- basta minato, tu solo me hablas de esa manera cuando…-
-cuando es algo de vida o muerte- termino él.
-me estas asustando-
-oh, no puedo creer que ¿tú? el karazu no shi asustada, eso si es una novedad-
- déjate de estupideces que es lo que está pasando- exigió molesta por el comentario burlón de Minato.
- bien, bien- dijo minato mientras traba de calmar la furia que ahora era evidente en ella. –Lo que estoy por decirte debes de saber que es información confidencial- su tono ahora se volvió serio, a lo que Yami solo asintió. - Jiraiya-sensei me informo algo sobre esto-
-¿Jiraiya-sensei? Pero no hemos sabido nada de él desde hace meses- dijo preocupada.
– Se ha mantenido en contacto conmigo desde que se fue- Yami pareció entender que estaba dando muchos rodeos a todo aquello. - parece que hay cierta organización que esta conformada por shinobis renegados, parece ser que se llama "AKATSUKI"-
-¿Akatsuki?-
-así es, son shinobis que se encuentran en el libro bingo, sabes mejor que yo que alguna vez fueron elementos valiosos para sus aldeas- minato callo un momento para pensar mejor la información. - no sabemos si ellos tengan algo que ver con las desapariciones en el templo de fuego, pero si ese es el caso, necesito que tu vallas a investigar, no quiero corre riesgos innecesarios y se desate otra guerra-
-¿entonces me mandas para rastreo y caza de esa organización?- confirmo.
-caza no, puesto que ni Jiraiya-sensei ha podido dar con ellos- aquello realmente sorprendió a Yami, que ni siquiera él los pudiera encontrar ya hablaba bastante bien de esos Akatsuki.
-solo quiero que valla he investigues-
-pienso que para eso no se necesita que valla yo-
- necesito a alguien de confianza para esto, Danzo-sama también está interesado en esta organización y conocemos bastante bien sus métodos- minato la miro seriamente.
-ese maldito viejo- replico ella. A Yami no le agradaba para nada el líder de la raíz AMBU era un excelente shinobi no cabía duda, pero sus métodos eran completamente inhumanos, además de que trato de llevarla con él, para obtener más votos en la nominación Hokague cuando postularon a Minato, como era obvio ella se negó. No sin antes ganarse la enemistad de tan amable señor.
-que irrespetuosa- le reprimió severamente.
-lo siento, pero el…-
-¡basta!- le ordeno. Inmediatamente se mordió el labio tratando de no ponerse a discutir por algo sin importancia. – quiero que entiendas que esta misión es de suma importancia, a tal grado que ni siquiera Danzo-sama se tiene que enterar ¿puedo contar contigo para esto?- el modulo su voz mirándola. Ella le miro sonreír y no pudo decir que no.
-bien me haré cargo-
- la tomaría yo pero…-
- por supuesto que no, si tú te vas la villa quedaría desprotegida- le grito golpeando el escritorio molesta porque siquiera pensara en poner un pie fuera de la aldea. -además kushina ya pronto dará luz y tú tienes que estar aquí, los ancianos de por sí ya están molestos con el embarazo tan largo de ella, será mejor que yo me encargue de esto- resoplo al final.
- Gracias no podría confiarle a nadie más esta misión-
- aunque me gustaría dejar a alguien encargado de tu seguridad, si es que por alguna razón necesitas salir de la aldea-
- no creo que sea necesario, se cuidarme bien si ti-
- no puedo permitir eso, soy la encargada de tu seguridad y la de la aldea necesito que la seguridad se perfecta porque…-
-¡vamos! no, nos va a pasar nada y para proteger la aldea estoy yo ¿no?, no me dieron el fulano titulo solo porque si- Minato la observo, a pesar de que era más joven que él siempre fue la más madura de los dos, todavía no lograba entender de dónde sacaba aquella madurez, era como si ella quisiera cargar con todo el peso de todos y eso le preocupaba bastante.
-¡minato! yo-
-¡basta! se le asigno una misión, jefa de la escuadra de seguridad de konoha, yo el 4º hokague Namikase Minato le di una orden – ella escucho el cambio de voz y colocándose en un firmes perfecto acato lo que se le pidió.
- Yo, jefa de seguridad de la aldea escondida entre las hojas Megurine Yami acepto la misión ¿cuando debo partir hokague- sama?-
- Mañana a primera hora ya le asigne un equipo, será discreto pero solo usted sabrá la verdadera razón de esta misión así que cuento con usted-
- si, entonces con su permiso me retiro- ella estaba por abrir la puerta cuando Minato la llamo.
-Yami-chan – ella giro al mencionar su nombre con el adjetivo "chan" hacia tanto tiempo que no escuchaba ese adjetivo, desde que entro activamente en ANBU. – Nos vemos en casa para cenar- ella solo asintió y se retiro.
Yami se encontraba sumida en una pesadilla, pero más que una pesadilla era el recuerdo. Cuando se tuvo que marchar a su misión y después de eso jamás volvió a ver a Minato y Kushina por lo menos no, vivos.
- ten cuidado en esta misión- le dacia un kushina bastante embarazada. Era demasiado temprano para que cualquier aldeano estuviera levantado y enfrente de la enorme puerta de la villa Minato y Kushina la despedían.
- lo tendré kushina no te preocupes- le sonrió amablemente, no quería que ella se preocupara y menos en el estado tan avanzado en el que encontraba.
- te ves pálida- le dijo mientras colocaba su mano en su frente para verificar que no tuviera algún signo de fiebre.
-estoy bien Kushina-le dijo y amablemente quitaba su mano de su frente. – solo que no pude dormir bien anoche- sonaba algo cansada.
-¿tuviste otra pesadilla?- se apresuro a decir minato, de hecho estaba un poco preocupado, desde hacía un par de semanas ella no parecía dormir bien a causa de sus pesadillas. –¿De que trato esta vez?-
-no es nada- intento calmarle. Pero ella estaba empezando a alarmarse, no eran pesadillas era solo una, una que no la dejaba tranquila.
-tal vez si nos la cuentas te sientas mejor- dijo solicita. Y por más extraño que pareciera acepto.
- soñé…- se detuvo un momento tratando de recordarla. - soñé que la aldea estaba devastada y…- se detuvo tratando de si pronunciar las palabras o no.
-¿y?- presiono minato.
-b-bueno que ustedes… ustedes- su habla se fue convirtiéndose en susurro. –Estaban muertos- soltó.
- Yami ¿nosotros qué?- pregunto minato.
- ya-ya te dije que no fue nada, es solo un sueño- se apresuro a decir, para dejar aquel tema por la paz. – seguramente no puedo dormir bien por el exceso de trabajo, cuando regrese de esta misión me tomare unas vacaciones ¿Qué les parece?- dijo contenta.
-excelente idea- sonrió minato. – por fin parece que no tendré que obligarte a…- pero antes de que pudieran seguir con la conversación su escuadro llego.
-es hora de partir Taicho- le anuncio un joven. Ella se giro para despedirse de Minato y Kushina.
- me voy entonces- sonrió y acercándose al vientre de kushina le hablo al bebe. -nos vemos Naruto espero que cuando regrese ya estés en este mundo, estoy ansiosa por conocerte-
-regresa pronto- dijo minato y cubriendo la distancia de un paso la abrazo cálidamente. Ella se sorprendió un momento pero después sonrió y correspondió el abrazo. Algo dentro de ella se negaba a irse en ese momento, sentía que aquello sonaba a despedida y el sentimiento de la pesadilla se hacía más y más fuerte.
-te quiero mucho "Oni-chan"- le susurro aferrándose con mas fuerza a su chaleco a lo que Minato correspondió con un apretón más fuerte.
-yo también te quiero mi pequeña Imouto-chan- dijo separándose de ella y coloco un casto y tierno beso en su frente.
-pero de que se trata- reclamo Kushina ante la escena. – ni que ella se estuviera marchando para siempre, esto no es una despedida- entonces sin que siquiera ella se lo esperara, Yami la abrazo, aunque era algo difícil ya que su prominente vientre se interponía. Kushina se sorprendió un poco pero le devolvió el cálido abrazo sin pedirle explicaciones.
-te quiero mucho Kushina- susurro. Ella sonrió y la abrazo más fuerte.
-yo también, regresa pronto- dijo tranquila. Después de aquella cálida despedida y a pesar de no querer partir, se separo.
-bien es hora de irme-
-ten cuidado- dijo minato abrazando a Kushina.
-lo tendré- entonces giro talones y junto con su escuadrón emprendió el viaje.
Esos eran los últimos recuerdos que ella tenía de ellos. Ya que durante su misión aquella tragedia sucedió. Lo que siguió después fueron los aterradores recuerdos de ver el cuerpo de Minato en una mesa fría de la morgue. Volvió a revivir aquel doloroso sentimiento de frialdad en todo su cuerpo, el sentimiento de pérdida cuando se aferrarse al cuerpo sin vida de Minato mientras algunos compañeros trataban de alejarla para que se lo llevaran. Incluso podía escuchar nítidamente los gritos desgarradores que daba mientras la alejaban.
Recordaba el pobre consuelo que el tercero trataba de brindarle sin ningún resultado. Lo siguiente que supo fue que habían muerto y la infinita soledad y tristeza que siguió, les lloro, lloro tanto que no sabía si en algún momento dejo de llorar, lloro hasta quedarse sin lagrimas. Aquellos recuerdos eran tan vivos que sintió que lo estaba viviendo por segunda vez. Lo siguiente que recordaba con bastante claridad fue el agujero negro donde callo, se había metido de lleno en el trabajo para no pensar, para no sentir, para no vivir.
¡Pero entonces! Como un cálido rayo de sol, el primer recuerdo de Naruto ingresando a su vía apareció. Vio de nuevo aquellos ojos azules mirándola por primera vez y claro mirando el pelo rubio que ella deseo que heredara de su padre. Después de eso los siguientes recuerdos fueron más felices, hasta el amanecer.
Escucho el trinar de unas aves y la luz de daba de lleno en el rostro, poco a poco abrió los ojos e inmediatamente el primer rostro que vio, fue el de naruto dormir justo a su lado y sin poder evitarlo sonrió acariciando aquel ingobernable pelo rubio. Se movió despacio para no despertar al niño, tenía que preparar el desayudo para dos.
-hoy es un día muy especial- se dijo así misma.
CONTINUARA...
