Hola...hola... bien este capitulo es cortito... pero es porque esta parte de la historia es importante... me gustaria de verdad que la leyeran y trataran de ponerse en el lugar de Yami espero les guste y como ya les habia dicho esta historia sabe mejor si la sazonan con la bella musica de la serie... watch?v=RZUZJnVgSbQ

por eso les dejo este linck para que lo amenizen... oh y claro COMENTEN... COMENTEN...

"Por siempre juntos"

Muy temprano por la mañana el tercero Hokage se presento en el hospital. Y para su sorpresa con lo primero que se topo, fue con el pequeño Naruto que estaba profundamente dormido en uno de esos feos bancos, donde claramente se veía bastante incomodo. Sarutobi no pudo evitar una sonrisa al ver como el niño se movía incomodo tratando de encontrar una buena posición.

Al entrar miro asombrado a la paciente, sentada tranquilamente mirando por la ventana, parecía sumergida en sus propios pensamientos que ni siquiera noto la entrada de Sarutobi.

-pareces estar mejor- le hablo. Rápidamente ella volteo y se le hizo una reverencia pequeña ante el tercero.

-muy buenos días hokage-sama-

-no es momento para formalidades- Sarutobi la miro y realmente no parecía que el día anterior hubiese estada al borde de la muerte. –bueno, dejando de lado eso ¿Cómo te sientes?-

-me encuentro mucho mejor gracias, la herida no fue tan profunda como se pensó- Ambos se quedaron callados, Sarutobi trataba de estudiarla, quería entender, pero por más que miraba no entendía.

Ante la mirada escrupulosa del tercero Yami no pudo mantener el contacto visual y se giro negándose a seguir viéndolo, pues sabía exactamente qué era lo que él estaba por decir. Yami se concentro en una pequeña ave que se encontraba picoteando el borde de la ventana de su habitación.

- los ninjas que te atacaron eran de la aldea de la neblina- hablo primero. - ¿sabías que te estuvieron espiando Por un largo tiempo?- Yami no dijo nada parecía realmente concentrada en la pequeña ave que estaba en la ventana. -¿lo sabías?- volvió a preguntar.

-lo suponía, sentía unas presencias pero…-

- y si lo sabías por que no informaste que había intrusos en la aldea-la voz de Sarutobi se volvió dura, en forma de reprimenda, pero también mantenía su estado tranquilo para que la conversación no se convirtiera en una discusión.

- realmente yo…no- su voz se desvaneció en un susurro ya que ella no tenia respuesta. Sarutobi comenzaba a irritarse, ese no era el comportamiento de ella, había algo que no le quería decir.

-no me digas eso Yami, eres una kunoichi nacida, criada y entrenada para esto, no me puedes decir que no te diste cuenta de que te estuvieron vigilando- en ese momento algo en rostro de Yami cambio y Sarutobi lo noto, por fin la respuesta salió, por fin entendía que era lo que estaba pasando. -¡tú! no sabías que te estaban vigilando verdad- el ni siquiera se lo estaba preguntando él lo estaba afirmando a lo Yami solo bajo la cabeza ante las afirmaciones, sus manos simplemente arrugaban las sabanas.

-lo-lo siento mucho hokage-sama aceptare cualquier castigo que se me imponga- Sarutobi no podía creer lo que estaba viendo en ese momento, noto una tristeza infinita que no había visto desde el funeral de Minato.

Pero por fin se había dado cuenta y entendió. Ella realmente no sabía que la estaban vigilando hasta que fue demasiado tarde en aquel bosque. Ella había bajado sus defensas se volvió vulnerable, ella no predijo el ataque porque simplemente "NO LO NOTO". Ella era uno de los mejores elementos que tenia la aldea y por eso era aun más extraño ese comportamiento, pero el sabia que la razón por la cual ella había sido vulnerable se llamaba Naruto, él y solo él hacían de ella una mujer normal, por que para ella no había cosa ni persona más importante que Naruto y ella sabía que esa era la razón del por qué no percibió ese ataque. Por eso ella se encontraba tan seria, porque sabia que había sido descuidada, pero no lo pensó hasta que fue demasiado tarde.

-eso lo veremos después, dime ¿qué es lo que te dijeron los médicos?- ella levanto la vista solo por un momento para que al siguiente se volviera a la ventana.

-conocen algunas de las propiedades del veneno pero, quedan muchos espacios en blanco- su voz sonaba seca, trataba de analizar la situación sin alterarse pero…- solo han podido identificar 23 propiedades –

-¿¡23!?- sonó alarmado.

-si, al parecer los compuestos tienen una exactitud precisa, anoche quisieron imitarlo para así llenar los espacios en blanco, pero las cantidades son tan exactas que un miligramo de mas descompone toda la formula- Yami frunció el ceño molesta por algo, pero continuo. - según el médico está destruyendo las células ya que mi cuerpo no lo ve como un invasor, si no como un componente nutricional, me está matando lentamente pero… ellos dicen que puede haber una esperanza- la voz de ella a pesar de que traba de darle un toque de certeza, parecía cortarse a medida que hablaba. – Mi cuerpo siempre a tenido mucha resistencia y soy inmune a muchos venenos, por eso ellos… ellos- no pudo seguir hablando sentía un nudo en la garganta que le estrujaba y no lo dejaba continuar.

-tienen la esperanza que tu cuerpo cree para sí un antídoto- termino Sarutobi. A lo que Yami solo asintió levente. - ¿Qué probabilidades te dan?- y por un momento Sarutobi maldijo haber preguntado.

-de un 3% sobre 100- el rostro del tercero se deformo ante la sorpresa, solo le habían dado 3% de esperanza ¿Cómo había pasado todo eso? En qué momento el destino se retorcía de tal manera, que todas las personas buenas tenían que morir. –No existe cura o por lo menos no, una que ellos puedan crear- susurro pero Sarutobi lo escucho tan claramente que hubiese preferido que se la gritara.

-¿y?-

-por el momento han podido detener la irrigación gracias a algunas propiedades que tiene la belladona pero…-La voz de ella comenzaba a sonar bastante débil, parecía como si en cualquier momento comenzaría a llorar.

-¿y qué piensas hacer?- sonaba preocupado.

-solo existe una persona que podría encontrar un antídoto- ella levanto la cara para mirar al hokage. En su mirada se podía ver la desolación y la desesperanza.

-te refieres a Tsunade ¿verdad?- confirmo.

-así es Tsunade-sama la legendaria kunoichi medico, solo ella podría encontrar un antídoto-

-¿piensas ir a buscarla?- ella volvió a bajar la cabeza y situar su mirara en las sabanas.

-no... hace más de 5 años que se fue de la aldea y nadie sabe nada de ella, tardaría mucho en buscarla y no puedo asegurar que la encuentre.- sus manos comenzaban a temblar y arrugaba las sabanas con más fuerza mirando nuevamente por la ventana - no es por mi... que me preocupo si no, por Naruto- su voz comenzaba a sonar desesperada era obvio que trataba de reprimir el llanto, pero parecía que estaba perdiendo la batalla. - si me voy en busca de Tsunade-sama lo dejaría solo y no quiero eso, pero si por otro lado me lo llevara y no la encontrara, él me vería morir y se quedaría solo en algún lugar desconocido, además no creo que los del consejo dejen que el viaje conmigo- Sarutobi no sabía que decirle. –y-yo no puedo estar tanto tiempo separada de él no quiero- y antes que cualquier cosa más pudiera decir una lagrima rodó por su mejilla, el tercero no dijo nada estaba ahí impotente una vez más ante la muerte, una profunda frustración se apodero de su corazón, porque siendo el shinobi mas fuerte, el más importante no podía hacer nada ante la inminente muerte, de que rayos le serbia el titulo. ¿De qué le había servido a Minato? - no me separe de él, me quedare aquí y confiare en que aquí pueda conseguir alguna cura.-

-¿estas segura?-

-si- hubo otro momento de silencio absoluto donde ninguno se atrevió a agregar nada más.

-como quieras- dijo interrumpiendo los pensamientos de esta. -cierto te tengo un pequeña sorpresa- le dijo y salió de la habitación en donde primeramente que nada miro a Naruto dormir en el horrendo banco. -hey Naruto- le movió suavemente. -despierta, vamos despierta...- Naruto comenzó a inquietarse y poco a poco abrió los ojos.

- el viejo tercero, que…- bostezo. -¿esta haciendo aquí?-

-te puedo preguntar lo mismo ¿Qué haces aquí?-

-yo estoy esperando a Yami... espero que salga- se bajo del banco y se tallo los ojos obviamente mostrando que todavía tenía mucho sueño. – Pero no me dejan verla- soltó y junto con este bostezo tan grande que Sarutobi solo sonrió y espero a que él niño se despabilara completamente.

-ella ya está bien- le dijo y Naruto no pudo ocultar la alegría que esa noticia le daba. –pero todavía no puede salir- le indico y entonces miro como la Naruto se desanimaba nuevamente. –pero eso no significa que tú no puedas entrar, vamos ella te está esperando-esa palabras bastaron para que el niño volviera a sonreír.

-en serio... ¡genial!-

- claro vamos que se pondrá muy contenta al verte- Naruto no espero nada y entro corriendo a la habitación. En cuanto Yami escucho la puerta abrirse miro asombrada como Naruto entraba corriendo, el pequeño se lanzo a sus brazos que ella extendió inmediatamente en cuanto lo miro. Naruto comenzó a llorar y se aferro a ella, por otro lado Yami lo veía y sonrió dulcemente con la reacción de este, tiernamente comenzó a acariciar aquel ingobernable cabello rubio, mientras traba de consolarlo.

-vamos no llores- le decía. - estoy bien, deja de llorar-

-¿de verdad estas bien?- pregunto alzando la cara, Yami tuvo que contener la risa al notar el puchero y su rostro lleno de de lagrimas y mocos que se embarra toda su cara.

-claro que estoy bien- le dijo. Y extendiendo una mano agarro un pañuelo para limpiarlo. -que no soy acaso una excelente ninja- decía mientras le limpiaba poco a poco. - vamos deja ya de llorar no fue nada, pero dime ¿tú estás bien? no estás herido ni nada por el estilo ¿verdad?- ahora era ella quien estaba preocupada, comenzó a examinarlo con mucho cuidado y noto que solo tenía unos pequeños rasguños junto con la pequeña herida que le había hecho en la mejilla.

-yo estoy bien-

-gracias a dios que estés bien- ella lo abrazo y lo mantuvo cerca de ella un rato, Sarutobi observaba la escena con mucha satisfacción pues se daba cuenta que Naruto estaba creciendo muy bien bajo la tutela de yami, aunque era difícil saber quién era quién necesitaba a quien. Quedaba muy claro que Naruto quería mucho a yami mucho… pero Yami amaba y adoraba a Naruto él era la única razón de que ella aun se encontrara viva.

El mundo de ella giraba en torno a que el pequeño estuviera bien, él era su vida, su hijo. Ella parecía no concebir la vida sin el pequeño y fue por eso que la tomaron desprevenida, aquellos la estudiaron y sabían que cuando ella estaba con Naruto ella se volvía vulnerable, ella simplemente se convertía en otra persona diferente a la ninja de Konoha, ella se convertía en una mujer tranquila frágil pero con la ferocidad de una madre si su hijo se encontraba en peligro y eso era justo lo que Naruto representaba en la vida de esta ¡su hijo! un hijo aun que no nacido de su cuerpo si de su corazón y de su alma, él era el fruto del amor de las personas más importantes en la vida de ella.

Naruto le había traído sensaciones que ella jamás conoció ya que al igual que Minato ella era huérfana desde muy chica, Naruto le trajo el sentimiento de quererlo por sobre todas las cosas y justo por ese amor fue que ella, fue capaz de sobrevivir a aquel ataque casi mortal...

Justo en medio de los pensamientos del tercero, el niño se separo de el pecho donde ella lo tenía, entonces Naruto levanto su meñique y le dijo.

- promételo...- Yami se quedo quieta, sorprendida.- promételo...-

-¿eh? ¿Qué quieres que te prometa?-la contrariedad y la curiosidad le invadieron por un momento.

-"quiero que me prometas que siempre estaremos juntos"- un escalofrió le recorrió todo el cuerpo cuando escucho a Naruto. ¿Por qué precisamente ahora? ¿Por qué? en ese momento le pedía aquello. No le podía prometer eso. Pero en cuanto miro aquel rostro sonriente que era idéntico al de su padre, levanto el meñique y pacto algo que sabía que jamás podría cumplir.

-estaremos juntos- pacto.

-por siempre- confirmo el pequeño. Sarutobi estaba quieto, observando la escena y no pudo más que bajar la mirada y rezar.

Naruto estaba tan feliz que se quedo con ella toda la mañana, Naruto jugaba y saltaba en la cama, mientras que ella le hacía cosquillas a la guardia de Sarutobi. El observaba y de vez en cuando hacía comentarios tranquilos y algunos divertidos, pero dentro de él la angustia reinaba, cuando los miraba era como si estuvieran en un mundo aparte donde ninguno podría vivir sin el otro y entonces la visión del futuro se a galopó contra el ¿Qué sería del pequeño sin Yami? Pero rápidamente desecho aquellos pensamientos debía ser positivo debía aferrarse aun esperanza por muy pequeña que fuese y confiar en que el equipo médico diera con una cura para ella. No quería que ninguno de los dos sufriera.

A media mañana cuando de cierta forma habían llegado a olvidarse del tema, un medico acompañado de dos enfermeras ingreso a la habitación, para hablar de la situación en la que se encontraba.

En cuanto lo vio entrar Yami abrazo a Naruto fuertemente, mientras Naruto parecía sorprendido ante la reacción de esta.

-Yami-sama tenemos que hablar- aquello no sonaba nada esperanzador y eso la tenso. Fijo su mirada en el tercero y luego en pequeño deseando con todo su corazón que aquello solo fuera un mal sueño.

-claro- ella bajo a Naruto y le dio instrucciones.

-Naruto ¿qué es lo que se te antoja para almorzar?- El niño parecía un poco confundido, pero su estomago le decía otra cosa. El pequeño la miro y vio las vendas que cubrían su espalda hasta llegar al cuello, el quería por todo los medios Ramen, pero la condición en que se encontraba hizo un sacrificio que le pareció justo. - quiero algo que tenga verduras y que tenga mucho borcoli. El brocoli es bueno para que sanen las heridas- dijo, Yami se quedo asombrada ante la sugerencia y se limito a reír-

-ve a la cafetería y diles que el Hokage manda que le traigan una gran ensalada a Megurine Yami- le dijo el tercero.

-sí, ahorita vengo- el pequeño salió corriendo del cuarto para traer la comida.


-bien doctor ¿qué es lo que pasa?- la voz de esta cambio a más dura pero resignada en cuanto supo que Naruto no se encontraba cerca para escuchar.

-le seré sincero, no encontramos un antídoto. La composición de este veneno esta destruyendo su cuerpo- le dijo mientras revisaba por centésima vez la hoja de resultados.

-eso ya lo sabía ¿que mas?- exigió

- por desgracia no hemos logrado identificar los otros componentes para poder analizarlos-

-¿en las garras de aquel shinobi no se encontraron muestras puras?- se aventuro a decir Sarutobi.

-lamentablemente no Hokage-sama, parece ser que la dosis estaba medida con la única intención de ser inyectada una sola vez y al llegar al torrente sanguíneo se fusionaran inmediatamente-

-¿Qué más?- volvió a preguntar.

-al no encontrar todos los componentes no podemos determinar las cantidades correctas para imitarlo y así poder crear un antídoto- Yami apretó las sabanas frustrada por lo que estaba escuchando. –por el momento solo hemos podido detener la irrigación gracias a un componente toxico de la belladona y que en este caso hace que la absorción que hace tu cuerpo del veneno sea lenta- Sarutobi está quieto escuchando y no daba crédito a todo lo que estaba pasando. –pero tarde o temprano la belladona ya no tendrá efecto y…usted…- el médico no se atrevió a decir más pues aquello no le era tan fácil tratándose de quien era.

-moriré- susurro Yami. Al escuchar eso todos se estremecieron cuando de ella salieron tan terribles palabras, haciendo que estas se tornaran lúgubres y frías.

-si- confirmo el médico.

-ustedes me dijeron que podía haber una solución a esto- dijo levantando la vista al médico, suplicante. -que mi cuerpo podía hacer un antídoto que lo neutralizara y…- ella solo miro como el médico cerró los ojos y negó con la cabeza, llevándose así su última esperanza.

-como le dijimos anoche, eso es poco probable. No podemos asegurarle que eso suceda, es casi imposible, lo único que podemos hacer es retrasar el esparcimiento-

-¿y eso que significa?- pregunto esperanzada, tal vez podría ser uno, dos año hasta tres, podría dejar a Naruto mas crecido para que pudiera valerse por sí mismo, tal vez en ese tiempo ella misma podría contribuir a encontrar una cura…

- quiere decir que- el médico no tenía un semblante alentador.

- viviré un poco mas ¿Cuánto?- se apresuro a decir, quería saber cuánto tiempo tenia disponible, necesitaba saber.

- al ritmo que se va esparciendo- bajo la mirada a la tabla que sostenía buscando la información. - solo podemos retrasarlo por lo menos 2 tal vez 3 y eso podría ser mucho si es que toma adecuadamente el medicamento que le demos-

-dos, tres ¿que? ¿años? ¿días?- exigía.

-meses-Justo en ese momento las palabras de aquel ninja se le vinieron de nueva cuenta a la mente(- el veneno te consumirá poco a poco te irás consumiendo y morirás entre agonía y dolor)

-¡Maldición! ¡Maldición! ¿Por qué a mí? ¿Por qué?- gritaba mientras golpeaba fuerza la cama, pues su desesperanza era mucha y la esperanza se había esfumado. Las lágrimas comenzaron a brotar de rabia y tristeza mientras que ninguno de los presentes se atrevía a decir nada.

-¿no hay algo que se pueda hacer?- Pregunto Sarutobi.

-l- lo siento mucho hokage –sama, estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance, pero…-

-¡NO!- grito Yami… el dolor en aquellos dos letras hizo que el corazón de cada uno de los presente se estrujara. -¿Por qué a mí?- decía llorando una y otra vez, esperando que alguien o algo le diera las respuestas a toda aquella maldita situación.- hokage-sama ¿Por qué?- le miro, tal vez esperanzada de que él le diera una respuesta, pero el silencio de este le respondió.

El médico y las enfermeras que lo acompañaban bajaron la cabeza, todos en ese momento parecían estar compartiendo el dolor que Yami sentía en ese momento. Al cabo de un par de minutos solo es escuchaban los pequeño hipos dando a entender que estaba tratando de calmarse.

-¿Qué más?- soltó con voz cortada por el llanto. El médico no estaba muy seguro de continuar pero… – por favor continúe- pidió amargamente.

-bien- y aclarándose la garganta continuo. – los primeros componentes están derivados de…- el médico le siguió explicando con más detalle las composiciones del veneno, situación que dejaba mas y mas inconforme a Yami.


Mientras tanto Naruto esperaba en la cafetería a que estuviera lista las ensaladas para poder almorzar con Yami. Para cuando estuvieron listas naruto regreso al cuarto y en la entrada encontró al médico despidiéndose.

-entonces con su permiso me retiro-

En cuanto entro Naruto, esta intento secarse las lágrimas para que él no se diera cuenta, pero fue un esfuerzo inútil su mirada la delataba completamente.

-ha… ya regresaste, bueno es hora de comer- dijo tratando de disimular el sonido triste en su voz. El pequeño dejo la comida en el pequeño buro que se encontraba al lado de la cama y después él gentilmente la abrazo.

-te sientes mejor- pregunto cálidamente -siempre que estoy triste tu siempre me abrazas y me siento mejor ¿qué tal se siente para ti?- La sorpresa de ella fue sustituida por la alegría y la melancolía que sentía ¿Cómo? era posible que se hubieran intercambiado los papeles y fuera el pequeño Naruto quien la estuviera consolando. No había duda que él y Minato eran iguales, era tan parecido a su padre no solo físicamente, pues su ingobernable cabello amarillo era idéntico al de él, si no también el hecho de que fuera tan gentil. Lentamente comenzó a rodear al niño con sus brazos.

- Si, ya me siento mejor- le susurro, entonces un torrente de lágrimas baño sus mejilla mientras lo apretaba. Yami se aferro al niño mientras lloraba, sintiendo al pequeño cálido junto a ella. Preguntándose qué era lo que haría él cuando ella ya no estuviera.

Yami lloro por un largo rato haciéndose miles de preguntas, tratando de culpar a alguien de lo que le había pasado, tratando de comprender como podía explicarle a Naruto que lo dejaría dentro de poco tiempo, si hacia unas horas le había prometido estar siempre juntos. Él la llamaría mentirosa y eso era lo que era, una mentirosa. Sarutobi que solo los observaba no pudo soportar la escena y bajo la cabeza para no seguir viendo, de verdad que se preguntaba de que le serbia el titulo de Hokage en ese momento.

-Todo está bien- le decía Naruto mientras que con su pequeña mano le acariciaba su largo cabello.

-si Naruto todo estará bien- le respondía enterrando su cara en sus rubios cabellos. – va a estar bien-