BIEN regrese... lamento la tardanza... pero se me atravesó una enfermedad con la que no contaba... en fin...

Espero les guste esta parte, porque ya se acabara esta historia, les contare algo interesante de esta historia y fue como fue que la escribi.

Resulta que estaba en mi ultimo semestre de Fotografía y a pesar de que lo dudaba al principio mi maestra estaba completamente loca! un dia después de unas practicas, nos dijo que tenia que tener la paciencia y la creatividad suficiente como para destacar en cualquier actividad artística ! bueno ella menciono algo asi...

después de un largo sermón, dijo que para ver si teníamos eso, nos pudio que escribieranos una historia..."escribir, inventar, crear" no que solo la copeáramos esto recuerdo que me sorprendió y me quede con cara de " pero que carajos" que tiene que ver eso con la fotografia y todavia creo que no tiene nada que ver...me pase casi dos semanas pensando que carajo escribir mientras mis compañeros decian que casi la terminaba... cosa rara ya que se entregaba el trabajo en una semana y yo no habia escrito ni siquiera un "erase una vez"... para despejar mi mente me puse a ver Naruto ESTABA POR TIRAR LA TOALLA cabe mencionar que eso se iba a llevar gran parte de mi calificación y estaba segura de que reprobaría .. a si que resignada desidi ver ANIME...

despues de tres dias de estar viendo Naruto... llego la pelea del valle sin fin... (que por cierto es una de mis peleas fovoritas) y fue ahi donde... en medio de los recuerdos la inspiracion llego... tarde dos dias y sus noches escribiendo y salio natural... era una obra maestra... por lo menos eso pense, pues la maestra solo me saco un 8 apenitas para pasar! me gusto mucho mi historia y espero que a ustedes tambien... les cuento esto solo porque me acorde de como llego a mi pero ADMITANLO USTEDES TAMBIEN SE PREGUNTABAN LO MISMO... EN FIN...

DEJEN SUS COMENTARIOS... SOY ADICTA A ELLOS... TENGO OTRAS HISTORIA YA QUE DESPUES DE ESCRIBIR UNA LAS IDEAS LLEGARON COMO SI ME PAGARAN POR ESCRIBIR... Y YA USTEDES ME DIRAN SI LES GUSTARIA QUE LAS SUBIERA... DEJEN COMENTARIOS Y MUCHOS... YA ES CASI EL FINAL...

Traje Naranja

ADIÓS Parte-1

Al cabo de un par de semanas de su salida del hospital, el tiempo parecía pasar volando para Yami, ahora que le estaban suspendidas las misiones pasaba todo el tiempo posible con Naruto, tratando de llevar la vida lo mas normal posible. En algunos momentos los efectos del veneno eran evidentes, pero procuraba que eso no afectara su vida diaria. El no tener misiones no le afectaba en lo más minino en lo económico tenía unos muy buenos ahorros como para vivir cómodamente por 50 años sin trabajar, aunque era muy ordenada en sus cuentas, parte de ese dinero era para los futuros estudios del niño.

Ella se encontraba feliz de poder estar con el pequeño, antes por las misiones pensaba que no le prestaba la suficiente atención, pero ahora que tenía unas pequeñas vacaciones (como ella le llamaba) disfrutaba cada momento. Hacían muchas cosas juntos como salir de día de campo, entrenar, cenar todas las noches, hacer las compras, lo llevo de pesca, cosas que no habían podido hacer por falta de tiempo.

-1-2-3-4-5-6-7-8-9-10 ¿LISTA?- grito el niño espiando por debajo de su brazo

-SI- respondió divertida, desde detrás de un árbol. Conforme avanzaba el tiempo Naruto se hacía cada vez más astuto de alguna forma. Era más hiperactivo, travieso y siempre por alguna extraña razón estaba lleno de energía.

-te encontré- salto a su lado para sorprenderla.

-oh, eres bueno, pero… es una lástima- declaro y al decir esto desapareció, con un pequeño "puff" de humo.

-eso no es justo-se quejaba ya que no era la primera vez que lo hacia.

- vamos no es para tanto- dijo saliendo de detrás de un árbol riéndose por la reacción del niño. – Pronto podrás hacer lo mismo- le dijo mientras alborotaba el pelo.

Seguían pasando los días sin que ella tuviera le valor de decirle alguna palabra con respecto a su inminente partida. Muchos de aquellos días cuando salían, se quedaban a la orilla del rió viendo el atardecer, Naruto no era tonto y se daba cuenta que ella siempre estaba pensativa, más de lo usual en sus ojos podía ver tristeza y melancolía, pero a su corta edad no podía imaginarse el alcance de lo que pasaba por su cabeza. Trato muchas veces de preguntarle, pero ella solo respondía diciendo que se encontraba bien y que no tenía nada.

Las semanas pasaban rápidamente, la hora de irse estaba cada vez más cerca, su estado empeoraba cada día, pero según su respuesta siempre "se encontraba mejor que otros días".

-Naruto, despierta es tarde- le llamo desde el marco de la cocina.

-cinco minutos más- decía todavía adormilado, jalando las sabanas para que no le pegara la luz de la mañana, a pesar de que Yami ya no trabaja aun tenía el habito de levantarse temprano, lo cual Naruto detestaba rotundamente.

-No… tenemos que ir de compras, tu ropa ya es demasiado chica y necesitas nueva- dijo resoplando y colocando sus manos en su cintura, clara muestra que estaba ligeramente molesta por la tardanza del niño. Ese día tenían que hacer muchas cosas y entre ellas, la más importante era comprarle nueva ropa lo cual le alegraba bastante, el niño crecía y esa era una clara muestra. – Vamos enano, levántate-

- no quiero- se volvió a quejar ante la insistencia, esto a ella le molesto.

-con que NO ¿he?- aquella actitud le recordaba lo perezosa que era cierta persona pelirroja así que rápidamente jalo las sabana y miro como Naruto caía al suelo adolorido. – Levántate de una buena vez-

-eso me dolió - dijo sobándose una vez que vio que ella no estaba jugando.

-vamos que ya es hora del desayuno- le indico y al girarse sonrió.

-si- dijo todavía bostezando.

Después de un rico desayuno y de lavar los trastes, ambos salieron y pasearon de alguna retorcida manera, aquello para Naruto no era un paseo, fueron al banco, luego a un edificio donde según las claras palabras de Naruto "era aburrido". Pero Naruto no sabía lo que era una inmobiliaria así que se quedo con la impresión de "edificio aburrido".

-estará a nombre de Uzumaki Naruto- dijo ella al señor que la veía como si de un dulce se tratara.

-esta es la mejor inversión que usted puede hacer en una propiedad- le dijo el hombre casi al borde de la euforia.

-puede apostarlo- dijo ella divertida.

-necesitamos acta de nacimiento del propietario, fotografías y…- Yami rápidamente saco un folder con todo lo requerido y le hizo entrega al señor.

-todo está ahí-

-muy bien, se nota que quería esa casa- dijo eufórico revisando los documentos.

-¿algo más?- repuso molesta al ver la actitud de hombre, no entendía que tan raro era comprar una casa.

-si, solo una cosa antes de que firme- declaro bajando los documentos. – Necesitamos la firma del propietario y la huella del beneficiario en caso de que sea menor de edad-

Naruto estaba pegado en la ventana de la oficina haciendo caras chistosas en el vidrio dando claras muestras de que no estaba en lo más mínimo interesado en la plática de los adultos.

-Enano ven- le llamo, a lo que Naruto reacciono rápidamente.

-¿Qué pasa?- dijo al llegar a ella. Ella le cargo y lo coloco en su regazo quedando enfrente del señor, que lo miro extraño.

-¿Dónde debe de poner su huella?- pidió ella.

-eh aquí- señalo el viejo, dándoles la tinta. Yami agarro un pincel y con el embarro las pequeñas yemas de los dedos del niño.

-Naruto, pon tus huellas aquí- le indico, Naruto inmediatamente obedeció.

-¿así está bien?-

-si-

-¿Dónde firmo yo?- pregunto.

-aquí, aquí y aquí por favor- dijo señalando lugares diferentes. –bien ahora solo tengo que mandar esto al notario, pero desde ahora es propietaria de…-

-bien, envíele esos documentos al Hokage-sama para que este enterado de esta compra y que sepa quien la adquirió-

-¿al hokage-sama?- dijo sorprendido el señor.

-claro, en cuanto tenga los documentos listos llámeme para que se realice el trámite bancario-

-c-como usted ordene-

-gracias-

Al salir de la aburrida oficina, Naruto estaba deseoso de ir al parque pero…

-¿adónde vamos ahora?-

-a comprar ropa enano- le dijo y naruto frunció el ceño.

-yo no quiero ir- se quejo.

-vamos solo es un momento y después iremos a donde tú quieres- negocio ella.

-bien- respondió todavía no muy convencido de ir de compras.

En la tienda de ropa, mientras Yami veía la ropa para, niño Naruto se aburría como ostra, cuando de pronto algo atrajo su atención.

-mira yami-

-¿qué es?- pregunto ella, sin apartar la vista de unas playeras.

-míralo- grito eufórico. Ante esto ella no le quedo más remedio que apartar su vista de aquella labor, para mirar aquello que lo emocionaba tanto.

Naruto sostenía un traje de color naranja con azul, (bastante extraño cabe mencionar) como si hubiese descubierto lo más genial del mundo.

-¿es anaranjado?- fue lo primero que dijo adivinado los pensamientos del niño.

-pero me queda bien, mira- Naruto se lo puso encima para que ella viera que estaba bien.

- no es cierto, todavía te queda muy grande- dijo tratando de aguantar la risa al mirar lo grande que le venía.

-pero- Al notar de cierta manera la negativa, ella se quedo pensando un momento y con un suspiro lento y profundo le dijo.

-ah, está bien, pero veremos si hay uno más pequeño- Al escuchar eso naruto embozo una enorme sonrisa. Preguntaron al dependiente que si había un traje igual pero de talla mas pequeña pero...

-lo siento mucho señorita, es el ultimo que tenemos, y no creo que nos llegue otros como ese, lo siento mucho- Yami volteo a ver naruto quien veía el taje con desilusión.

- está bien me lo llevare- declaro ella.

-¿pero?-

-está bien, lo arreglare y lo haremos mas pequeño y a si lo podrás usar- Naruto se veía muy feliz ante ese pensamiento. Cuando terminaron las compras que fue de lo mas agotador según Naruto regresaron a su casa, guardaron todo lo que habían comprado, y volvieron a salir, a Naruto no se le había olvidado que ella prometió llevarlo a donde fuera después de la compras.

En el parque se quedaron prácticamente toda la tarde jugando y no fueron consientes de la hora si no hasta que sus estómagos exigían comida.

- ya es tarde ¿que podremos comer?- dijo ella mientras recupera el aliento después de jugar futbol.

-vamos a Ramen Ichiaku- declaro Naruto corriendo con la pelota en las manos

-¿de nuevo?-

-sí, es delicioso-

-está bien vamos-

-sii, RAMEN, RAMEN, RAMEN!-

Al llegar al local los recibieron con la misma cortesía de siempre, pasaron bastante tiempo con ellos ya que Naruto no paraba de hablar de todo lo que había aprendido y de lo que le faltaba y de sus metas para el futuro.

-"MI SUEÑO ES CONVERTIRME EN HOKAGE"-

Al escuchar estas palabras, la nostalgia la invadió recordando a Minato decir aquellas mismas palabras hacia mucho tiempo atrás, cuando apenas eran una genin, aquellos días eran tiempos de guerra pero aún así él siempre se las ingeniaba para tener en mente su sueño.


RECUERDO

-y bien señor genio ¿se puede saber qué es lo que planeas para el futuro?- dijo una pequeña Yami, sentada en la punta del tronco donde Minato asestaba unos golpes.

-¿porque siempre hablamos de los míos? Y no de los tuyos- pregunto el rubio mientras arremetía con más fuerza al tronco.

-¿los míos?- dijo pensativa mientras vibraba un poco a causa de los golpes recibidos en el tronco.

-si-

-pues todavía no lo sé, puedo morir mañana en la misión de escolta- soltó naturalmente como si hablara del clima.

-Yami-chan- le regaño suspendiendo inmediatamente los golpes al tronco. – no vuelvas a decir eso-

-eres bastante sensible- dijo ella divertida todavía en la punta del tronco. Ella miro a Minato y vio que no estaba contento con su comentario su mirar era demasiado serio. – está bien no lo volveré a decir, pero sinceramente todavía no tengo un plan bien definido- soltó tímidamente. – Mejor dime qué quieres ser tú y puedo darme una idea- de dejo caer aterrizando hábilmente.

Minato sonrió y no tuvo que pensar mucho. –Mi sueño más grande es-

-solo espero que no sea ser como tu maestro como lo mencionaste el otro día- le interrumpió antes de que dijese cualquier otra cosa.

-Jiraiya-sensei es un gran Shinobi, es noble, valiente y muy fuerte- dijo orgulloso.

-yo no lo creo- bufo ella.

-eso dices porque no lo conoces- soltó paciente.

-pues deja te digo algo de tu grandioso sensei. El otro día lo vi en los baños termales-

-¿Qué tiene eso de malo? siempre vamos juntos-

-si, pero él no estaba precisamente ahí para bañarse-

-¿?-

-estaba espiando en los baños del lado de las mujeres- Minato sonrió avergonzado de siquiera imaginar otra vez a su sensei haciendo de nuevo aquello. –No creo que sea un gran ejemplo a seguir a menos ¿qué?- se detuvo ante ese pensamiento.

-a menos que ¿qué?-

-no me digas que quieres ser igual para poder espiar a las mujeres desnudas en los baños- soltó alarmada. Hubo un momento de silencio en donde Yami se divirtió al mirar el rostro de minato enrojecer ante la vergüenza.

-T-tonta por supuesto que no- se apresuro a decir con su rostro hirviendo.

-bien, si tu sueño no es ser como tu maestro ¿Cuál es?- Minato sacudió la cabeza para que se fuera su vergüenza y responder.

-bueno pues, MI SUEÑO ES CONVERTIRME EN HOKAGE- soltó dejando a Yami sorprendida. Ella se quedo quieta mirando el revoltoso cabello rubio de su compañero mientras le veía sonreír tan ampliamente que le costaba creer que no se le callera el rostro, algo cálido dentro de ella le decía que podía ser cierto, después de todo era él.

-¿Hokage?- dijo tranquila.

-sí, mi sueño es proteger lo que amo- soltó orgulloso. – y yo amo esta aldea y a todos sus habitantes, y el Hokague se encarga de protegernos a todos- Yami embozo una risa traviesa, gesto que no paso desapercibido por Minato que ante el gesto pareció indignado. –si piensas que es tonto, no me importa- le dijo molesto. –ese es mi sueño y lo cumpliré-

-yo no he dicho tal cosa ¿o sí?- le dijo divertida ante la idea de ver a Minato con aquella bata y sombrero de espantapájaros como ella le solía decir al conjunto Hokage.

-¿entonces de que te ríes?- dijo más tranquilo.

-me estaba preguntando si en el futuro, el hokage-sama necesita quien le ayude- dijo divertida esperando que Minato captara.

-claro que si-Soltó emocionado con una enorme sonrisa en el rostro. –Es una promesa- le dijo estirando su meñique a ella. –Yo no moriré hasta que me convierta en Hokage- dijo orgulloso.

-y yo no moriré hasta que tú, te conviertas en Hokage, con mi ayuda- declaro ella.

-PROMETIDO- juraron ambos.

Minato se concentro de nueva cuenta en el entrenamiento mientras que Yami volvía a su lugar en la punta del tronco que él estaba golpeando.

Al cabo de un rato el estomago de ambos rugió de hambre.

-tengo hambre- dijo ella.

-yo también- contesto con su mano en el estomago.

-mejor vamos a casa-

-está bien, vamos- le llamo y Yami se dejo caer en la espalda de Minato.

-Mañana llega una nueva estudiante a la academia- le dijo mientras rodeaba su cuello con su brazos.

-¿nueva estudiante?- le pregunto sin molestarse por el hecho de tenerla sobre su espalda.

-si, lo escuche decir de Sakumo-sensei- Minato se acomodo mejor a Yami sobre su espalda y comenzó a caminar.

-¿de dónde es?-

-de la aldea del remolino-

-¿será un intercambio?- se cuestiono.

-puede ser- Yami se acomodo mejor en la espalda de su amigo mientras conversaba. En un principio aquello serbia como ejercicio, era una idea que Jiraiya le había dado a Minato y Yami estuvo gustosa a ayudar pero después de un tiempo se volvió habito y ahora lo hacían como algo natural.

-me parece que la llegada del nuevo estudiante puede ser interesante- dijo divertido, mientras caminaba despacio llevando a su amiga sobre él.

-nunca me han gustado los extranjeros- dijo molesta por el entusiasmo de este.

-no digas eso, tal vez termines por llevarte bien con ella-

-no digas tonterías- le regaño. – ¿Cómo? podría llegar a agradarme una extraña-

-dejara de ser una extraña mañana- dijo divertido. –Tal vez sea una niña agradable, noble y tal vez un poco loquita como tú- como respuesta Minato recibió un jalón de orejas por parte de su compañera.

-oh tal vez sea, una niña mimada, tonta y súper loca- le respondió.

-a mi ya me agrada- dijo divertido.

-Tonto- fue lo último y continuaron su camino a casa.

Fin del recuerdo.


-quien diría que ese fue el inicio de todo- susurro para sí misma. Al mirar al niño Yami sentía como si Minato no se hubiera ido. El se parecía tanto, que le era difícil no confundirlo en algunas ocasiones. Sus ojos azules, su pelo rubio y esa extraña manera en la que se le acomodaba eran exactamente como él. Pero también había sacado varias cosas de Kushina, su carácter algunos gestos que hacía y claro también el infinito gusto por el Ramen… aun le daba risa recordar como Minato varias veces de madrugada tenía que salir a comprar ramen o cocinarlo en su defecto, cuando a Kushina se le antojaba el platillo en cuestión. Pero algo de lo que siempre le sorprendería era el hecho de la mirada de Naruto, era como si ambos estuvieran plasmados en sus ojos eran la mezcla perfecta.

-naruto lávate los dientes- le indico una vez que llegaron a casa.

-si-

-¿vas a querer un vaso con leche?- le dijo mientras se dirigía a la cocina.

- no estoy muy lleno, tengo sueño-

-¿tienes sueño?-

-si-

- bien, vete a dormir yo me acostare más tarde- le indico.

Naruto no tardo ni 5 minutos en dormirse, todo el día fuera lo había agotado y en cuanto puso la cabeza en la almohada callo dormido. Por otro lado ella decidió ponerse a trabajar en el traje que habían comprado, paso parte de la noche trabajando en él pero estaba claro que tendrían que hacerle muchas cosas antes de que se lo pudiera poner.

-NARUTO LEVANTE- le grito desde la cocina.

-5 minutos mas- respondió el desde la cama enterrándose de nuevo en la almohada.

-¡levántate ya!- le volvió a insistir

-no quiero-

-ahhh… esto es todos los días, que acaso no quieres ir a entrenar hoy-

-SI- No hizo falta decir más para que él se levantara pues eso era lo que más le gustaba. Salieron muy temprano en las concretas palabras del pequeño, salieron rumbo a un campo de entrenamiento al que acostumbraban ir.

-bien naruto hoy entrenaremos con las shuriken, escucha bien, esto es parte del equipo básico de un ninja, debes aprender a controlarlos porque son peligrosas-

Ella le dio un pequeña demostración del manejo de estos, mientras él le ponía la máxima de las atención, cuando el quiso imitar los movimientos se dio cuenta de lo difícil que era pero lo siguió intentando una y otra vez mientras Yami lo observaba orgullosa.

Tras unos cuantos minutos de estarlo viendo se sintió mareada y la vista se le nublo, con cuidado de que el niño no la viera se retiro unos metros en donde se dejo caer al lado de un frondoso árbol, mientras trataba por todos los medios de sacar un pequeño frasco de entre sus ropas. Una vez lo tuvo bebió rápidamente el contenido de este y se recargo completamente en el tronco del árbol.

-demonios- dijo, mientras trataba de que su respiración volviera a ser normal. Poco a poco se comenzaba a sentir mejor, pero las nauseas no le daban tregua. Cuando sintió que todo estaba mejor volvió al lado de Naruto, que no pareció notar aquella ausencia.

-naruto tomemos un descanso- le indico una vez que llevaban varias horas entrenando

-¿eh? pero no estoy cansado, todavía puedo seguir-

-vamos descansa un poco, excederse en el entrenamiento también es malo, vamos descansemos un poco taje unos bocadillos- cuando estaban sentados bajo la sombra de un frondoso árbol Naruto miro de reojo a yami quien miraba al cielo, tenía su mirada perdida en el, e incluso apenas le había dado una mordida a la bola de arroz que tenía en la mano.

-yami en ¿qué piensas?- aquella pregunta la tomo por sorpresa pero, respondió con sinceridad.

-¿yo?-

-si en ¿qué piensas?-

-bueno…yo pensaba…en ti- soltó sincera

-¿en mi?-

-así es, pensaba en lo mucho que as crecido y en lo fuerte que te estás volviendo-

-pero todavía no me he vuelto lo suficientemente fuerte para que todos me reconozcan y me acepten- La mira de naruto en ese momento decía tantas cosas, que sonrió ante su mirada determinada.

-escucha Naruto, no es necesario que sea todo el mundo, mientras haya una solo persona que te reconozca, estarás bien… además eventualmente iras conociendo a muchas personas y tendrás amigos y ellos llegaran a ser tu familia.

- pero tú eres mi familia-

-tienes razón- le dijo. - tú y yo somos una familia, pero tus amigos también formaran parte de esa familia, con ellos tendrás vínculos muy fuertes y especiales y tienes que saber apreciarlos y defenderlos, a si cuando alguno de tus amigos este en problemas o confundido tu estarás ahí para ayudarlos, no lo olvides- Naruto no entendía al 100% todo lo que ella traba de decirle pero sentía que algo no andaba bien.

-Muy bien- respondió el niño, tratando de entender porque aquello sonaba demasiado triste.

Después de esa conversación los días pasaban con exagerada rapidez, Yami había terminado de arreglar aquel extraño traje y entre mas lo veía no podía pensar en cualquier otro que se amoldara perfecto a naruto.

-bien Naruto ya esta- le anuncio orgullosa.

-¿que esta?-

-¡pues tú taje!-

-¿en serio?-

-sí, haber pruébatelo- Rápidamente Naruto obedeció, pero comprobaron que todavía le quedaba demasiado amplio. -todavía te queda demasiado grande, pero espero que te pueda quedar, para cuando entres a la academia-

-¿la academia?-

-así es, el próximo año te toca entrar-

-¡Genial!- grito emocionado. - si entro a la academia y aprendo rápido, muy pronto me convertiré en Hokage-

-vamos no saltes en la cama, todavía falta para eso… deja de saltar … - le decía mientras trataba de atraparlo. - ya es hora de dormir vamos, deja de saltar-

- todavía no es tan tarde- se quejo

-ya es hora, a la cama- le dijo cuando lo atrapo y lo tiro en la cama. Ella apago las luces y solo se podía ver unos cuantos rayos de luz que entraban por la ventana. Y a pesar de que Naruto había dicho que no, poco a poco se estaba quedando dormido.

-¿yami?- le llamo somnoliento.

-sí ¿qué pasa?-

-me gusta tu cabello- soltó pillándola.

-¿mi cabello?- pregunto divertida ante el inocente comentario.

-si… huele como un jardín con muchas flores- dijo mientras tomaba un mechón de su cabello y se lo llevo a la nariz. –Huele como cuando florecen los cerezos.-

-entonces huele a cerezos- le dijo mientras lo apretaba más cerca de ella.

- no, huele a todo el campo-

-ya estas cansado, mejor duerme-

-¡huele como a la primavera!- dijo rápidamente.

-¿a primavera?-

-si, tu cabello huele a la primavera-

-vamos ya duérmete- dijo tranquila. Naruto se quedo dormido un mechón de cabello de ella, aferrándose a él como un bebé aferrándose al pecho de su madre. Lamentablemente esa sería la última noche que el dormiría con ella.

CONTINUARA...