Había pasado 9 años en busca de aquel miserable vampiro que arruino su existencia. 9 años desde que había visto por última vez a su familia. 9 años siguiendo pistas falsas y sin sentido. 9 años hasta hoy, la primera vez que había obtenido una pista consistente. Le había contado un antiguo vampiro acerca de los Cullen, aquel aquelarre había sido atacado por unos nómadas y según el vampiro uno de ellos era Santiago. Harry, partió inmediatamente a Estados Unidos, para ser más específico, a un pequeño pueblito llamado Forks en el estado de Washington, donde los 364 días del año eran nublados, el lugar perfecto para un vampiro, o una familia de vampiros. Harry observo inexpresivo el cartel que le daba la bienvenida a Forks, era una noche tormentosa, corrió hacia donde su olfato le indicaba, habían más vampiros, hasta que capto el olor a sangre una sangre bastante dulce y vio a través de los verdes árboles y matorrales. Lo que vio le espanto.
Grandes lobos corriendo de aquí para allá destrozando unos vampiros de muy brillantes ojos carmesí, como solo los tenían los Neófitos. Alguien en medio de aquella batalla le noto, un vampiro alto y rubio que lo miro con unos ojos color oro, este peleaba hábilmente al lado de una vampira bajita, de pelo negro que se disparaba para todos lados, que miraba hacia su adversario. Ella a diferencia de su acompañante no peleaba, bailaba, más grácil que cualquier otro vampiro que el joven hubiera visto. Enseguida, noto por el rabillo del ojo que un Neófito se dirige a gran velocidad hacia el vampiro rubio, pero este lo nota demasiado tarde, y antes de que todo pase dirigir una mirada a la vampira a su lado, pero ella no lo ve, entonces la cabeza del vampiro cae sin cuerpo para sostenerla. Un rayo cae, incendia un pino cercano a Harry y este cae justo encima del Neófito y el vampiro. Sale un olor dulzón, y Harry sabe que no hay salvación. La chica vampira se da vuelta, notando la tragedia, y Harry puede ver su cara, de facciones agudas, es bella igual que todo vampiro, pero especial, y esto no hace referencia a sus ojos dorados. Su mirada muestra sorpresa y agonía cuando observa al vampiro rubio, se haya tan concentrada que no ve a los tres Neófitos que se acercan por detrás. Entonces Harry se mueve sin pensar, en dos segundos corre a enfrentar a los Neófitos que atacan aquella vampira. Se mueve y agarra a un del cuello, se lo parte con un movimiento de muñeca y tira al vampiro como un trapo al fuego, entonces un segundo lo ataca por el lado, el levanta la mano usando magia y un hueso de la pierna del vampiro se rompe, entonces el tercero salta encima de él, botándolo al piso, pero el pelea y lo levanta empujándolo contra un árbol con toda su fuerza, haciendo que este cayera. El segundo, ya recuperado, lo ataca por detrás, pero el usa al tercero como escudo y se quita de camino, ambos Neófitos acaban en el piso. Harry sonríe, levanta lentamente la mano, mientras piensa: 'Incendio´´. Y los vampiros se prenden en llamas. Harry se da vuelta, para ver a la vampira, de rodillas frente al pino en llamas, esta mira hacia el cielo con agonía. El joven camina hacia ella y en dos segundos se encuentra a su lado.
-Ahora, no es tiempo para lamentarte, él no lo hubiera querido.-dice, llamando así la atención de la chica.
-!¿Qué sabes tú, quien eres tú?¡.-dice ella bruscamente, claramente aun choqueada
-se mucho acerca de perder a alguien amado.-dice el lamentándose, pero también sintiendo lastima por la chica.-Y soy Harry, por cierto
Entonces se escucha un gran ladrido lastimero, desviando la atención de ambos vampiros, hacia el ladrido. Un gran lobo negro ha acabado con el último Neófito, pero en el piso yace un lobo rojizo tirado, que está siendo rodeado por todos.
-Jacob.-musita la chica, y corre con los demás.
Harry se les une en silencio, sintiéndose algo incómodo, pues piensa que no debería estar ahí. Un vampiro más rubio que el otro que Harry habia visto, revisa al lobo, y le habla al lobo negro, dándole instrucciones. Entonces los otros lobos se llevan al rojizo y se van todos. El doctor mira hacia Harry, pero entonces la vampira rubia habla.
-¿Donde esta Jasper?- dice, causando un silencio espectral.
-Él. Él ya no está.- responde amargamente la chica bajita.
Todos se quedan en silencio hasta que, el doctor, que a parte de la vampira bajita, era el único que había notado al nuevo integrante, habla.
-¿Y quién es el?-haciendo que todos miren a Harry y este a su vez inspeccionándolos a ellos. Habían cinco personas, dos rubios, una de pelo acaramelado, uno de pelo negro corto, y la chica bajita de pelo negro, todos con los distintivos de los vampiros, piel pálida, gracia, belleza, pero tenían unos brillantes ojos dorados, totalmente distintos a los ojos que él había visto en vampiros, haciéndolo dudar si realmente lo eran.
- Él es Harry.-dice la chica bajita.
-¿De dónde salió, Alice?-pregunta la de pelo acaramelado.
- Ni yo lo se Esme.- responde Alice, como si fuera una gran interrogante. Todos le miraron confusos y empezaron a hablar al mismo tiempo, pero el doctor los interrumpió.
-¿Qué tal si nos cuentas Harry?.
- Eso tendrá que ser luego Carlisle.-dice Alice.-Se acercan, Los Vulturis.
-Bien Emmett, contenlo.-dice la rubia. Entonces el vampiro más fornido y de pelo corto se acerca, Harry le manda una mirada venenosa, diciéndole silenciosamente que si lo toca,
Será lo último que haga.
-Esperen, él no ha hecho nada.-dice Alice, para luego dirigirse a mi.- ¿Te quedarías aquí, callado un rato?
A el generalmente no le gustaba aceptar ordenes, pero esta por alguna razón la acepto.
-Claro.-
Entonces los Cullens se pusieron a incendiar los cadáveres, Harry que quedo atrás y vio como llegaba otro vampiro uno desgarbado con el pelo cobrizo, llevando cargada a una humana inconsciente, este no miro a Harry, corrió directamente a Carlisle. Y se pusieron a hablar acerca de la humana. El chico parecía acongojado
-Lleva así cinco minutos, Carlisle.-le dice el vampiro claramente ansioso.
-Recobrara el sentido cuando esté preparada.- dijo Carlisle tratando de tranquilizar a el chico.- Hoy ha tenido que pasar las de Caín. Dejemos que la mente se proteja.
-Cuanto tiempo tenemos.-dice sin dirigirse a nadie, en especial, su voz tiene un matiz triste.
-Cinco minutos.-responde Alice inexpresiva por fuera, el vampiro le mira con angustia y le abraza. Harry se pone tenso. Entonces se separa y va con la humana.
-Bella, Jacob estará bien, sabes que los licántropos se recuperan rápido.- dice el vampiro con voz suave y cariñosa
Harry se sintió mal, la forma en que él le hablaba a la chica Bella, le recordó como él había hablado a Ginny luego de la muerte de Fred, haciendo que sus defensas de Oclumancia bajaran un instante. Entonces para evitar dañarse se sentó y se desconectó, mirando a los reflejos de luces que le parecían interesantes.
-tres minutos.-escucho la cantarina pero triste voz de Alice, interrumpiendo la ensoñación de Harry.
La familia de vampiros permanecía en un holgado semicírculo alrededor de una hoguera donde, se veían una pocas llamas de las cuales salía un humo purpura, sucio. Harry miro fijamente las nubes y círculos que hacía el humo, jugueteando en el aire, deseo en por primera vez en mucho tiempo, tener su escoba, despegar, sacar sus pies de la tierra, sentir aquella adrenalina correr por su sangre, las ráfagas de viento en su rostro. Pero el ya no volvería a sentir aquella adrenalina, la ráfagas de viento no le helarían la cara como antes. Entonces el joven se fija que a los pies del más cercano al humo, había un bulto aovillado moviéndose, una joven de pelo oscuro e irises rojos, una neófita. Escucho a la chica aullar con estridencia, clamando por la sangre de la humana, de seguro. El muchacho de pelo cobrizo se movió entre la neófita y la humana con tranquilidad, para luego quedar entre ellas y gruñirle a su adversario.
-¿Has cambiado de idea, jovencita?- le pregunta el que se llama Carlisle.-No tenemos especial interés en acabar contigo, pero lo haremos si no eres capaz de controlarte.
-¿Cómo pueden soportarlo?-gimió la dañada chica.-La quiero.
Escucho distraídamente a Carlisle diciendo a la neófita que se debía auto controlar, mientras Harry con la mirada buscaba a la bajita, la encontró algo apartada de los demás. Cuando empezó a caminar hacia ella, alguien el gruño, desvió su mirada y vio al grandulón de pelo corto. Le gruño de vuelta y siguió caminando, hasta llegar al lado de Alice.
-Lo siento.-dijo Harry
-¿Por qué?-le responde desanimada la chica, sin siquiera mirarlo.
-No lo sé, simplemente ya he pasado por eso, y a mí me hubiera gustado que me compadecieran, aunque sea un poco.- dice Harry encogiéndose de hombros.
-¿Quién eres tú?- pregunta mirándolo por primera vez desde que entablaron conversación.
-Ya te lo dije, Harry.- dice el muchacho, oyendo parte de la conversación de la humana con el chico vampiro.
Alice, empieza a decir algo, cuando se queda en blanco mirando el vacío, y advierte al chico de pelo cobrizo.
-Ellos están a punto de entrar por el lado norte.
De inmediato, todos los conformantes del aquelarre se movieron, para quedar en un frente unido, con la humana Bella en el centro. Harry se pone detrás de Alice, quien se había movido a una velocidad vampírica a al lado de la humana, y trata de pasar desapercibido, entre aquel grupo de gente que se le hacía extraña.
El joven examina atentamente el linde norte del claro, expectante. Entonces entre el humo aparecieron unas siluetas humanas, que poco a poco se fueron acercando.
Del humo surgió una voz apagada y familiar.
-Aja.-
-Bienvenida, Jane.-respondió el vampiro de pelo cobre.
Harry ya lo había intuido, por su aroma familiar y su tono de voz, pero escuchar el nombre a manos de otro, le hizo suspirar con exasperación.
Jane iba a la frente, envuelta, al igual como los otros en ropajes oscuros. Detrás de ella iban cuatro figuras más, uno era Felix y otro seguramente Alec, el último sin embargo era desconocido para el joven. Harry nota como a medida que Jane pasa su mirada de uno a uno en los integrantes, los Cullen se tensan, casi imperceptiblemente. Hasta que fijo sus ojos en mí y le toco a ella estremecerse, de manera muy poco evidente, pero aun si era un pequeño parpadeo, nada podía saltar a la vista de un vampiro. Sin embargo ella volvió a seguir con su evaluación visual como si nada hubiese pasado.
-Veo que falta alguien.- dice mirando directamente a Alice, sabiendo que aquello la dañaría.- ¿Cómo se llamaba? A,… si Jasper.
Todos los Cullen le gruñeron, excepto el que parecía el jefe, la que llamaban Esme y la misma Alice.
-Basta, Jane.- le corto Harry duramente, pero con una sonrisa torcida, inclinando la cabeza levemente en reconocimiento.
El joven era exageradamente consciente de que todos habían volteado a verlo, por lo que se puso al frente de Alice, intentando tomar el rumbo de la conversación.
-Harry.- dijo ella casi aspirando la palabra e ignorando el tono duro del muchacho.-Tiempo que no pasas por Volterra.
-Sí, he estado ocupado.-dice crípticamente Harry, haciendo que Jane levante la ceja.
-Pero si solíamos pasar tan buenos tiempos juntos.- le dijo la vampira caminando hacia el insinuándosele, esta vez le toca a Harry levantar la ceja.
-A, ¿sí? No lo recuerdo.- dice mientras ve como ella llega justo enfrente de él y le recorre con un dedo los abdominales.
-Bueno, sabes que si quieres volver siempre habrá un lugar para ti.- dice ella acercándose mucho más a él y susurrando lo suficientemente bajo como para que apenas se escuchase, pero aun así Harry sabía que todos habían escuchado, por el gruñido que Alec había soltado.-Junto a mí.
Él se inclinó hacia ella, como si la fuera a besar, pero justo antes de que sus labios tocaran lo de ella, dijo en tono normal de voz
-Nunca.
Jane se alejó del joven, sonriendo aun. Y si Harry no la hubiese conocido mejor, habría creído que ella se encontraba bien, pero podía notar su enfado y vergüenza en sus ojos y forma de moverse.
-Ahora qué tal si hablas de una vez y terminamos con todo esto.- le sonríe peligrosamente Harry, volviendo atrás y poniéndose al lado de Alice.- Ah, y apreciaría realmente que dejases de usar tu poder contra mí, como ya sabes no funciona en mí, también me gustaría de que no intentases usarlo en otros.
Entonces Alec gruñe por lo bajo y agrega
-¿Que hay con eso?- Sin señalar nada en particular.
-Se ha rendido.- responde rápidamente el vampiro al lado de la humana
-¿Rendido?- Jane se puso seria de nuevo
Harry vio como Felix y otros de los Vulturis intercambiaban miradas.
-Carlisle, le dio esa opción.-repuso el mismo vampiro encogiéndose de hombros.
-No hay opciones, para quienes quebrantan las reglas.- la voz de Jane resonó cortante
´´Los Vulturis y sus reglas´´ pensó Harry, ´´sería mejor que se fuesen del mundo de una vez por todas´´
Carlisle hablo suavemente, Harry noto que fue en un tono precavido.
-Está en vuestras manos. No vi necesario aniquilarla en tanto en cuanto se mostró voluntariamente dispuesta a dejar de atacarnos. Nadie le ha enseñado las reglas.
-Irrelevante.- el joven podía ver como Jane aún continuaba molesta.
-Como desees.
Jane miro fijamente al vampiro rubio consternada. Luego volvió a la realidad, dando se cuenta de su momentánea debilidad.
-Aro deseaba que llegáramos tan al oeste para verte, Carlisle. Te envía saludos.- Entonces el muchacho saco en conclusión de que él debía ser casi igual de antiguo que los viejos Aro, Cayo y Marco, y decidió ser precavido, muchas veces los vampiros se veían afectados por la cantidad de años vividos.
Entonces Harry decidió que aquellas formalidades no le importaban y se abstrajo en sus propios pensamientos nuevamente. Fue escasamente consciente de cómo Jane les preguntaba acerca de los detalles, y luego, como los Cullen les explicaban acerca de Victoria, cosa a la que decidió poner un poco más de atención. Oyó como el vampiro de pelo color cobrizo les decía que él había matado a Victoria, y luego como Jane reclamaba la atención de la neófita. Harry sabía lo que venía, así que volvió a poner atención, con la esperanza de poder hacer algo bueno por la chica.
Inmediatamente un aullido ensordecedor se deslizó entre los colmillos de la Neofita, Harry desvió la mirada al horizonte, le resultaba molesto el chillido. Noto como Alice se tensaba tan imperceptiblemente que si no hubiera estado hombro con hombro con ella, no lo hubiese notado. La miro, su cara seguía igual de indiferente y tranquila que antes.
-¿Cómo te llamas?-pidió Jane.
-Bree.- le respondió la muchacha intentando respirar.
Jane volvió a la tortura de la chica, y esta vez por el rabillo del ojo Harry pudo notar una ligera mueca de disgusto en el rostro de Alice, quien inmediatamente volvió a su tranquilidad perturbadora.
-Ya basta Jane, has tenido mucha diversión, ya ¿no?-dijo Harry con aire resuelto y de manera despreocupada.-Interrógala y mátala de una vez.
Sintió que Alice y algunos de los Cullen lo miraban, algunos con obvia desaprobación y otros con curiosidad. Pero realmente a el joven no le importaba mucho solo quería, que todo terminara y se le permitiese seguir con su búsqueda. Además el poder de Jane se parecía demasiado, a la maldición Cruciatus, y sabia por experiencia propia que era horrible.
Jane, no lo miro, tan solo volvió al interrogatorio.
-Es cierto, Bree.- dice fríamente.- ¿Eran veintiuno?
La Neofita se apresuró a responder antes de que Jane iniciara otra sesión de tortura.
.-Diecinueve o veinte, quizás más, ¡no lo sé! Sara y otra cuyo nombre desconozco se enzarzaron en una pelea durante el camino…
-¿Y Victoria? ¿Fue ella quien os creo?
-Y yo que se.- la chica se estremeció.- Riley nunca nos dijo su nombre y esa noche no vi nada… Estaba oscuro y dolía. temblando, quizá por el dolor recordado o la noticia de su inminente muerte por fin había sido aceptada.- Él no quería que pensáramos en ella. Nos dijo que nuestros pensamientos eran peligrosos…
-Cuéntame de Riley, ¿Por qué os trajo aquí?
-Nos dijo que debíamos destruir a los raro de ojos amarillos.-parloteo Bree apresuradamente.- Según él, iba a ser pan comido. Nos explicó que la ciudad era suya y que los de los ojos amarillos iban a venir a por nosotros. Toda la sangre seria para nosotros en cuanto desaparecieran. Nos dio su olor.-La chica apunto hacia la humana al lado del vampiro, Edward.- Dijo que identificaríamos al aquelarre en cuestión gracias a ella, que estaría con ellos. Prometió que ella seria para el primero que la tomara.
-Y podrías decirme quien era el tercero que iba con Riley y Victoria, niña.- Esto llamo la atención de Harry, ¿un tercero con el grupo que había atacado a la humana? No lo había escuchado.
-¿Tercero?.. no que yo sepa, aunque claro cualquiera de nuestro grupo pudiese haber seguido a Riley hasta allá.
Jane mira a Edward ladeando la cabeza expectante.
-No parecía que Riley lo conociese, y definitivamente no parecía un Neófito, dijo que su nombre era Santiago…-
Entonces Harry dejo de escuchar y miro fijamente al vampiro intentando extraer la información mediante la Legeremencia, pero Edward miraba a la humana y no pudo hacer contacto visual. Apretó los puños y justo cuando estuvo a punto de moverse Alice le tomo la mano y lo mantuvo en su posición, impidiendo que se moviese. ¿Tan evidente había sido que de pronto quería ir y golpear a Edward hasta que le dijese todo lo que quería? Miro alrededor, pero para su sorpresa nadie lo había notado. Como aun lo tenían agarrado decidió esperar a que las cosas se calmasen, o explotasen.
Harry oyó como Edward hacían un ruido con sus mandíbulas hacia la neófita.
Jane hizo un pequeño comentario acerca de cómo se había equivocado Riley, y dejo que Bree continuara.
-No sé qué ocurrió. Nos dividimos, pero los otros no volvieron. Riley nos abandonó y no volvió para ayudarnos como había prometido. Luego la pelea fue muy confusa y todos acabaron hechos pedazos. Tenía miedo, y quería salir corriendo. Ese de ahí.-apunto a Carlisle.- dijo que no me haría daño si dejaba de luchar.
-Aja, pero no estaba en sus manos ofrecer tal cosa, jovencita.- murmuro Jane, con lo que Harry identifico como falsa compasión.- Quebrantar las reglas tiene consecuencias.
Bree miro a Jane, sin comprender. Por supuesto ella nunca había sido instruida en la única regla de muchos mundos, nunca reveles lo que eres.
Jane tan solo miro a Carlisle
-¿Estáis seguro de que acabaron con todos? ¿Dónde están los otros?
- También nosotros nos dividimos.
Harry sabía que aquello era una mentira, ellos habían obtenido ayuda de unos lobos, los cuales, el joven había asumido eran hombre lobos, ya que a pesar de ser lobos no se parecían en nada a como había visto a Remus cuando este se había transformado, sin embargo incluso el que era relativamente nuevo en ese mundo sabía que vampiros y hombres lobos no se podían combinar, así que el cómo habían obtenido la ayuda era un misterio para él. Miro a Alice y por primera vez la vio mirándolo por el rabillo del ojo, su mirada era clara: Cállate.
-Ciertamente estoy impresionada.-dijo Jane fríamente.- Jamás había visto a un aquelarre escapar de un ataque de semejante magnitud, con tan solo una baja.- dijo mirando fijamente a Alice y sonriendo, ante lo cual Harry la miro, furioso y le gruño por lo bajo.
Sabía lo que era perder a un ser querido y sabía lo que era que te lo restregasen en la cara, era horrible, era por esto que simpatizaba con la pequeña vampira y era también por esto que odiaba a Jane.
Jane lo miro, como si recién lo notase desde que él había hablado.
-¿Sabéis que hay detrás del mismo? Parece un comportamiento muy extremo, máxime si consideramos el modo en que viven. ¿Por qué la chica es la clave?
Jane miro a la humana, haciendo que esta se estremeciera levemente.
-Victoria guardaba rencor hacia Bella.- dijo tenuemente Edward y casi como queriendo desviar la atención, añadió.- Pero no sabemos las motivaciones de Santiago para unirse al ataque.
La vampira sonrió, mostrando ampliamente sus colmillos y pasando de las últimas palabras de Edward.
-Esto parece provocar las reacciones más fuertes y desmedidas en nuestra especie.-
Jane levanto su dedo y fue a apuntar hacia Bella.
-Detente Jane, pensé que lo había dejado claro.- dijo Harry luego de darse cuenta lo que Jane iba a ser.- ¿Me pregunto cuánto tiempo más tardara Aro en ponerte una correa?
Edward miro al joven, con una mirada profunda e impenetrable, pero que ciertamente denotaba algo de agradecimiento, y luego miro a Bella y la abrazo.
El destino era raro. Pensó Harry. Aquello que había creído imposible para él, se realizaba justo frente sus ojos. Pero claro ellos no estaban casados y no tenían hijos y probablemente Edward no había tratado de comerse a Bella y a su familia.
-Parece ser que no que nuestra presencia no era solicitada desde un principio.- dijo Jane mirando a Harry obviamente enfadada y humillada, pero sin poder hacer nada sin denotar, que le importaba lo que Harry dijese.- Aunque claro nos hubiera gustado haber podido llegar a tiempo, para ayudar.
-Si.- dice Edward en un tono agrio.- Estabas tan cerca. Media hora antes y quizá habrías podido realizar vuestro trabajo.
Harry supo de inmediato que se iba a llevar bien con aquel chico.
Jane tan solo le dirigió una mirada firme a Edward e hizo un sonido de asentimiento. Y girándose a la Neofita le hablo a uno de sus compañeros.
-Hazte cargo de esto Felix.-
Edward se apresuró a intervenir y le dijo a Jane que los Cullen tomarían la responsabilidad por Bree, pero Harry sabia mejor, ellos nunca la perdonarían.
-No hacemos excepciones o damos segundas oportunidades, es malo para la reputación, lo que me lleva a…- Jane miro a la humana.- Cayo estar muy interesado en saber que sigues siendo humana, Bella. Puede que volvamos pronto
-La fecha ya fue fijada.- dijo Alice, volviendo de su espectral silencio.- Si las cosas van bien quizás vayamos a verlos en unos meses.
Jane se encogió de hombros y paso de Alice, sabiendo lo que pasaría si hacia un comentario acerca de la reciente perdida de la vampira y encaro a Carlisle.
-Ha estado bien conocerte… siempre creí que Aro exageraba. Hasta la próxima.- Jane inclino levemente la cabeza y dirigió su mirada a Felix.
Harry miro como Felix procedía y desmembraba a Bree oyendo los chillidos y aullidos de la Neofita, pareciendo muy feliz de tener aunque sea un poco de acción, y sintió como Alice, quien aún seguía sosteniendo su mano, le estrujaba.
-Vamos.-dijo Jane.
Y en un frente unido, las sombras se fueron deslizándose, tan silenciosamente como habían venido. Mientras el tono dulzón del humo volvía a asaltar el olfato de Harry.