Harry se ocultó detrás de una muralla, con la espalda pegada a esta y espero. Había estado buscando alguna presa por horas, temía que llegase al punto en que era demasiado tarde para todos, que nadie estaría en la calle. Pero entonces por fin lo había visto. Un hombre había estado persiguiendo a una muchacha por la calle, la chica, en unas penosas condiciones, no parecía darse por enterada, pero Harry podía ver desde kilómetros, la sonrisa morbosa del hombre. Así que cuando el hombre iba pasando. Harry lo agarraría le miraría a los ojos, para asegurarse de tener a la persona correcta, miraría los crímenes por los que el hombre se regocijaba y mordería sin compasión su cuello. Y así fue, el hombre paso. Harry lo agarró del cuello de la camisa, y paso tal como él había previsto, bebió de la sangre del hombre, hasta que este murió. Y para estar seguro lo llevo rápidamente a un bosque al otro lado de Fork y lo desmembró y quemo. No es que le importase que la policía encontrara el cuerpo. Pero el joven no quería arriesgarse a dejar suelto a un maniaco convertido en vampiro. Entonces simplemente fue a su apartamento, no era nada lujoso. Solo lo justo y necesario, ya que no tenía demasiado dinero y para sacar tendría que ir a un banco mágico y hacer transacciones, pero era mejor que nadie de ese mundo lo viese. A penas entro supo que alguien más había estado ahí. Alguien estaba ahí, mejor dicho. Olía a miel, mezclado con sangre y algo así como una esencia de vainilla. Había olido eso, había pasado a ser le familiar estos últimos días.
-¿Alice?- dijo entrando en la pequeña sala. La sala era confortable, tenía un sofá, dos sillones pequeños y entre ellos una mesa de café. También tenía un gran ventanal que conectaba con la terraza. Además la sala conectaba con la cocina estilo americana. En el sofá había alguien acostado, un libro le tapaba la cara.
-¿Qué?-pregunto la persona del libro.
-Ehmm…-Harry empieza incomodo.- ¿Qué haces aquí? Digo sin intentar ser descortés ni nada
-Eso ya lo...-contesta Alice levantándose e interrumpiéndose al ver a Harry.- Ohh fuiste de caza… quiero decir ya lo sabía por el olor pero…
Harry se miró la camisa blanca que había estado vistiendo, estaba manchada con un líquido rojo, no era la gran mancha, pero era perfectamente visible.
-Demonios…- maldijo Harry en voz baja, yendo hacia el baño que quedaba al lado de la puerta que guiaba hacia la habitación.
Aparte de la camisa manchada, tenía sangre en las comisuras de los labios. Lo que le recordó como había sido con sus primeras presas. Él siempre había quedado manchado entero desde la boca hacia abajo. Se sacó la camisa y la dejo por ahí tirada. Fue hacia la habitación, que tenía una cama dos plazas, una mesita de noche y una televisión. Y saco del armario una camiseta negro con manga ¼. La verdad la pieza estaba de lo más desordenada pero no importaba. Al principio no había pensado pasar ahí más de un día.
Volvió ya con la camiseta puesta hacia la sala de estar, Alice parecía aun estar leyendo el libro interesada, pero cuando lo oyó volver levanto la mirada.
-Mejor.-aprobó la vampira con una leve sonrisa.
-Mmmh…-Asintió Harry, pero aun así rodando los ojos.- Ahora, ehmmm ¿Qué haces aquí?
-Carlisle, estaba un poco preocupado.- dice, como si eso lo explicase todo.
-¿Preocupado?-
-Acerca de tu dieta.- Enseguida Harry entendió.
Claro, los Cullens eran conocidos por no tomar sangre humana.
A continuación se formó un silencio incomodo, ¿Cómo le decías a alguien lo que debía comer y lo que no debía, en especial a alguien que conoces de un día?
-Carlisle, dijo que no te iba a obligar a nada, sin embargo me mando a decir que no puedes cazar en los alrededores de Forks, ni por Seattle.- Alice se paró con los brazos en jarras y estudio el semblante inexpresivo de Harry.
Harry la miro con el semblante endurecido, y Alice lo aguanto y se preparó para la discusión, pero entonces Harry sonrió de oreja a oreja y Alice lo observo con una mezcla de sorpresa y alivio.
-Lo siento no pude aguantar, el hacer esa pequeña broma.- Harry se acercó y recogió el libro que Alice había estado leyendo. Era uno de esos libros de Arte que Harry había encontrado en el apartamento.
-¿Te gusta el arte?-la voz de Alice le llego al joven repleta de curiosidad.
-mmmh… No, no especialmente.-contesto con sinceridad aun mirando el libro y por ende sin ver la sonrisa de Alice.
-¿Cómo has estado?- repuso el joven de nuevo con seriedad y apartando el libro para ver a la vampira a la cara.
La cara despreocupada de Alice cambio y se volvió de nuevo en la mueca de dolor, aunque parecía un poco incomoda mostrándosela a Harry.
-Ahhh… podemos… preferiría no hablar contigo de eso.- Miro para abajo, pero luego miro de nuevo hacia Harry, algo nerviosa.- No, no me refiero a que… si no que…
-Tranquila.- le corto Harry con tranquilidad sentándose en el sofá y señalándose que se sentase a su lado.- Entiendo, si no quieres hablar está bien.
No podía decir que no se sentía ni un poco herido, pero bueno eran prácticamente desconocidos, no podía pedirle más.
-No, no entiendes.-Replico Alice enérgicamente mientras se sentaba a su lado.- Es que…
Harry le dio una pausa para que la chica pensase que decir si quería decirle algo. Parecía que a Alice le encontraba buscar las palabras.
-Maldición, porque tiene que ser tan difícil hablarte.- le protesto Alice mirándolo frustrada como si el tuviera la culpa.
Harry rio, perplejo.
-Que no he dicho nada.- le dijo, provocando que Alice lo mirara aun frustrada pero con las comisuras un poco subidas.
-Es muy difícil hablarte, porque no sé cómo vas a reaccionar.- Alice lo miro con los ojos entrecerrados, esperando que de algún modo el fuera capaz de decirle como se iba a sentir, si le decía que era un estúpido.
Harry rio nuevamente, pero entonces se detuvo mortificado. Hacía tiempo no reía, desde… desde su propia muerte.
-Lo siento.- Alice, dijo, de seguro había visto la mirada del joven al recordar aquel pequeño detalle.
-¿Porque te disculpas?-Harry miro directo hacia los ojos de Alice, pero ella rehuyo su mirada.
-No se.- contesto Alice sinceramente.
-Entonces no lo hagas.- replico Harry con voz dura, para luego suavizarla.-No te disculpes por hacerme reír.
Harry la siguió mirando. Ciertamente era una joven hermosa, aunque el significado de hermosura estaba confuso cuando uno hablaba de vampiros. Aspiro suavemente y su olor le llego, vainilla, y miel y sangre, definitivamente dulce. Y lo ojos de un color ámbar suave, parecían hacer remolinos, eran hipnotizantes.
-¿Harry?-le distrajo Alice.
-¿Qué?-pregunto algo perdido.
¿Qué le había pasado recién?, pareciese casi como si hubiera estado en otro mundo donde solo existía aquel aroma y ese color ámbar.
-¿Qué te hizo, Santiago?- Eso le devolvió a la realidad demasiado rápido.
- Me has dicho que no querías hablar de lo de Jasper.- le dice molesto, esta vez de verdad.- yo no quiero hablar de eso.
Entonces Harry sabe que ha vuelto a dañar a Alice y se golpea mentalmente por ser tan idiota, mientras Alice abre mucho los ojos, sorprendida, y luego esconde su mirada en señal de vergüenza.
-Lo siento.- dice suspirando luego de una pausa Harry.
-No importa.- Alice lo mira con una mirada indescifrable.- La verdad es que no quiero hablar de eso contigo, porque mi familia sique insistiendo en hablar conmigo acerca de eso y preferiría hablar con alguien quien me distrajese.
-Entiendo.- dice Harry apenado.- ¿por eso viniste?
Alice asiente con la cabeza.
-Por eso y porque realmente Carlisle y Esme desean hablar contigo mañana.
Harry sonríe
-Bien iré, y recuerda cada vez que quieras distraerte puedes hablar conmigo.- añadiendo eso ultima con una sonrisa.
Alice lo mira sorprendida y alegre, entonces de improviso lo abraza. Causando que Harry se congele, inquieto. Hacía tiempo no establecía ni un tipo de contacto físico con nadie. Además también estaba el aroma de Alice abarrotaba su nariz, saturándole el pensamiento racional, además de la calidez del contacto con otra persona. Harry ya habia olvidado hace tiempo como era abrazar a alguien.. Alice se separa de él algo avergonzada por lo que había hecho casi sin pensar.
-No importa.- agrega Harry al ver en los ojos de Alice su disculpa.
Después de una pausa Alice dice.
-Olvide de que eres capaz de leer mente.- le dijo entre apenada y lastimada.
-No es como tú piensas.- dice casi sin pensar Harry al escuchar la voz herida de Alice.- No soy como Edward que puede hacerlo siempre…
Harry había sacado esa conclusión en la reunión de la sala, ya que anterior mente Edward había estado en muchas posiciones en relación a él y aun así había sentido la agujita en la parte posterior de la cabeza.
-Solo puedo hacerlo cuando miro a los ojos de las personar.- dijo pero al ver que entonces Alice le rehúye la mirada, agrego.- No lo he hecho, solo lo hago cuando la situación es inesperada y peligrosa, no me gusta entrometerme en los asuntos de los demás.
Harry miro a Alice, de repente parecía repentinamente aliviada.
-No sé cómo será con tu hermano, pero…-Harry sonrió con la broma que tenía pensada.-Yo, Harry James Potter, juro solemnemente no leerte la mente a menos que tu así lo digas.
Harry puso su mano sobre su corazón con fingida solemnidad, como una vez su padrino Sirius, su padre James y Remus, habían echo, y rio internamente, ante el pequeño chiste interno que había realizado.
-Y yo Alice Cullen te ataño a tu juramento.- le dijo tendiéndole la mano.
Entonces Harry volvió a sonreír y con una brillante idea agarro la delicada mano de la joven, sintiendo la tersa y pálida piel y los pequeños y finos dedos, e inesperadamente la beso. Al levantar la vista vio a Alice que parecía sorprendida y rígida.
-Perdón.- dándose cuenta del error Harry soltó rápidamente la mano y se levantó.-Ya está amaneciendo.
Vio por el balcón hacia afuera a la luz dorada saliendo por detrás de los edificios y borrando la acogedora oscuridad de la noche.

Alice se acostó en la cama de su dormitorio, era irónico que tuviese una cama, porque la verdad no necesitaba dormir, ni uno de su familia lo necesitaba. Miro el techo, era blanco limpio, si ni una grieta, sin ni una distracción como para no escuchar la conversación que se llevaba a cabo en la oficina de Carlisle en ese momento. No le gustaba intrusear en los asuntos de los demás, pero su atención se cernía, muchas veces por su propia curiosidad, sobre las voces provenientes de arriba- No exactamente arriba, pero no importaba-.
-Entonces…-la voz de Carlisle se hizo escuchar
La joven se tapó lo oídos con una almohada, a pesar de saber que aquello no le impediría escuchar. Decir que no quería escuchar sería una mentira, tenía mucha curiosidad acerca de lo hablaban Carlisle y Esme con Harry en ese momento.
Harry. Pensó Alice. Era un nombre común, aunque un poco anticuado-No es que ella fuese alguien pudiese decir eso, su nombre era mucho más antiguo- ¿Que más sabia de Harry a excepción de su nombre y de que era un vampiro? Su acento. Eso, su acento era ingles y él se había criado allí, en Inglaterra.
Alice sabia, aunque intentaba no prestarle atención a ese detalle, que intentaba distraerse con el chico nuevo, distraerse de su reciente pérdida. La joven se movió inquieta por ese pensamiento. Había escuchado hablar de eso en susurros muy bajos para cualquier humano.
-¿Por qué crees que ayuda a ese chico?- susurro Emmett.
-Shh, baja más la voz.-Alice podía imaginar a Rosalie mirando de lado a lado a ver si ella estaba por ahí cerca.- Creo que simplemente lo usa como un distractor.
-¿Un distractor?-
-Acaba de perder a Jasper, Emmett.- a Alice le había sorprendido como de razonable había sido Rosalie con ella, aun luego de que ella hubiese apoyado a Harry .- Ahora calla, nos puede haber oído.
-Exacto.- la voz sedosa de Harry la distrajo.- ¿Cómo era?, ¿cuando vayas a Roma, sé cómo los Romanos?
Alice sonrió, como de seguro Harry lo estaba haciendo ahora. Era raro pensar que en tan poco tiempo podría haber preveido una acción de ese chico, sin, obviamente, ´´verla´´ antes. Se había sentido intrigada por aquel chico desde que lo vio salvarla. El simplemente había salido de la nada, justo después de que Jasper…
Alice cambio de posición en la cama, aun sentía el ardor de esa herida emocional, como si cada vez que pensaba en eso echara Alcohol sobre una herida abierta. Incluso su nombre, podía sumirla en un estado de desconcierto, de perdida, ella no quería mostrar ese lado, quería ser fuerte, porque si bien ella había perdido la mitad de su corazón, su familia había perdido a un hermano y a un hijo. Además porque sabía que aquel dolor era tan solo suyo y nadie más que ella debía cargar con él.
Entonces lo vio. Bella, llegando a casa, Bella hablando con Edward aceptando casarse con él y las condiciones de esto. Era una de las visiones más claras desde que Harry había llegado. Por alguna extraña razón Harry era actuaba como interferencia en sus visión, era muy parecido a lo que los lobos hacían, pero ellos simplemente desaparecían. Harry… Bueno, había tenido una visión referente a él, pero no había sido como siempre. Usualmente cuando tenía visión involuntaria, ella podría usar todos sus sentidos, empezando por la vista y el oído, luego el olfato y el tacto, nunca había probado con el gusto pero pensaba que de seguro funcionaria. En cambio ella ni siquiera había visto llegar a Harry, y la única visión que había visto de él,- a pesar de que luego de saber de su existencia, había pasado gran parte de la noche dedicada a revolver su cerebro para ver algo acerca del chico- había sido como ver una de esas televisiones antiguas, justo luego de que salieran los aparatos a color.
Refunfuñando, Alice salió de la habitación, a pesar de sus esfuerzos por no escuchar había escuchado gran parte de la conversación.
Harry al parecer había acordado, sin problemas a sobrellevar la dieta ´´Vegetariana´´ que su familia llevaba. Además después había hablado con Esme acerca de cómo podría ser la pieza y cuales era sus intereses. Harry se había mostrado sorprendido e incómodo, pero había contestado a las preguntas de Esme, con un tono algo avergonzado.
La joven siguió su camino hacia afuera, esperaría ahi a Bella y Edward, quería mostrarles que de verdad estaba entusiasmada por ellos y por la boda a pesar de todo.
Entonces en la distancia lo oyó, el rugido del motor, el desliz de las ruedas, sabía que probablemente aún tenían un gran trecho que recorrer, pero espero algo impaciente y llenando sus cerebros con las decoraciones que hacía rato llevaba planeando, no quería que Edward viese que Harry estaba ahí, aunque era muy posible que ya supiera.
Al poco tiempo llegaron. Alice se paró para recibirlos, vio como Bella tenía los ojos rojos. Ella ya sabía porque Bella había llorado, pero no dio señal de darse cuenta de los ojos inyectados de sangre o la nariz roja. Respiro para poder hablar, enseguida su garganta ardió por el olor dulce de la sangre de Bella. Si bien odiaba esa parte de ella, aquel monstruo, sabía que debía aprender a vivir con él, porque él era ella. Ignoro el dolor. Y se acerco
¿Cómo ha estado?- pensó la joven para que su hermano la oyese. Vio como Edward se encogió de hombros, diciendo, más o menos.
-Gracias, Bella.- le dijo en cuanto ellos se hubieran bajado.
Bella fue directo hacia ella y la miro a los ojos casi como pidiendo permiso, entonces, la abrazo.
-¿Estas bien, Alice?- le susurro en el oído.
Bella era realmente como su hermana mayor, siempre tan preocupada por las personas que quería.
-Claro.- se apartó suavemente y sonrió levemente.- Ahora sobre la ceremonia..
-Espera.- le corto Bella sonriendo.- Hay unas cuantas condiciones.
-Lo sé, lo sé.- contesto moviendo la mano, como apartando aquello que ya sabia.- Tengo hasta el trece de agosto, como fecha máxima, tienes poder de veto en la lista de invitados y no puedo pasarme, o no me volverás a hablar.
Bella parecía un poco triste, a pesar de todo.
-Siento que tengas que hacer esto luego de lo de Jasper…- le dice ella.
-Está bien Bella, sinceramente creo que una fiesta no animaría a todos.- contesta Alice poniendo una sonrisa, que no es realmente sincera y luego añadió intentando cambiar de tema.- ¿Quieres ver tu vestido?
Alice intento no pensar en el vestido, simplemente siguió pensando de donde podría sacar este que otro material para la boda.
-Seguro.- contesto Bella, aunque parecía algo indecisa.
-Esto, Alice.-la voz de la muchacha parecía haber subido una octava y parecía intentar respirar.- ¿Cuándo me conseguiste el vestido?
Alice guio a Bella a través de la casa, subiendo las escaleras, intentando alargar el tiempo.
-Estas cosas requieren su tiempo, Bella.- contesto de manera evasiva, ciertamente se había adelantado un poco, pero había estado clara la posibilidad de esto de que había tenido aquella visión en Volterra.- Quiero decir, no estaba segura de que las cosas fueran así, pero había una clara posibilidad…
-¿Cuándo?- insistió algo con pesadumbre.
-Perrine Bruyere tiene lista de espera, ya sabes.- repitió defensivamente, sabía que ella seguramente se iba a enojar cuando le dijese.- Las obras maestras artesanales no se hacen del día a la noche. Si no lo hubiera pensado con antelación. ¡Llevarías puesta cualquier cosa!
-Per… ¿Quién?-Bella parecía alarmada.
-No es un diseñador de los importantes, Bella, así que no es necesario que pilles una rabieta, pero él me prometió que lo haría y está especializado en lo que necesito.
-No estoy cogiendo una rabieta.- repuso con obstinación.
-No, tienes razón.-Alice miro a Bella, sabía que estaba más enojada de lo que dejaba ver. Entro en su habitación de nuevo y se volvió a mirar a su hermano.-Tú… fuera.
-¿Por qué?- pregunto la joven.
-Bella.- Alice gruño mirando a su hermano, que estaba con cara inocente.-Ya conoces las reglas. Se supone que él no puede ver el vestido, hasta el día del evento.
Alice observo como Bella intentaba mantener la calma.
-A mí eso no me importa, y sabes que ya lo ha viso en tu mente, pero si aun así es como lo quieres…
Eso probablemente era verdad, pero ciertamente era diferente que verlo en persona.
Alice lo empujo enfadada hacia afuera y le cerró la puerta en las narices sin dedicarle ni una sola mirada. Se podía decir que Edward era su hermano favorito, pero le molestaba su insistencia en ver el vestido antes de tiempo.
-Estupendo.- murmuro, para luego añadir en voz más alta.-vamos.
Alice agarro a Bella, arrastrándola hacia el armario. Y le mostro una gran bolsa blanca para ropa que ocupaba toda una perchera. Abrió la cremallera de la bolsa y después la retiro con cuidado de la percha.
-¿Y bien?- le pregunto
Vio como Bella admiraba el vestido de arriba para abajo y con lentitud que exaspero a Alice
-Ah.-comento Bella, haciendo que Alice se relajase al fin.- Ya veo
-¿Qué te parece?- No pensaba obtener un tan solo ya veo. El vestido era magnifico
Alice se golpeó mentalmente. No pienses en eso. Pensó. ¿Cómo se decía forajido en alemán? Strassenräuber.
-Es perfecto, claro. El más apropiado. Eres un genio.-el alago de Bella la volvió a la realidad.
-Ya lo sé.-le contesto regodeándose.
-¿Mil novecientos dieciocho?-intento adivinar Bella.
Si había estado bastante cerca.
-Más o menos.- admitió Alice, asintiendo.- En parte es diseño mío, la cola, el velo…- acaricio el satén blanco mientras hablaba.-El encaje es de época, ¿te gusta?
-Es precioso. A él le va a gustar mucho.
-¿Y a ti también te parece bien?-a Alice le importaba mucho más la opinión de Bella.
-Sí, Alice, eso creo. Me parece que es justo lo que necesito. Y sé qué harás un magnífico trabajo con todo, pero si pudieras controlarte un poquito….
-¿Puedo ver tu vestido?- pegunto Bella, dejando sorprendida a Alice.
No había llegado a pensar en su vestido. La verdad que importaba su vestido, ella era tan solo una invitada más.
-¿No pediste tu traje al mismo tiempo? No quiero que mi dama de honor lleve un trapajo cualquiera.- agrego con fingido espanto, estremeciéndose.
Alice la abrazo, no había visto aquello venir y eso era realmente inusual. Aunque, había estado gran parte del tiempo tratando de ver algo acerca de Harry.
-¡Gracias, Bella!- le dijo con cariño.
-¿Cómo no has podido ver lo que se nos venía?- le beso el cabello cariñosamente la chica.-¡Pero qué clase de psíquica eres tú!
Alice retrocedió saltando muy emocionada
-¡Tengo tanto que hacer! Vete a jugar con Edward. He de ponerme a trabajar.
El joven salió corriendo fuera de la habitación pero entonces del pasillo se escuchó un 'oh'. Bella fue detrás de Alice rápidamente.
-¿Qué?...'oh'.- Bella se estremeció, aquellos ojos rojos la miraron.
En el pasillo había un joven alto y desgarbado, con pelo negro y unos brillantes ojos rojos que Bella no recordaba haber visto. El joven tenía a sus brazos enlazados alrededor de Alice que parecía igual de sorprendida que Bella.
-¿Harry?- Alice le pregunto sin aliento y evitando de todo excepto mirar al joven.
Harry miro a Bella, luego a Alice, parecía realmente avergonzado, y sin pensarlo soltó rápidamente a Alice y subió las manos como si la policía lo hubiera pillado haciendo algo malo. Alice con destreza sorprendente se las arregló para caer parada y no de espaldas, y se alejó del joven
-Ehmm, yo, yo lo siento.-Harry miraba a lo lejos avergonzado.-Es que venias muy rápido y… bueno simplemente reaccione y bueno…
-No, no importa.- Alice fue retrocediendo lentamente hacia Bella.- ah, Harry esta es Bella. Ya sabes la futura esposa de Edward.
-¡Alice!- Bella le regaño. Mientras Alice y Harry reían, lo cual sorprendió a la joven
-¡Felicidades!- dijo el joven luego de terminar de reír
-Ehmm, ¿Gracias?-Bella le tendió la mano al joven, sin embargo el joven le miro la mano, sin moverse.
-Tranquilo, ella ya lo sabe, además… digamos que tus ojos no pasan tan desapercibidos como puedes creer.-Alice le dijo riéndose.
-Lo siento, hace tiempo que no hago contacto con humanos.-Harry miro a Bella, con interés. Podía sentir un miedo instintivo hacia el sin embargo la joven no se echó para atrás cuando la fría mano de Harry le toco.
-Soy Harry, como ya sabes.- le dijo.
-Harry, se incorporara a la familia.-agrego Alice.
-Ahh…-Bella, sintió que alguien le tomaba por la cintura.
-Harry…- dijo Edward, mirándolo atentamente.
El chico lo miro de vuelta.
-Tranquilo, ya me iba de todos modos.-dijo Harry pasando al lado de Bella y revolviéndole el cabello.-Adiós Bella. Alice
-¡Harry! Espera.- Alice lo detuvo.
-Déjalo ir Alice.- le gruño Edward.
-Cállate.- la joven fulmino con la mirada a su hermano.-¿Adónde vas?
-A pasear y a intentar acostumbrarme a la dieta.-le dijo Harry sonriendo casi tímidamente.
-¿Tan pronto?, pensé que había cazado ayer.- le dijo mientras Edward empujaba suavemente a Bella, pero ella seguía mirando hacia los dos vampiros.
-Sí, pero mientras más rápido mejor, ¿no?-
Alice lo miro.
-¿Puedo ir contigo?- le dijo haciendo pucheros. Mientras menos tiempo pasase cerca de Edward mejor, porque sabía que el insistiría en hablarle de él…
-Seguro.- le respondió Harry encogiéndose de hombros.