Disclaimer: Los personajes y lugares que reconozcan son propiedad de Jane Austen y sus descendientes. Esto no me reporta ni un triste peso, lo que esuna lástima porque vaya que me hacen falta.
Uf, soy incorregible. Sé que tengo un dichoso paper de Gramática Inglesa que entregar el viernes y estoy aquí subiendo una nueva historia. Menos mal que ya terminé el de Teoría Contemporánea porque ese es para hoy mismo. Soy un desastre, ¿ven?
En fin, tengo que descansar un poco de los linguistas y los "modal auxiliaries" y aprovecho de traerles una nueva entrega de esta historia, inspirada en la canción "T.N.T" de AC/DC. Ni se imaginan lo mucho que me gusta escribir estas pequeñas viñetas.
T.N.T
El bar estaba lleno a rebosar. Los jóvenes habían estado llegando toda la tarde, atraídos por la idea de una banda juvenil que los representase. Las chicas estaban ahí porque en los afiches de la banda el vocalista era muy guapo, y claro, porque les interesaba la música.
En el baño del local, Darcy estaba echando humo. Era la primera vez que se presentaba en público, después de casi diez años dedicado a la música; y estaba nervioso a morir. En esos momentos, precisamente, se estaba preguntando qué tan digno sería fingir un ataque ahí mismo. Pero ni siquiera alcanzó a meditar acerca de la conveniencia de tirarse al suelo —que era tan asqueroso como suelen ser los baños de ese tipo de locales—cuando una tosecita lo obligó a levantar la cabeza.
Su amigo Charles Bingley (quien por cierto, no debía estar ahí considerando que era dos años menor que Darcy y los jóvenes de dieciséis años no podían estar a esas horas en ese bar) le sonrió. Estaba apoyado en uno de los lavatorios y parecía estar muy relajado. Demasiado para el gusto de su mejor amigo. Darcy no podía creer que su amigo pudiera estar así tan tranquilo mientras él estaba a punto de empezar a comerse las uñas.
—Tranquilo, Fitzwilliam. Todo saldrá bien.
Darcy sólo respondió con un gruñido frustrado por el uso del primer nombre que detestaba. Sí, claro, era una tradición familiar llamar así al primogénito pero en algún momento alguien había debido darse cuenta de que el nombrecito era simplemente horrendo. Bingley ignoró el bufido de su amigo y se miró al espejo, sin hacerle mucho caso al chico que se paseaba nerviosamente sobre las baldosas blancas y azules del baño.
—¡Hey, ya vamos a entrar! —la voz del baterista del grupo de Darcy obligó al vocalista a dar un respingo. ¿Ya? ¿Tan pronto? Súbitamente sintió deseos de correr como loco y alejarse de todo eso; cualquier cosa era mejor que aparecer en ese escenario.
Pero no alcanzó a huir, ya que su amigo le dio un empujón hacia la puerta del baño, obligándolo a salir tambaleándose. Darcy le respondió con un gesto enfadado. Vaya con Bingley y sus jodidos ataques sorpresa; por poco no se rompe la nariz con el suelo.
—Vamos hombre, que tienes que salir —el chico pelirrojo tenía una sonrisa traviesa bailándole en el rostro. No era normal encontrarse con el grandioso Fitzwilliam Darcy en esa situación y pensaba aprovecharla todo lo que pudiera. ¿Por qué Darcy siempre tenía que ser el serio y calmado?
—Serás idiota —bufó Darcy, pero le hizo caso a su amigo y cruzó el umbral con un paso decidido. Era un Darcy, carajo. Y nadie jamás había podido decir que un Darcy escapaba por la puerta trasera. Tenía que terminar lo que había empezado.
Casi sin saber cómo, llegó al borde del escenario, que aún estaba en penumbras. Vio como sus compañeros de banda le sonreían y le hacían gestos de buena suerte, y supuso que le habían dirigido alguna palabra de aliento que él no pudo escuchar por el ruido que estaba haciendo el público afuera. Él se los devolvió y se concentró. Tenía que hacerlo a la perfección, porque Verónica estaba entre el público y quería que ella le mirara nuevamente con la admiración con que lo había hecho la primera vez que él había tocado para ella.
Escuchó como el presentador los anunciaba: "The Abbey Roaders" y sintió cómo los músculos se le tensaban. ¿Sería muy tarde ya para huir y mandar a la porra el orgullo de los Darcy?
Sí, ya era demasiado tarde. Sus amigos prácticamente lo arrastraron hacia el escenario, donde los reflectores lo cegaron por unos momentos. Los demás tomaron sus posiciones y esperaron a que el guitarrista tomara su instrumento. La Fender Stratocaster roja estaba ahí, aguardándolo. Darcy la tomó en sus brazos y esbozó una leve sonrisa al notar una vez más lo bien que encajaban. Esa guitarra era perfecta para él. Apenas se puso la correa alrededor del cuello, sintió que la confianza lo invadía.
Se sentía listo para enfrentar a un dragón, o al público que llenaba el pequeño bar.
¿Y? ¿Les gustó? Tengo que confesar que gran parte de esta viñeta está inspirada en mi mejor amigo. Desde los catorce años, siempre ha estado metido en una u otra banda, haciendo tributos (desde a los Beatles hasta a Michael Jackson), tocatas en bares o en los colegios de nuestra pequeña ciudad y todo eso. Y "T.N.T" era una de sus canciones estrella. Cuando la cantaban, todo el mundo gritaba el coro a todo volumen. Y esas noches en bares y tocatas son algunas de las cosas que más recuerdo de mi adolescencia; también son las que más echo de menos ahora que mi vida dio un giro de 360º tras mi ingreso a la universidad. Aún nos juntamos, pero su eterno compañero de banda está en otra ciudad y no pueden tocar juntos tanto como les gustaría.
En fin, me dejo de aburrirlas y le agradezco a todos los que leen y siguen esta historia, muy especialmente a quienes me han dejado reviews en los capítulos anteriores.
¡Hasta la próxima!
Muselina
