Disclaimer: Los personajes y lugares que reconozcan son propiedad de Jane Austen y sus descendientes.

Y ya estamos en la mitad de la historia. Esta viñeta está inspirada en la canción "Don't Stop Me Now" de Queen, porque ellos son una banda genial y estupenda que no podían faltar en una historia que tiene como tema principal la música, ¿no?

No me detengan

La carta había llegado esa mañana. Darcy la había abierto y leído en la soledad de su habitación. Si eran malas noticias, prefería verlas en privado y no dejar que nadie más viera su humillación. Pero no lo habían sido y ahora mismo, el joven heredero de la familia Darcy estaba a punto de enfrentarse a una de las situaciones más difíciles de su vida. ¿Cómo le diría a su padre que sentía que su camino iba por el lado de la música y no por el de la abogacía?

Seguramente su padre se sentiría decepcionado. Durante generaciones, los Darcy habían estudiado derecho en la prestigiosa Universidad de Oxford. Y él sería el primer Darcy aceptado en Composición Musical en la Real Academia de Música. Era su sueño, lo que de verdad quería hacer.

Su audición había sido unas semanas antes, él había ido sólo a Londres con su guitarra acústica (la usaba para componer) y él único que sabía su secreto era su amigo Bingley.

Darcy, Fitzwilliam —una mujer de cabello blanco y vestida con sencillez revisó la lista que tenía frente a ella. Miss Beatrice Hounder llevaba toda la tarde escuchando a jóvenes prodigios tocar para ella. Todos querían un puesto en la prestigiosa Academia, pero no todos podrían entrar —. Dice aquí que tocas guitarra, piano, cello y violín.

Así es —se trata de un chico alto y delgado y con el pelo un poco despeinado —. ¿Puedo empezar? —preguntó a continuación.

Miss Beatrice sonrió. Le gustaba que los jóvenes fueran impulsivos. Nada que la alterara más que ver a un jovencito nervioso y sin un gramo de personalidad. El chico Darcy había ganado un par de puntos de entrada.

Claro, señor Darcy, cuando quiera.

El muchacho se sentó en el banquito que estaba instalado en el escenario. Beatrice lo vio cerrar los ojos y tomar la guitarra con fuerza. Miss Hounder estaba acostumbrada a ver a jóvenes que llevaban estudiando música durante toda su vida, pero era raro encontrarse con algo como lo que tenía ese muchacho: pasión. Sí, su técnica era mejorable, pero la canción que había compuesto era buena y mostraba una capacidad emocional que muchos genios de la música desconocían. El señor Darcy tenía futuro en la música.

Fitzwilliam se enderezó y aferró con firmeza el sobre que traía entre sus manos. Tenía que hacer lo que era su deber; y en esos momentos, su deber era decirle a su padre que no estudiaría Derecho en Oxford. Que su sueño era estudiar música.

Seguramente sería uno de los momentos más difíciles de su vida.

Se acomodó el cuello de la camisa y tragó saliva antes de tocar a la puerta del escritorio de su padre.

—Pase —escuchó que decían y tuvo que armarse de todo su valor para adentrarse en la estancia. Su padre estaba ahí, sentado frente a una enorme mesa de caoba que llevaba generaciones en la familia. Ahí era donde todos los Darcy habían repasado sus papeles legales durante muchísimos años —. ¿Necesitas algo, Fitzwilliam? —inquirió el hombre mientras esbozaba una sonrisa. Uno de los mayores orgullos en la vida del señor Darcy era que sus hijos podían confiar ciegamente en él y contarle todos sus problemas.

—Necesito hablarte de algo, papá. Algo importante —contestó Darcy enderezando la columna y le tendió el sobre de la Academia a su padre.

—¿Qué esto? —preguntó el señor Darcy al ver el escudo de la Academia en el sobre. Su hijo se limitó a levantar las cejas y a indicarle con un gesto que siguiera leyendo. El hombre sacó el papel y paseó su mirada sobre él —. "Estimado señor Darcy, le comunicamos que su solicitud ha sido aprobada y ha sido aceptado en la Real Academia de Música" —leyó —. ¿Qué significa esto?

—Significa que postulé a la Real Academia de Música, papá, y que me aceptaron.

—Pero… ¿qué pasa con Oxford? Pensé que querías estudiar Derecho, como todos los Darcy.

—Nunca quise estudiar leyes. Tú y mamá asumieron que sí, pero ninguno de los dos me preguntó nada. Siento decepcionarte, papá, pero no me interesa la abogacía. Yo quiero componer.

El señor Darcy se echó hacia atrás en su sillón, con una expresión pensativa en el rostro. Su hijo tenía razón, él nunca se había preocupado de preguntarle qué quería estudiar. Simplemente había asumido que su hijo estudiaría Derecho y ya. Era un padre espantoso.

Darcy miró a su padre, un poco tenso por el hecho de que él no había dicho ni una palabra. Se podía imaginar que de un minuto a otro empezaría a gritarle y a decirle que era una vergüenza para la familia Darcy. ¿En qué momento había pensado que era una buena idea?

—¿Cuánto cuesta la mensualidad? —fueron las palabras que rompieron el silencio. Las últimas palabras que Darcy hubiera esperado. Se había imaginado amenazas, gritos y recriminaciones. Todo menos esa rápida aceptación. Él estaba preparado para defenderse de los ataques paternales y para defender sus sueños.

—¿Sólo eso? —se le escapó y vio una mirada divertida sobre los anteojos de su padre.

—¿Qué esperabas? ¿Que te lo prohibiera para que lo hicieras igual? Lamento hacerte perder una oportunidad para ser un rebelde, hijo. Pero supongo que si no quieres ser abogado, compositor no es tan malo. Pero si resulta que no es lo tuyo, ya sabes que la escuela de Leyes siempre te estará esperando.

Darcy tenía ganas de abrazar a su padre, pero se contuvo. Eso de expresar sentimientos no era precisamente lo suyo y seguramente el momento terminaría bastante incómodamente. Pero por dentro se sentía con ganas de gritar, saltar y bailar por toda la mansión (cosa que ningún Darcy había hecho nunca, por supuesto).

Nadie podría detenerlo. Estaba tan cerca de la cima que casi podía tocarla, ¡qué intentaran impedírselo!


Uf, este capítulo me trajo problemas. Por una parte, habría sido muy dramático que los padres lo obligaran a estudiar Derecho y no le permitieran seguir con su sueño dorado de ser músico. Por la otra, en mi cabeza los señores Darcy son unos padres muy comprensivos y cariñosos. No obligarían a su hijo a estudiar algo que no le apasionara. En fin, jugué un poco con las espectativas de Darcy y la actitud de su padre. Espero que les haya gustado.

En lo personal, a la hora de elegir carrera, mis padres fueron mi mayor apoyo. Algunos de mis tíos y primos me miraron con cara de "tú estás loca; esas notas ¿y no entras a Derecho?", pero no les hice mucho caso. Letras me apasiona y disfruto mucho con lo que estudio. Aunque me altera que los hijos de las amigas de mi mamá me miren como diciendo "pobrecita, no le dio para más". Pero idiotas hay en todas partes. Y me fui del punto que me importaba: la vocación es algo muy bonito y todos los padres deberían entender que sus hijos no son una extensión de ellos mismos (y mucho menos forzarlos a estudiar algo que no les apasiona, como hizo un conocido de mis padres).

¡Muchas gracias a todos los que leen, en especial a quienes dejan reviews!

¡Hasta la próxima!

Muselina