Disclaimer: Los personajes y lugares que reconozcan son propiedad de Jane Austen y sus descendientes.
Y aquí vengo de nuevo. Y le toca el turno de entrada al villano de la historia; porque todo héroe tiene que tener un antagonista al que odiar con todo su ser. Que si no lo tiene, se hace aburrida la cosa, ¿no? Y el rival de Darcy es uno particularmente odioso y desagradable. Y por primera (y única vez) en esta historia, repito a la banda: Queen con "Another one bites the dust". ¿Por qué? Porque me gusta mucho, la canción pegaba bien y se me da la real gana.
Otro que muerde el polvo
La Real Academia de Música tenía una imponente fachada de ladrillos que dejó a Darcy sin aliento la primera vez que llegó frente a él. A su izquierda se alzaba el Royal Albert Hall (1). Algún día tocaría ahí, estaba seguro. Su sueño de ser un compositor exitoso acababa de empezar y estaba convencido de que sería el comienzo de la carrera de sus sueños. Con una sonrisa bailándole en los labios, se dispuso a cruzar el umbral de la Academia.
"Introducción a la teoría musical: sala A-42," leyó en uno de los papeles que le habían entregado cuando se había matriculado. Interiormente, se sentía listo para ponerse a saltar por los pasillos del lugar, pero no lo hizo. No pensaba llamar la atención de esa forma en su primer día. Con paso firme, se dirigió a la sala que marcaba el papelito.
Por un momento, se quedó parado en el umbral, observando a los pocos estudiantes que habían llegado hasta ese momento. A la mayoría de sus amigos del colegio les gustaba la música, pero nunca había estado rodeado de tantas personas a quienes les apasionaba la música tanto como a él. Gente que amaba tanto la música como para dedicarse a ella. La idea era ciertamente inspiradora.
Pensó en Verónica y en el estupendo verano que habían pasado juntos en Pemberley. Sólo pensar en las caricias robadas y los juegos escondidos tras las puertas de la vieja mansión familiar le daban ganas de correr a buscarla y llevarla a su piso para recorrer su figura una vez más. Pero suponía que ella también estaba a punto de entrar a clases en la escuela de economía de la Universidad de Londres, a sólo unas cuadras ahí. Ya recuperarían el tiempo perdido esa tarde cuando se vieran.
En ese momento, sintió como alguien le daba un fuerte empujón en el hombre.
—Muévete ya, idiota —Darcy apretó los dientes al reconocer esa voz. Sabía perfectamente quién era. Wickahm. El hijo del administrador de Pemberley; un tipo creído e insoportable. Darcy no podía tolerarlo porque era un matón con todos los trabajadores de la finca. ¿Qué mierda se le había perdido en la Real Academia de Música?
—¿Qué estás haciendo aquí? —fue lo único que logró decir.
—Oh, hola, Darcy —el otro joven esbozó una sonrisita que no le gustó nada al aludido —. Estudio música, por supuesto. ¿Acaso sólo los niños ricos pueden estudiar aquí?
Fitzwilliam arrugo la nariz. Sí, Wickham era un músico talentoso, eso no era secreto. Pero no se había esperado encontrarlo ahí porque sabía que había muchos músicos mejores. No era un mal intérprete, pero como compositor dejaba bastante que desear. ¿Cómo había entrado?
George le dirigió otra mirada que preguntaba sin palabras "¿ahora me dejas entrar?" De mala gana, Darcy cruzó el umbral de la sala y se dirigió a uno de los puestos en primera fila. Vi como su eterno rival le sonreía burlonamente una vez más y maldijo entre dientes. Nunca podría librarse de él.
A Darcy no le gustaban muchas cosas de su personalidad; entre ellas, su manía por ser siempre el mejor en todo. Pero en esos momentos, se dio cuenta de que su compulsión por ganar ahora tenía algo bueno.
Podría encargarse de aplastar esa mueca estúpida en el rostro del otro joven. Darcy nunca había sido violento o agresivo, pero el imbécil de Wickham llevaba mucho tiempo provocándolo. El hijo del administrador le despertaba unos sentimientos primitivos que el siempre compuesto señorito Darcy jamás se habría imaginado sentir.
Recordaba uno o dos momentos durante los veranos que había pasado con Verónica en Pemberly, en que había estado a punto de golpear a Wickham. Más de una vez había pillado a Wickham mirando a su novia de una manera que al heredero de los Darcy no le había gustado nada. La miraba como un lobo hambriento mira a su presa.
A Darcy es le hacía hervir la sangre, pero nunca había hecho nada; principalmente porque Wickham técnicamente era inocente. Él nunca había tocado a Verónica, pero la miraba como si quisiera comérsela. Y cada vez que encontraba esa mirada de lobo hambriento en los ojos del joven, Darcy sentía unos irreprimibles deseos de partirle la cara. Pero no lo había hecho.
Al ver la sonrisita de superioridad que se había formado en los labios del joven, Darcy decidió que se encargaría de borrar esa estúpida sonrisa de la cara de Wickham. Le iba a demostrar quién era el mejor.
Porque Fitzwilliam Darcy estaba decidido a hacer que el imbécil arrogante de George Wickham mordiera el polvo. Quizás así aprendiera a no mirar a las novias ajenas.
(1) Uno de los teatros más importantes de Londres.
¿Y? ¿Qué les pareció? El encantador señor Wickham ya ha hecho su aparición. ¿Qué hará este desgraciado para arruinarle la vida a Darcy?
¡Muchas gracias a todos los que leen esta historia, en especial a quienes comentan!
Muselina
