Disclaimer: Los personajes y lugares que reconozcan son propiedad de Jane Austen y sus descendientes.
Y aquí vengo con una viñeta más. Esta es más triste que las anteriores, la verdad. Confieso que sufrí escribiéndola. La canción de hoy es mi canción preferida de Bob Dylan: "Like a Rolling Stone". Una canción bonita y desgarradora, en cierto sentido.
Como una piedra rodadora (1)
Una bola de papel golpeó la pared de la habitación londinense de Darcy y rodó por el suelo hasta juntarse con otras que se arrumbaban en un rincón.
—Mierda —masculló el joven que estaba tirado de espaldas sobre la cama.
Llevaba más de cuatro meses intentando escribir una canción y no lo lograba. Lo único que venía a su mente era la imagen de su novia (ex novia, mejor dicho) besando a Wickham. ¿Cómo podía escribir si las notas que antes sonaban con claridad en su cabeza parecían haberse esfumado? ¿Dónde había quedado la pasión con la que podría haber encendido el aire hacía unos meses?
No, no podía escribir así.
Además, sus notas en la Academia se habían ido a pique junto con su creatividad; ya no era el mejor de su clase, se limitaba a cumplir con sus deberes y a interpretar lo que le decían que interpretara.
La música, que siempre le había apasionado, había perdido todo su atractivo. Él amaba la música pero ahora parecía lejana y secreta. Como si lo estuviera eludiendo. Ella siempre había estado con él y ahora lo había abandonado.
Como Verónica.
Aunque habían pasado más de cuatro meses desde el incidente con Wickham, Darcy creía que nunca lo olvidaría. Había estado enamorado de Verónica durante años, no podía olvidarla así como así. Y, si tenía que confesarlo, le dolía que ella ni siquiera hubiera intentado contactarse con él.
No podía seguir así. No podía quedarse donde estaba. Había elegido la Real Academia de Música porque era lo que le apasionaba. Pero ya no sentía nada. ¿Qué podía hacer?
Maldijo nuevamente al ver la montañita de papeles garabateados que se acumulaban a los pies de su cama. Fracaso tras fracaso. Un completo y absoluto desastre. Con otra maldición, se levantó y miró su reflejo en el espejo.
Se veía terrible.
Durante los últimos mese se había preguntado una y otra vez si estaba haciendo lo correcto. ¿Debía seguir en la Academia cuando ya no se sentía como antes? Esas dudas eran las que lo mantenían despierto a las tres de la mañana (2). Nunca antes había odiado tanto las noches.
Mierda.
Si ya no podía componer, no tenía sentido seguir estudiando música. Ya no era lo mismo.
Suspiró y se fijó en la montaña de cuadernos que descansaban sobre su escritorio. Tomó el primero y lo revisó. Las canciones que llenaban sus páginas le parecían haber sido escritas por otra persona. Con un gruñido de frustración, Darcy arrancó una a una todas las páginas del cuaderno, arrugándolas y tirándolas junto a los intentos fallidos de canción.
Siguiendo ese mismo impulso, tiró de golpe todo lo que estaba en su escritorio. Ni siquiera prestó atención al ruido que hizo el vidrio de la ampolleta al quebrarse. Se sentó de piernas cruzadas en el suelo y arremetió contra sus cuadernos; les quitó las páginas y las arrugó. Ya no las quería. Esas "canciones" eran parte del pasado. Eran rastros de un Darcy que ya no existía. Ya no eran suyas.
La destrucción fue lenta y metódica. Estuvo casi la mitad de la noche arrancando una a una las páginas de sus cuadernos, en completa oscuridad. Y, sorprendentemente, en ningún momento se arrepintió. Las dudas parecían haber quedado relegadas a un segundo plano mientras aniquilaba los vestigios de un pasado que era mejor olvidar.
Cuando terminó, el suelo de su habitación estaba cubierto de papeles. El lugar era un desastre.
Darcy guardaba algunas bolsas de basura en uno de los cajones de su escritorio; tomó una de ellas y empezó a meter puñados de papel en ella. Aún le faltaba un paso muy importante. Ya estaba decidido, eliminaría hasta el último rastro de esa tontería musical.
—Carajo —masculló al sentir como un trocito de vidrio se clavaba en su mano. Levantó el dedo herido y se quitó el resto de la herida. Un hilito rojo apareció, pero Darcy optó por ignorarlo. Ya sacaría un parche.
Se dejó caer junto a su cama, llevándose el dedo a la boca. ¿Estaba seguro de lo que estaba haciendo? Iba a borrar todo su trabajo de los últimos años. Eso era una decisión definitiva. Una vez que lo hiciera no había vuelta atrás.
Él estaba decidido. Su vida pasada se había transformado en un recuerdo demasiado doloroso como para soportarlo.
Tenía que irse y dejar todo eso atrás. Era la única forma en la que podría olvidarlo todo.
Con más cuidado que antes, terminó de meter en la bolsa los papeles que cubrían el suelo de la pieza.
No había nadie en los pasillos cuando salió de su departamento; probablemente porque eran más de las tres de la mañana. En lugar de usar el ascensor, bajó los doce pisos por las escaleras y salió por la puerta trasera del edificio. El conserje estaba muy ocupado roncando como para hacerle mucho caso.
En el pequeño callejón detrás del edificio estaban los botes metálicos de basura. La mayoría estaban ocupados, pero en una esquina Darcy vio uno vacío. Menos mal, no tenía ganas de estar levantando uno de esos botes y vaciándolo de basura. Se acercó al bote y vació la bolsa que llevaba en las manos, dejando caer los pedacitos de papel como nieve dentro del bote.
Era una noche fría helada de comienzos de otoño y Darcy sólo llevaba un sweater, pero no sentía frío. Su mente estaba concentrada en lo que iba a hacer, en nada más.
Después de vaciar la bolsa, sacó una caja de fósforos de su bolsillo. Los había tomado de la cocina antes de salir, muy seguro de lo que estaba a punto de hacer.
Sin embargo, antes de encender una cerilla, dudó. Era el punto de no retorno. Pero ya había decidido cuál sería su camino después de eso. La música ya no era lo suyo. Apretando los labios, encendió un fósforo y lo dejó caer dentro del basurero. Lo hizo varias veces, hasta ver como el humo empezaba a salir del bote.
Las llamas no se demoraron mucho en aparecer, iluminando brevemente la cara del joven, quien se volteó rápidamente y entró al edificio.
Ya estaba hecho.
Por primera vez en muchos meses, Darcy durmió sin sueños. Y cuando despertó lo agradeció con todo su ser. Al menos así no se volvería loco.
Tras lavarse la cara para despejarse un poco, Darcy tomó su celular y marcó el número de su padre.
—Papá —dijo sin más dilaciones al oír como su padre contestaba.
—¿Pasa algo, hijo? Suenas mal —fue la respuesta del señor Darcy. Últimamente su hijo no parecía estar muy bien. Él sólo sabía que había terminado recientemente con su novia.
—No es nada, no te preocupes —contestó él —. Sólo es que me di cuenta de que la música no es lo mío. ¿Crees que Oxford aún me acepte?
(1) Traducción literal del título de la canción que inspira este capítulo, que a su vez proviene del refrán inglés "A rolling stone gathers no moss", que vendría a significar algo así como: "una piedra rodadora no junta musgo" y se refiere a esas personas que siempre están cambiando de lugar, sin raíces o ataduras. Para terminar, quiero decir que los refranes son un dolor de cabeza para los traductores.
(2) "Las tres de la mañana": la hora maldita. Esa hora en la que todas tus inseguridades y temores aparecen para joderte un rato (no hay una palabra más bonita para eso). En uno de mis libros preferidos cuando chica, "Emily de la Luna Nueva", la protagonista hablaba de la sensación de "tres-de-la-mañana" y siempre me ha parecido una imagen muy clara.
Y la historia acaba de dar un giro importante: Darcy deja la música y se va a Oxford. La verdad es que la depresión (que es lo que tiene Darcy en estos momentos) puede hacer estragos con la creatividad en algunas personas (aunque también puede fomentarla, depende del caso y de la razón) y uno sólo quiere huir de dónde está y olvidarse de todo. Así de complicado es el tema.
Esto del bloqueo creativo de Darcy es muy importante para la otra historia. Hasta me permití hacer un guiño a una historia que me inspiró para la historia larga, RENT, un musical de Broadway. Y no digo más, que revelo mucho.
¡Gracias a todos quienes leen esta historia! En especial a quienes han dejado review o la han agregado a sus favoritos.
¡Hasta la próxima!
Muselina
