Disclaimer: Los personajes y lugares que reconozcan son propiedad de Jane Austen y sus descendientes.
Pido disculpas por haberme ausentado estos últimos días; se me juntaron dos pruebas y un ensayo que tenía que entregar y claro, me he pasado toda la semana estudiando como mala de la cabeza. Espero que al menos me haya ido bien, mira que ni respiré por esas dos pruebas.
En fin, vuelvo con otra viñeta, también triste. Está inspirada en la canción "Sister Christian" de Night Ranger, que fue escrita por Kelly Keagy (el baterista de la banda) en honor a su hermana, Christie. Por lo tanto, tenemos a Darcy actuando como hermano-mayor-sobreprotector aunque para mí, tiene toda la razón. En fn, juzguen ustedes.
Hermanita
El verano entre el segundo y el tercer año de Fitzwilliam en Oxford fue bastante inusual para la familia Darcy. Mientras el hijo mayor se mostraba cada día más serio y hosco, la hija menor se estaba volviendo retraída y silenciosa, cuando siempre había sido alegre y ruidosa. Los señores Darcy no sabían qué pensar de los cambios que se habían operado en sus hijos, pero no querían insistirles demasiado. Los conocían bien y sabían que la mejor forma de hacer que se cerraran era haciendo demasiadas preguntas. Así es la vida, los jóvenes siempre piensan que los adultos nacieron viejos.
Por su parte, Fitzwilliam estaba demasiado encerrado en sí mismo como para notar los cambios de su hermana. Se pasaba los días caminando solo por el campo o leyendo en la antigua (y maravillosa) biblioteca de Pemberley. Parecía que estaba intentando mantener a todo el mundo a distancia, escondiéndose de todos.
El joven señor Darcy sabía que sus padres no eran los culpables de la rabia y la frustración que lo embargaban. Él había tomado la decisión de abandonar la Academia y entrar a Oxford por sus propios medios. Nadie lo había obligado.
Aún así, se sentía miserable. Llevaba más de dos años sin poder escribir una miserable canción. Y sabía que tenía que hacerlo. Si lograba escribir esa canción, todo cambiaría. Estaba seguro de ello. Si hubiera seguido en la Academia, su vida habría sido una serie de frustraciones y fracasos y tampoco habría podido componer ESA canción.
Su inspiración se había ido junto con Verónica.
A veces, Darcy pensaba que el recuerdo de su primera novia (por cursi que sonara, eso contaba para él) nunca desaparecería. Que siempre estaría ahí, recordándole lo mucho que la había querido y lo estúpido que había sido al confiar en ella.
Ese verano la había visto un par de veces; sus padres aún eran amigos y la finca de los Harrington no quedaba muy lejos de Pemberley. Sabía que ella ya no estaba con Wickham (había escuchado algunas conversaciones al respecto en el pueblo) y en una o dos ocasiones la había pillado mirándolo en el pueblo. Todas esas veces, Darcy había rehuido su mirada. No había podido olvidarla —ni sabía si quería hacerlo—, pero tampoco quería acercarse a ella de nuevo. La idea le dolía de una manera que parecía casi irreal.
Darcy suspiró mientras entraba a la casa de sus padres. Después de la cena había decidido caminar un poco por el parque de Pemberley, que siempre había sido su lugar favorito en el mundo. Ya había oscurecido cuando decidió volver.
Un sollozo apagado llamó su atención mientras subía las escaleras a su habitación; los ruidos provenían de una pequeña figura sentada en el rellano de la ventana saliente.
—¿Georgie?
—¡Déjame sola! —exclamó la joven al verse descubierta. A la luz de la luna que entraba por el ventanal, Darcy pudo ver que el rostro de su hermana estaba cubierto de lágrimas.
—¿Te pasó algo? —se acercó a su hermana, pero ella lo rechazó con un leve empujón.
—No quiero hablar de eso, no insistas —protestó débilmente la muchacha. Ignorando sus gruñidos, su hermano se sentó junto a ella en el asiento de la ventana y la abrazó sin decir nada —. De verdad no quiero —insistió.
Los dos hermanos se quedaron en silencio por unos momentos, hasta que Georgiana rompió el aire de la noche con unas palabras.
—Yo pensé que él me quería —murmuró apoyada contra el pecho de su hermano mayor. El corazón de Darcy se detuvo al oír eso. ¿Georgie estaba llorando por un chico? —Pensé que si hacía lo que él quería hacer, él se quedaría conmigo —la muchacha estalló en sollozos y Darcy apretó aún más los dientes.
Sabía muy bien lo que su hermana estaba implicando. Algún hijo de puta había convencido a su hermana de acostarse con él y la había botado como si fuera un calcetín viejo. Y ese imbécil se las vería con él apenas descubriera de quién se trataba.
Por el momento, no tenía más opciones que quedarse junto a su hermana, abrazarla y decirle que todo estaría bien. Es un golpe duro cuando vemos que no todo el mundo es de fiar, y Georgie acababa de darse de cara contra el suelo. Como hermano mayor, lo mejor que podía hacer era abrazarla y decirle que no todos los hombres eran así.
-o-
El pub de Lambton era un lugar bastante frecuentado en verano. Los jóvenes hijos de las familias que poseían fincas en los alrededores del pueblo solían visitarlo junto con sus amigos invitados por el verano y era conocido por ser un lugar agradable donde se podía pasar un buen rato.
Esa noche, como casi todas las noches del verano, el lugar estaba lleno. Pero Darcy no estaba ahí para socializar con nadie, por lo que atravesó el local a paso firme, ignorando de plano a todos los que estaban ahí.
Wickham estaba ahí, apoyado en la barra y coqueteando descaradamente con unas chicas que estaba sentadas en una de las mesas. Darcy apretó los puños al ver esa escena; se moría de ganas de decirles a esas chicas lo que ese imbécil era capaz de hacer. Pero no estaba ahí por eso, tenía algo mucho más importante que hacer.
—Tú y yo. Afuera. Ahora —masculló, tomando bruscamente a Wickham del hombro y encarándolo.
—Hey, tranquilo —el otro esbozó una sonrisita sardónica —. No es necesario recurrir a la violencia.
—A la calle, animal —fue la única respuesta de Darcy.
Wickham sonrió nuevamente y su oponente se sintió aún más irritado ante ese gesto.
—Si eso es lo que quieres —Fitzwilliam no esperó a que el joven añadiera algo más, sino que lo tomó del brazo y lo arrastró fuera del pub hasta la calle —. ¿De qué quieres hablar, Fitzwilliam? —hizo un fuerte énfasis en el nombre de su rival, sabiendo que él lo detestaba.
La respuesta de Darcy no fue la que Wickham esperaba. En lugar de una sarta de insultos, el joven le propinó un sonoro puñetazo en pleno rostro.
—¿Por qué ella? —espetó, antes de darle otro golpe —. ¡Hijo de puta! ¡Ella es sólo una niña!
—Una niña que prácticamente se me tiró encima —respondió el otro. Aún con la cara algo magullada y la nariz sangrante, el arrogante chico nunca perdía las ganas de bromear. Darcy odiaba cada vez más esa sonrisita estúpida que mostraba.
—¿Cómo te atreves, pedazo de mierda? —dijo el joven entre dientes —. Tú la manipulaste, imbécil. Le mentiste y te aprovechaste de que ella es pequeña y vulnerable.
—Oh, qué bonito. El joven señor Darcy defiende el honor familiar —Wickham parecía haber aprendido algo desde su última pelea y le devolvió a Darcy un fuerte golpe en las costillas, que hizo que el joven se doblara en dos de dolor —. ¿Piensas que tu hermanita es una princesita inocente? Déjame que te desengañe, querido —el tono del joven era burlón y Darcy no quería oír lo que diría a continuación. Sacando fuerzas de no sabía dónde, se abalanzó sobre Wickham y lo tiró al suelo.
—¡Cállate, hijo de puta! —le gritó una y otra vez mientras le daba puñetazos al otro tipo en la cara. Quería dejarle muy en claro que nadie se metía con su familia. Nadie. Se sentía dominado por una furia animal, que nunca había sentido.
Sólo recobró la consciencia cuando dos tipos lo agarraron y lo separaron de Wickham. Pudo ver que el rostro del otro chico estaba amoratado y sangrando y en el fondo de su ser, Darcy se sentía un poco avergonzado por su actitud. Sin embargo, no pudo reprimir unas últimas palabras dirigidas a su enemigo.
—¡Ni te atrevas a acercarte a ella nuevamente, cabrón!
Nadie hería a su hermanita menor y se salía con la suya.
Debo confesar que creo que Darcy se controló demasiado con el tema de Wickham y Verónica. Ahora, cuando la afectada es su adorada Georgie, no tiene límites. Me encanta que sea así con su hermana, no lo niego. Me parece adorable y todo eso; seguro que es porque no tengo un hermano mayor (soy la más grande de seis hermanos) y siempre quise uno. Él sería el mejor hermano mayor de la vida, ¿no?
En fin, muchas gracias a todos los que leen esta historia, en especial a quienes me han dejado reviews o agregado esta historia a sus alertas/favoritos. ¡Muchísimas gracias!
¡Hasta la próxima!
Muselina
