Disclaimer: Los personajes y lugares que reconozcan son propiedad de Jane Austen y sus descendientes.

Acá vengo (un poco fuera de horario, pero qué se le va a hacer) a traerles la penúltima viñeta. Ahora, inspirada por la canción "Just Like Paradise" de David Lee Roth, que siempre he asociado con encontrar el lugar en que uno pertenece. Darcy, de una forma u otra, ha llegado al lugar donde debe estar y aunque no sepa muy bien qué está haciendo, sabe (aunque sea a un nivel inconsciente) que está donde debe estar.

Como el paraíso

—¡Ya estamos aquí! —exclamó Bingley sacudiendo el brazo de su amigo para que viera por la ventana del bus —. Estamos en Liverpool.

Darcy miró por sobre la cabeza de su compañero, que estaba con la cara pegada al vidrio. Su primera impresión de Liverpool no fue nada especial: era una ciudad llena de edificios, como cualquier otra. ¿Y ahí se suponía que tenía que recuperar la inspiración perdida? Quizás Bingley estaba completamente equivocado y todo el asunto estaba condenado a ser una decepción en una larga lista.

Las dudas lo acosaron mientras veía como el bus se detenía en el terminal de buses. ¿Sería muy tarde para arrepentirse y volver a Oxford?

Sí lo es, se respondió a sí mismo. Ya era muy tarde porque estaba a punto de bajarse del bus y empezar una vez más. Ya debería haberse acostumbrado a comenzar de cero, parecía que se estaba volviendo uno de sus hábitos. Ya había iniciado esta locura, lo mejor que podía hacer era seguir adelante.

Su amigo le dio un empujoncito para indicarle que debían bajar del bus. Darcy cogió su mochila, su bolso y su guitarra y lo siguió por el estrecho pasillo.

—¿Tienes idea de a dónde debemos ir ahora? —preguntó Fitzwilliam mientras ambos atravesaban las puertas del terminal y empezaban a caminar por una de las calles —. ¿Ya viste dónde vamos a vivir?

—No —respondió Charles sin arrugarse —. Pensaba verlo ahora, me dijeron que la calle Harrison tiene muchos edificios viejos, con departamentos baratos. Y no queda lejos de las oficinas de la revista donde quiero trabajar y por lo que sé, está de moda entre la gente de nuestra edad.

Fitzwilliam suspiró. No debería haber confiado con que su amigo hubiera sido responsable con algo así. Bingley era un buen tipo, pero solía tener la cabeza en las nubes cuando se trataba de cosas prácticas. Aunque, a decir verdad, él tampoco se había preocupado de nada de eso. Entre comunicarles a sus padres que dejaría (de nuevo) los estudios, hacer los trámites para cancelar la matrícula y vender algunas cosas (libros, muebles y otras cosas) para tener algo de dinero extra, no había tenido nada de tiempo. De hecho, se había ido sólo con lo indispensable. Aunque no lograra escribir esa canción que había estado revoloteando por su cabeza, su aventura en Liverpool será ciertamente una experiencia diferente.

—¿Qué propones que hagamos ahora, entonces?

—Para empezar, muero de hambre —contestó Bingley mirando a su alrededor —. ¿Por qué no buscamos un café donde comer algo? Podemos comprar un periódico y revisar los avisos de propiedades.

Darcy se encogió de hombros y siguió a su amigo por la calle. La ciudad no parecía ser nada especial; era igual a todas las ciudades que conocía. Llena de gente que asistía a sus trabajos y adolescentes arrastrando los pies para ir a clases.

—¡Mira! —Bingley señaló con el dedo a varios puntos a su alrededor.

Al otro lado de la calle veía a un joven de su edad haciendo caricaturas de los distintos paseantes, una muchacha estaba haciendo trucos de magia en una mesita y un hombre barbudo estaba tocando la guitarra en una esquina.

Darcy reconoció una canción de los años ochenta que siempre le había gustado mucho.

Esto es como vivir en el paraíso.

Aún era temprano por la mañana y el movimiento era algo escaso. Pero podía ver como poco a poco se iban abriendo las tiendas que exponían pañuelos indios de todos los colores, chicas que iban acomodando ropa colorida en colgadores que sacaban a la calle. Seguramente, era ropa vieja y usada, pero se veía con estilo y estaba limpia.

Había tenido tantas dudas acerca de esto. Se lo había preguntado una y otra vez y siempre llegaba a la misma conclusión: era lo mejor que podía hacer. A ratos, una voz en su mente le decía que era una mala idea, que mejor se quedara donde estaba. Le repetía una y otra vez que fracasaría en Liverpool como había fracasado en otras partes.

Pero, de una forma que no lograba comprender del todo, Darcy se sintió cómodo. No recordaba haberse sentido así en ningún otro lugar (con la excepción de Pemberley, pero aún así era algo diferente). No se parecía en nada al mundo en que había crecido por tantos años. Era distinto.

Distinto e interesante. Bingley podría tener razón; quizás podría volver a componer y escribir canciones. Tal vez, irse de Oxford no había sido un error después de todo.

Estaba donde debía estar. De eso estaba seguro.

—¿Te parece si entramos a ese café? —preguntó Bingley, señalando uno que se encontraba al otro lado de la calle.

Su amigo asintió y sonrió.

Liverpool no estaba tan mal. No pensaba volver atrás.


Primero que nada, si van a Liverpool, no se gasten buscando la calle Harrison: es un invento mío para homenajear al señor George Harrison cuando se acaban de cumplir once años de su muerte y que era (como los otros tres) originario de Liverpool.

Lo segundo, esta es la última viñeta de la historia oficial: ¿se pueden imaginar a quién conocerán al entrar a ese café? De hecho, es justo ahí cuando empieza la otra historia. (Por cierto, tendrán que esperar un poco para leer esa historia porque aún estoy trabajando en la estructura y en algunos detalles, pero espero poder empezar a subirla en Enero).

Y lo tercero: ¿recuerdan que hace unos capítulos dije que haría un sorteo para que una de ustedes eligiera una canción? Pues ya lo hice con los nombres de todos quienes dejaron reviews firmados (lo siento por quienes escriben como invitados) y la seleccionada fue: maitam. Me comunicaré por MP contigo para que me digas qué canción quieres. Recuerda que el requisito es que sea de una banda que haya empezado su actividad a más tardar en los años noventa.

¡Muchas gracias a todas las que han dejado reviews, a quienes han agregado la historia a sus favoritos y a los que leen desde las sombras!
Ha sido un placer.

¡Nos vemos en el bonus-track!

Muselina