Autora: annako

Disclaimer: Tristemente, yo no poseo Kyou Kara Maou, porque si así fuera, Yuuri y Wolfram no serían sólo amigos :P

Advertencias: er... no muchas advertencias, sólo me gustaría decir que este es un fic chicoxchico, no te gusta, no leas.

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Wolfram sólo estaba bajando por el corredor cuando tres criadas aparecieron repentinamente en la esquina, riendo nerviosamente. Se detuvieron precipitadamente cuando casi chocaron contra el rubio príncipe Mazoku, y rápidamente sacudieron sus cabezas en una disculpa.

.- Sumimasen, Su Excelencia! –gritaron, y Wolfram parpadeó antes de dejar salir un sorprendido ruido de afirmación. Con eso, las criadas le sonrieron brillantemente.

.- Su Excelencia, por favor disculpe nuestra rudeza, pero debemos encontrar a el señor Günter.

.- ¿Eh? ¿Para qué? –preguntó Wolfram sospechosamente. No era usual que meras criadas estuvieran buscando a Günter. Las criadas se miraron las unas a las otras brevemente antes de contestar.

.- La señorita Anissina nos dijo que le dijéramos que su Heika lo necesita.

.- ¿QUÉ? –casi gritó Wolfram, y las tres criadas se encogieron visiblemente. Lamentándolo instantáneamente, bajó la voz-. ¿Está aquí?

.- La c-cocina –tartamudeó una de las criadas valientemente, y las otras dos sacudieron la cabeza en acuerdo.

Wolfram frunció el ceño y asintió-. Sigan –contestó, y observó a las nerviosas tres correr hacia el cuarto de Günter. Cuando la última de sus coloridas faldas desapareció en la esquina, Wolfram se dirigió a la cocina, con su paso acelerado notablemente.

Yuuri. ¿Qué demonios estás haciendo allí?

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El susodicho Maou estaba encogido en un rincón de la cocina, tratando de poner la mayor distancia posible entre él y el horno azul de Anissina, con una expresión de horror en su rostro. El horno se había movido, por alguna razón desconocida, e imágenes de un horno encantado habían flotado a través de la mente de Yuuri, provocando que se encogiera más contra la pared.

.- ¡A-Anissina! ¡Tu horno! ¡Se movió! –gritó, y Anissina sonrió brillantemente ante su observación.

.- ¡Heika! Es usted de hecho muy astuto –declaró como sabihonda-. ¡Este de hecho no es un horno ordinario!

Por supuesto, pensó Yuuri sombríamente. ¿Qué clase de horno ordinario se mueve?

.- De hecho, este es el primer horno que cocina todo mientras tú te sientas y descansas –exclamó con orgullo. Yuuri la miró incrédulamente.

.- De-Demo... Si vas a cocinar algo especial para alguien, ¿no sería mejor cocinarlo tú mismo? –preguntó. Conrad rió suavemente.

.- Tú seguro que sabes cómo tratar a un amante –dijo, y la cara de Yuuri se volvió roja.

.- ¡N-NO! ¡Eso no es lo que quería decir! –chilló en defensa-. Es sólo que… bueno… ya sabes… es más considerado dar regalos que tú mismo hiciste!

.- Mm hhmm –Anissina asintió, y a Yuuri le cayó una gota de sudor.

.- No digas eso... Es en contra de tu invención de todos modos –murmuró él.

.- Heika, tú eres de verdad un rey considerado, ¿no? –dijo Anissina, y Yuuri se sonrojó de vergüenza, rascándose la cabeza.

.- Ahahah, bueno…

.- ¡Eso es por lo que esta invención fue hecha! Fue hecha para ayudarte a cocinar mientras tú te las arreglas para hacer el tema de la torta y las galletas! –gritó, su voz elevándose con excitación y sus ojos azules brillando. Instantáneamente voló hacia su horno y presionó un brillante botón rojo, y la máquina terminó sus raros movimientos y quedó quieta.

.- ¿Qu-Quéee? –Yuuri saltó a modo de objeción.- ¡Espera, yo nunca dije que quería cocinar…! ¿Y cómo sabías que necesitaría esta invención antes de que siquiera escucharas mi conversación con Conrad! –se volvió hacia Conrad, una mirada de "Ayúdame!" cruzó su rostro. Conrad le devolvió una sonrisa.

.- Estoy seguro de que todos estarían más que felices de recibir torta y galletas del Maou –dijo gentilmente. Yuuri gruñó, finalmente admitiendo la derrota. La sonrisa gatuna de Anissina pareció crecer al escuchar el gruñido de Yuuri.

.- ¡Perfecto! –dijo ella alegremente, y la puerta se abrió de golpe. Günter entró rápidamente, sus ojos ensanchados por el temor y el miedo por su Maou, respirando pesadamente por la prisa que había tomado para llegar hasta allí en tiempo récord.

.- ¡HEEEEEEEEIKAAAAAAAA! –gritó, y saltó hacia Yuuri. Yuuri saltó cuando Günter lo agarró y lo abrazó fieramente, mientras lágrimas de felicidad corrían por la cara del mayor-. ¡ESTOY TAN CONTENTO DE QUE ESTÉS BIEN! ¿ESTÁS HERIDO EN ALGÚN LUGAR? ¿QUÉ PASÓ? ¿QUIÉN TE ATACÓ?

.- Eheheh... ¿de qué hablas, Günter? Nadie me atacó… -respondió Yuuri vergonzosamente, acariciando a Günter, tratando de confortar al sollozante hombre. Anissina lo alcanzó, con un brillo peligroso en los ojos.

.- Yo te llamé, Günter –dijo ella, y Günter liberó a Yuuri recelosamente y estrechó su cara de cesante preocupación-. No te preocupes –dijo Anissina-. No es nada peligroso. Sólo necesito que me ayudes a testear mi más reciente invención.

Günter pareció más preocupado aún.

.- Para su majestad –dijo Anissina instantáneamente, tomando ventaja de la obvia obsesión de Günter sobre el Maou. Los ojos de Günter de inmediato brillaron, y rápidamente asintió en acuerdo.

.- Si su Majestad así lo quiere –respondió, y galantemente se acercó al ahora tembloroso horno, humeando y zumbando-. ¿Para qué se me necesita?

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Wolfram se detuvo frente a las puertas de la cocina. Recordando como un Günter apenas visible corrió pasándolo hacia la cocina, sus labios se convirtieron en una fina línea. Tomando un profundo respiro, tocó la puerta y se congeló, oyendo la voz de Yuuri flotando dentro.

.- ¡No! ¡No!

Una voz más fuerte lo siguió.

.- Hohoho, Heika ¿cuándo vas a estar listo para hacerlo?

.- ¡No ahora! ¡N... No estoy listo!

Instantáneamente, el corazón de Wolfram se salteó un latido, y le nació la ira. Imágenes censuradas de cómo Yuuri podría ser forzado a eso corrieron por su mente, y esta vez, sin duda, abrió la puerta de golpe.

.- ¡YUU---! –gritó, y su grito se ahogó. El aire era pesado con partículas flotantes de harina blanca, y el lugar entero estaba revestido con restos de blanco. Una máquina azul rugió en el centro, arrojando harina de su puerta. Un Yuuri cubierto de harina, horrorizado, estaba parado cerca, sujetando lo que parecían huevos y manteca, y la mitad del cuerpo de Anissina estaba encima del horno para evitar que abriera la puerta.

.- ¿Qué... qué está pasando aquí? –demandó Wolfram audiblemente antes de empezar a toser. A su voz, Yuuri levantó la vista, con un rostro culpable que hacía parecer que Wolfram lo había atrapado haciendo algo ilegal.

.- ¡Wolfram…! –gritó, y empezó a toser. Anissina levantó la vista y saludó con la mano al confundido prometido antes de volver a sujetar el horno.

Los ojos esmeralda de Wolfram escanearon el lugar antes de detenerse en un Günter de aspecto exhausto, que parecía pegado al horno azul de destrucción masiva. Instantáneamente, Wolfram entendió, y le dirigió una mirada de miedo a Anissina.

.- ¿Por qué están todos dirigiéndome esa mirada? –demandó ella como réplica, e hizo un gesto a Yuuri para que pusiera los ingredientes. Yuuri rápidamente arrojó los huevos y la manteca en el horno, y ella golpeó la puerta para que se cerrara.

.- ¡Está funcionando! –gritó ella triunfalmente, y los tres hermanos y Yuuri miraron el horno sin poder creerlo. El horno dio una última sacudida y calló en silencio.

.- Hm, parece que hay un problema con Comida-Deliciosa-Kun –dijo Anissina pensativamente.

BOOM.

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Gwendal saltó al oír una enorme explosión proveniente del ala izquierda del castillo. Inmediatamente saltó a sus pies y se apresuró a la cocina, las líneas y arrugas se multiplicaban en su cara.

Llegando a la escena, se quedó parado con horror al mirar la destruida cocina, restos de huevo, manteca derretida y harina quemada en el piso y las paredes. Humo negro salía de la habitación, y una pequeña multitud de habitantes somnolientos del castillo crecía lentamente fuera de la puerta, curioseando.

.- ¿Qué significa esto? –rugió, y los cuatro culpables de adentro lo miraron con miedo.

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Yuuri le dio un repaso final a la limpia pared y se secó la frente, retrocediendo para admirar su trabajo. Había pasado horas limpiando la habitación con las tres criadas, insistiendo al resto que era su culpa que ese desastre fuera causado y no sería justo dejar a las criadas solas a limpiarlo.

Wolfram concordó a regañadientes, no antes de discutir que era indigno que un Maou limpiara la cocina. Günter había admirado a Yuuri por su consideración, y estuvo a punto de ofrecer su ayuda cuando Conrad lo silenció con un movimiento de cabeza, y los dos lo dejaron con rostros sabihondos. Anissina tomó la máquina, prometiendo un Comida-Deliciosa-kun v.2 y se llevó el horno a su laboratorio, dejando a los dos prometidos solos con las criadas.

Suspirando, Yuuri alcanzó otro rincón sucio de la cocina antes de darse cuenta que las tres criadas habían desaparecido. Ligeramente confundido, se volteó hacia un contrariado Wolfram, que fregaba el suelo.

.- ¿Dónde están las...? –comenzó, y Wolfram lo miró.

.- Fueron a buscar más agua limpia –murmuró, y volvió al piso. Yuuri se pausó, y después de un momento de pausa para asegurarse de que realmente estaban solos, volvió con Wolfram.

.- Esto es tan indigno –oyó a Wolfram murmurar, y sonrió para sí mismo.

.- Lo siento, Wolfram –se disculpó, y Wolfram suspiró, sentándose.

.- ¿Qué intentabas de todos modos? –preguntó, y Yuuri desvió la mirada sintiéndose culpable.

Sintiendo una punzada de molestia y sospecha, los ojos esmeraldas de Wolfram ardieron mientras miraba un lado de la cabeza de Yuuri. Yuuri se inquietó, luciendo más y más incómodo. Finalmente, Wolfram desvió la mirada.

.- Olvídalo, no quiero saberlo –concluyó, y fregó el piso más fuertemente. Yuuri rápidamente volteó la cabeza hacia Wolfram y abrió la boca para objetar, sólo para ser interrumpido por el sonido de las tres criadas volviendo con tres enormes baldes de metal.

.- Volvimos… ¿oh? –la criada con lentes miró una y otra vez al Maou y su prometido, y notó la corta distancia entre ambos-. ¿Interrumpimos algo?

Con eso, un leve chillido surgió de las criadas, y el rostro de Yuuri enrojeció.

.- N-no, eso no es... –lloriqueó, y saltó ante el fuerte ruido de un cepillo cayendo al suelo. Mirando de regreso a Wolfram, su prometido estaba saliendo de la cocina, su cepillo tirado en el suelo y olvidado. Yuuri se quejó. Las criadas parecían preocupadas, y una de ellas estaba cerca de las lágrimas.

.- Heika… Lo siento, fue mi culpa… -tartamudeó, y Yuuri rápidamente sacudió la cabeza y sonrió.

.- ¡No, no lo es! Wolfram es así todo el tiempo –respondió rápidamente, y trató de confortarla riendo. Las criadas parecieron alegrarse un poco con su amabilidad, y volvieron a limpiar el resto de la cocina.

Algunas veces, pensó Yuuri irritado, Wolfram se puede poner celoso muy fácilmente.

Faltaba un buen rato hasta que finalmente hubieran terminado, y el sol estaba alto en el cielo cuando lo hicieron. Oyendo a su estómago gruñir, Yuuri recordó que no había desayunado nada, y se levantó.

.- ¿Quieres que cocinemos algo para ti? –preguntó una de las criadas agradecidamente, y él sacudió la cabeza.

.- No, estoy bien –dijo con una sonrisa-. Me gustaría hacer algo por mi cuenta primero.

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Wolfram frotó su caballo, un poco más fuerte de lo que era su intención, ganándose un quejido de indignación. Acariciando a su caballo como disculpa, apretó los dientes.

Ese Yuuri siempre lograba llegar hasta él.

.- Su Excelencia, ¿prefiere que nosotros atendamos a su caballo…? –preguntó uno de sus acompañantes, y Wolfram sacudió la cabeza fieramente.

.- No se preocupen por mí –replicó, y el acompañante obedeció y retrocedió. Wolfram entonces procedió a añadir la montura a su caballo, murmurando sobre cierto prometido traicionero.

Un segundo acompañante dio un paso adelante y se aclaró la garganta.

.- Su Excelencia… -empezó, y Wolfram le disparó una mirada.

.- ¡No me molestes! –gritó. El acompañante retrocedió.

.- Pero Su Excelencia, es su hija Greta.

La expresión firme, tensa de Wolfram inmediatamente se relajó y suspiró y asintió. Liberando a su caballo y asintiendo a sus acompañantes para remover la montura, salió del establo. Greta lo miró, con una expresión triste en su rostro.

.- ¡Wolfram…! –gritó, y corrió y lo abrazó por la cintura. Wolfram se congeló un segundo, y luego acarició su cabello.

.- ¿Qué pasa, Greta? –preguntó, y ella lo miró con una sonrisa.

.- ¡Al fin te encontré! –dijo ella excitada, y lo tomó de la mano. Wolfram la siguió de regreso al castillo, parando de vez en cuando para hacerle más fácil tenerlo agarrado.

.- ¡Tomemos el desayuno juntos! –dijo ella alegremente, y Wolfram se detuvo, provocando que su hija casi se cayera por la abrupta detención.

.- No voy a comer con Yuuri –dijo, y rápidamente cambió su tono cuando Greta lo miró consternada-. Lo siento –dijo rápidamente, tratando de sonar bien-. Pero realmente no quiero hablar con él ahora.

.- Oh... –Greta miró el piso, y Wolfram se maldijo silenciosamente por herirla-. ¿Puedes leerme una historia? –preguntó finalmente, y Wolfram suspiró antes de aceptar. Sus ojos brillaron, y cambió su dirección dirigiéndose hacia el cuarto, y lo empujó dentro.

.- ¡Léeme este libro! –dijo, y empujó un viejo libro de cuentos con tapa de cuero a sus manos. Wolfram asintió y se sentó en la silla, y se sorprendió un poco cuando Greta lo jaló del brazo, sacudiendo la cabeza.

.- Siéntate en la cama –insistió, y Wolfram le dirigió una mirada a la cama escépticamente-. Así será más cómodo –se apresuró en agregar, un poco demasiado rápido, y Wolfram levantó una ceja antes de quejarse.

Las cosas que haría por ella... pensó con un suspiro, y se sentó encima del suave colchón. Apenas había abierto el libro y empezado a leer cuando Greta exclamó fuertemente-. ¡NECESITO HACER PIPÍ! –y corrió fuera del cuarto.

A Wolfram le cayó una gota de sudor y miró a la ahora medio abierta puerta. ¿Qué está tramando? Se preguntó, y sacudió la cabeza. Los segundos pasaban, y luego un minuto, y fue diez minutos después cuando se levantó con un gruñido de exasperación.

La puerta se abrió del todo, y un incómodo Yuuri se aventuró dentro, llevando una bandeja cubierta por un trapo. Wolfram se congeló, y le disparó a Yuuri una mirada gélida. Yuuri le sonrió avergonzadamente en respuesta y gesticuló hacia la bandeja.

.- ¡Sorpresa! –dijo alegremente, y pareció encogerse un poco al ver a Wolfram fuera de la cama-. Se suponía que iba a ser un desayuno en la cama…

.- ¿De qué hablas? –demandó Wolfram, impactado de que Yuuri estuviera allí, a pesar del hecho de que por dentro comenzaba a sentirse cálido-. ¡Es en la mitad del día!

Yuuri dirigió una mirada rápida a la ventana y rió nerviosamente-. ¡Así es…!

Wolfram sintió que su tenso cuerpo se suavizaba contra sus deseos. La idiotez de Yuuri siempre hacía que Wolfram cayera en sus encantos. Se sentó de nuevo en la cama rudamente-. Más vale que este desayuno valga la pena –dijo a regañadientes, sus ojos esmeralda ligeramente expectantes. La sonrisa incómoda de Yuuri creció a una sonrisa de agradecimiento, y caminó y posó cuidadosamente la bandeja en el regazo de Wolfram. La destapó con orgullo, y Wolfram miró la bandeja de desayuno.

Un plato lleno de huevos y salsas, con una pila de 15 panqueques a un lado. Un gran vaso de jugo de naranja inclinado peligrosamente, y Wolfram estiró una mano para equilibrarlo. Yuuri le dirigió una mirada tímida antes de sentarse al lado de él.

.- Yo hice esos –dijo suavemente-. Porque... bueno, luego de la invención de Anissina…

Con eso, los dos prometidos se encogieron.

.- Yo no quería exactamente confiar en una máquina para hacer el desayuno –dijo Yuuri finalmente-. Pero fue también porque, en primer lugar, Anissina sugirió que te hiciera algo bueno para comer. Es por eso que es mi culpa que la máquina estuviera ahí…

Wolfram miró el plato, y el sentimiento cálido de su cuerpo amenazó con lágrimas por venir. Yuuri era muy amable con él, incluso aunque él se había ido y le había dejado el resto de la cocina para limpiar sin escucharlo. La calidez de la amabilidad de Yuuri quemaba a Wolfram, y sintió que su rostro ardía de vergüenza.

.- …G-Gracias... –dijo Wolfram finalmente, y cogió el tenedor/cuchara. La mano de Yuuri repentinamente tocó la de Wolfram, y se congeló.

.- Lo hice para nosotros dos –dijo Yuuri, y Wolfram volvió a sentir su rostro arder. Yuuri retiró su mano rápidamente, tragando saliva.

.- E-Era todo lo que quedaba en la cocina –tartamudeó rápidamente, y Wolfram miró el tenedor por un largo tiempo.

¿Por qué estoy actuando así?

Después de lo que le dije…

Y después de lo que hizo por mí,

Lo menos que puedo hacer es compartir el desayuno que él preparó.

Con esos pensamientos en mente, Wolfram le entregó el tenedor a Yuuri. Yuuri detuvo su tren de excusas y miró a Wolfram agradecido.

.- N-No lo tomes mal… -murmuró Wolfram, y desvió la mirada-. Tienes hambre también, y no hay más comida, ¿verdad?

Yuuri asintió-. ¡Pero quiero que te comas el desayuno que te preparé primero…! –abogó, y paró cuando Wolfram lo miró.

.- Cómelo –dijo, y desvió la mirada. Sintió como Yuuri se pausaba un momento, antes de que se inclinara cuidadosa, lentamente, más cerca de él, y cortara un pequeño pedazo de panqueque. Al no sentir ningún otro movimiento de Yuuri, Wolfram le dirigió un vistazo, y retrocedió sorprendido ante el pedazo de panqueque que se le ofrecía.

.- Cómelo –insistió Yuuri-. Sé que está un poco quemado, pero lo hice yo mismo, así que quiero que tú te comas el primer bocado.

Wolfram miró el pedazo sospechosamente y luego la cara de Yuuri-. P… Puedo alimentarme a mí mismo –murmuró, y trató de alcanzar el tenedor. Yuuri se lo alejó y sonrió.

.- ¿Cómo sé que no me lo vas a escupir en la cara? –preguntó, y Wolfram hizo una pausa, mirándolo incrédulamente.

No puedo creerlo…

¿Quiere alimentarme?

Yuuri sonrió y sostuvo el tenedor frente a la boca de Wolfram. Wolfram se sintió arder, y tragó saliva y miró el rostro determinado de Yuuri.

.- Tú… Tú, tonto –suspiró finalmente derrotado, y se inclinó hacia delante. Delicadamente, mordió un pedazo del panqueque y lo sacó del tenedor, y lo masticó suavemente. No está mal, pensó, pero podría mejorarse.

De repente notó que Yuuri estaba conteniendo el aliento, y lo miró interrogantemente.

Yuuri lo estaba mirando, con un aspecto extraño en su rostro. Era el mismo aspecto que tenía aquella noche que había empezado a volverse íntimo con Wolfram, y éste sintió que el sonrojo le crecía en el rostro. Una mirada distante se describía en los ojos de Yuuri, y miró a Wolfram sin moderación, haciendo que Wolfram se sintiera incómodo.

.- ¿Yuu... Yuuri...? –preguntó Wolfram, ligeramente asustado. Yuuri parpadeó, y regresó a la normalidad.

.- Ahah, disculpa… ¿cómo sabe? –preguntó con una sonrisa avergonzada, y Wolfram lo miró ansiosamente. Viendo que Yuuri de hecho había vuelto a la normalidad, sacudió la cabeza.

.- Fue simple –empezó, y el rostro de Yuuri decayó-. Pero estuvo bueno –añadió rápidamente-. Yo…

Se detuvo. Yuuri lo miró cuirosamente-. ¿Tú?

Wolfram dirigió su vista hacia la puerta, y vio a Greta, las tres criadas, y Anissina agrupadas espiando. Su rostro inmediatamente se puso rojo, y se paró rápidamente. Yuuri se arrojó sobre la bandeja y la atrapó antes de que se volteara.

.- ¡Wolfram! –gritó indignado-. Pasé mucho tiempo en esto... –se congeló cuando siguió el camino de Wolfram hacia la puerta, y, él también, se puso rojo.

.- ¿¡Hace cuánto que están ahí!? –gritó.

.- ¡Lo suficiente! –respondió Anissina. Greta y las tres criadas chillaron al unísono-. ¡Ahora los dejaremos a su momento!

Con eso, las cabezas desaparecieron de la vista antes de que Yuuri pudiera quejarse. Yuuri se volteó hacia Wolfram, sonriendo avergonzado.

.- Ahah... Eso fue vergonzoso –dijo con una rosa. Wolfram le disparó una mirada.

.- ¿Planeaste eso? –demandó fieramente, y Yuuri retrocedió un poco, ligeramente intimidado.

.- ¡No, no, ni siquiera sabía que estaban ahí! –objetó. Wolfram le dio una larga y dura mirada antes de suspirar y asentir. Yuuri dejó salir el aire, aliviado. Había esperado que su prometido empezara a gritar, y en el peor de los casos, prendiera fuego el cuarto. Sonriendo, acarició el colchón al lado de él.

.- Terminemos el desayuno juntos, ¿podemos? –dijo alegremente.

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Greta se paró fuera de la habitación, presionando su pequeña cabeza contra la suave superficie de madera. Frunció el ceño mientras se debatía en abrir la puerta hacia sus dos padres, y luego decidió no hacerlo con un suspiro. Gisela, que justo pasaba en ese momento, vio a Greta espiando a sus padres y se apresuró hacia ella.

.- Greta, ¡no hagas eso…! –dijo, y tiró gentilmente de la niña para que se alejara de la puerta-. ¿Qué pasaría si el señor Wolfram abre la puerta y te golpea?

Greta suspiró exasperada-. Hace rato que están ahí adentro –soltó. Gisela se suavizó y le sonrió a la niña.

.- Es que disfrutan estar el uno con el otro –respondió, y los ojos de Greta brillaron un poco.

.- ¿Eso crees...? –preguntó, y Gisela asintió con una sonrisa-. Me alegro… últimamente, Wolfram está algo tenso alrededor de Yuuri…

Gisela rió un poco, soltando a Greta-. Si estás aburrida, puedes venir a ayudarme con los enfermos y mantener a la gente de allí contenta –dijo gentilmente, y Greta parpadeó antes de que una sonrisa apareciera.

.- ¿Puedo...? –preguntó, y Gisela asintió.

.- Y cuando tus papás hayan... acabado… -con eso, Gisela le dirigió una mirada de sospecha a la puerta del cuarto-. Puedes volver y jugar con ellos.

Greta asintió en acuerdo con una sonrisa-. ¡Entonces vamos a visitar a los pacientes! –dijo alegremente-. ¡También podemos jugar con ellos!

Sonriendo, la enfermera dirigió a la niña del Maou y el Príncipe hacia el consultorio.

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.- Pa—para, eso es suficiente... –Wolfram le dio a Yuuri un pequeño empujó, respirando pesadamente. Yuuri obedientemente se alejó de Wolfram, con su respiración también irregular. Los dos prometidos se miraron un buen rato antes de que Yuuri empezara a reír suavemente.

.- ¿Cómo es que pasamos del desayuno a esto? –balbuceó, y Wolfram se puso ligeramente rojo.

.- Tenías jarabe en tu mejilla –respondió, sus ojos esmeralda brillaban divertidos también. Yuuri se sonrojó y asintió, sonriendo.

.- El jarabe es un poco dulce... –imitó a Wolfram, y su prometido lo golpeó ligeramente en el brazo.

.- ¡No es divertido! –insistió Wolfram, y se calló mientras Yuuri se inclinaba hacia él.

Cuidadosa, precavidamente, Yuuri enroscó sus brazos alrededor de la delgada cintura de Wolfram y lo empujó hacia él. Esperando un poco para ver si Wolfram lo hacía a un lado, lentamente se inclinó hacia delante y presionó sus labios contra los de Wolfram. Un ruidito de sorpresa salió de Wolfram antes de que el príncipe cerrara os ojos, y Yuuri se relajó. Su segundo beso era un poco menos torpe que el primero, y esta vez no hubo duda por parte de Yuuri cuando Wolfram lentamente abrió la boca. La habitación comenzaba a calentarse de nuevo, y Yuuri recostó un poco de peso en Wolfram hasta que su prometido cayó de espalda a la cama, con Yuuri encima de él. Wolfram suspiró con placer, el calor de sus cuerpos le hacía sentir cómodo. Yuuri era tan gentil en la forma que lo besaba, sin dominarlo, pero aún así suave. Wolfram pudo sentir algo creciendo en él, y pronto, estaba ardiendo en su cuerpo, y el calor se hizo demasiado.

.- ¡C-Caliente...! –murmuró Wolfram en el beso, y volteó la cabeza, rompiéndolo. Jadeando levemente, Yuuri se alejó y esperó pacientemente a que la respiración de Wolfram se hiciera más regular.

.- ¿Estoy avanzando demasiado rápido para ti...? –preguntó finalmente, el esmaltado de sus ojos fue reemplazado por preocupación. Wolfram se pausó, y luego sacudió lentamente la cabeza.

.- Yuuri...

¿Cómo te explico esto?

Eres muy gentil conmigo.

¿Qué pasaría si yo quisiera más…? ... ¿Qué haría entonces?

Wolfram miró dentro de los oscuros ojos de Yuuri y finalmente le dio una sonrisa afectada.

.- Prométeme, Yuuri... que no irás más lejos que esto.

Yuuri pareció impactado por un momento, luego tragó saliva y asintió. Wolfram gentilmente empujó a Yuuri a un lado y se sentó, corriendo sus delgados dedos por su rubio pelo.

.- Yo... yo regresaré a mi entrenamiento –se excusó finalmente Wolfram, y se levantó. La repentina sensación de las fuertes manos de Yuuri sujetando su cintura lo detuvo, y se volteó.

.- Wolfram... ¿estás enojado? –preguntó Yuuri, preocupado. Wolfram se congeló; estaba impactado porque Yuuri estuviera siquiera considerando eso. Viendo que Wolfram no respondía, Yuuri pareció decaído.

.- Crees que soy un pervertido, ¿verdad...? –dijo finalmente bajito, y Wolfram rápidamente sacudió la cabeza, frunciendo los labios.

¡Qué dices, Yuuri! ¡Que amarme está mal!

.- Hennachoko –soltó suavemente, escondiendo su desesperación-. Eres demasiado enclenque para hacer algo de eso.

No digas cosas de esas... justo cuando finalmente empezaste a amarme.

El rostro de Yuuri brilló un poco y aflojó el agarre de la cintura de Wolfram-. Ah, sou ka… Gomen –dijo con una sonrisa, y se levantó, arreglando su ropa y recogiendo la bandeja vacía. Wolfram se dio cuenta de que su cuerpo estaba tenso, y respiró más lentamente, tratando de calmarse-. Wolfram…

Wolfram miró a Yuuri, finalmente empezando a tener miedo-. ¿Qué pasa?

.- Yo... uhm... sobre esa promesa...

Los ojos de Wolfram se estrecharon con curiosidad ante la cara enrojecida de Yuuri, y después de un momento, se convirtió en una suave, incrédula risa-. No me digas que no puedes controlarte –dijo, y Yuuri lo miró.

.- ¡Sí puedo...! Quiero decir, ah, p-para estar s-seguros... Conrad dijo que no le importaría quedarse aquí para asegurarse de que yo no… ya sabes… rompa la promesa –mientras Yuuri avanzaba en la oración, su voz se hacía más y más pequeña, y su rostro se ponía más y más rojo. Wolfram lo miró, y luego explotó.

.- ¡¿QUÉ?!

Yuuri se encogió visiblemente, pero instantáneamente se defendió-. Tú quieres que mantenga la promesa, ¿verdad?

Wolfram retrocedió, sus pensamientos daban vueltas en su cabeza. No le gustaba Conrad, y todos lo veían claramente, incluso el susodicho hermano. La idea de compartir una cama, y nada menos que compartir su Yuuri, definitivamente era inaceptable, pero un vistazo hacia el rostro suplicante de Yuuri provocó que se debilitara y cediera.

.- De acuerdo –soltó Wolfram-. ¡Pero yo no dormiré en ningún lugar cerca de él!

La mirada que Yuuri le dirigió parecía como si Wolfram le acabara de decir que acababa de ganarse un millón de dólares-. ¡Wolfram---! –empezó, con los ojos brillando, y Wolfram le disparó una mirada, callándolo.

.- ¡No me malinterpretes! ¡Es sólo que no puedo confiar en un hennachoko como tú!

Yuuri abrió su boca para protestar, y luego la cerró con una sonrisa confiada. Wolfram lo miró, medio esperando un grito de defensa de parte de Yuuri.

.- ¿Por qué esa cara? –demandó acaloradamente, y Yuuri sacudió la cabeza, riendo un poco.

.- Gracias... lo aprecio.

Esas gentiles palabras llenas de comprensión solas dejaron el rostro de Wolfram ardiendo, y se volteó, impactado de sí mismo.

¿Cuándo las palabras de Yuuri me afectaron tanto? Se preguntó, y le asintió a Yuuri antes de salir de la habitación apresuradamente. Yuuri miró salir a Wolfram, riendo suavemente para sí mismo.

Su prometido siempre decía cosas hirientes, pero recientemente, había sido capaz de identificar el tono de preocupación detrás de las dolorosas palabras. Wolfram sólo quería que él fuera feliz, como todas las otras veces, y lo que quería en cambio era simplemente el afecto de Yuuri. La única razón de que Wolfram siempre fuera tan celoso y posesivo principalmente se debía al hecho de que Yuuri actuaba indiferente a los sentimientos de Wolfram, y debía herir el orgullo del príncipe. Sintiéndose culpable de que le hubiera llevado tanto darse cuenta y haber correspondido a los sentimientos de Wolfram, Yuuri se dio un bofetón mental para salir de su ensimismamiento.

Debo ir a preguntarle a Conrad ahora, pensó determinado. Es una promesa que quiero cumplir.

Se sonrojó ante el pensamiento de ir más lejos con Wolfram, y golpeó su cabeza contra la pared repetidamente, gimiendo.

.- ¡Desde cuándo he empezado a tener pensamientos así! –gritó frustrado. Su corazón latía rápidamente, y cuanto más trataba de no pensar en Wolfram, más difícil se hacía. Su respiración se estaba volviendo irregular, y empezó a entrar en pánico.

.- ¡Lo s-sé! ¡En momentos como este, sólo tengo que respirar profundamente y calmarme! –resolvió, y cerró los ojos, inhalando a través de su boca profundamente dos veces antes de soltarlo todo de una.

.- Hff Hff... Huu... Aah, mucho mejor... –Yuuri suspiró, e hinchó el pecho con determinación-. ¡Yosh! ¡No pasa nada!

Bueno, me disculpo por la enorme demora, es que estuve un tiempo ausente de Espero que disfruten este capítulo, pero lamento informarles que es el último publicado por la autora, y no creo que actualice, porque la última vez fue en el 2005. Si quieren que YO lo continúe, siguiendo la línea argumental de esta historia, me dejan un review para hacérmelo saber x3 para mí sería más que un placer jugar con los sentimientos y hormonas de Yuuri y Wolfram.

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