Capítulo II

La mañana trajo a Wolfram una nueva perspectiva y con paso tambaleante se dirigió hasta la enfermería por algo para el dolor de cabeza y algo para la resaca. Gwendal se había ido temprano a su habitación, pero no sin antes ver que estuviese bien. El rubio tomó lo que Gisela le recetó y parecía que ya estaba funcionando, con sus malestares controlados, se duchó y si dirigió al despacho de su... pronto ex prometido, ese día sería el ultimo que durase su compromiso forzado, ya estaba decidido.

Una honda de energía hizo temblar el castillo, más ningún ataque parecía haber ocurrido.

¿A donde iba? Se preguntó el rubio, se quedó parado y luego comenzó a recordar y se apresuró, tenía que encontrar a Gwendal pues según les había dicho el tipo ese en esos días llegaría el próximo Maoh y debían evitar a toda costa que un simple mestizo gobernara, por eso tenía que ponerse de acuerdo con Gwendal el si entendería su razonamiento. De su despacho salía su hermano y el rubio corrió para alcanzarlo.

‒¡Aniue! ‒El mayor se giró y esperó a que su hermano lo alcanzara.‒ ¡Dicen mis hombres que Weller salió!

‒Fue a una revisión de fronteras hubo un altercado y al parecer von Grantz está involucrado.

‒¿Crees que...?

‒No lo se.

‒¿No podemos hacer nada?

‒No, pero no creo que sea tan malo, si este que llega no puede con el cargo él mismo se retirara.

El rubio suspiró derrotado y siguió a su hermano mayor, solo esperaba que el Maoh no fuera un idiota o inútil, ya con ser mestizo era demasiado...

Él no podía pensar algo tan poco amable de su Yuuri, esto era una pesadilla y es que el moreno envuelto en esa especie de bruma y fuera de su alcance podía estar pasándolo mal.

¡Sacaló de ahí por favor! ¡¿Que debo hacer para evitar que cambias algo?! ‒preguntó histérico Wolfram al dios.

¿Por que? tú deseabas esto.

Wolfram rogaba por que todo lo que pasaba por su cabeza no fuera visto por el moreno, temía que este se sintiera herido, y es que cuando se conocieron si creía eso, pero hacía mucho que no y estaba orgulloso de la clase de Maoh en el que se había convertido Yuuri. Conrad lo agarró de los hombros y quiso retirarlo de la barrera que los separaba del Maoh, pero el rubio se negó...

Esa mañana en una muestra de inmenso poder Shin Ou había partido el tiempo y espacio y estaba llevando a Yuuri a otra realidad donde todo sería diferente y todo por que el rubio dios creyó que el hubiera que pronunciaron muchos, era un deseo pedido.

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Cayó en un lugar que no reconocía y ese rubio mal encarado no se le hizo de confianza, por eso al ver al castaño se decidió a seguirlo y aceptar su ayuda. Todo pasó tan rápido y ya estaba en un castillo medieval y conociendo a los hermanos de su protector, que distaban mucho de compartir el carácter de este, seguro que no les agradó mucho, y más cuando la despampanante mujer que vio en la ducha resultó ser la madre de esos tres hombres atractivos. La cena no fue lo que esperaba y un impulso más fuerte que él lo hizo soportar el insulto de ese rubio y no golpearlo como se merecía...

Las imágenes que danzaban encima de la cabeza del moreno no le habían parecido tan aterradoras como en ese instante en que Yuuri... no lo había abofeteado, dejando en claro que en esa realidad no serían prometidos. El rubio de ojos verdes fue cayendo hincado antes de que alguno de sus hermanos mayores lo alcanzaran a detener. Gwendal cargó a Wolfram y estaba por salir del templo cuando la voz queda de este lo detuvo.

Quiero estar aquí... hasta que ya no pueda recordar nada de lo que pasé con él.

Y es que según Shin Ou ‒que veía todo detrás del velo‒, los recuerdos de Yuuri serían cambiados durante su hibernacion, pero los de las otras personas irían cambiando sus memorias estando conscientes. El rubio de ojos azules creyó pertinente que aquellos que consideraban el hubiera experimentaran la metamorfosis despiertos y en sus cinco sentidos.

El moreno observó al rubio frente a él con el ceño fruncido preguntándose por que era tan agresivo y es que eso de tirar los cubiertos era de muy mala educación, así que antes de que alguien lo detuviera ya estaba levantándolos. Lo que siguió fue un duelo del que no recordaba gran cosa, pero que había terminado por hacerlo enemigo del hermano menor: el rubio atractivo llamado Wolfram.

Yuuri no entendía gran cosa de ese mundo, pero haría su mejor esfuerzo y es que Conrad y el consejero real Gunter se veían bastantes amables y sobre todo creía que no podía dejar a un pueblo sin Rey o Maoh así fueran demonios -literalmente-.

Días después y aún convaleciente Yuuri se disponía a embarcarse en una misión de rescate o lo que fuera, de una flauta mágica.

Por su parte Gwendal discutía con Wolfram negándose a aceptar la explicación que este le daba para su partida intempestiva y por supuesto la decisión que estaba tomando era demasiado precipitada, si bien había sido derrotado, no era débil, pues no cualquiera se enfrentaría al Maoh.

‒¿Y que ganarás con irte? preguntó el General.

‒Experiencia en combate.

‒Para eso no necesitas partir.

‒Si lo necesito, me iré con mis hombres a las fronteras tal vez pueda traerte la cabeza de ese traidor de Adalbert.

‒No me interesa y te prohíbo como tu superior que te acerques a él o sus hombres.

‒...

Wolfram von Bielefeld no tomó muy bien su derrota y por eso se iba de viaje con sus tropas para hacerse más fuerte y útil a Shin Makoku, pero sus hermanos creían que no podía soportar la presencia de alguien que lo había derrotado.

Conrad fue el que lo notó de inmediato y es que el rostro de su honey chan se había trasformado, su bellos ojos verdes se veían fieros y la cicatriz que cruzaba una de sus mejillas denotaba una vida dura de guerrero. los recuerdos llegaron para los tres hermanos. Wolfram se marchó y no regresó hasta meses después y con él la firme influencia de Adalbert que prácticamente lo adoptó como uno más de sus hombres y ambos renegaban de Shin Makoku y sus reglas antiguas, del pequeño honey chan ya no quedó nada.

Los dos hermanos vieron como Wolfram se levantaba y sacudía sus ropas y al notar huellas de lágrimas en sus ojos torció el gesto.

¡Que carajos! ‒Se giró hacia lo que sucedía con Yuuri e ignorándolo les preguntó a sus hermanos.‒ ¡¿Que le pasa al tipo ese?! ‒Señaló al moreno.

Ten respetó por Heika ‒dijo serio Gwendal‒ y deja de hablar tan vulgarmente.

El rubio chasqueó la lengua y encogiéndose de hombros salió del lugar. La voz de Shin Ou se escuchó:

¡No lo dejen ir!

Wolfram se quedó parado, curioso de escuchar la voz sin dueño visible. Gwendal escuchó la orden del monarca antiguo y le cortó el paso al rubio menor.

¡Hazte a un lado, no tengo por que estar perdiendo el tiempo siendo la niñera de ese mocoso que tenemos como Maoh! para mí no tiene tanto valor después de todo si muere habrá otro que tome su lugar o bien que le impongan la corona y las obligaciones.

Deja de repetir las cosas que dice Adalbert que solo está margado por que perdió a su prometida.‒dijo serio Conrad.

Y que puede decir un simple mestizo que no pudo con la tarea de protegerla ¿O será que la querías fuera de tu camino para que Del Kierson tuviese toda la fortuna von Wincott para compartirla contigo su amante? ‒concluyó Wolfram mordaz.

¡Basta ya! No puede creer que hayas permitido que von Grantz te llenara la cabeza de mentiras. Conrad es esposo de Del y tanto él como Conrad hicieron todo por cuidar de Julia.

Como sea déjame ir que hay cosas que tengo que preparar antes de partir de nuevo a la misión con...

Shin Ou salio de su palco de honor y se acercó a los tres hermanos que ignoraba las imágenes que seguían mostrándose donde Yuuri estaba levitando.

Es hora ‒dijo el rubio dios.

¿Hora de que? ‒Pregunto Gwendal.

De ver el gran cambio, lo que surgió del hubiera...

Conrad no entendía lo que el rubio de ojos azules afirmaba, pero sabía que era de suma importancia y viendo que este no despegaba la vista de Wolfram, el mismo también miró al rubio menor.

La silueta de Wolfram fue difuminándose adoptando una apariencia fantasmal, incluyendo que su voz ya no se escuchara...

Las noticias las había traído un mensajero y habían sido escuetas, si antes Yuuri no confiaba en ese Adalbert ahora estaba seguro que era un criminal.

Wolfram murió.

Esas dos palabras habían destrozado a una familia y ese tipo no era ni tan amable de decirles las circunstancias de tal deceso ¡Vaya que ni la fecha! A veces él recordaba al hermano menor y se preguntaba donde estaría, pero no más allá por que se sentía culpable de que este dejara a su familia a causa de la derrota; sin embargo como su súbdito que era también, se preocupaba por lo que le sucediera y más siendo pariente de sus allegados y por ese motivo cabalgaba con estos dos en camino al campamento de von Grantz, para saber la causa y todo lo sucedido con el hijo menor de Cecile von Spitzberg. Ya estaba a la vista la fortaleza hecha de troncos, por supuesto no pudieron pasar hasta que autorizaran su entrada.

Fue mas de una hora y el rubio renegado se digno a recibirlos, los hicieron pasar al patio y ahí este los encaró altanero.

‒Si vienen por sus restos, les informo que su cuerpo fue incinerado como él mismo lo dejó escrito.

Los puños del General se apretaron amenazando con no soportar el esfuerzo que hacía este para no matar a Adalbert.

‒¿Como fue? preguntó Conrad.

... Como todos los soldados hubo uno que no pudo vencer o debería decir varios y... pues así.

‒Para ser uno de tus compañeros estás muy tranquilo. ‒dijo Gwendal.

‒Todos vamos a morir algún día solo hay que tener resignación y recordar no acercarnos a los humanos molestos y de Gran Simaron.

‒¡Tú planeaste todo!

Y esa fue la gota que derramó el baso y así inició una lucha en donde los hermanos y el Maoh vencieron y a pesar de todo no ganaron nada, pues Wolfram estaba muerto por la venganza de Adalbert hacia Conrad y Shin Makoku. Conrad y Gwendal sintiéndose culpables de nos estar con él protegiéndolo y guiándolo. Yuuri sintiendo que hubiese querido convivir y conocer más al rubio...

Gwendal intentó abrazar a la figura que desaparecía con rapidez y Conrad sintió el dolor que esa muerte le había causado, fue tanto que ni siquiera se había acercado a Del para reiniciar su matrimonio, no cuando Wolfram estaba muerto por su culpa. Adalbert hacía muchos años que reposaba con el pecho atravesado por la espada de Conrad y cubierto por montones de tierra que Gwendal había apilado sobre él, pero eso no les daba consuelo o disminuía el dolor de perder a su hermanito.

Shin Ou camino tranquilo de un lado a otro de la estancia esperando que los nuevos recuerdos quedaran sellados en la mente de su pueblo; él no hizo casi nada para cambiar el pasado solo convencer a Yuuri de no abofetear al rubio, pues su intención es que ambos chicos tuviesen otra oportunidad de hacer una nueva vida, pero nunca imaginó que tanto desencadenaría ese mínimo movimiento; ahora viendo a los hijos de Cecile con rostros de amargura, se preguntó ¿si Wolfram de verdad deseaba no haber conocido tan de cerca a Yuuri? Miró a los hermanos y sabiendo que ellos ya no recordarían el otro tiempo comenzó a hablar.

Yuuri Shibuya es algo lento, no es un adonis ni muy inteligente y supongo que su indecisión es algo que llega a fastidiar, sus prejuicios es algo con lo que hay que trabajar, sin embargo no es imposible que los deje de lado y ademas tiene buen corazón y aprecia mucho a Wolfram ¿si lo ama?... eso se lo debieron preguntar antes de que esto pasara, no juzgar a la ligera y esperar que llegue un mejor partido para su hermano, por que al fin y al cabo Wolfram lo ama a él no a ningún otro; si el destino no los quisiera juntos ellos ya se hubiesen separado por miles de cosas, pero siguen juntos, se complementan y como ven si Yuuri no se hubiese acercado a Wolfram y este teniendo ese carácter impulsivo, pues este seria su destino... o es.

Los dos hijos de Cecile no emitieron sonido alguno, es cierto que ellos deseaban algo mejor que Yuuri para Wolfram, pero nunca pensaron en todo lo que este le había dado y viceversa. Por que al Maoh que verían sería lo más confiado que el que conocían, pues esa enseñanza era plena influencia de Wolfram en el moreno rey y sin este a su lado, la inocencia nata de Yuuri les había acarreado muchos problemas a sus guardianes.

Bien esto es el final, Yuuri no tarda en despertar y ustedes deben volver a sus labores, claro que sin esos recuerdos de ese pasado, solo el que ustedes y Wolfram desearon.

Por favor permite que recordemos sus sonrisas, sus berrinches o los henachokos que le gritaba a Yuuri. ‒pidió el castaño.

No, eso sería algo confuso para su mente, no es conveniente.

Gwendal se limpió una solitaria lágrima que bajaba por una de su mejillas y luego se paró derecho y dispuesto a esperar el final estoicamente.

El rubio se dispuso a desaparecer el velo que sostenía y separaba a Yuuri. Con eso todo el proceso concluía y los recuerdos serían tan reales como ellos mismos.

Yuuri bajó delicadamente y poco después abría los ojos negros enfocando a las figuras frente a él. Vio a Shin Ou y luego a los dos guardianes.

Oh tenemos reunión... perdón parece que me dormí.

No heika, es solo una visita de cortesía al templo ‒dijo Shin Ou.

¿De verdad? Pues juro que sentí que pasaron años.

Los dos monarcas sonrieron y se despidieron con un movimiento de mano. El rubio dios vio partir al grupo y negó, tal vez fue cruel y afectó a otros que no tenían culpa, pero ese era su deber como Shin Ou.

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Conrad y Gwendal escoltaron a Yuuri sin decir palabra y es que ya no tenían más recuerdos que los de ese tiempo y espacio para ellos la perdida de su hermano llevaba años.

Yuuri caminó por el templo sin dirigirse a sus acompañantes, pero al llegar a la puerta este se detuvo y giró a verlos.

¿En verdad era tan indeseado? ¿De verdad prefieren verlo muerto que a mi lado? Sé que es gran parte mi culpa, pero nadie tiene derecho a decidir sobre mí. ‒Los dos hombres lo vieron con curiosidad, pero el moreno pasó entre ambos y caminó de regreso al templo.‒ ¡Me oíste Shin Ou! ¡Devuélvemelo si no quieres que vaya al más allá por él!

El rubio apareció cruzado de brazos y algo nervioso.

¡¿Como...?!

Puedes borrar mis recuerdos, pero mi corazón grita y busca su presencia.

¡Oh bien me ganaste! ‒dijo divertido el rubio‒, pero reconoce que ya fastidiaban cono "Yuuri no lo merece", "Que haya otro que si lo ame" y bla, bla, bla.

Dímelo a mí que vivo con eso a diario. Pero allá ellos y sus estupideces; Wolfram me ama y eso no lo podrán cambiar.

Y tú lo amas igual ‒dijo una voz que iba tomando forma, el cabello negro y el traje pertinencia al Daikenja‒ Soportaste el poder de Shin Ou y no solo eso si no que te mantuviste firme.

Ya vienes por mí y yo que me estaba divirtiendo. ‒dijo Shin Ou haciendo mohines.

Recuerda el trato, Murata permitió que mi espíritu lo dejara y estuviese a tu lado, si prometías no molestar los mazokus.

No los moleste, solo les di lo que querían.

El dos soukokus se vieron y negaron, ese rubio no cambiaría, luego el de cabello largo se acercó al rubio y le susurró algo al oído, que hizo brotar una sonrisa lasciva en este.

Disculpa Yuuri, pero tengo algo de prisa así que ve por tu rubio que debe estar durmiendo en el castillo y... nos vemos.

Los dos espíritus desaparecieron y Yuuri retomó su caminó con... sus cuñados que ya lo esperaban recordando todo lo que pasó.

Heika nosotros...

Está bien ya pasó.

Con una sonrisa enorme el moreno hecho a correr hacia el castillo, los mayores se miraron:

Eso fue... horrible. ‒dijo Conrad y Gwendal asintió.

Es mejor que te apresures a estar con tu esposo e hijo.

Si. Jamás hablare sin pensar o inmiscuirme en una relación ajena.

Los dos hombres caminaron y rieron con alivió pensando en que gracias a Shin Ou solo había sido una lección de este.

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Abrió los ojos y trató de ubicar en que lugar se encontraba, de pronto todo lo que había vivido regresó a su mente y de inmediato se incorporó y tocó sus mejillas buscando esa horrible cicatriz..., pero no estaba. El rubio soltó el aire tranquiló y con eso miró alrededor y notó que estaba en la habitación que compartía con Yuuri, intentó con todas sus fuerzas retener las lágrimas de alivio y felicidad. Se volvió a recostar tomando la almohada del moreno apretándola contra su cuerpo y llenándose del olor de Yuuri.

La puerta se escuchó abrirse y una figura rubia entró por ella, se apresuró a llegar hasta el tálamo y ahí tocó la cabellera blonda.

Wolfram... ‒El mencionado levantó la cabeza y vio a su tío que lo observaba con lágrimas en los ojos.‒ ¡Fue una ilusión ¡Gracias a Shin Ou!

Pues ciertamente él fue quien creo esos falsos recuerdos, pero lo hizo por una buena causa así que si me permite von Bielefeld. ‒se escuchó la voz de Yuuri.

El rubio mayor se enderezó y mirando al moreno Maoh se inclinó haciendo una reverencia.

Heika, ofrezco una disculpa si alguna vez lo ofendí, pero entenderá que las circunstancias...

No se disculpe yo tengo mucha culpa de que no confíe en mí, sin embargo ya es hora de que ponga las cosas en claro y para eso... ‒El moreno se ruborizo, pero no se amedrentó aunque temía que lo incineraran‒ podría dejarnos solos.

Woltarana asintió y salió de inmediato de la alcoba real. Yuuri se acercó a la cama donde Wolfram ya estaba esperándolo.

Yuuri... no quise pensar eso.

Oh vamos Wolf ambos sabemos que muchas veces te sacó de quicio y de verdad quisieras tenerme muy, muy lejos, pero como ves eso es imposible... amor.

El moreno se sentó en la orilla de la cama y tomó el mentón de rubio acercándolo para depositar un beso en esos labios que ahora sabía nunca dejaría de tocar y saborear, el rubio correspondió y dejó que el moreno lo atrajera hasta que sus cuerpos estuvieron pegados y con las manos del contrario recorriendo todo a su paso. Yuuri palpó la tela del camisón rosa y lo retiró de la belleza hecha demonio. Con eso la esplendida desnudez de Wolfram quedó al descubierto asombrando a su pareja.

¡Mira que soy un henachoko y perderme de esto!

¡Callate Yuuri pervertido!

Yuuri rió divertido y se deshizo de su ropa tan rápido que parecía magia, Wolfram abrió los brazos y recibió a su moreno, por fin la espera había terminado y ahora solo quedaba consumar ese amor que ambos se tenían. Los labios del Maoh recorrieron al piel blanca saboreandola y dejando marcas de posesión, el ombligo del rubio fue venerado junto con el falo que se erguía debajo y que era mimado por las manos del monarca. Los gemidos de Wolfram salían llenos de satisfacción y con eso el orgullo viril de Yuuri se inflamaba, este preparó con delicadeza el agujerito que lo recibió un poco después como si quisiese devorarlo hasta la empuñadura, las embestidas se hicieron erráticas hasta que el clímax los alcanzó y la liberación del rubio se extendió entre los vientres de ambos, mientras que la del moreno llenaba a su pareja.

Yuuri salió de su amante con mucho cuidado y se recostó abrazándose a la cintura de este. Wolfram acarició el cabello negro y suspiró satisfecho, dispuesto a pasar la primera noche de muchas con su amante, amigo y compañero.

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Shin Ou sonreía ladino desde su cómoda almohada -las piernas del Daikenja- en lo que este jugaba con lo rizos rubios.

Ellos se divirtieron tanto como nosotros.

¡Y tu eres igual de pervertido que Yuuri!

El de ojos verdes se encogió de hombros sin intención de contradecir eso.

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Lyndsey corría tomado de la mano de Greta, estaban seguros que les ganarían a los adultos en ser los primeros en conocer al príncipe de Shin Makoku y lo lograron. Entraron como tromba en la habitación de los reyes y Yuuri los llamó con la mano haciéndose a un lado para que se acercaran hasta la cama donde Wolfram sostenía a Zelig* una bolita rosada y rubia recién nacida, que bostezaba dispuesto a que nada a su alrededor lo distrajera de su próxima siesta.

Los hubiera no harán la diferencia y cuando dos están destinados a estar juntos ¿Por que inmiscuirte y opinar?

Fin

*Zelig : bendecido

Por favor si no quieren a Yuuri como pareja de Wolfram, hay fics que en los que no lo son, pero si es un YuuRam eso debe ser.Y les recuerdo no he visto eso en está pagina y espero que allá en donde están se queden, por supuesto es mi humilde opinión.

Mil gracias a NUMENNEESE, Mia-sad y lula.