Capitulo 3.- Reencuentro.

Desperté temprano, me coloque ropa cómoda y salí del hotel a correr un poco. Hacia unos años no era muy atlética pero con el paso de los años descubrí que no solo hago ejercicio sino que también obtengo lindos paisajes para hacer nuevas pinturas. Ser pintora al comienzo fue un reto, pero luego el instinto guió mis actos; no pinto personas, lo considero muy molesto por eso me dedico a paisajes y me ha ido tan bien que no me arriesgo a nada nuevo.

Corro un par de kilómetros y entro a una pequeña cafetería. Ordeno un desayuno ligero y lo como mientras observo como poco a poco las calles se llenan de gente; en menos de quince minutos la ciudad despierta por completo y se puede ver a mucha gente en sus actividades. Estamos en verano asi que no hay clases, lo que provoca que todo aquel menor de diecisiete años solo se dedique a divertirse, muy pocos trabajan o se ven en la necesidad de hacerlo.

Al terminar, pago y salgo del lugar. Camino despacio observando todo a mi alrededor con una sonrisa; quizás una de las pocas cosas que extraño de Konoha sea el movimiento, en Suna las personas tienen actividades muy parecidas pero no llevan el mismo ritmo, allá todo es mas calmado, como si no hubiese prisa, cosa que en Konoha no ocurre nunca; siempre hay gente corriendo, se escuchan las risas de los niños y en algunas ocasiones los gritos de las personas al reclamar alguna cosa.

Por andar tan distraída choco contra alguien y me disculpo en seguida.

- No se preocupe.

La voz se me hace familiar asi que miro hacia esa persona. Al hacerlo me topo con unos ojos perla muy parecidos a los míos; me sorprendo y esa persona al verme queda en el mismo estado. Esos ojos pertenecen a una mujer de cabello negroazulado como el mío; una mujer bien vestida y cuyo rostro reconocería en cualquier parte.

- Mama_ digo al salir de mi shock.

- Hinata_ dice ella aun sorprendida.

Un silencio cae sobre nosotras; un silencio incomodo si me lo preguntan.

- No sabía que habías vuelto_ dice ella.

- Solo para el reencuentro del instituto.

- He oído algo sobre ello.

- ¿Cómo están todos?_ pregunto por educación mas que por otra cosa.

- Muy bien.

- Me alegro.

- Tu… ¿Cómo estas?

- Bien.

- ¿Cuánto te quedaras?

- Me iré el lunes a primera hora.

- ¿Dónde has estado?

Dudo; aunque sea mi madre y no tenga nada contra ella, el simple hecho de decirle donde he estado hará que el despreciable de mi padre se entere y seria extremadamente molesto que aparezca algún día por Suna a hacerme la vida imposible. Por otro lado Ino y Temari saben donde vivo y pronto el resto de mis antiguos compañeros (entre ellos mi primo) también lo sabrán; asi que, en cierta forma es imposible que no se entere Hiashi.

- Suna.

Noto como se sorprende, Suna no esta muy lejos; a un día en auto y a un par de horas en avión.

- ¿Qué has hecho?

- No mucho, trabajo como vendedora.

- Ya veo.

Veo que sus ojos me miran de diferente manera; al principio mostraban felicidad por volver a saber de mí, ahora como esperaba, me mira como si estuviera decepcionada porque no he logrado algo grande como suelen hacer todos los Hyugas.

- Debo irme… fue bueno verte_ digo antes de girar y comenzar a caminar de nuevo.

- Espero verte de nuevo.

Muevo mi mano a modo de despedida indicándole que la he escuchado y sigo mi camino. Llego al hotel y me concentro de nuevo en la pintura. Despejo la ventana y coloco todo de la mejor manera posible. Reviso los colores y comienzo a trabajar.

El encuentro con mi madre era algo que no esperaba y que deseo, no se repita. Verla de nuevo me trae malos recuerdos, la mayoría de ellos relacionados con la lastima que recibía de ella por los malos tratos de mi padre y mi primo. Una bandeja de galletas, un nuevo celular, ropa o dinero para gastar eran los modos mas comunes de mostrarme su "lastima" siempre tratando de hacerme sentir bien usando bienes materiales en lugar de cariño; no le reprocho que lo haya hecho, después de todo soy la única Hyuga que es capaz de mostrar sentimientos como una persona normal, el resto parecen muñecos de porcelana.

Sacudo la cabeza para despejarme y asi poder concentrarme en lo importante; me dedico a pintar por varias horas, tantas que cuando me doy cuenta el cuadro esta prácticamente listo, solo faltan los últimos detalles: la sensación del viento y el movimiento, el brillo, los reflejos y alguna que otra sombra.

Miro el reloj y descubro que la hora del almuerzo se me ha pasado, no me sorprende ya que suele ocurrir mucho cuando trabajo. Me levanto de la silla que me sirve de asiento y llamo al servicio a la habitación para que me suban algo de comer; mientras los espero, ordeno mis utensilios y limpio la poca pintura que cubre mis manos.

Cuando llegan tomo mi celular y mientras como llamo a Gaara. Me alegra saber que ha comprado las cosas para el mural y todo esta prácticamente listo para realizarlo, me comprometo a hacerlo al volver a casa, después de todo en estos momentos estoy de "vacaciones"… o eso dice Akane. Cuelgo luego de conversar otro rato con el, no menciono lo de la invitación ya lo haré cuando este frente a el.

Llamo a Kankuro y este me comunica que ya ha cobrado por el último trabajo, incluso cobro la porción extra por haberme llevado los materiales que pedí a último minuto. Al parecer se alegra mucho de que haya venido a Konoha y me pide que le lleve un recuerdo para colocar en el escritorio de su oficina, no tenia que pedirlo pues ya es costumbre que le lleve algo de cada viaje que hago sin importar a donde sea.

Por ultimo llamo a Akane y luego de varios regaños por estar tan adelantada con la pintura me comenta que todo va bien en el estudio; ha vendido otro par de cuadros y otro par los ha incluido en una subasta.

- Todo va bien asi que arreglate para la fiesta.

- Aun faltan un par de horas.

- ¿Qué te pondrás?

- No lo se.

Gruñe y eso me hace reír.

- ¿Cómo es posible que no hayas escogido que usar?

- Soy de gustos simples.

- Y por obra de dios tienes la suerte de que puedes ponerte cualquier cosa y lucir de infarto.

- No luzco de infarto_ le reclamo.

- ¿Es que no te ves en el espejo?

- Si lo hago…

- Entonces es que no logras comprenderlo.

- La moda y yo no nos llevamos.

- Eres imposible.

Rió y me despido. Se que de seguro la estoy molestando con esta llamada y la señorita amante de la moda tiene cosas que hacer.

El siguiente par de horas los dedico a dormir, estar tanto tiempo en la misma posición hace que me duela el cuerpo y durmiendo es la única manera en la que logro descansar lo suficiente. Me levanto a las seis, tomo una ducha con toda la calma del mundo y luego me arreglo.

Decido usar un pantalón negro con el adorno de una flor de color violeta en la parte baja del lado izquierdo, zapatos de tacón negros, camisa estraple al estilo pre-mama violeta con adornos negros en las costuras, recojo mi cabello en una cola alta, en mis muñecas un par de pulseras adornadas con cristales brillantes, en mis labios un poco de brillo, en mi rostro algo de sombra y rubor. Me miro en el espejo al terminar y me gusta el resultado; para mi la moda es algo de poca importancia, casi siempre utilizo ropa que algunas chicas de mi edad considerarían: poco favorables.

Me encojo de hombros pues se que no importa durante cuanto tiempo me mire en el espejo, siempre creeré que me veo aceptable. Tomo mi bolso, el cual es pequeño y solo contiene mi celular, mi brillo, algo de dinero y un pañuelo. Salgo del hotel con toda la calma, se que es tarde pero conociendo a Ino y a los demás, puedo asegurar que muchos llegaran tarde.

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- ¿Dónde estará Hinata?

- No desesperes Ino ya debe estar por llegar_ dijo Temari.

- Hola.

Ino miro a la recién llegada y la saludo cordialmente. Son las ocho de la noche, casi todos han llegado; la mayoría esta bebiendo, bailando y conversando. El ambiente es agradable y todo va sin problemas.

- ¿Qué tanto haces viendo a la puerta?_ pregunta Sakura Haruno, una joven de cabello rosa y ojos jade.

- Espero a alguien.

- Sai ya esta aquí_ dijo TenTen, una castaña de ojos color chocolate.

- Lo se.

- ¿A quien esperas?_ pregunto Sakura.

- Hinata.

- ¿Hinata Hyuga? _ preguntaron sorprendidas Sakura y TenTen.

Las dos rubias asintieron.

- Creí que nadie sabía donde estaba_ dijo la castaña.

- Gaara me ayudo a localizarla_ explico Ino.

- Esa si que es una sorpresa ¿Dónde ha estado todo este tiempo?_ pregunto Sakura.

- Suna_ dijo Temari.

- Vaya, no ha estado tan lejos.

- ¿Ha cambiado mucho?_ pregunto TenTen.

- No; sigue siendo la misma_ dijo Temari.

- Si fuera la misma ya hubiera llegado_ dijo Ino.

Las tres chicas junto a ella suspiraron.

- ¿Por qué el suspiro?_ pregunto Sai, un chico de cabello negro y ojos azabache acercándose a ellas sonriendo.

- Nada_ dijo la ojijade.

- Ino y sus cosas_ dijo Temari.

- Es que esta tardando mucho.

- ¿Quién tarda mucho?_ pregunto Kiba un castaño de cabello en punta y ojos café.

- Hi…

- ¡Llego!_ grito Ino interrumpiendo a Sakura.

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Al llegar al gimnasio veo que casi todos ya están ahí, pero no me da tiempo de mirar alrededor pues en menos de un minuto Ino ya esta frente a mí con mirada de reproche y las manos en las caderas.

- Llegas tarde_ reclama.

- Solo una hora, no es mucho.

- Aun asi…

- ¡¿Hinata?!

Escucho varias voces y busco a sus dueños. Al hacerlo encuentro a Sakura, TenTen, Kiba y Sai mirándome con sorpresa; no puedo evitar sonreír al ver sus rostros.

- Hola_ digo alegremente.

- ¡Que bueno es verte!_ dijo Sakura acercándose para abrazarme.

- Lo mismo digo.

- Hasta que das señales de vida_ dice TenTen repitiendo la acción de Sakura.

- Espero que no hayan pensado mal.

- Que va_ dice Kiba.

A todos los abrazo alegre, incluso a Sai quien no comenta nada. De verdad me alegra ver de nuevo a este grupo de locos. Paso la siguiente hora saludando a todos, repartiendo abrazos y sonrisas por todo el lugar mientras hago uno que otro comentario sobre lo que he estado haciendo. Comparto con Chouji algunos aperitivos, bailo con Kiba, bebo con Shino, converso con Sakura, Tenten y Temari. Ino va de un lado para el otro verificando que todo vaya bien y solo de vez en cuando se queda con nosotras hablando o baila con Sai.

Sasuke y Naruto llegan juntos, pero nadie se ve sorprendido asi que supongo que es normal que pase. Sasuke sigue igual de apuesto, su cabello negro y sus ojos azabaches siguen llamando la atención, tiene más músculos pero no en exceso. A todos los saluda con un simple "Hmp" a mi me mira y asiente gesto que le regreso.

Naruto tampoco ha cambiado. Su cabello rubio esta un poco mas largo pero sigue igual de alborotado que siempre y sus ojos azules aun tienen esa chispa de travesura. Al verlo mi corazón late un poco mas rápido pero me obligo a no seguir por ese camino; si bien es cierto que no he superado del todo mis sentimientos por el no tengo planeado verme como una chiquilla enamorada, después de haber salido con tantos chicos en Suna. Dice un hola sonoro a modo de saludo y todos se lo devolvemos; cuando nota que estoy ahí se sorprende mucho y me saluda con mucha alegría.

Pasamos la noche divirtiéndonos en grande; bebemos, bailamos y charlamos. Es bueno estar reunida con ellos después de tanto tiempo, había olvidado muchas cosas y en pocas horas llegaron a mi mente todos esos detalles que creí no volvería a recordar.

- Mira lo que trajo el viento.

La voz viene detrás de mí y no tengo que girar para saber a quien pertenece.

- Neji_ digo luego de girarme para verlo.

El tampoco ha cambiado mucho, su cabello castaño esta mas corto que antes pero el resto sigue prácticamente igual; sus ojos aun muestran esa superioridad que los caracteriza.

- Pensé que no vendrías.

Me encogí de hombros.

- Tía dijo que te había visto.

- No me dirás que por eso estas aquí… para comprobar_ digo con sorna.

Se que el comentario y el modo de decirlo le sorprenden. La antigua Hinata hubiese bajado la vista desde el primer comentario hecho por el y hubiese jugado nerviosa con sus dedos varios segundos después; pero ya no soy asi y si busca batalla la encontrara.

- Es una de las razones.

- Me alegra ver que estas bien_ digo hipócritamente.

- ¿Dónde has estado? ¿Qué has hecho de tu vida?

- Por aquí por allá, ahora estoy en Suna.

- ¿Estudiaste algo?

- Nada importante, soy vendedora.

Sonríe con superioridad pero lo ignoro. Se lo que soy y el no, asi que puede creerse mejor que yo todo lo que quiera.

- Una lastima… Hanabi es abogada.

- Me alegro aunque si hubiese querido saberlo te hubiera preguntado.

Frunce el ceño y eso me da satisfacción.

- Si ella es abogada supongo que al final mi padre decidió que tu trabajaras con el en la compañía.

- Asi es… soy su heredero.

- Felicidades.

- ¿De verdad quieres felicitarme?

Suspiro fastidiada.

- Escucha Neji, el que tiene problemas eres tú; yo jamás quise ser la heredera, de hecho me importaba muy poco, eran tú y Hanabi los que luchaban por el puesto.

- ¿Piensas que me creeré eso?

- Por mi puedes creer lo que quieras, soy responsable de lo que digo no de lo que entiendas; eso es asunto tuyo.

Dicho esto di media vuelta y me aleje.

- Interesante reencuentro familiar_ dice Naruto cuando paso cerca de él.

- Podría decirse.

- Neji sigue siendo tan idiota como siempre.

- Los de poca seguridad son asi_ dije guiñándole el ojo.

- Vaya… si has cambiado después de todo.

- ¿Tu crees?

- Antes no le hubiese hecho frente.

- No pensé que supieras eso de mi_ dije alzando una ceja.

- De vez en cuando notaba ciertas cosas… no soy tan despistado.

- Ya veo.

- Asi que vives en Suna.

- Supongo que ya no es secreto, casi todo el mundo aquí lo sabe.

- ¿A que te dedicas?

- Trabajo con arte.

- ¿Vendes?

- Si.

- Interesante.

- ¿Qué hay de ti?

- Estudie informática y ahora trabajo en la empresa del teme.

- Por eso llegaste con el…

- Podría decirse.

- Es bueno ver que todos hicimos algo útil con nuestras vidas.

- Lo intentamos al menos.

- ¿Soy la única que no vive en Konoha?

- Si… algunos viajamos pero siempre volvemos a la ciudad.

- Comprendo.

- ¿Te quedaras todo el fin de semana?

- Ese es el plan.

- Supongo que nos veremos mañana de nuevo.

- ¿Ya te vas?

- Trabajar con el teme no es fácil, ya es hora de descansar… pero mañana estaré al 100%

- Deberás, con todo lo que Ino planeo si estas a medio morir caerás rendido antes del almuerzo.

Reímos, luego nos despedimos y lo veo marchar antes de unirme a Chouji en la mesa de aperitivos.

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Verla fue algo inesperado; tenía la leve esperanza de que apareciera pero la verdad no estaba seguro de si sucedería. Pero allí estaba, Hinata Hyuga ha vuelto y se quedara por todo el fin de semana. No creyó que cambiara tanto pero saltaba a la vista que ya no era la chica tímida de antes, bastaba ver como había hablado a Neji en su breve encuentro; además había hablado con él sin tartamudear una sola vez, incluso habían bromeado.

- El fin de semana será interesante_ dijo para si mismo.

Recordó la imagen de la ojiperla. Su camisa algo ancha que se ajustaba en su pecho, sus pantalones que resaltaban su esbelta figura, lucia mas alta gracias a los tacones pero caminaba tan bien con ellos que incluso no hacia mucho ruido. Su rostro seguía mostrando cierta inocencia, sus ojos aun poseen el mismo brillo que los caracterizaba cuando estudiaban juntos… un brillo que lo volvía loco, seis años han pasado y Hinata esta mas hermosa que nunca.

- Veamos si es cierto que aun estas enamorada de mi.

El rubio sonrió mientras recorría la carretera en su auto para regresar a casa. El fin de semana serviría para muchas cosas, quizás no fue tan mala idea convencer a Gaara para que lo ayudara a traer a Hinata de vuelta.


Hola! Aquí les traigo la continuación de este fic. Como ven he cumplido y lo he publicado (aunque casi no lo logro T.T)

Al fin ocurrió el reencuentro! Muchos lo esperaban (incluida yo XD) ahora resta ver como seguirá el fin de semana. De seguro muchos no esperaban que Naru tuviese algo que ver con el regreso de Hinata ¿verdad?

Me hace muy feliz que les este gustando esta historia y les agradezco los follows, reviews y favoritos…

Los veré el próximo fin de semana con un nuevo capitulo. Cuídense mucho, los quiere…

Hanabi no Sekai