LOS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHANIE MEYER. LA HISTORIA ES MÍA.

SUMMARY: Bella es la mayor de cuatro hermanos. Su madre muere y su padre los abandona cuando ella tiene veintidós años. Ella se hace cargo de sus hermanos y su vida cambia por completo. Deja sus estudios y se pone a trabajar en varias empresas en las que limpia, todas de el mismo dueño. Edward Cullen.

PARA MAYORES DE 18 AÑOS.

CAPÍTULO DOS

NUEVA VIDA

El despertador sonó a las cinco y media. Tenía que preparar el desayuno y el almuerzo de los niños. A las siete tenía que dejarlos en las clases de aula matinal y dirigirme a mi nuevo trabajo a las ocho. A las seis fui llamando a los niños desde el mayor a el más pequeño. No es que hubiera mucha diferencia , todos eran bastante pequeños. Paul, Seth, Jeimy.

Todos desayunaron o eso intenté , ya que ellos estaban tan nerviosos como yo. Con todo preparado y listos nos fuimos a el colegio.

Los acompañé a cada uno a sus clases y hablé con cada una de sus profesoras. Me dio especial pena Jeimy, era tan pequeño….

mi encargada me había mandado un mensaje al móvil con las direcciones y horarios de cada una de las oficinas donde tenía que ir.

La primera era la oficina central de Cullen Corporation. En realidad todas las oficinas donde iba a limpiar eran de la misma persona. Todas pertenecían a el señor Cullen. Clarise mi encargada me había advertido que fuera especialmente educada con él. Me explicó que el señor Cullen era muy estricto y exigente. Había echado a diez limpiadoras en lo que iba de año.

Llegué a el edificio sin complicaciones y un poco antes de mi hora. Era muy alto y lujoso.

Entré. En la recepción había una chica rubia que me recibió con un buenos días y una gran sonrisa.

* Hola buenos días, soy Isabella Swan . Empiezo hoy, soy la nueva limpiadora.
* Hola yo soy Raquel. El señor Cullen…. bueno más bien su secretaria me dejó estas instrucciones para ti.

Me entregó un par de folios con instrucciones o más bien reglas absurdas.

* No hablar con el señor Cullen.
* En caso de que tenga que dirigirse a eĺ de una manera excepcional, nunca tutear a el señor Cullen.
* Contestar a sus preguntas con respeto y con monosílabos. Sí o no.
* no preguntar a el señor Cullen sobre nada, sobre todo por contratos, trabajos, días libres…etc.
* No limpiar su despacho cuando el señor Cullen este dentro de su despacho.
* No tener ningún tipo de contacto físico y mucho menos sexual.

La lista seguía y seguía. ¿ Pero quien era ese hombre?- la pregunta la hizo en voz alta y Raquel se rió.

* El señor Cullen es muy agradable, pero ha tenido malas experiencias con algunas empleadas.
* Vale- dije frunciendo el ceño un poco asustada y descolocada.
* Es el la planta veinticinco.
* ¿ El señor Cullen ha llegado ya?- pregunté. No me apetecía encontrarlo.
* No -dijo sonriéndome y me tranquilizó.
* Gracias Raquel.

Me despedí y subí en el ascensor en el que ponía " personal" y subí hasta la planta veinticinco.

Todo estaba desierto y oscuro, sólo lo alumbraba las luces de emergencia que siempre quedaban encendidas. Busqué el cuarto de la limpieza y encontré uno con el cartel de personal de limpieza. Entré.

Se suponía que tenía que limpiar toda la planta. Quise empezar por el despacho de el señor Cullen para tenerlo listo antes de que él llegara y no tener problemas.

El despacho era bastante grande . Muebles oscuros y sillones de cuero negro, adornaban toda la estancia. Un archivador bastante grande y una librería llena de libros. Muchos libros para un despacho.

Una mesa también de madera muy desordenada. En ella había un portátil, papeles esparcidos por toda la mesa, carpetas….

detrás de la mesa , las paredes limitaban con un gran ventanal. En vez de pared tenía cristal, que ofrecía unas vistas estupendas.

Abrí una puerta que dio a un completo baño. Todo muy lujoso. Todo estaba lleno de artículos personales de el señor Cullen. Champú, gel, cremas, maquinillas, desodorantes, todo de primeras marcas. Un armario llenos de toallas y otro con mudas limpias.

Comencé a recogerlo todo. Primero limpié el cuarto de baño. Después me dirigí a su mesa e intente establecer un poco de orden. Ordené papeles sin saber muy bien si debía de hacerlo o me metería en un lío. Guardé ficheros y las carpetas. Archivé unos contratos que tenía esparcidos y limpie la superficie de la mesa. Seguí con los demás muebles y terminé con los cristales.

Me fijé que en la alfombra había una mancha cerca de la silla y la mesa. Cogí de mi carrito los líquidos apropiados y me arrodillé para frotar.

Mi mente viajó con mis hermanos y como se encontrarían en su colegio nuevo. Nuestra madre acababa de morir y ni siquiera habíamos hablado de ello, aunque todos estábamos hechos ya a su perdida después de tanto tiempo en el hospital.

Escuché ruidos y pisadas que se fueron acercando. La puerta de el despacho se abrió y me tensé un poco. Alguien gritaba y de pronto algo chocó contra mí dándome una patada.

* ¡Auch!-grité y esa persona cayó sobre mí y algo cayó rodando por el suelo.
* ¡Pero que mierda!-gritó ese hombre mientras caía.

Me quedé paralizada. Ese hombre estaba sobre mí como si nada, mirándome a los ojos a milímetros de mi cara. Mis ojos estaban como platos. No me atrevía a hablar, no me atrevía a hacer nada. Según las reglas no podía hablar con él , ni tener contacto físico y esto me lo estaba saltando aunque fuera involuntario.

De pronto ese hombre que supuse que era el señor Cullen se puso a reírse a mandíbula batiente.
* ¿ Quién eres tu?- me preguntó.
* Soy Isabella Swan, la nueva limpiadora, señor- quise ser respetuosa, pero él aún seguía encima de mí. Sus ojos viajaron por toda mi cara, parándose en mis ojos y mis labios. En un momento de nerviosismo me mordí el labio.
* Isabella Swan ¿ estás bien?

Asentí. No quise hablar más de lo necesario. Se fue incorporando y me ofreció una mano para ayudarme a levantarme. Hice una mueca de dolor. Al caer su peso cayó sobre mi mano, que estaba en una mala posición.

¡ mierda como me dolía!

* ¿ Te he hecho daño?
* Estoy bien-contesté-, no es nada- pero él notó mi gesto de dolor.

* Isabella , soy Edward Cullen- volvió a ofrecerme la mano esta vez en forma de saludo. Dudé si dársela o no. Me resultaba imposible cumplir las reglas si era él , el que insistía en tocarme y hablarme continuamente. Al final le tendí la mano porque me pareció mas irrespetuoso no responderle a el saludo que el tocarlo.

Una corriente eléctrica me recorrió la mano y el brazo. Nos soltamos sobresaltados. Supuse por su reacción que el señor Cullen también lo notó.
* Señorita Swan ¿ qué hacía en el suelo?
* Es …estaba limpiando la mancha de la alfombra. Lo siento señor, no quise molestarlo y mucho menos que tropezara y cayera por mi culpa.
* No se preocupe. Fue por mi culpa, no vi por donde iba. Además , fue a mí a quien se le derramó el café en la alfombra. Pero eres la primera en dos semanas , que intenta limpiarla.

Me quedé callada y quieta esperando instrucciones .
* Ahora que lo recuerdo mi teléfono cayó…- miró por el suelo y se agachó a recogerlo.

Mientras él arreglaba sus cosas, me fui retirando hacia fuera. No quería saltarme otra regla.

Salí rápidamente de el despacho de el señor Cullen y corrí a meterme en otro despacho de esa planta que decía: Jasper Whitlock.

Este despacho era más alegre. Había marcos con fotos de una chica morena muy guapa, acompañada de un señor rubio. Todo se veía mas claro, despejado e iluminado.

Comencé a limpiar. La muñeca me dolía. Me daba pequeños pinchazos. Que mala suerte el primer día y ya me había lesionado.

Seguí limpiando. Baño, polvo, cristales…. en poco tiempo lo tenía listo.

* ¡No!- gritó alguien desde la puerta y salté asustada. Me di la vuelta para al dueño de ese grito y el señor Cullen estaba en el marco de la puerta con la mandíbula recta y mirando hacía mí. Parecía enfadado. ¿ Qué hice mal?
* Señorita Swan, venga a mi despacho…¡ ahora mismo!

¡Mierda! No me podía despedir apenas llevaba dos horas. Yo no quería haberlo tocado ni haber hablado con él. No quería haber roto las reglas.

El señor Cullen desapareció de la puerta. Yo estaba petrificada. Estaba muy nerviosa y me temblaban las manos. No podía perder el trabajo.

Me dirigí rápidamente a su despacho y él me esperaba apoyado en su mesa. Entré tímidamente.

* Señor Cullen, perdóneme por favor. No quise no quise molestarlo, ni quebrantar ninguna regla. Lo siento de verdad.

La mano me daba punzadas tan fuertes que se me saltaban las lágrimas.

Él no decía nada. Me miraba desde su mesa pero no hablaba.

* Lo siento señor, no me despida por favor… necesito el trabajo.
* Isabella ¿ de qué está hablando? No pienso despedirla. Sólo quiero…..¡joder! ¿Tanto miedo doy?
* No , no me da miedo. Es sólo que no quise saltarme las reglas. Perdone por hacerlo caer.
* Señorita Swan, soy yo quien tiene que pedir disculpas. Usted sólo estaba haciendo su trabajo, y muy bien si me permite decirlo. Es usted la primera y la única que se a atrevido a tocar mi mesa e incluso creo que a archivado algunos contratos.
* Perdone señor Cullen si me he extralimitado en mis funciones. Sólo quería hacer mi trabajo lo mejor posible. Tampoco quise tocarlo ni hablarle….pero se cayó sobre mi y no pude evitarlo.
* No tengo ninguna enfermedad ¿ sabe? No tiene que tenerme asco, miedo, repulsión o algo parecido y por supuesto que puede hablarme. ¿ de dónde ha sacado esa … locuras?
* Lo siento señor, me dieron unas indicaciones sobre usted…yo sólo quería cumplirlas o eso intenté.
* ¿ Quién le dio esas indicaciones?
* Mi encargada Clarise- le enseñé el papel.

Edward miró los papeles y comenzó a reírse a carcajadas.

* Señorita Swan acerquese por favor y siéntese en esta silla- me señaló una que él mismo había acercado a él-. Juro que no le pegaré ninguna enfermedad ni la acosaré sexualmente.

Edward me sonrió. Era la sonrisa más hermosa y sexy que había visto nunca. Algo dentro de mi se estremeció. Me acerqué lentamente y me senté.

* ¿ Me permites?- preguntó señalando a mi muñeca lesionada. No pude hablar sólo cogió y empezó a masajearla muy suavemente. Hice una mueca de dolor.
* Creo que no está rota, pero deberías de ir a el médico.
* No , estoy bien-contesté.

Él respiró fuerte por la nariz.

* Haremos esto-dijo-, te vendaré la mano y te irás a casa a descansar.
* No- dije rotundamente. Intenté levantarme pero él me empujó de nuevo a la silla.
* Señorita Swan , no puede trabajar así- me informaba mientras me vendaba mi muñeca con una de esas vendas elásticas.
* Sí puedo ya lo ha visto. Además tengo que marcharme a otras oficinas. Es mi primer día y no quiero que me llamen la atención o me despidan.
* Señorita Swan , sólo yo puedo despedirla. Soy su jefe y si le digo que se vaya a su casa lo cumple.
* Señor Cullen , preferiría seguir trabajando si no le importa- rogué.
* Eres muy terca. Cualquier otra estaría feliz de irse a su casa a descansar.
* Yo …necesito estar ocupada y por supuesto necesito el dinero. No quiero que piensen que me aprovecho de la situación….por favor.
* ¿ Trabajarás todos los días en estás oficinas?
* No lo sé. Lo único que sé , es que trabajo de lunes a viernes.
* ¿ Dónde va ahora?
* A otras oficinas. Creo que también son de usted.
* No me llames de usted, llámame Edward. Por favor tutéame.

¿ Cómo iba a tutearlo si ni siquiera me permitían hablar con él? Eso no iba a ser posible.
* Eso no va a ser posible.
* ¿ Por qué?-inquirió con el ceño fruncido.
* Señor Cullen es hora de que me vaya, no quiero llegar tarde.
* Le acabo de decir…-no dejé que terminara. Me levanté de la silla y me fui.

El día de hoy estaba siendo horrible. Desde que me levanté esta mañana, todo habían sido problemas.

Me tropecé en la ducha y me di un golpe en la cabeza. Me quemé cuando apoyé mal la taza de café provocando que se cayera y se derramara encima de mi camisa y pantalones. Tuve que cambiarme dos veces. Más tarde se me pinchó una rueda y tuve que cambiarla.

Mi hermana Alice me llamó y no paró de darme el coñazo , hasta que acepté ir a su casa a cenar. Por otro lado recibí otra llamada de Fhil para decirme que la compra de la nueva empresa se estaba complicando. Cuando por fin llegué a la oficina y Raquel la recepcionista me informó de que hoy llegó la nueva señora de la limpieza, no sin antes insinuarse un poco y enseñarme descaradamente los pechos.

Eran las ocho de la mañana y ya no podía más.

Al llegar a el ascensor sonó mi móvil. Una llamada de mi hermano Emmet.

* ¿ Qué quieres Emmet?
* Vaya hermano , buenos días para ti también. ¿ No quieres que te cuente nada de la reunión de ayer?
* Sí claro.
* La cena fue estupendamente , aceptaron todas las clausulas y para celebrarlo me los llevé a tomar unas copas.
* ¡ Emmet como se te ocurre!- bien sabía yo que sus salidas a tomar copas con los clientes eran a locales de strippties. Aunque el ni miraba , ni tocaba o Rosalie le cortaba las pelotas.
* Se lo pasaron muy bien con las chicas de el local….

Entré en mi despacho.

* Emmet ¡¿ cómo se te ocurre? ¡ te podrías haber cargado la venta!

Mi hermano se reía, todo era una broma para él.

* ¡Mierda!- grité cuando tropecé con algo. Mi móvil salió volando y yo caí encima de una hermosa mujer.

Comencé a reírme. Todo lo que me estaba pasando era una locura y la cara de esta señorita se veía tan asustada ….

* ¿ Quién eres tu?- le pregunté.
* Soy Isabella Swan, la nueva limpiadora, señor.

Miré su cara. Era hermosa. Unos ojos color chocolate grandes y muy expresivos. Sus labios llenos y rosados invitaban a saborearlos. En un momento ella los mordió y casi me lanzo sobre ella.

* Isabella Swan ¿ estás bien?-pregunté para salir de ese trance.

Asintió.

Me levanté, pero al quererla ayudar a incorporarse, hizo una mueca de dolor.

* ¿ Te he hecho daño?
* Estoy bien-contestó-, no es nada.

* Isabella , soy Edward Cullen- le tendí mi mano pero ella no se movió. Se quedó mirándola pensativa aunque finalmente estrechó su mano con la mía. Al tocarnos una descarga de electricidad recorrió mi mano y nos soltamos rápidamente.
* Señorita Swan ¿ qué hacía en el suelo?- le pregunté, tenía curiosidad.
* Es …estaba limpiando la mancha de la alfombra. Lo siento señor, no quise molestarlo y mucho menos que tropezara y cayera por mi culpa.
* No se preocupe. Fue por mi culpa, no vi por donde iba. Además , fue a mí a quien se le derramó el café en la alfombra. Pero eres la primera en dos semanas , que intenta limpiarla.

Como pude ir tan distraído que no pude ver que había alguien. Recordé que hablaba por el móvil con Emmet .

* Ahora que lo recuerdo mi teléfono cayó…- miré por el suelo y me agaché a recogerlo.

Estaba completamente desmontado. Recogí todas las piezas y me di cuenta de que la señorita Swan se había ido. Terminé de montar el móvil y llamé a Emmet para contarle lo ocurrido ganándome unas risas u burlas por su parte. Después me dirigí a el botiquín y cogí una de las vendas.

¿ Dónde se habría metido Isabella?

Fui a buscarla a los baños y estaban vacíos. De lejos vi la luz en el despacho de Jasper que tenía que estar por llegar. Cuando me asomé a la puerta la ví.

* ¡No!- grité.

Como era tan inconsciente. Acababa de hacerle daño en la muñeca y ella seguía trabajando como si nada aguantando el dolor.

* Señorita Swan, venga a mi despacho…¡ ahora mismo!

La asusté con mi grito, pero estaba acostumbrado a esas reacciones con la gente que trabajaba conmigo. Me di la vuelta y me fui a mi despacho a esperarla.

Ella llegó y entró lentamente.

* Señor Cullen, perdóneme por favor. No quise no quise molestarlo, ni quebrantar ninguna regla. Lo siento de verdad.

La miraba. No podía creer que ella me pidiera disculpas y parecía tan asustada….

* Lo siento señor, no me despida por favor… necesito el trabajo.
* Isabella ¿ de qué está hablando? No pienso despedirla. Sólo quiero…..¡joder! ¿Tanto miedo doy? – yo sólo quería ayudarla. Por mi descuido le hice daño y estaba sintiendo dolor.
* No , no me da miedo. Es sólo que no quise saltarme las reglas. Perdone por hacerlo caer.
* Señorita Swan, soy yo quien tiene que pedir disculpas. Usted sólo estaba haciendo su trabajo, y muy bien si me permite decirlo. Es usted la primera y la única que se a atrevido a tocar mi mesa e incluso creo que a archivado algunos contratos.

Estaba sorprendido muy gratamente. Era la única que hacía bien su trabajo y que no había saltado sobre mí literalmente. Aunque esta vez fui yo quien caí sobre ella.

* Perdone señor Cullen si me he extralimitado en mis funciones. Sólo quería hacer mi trabajo lo mejor posible. Tampoco quise tocarlo ni hablarle….pero se cayó sobre mi y no pude evitarlo.

¿ De qué me estaba hablando? ¿ A caso le daba asco?

* No tengo ninguna enfermedad ¿ sabe? No tiene que tenerme asco, miedo, repulsión o algo parecido y por supuesto que puede hablarme. ¿ De dónde ha sacado esa … locuras?
* Lo siento señor, me dieron unas indicaciones sobre usted…yo sólo quería cumplirlas o eso intenté.
* ¿ Quién le dio esas indicaciones?
* Mi encargada Clarise- me enseñó unos papeles.

Miré los papeles. No podía cree lo que estaba leyendo. ¿ Cómo se le ocurría a alguien aceptar un trabajo en estás condiciones? Me hacía ver hacía los demás como si fuera un ogro anti-sociable.

* Señorita Swan acerquese por favor y siéntese en esta silla-. Juro que no le pegaré ninguna enfermedad ni la acosaré sexualmente.

Le sonreí para darle confianza y ella se sentó tímidamente.

* ¿ Me permites?- pregunté señalando a su muñeca lesionada.

Ella asintió.

La cogí y empecé a masajearla muy suavemente. Hizo una mueca de dolor.

* Creo que no está rota, pero deberías de ir a el médico- le advertí.
* No , estoy bien-contestó.

Me sacaba de mis casillas con su testarudez.

* Haremos esto- dijé-, te vendaré la mano y te irás a casa a descansar.
* No- dijo. Quiso levantarse pero se lo impedí.
* Señorita Swan , no puede trabajar así- le informé mientras me vendaba su muñeca con una de esas vendas elásticas.
* Sí puedo ya lo ha visto. Además tengo que marcharme a otras oficinas. Es mi primer día y no quiero que me llamen la atención o me despidan.
* Señorita Swan , sólo yo puedo despedirla. Soy su jefe y si le digo que se vaya a su casa lo cumple.

Intenté imponerme para que dejara sus reservas y me hiciera caso , aunque sabía que era un caso perdido.

* Señor Cullen , preferiría seguir trabajando si no le importa.
* Eres muy terca. Cualquier otra estaría feliz de irse a su casa a descansar.
* Yo …necesito estar ocupada y por supuesto necesito el dinero. No quiero que piensen que me aprovecho de la situación….por favor.
* ¿ Trabajarás todos los días en estás oficinas?

Ojala dijera que sí. Quería controlarla y me encargaría de que viniera aquí todos los días.

* No lo sé. Lo único que sé , es que trabajo de lunes a viernes.
* ¿ Dónde va ahora?
* A otras oficinas. Creo que también son de usted.
* No me llames de usted, llámame Edward. Por favor tutéame.

Quería que tuviera confianza conmigo.

* Eso no va a ser posible.
* ¿ Por qué?- pregunté con el ceño fruncido.
* Señor Cullen es hora de que me vaya, no quiero llegar tarde.
* Le acabo de decir…-no me dejó terminar y antes de que me diera cuenta me dejó sólo en el despacho.

No podía creer que me dejara con la palabra en la boca. ¿Quien era esa chica y por qué sentía la necesidad de protegerla?

Me senté en mi mesa, organicé mis pensamientos mientras que llegaba a mí el olor a el tratamiento que utilizó Isabella para limpiar mi mesa. Había sido la única que se atrevió a sumergirse y limpiar mi caos. No se atrevió a mirarme a los ojos, pude sentir su miedo. Las demás mujeres se me tiraban encima literalmente cuando menos me lo esperaba y ella ni siquiera quería hablar conmigo.

Cogí el teléfono y llamé a mi empresa de limpieza.

* Diga- contestaron.
* Buenos días , soy Edward Cullen. Quiero hablar con Clarise.
* Un momento señor Cullen, ahora mismo se la paso.

Esperé unos segundos.

* Buenos días señor Cullen – saludó Clarise-, ¿ que se le ofrece?
* Buenos días Clarise, quisiera el expediente de la señorita Swan.
* ¿ Se ha comportado mal? Lo siento no volverás a pasar. Ella es nueva y quizá no entendió….- no la dejé terminar.
* No es eso en absoluto. En realidad todo lo contrario. Me ha causado muy buena impresión, quisiera saber más de ella para encomendarle un trabajo personal.-mentí.

Sólo quería saber todo sobre ella. Su nombre completo, donde vivía, si era soltera o casada. Si tenía novio.
* Por mi culpa se llevó un golpe- le informé a Clarise-, y quisiera recompensarla.
* Me alegro de que por fin hallamos encontrando a una chicas de su agrado y que sepa comportarse. Ella es Isabella Swan lo que pasa es que es nueva en el trabajo y en la ciudad. Entró en el trabajo por una recomendación familiar y no tenemos relleno su expediente aun. Si quiere le puedo hacer llegar algún mensaje.
* ¿ Tampoco sabe su dirección?
* No, lo lamento . Pero mañana lo tendré todo.
* Está bien Clarise. Quiero a Isabella Swan todos los días en mi oficina. No me la cambie , me gusta como trabaja.

Iba en dirección a mi tercera oficina en el día. Esta sería la última oficina por hoy. Eran las trece y treinta y mi turno terminaba a las dieciséis treinta. Estaba deseando de recoger a los niños y saber como les había ido su día. Seguramente fue tan duro para ellos como lo fue para mí. La muñeca me seguía doliendo muchísimo.

Sobre las cuatro recibí la llamada de mi encargada Clarise.

* Hola Bella.
* Hola Clarise -contesté. Me sentí insegura. Quizá el señor Cullen llamó para quejarse sobre mi comportamiento.
* ¿ Qué tal tu día? ¿ Cómo has estado? ¿ Has tenido algún problema?
* No , todo ha estado bien-contesté.
* Me alegro. El señor Cullen me ha llamado para informarme de que te dio un golpe y que está encantado contigo.
* ¿Encantado?
* Sí y además quiere encargarte un trabajo más. Me pidió tus datos pero tu ni siquiera has rellenado el expediente aún. ¿ Te importa que lo hagamos ahora haciéndote las preguntas por teléfono?
* Bien-contesté.
* De acuerdo. Primero tu nombre completo es Isabella Marie Swan …..
* Dawyer- añadí.
* Bien corrígeme si me equivoco en algo. Tienes veintidós años, estás soltera…¿ tienes cargas familiares?
* Sí .
* ¿ Hijos?
* No , hermanos.
* Tu dirección…-pensé, la verdad es que no me la sabía.
* Clarise no me la sé. Hace un par de días que vivo ahí. ¿ Te importa si te la digo mañana?
* Vale y ¿tu teléfono?

Se lo di. Siguió preguntándome sobre estudios ,instituto, universidad y trabajos anteriores. Después de veinte minutos de preguntas colgamos.

Llegué a el colegio un poco desorientada. Apenas conocía la zona y me perdí un par de veces. Recogí a los niños de menor a mayor. Jeimy, Seth y Paul. Cuando llegamos a casa estaba destrozada. Los niños no paraban de contarme historias ocurridas en el colegio, clases y nuevos amigos. Me alegraba y me tranquilizaba que se adaptaran sin problemas.

Después de la merienda los fui metiendo en la bañera. Jugaron un rato mientras preparaba la cena y cuando me di cuenta ya estaban durmiendo. Esta iba a ser mi rutina diaria. Pero todo estaba bien si los niños estaban bien.

La señora Webber y Ángela me llamaron para preguntar por nuestro primer día, tanto en el colegio por los niños , como por el trabajo por mí.

Preparé el almuerzo de los niños para mañana y me di un baño. Estaba muy cansada y cerré los ojos. Inmediatamente me vinieron a la mente imágenes de hoy y rápidamente levanté el brazo con mi muñeca vendada. Había sumergido todo mi cuerpo en el agua y no me di cuenta de la venda. Me la quité y la dejé colgando de la bañera para que se escurriera mientras me daba el baño.

Recordé a el señor Cullen, nuestra caída, la conversación…

recordaba su aspecto tan hermoso y a la vez tan masculino. Sus facciones duras y atractivas, su voz , su olor….

esa electricidad que se formó entre nosotros y lo tierno que fue a el preocuparse por mí.

Comencé a boztezar y llegó el momento de irme a la cama.

El despertador sonó a las cinco y media de la mañana. El cuerpo me dolía y me pesaba. Necesitaba y deseaba quedarme más tiempo acurrucada entre las sábanas, pero el deber me llamaba.

Llevé los niños a el colegio y las profesoras me dieron las listas con los libros y materiales necesarios para las clases de cada uno. ¡Mierda! ¿De dónde iba a sacar tanto dinero? Apenas nos llegaba para la comida con lo que me dio la señora Webber asta que cobrase mi primer mes. Quizá podría pedir un adelanto.

Llegué a el gran edificio de Cullen Corporation.

* Buenos días Raquel-le saludé.
* Buenos días Bella, ¿ qué tal fue tu primer día?
* Bueno no me puedo quejar. El señor Cullen me pareció muy amable.
* ¿ De verdad?

¿ Por qué se asombraba? Conmigo había sido encantador.

* Sí, ¿ ha llegado ya?
* No .
* Bien , pues me daré prisa para que cuando llegue haya terminado con su despacho y así no molestarlo. Gracias Raquel.
* Hasta luego- se despidió ella.

Tomé el ascensor hasta la planta veinticinco. Todo estaba oscuro y en silencio como el día anterior. Encendí las luces, abrí el cuarto de limpieza, cogí mi carrito y me dirigí a el despacho de Edward.

Quería darme prisa para hoy no tropezarme con él.

La puerta se abrió.

* Hola Isabella.

La suerte no estaba de mi parte.

ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO. POR FAVOR COMENTEN Y GRACIAS POR LEER.