LOS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHANIE MEYER. LA HISTORIA ES MÍA.
SUMMARY: Bella es la mayor de cuatro hermanos. Su madre muere y su padre los abandona cuando ella tiene veintidós años. Ella se hace cargo de sus hermanos y su vida cambia por completo. Deja sus estudios y se pone a trabajar en varias empresas en las que limpia, todas de el mismo dueño. Edward Cullen.
PARA MAYORES DE 18 AÑOS.
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QUIERO PEDIR PERDÓN POR LA TARDANZA DE ESTE FINC Y DE LOS DEMÁS QUE ESCRIBO. MI FAMILIAR SIGUE EN EL HOSPITAL MUY GRAVE Y CADA VEZ PEOR. PIDO PERDÓN POR NO ACTUALIZAR.
CAPÍTULO CUATRO
DECLARACIONES Y CONFIDENCIAS
Versión Edward
Esa chica iba a matarme. No entendía que me pasaba con ella, pero claramente me sentía atraído hacía ella. Pero era tan cabezota…
Había leído en mí enseguida mis intenciones, muy lista. Que iba a esperar me comportaba como un novio celoso y acosador , pidiendo explicaciones sin que me correspondieran.
Me tenía completamente intrigado por su vida. El por qué trabajaba tanto o para quien. ¿ Tendría pareja? ¿ hijos? Ese pensamiento hacía que se me revolviera el estómago. La quería para mí. Se veía tan hermosa. Su cabello castaño, sus hermosos ojos chocolate, sus labios sensuales color fresa, su piel blanca, suave, tersa, como la porcelana. Ese rubor que le sonrojaba las mejillas haciéndola más hermosa si cabe y su olor…. mnmnmm…ese olor …..
Pero ella parecía tan frágil y cansada. Su físico era de una chica joven , pero parecía alguien de más edad por su forma de actuar.
si
No sé que me pasaba con Isabella. Estaba claro que me gustaba y mi atracción por ella era más fuerte de lo normal. Sentía la necesidad de protegerla y ayudarla y eso haría aunque ella me rechazara.
La ayudé con ese tipo en el bar. Me lo agradeció y charlamos animadamente. La vi sonreír un par de veces y fue lo más hermoso que había vista en vi vida. Pero de pronto cuando quise protegerla , quizá más de la cuenta me dijo que me fuera y la dejara en paz que era mayorcita. Me molestó muchísimo y furioso me fui dejándole un billete de quinientos dólares para pagar. Un alarde de arrogancia. Luego me arrepentí.
Aunque ella luchara contra mí, no me daría por vencido. La quería a ella y lucharía por ello.
Me fui a casa conduciendo como un loco. Me metí en la cama pensando cómo haría para conquistar a Isabella. Entre tanto me quedé dormido.
Versión Bella
El despertador sonó a la misma hora de todos los días. Cansada, adormecida y avergonzada era como me sentía. Me avergonzaba por todo lo que le dije a Edward que, aunque era la verdad, pero lo cierto es que me había pasado con mis comentarios y hoy si me sentía capaz y tan valiente como ayer, le pediría disculpas. Él sólo me ayudó y me comporté como una borde mal agradecida.
Una hora aproximadamente después , dejé a los niños en el colegio e indiqué a los profesores, que pronto traerían los libros más los materiales. Ellos parecían aceptarlo. Qué remedio.
Llegué a el edificio de oficinas y saludé a Raquel.
* Buenos días Raquel, ¿ qué tal estás?-le pregunté para ser agradable.
* Buenos días Bella, estoy bien gracias-contestó.
* Luego nos vemos-intenté terminar la conversación, tenía ganas de hablar con el señor Cullen y quitarme el mal trago de encima, para dejar de sentirme tan mal. Cada vez que lo pensaba , el corazón me latía a mil por hora. Tampoco le pregunté a Raquel, si el señor Cullen había llegado. No quería que pensara que estaba pendiente o de alguna manera interesada en él.
Cuando el ascensor se abrió en la planta veinticinco, todo estaba oscuro y pensé que no había llegado nadie. Yo era la primera y me sentí aliviada.
Rápidamente me dirigí a el despacho de Edward e intentar terminar antes de que él llegara , para así no cruzarnos y evitar encuentros por mi parte. Por otro lado quería pedirle disculpas, pero esta sería una razón o escusa para no hacerlo aun , al menos esperar hasta que estuviera preparada y no tuviera un ataque de ansiedad.
Abrí la puerta de el despacho de Edward esperando que estuviera vacío y allí estaba sentado el señor Cullen , sentado en su sillón de cuero negro leyendo el periódico . El aire se me atoró en la garganta y por un segundo tuve que pensar en como se respiraba.
Era la viva imagen de la despreocupación y de la sensualidad pura y dura. Irradiaba seguridad, arrogancia, poder , sexualidad… seguro que todas suspirarían a su paso.
* Oh , lo siento- me disculpé por mi intromisión-, creí que aún no había llegado.
Él levantó sus ojos hacia mí y no dijo nada, volvió a bajar su vista a el periódico y siguió leyendo.
Esa indiferencia me hizo sentirme mil veces peor. Tenía disculparme en este momento o me reventaría la cabeza.
* Señor Cullen, ¿ podría hablar con usted un momento?- de nuevo levantó sus pupilas hacía mí rostro y esta vez depositó el periódico en la mesa, mostrándome atención, pero seguía sin emitir ningún vocablo.
* Quería disculparme por cómo lo traté ayer-comencé-. He sido muy estúpida y borde. Usted sólo me ha ayudado desde que me conoce y he sido una desagradecida. Me gustaría que me perdone por mi comportamiento. No estoy acostumbrada a que me ayuden , aún menos un hombre.
Edward me miraba escrutando y evaluando mis reacciones, pero sin decir nada. Me estaba poniendo demasiado nerviosa y mi labio inferior estaba apunto de partirse en dos.
* ¿ Acepta mis disculpas?- le pregunté.
Edward suspiró.
* sólo con una condición- fruncí el ceño con desconfianza. Desde cuanto el perdonar se hacía bajo condiciones. O perdonabas o no.
* ¿ Cuál?
* Aceptaré tus disculpas si cenas conmigo el sábado.
* No – respondí de forma tajante.
* ¿ No? ¿ No quieres que te perdone?- inquirió.
* Sí – le contesté-, pero no puedo cenar con usted-añadí. ¿ Cómo iba a pensar en cenar con nadie? No podía dejar solos a los niños. Además no podía dejar que el señor Cullen se viera obligado a cenar conmigo sólo para que aceptase mis disculpas.
* ¿ Trabajas el sábado?
* No. Tengo libres los fines de semana.
* Entonces , ¿ cuál es el problema ? ¿ Tienes novio?
No respondí a las preguntas.
* Señor Cullen , no puedo cenar con usted. Si no quiere aceptar mis disculpas…. lo entiendo, pero no tiene que cenar conmigo ni verse obligado a nada. Fui yo quien fue grosera con usted.
Edward no dijo nada más. Yo entendí con su silencio que no estábamos de acuerdo de nuevo, así que empujé el carrito hacía el baño. Lo limpié y me entretuve más de lo necesario.
Mientras que esperaba lo escuché hablar con alguien , supuse que por teléfono ya que no escuché ninguna voz además de la suya.
No me sentía preparada para salir y encararlo otra vez, pero no podía estar aquí todo el día, así que conté hasta diez y salí.
Edward estaba mirando por la ventana, con sus manos dentro de los bolsillos de sus caros pantalones.
Comencé a recoger su mesa. No me atrevía a tocar mucho por no desordenarle nada.
* Almorzaremos juntos hoy-escuché a mi espalda.
Me di la vuelta para encararlo, no sabía si hablaba conmigo. Él seguía mirando por la ventana, no hablaba por teléfono y al no haber nadie más en el despacho, supuse que se dirigía a mí.
* Lo siento señor Cullen, pero no puedo, tengo que trabajar.
* No – se volvió y me miró directamente a los ojos.
* Señor Cullen….- no me dejó seguir.
* Isabella, ya he hablado con Clarise. Hoy no tienes que seguir trabajando. Tienes el día libre, así que suelta eso- dirigió su mano y mirada a el carro de productos de limpieza y al trapo que sostenía en mi mano.
* Perdone por el atrevimiento, pero no tenía ningún derecho. No quiero ser grosera con usted otra vez, pero esa decisión no le correspondía.
Cogí mi móvil y marqué a Clarise, ante la mirada de Edwad . Al tercer tono contestó.
* Diga-contestó Clarise.
* Hola Clarise soy Bella.
* Ah, hola Bella, ¿ ya te informó el señor Cullen?
* Algo así, pero no me parece bien-contesté.
* Lo siento Bella , él es el jefe y si dice que no trabajas hoy se cumple y punto.
* Pero Clarise…
* Pero nada disfruta- y colgó.
¡ Mierda!
* Isabella, soy el jefe. Yo dirijo todas las empresas incluida en la que tu trabajas. Yo decido quien trabaja y quien no y, si quiero invitar a una amiga a almorzar, para que la perdone por tratarme como una auténtica basura, que así sea.
* Señor Cullen, quiero que me disculpe por mi pésimo comportamiento, pero no hace falta que haga el esfuerzo. Sé que es un hombre muy ocupado y no debe de verse obligado.
Edward se acercó a mí y me acorraló entre la mesa de de su escritorio y su cuerpo. Su olor inundó mis pulmones y tuve que cerrar los ojos para no marearme. Sus manos fueron subiendo por mis brazos , sintiendo descargas eléctricas y fuego a su paso. Mi respiración se aceleró y mi corazón saltaba en mi pecho. Sus manos siguieron subiendo, pasando por mi clavícula, cuello y agarrar mis mejillas suavemente. Sus labios casi rozaban los míos.
* Estoy deseando llevarte a almorzar. No es una obligación es un placer- me dijo casi rozando sus labios con los míos. Yo no podía pronunciar ninguna palabra. Se movió y sus labios rozaron mi oído.
* Por favor, compláceme.
Volvió a mirarme a los ojos, esperando una respuesta de mi parte, pero sólo pude asentir con la cabeza.
Se inclinó hacia un lado pero aún sobre mí y pulsó el intercomunicador.
* Jéssica, anula todas mis citas y reuniones de hoy y no me pases ninguna llamada, exceptuando a mi familia.
* Muy bien Edward.
Volvió a su posición inicial con su cara a milímetros de la mía.
* Podemos irnos- me agarró de mi mano y tiró de mí fuera de su despacho.
Estaba conmocionada por lo que estaba sucediendo, como estado de shock. Me metió en el ascensor , mientras veía a Jéssica reírse disimuladamente.
* Las puertas se cerraron y el ambiente se llenó de su fragancia, volviendo a nublarme los sentidos. Intenté no pensar en lo que este hombre influía en mi cuerpo y cuanto me enfurecía el no poder controlar las reacciones de este.
Unos segundos después que a mí me parecieron horas , las puertas se abrieron llenándome de aire limpio. Edward volvió a tirar de mi mano y me sacó fuera de el ascensor.
* Puedo andar sola- di un tirón a mi mano , pero él la apretó más fuerte.
* No estoy muy seguro, además no quiero que te escapes.
En ese instante Raquel saltó sobre él.
* Buenos días Edward, antes se me olvidó darte mi nuevo número de móvil. Lo he cambiado…
* ¿ y para que quiero yo tu número?-le preguntó Edward dejándola descolocada y avergonzada. Pensé que lo rechazaba por respeto hacía mí, pero seguro que luego se lo pediría a mis espaldas.
¿ Pero por qué pensaba en eso? Eso a mí no me importaba.
* Yo pensé que como eres el jefe, querías tener el número de todos tus empleados en especial el de las chicas-explicó Raquel.
Que pena de chica. ¿ Por qué se arrastraban tanto? ¿No tenían dignidad?
* Primero- comenzó Edward-, yo soy el señor Cullen para ti. Nunca te he dado pie para que me llames : tu teléfono se lo das a mi jefe de personal , que es a quien le puede interesar, servir para algo o cambiarlo en tu expediente .
Tercero: sólo mi familia, amigos y las personas que son importantes para mí están en mi agenda. ¿ A quedado lo suficientemente claro, señorita?
* Sí , señor Cullen.
* Muy bien. Adiós y buenos días.
Raquel miró nuestras manos unidas. Yo ni siquiera podía levantar mis ojos de mis pies y en ese instante Edward volvió a tirar de mí hacía fuera de el edificio.
Caminamos a el aparcamiento y cuando llegamos a su coche me paré y reaccioné.
* No es hora de almorzar.
Vi como sonrió.
* Voy a llevarte a desayunar y luego pasaremos el día juntos.
¿ Pero qué estaba haciendo?
* Esto no está bien. No es buena idea-bufó.
* ¿ Por qué ? ¿ Por mi imagen pública?
* Esa sería una de las razones, pero no la principal para mí.
* Lo siento pero mientras que no me de fuertes razones, no aceptaré una negativa.
* Señor Cullen….por favor.
* Edward – me corrigió.
* No …
Me empujó contra su coche y se acercó a mí absolviéndome con su mirada.
* Edward, por favor- me rogó.
Suspiré.
* Está bien, Edward- contesté-, tengo coche.
Buscó alrededor en busca de mi automóvil y yo señalé a mi Chevy.
* ¿ Eso es tu coche?- me inquirió con una mueca de espanto.
* Sí, sonreí. Tiene personalidad y anda perfectamente.
* Señorita, eso -señaló mi coche-, es de la época de los picapiedras. ¿ Tienes que empujarlo con los pies?- lo empujé con las manos en su pecho ofendida.
En realidad no estaba enfadada. Ya era una costumbre que todo el mundo se metiera y riera de mi furgoneta y estaba acostumbrada, pero estaba haciendo un poquito el papel y así intentar escaparme.
Me zafé de él y me dirigí a mi coche. Unos brazos me agarraron por mi espalda haciéndome parar.
* No voy a dejar que conduzcas eso estando yo presente-susurró en mi oído. Su aliento mandó escalofríos por todo mi cuerpo cuando choco contra mi cuello-. Por favor no te enfades. Al menos tengo que reconocer que es una antigüedad.
Se me ocurrió una idea.
* Sólo hay una forma de que te perdone- le informé.
* ¿ Cuál? – preguntó con el ceño fruncido. Estaba claro que no se fiaba de mí.
* Te perdono si olvidas la idea de invitarme a almorzar y me dejas seguir trabajando.
Me miró con sorpresa . Mi respuesta no se la esperaba.
* Prefiero que sigas enfadada conmigo, pero tu y yo vamos a pasar el día juntos- aseguró y abrió la puerta de el copiloto de su flamante y lujoso coche.
* Luego te traigo de vuelta para que recojas a tu abuelo.
* No , iré en el mío.
* Isabella, móntate en el coche si no quieres que lo haga yo a la fuerza- me amenazó -. luego te traeré a recogerlo . No te preocupes.
No quise discutir más y me metí en el coche. Edward dio la vuelta a el coche y se montó en el asiento de el conductor.
* ¿Te das cuenta que esto es una especie de secuestro?
* A muchas mujeres les encantarían que yo les secuestrara. Ya has visto a Raquel-bromeó.
* Yo no soy como las demás.
Nos miramos unos segundos a los ojos.
* Pon te el cinturón- me ordenó y le obedecí esta vez sin discutir.
Edward arrancó el coche y nos dirigimos a algún lugar.
Me sentía nerviosa. Nunca antes me había montado con un hombre a solas, aunque sabía que Edward no me veía de esa forma. Él podía estar con cualquier mujer que quisiera , no se iba a fijar en mí. La limpiadora.
Su olor estaba en todo el habitáculo, llenándome los pulmones. Me sentía extraña. Me gustaba su compañía, pero a la vez me sentía fuera de lugar. Era una persona que nada tenía que ver con mi tipo de vida.
Después de unos cuantos minutos llegamos a una cafetería. No parecía cara , ni lujosa. Más bien era una cafetería familiar.
Bajó de el coche y rápidamente fue a mi puerta para abrirla. Todo un caballero. Agarró mi mano como antes con fuerza y entramos en el establecimiento.
* ¿ Edward? Gritó alguien . Varias personas miraron hacia nosotros.
* Hola Sue. ¿ Cómo estás?- le dio un beso y se abrazaron.
Era una señora de unos cincuenta años, piel aceitunada y pelo oscuro.
* ¿ Dónde has estado metido? Hace mucho tiempo que no venías.
* He estado ocupado, el trabajo ya sabes….
* No es bueno trabajar tanto sin descanso.
* Sue, ella es Isabella, una amiga- me posó su mano en mi baja espalda y empujó suavemente.
* Hola cariño-me abrazó.
* Encantada de conocerla señora-le contesté.
* Ya era hora de que trajeras a alguien Edward. No es bueno estar tan solo. Es maravilloso tener una compañera a la que os améis, cuidéis y apoyéis mutuamente.
* No , sólo somos amigos. No hay nada más.
Sue agarró mi mentón.
* os lo veo en los ojos- sonrió-. Vayan a sentarse y en seguida os atiendo.
* Edward tiró de mi mano como ya era costumbre y nos condujo a una mesa apartada en el rincón.
* ¿ Vienes por aquí mucho?- le pregunté curiosa.
* Desde pequeño. Mis padres nos traían a mis hermanos y a mí los domingos- me brindó una sonrisa que casi hace que me desmaye-. Últimamente he estado muy ocupado y hace mucho tiempo que no venía.
* Se nota que te quiere-le dije señalando a Sue que estaba atendiendo una mesa más hayá.
* Sí, ella es magnífica.
Se instauró de nuevo el silencio entre nosotros y ese malestar volvió. Esto no estaba bien, me sentía mal. Mis hermanos estaban en el colegio y yo debía de estar trabajando, no en una cafetería a punto de desayunar unos de los mejores desayunos de mi vida y no lo compartía con ellos.
* Lo siento pero no puedo- me intenté poner de pie pero Edward me sujetó.
* ¿ Qué pasa?- preguntó-. ¿ Creía que ya lo habías asimilado?
* No puedo estar aquí, me siento mal, culpable….
* ¿Culpable? No estás haciendo nada malo Isabella. Todo el mundo tiene derecho a desayunar.
* Pero no debería de estar aquí….yo….
* Por favor Isabella. Da me una oportunidad, déjame conocerte.
Me sentía muy mal, culpable, insegura y fuera de lugar.
* Por favor-rogó.
Sue llegó en ese momento y nos entregó las cartas.
* ¿ Te pongo lo de siempre Edward?
* Como me conoces- le sonrió-. ¿ Y tu Isabella?
* ¿ Qué es?- me miró a los ojos conteniendo la risa.
* Tortitas con chocolate y nata- contestó finalmente Sue-. Es lo que come desde pequeño. Nunca lo ha cambiado.
* Oh, pues tomaré lo mismo.
* Buena elección , ahora os lo traigo.
Sue se fue.
* ¿ Cuántos hermanos tienes?- le pregunté curiosa.
* Dos y conmigo tres. Emmet y Alice. Pero también considero a Rosalie y Jasper como hermanos. A Emmet y Jasper ya los conoces. Rosalie es la mujer de Emmet y Alice es mi hermana y la mujer de Jasper.
* ¿Es la chica de de las fotos de su despacho?
* Sí, están muy enamorados. Y tu, ¿ tienes hermanos?
Me quedé callada un momento. No sabía si contestar, pero no era malo ni extraño tener hermanos así que dije la verdad.
* Sí, tres.
Sue llegó con nuestros desayunos y todo se quedó en silencio.
El olor a chocolate caliente y a tortillas llenó todos mis sentidos. Me sentía mal al no compartir esto con mis hermanos pero se los compensaría de alguna manera.
Todo estaba delicioso y apenas hablamos mientras comíamos.
A la hora de pagar tuvimos otro encontronazo. Yo quería pagar, al menos mi parte, pero Edward no lo consentía.
* Te dije que yo te invitaría.
* No , me dijiste que me invitarías a almorzar.
* Bueno, preciosa pues a esto también invito ….por favor-rogó.
Nos despedimos de Sue y volvimos a el coche. Pensé que volveríamos a las oficinas. Cuando llevábamos vatios minutos en la carretera pregunté.
* ¿ Dónde vamos?
No es que conociera Forks, pero no reconocía este camino como el de la dirección a tomar de camino a el edificio de oficinas.
* Vamos a un lugar que es especial para mí, pero antes voy a hacer una parada y enseguida volvemos a el plan.
Paró en un puesto de perritos calientes y hamburguesas. Hablaba con el dependiente y metía cosas en una bolsa de plástico mientras yo lo observaba a través de la ventana de mi asiento en su coche. Edward sacó su cartera y pagó con un billete de cincuenta dólares.
¿ Por qué estaba comprando comida?
Sin esperar el cambio, dio media vuelta y se montó en el coche acomodando la bolsa en el asiento trasero. Me miró y me regaló una gran sonrisa.
* ¿Estás lista?
* No lo sé-dudé.
Se rió y arrancó el coche y nos incorporamos a la carretera.
* ¿ Qué tiene de especial el sitio dónde me llevas?-le pregunté.
* Varias cosas.
Sentía mucha curiosidad. ¿ Qué podía parecer especial al gran Edward Cullen? Siendo multimillonario lo tenía todo.
Se incorporó en una bifurcación de el camino. Nos adentramos en un camino de tierra con dirección a el bosque.
* Edward… – susurré.
* Tranquila. No soy un asesino , ni pienso esconder tu cuerpo en el bosque-bufé-. Ya casi hemos llegado.
Paró el coche a un lado de el camino y bajamos de el coche. Miré a mi alrededor pero no vi nada especial.
Edward llegó hasta mi sonriendo , tomo mi mano y tiró de mi.
* Tenemos que llegar a pie.
Caminamos por una senda por pocos minutos y enseguida vislumbre un hermoso y paradisíaco prado. Estaba completamente iluminado y lo recubría una manta de flores. Era hermoso.
* ¿ Qué te parece?- me susurró en el oído.
* Es precioso, pero no lo entiendo-frunció el ceño.
* ¿Qué es lo que no entiendes?
* ¿Qué le ves de especial? Verás no me malinterpretes, me parece asombroso y muy hermoso, pero creí que habría mas lujos o no sé….
* Ven.
Caminamos por el prado hasta sentarnos y acomodarnos bajo un gran árbol.
* Soy un exitoso empresario. Tengo mucho dinero, mas de lo que puedo contar. Es cierto que el dinero te da estabilidad económica y puedo vivir con muchísima comodidad. Tampoco te negaré que en casa tengo todo de última tecnologías , pero…. sólo soy un hombre prado es mi rincón secreto. Es especial porque sólo estoy yo, ahora contigo. No hay trabajo, ni reuniones. No hay gorrones, traidores o falsos amigos. No hay comerciales acosadores , implorándote que inviertas en sus negocios. Aquí sólo soy yo, Edward Cullen. Aquí puedo respirar, hay tranquilidad y puedo pensar. Como te he dicho antes sólo soy un hombre. Tengo veintisiete años y tengo un imperio. Tengo buenos amigos y una familia estupenda, pero aún así a veces me siento solo.
Estaba fascinada. Este era el verdadero Edward Cullen. Sin caretas, ni fachadas. Sin dinero , ni poder. Edward Cullen en estado puro. Me estaba enseñando su lugar favorito a mí. Yo apenas era una desconocida , pero lo sentía como si lo conociera de siempre.
* Me gustaría que me conocieras a mí, no a la figura pública que todos conocen o más bien creen conocer. También quiero conocerte a ti. Saber si tienes un jugar especial, tu familia, tus amigos, quiero conocerte.
* ¿ Por qué?- fue lo único que podía procesar mi mente en este momento.
* Isabella, desde el día que caí sobre ti, no he podido apartarte de mis pensamiento. Me gustas, me fascinas….Eres muy hermosa y diferente a nadie que haya conocido antes. Eres la única que no se ha tirado a mis brazos y no a quedado nublada por mi dinero. Me gustas mucho y me gustaría que me dieras una oportunidad.
¿ Qué? No podía creer lo que me estaba diciendo. ¿ Estaría soñando? No ni siquiera en mis mejores sueños podría permitirme tener ningún tipo de relación con un hombre como él. Seguro que nada más conocer mi situación familiar , se espantaría y saldría corriendo. Aun así lo entendería. ¿ Quién iba a quererse relacionar con una chica que tuviera esa carga? Porque mis hermanos eran como si fuesen hijos míos, tenía la misma responsabilidad con ellos.
Los rayos de el sol iluminaban su cara resaltando sus masculinas facciones y haciendo brillar su blanca dentadura. No podía negarlo, era tremendamente atraccitivo.
* Isabella …
* Llámame Bella- le pedí-. Así me llaman mis amigos-asintió .
* Sé que apenas nos conocemos , pero me encantaría cambiar la situación. Quiero conocerte. No quiero agobiarte y podemos ir poco a poco. Por favor Bella, ¿ me darías una oportunidad?…
ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO Y UNA VEZ MÁS PERDÓN POR LA TARDANZA EN ACTUALIZAR Y GRACIAS POR LEERME.
