Capitulo 8.- Consecuencias…
Han pasado dos meses desde que regrese de Konoha. Al salir de la reunión volví rápido al hotel y me encerré en la habitación hasta al día siguiente; en ese tiempo llame a Kankuro y a Gaara y les pedí que se encargaran de vaciar el estudio, los cuadros, los artículos de pintar, los lienzos limpios; todo lo que me sirviera debían llevarlo a casa de Gaara, lo demás podían dejarlo allí y ponerlo a la venta junto al estudio.
Cuando llegue a Suna me dedique a cerrar todos los contratos que tenía pendientes. Vendí el estudio a un par de personas que necesitaban un lugar para abrir un bufete de abogados. Vendí mi apartamento y me mude temporalmente a casa de Gaara; el reportaje sobre Yuuki salio tan pronto como espere. Mi teléfono no dejaba de sonar, de seguro Akane le dio mi numero a los periodistas, asi que me deshice de el y compre uno nuevo.
Desde que estoy en casa de Gaara me he dedicado a hacer el mural que le había prometido; cosa que me ha ayudado para relajarme y olvidar la trampa que me tendió la que consideraba una buena amiga. El teléfono de Gaara ha sonado mucho este tiempo, al parecer Temari llama seguido para saber de mí; pero como buen amigo que es, Gaara no ha dicho nada sobre mi y cada día que la rubia decidía venir a Suna me aseguraba de no estar cerca.
No he hablado con Naruto, de hecho ni siquiera trato de hablar conmigo ese domingo cuando me fui del gimnasio, lo que me hace pensar que si estaba trabajando con Yumi y Akane. No niego que me dolió, pensé que podríamos estar juntos; nadie comparte un beso como el que nosotros compartimos sin que haya sentimientos de por medio. Pero después de lo ocurrido, puedo asegurar que no hay sentimientos hacia el o al menos intento con todas las fuerzas hacerlos desaparecer.
- Has avanzado mucho.
La voz de Gaara me hace volver a la realidad. Veo el mural frente a mi y no me queda de otra que estar de acuerdo con el; estoy haciendo un paisaje de Suna en una de las paredes mas grandes de la casa y ya casi lo he acabado.
- Pronto estará listo.
- ¿Y luego que?
Me encojo de hombros pues se muy bien lo que quiere saber. Por desgracia no puedo contestar pues no se que haré cuando haya acabado con esto.
- Sabes que puedes quedarte todo el tiempo que quieras.
- Lo se.
Sin que me de cuenta se sienta junto a mi y sujeta mi mano.
- ¿Cómo lo llevas?
Sonrió tristemente y lo miro a los ojos.
- He estado mejor.
- No puedo creer que Akane haya hecho todo eso.
- No importa, supongo que en estos momentos se arrepiente.
- Crees que ya gasto el dinero que le diste…
- ¿La señorita que no puede pasar frente a una tienda de marca y no comprar nada?
El pelirrojo a mi lado ríe sonoramente.
- Esperemos que haya encontrado un trabajo que le pague tan bien como le pagabas tú.
- De seguro no, nadie paga lo que yo pague por lo poco que hacia.
- ¿Por qué le pagabas tanto?
- Ni yo misma lo se.
- Temari llamo otra vez.
- ¿Cuándo viene?
- ¿Qué te hace creer que vendrá?
Levanto una ceja con diversión y digo.
- Los últimos meses ha venido de visita más veces de lo que lo hizo en los últimos años.
- Tienes un punto.
- ¿Y bien?
- Solo pregunto si he sabido de ti.
- Espero que hayas dicho que no has oído nada.
- Puedes confiar en mí.
Asiento y suelto su mano para continuar con mí trabajo.
- ¿Por qué tienes tanto prisa en terminar?
- Es solo que necesito entretenerme.
Dirige su mirada a los cuadros que están apilados en esa habitación, pero se que mira solo uno: el paisaje de Konoha.
- ¿Qué harás con ellos?
Dirijo la mirada hacia donde están y suspiro.
- Antes de irme los venderé… no quiero llevarlos conmigo.
- ¿Estas segura de no saber a donde ir?
Sonrió y niego.
- Solo se, que me iré con pocas cosas; espero no te importe guardar el resto aquí.
- Para nada, si prometes venir por ellos algún día.
- Lo haré.
- ¿Puedo quedarme alguno?
- ¿Un que?
- Un cuadro
Me encojo de hombros, ya no me importa a donde vayan a parar. Luego de lo que ha pasado ya no me siento atada a ellos.
- Si quieres, por mi no hay problema… incluso puedes venderlos tu mismo.
- ¿en serio?
- Solo dame una porción de lo que cobres, el resto puedes quedártelo.
- ¿Por qué?
- Será un agradecimiento por todo lo que has hecho estos meses; de hecho dale una porción a Kankuro también.
- No me gusta lo que estas diciendo.
- No digo nada malo o del otro mundo. Ustedes han hecho mucho por mi asi que creo que lo mejor es que dividamos entre los tres lo que ganes por la venta de los cuadros; asi me sentiré un poco mejor luego de los problemas que les he causado.
- No has causado problemas_ dice malhumorado.
- Por favor_ digo a modo de suplica.
Mi mira por unos segundos y cuando suspira se que ha cedido.
- De acuerdo; pero me quedare uno.
- Por mi esta bien.
- Hablare con Kankuro a ver si el quiere uno también.
- De acuerdo… ahora largo de aquí, quiero trabajar.
- Me corres de mi propia casa, eso no esta bien_ dice entre enojado y divertido.
- No te corro de tu casa, te corro de esta habitación.
Sonríe y levanta las manos frente a el a modo de rendición antes de marcharse y dejarme sola.
0o0o0o0
- Es increíble_ dicen Kankuro y Gaara al unísono al ver el mural terminado.
Me tomo exactamente tres meses y medio terminarlo, pero estoy contenta con el resultado y noto, por sus expresiones que ellos también y eso me hace feliz.
- Hombres de poca fe_ digo divertida.
- Es precioso, incluso parece que estoy en el desierto.
Asi es; el mural muestra el desierto en su esplendor. A pleno día, se siente incluso el calor que emana el lugar; hay una pequeña tormenta de arena en una de las secciones, en otro hay un hermoso oasis, con un lago cristalino y palmeras. En otra sección hay un poblado, se ven algunas personas, edificios e incluso niños jugando… Esta es la imagen que me queda de Suna luego de vivir en ella estos años.
Es increíble que una cuidad tan hermosa como esta, este tan cerca de un desierto y no se vea afectada por las tormentas; las personas aman el desierto y lo conocen tan bien como conocen la palma de sus manos. Los que venimos de fuera le tomamos mucho cariño al lugar por el amor que las personas que nacieron en el le profesan.
Fui al desierto en varias ocasiones y lo disfrute mucho, esa experiencia es algo inolvidable y por ello decidí hacer el mural de esta forma. Gaara, Kankuro y todo el que entre en esta habitación amara mi trabajo, no porque lo haya pintado yo, sino porque muestra su hogar tal y como es: Salvaje, calmado, indomable… libre.
- No esperaba que fuese tan bueno_ dijo Kankuro.
- Asi veo Suna.
- ¿Seguro que no naciste aquí?_ pregunto Gaara sonriente.
- Me hubiese gustado.
- Es perfecto enana_ dice Kankuro mientras me abraza cariñosamente.
- Me alegra que les guste.
- ¿Cuánto te debo?_ pregunta el pelirrojo.
- Nada.
- Hinata…
- No te quejes es tu regalo de cumpleaños.
- Faltan cuatro meses para eso_ dice Kankuro con el ceño fruncido.
- Lo dejo de una vez.
- No estarás aquí ese día ¿cierto?
Veo en sus ojos que se han puesto tristes. La verdad no se donde estaré para esas fechas, por eso quise hacerlo como regalo para Gaara.
- No lo se.
- Al menos llamaras ¿Verdad?
- Claro que si_ digo luego de alejarme de Kankuro y voy a abrazar a el pelirrojo.
- ¿Cuándo te vas?_ pregunta.
- Ahora.
- ¿No puedes esperar a mañana?_ pregunta Kankuro.
Niego. Necesito irme, siento en lo más profundo de mí que no debo; pero aun asi voy a hacerlo.
- ¿Puedes al menos quedarte a almorzar con nosotros?_ pregunta Gaara cuando nos separamos.
- No veo porque no.
- En ese caso, iré a cocinar de inmediato_ dice Kankuro.
- ¿Tu cocinaras?_ pregunto sorprendida.
- Es una ocasión especial_ dice antes de abandonar la habitación.
- Esto es raro.
- Deja que lo haga, no sabemos cuando volverás y eso lo tiene algo sentimental… eres como una hermana menor para el.
Asiento y salimos de la habitación. Gaara va a su habitación y yo voy a la cocina. Kankuro no me deja ayudarlo pero si me deja quedarme a mirar; le veo ir de un lado a otro, revolviendo cosas, agregando especias y cortando una que otra cosa. Una hora más tarde estoy sentada en el comedor con un plato de lasaña frente a mí.
Sonrió y comienzo a comer. El castaño sabe que la lasaña es uno de mis platos favoritos, es un hermoso detalle de su parte prepararlo para mí. Comemos entre risas, comentamos las locuras que hicimos en estos años, los problemas del trabajo, los problemas amorosos y todo lo que nos parece divertido.
Al terminar tomamos una copa de vino y con todo el dolor de mi alma me dirijo a la puerta para despedirme.
- Puedes volver cuando quieras_ dice Gaara.
- Lo se.
- Siempre habrá espacio para ti en cualquiera de nuestras casas_ dice Kankuro.
- Eso también lo se.
Sonrió y le dio un abrazo a cada uno antes de abrir la puerta y salir. Pero me quedo de piedra al ver a cierto rubio de ojos azules parado frente a mí al abrir la puerta.
- Naruto_ digo en voz baja.
- Hola, Hinata.
Giro para ver a Gaara y a Kankuro pero estos ya no están allí.
Suspiro y me hago a la idea de que otra vez; las personas en las que confió me hacen una jugada desagradable y puedo asegurar, que a pesar de haber tenido demasiadas malas situaciones en el ultimo año; esta es una que no se si podré soportar y no por lo que significara para mi vida… sino por el simple hecho de no sentirme lista para enfrentar a este hombre.
Hola! Espero que hayan tenido un 14 de febrero muy lindo n.n
Como ven, Gaara y Kankuro parecen estar ayudando a Naru, ahora falta ver que dice este en su defensa sobre el asunto de Yuuki.
Esto es todo por este fin de semana… no me queda más que decirles que el final se acerca.
Como siempre les digo, cuídense mucho y pásenla bien.
Matta ne!
