Hola! Si me demore, pero a mi favor puedo decir que este es un poco más extenso que los dos anteriores. Espero les guste y MUCHAS gracias por leer esta historia y MÁS agradecida a quienes de dan el tiempo de comentarla porque así puedo saber si les gusta o no como va.
Sin más las dejo con el tercer capitulo.
Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.
Capitulo tres:
Quinn, la arrogante y segura capitana de las Cheerios no se encontraba ahí en ese momento, la que estaba a centímetros de su amiga y que no soltaba su mano, era un persona muy diferente, era un chica insegura y enamorada, que lo único que quería en ese instante era correr, al observar el rostro desencajado de Santana, quien no lograba encontrar una explicación a "eso" que no había pasado pero si quería que pasara, unos segundos antes.
-¡Chicas estoy impresionado!-. Exclamó el señor Shue quien no dejaba de aplaudir-.
-Gracias-. Dijeron casi al unísono y muy bajo-.
Santana quería soltar la mano de Quinn, pero era como si su cuerpo se negara en forma rotunda a hacer caso a lo que su mente le ordenaba. La rubia tampoco hacía ningún esfuerzo por alejarse y comenzó a caminar hacía los asientos, sin soltarla.
-¡Ahora a votar!-. Les pidió el maestro-. Y sean objetivos-.
Los chicos pusieron su atención en los trozos de papel que repartió el maestro. Todos habían puesto su mayor esfuerzo, pero definitivamente una pareja destacó, eso era innegable, no hubo nadie en ese salón a quien dejó indiferente la presentación, despertó sentimientos y no sólo en quienes las escuchaban.
Santana no podía sacar su vista de Quinn, quería que la clase terminara pronto para poder conversar acerca de todo lo que había pasado, ¿Por qué había pasado algo no es verdad?, no era su imaginación, su mente no había creado toda esa escena en donde Quinn estaba tan cerca y mirando sus labios con deseo, si quería besarla. ¿Y ella?, que fueron esas cosquillas en el estómago que sintió al tener la mano de la rubia en su pecho. ¿Si hablaban que le iba a decir?. Su mente era un remolino, tanto que no advirtió que otra rubia no le sacaba los ojos de encima.
Quinn por otro lado, intentaba con todas sus fuerzas no mirar a Santana. Podía sentir esos ojos cafés clavados sobre ella, y los nervios se la estaban comiendo, costándole incluso poder escribir, quería que sonara el timbre para correr a su auto y no aparecer en unos cuantos días hasta que Santana olvidara el incidente. Pero tenía claro que no sería tan fácil.
-Bien…después de contar cada uno de sus votos, y debo decir no me sorprende, por casi unanimidad, nuestras ganadoras de un pase a Breadstix son…."Quinn y Santana"-. Anunció Schuster, lo que produjo aplausos y no sorpresa.
Las chicas se miraron fijamente por primera vez desde que terminaron la canción y se regalaron una tímida sonrisa. Agradecieron a sus compañeros por haberlas votaron y recibieron de las manos del maestro el certificado que acreditaba su premio.
Cuando ya la clase termino, intentaron acercarse, pero a Quinn se le interpuso Finn, y a Santana, Britt.
-Felicitaciones-. Expresó Finn mirándola fijamente-.
-Gracias-. Respondió-.
-¿Quedamos esta tarde?...Ni mi madre ni Burt estarán en casa, y oí a Kurt decir que saldrá con Blaine, podremos estar solos-. Expresó insinuante-.
-No lo creo, tengo planes-. Mintió sabía que si aceptaba tendría que aceptar un sesión de horribles besos con Hudson y que además intentara tocarla-.
-¿Con quién?-. Preguntó molesto por el rechazo de la rubia-.
-Con…Santana-. Fue el primer nombre que le vino a la mente, en realidad nunca la ha podido sacar de su mente-.
-¿Por qué estás pasando tanto tiempo con ella?-.
-Porque es mi amiga, las amigas pasan tiempo juntas-. Respondió-.
-Quinn, ¿acaso no has escuchado los rumores acerca de ella?, y cuando cantaron, como te miraba, no me gusta que pases tiempo con Santana, no quiero que vaya a intentar algo contigo-. Expuso el joven-.
-Haber Finn…-. Quinn lo miro con sus ojos verdes cargados de ira-. Que seas mi novio no significa que tengas algún derecho a decirme con quien pasar mi tiempo, Santana es mi amiga y ni tú ni nadie me alejara de ella, y te pediría que no hagas malos comentario sobre ella delante de mí, si quieres que esto siga-. Amenazó la rubia-.
-¡Porque la defiendes así! ¡Porque preferiste cantar con ella que conmigo!, No entiendo tu repentina cercanía con Santana, ¿Qué está pasando Quinn?-. Exigió Saber Hudson-.
-Estás haciendo un escándalo, te das cuenta de eso-. Expresó la rubia usando todas sus fuerzas para calmarse-.
-Respóndeme-.
-No está pasando nada, ¿Cómo puedes pensar eso?, es ridículo, odio tus malditos celos, Finn, sigues dudando de mí, y si no confías en mí, esta relación no tiene ningún futuro-. Dijo la rubia y se dio la vuelta dando por finalizada la conversación-.
Santana intentó esquivar a Brittany y salió del salón del coro, pero la rubia era rápida y antes de poder llegar a su auto, la alcanzó.
-¿Por qué me estás evitando?-. Preguntó Britt colocándose al frente para que Santana ya no la ignorara-.
-No te estoy evitando Britt, sólo que llevo prisa-. Mintió no quería enfrentar a la rubia porque nadie la conocía como ella y se iba a dar cuenta que algo pasaba-.
-No me mientas, te conozco desde los 6 años, a mí no puedes ocultarme las cosas-.
-Estoy cansada Britt, ¿Por qué me seguiste?-. Preguntó-.
-¿Me vas a seguir negando que tienes algo con Quinn?-. Expresó la rubia con seguridad-.
-De que estás hablando, ya te lo dije, no hay nada entre Q y yo-. Respondió con paciencia y cruzando los brazos-.
-San, nadie canta de esa manera a alguien por quien siente sólo amistad, a mí no tienes que mentirme-.
-No te estoy mintiendo, no tengo nada con Quinn, ¡Cuantas veces te lo voy a tener que repetir!-. Exclamó alzando la voz-.
Brittany no estaba acostumbrada a que Santana le levantara la voz. Sí, la latina podía ser una perra e insultar a todo el mundo, pero con su mejor amiga siempre tuvo otro trato, uno amable y delicado, por eso descoloco a la rubia la reacción de la morena.
-No tienes por qué gritarme-. la rubia afectada-.
-Lo siento, Britt-. Expresó arrepentida al ver los ojos tristes de la bailarina-.
Santana como acto reflejo alzó sus brazos y tomo en un fuerte abrazo a su amiga, algo que odiaba era lastimar a Britt, sabía que ella era una chica frágil a quien se le tenía que tratar con cuidado.
-No quise gritarte, nunca más bueno-. Dijo distanciándose pero tomando su mano y regalándole una sonrisa-.
-Está olvidado San, aunque no me gusta que me mientas-.
-Britt, no te estoy mintiendo, con Q sólo somos amigas, y lo que paso en el salón fue sólo una interpretación…cantar, nada más-. Eso sonaba más a intentar convencerse a sí misma de que nada pasaba-.
-Está bien, te creo San, ahora te quiero pedir que no me sigas evitando y pasemos más tiempo juntas, te he extraño-. Dijo es forma tierna la rubia-.
-Lo intentaré britt-. Respondió escuetamente, no se sentía capaz aún de retomar por completo esa relación-. Ahora debo irme, nos vemos B.
-Adiós, San-. Respondió dándole un beso en la mejilla-.
Quinn iba saliendo a toda velocidad de la escuela, aún enojada por toda esa interacción con Finn. Ciertamente ya no sabía cuánto tiempo más iba a soportar en esa relación, no lo quería, no la hacía feliz, las cosas estaban llegando a un punto donde iba a explotar en cualquier momento y de la peor forma.
Iba tan ensimismada en sus pensamientos que no había notado que cierta morena con otra rubia estaban hablando en otro punto del estacionamiento hasta que levantó la vista. No fue el momento adecuado ya que justo vio como Santana se fundía en un tierno abrazo con Britt y después le tomaba la mano y le sonreía con dulzura.
Los celos la invadieron y un color carmesí se apodero de su rostro. Santana nunca iba a tener ojos para nadie más que para Brittany, nunca iba a fijarse en ella, no la veía y nunca lo iba a hacer. Se subió a su auto y algunas lágrimas cayeron por su delicado rostro, tenía una mezcla de sentimientos que era difícil de explicar, celos, envidia, ¿desilusión?, si porque de alguna manera cuando estaban cantando sintió que la latina le correspondía, por sus miradas, por como su corazón comenzó a latir más rápido cuando ella poso su mano sobre él, por esa sensación que también deseaba besarla. Pero tomo las señales de manera errónea, ella al parecer seguía teniendo el papel segundario, mientras otra rubia se llevaba el protagónico en la vida de Santana.
Cuando llego a su casa, agradeció que su madre aún estuviera en el trabajo. Subió a su habitación, se quitó el uniforme de Cheerio y lo reemplazo por algo más cómodo, buscó un short y una camiseta con tirantes, no pensaba salir de casa.
Prendió su laptop y comenzó a revisar unas fotografías de su último viaje para el campeonato Nacional de porrista, el que por supuesto habían ganado. Había muchas de Santana, sabía que no era lo mejor verlas en ese momento, sobre todo porque en la mayoría la latina aparecía con Brittany, abrazada, ligadas con sus meñiques o simplemente mirándose, estaba torturándose. Mientras su teléfono no paraba de sonar, al mirar la pantalla noto que tenía más de diez llamadas perdidas de Finn. No le apetecía hablar con él, por lo que mejor lo apago.
Se recostó y perdió sus hermosos ojos verdes en el techo de su habitación. ¿Qué iba a hacer ahora?, ¿Qué actitud debería tomar?, no tenía nada claro. Con todas sus fuerzas deseaba seguir al lado de Santana, como le prometió, ser la amiga fiel con quien podría desahogarse, quien iba a estar de manera incondicional, pero eso se le hacía difícil, no sabía cuánto podría soportar, porque cada vez que estaba cerca, unas ganas de besarla o gritarle que la amaba se apoderaban de ella.
Poco a poco sus ojos se fueron cerrando con los audífonos de su I-Pod puestos, estaba cansada, no física sino que emocionalmente, su corazón estaba herido.
Santana iba manejando a casa sin poder quitarse de la cabeza la imagen de Quinn y esos ojos verdes que la miraran con tanto ¿amor?, mientras cantaban. Esa cercanía le había producido cosas y eso ya no lo podía seguir negando. Además su conversación con Britt y la insistencia de esta por preguntarle si tenía algo con Quinn, la desconcertaba, porque la bailarina era muy observadora y siempre veía lo que otros no. ¿Era posible que sintiera algo por Quinn?. Negaba con la cabeza, eso no podía ser posible. Estaba recién intentado salir de todo lo que le produjo el rechazó de Britt, estaba vulnerable, se sentía sola, y Quinn había estado ahí, siendo su amiga, no podía confundirse y arriesgarse a perderla.
Entró a su habitación y tiró todo encima de la cama, se metió a la ducha para despejarse, eso siempre ayudaba para relajarse, que el agua tibia cayera suavemente por todo su perfecto cuerpo. Cuando salió tomo su celular y se debatió unos momentos, pero al final decidió marcar el número, la única forma de aclararse era hablar con Quinn. Pero lo único que escucho fue el buzón de voz que le decía que el celular al que llamaba se encontraba apagado, lo intentó varias veces, más de las que se atrevió a contar, pero la respuesta seguía siendo la misma.
Su desesperación aumento, ¿Por qué tenía que apagar el teléfono?. Se daba vueltas por su habitación casi en círculos, ¿Le habrá pasado algo?, pensó, o tal vez simplemente no quiere hablar con nadie, o quizás no quiere hablar con ella. Mil preguntas se agolpaban en su mente y ninguna de ellas tenía una respuesta certera y algo que odiaba Santana López era no obtener respuestas.
Casi sin pensarlo, tomó las llaves de su auto y salió con la convicción necesaria para no volver hasta que tuviera las respuestas que necesitaba para tranquilizarse.
Este estado cambio radicalmente cuando estaba al frente de la residencia Fabray. Ya llevaba unos minutos con su auto estacionado afuera y no se animaba a entrar, no tenía claridad de cómo enfrentar la situación.
Cuando por fin se animó a entrar, golpeo un par de veces y nadie le abrió. Sólo estaba estacionado el auto de Quinn por lo que supuso que Judy aún no estaba en casa. Eso le produjo algo de angustia, ¿Y si la rubia no quería verla por eso no le abría?, pero ya había llegado hasta ahí, no iba a irse ahora. Recordó donde guardaba Quinn la llave de repuesto, habían sido años desde que la rubia le dijo el lugar, sin embargo, para su suerte seguía siendo el mismo.
Ingresó y llamó a Quinn un par de veces pero no obtuvo respuesta. Subió a la habitación de la rubia, y abrió.
-¡Quieres decirme porque no me abriste!-. Exclamó algo agresiva-.
Santana pensó recibir una respuesta, pero cuando buscó a Quinn, se dio cuenta que estaba acostada con los ojos cerrados y con los audífonos puestos. Estaba dormida, esa era la explicación, y su nivel de enojo y angustia bajo de inmediato, no era que no quisiera verla, sólo que estaba dormida.
Santana la observó desde cierta distancia. Esa rubia le podía quitar la respiración a cualquiera, incluso vestida así, más así porque ese pequeña short dejaba a la vista dos largas piernas tonificadas y la camiseta parte de su abdomen marcado. No es que la latina nunca se hubiera detenido a mirar el escultural cuerpo de su amiga, era sólo que por primera vez podía hacerlo sin temor a ser descubierta. Quinn tenía ese algo que producía un magnetismo irresistible, su voz sensual, sus finos rasgos, su caminar elegante, su pelo que de cualquier forma en que lo llevara se veía bien, sus ojos, esos ojos verdes que la desconcertaban. Siguió su camino intentado guardar en su memoria cada detalle del cuerpo de la rubia como si fuera una fotografía. No pudo obviar desviar su mirada, en su escote, y en lo corto de los short que marcaban un perfecto trasero.
Sus ojos cafés de pronto tomaron un color más oscuro, casi negro, lo que reflejaba deseo, deseo de poder recorrer no sólo con su mirada sino como sus manos tan escultural obra maestra. Sacudió su cabeza un par de veces como intentado sacar esos pensamientos.
-No me puede pasar esto, no otra vez-. Se recriminó Santana-.
-Es mejor que me vaya, tengo que salir de aquí-. Seguía hablando para sí misma-.
Cuando intentó salir, una voz algo somnolienta la detuvo.
-San…-. Murmuró Quinn abriendo sus ojos-. ¿Qué haces aquí?-.
-Quinn…yo…-. Iba a explicarse pero estaba demasiado nerviosa-.
-¿Cuánto tiempo llevas aquí?...un momento ¿Cómo entraste?-. Preguntó ya restableciéndose y sentándose en la cama para mirarla-.
-Yo…recordé donde está la llave de repuesto, estaba preocupada, te llame y tenías el teléfono apagado, y cuando toque el timbre nadie abrió, pensé que algo podría haberte pasado-. Se justificó, intentando no desconcentrarse en la imagen de una Quinn que la miraba con el pelo alborotado, lo que le parecía adorable-.
-Lo apague por qué Finn no dejaba de llamar y no quería hablarle-. Respondió ya con todos sus sentidos-.
-¿Algún problema con Frankenteen?-. Preguntó acercándose un poco más-.
-Nada importante-. Respondió secamente recordando la imagen que vio de Santana con Britt en la escuela-.
-¿Segura que no quieres hablar?-. Insistió, sentándose al lado-.
-Santana… ¿Por qué viniste?-. Preguntó otra vez dándole una mirada fría-.
-Ya te lo explique, pensé que algo te había pasado-.
-Bueno ya sabes que estoy bien-. Dijo desviando la mirada-.
-Ok, creo que alguien no anda de buen humor, mejor me voy-. Expresó tomando esa posición defensiva que Quinn conocía tan bien y se levantó-.
-O tal vez "alguien", anda de demasiado buen humor-. Atacó mirándola fijo-.
-¿Hay algo que quieras decirme?-. Exclamó la latina sosteniéndole la mirada y cruzando sus brazos-.
-No y tú-. Respondió con una sonrisa falsa-.
-Tampoco-. Expresó en el mismo noto-. Será mejor que me vaya…ah lo olvidaba toma yo no lo quiero, aprovéchalo para salir con tú gigante y desproporcionado novio-. Dijo la morena entregándole el certificado de la cena en Breadstix que ganaron-.
-Yo tampoco lo quiero, probablemente te sirvan más a ti, para ir a cenar con tú bailarina, como ya se reconciliaron-. Respondió sarcásticamente guardándose su amargura-.
-¿De qué estás hablando Fabray?-. Exclamó Santana algo descolocada por esa afirmación de la rubia-.
-A mí no tienes que mentirme, no le diré a Artie o alguien que estás con Britt…otra ves-. desviando una vez más la mirada-.
-No estoy con Britt, ¿De dónde sacaste eso?-. aún con sus brazos cruzados-.
-Te vi con ella en el estacionamiento, abrazadas, de la mano, así que asumí que estaban de nuevo juntas-. Explicó Quinn algo nerviosa sabía que había dejado ver todos sus celos-.
Santana la miró impresionada y estaba usando todas sus fuerzas para no reír, esa situación era extraña, porque podía jurar que Quinn estaba celosa por eso estaba siendo tan cortante y desagradable.
-Estaba disculpándome por haberle gritado, por eso la abrase-. Se explicó la morena-.
-No tienes que darme ninguna explicación, es tu vida tu sabes lo que haces-. Expresó intentado sonar desinteresada aunque por dentro estaba feliz por la explicación-.
-No te estoy dando explicaciones Fabray, sólo aclarar una situación-. Contestó bajando el tono-.
-Tampoco en necesario…yo sólo lo dije porque me preocupo por ti, no quiero verte triste otra vez-. Explicó intentado sonar convincente-.
-No tienes que preocuparte tanto por mí…-.
-Es lo que hacen las amigas…-. Dijo y Santana pudo ver ese cambio en los ojos verdes de Quinn que ahora estaban en calma, ya no eran fríos-.
-Será mejor que me vaya…-. Expresó la morena quien finalmente no se había atrevido a preguntar por lo de la presentación-.
-San…No te vayas…podríamos pasar la tarde juntas-.
-¿Estás ya de mejor humor?, Porque si no es así prefiero irme-.
-Ya pasó…-. Y le dio una mirada casi suplicante-.
-Entonces me quedo, pero levanta tu trasero de ahí y bajemos a la cocina, muerto de hambre-.
-Ok, como mande-. He hiso un gesto militar que le sacó una sonrisa a la latina-.
Una vez en la cocina, Quinn preguntó a Santana que se le antojaba comer, y la latina le dijo que quería algo dulce. La rubia recordó que había pastel en el refrigerador, así que la sacó y comenzó a cortar un trozo para cada una y también sacó el jugo para acompañar.
-Q…estaba pensando que…-. Dijo la morena algo tímida-.
-¿Qué pasa?-. Preguntó pasándole su plato a Santana y sentándose al frente de ella-.
-Deberíamos ir a Breadstix juntas…digo…ambas nos lo ganamos-. Decía con la vista fija en su trozo de pastel-.
-¡Me encantaría!-. Respondió demasiado emocionada-. Digo…ensayamos mucho para ganar, es lo justo-.
-Sí pero valió la pena, pateamos los traseros de todos, incluso el de Berry-.
-Creo que nunca me había sentido tan bien cantando con alguien, fue perfecto-. Expresó Quinn demasiado sincera-.
-Nos conectamos, con la canción, con lo que decía, con nuestros sent…-. se frenó estaba a punto de revelar demasiado información-.
Quinn la miro y se dio cuenta de lo que iba a decir por lo que esbozó una sonrisa, no era la única que lo había sentido, ahora estaba segura que fue mutuo-.
-Lo importante es que ganamos y ahora podré comer todos los palitos de pan que quiera-. Expresó la morena cambiando el tema-.
-Nunca he entendido porque te gustan tanto-. Dijo la rubia con una sonrisa-.
-Ni yo-. alzando los hombros-.
Siguieron conversando de distintos temas, menos de lo que ambas querían hablar. Ninguna se había atrevido a dar el primer paso, no por el momento.
-Ya se hace tarde…es mejor que me vaya-.
-Te acompaño a tu auto-.
Caminaron los metros que separaban la casa de donde estaba el auto de la latina en silencio.
-Te parece que vamos a Breadstix el viernes…-. la rubia-.
-Sí es perfecto…-.
-¿Nos juntamos allá?-.
-Pasó por ti, para que vamos a ir en dos autos-.
-Si es una mejor idea-.
-Pasó por ti entonces, es una cita-. Expresó Santana en forma inconsciente-.
-¿Una cita?-. Preguntó Quinn con una sonrisa-.
-Quise decir…una cena…tú entiendes…no es como si tú y yo fuéramos en plan romántico…-. Su rostro estaba algo sonrojado y había bajado la mirada-.
-Entiendo San-. Contestó mirándola con ternura, amaba cuando Santana se veía así vulnerable y no en esa pose agresiva-.
-Ok, buenas noches Q, nos vemos mañana en la escuela-. Se despidió-.
-Nos vemos-. Y se acercó para darle un beso en la mejilla que duró un poco más del tiempo adecuado-.
Los dos días siguientes pasaron bastante rápido. Ya era viernes y Quinn se sentía como un adolescente contando las horas para poder salir con Santana. Estaba terminando de ordenar unas cosas cuando Finn, a quien había estado evitando e ignorando la enfrentó.
-¿Hasta cuándo vas a estar sin hablarme?-. con poca paciencia Hudson-.
-Ya se te paso el ataque de celos-. Le respondió con indiferencia-.
-Quinn, no me gusta que estemos peleados, eres mi novia, te quiero por eso intento cuidarte-. Se justificó-.
-¿Y de quien me estás cuidando? ¿De Santana?, no seas absurdo-. Expresó intentado sonar convincente-.
-Sé que no reaccione bien, pero últimamente estás diferente, ya prácticamente no pasas tiempo conmigo, ni siquiera en la escuela, ni te importa lo que hago, me dejaste cantar con Rachel, antes la veías cerca y me hacías una escena de celos…¿Qué acaso ya no me quieres?-. Preguntó confundido-.
-Finn…-. era posibilidad de decirle la verdad pero no estaba segura que fuera el momento-. No estoy distinta sólo aburrida de las escenas de celos, confió en ti y tú deberías hacer lo mismo-.
-Tienes razón, confiare en ti-. Aceptó el chico para que su novia lo perdonara-.
Finn se acercó para besar a Quinn, ella accedió. Finn no era un mal chico, la quería sólo que para ella eso no era suficiente.
Santana había divisado a Quinn y cuando iba a acercarse se le adelanto Finn. Mantuvo su distancia, y cuando vio que la besaba, desvió la mirada, no soportaba ver las manos de ese gigante torpe sobre su Quinn. ¿Cómo? ¿SU Quinn?.
-No me debería importar, ya borra eso de tú mente Santana-. Se dijo la latina así misma-.
-¿Con quién hablas San?-. Preguntó de repente Britt, quien apareció de la nada-.
-¡Dios Britt me asustaste!-. Exclamó la latina con una mano en su pecho-.
-¿Con quién hablabas?-. Insistió la bailarina-.
-Con nadie Britt-.
-¿Acaso tienes un amigo imaginario?, Yo también tengo uno, no tienes que avergonzarte por eso-. Dijo la rubia con esa sonrisa inocente-.
-No tengo uno Britt-.
-Bueno si tú lo dices, igual yo venía a invitarte a una noche de chicas-. Expresó contenta-.
-¿Cuándo?-.
-Hoy en la noche, irán todas las chicas del Club Glee-.
-Hoy no puedo tengo una cita con Quinn-. Expresó Santana otra vez en forma inconsciente-.
-¿Una cita?-. Preguntó sorprendida Britt-.
-Mmm…quise decir iremos a Breadstix, lo ganamos en el coro recuerdas, no es como una cita real, sólo saldremos juntas…no es como…-. Intentó explicarse nerviosa-.
-Entiendo San, pero después de tu "cita", pueden ir a mi casa, es noche de chicas no importa la hora, por favor San-. Pidió la rubia mirándola con esos ojos celestes a lo que no podía negarse-.
-Está bien, hablaré con Quinn-.
La oportunidad de poder hablar con la capitana de las porristas no llego hasta la hora de almuerzo, donde como era costumbre se ubicaban en la misma mesa con todas las otras Cheerios.
-Q… ¿podemos hablar?-. Pidió la latina alejándose un poco del resto-.
-Claro-.
-Britt nos invitó su casa hoy en la noche, van a estar todas las chicas del Club Glee-. Explicó la morena-.
Quinn levantó una de sus perfectas cejas, pensó que Santana había olvidado que esa noche ya tenían planes.
-Pensé que hoy iríamos a Breadstix…pero si prefieres estar con Britt lo entiendo-. la rubia ocultando su decepción-.
-De hecho no lo pensaba así, le dije a Britt que ya teníamos planes, pero insistió, así que pienso que podemos ir a cenar y después quedar con las chicas, si quieres claro-.
-Suena bien-. Contestó ahora con una sonrisa-.
-Te recojo a eso de las 7-.
-Te estaré esperando-.
Quinn se miró al espejo, eran las 6:50 p.m. y en teoría Santana debería estar por llegar a buscarla. Tenía sus cosas arregladas para después irse a la casa de Brittany, aunque no le hacía mucha ilusión la idea, por lo menos podría pasar la noche con Santana, algo de ganancia había, aunque debía controlar sus celos al tener a la bailarina cerca.
Se puso un vestido sencillo, nada muy elegante ni tampoco casual, término medio, el color blanco siempre le había sentado bien, decían que resaltaba sus ojos verdes, era un tanto ajustado y tenía escote, busco una chaqueta y bajo a sentarse en el sofá para que la espera no fuera tan desesperante.
Ya habían pasado veinte minutos, la latina estaba ligeramente atrasada. No quería pensar que se hubiera arrepentido, era normal se convenció, Santana nunca en su vida ha sido puntual. Estaba con el control de la televisión cambiando los canales por inercia sin ver nada, cuando por fin el timbre de la puerta sonó. Se levantó tan rápido que en dos segundos ya estaba en la entrada con todas sus cosas.
-Llegas tarde-. Dijo de entrada la rubia antes de poder ver a Santana-.
-Hola Fabray, si estoy bien y tú, me encanta cuando me recibes así-. Respondió sarcástica-.
-Lo siento… ¿Nos vamos?-. Expresó y fijo su mirada en Santana quien realmente lucia hermosa-.
Santana hiso un gestó a modo de aceptación. La verdad era que se había atrasado porque dio vuelta su closet buscando que usar, nada la convencía y cuando se dio cuenta que quedaba sólo media hora para ir a buscar a Quinn. Finalmente se decidió por un jeans oscuro que hacía lucir su figura una blusa blanca con escote pronunciado y una chaqueta de cuero, se sintió conforme, lucia sexy como siempre.
Una vez que llegaron al local, una señora de mediana edad se les acercó para tomar su orden, la esperó hasta que decidieran y luego se fue.
-Entonces… ¿Solucionaste tus problemas con Frankenteen?-. Preguntó la latina curiosa por la interacción que había visto en la escuela esa mañana-.
-Eso creo-. Respondió no muy convencida, no era su tema predilecto-.
-¿Eso crees?, por favor casi te tragó esta mañana, eso no creo que haya sido porque seguían enojados, y ¿porque habían peleado?-. Expresó-.
-No confía en mí, tiene celos de mi relación con con alguien-. obviando la parte de que ese "alguien" era ella-.
-Bueno tiene sus razones, tú no has sido precisamente una santa y fiel novia-.
-No creo que la chica cuyo lema es "el sexo no es salir", deba hablar de fidelidad-. Contraatacó la rubia con una sonrisa-.
Santana no hiso más que reír ante el comentario de Quinn, tenía razón, la fidelidad nunca había sido su fuerte.
-¿Y de quien esta celoso Hudson?-. Preguntó mientras bebía de su copa-.
-Mmm…de ti-. Dijo rápido y casi en un susurró pero la latina escuchó y casi se atora con el líquido en su garganta-.
-¿De mí?-. Preguntó con la mano en su pecho golpeándose levemente para pasar el trago-.
-Sí-. Reafirmo desviando la mirada-.
-¿Por qué?-. frunciendo el ceño-.
-Porque según él estamos pasando demasiado tiempo juntas…y por eso de la canción también-. Respondió desviando levemente la vista, "eso" se había trasformado en algo de lo que no hablaban-.
-Está loco, somos amigas por eso pasamos tiempo juntas y lo de la canción no es el único, Britt también me interrogo por eso-. Dijo bajándole la importancia-
-¿Por qué?...fue sólo una canción…no hubo nada fuera de lo común ¿o tú crees que sí?-. Preguntó intentado sonar inocente-.
-Mmm…no o sea lo hicimos bien, fue…"Intenso"-. remarcando la última palabra-.
-Sí…yo sentí muchas cosas-. Expresó mirando a Santana, una parte de ella quería decirle todo-.
-Y yo-. Respondió y se perdieron en un juego de miradas-.
-Señoritas sus órdenes-. Dijo la camarera haciendo que las chicas salieran de golpe de ese estado en el que se encontraban-.
La cena siguió y cambiaron de tema, no era algo que estuvieran preparadas para enfrentar.
Cuando terminaron de cenar, salieron en dirección al estacionamiento, el silencio se estaba comenzando a transformar en incomodo, las dos querían hablar pero ninguna sabia como. Quinn tenía claro que si se confesaba ya no habría vuelta atrás y podría perder todo lo avanzado en lo últimos días, mientras que Santana estaba confundida, ella quería a Britt, pero algo había pasado mientras cantaban, algo que no entendía del todo, pero no se sentía mal.
Cuando Santana estaciono al frente de la casa de la bailarina, ya no quería seguir con esa angustia que le provocaba la incertidumbre.
Quinn se estaba sacando el cinturón para bajar, pero algo la detuvo.
-Quinn… ¿dime que sentiste?, ¿Qué pasó mientras estábamos cantando? Y no me digas que nada, porque no estoy loca, no me imagine que querías besarme-. Expresó la latina girándose para mirarla-.
-San…podemos no tener esta conversación, por favor-. Pidió la rubia tomando una de las manos de la morena-.
-¿Por qué?-. tomando con más fuerza la mano de la rubia-.
-Porque no quiero hablar de ello, dejémoslo así es lo mejor-. Expresó con una mirada suplicante-.
-Bajemos entonces, las chicas nos deben estar esperando-. Señaló soltando su mano y abriendo la puerta del conductor, no muy satisfecha por esa negativa de Quinn-.
Quinn se maldijo una y mil ves, tuvo la opción, pudo haber dicho la verdad, y no fue capaz de hacerlo. Vio en los ojos de Santana la decepción por no tener una respuesta. Esa seguramente iba a ser una noche muy larga.
Que les pareció? Que ira a pasar ahora en la "Noche de chicas" esto puede ser muy "I Kissed a Girl" Jajaja...veremos que pasa.
Gracias por leer y espero sus comentarios...Saludos, dany.
