Hola! Primero muchas gracias por sus review en el capitulo anterior, ha sido el mas comentado hasta ahora! Tambien por ponerla entre sus favoritos, de verdad me hace muy feliz que les guste esta historia!...

Se que en el capitulo anterior me cargue al drama, en este lo bajo un poco pero el conflicto sigue, tengan paciencia y no me odien jajaja...Sin mas las dejo con el capitlo cinco.

Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.


Capitulo cinco:

Quinn se arrastró de espalda a la muralla mientras caía al suelo, puso su cabeza entre sus rodillas y siguió llorando. Santana era todo con lo que había soñado, y besarla se había sentido como estar en el cielo, pero tenía que entenderla también, no podía renunciar a todo, y no sólo hablaba de su popularidad en la escuela, su familia jamás aceptaría que ella estuviera con una mujer.

Los sollozos era cada vez más audible, se sentía destrozada, estaba dejando ir a la única persona que la había hecho sentir de verdad, la única capaz de producir que dejara todos esos muros que había construido y se mostrara como una indefensa niña enamorada.

-Quinn… ¿Qué te ocurre?-. Preguntó Rachel preocupada y arrodillándose para quedar frente a ella-.

-Nada déjame sola, no quiero hablar con nadie-. manteniendo su rostro bajo-.

-Confía en mí, no me gusta verte así, y tal vez hablarlo ayude en algo-.

-Porque eres amable conmigo, yo lo único que he hecho es hacer tú vida miserable-. Expresó levantando su cara y mirándola fijo con sus ojos verdes cargados de lágrimas-.

-No lo sé, pero no me gusta verte así, te lo dije hace un rato, me gustaría ser tú amiga-. acariciando su cabello -.

-Si quieres ayudarme sácame de aquí, no me siento capaz de quedarme más tiempo-. Pidió en una forma amable que Rachel nunca había escuchado de parte de la rubia-.

-Está bien, vamos yo te llevo a tu casa-. Aceptó y se levantó extendiendo su mano para que la rubia la tomara-.

-Gracias Rachel-. Y le tomo la mano para levantarse.


Santana había salido corriendo y no quería hablar con nadie, pero Brittany la vio y por la expresión de su rostro pudo darse cuenta de inmediato que las cosas no habían salido bien, por lo que la interceptó para hablarle.

-¡San!...Detente-. Pidió la rubia sujetándole el brazo-.

-Ahora no Britt, quiero estar sola-. Expresó y salió de la casa rumbo a su auto, pero la bailarina la siguió-.

-Dime que te pasa, San, por favor -. Dijo justo antes de que la latina subiera a su auto-.

-Me… rechazó-. Y sus ojos se cristalizaron-.

Brittany la conocía a la perfección y en su mirada podía ver toda la pena que tenía su mejor amiga. No tenía palabras para confortarla por lo que la abrazó con fuerza para demostrarle su apoyo, y le acaricio el cabello con ternura, Santana significaba para ella más de lo que podía imaginar y verla así le apretaba el corazón.

-Tranquila, si…dime bien que pasó-. Dijo la rubia separándose unos centímetros para mirarla a los ojos-.

-La besé, me correspondió y me dijo que deseaba hacerlo desde hace mucho-. Intentó explicar secándose algunas rebeldes lágrimas que aún corrían por su rostro-.

-Pero porque estás triste entonces, eso no es un rechazó San, al contrario-. Animó la rubia dándole una sonrisa-.

-Porque cuando nos besábamos apareció Berry y creo que nos vio, Quinn entró en una especie de pánico, y me dijo que no iba a dejar a Finn, ni iba a renunciar a su popularidad por mi…-.

-San, lo lamento, pero tienes que darle tiempo, debe ser difícil para ella aceptar todo lo que siente por ti, no es algo fácil de aceptar, sobre todo para alguien como Quinn, tu sabes como la ha formado su familia…-.

-¡Porque te estás poniendo de su lado!-. Se distancio y tomó una actitud defensiva-.

-San no es eso solamente estoy tratando de…-.

-Claro tú la entiendes porque también me rechazaste, no soy lo suficientemente buena para ninguna de las dos, simplemente jugaron conmigo pero con ninguna intención de tener una relación-. Exclamó algo alterada-.

-Eso no es cierto, San yo te quiero-.

-¡Pero no lo suficiente para quedarte conmigo!-.

-Santana tú sabes que eres a quien más….-.

-¡Ya no quiero escucharte, ni a ti ni a ella!-. Interrumpió y se subió rápidamente a su auto-.

-San…-. Llamó pero ya no tenía caso, la latina apretó el acelerador con rabia y la dejo ahí parada en la entrada de su casa sin poder explicarse-.


Quinn ya estaba en el salón con Rachel despidiéndose de las demás, inventó que no se sentía bien y que era mejor irse a su casa. Todas habían notado que algo extraño pasaba, puesto que unos minutos antes había salido Santana y no con la mejor de las caras, sin embargo, no hicieron comentarios, no era el momento.

-¿También te vas?-. Preguntó Britt quien se encontró de frente con Quinn cuando entraba-.

-Sí, no me siento bien-. Respondió-.

-San también se fue, estaba mal y no me gusta verla así, termino gritándome-. Expresó la bailarina apenada-.

-Yo…te espero en el auto Quinn-. Dijo Rachel quien prefirió dejar a las dos Cheerios, esa era una conversación en la que no debía involucrarse-.

-Sabes que le importas, ella siente algo por ti-. Dijo Britt mirándola fijamente a los ojos-.

-También siente algo por ti, nadie le importa más que tú-. Respondió pareciendo fuerte-.

-Porque soy su mejor amiga, contigo es diferente, te quiere de otra manera y le estás haciendo daño-. Expresó con una actitud que la capitana de las porristas no había visto antes en Britt-.

-Conmigo no tienes que jugar el papel de mejor amiga, yo sé que su relación iba mucho más allá, ella está enamorada de ti y nadie le ha hecho más daño que tú, así que no intentes hacerme sentir mal-. Le contestó cruzando se brazos para endurecer su postura-.

-Ella ya no está enamorada de mí, de alguna manera te quiere o sino no le habría afectado tanto lo que pasó, la rechazaste-. Contestó copiando la postura-.

-Yo no la rechace, le pedí tiempo, yo la quiero Britt, más de lo que tú te puedes imaginar-.

-Entonces has algo, Santana es orgullosa y no volverá a acercarse a ti a menos que le demuestres que la quieres, que tenga la seguridad de que lo la vas a volver a herir…-. Aconsejo la bailarina-.

-Ahora no se si pueda hacerlo, tengo miedo…-. y otra vez algunas lágrimas cayeron por su mejilla-.

-Santana es la persona más increíble que he conocido, tú la quieres y créeme por ella vale la pena superar cualquier miedo-. Dijo y abrazó a Quinn-.

-¿Tú todavía sientes algo por San?-. Susurró en el oído de la bailarina-.

-Es la persona que yo más quiero en el mundo, pero no de la forma que tú crees, así que tranquila yo no seré un obstáculo entre ustedes dos-.

-Gracias Britt…-.

-Somos amigas Q y me duele ver que las dos sufran, tienes que arreglarlo-.

-Te prometo que lo intentare-.

Las dos rubias estuvieron abrazadas por algunos minutos, Quinn se sentía culpable de haber tenido en algún momento envidia de Britt, porque la bailarina la estaba apoyando, estaba siendo de verdad una amiga.

-Debo irme, Rachel me está esperando para llevarme a casa-.

-Está bien, nos vemos el lunes en la escuela, cuídate-. Despidió amablemente-.

-Nos vemos-.

Quinn camino hacía donde estaba Rachel en su auto pacientemente esperándola, sabía que debía hablar de que pasó, estaba segura que la pequeña diva había visto la escena y necesitaba saber que haría con esa información.

Subió en silencio y se mantuvo así hasta que finalmente estaba al frente de su casa, no sabía cómo comenzar a hablar o cómo preguntar, porque si estaba equivocada daría información gratuitamente.

-Rachel yo... -. hablo la rubia, una vez que el auto estaba parado-.

-Puedes estar tranquila Quinn, yo no se lo diré a nadie-. Interrumpió la castaña-.

-Santana y yo te hemos torturado toda la secundaria, te insultados, agredimos, te pusimos en lo más bajo de la pirámide social, además hice que Finn te dejara cuando sé que tú lo amas, ahora puedes vengarte Rachel, puedes decirle a todos lo que viste…-. la rubia girándose para mirarla a los ojos-.

-No lo haré, yo no soy así y aunque lo pensé en algún momento, no lo haré, yo sé lo que significa ser diferente en Lima-. Contestó manteniéndole la mirada-.

-Ni siquiera a Finn, sería tú oportunidad para recuperarlo, jamás me perdonaría que lo haya engañado, menos con…Santana-. Dijo pronunciando el nombre de la latina más bajo, y desviando levemente la mirada-.

-No se lo diré, yo ya no siento lo mismo por él, creo que fue más un capricho, lo supere Quinn, y aunque no lo hubiera hecho, decírselo es algo que te corresponde no a mí, porque te estás haciendo daño al estar con alguien a quien no quieres, sobre todo si a quien quieres de verdad te corresponde y estás perdiendo la oportunidad de estar con ella-. Expresó la pequeña diva-.

-Lo sé, hace mucho que ya no siento algo por Finn, es un buen chico, amable, tierno pero no me produce cosas, no…-.

-No es Santana López, ese es el problema-. Se adelantó a decir la castaña con una sonrisa-.

-No lo es, no hay nadie como ella-. Contestó con sus ojos brillantes-.

-En eso tienes razón, nunca he conocido a alguien que de tres palabras que dice dos sean insultos o burlas-. Expresó sonriendo-.

-No puedo creer que este teniendo esta conversación contigo, de todas las personas nunca pensé que fuera a ti a quien le diría mis sentimientos por Santana-.

-Ni yo, pero lo que te puedo decir es que si es a ella a quien quieres, lo intentes, deja de pensar en lo que dirán los demás, es tú vida Quinn, en un año más saldremos de la escuela y todo quedara atrás, no puedes dejar que algo pasajero te impida ser feliz-. Dijo la castaña-.

-Lo sé, pero cuando estaba embarazada me sentía tan mal al ser invisible, sin contar que mi familia me echó de la casa, no quiero pasar por eso sola otra vez, tengo miedo…-.

-No sería lo mismo, no vas a estar sola, tienes los chicos del club Glee, a mí y sobretodo estoy segura que Santana no permitiría que nada te ocurriera, nadie le lanzaría un granizado a la novia de Santana López, eso sería un suicidio-. Exclamó-.

-Gracias Rachel, tienes razón, no sé si sea capaz de hacer todo de un día para otro pero luchare por Santana, no me voy a rendir ahora que sé, ella siente lo mismo por mí-.

-Esa es la Quinn Fabray que conozco, la que lucha por lo que quiere-.

-Eres una gran persona Rachel y te pido disculpas por todo lo que te he hecho, te prometo que nunca más lo haré-. Prometió-. Y ahora será mejor que entre es muy tarde y tú también debes llegar a tu casa, nos vemos en la escuela-. Se despidió con un abrazo-.

-Nos vemos Quinn-.


Santana pasó el fin de semana evitando todo contacto con el mundo exterior, no respondió llamadas ni de Brittany ni de Quinn, ni sus mensajes. Quería olvidar a esas dos rubias que a su modo de ver solo le producían daño. Eran tan diferentes pero para ella tenían tanto en común, sentía que las dos de alguna manera habían jugado con ella, dándole falsas esperanzas, reconociendo que la querían pero ninguna de las dos era capaz de intentar hacerla feliz, eso dolía y mucho.

Cuando ya era día de escuela y mientras manejaba hacía allá se hiso una promesa, no iba a caer más, iba a ser fuerte, no quería volver a sufrir por ninguna de las dos y si para lograr eso debía volver a ser la Santana Bitch que todos conocían lo haría, no buscaría relaciones sólo conquistas, personas que saciaran sus necesidades sin implicar ningún tipo de sentimiento.

Iba entrando a Mckinley, estaba ya cerca de su casillero cuando vio a las dos rubias de sus pesadillas esperándola-.

-Podemos hablar-. Dijeron casi al unísono-.

-No-. Respondió secamente y abriendo su casillero sin mirarlas-.

-¿Con cuál no quieres hablar?-. Preguntó Britt-.

-Con ninguna, estoy cansada de ustedes, así que entre más lejos se mantengan de mí mejor-. Contestó-.

-Pero San… -. reclamo Quinn-.

Santana sacó lo que necesitaba y siguió su camino, sin darle posibilidad alguna a Quinn de explicarse, no quería escucharla, ni menos mirarla a los ojos, esos ojos verdes la podrían hacer caer y se había prometido que eso no pasaría.

-Tranquila, ya se le va a pasar…-. Consolo Britt al ver la tristeza en el rostro de Quinn-.

-Eso espero-. Contestó no muy convencida-.

Durante el día se repitió la misma rutina, Santana se alejaba cada vez que Quinn intentaba acercársele, no le permitía dirigirle ni una palabra.

Mientras estaban entrenando con las Cheerios, obedecía las ordenes en silencio o conversaba con otras porristas, entre ellas Kate, quien no era precisamente del agrado de Quinn, puesto que había observado como desde que se unió al equipo miraba a su latina, estaba segura que le gustaba, y ella rara vez se equivocaba en eso.

-Creo que Sylvester está más insoportable que de costumbre-. Le comentó Kate a Santana-.

-Y eso si es mucho decir-. Contestó la latina con una sonrisa-.

Kate era una chica casi de la estatura de Santana, con el cabello castaño y unos ojos entre verdes y color miel, era hermosa. Ella desde que entró a las Cheerios había tenido un interés por Santana, había escuchado algunos rumores en la escuela sobre ella y eso le hacía pensar que tenía alguna oportunidad, pero hasta ahora no se había presentado.

-Santana…-. la joven para captar la atención de la latina-.

-¿Sí?-. Contestó-.

-Me preguntaba si, después del entrenamiento quisieras ir a alguna parte, no sé por un helado o un café-. Preguntó la chica bajando su mirada con timidez-.

Santana se sorprendió por el ofrecimiento, se había dado cuenta de algunas miradas que le daba la chica y le parecía atractiva, agradable, podría ser lo que buscaba, además y lo más importante, no era rubia.

-Me gustaría-. Respondió-.

Quinn estaba pendiente y al pasar escuchó la breve conversación, sus sospechas eran ciertas, esa estúpida chica quería quitarle a su Santana, y no iba a permitirlo. Al finalizar las prácticas de las Cheerios, se acercó a ella con su postura de reina de Mckinley.

-Johnson hoy te toca ordenar los implementos-. Ordenó a Kate-.

-No hay problema-. Aceptó la castaña intentando no mostrarse intimidada-.

-No quiero nada fuera de su lugar o sino el próximo entrenamiento serán 15 vueltas extra para ti-. Amenazó-.

-Entiendo-.

Kate se acercó a donde estaba Santana preparándose para ir a las duchas.

-Tengo un problema-. Dijo decepcionada-.

-¿Qué pasa?-. Contestó la latina-.

-Fabray me dijo que tenía que ordenar todo, así que no sé cuánto tarde, si quieres vamos otro día-. Expresó bajando la mirada-.

-O puedo esperarte, si quieres claro… -.

-¿En serio?-. Preguntó ahora con una gran sonrisa-.

-Sí, necesito distraerme y creo que lo pasaremos bien, así que no te preocupes te espero en mi auto-. Respondió también dándole una sonrisa-.

-Gracias, lo haré en el menos tiempo posible, a las chicas guapas como tú no hay que hacerlas esperar -.Y le hiso un guiño para luego irse-.

Santana sonrió, le gustaban ese tipo de comentarios, además no se había equivocado, la chica si tenía un interés especial por ella.

Ya había terminado su rutina de después de las practicas, y estaba apoyada en su auto esperando a Kate, tenía sus audífonos puesto y sus ojos cerrados, tarareaba la letra de la canción que sonaba con un aire despreocupado, cuando alguien cariñosamente la tomo del brazo.

-No tardaste casi…-. No alcanzó a terminar porque se dio cuenta que no era a quien esperaba-. Te dije que no quiero hablar contigo…-.

-¿A quién estás esperando?-. Preguntó Quinn haciéndose la desentendida-.

-A nadie que te pueda importar-. Respondió alejándose unos centímetros, estar tan cerca de la rubia le producía cosas-.

-Todo lo que pase contigo me importa, sobre todo si es una estúpida trepadora en traje de porrista-. Expresó molesta-.

-¿Qué esa no eres tú?-. Respondió sarcástica e hiriente-.

-No me van a afectar tus insultos San, prefiero eso a que me ignores-. Contestó-. Tenemos que hablar, no puedes simplemente sacarme de tú vida-.

-¿Y de que vamos a hablar?, de tú imagen de niña perfecta, o del idiota gigante de tú novio, al que engañaste con una mujer, no hay de qué hablar, porque todo sigue exactamente igual Quinn-. Exclamó mirándola por primera vez fijamente y con esa mirada Quinn se pudo dar cuenta lo herida que estaba-.

-¡Yo te quiero Santana!-. La tomó con fuerza del brazo y la pegó a su cuerpo-. Tienes que creerme cuando te digo que lo que siento por ti no lo sentí antes, no quiero renunciar a ti, quiero que estemos juntas…ó con convicción-.

-Si eso quieres bésame, bésame como esa noche, pero aquí, que nadie más te importe Quinn-. Pidió la latina acercándose más, tanto que las respiraciones de las dos se mesclaban-.

Quinn la miró a los ojos y sabía que era una prueba. Rompió el contacto visual y comenzó a mirar hacia los lados, aún había alumnos de Mckinley dando vueltas por el estacionamiento, sin contar todos los autos que pasaban. Deseaba besarla, tenerla tan cerca le producía tantas cosas, cosas que antes si quiera había imaginado que existían, pero ese miedo seguía latente, ahí, alojado en su pecho.

-Eres una cobarde Fabray, sabía que no lo harías, nunca lo harás, y eso solo me confirma que no sientes por mí eso que dices, porque cuando quieres a alguien arriesgas todo-. Dijo la latina distanciándose-.

-San, dame algo de tiempo, espera por mí, por favor-. Pidió la rubia-.

-No, me cansé de ser siempre la que espera, de ser siempre la idiota que dice lo que siente para que después le rompan el corazón, te conozco Quinn y no lo harás, no vas a aceptar nunca frente a todos que quieres estar conmigo, porque eres y seguirás siendo una cobarde-. la morena claramente herida-.

-Eso no es verdad, yo lo haré, por ti…-.

-¡Santana!-. Kate quien se venía acercando a donde estaban las chicas-.

Quinn le dio una mirada de odio, y Santana una sonrisa para disimular.

-Lamento interrumpir-. Se disculpó al darse cuenta como la rubia la miraba-.

-No te preocupes ya terminamos, Quinn ya se iba-. Contestó la latina-.

A Quinn no le quedó otra opción que tomar distancia y ver como Kate se subía al auto con Santana. Ya no podía seguir esperando, tenía que actuar porque no quería arriesgarse a perder a su latina, eso sí que no lo podría soportar.

Santana regresó tarde a su casa, había tenido una agradable tarde con Kate, aunque a momentos o en casi todo el tiempo no lograba sacarse a Quinn de la cabeza, esos ojos verdes, sus delicadas facciones y sobre todo esos labios que besaban tan bien, la estaban volviendo loca. Quería que Quinn cumpliera lo que le decía, quería que luchara por ella, estaba dispuesta a mantenerse a su lado pasara lo que pasara, juntas enfrentar al mundo, pero no estaba segura que la rubia fuera capaz de hacerlo.

Los días siguientes siguió evitándola, porque no veía aquellos cambios que Quinn le había prometido, todo estaba igual, seguía caminando de la mano de Finn por los pasillos de Mckinley. Cada vez que la veía desviaba la mirada, era doloroso, aunque no lo admitiera sus sentimientos por la rubia se volvían más fuertes aunque no estuvieran juntas, y verla con otra persona, saber que él la besaba, que podía sus torpes manos sobre ella, le hacía hervir la sangre.

Quinn, se daba cuenta de las miradas de odio que Santana le daba cuando la veía con Finn, había intentado hablar con él, ir preparando el terreno, pero era como el chico supiera o intuyera algo, porque no la dejaba sola, era cariñoso, se estaba comportando como el novio ideal, lo que producía que fuera más difícil romper con él, no quería hacerle daño. Pero por otro lado era su felicidad, se daba cuenta como con el pasar de los días Kate estaba más cerca de Santana y no quería si quiera imaginar que pasara algo entre ellas.

-Quinn…-. Finn para llamar su atención-.

-¿Qué pasa?-. Preguntó aún ida-.

-Te decía que quiero que esta noche vamos a Breadstixs, hace tiempo que no estamos sólo los dos-. Invitó el joven-.

-Está bien, me parece buena idea-. Aceptó-.

-Paso por ti como a las 7:30, esta noche-. Dijo el chico-.

-Ok, estaré sin mayor convicción-.

Quinn decidió que esa noche sería, ya no podía seguir con esa mentira más tiempo, no sólo porque ella ya no quería a Finn, sino que él tampoco se lo merecía.

Ese día fue más largo de lo habitual, estaba nerviosa, no sabía cómo romper, que decirle, estaba segura que le iba a pedir una explicación, y no podía decirle las verdaderas razones del porque estaba terminando, no por el momento.

Llegó a su casa y siguió inserta en sus pensamientos, ya había tomado una decisión, era el primer paso para demostrarle a Santana que lucharía por ella, que no era una cobarde. Pero más importante aún, era su primer paso para ser quien verdaderamente era, ella también tenía derecho a ser feliz.

La tarde pasó rápido y Finn ya tendría que estar por pasar por ella, así que estaba en el salón de su casa esperando. Su madre la observaba, sabía que algo le pasaba a su hija.

-Quinnie, ¿Estás bien?-. Preguntó Judy acercándose hasta sentarse a su lado-.

-Sí…-. no muy convencida-.

-Soy tú madre, y me doy cuenta que algo te pasa, sabes que puedes confiar en mi-. Expresó la mujer tomándole la mano-.

-Yo…voy a romper con Finn-. Confesó y miro a su madre a los ojos-.

-¿Por qué?, Te hiso algo, pensé que lo querías-.

-Ya no mamá, él es un buen chico, pero yo ya no lo quiero…de hecho, estoy enamorada de alguien más-. Confesó-.

Judy abrió los ojos con sorpresa, pensaba que su hija era feliz con el Quareback del equipo de football.

-Y esa otra persona, te corresponde-. Preguntó-.

-Sí-. Contestó con una sonrisa-.

-Entonces debes hacer lo correcto y terminar con Finn, yo te apoyo en la decisión que tomes, siempre y cuando te haga feliz-. Expresó Judy dándole un abrazo-.

-Gracias mamá-.

En eso sintió el timbre de la puerta, había llegado el momento.

Finn intentó darle un beso, pero ella desvió la cara para que fuera en la mejilla. Caminaron en silencio hasta la camioneta de Hudson y se dirigieron al restaurant. El chico se daba cuenta que algo le pasaba a su novia, llevaba semanas actuando de manera extraña, pero no quería darle importancia, se había acostumbrado a la personalidad cambiante de Quinn.

Una vez allí, la cena fue para Quinn una tortura, Finn no dejaba hablar de deportes, de sus entrenamientos, o de video juegos, la rubia se preguntaba que le vio alguna vez, porque la realidad era que no tenían nada en común más que los dos eran populares. Quinn asentía y decía algunos monosílabos esperando el momento para poder hablar.

Terminaron de comer, y Hudson tenía esa estúpida sonrisa que le decía que había algo más, aparte de la cena. Volvieron a la camioneta y Quinn ya no aguantaba más.

-Finn, tengo algo que decirte-. Expresó para llamar su atención-.

-Yo también, hoy no hay nadie en mi casa, así que podríamos ir para allá y así pasar tiempo juntos-. Ofreció el chico en forma insinuante-.

-No creo que sea buena idea-. Respondió-.

-Vamos Quinn, llevamos mucho tiempo juntos, yo te quiero y tú a mí, es tiempo-. Presiono Hudson acercándose para besarla-.

-No-.Y con sus manos lo empujo para distanciarse-.

-¡Por qué no!-. Exclamó frustrado-.

-Porque yo ya no quiero estar contigo Finn, hace tiempo que ya no te quiero y creo que es mejor dejar esto hasta aquí-. Dijo la rubia mirándolo a los ojos convencida-.

-¿Estás rompiendo conmigo?-. Preguntó idiotamente-.

-Sí, estoy rompiendo contigo, lo lamento pero si seguimos juntos, sería continuar una mentira, y eso no sería justo ni para ti ni para mí-. Añadió-.

-¿Hay alguien más?, Por eso has estado tan distante últimamente, porque me has estado engañando con otro idiota-. Exclamó alzando la voz-.

-No Finn, no hay otro-. Contestó, lo que técnicamente era cierto, no había "otro"-.

-¡Me estás mintiendo!-.

-No, te estoy diciendo la verdad, lo nuestro no está resultando por eso es mejor dejarlo-. Dijo intentando ser paciente-.

-¡No te creo!-. Exclamó alterado y tomándole con fuerza uno de los brazos-.

-Ese ya no es mi problema, ahora suéltame y no sigas gritándome-. Contestó con toda esa arrogancia que tenía-.

-¡Yo te hablo como quiero! ¡Y vamos estar aquí hasta que me digas la verdad!, Yo no soy tan idiota como piensas, me doy cuenta cuando mientes-. Expresó más enojado ante la actitud de la rubia-.

-A mí no me gritas, y no me puedes obligar a quedarme aquí contigo, quería que esto fuera lo más civilizado posible, que pudiéramos seguir siendo amigos, pero contigo así no se puede, cuando estés más tranquilo volvemos a hablar-. Sentenció y con un movimiento se libró de Hudson, y se bajó de la camioneta, ahora era libre-.

Comenzó a caminar y cuando giró pudo ver como Hudson golpeaba el volante de su camioneta con violencia para sacarse la rabia. Respiró profundo, y se sintió liberada, como si le hubieran sacado una carga gigantesca de los hombros, había sido capaz, estaba cumpliendo de a poco la promesa que le hiso a Santana.

No quería esperar hasta el otro día, necesitaba ver a su latina en ese momento. Tomó un taxi y se dirigió con toda la ilusión a la residencia López.

Cuando ya se había bajado del vehículo, camino algunos metros, había un auto estacionado en el porche que no era de Santana, ni se sus padres, a medida que caminó observo dos figuras en la entrada, no las podía identificar con nitidez, estaba oscuro y la luz de los focos de la calle, no llegaban totalmente a donde estaban esas dos personas. Siguió con curiosidad, hasta que pudo ver de quienes se trataba. Era su latina con otra chica, estaban muy cerca, a escasos centímetros de distancia, centímetros que se rompieron cuando Kate se acercó y beso a Santana.

Quinn se paralizó, la imagen que estaba viendo no estaba en sus planes. No sabía qué hacer, si ir y enfrentarla o volver por donde llego. No tenía derecho a reclamarle, pero dolía, le había pedido que esperar por ella, y claramente Santana no pensaba hacerlo.

A Santana la sorprendió el beso de Kate, si podía aceptar que le gustaba pero no estaba lista para eso, porque por mucho que quisiera, Quinn seguía ahí, en cada parte de su cuerpo y en cada pensamiento que tenía. Distancio a la chica con delicadeza, y fue cuando al mirar hacía la calle, la vio, no estaba segura que fuera real, tal vez era su consciencia, o que de tanto pensarla, la estaba imaginando.

-Quinn…-. la latina murmuró, y Kate la miró con desconcierto no esperaba que al besarla lo primero que hiciera fuera decir el nombre de otra-.

Cruzaron sus miradas a la distancia, y Santana supo que era real, era Quinn quien estaba con sus ojos verdes observándola fijamente, había visto todo, y no fue satisfacción lo que sintió la latina, lo que sintió fueron unas ganas incontrolables de correr hacía sus brazos.


Santana correra hacía ella o no?' hagan sus apuesta chicas... Espero que haya sido de su agrado el capitulo y dejen sus review!, Nos estamos leyendo, saludos, Dany!

Pd: Espero que todas hayas pasadon una feliz navidad junto a las personas que quieren, mi mejores deseos para todas ustedes!

Pd2: Juno muchas gracias por siempre comentarla desde el primer capitulo y por tus saludos para mi!