Hola! Como estuvo su comienzo de año? El mio bien aunque con muchas cosas que hacer, me demore sí, pero aquí esta un nuevo capitulo.
La verdad esta historia me produce un conflicto existencial jajaja, porque de verdad amo el drama pero también amo a Santana y Quinn, por lo que no me gusta hacerla sufrir demasiado. Este capitulo probablemente les guste, tome en cuenta sus review y esta creo más extenso que los anteriores.
Como siempre gracias por leerla, comentarla, ponerla en sus favoritos!
Eso seria!
Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.
Capitulo Seis:
Santana parpadeo un par de veces más y siguió con su vista fija a donde se encontraba Quinn. Definitivamente era real. Kate la seguía mirando de forma inquisidora, pero realmente no le importaba, sólo quería ir donde la rubia y explicarle todo.
-Kate, te puedes ir por favor-. Pidió la latina en un tono amable-.
-Yo…lamento si lo que hice te incomodo, pensé que también querías, de verdad no lo haré más…-. Intentaba disculparse la chica al ver que Santana no había reaccionado como ella esperaba-.
-No es eso, podemos hablar mañana en la escuela, ahora de verdad necesito que te vayas-. Volvió a pedir-.
-Está bien y lamento lo ocurrido-. Aceptó la chica y se dio la media vuelta para dirigirse a su auto-.
Santana esperó que el vehículo partiera y se alejara un poco, para volver a mirar a donde estaba Quinn, pero cuando lo hiso ya no logro divisar a la rubia. Fue avanzando cada vez más rápido, pero seguía sin verla, su caminar se aceleró, ahora ya corría. Cuando estaba en la calle, logro divisar una silueta que caminaba a paso firme. Siguió corriendo intentado alcanzarla, pero le llevaba una ventaja considerable.
-¡Quinn!-. Gritó la latina para captar su atención-.
Quinn se giró y vio que Santana la seguía pero no se detuvo, estaba realmente enojada y dolida por la escena que había presenciado, no quería hablar con ella.
-¡Quinn detente!-. Gritó otra vez la latina con desesperación y más cerca cada vez-.
Pero la rubia hacía caso omiso a cada uno de los llamados, al contrario intentaba ir más rápido para no ser alcanzada. Su ira crecía con cada paso que daba, maldecía su suerte y a esa idiota que besaba los labios de SU latina, aunque no le quitaba responsabilidad a Santana, al parecer unos cuantos días habían sido suficientes para olvidarla.
-¡Que te detengas maldita sea!-. Exclamó la latina alcanzándola y tomándola de uno de los brazos para girarla y evitar que escapara-.
-¡Suéltame!-. Le exigió la rubia, intentando zafarse-.
-¡No! Porque volverás a escapar-. Contestó la morena con determinación-.
-¡No quiero hablar contigo!-. Le gritó la rubia con odio-. ¡Déjame ir!-. Empujándola con violencia-.
Santana retrocedió algunos centímetros por el impulso del empujón que le dio la rubia. Respiro profundo para recuperarse por el esfuerzo físico que había hecho, y volvió a hablar.
-Si no querías hablar conmigo, que hacías afuera de mi casa, entonces-. Le preguntó mirándola fijamente a los ojos-.
-Iba a decirte algo, pero ya no vale la pena, porque mejor no te vas, tal vez tu chica aún te esté esperando-. Dijo en un claro tono de reclamo-.
-Kate, no es mi chica, es una amiga-. Respondió más calmada-.
-Seguro, ¿Te besas con todas tus amigas?-. Preguntó enojada-. Uno momento…si, en realidad si te besas con todas tus amigas, quizás debería preguntarle a las otras chicas del club Glee o a las Cheerios-. Exclamó sarcástica-.
-Sabes que no me beso con todas la chicas-. Intentó ser paciente-.
-No, no lo sé, contigo nunca se sabe, por algo tienes la fama que tienes ¿o no?-. Respondió hiriente-.
-Y si fuera así no es tú problema ¡No estás en situación de hacerme una maldita escena de celos! ¡Tú tienes la culpa de esto!, ¡Yo no estoy engañando a nadie!-. Exclamó perdiendo la paciencia-.
-¡Yo tengo la culpa de que te andes besando con cualquiera! Asume tu responsabilidad-. Gritó apuntándola con su dedo índice-.
-¿Qué tengo que asumir?, Nos besamos ¿y cuál es el problema?, ella es soltera y yo también, tú no puedes decir lo mismo Quinn, tú engañaste a Finn conmigo, y después seguiste con él como si nada, seguiste jugando a la pareja heterosexual perfecta, así que no vengas a armarme un escándalo, ¡No tienes ningún derecho a hacerlo!-. Le reclamó-.
-Santana…-. Expresó bajando el tono-.
-No me digas nada, ya no quiero escucharte, no debí haberte seguido fue un error-. Dijo la morena girando para irse-.
-¡Rompí con Finn!-. Le gritó Quinn cuando Santana había avanzado algunos pasos-.
Santana se detuvo, pero no se dio vuelta para mirarla. Una media sonrisa se formó en su rostro. Y contuvo las ganas de darse vuelta para correr a sus brazos y besarla apasionadamente.
-Por eso estaba en tu casa, no quería esperar hasta mañana para decírtelo, al parecer igual llegue tarde, con lo que vi entiendo que ya te olvidaste de mi, pero quiero que sepas que no volveré con él porque te quiero a ti, te quiero tanto que estoy dispuesta a dejar todo con tal de tener una oportunidad-. Le seguía diciendo aunque la latina aún no se volteara a mirarla, sabía que la escuchaba-.
Quinn al no ver una reacción siguió caminando en dirección contraria a Santana, con su cabeza hacía abajo ocultando algunas lágrimas que rodaban por sus mejillas. Estaba tan centrada, que la tomó por sorpresa que alguien la abrazara por la espalda, pero ese aroma inconfundible la envolvió, se dejó guiar hasta que estaban frente a frente. No quería que la viera llorar y escondió su rostro entre el cuello y la clavícula de la latina.
-No significo nada, me beso, me sorprendí y la aleje de inmediato, de verdad no me gusta, fue una distracción para sacarte de mi cabeza, pero no pude, cada segundo de mi día pienso en ti, te tengo tan dentro de mí que ya no sé qué hacer, te quiero Quinn-. Susurraba en el oído Santana mientras le acariciaba el cabello con cariño-.
-¿De verdad me quieres?-. Preguntó la rubia levantando su rostro para mirarla con sus ojos verdes aún cargados en lágrimas-.
Santana contestó con un gesto afirmativo mientras ponía un mechón de cabello detrás de la oreja de la rubia. No rompía el contacto visual con Quinn y verla tan vulnerable ante ella, la quebraba, no se esperaba que la rubia dejara a Hudson, había perdido la esperanza de que eso sucediera. Sin embargo, no estaba alucinando, todo era real y en esa calle desierta a media luz, Quinn estaba probando que lucharía por ella.
Quinn rompió la pequeña distancia y la beso con todo ese amor que había ocultado por meses, quería trasmitirle su deseo, su cariño, toda esa desesperación por no tenerla. Se les acabó el oxigeno y se distanciaron algunos centímetros.
-Sabes que estamos en medio de la calle…-. Dijo Santana con una sonrisa-.
-No me importa…-. Y volvió a besarla.
La necesitaba tanto, desde esa noche en que se besaron por primera vez, Quinn había añorado volver a sentir el sabor a frambuesa de los labios de su latina. Le producía tantas cosas, la hacía tan feliz.
-Ven…mejor vamos a mi casa-. Expresó la morena y le ofreció su mano-.
Quinn la tomo con determinación. Observo sus manos entrelazadas, no se sentía pesada como la de Finn, era suave y el hermoso contraste de su piel blanca con la morena de Santana, le parecía el complemento perfecto.
Entraron en silencio a la casa de Santana, subieron las escaleras despacio, y sin soltarse de la mano. Quinn estaba fascinada por todo lo que esa simple caricia le producía, y porque su latina, sin tener la obligación de hacerlo, le había explicado que ese beso que vio con la otra chica, no significo nada para ella.
-A ti no se te puede dejar sola ni siquiera un par de días, quizás cuantas chicas como esa están esperando para saltarte encima-. Expresó Quinn colocándose frente a Santana ya dentro de la habitación-.
-Yo te lo advertí, soy la pieza más sexy de Mckinley, no puedes dejarme sola si no quieres que alguien más me conquiste-. Respondió sensualmente intentando provocarla-.
-¿Así? Y que tengo que hacer para mantener tus ojos sólo sobre mí y no los desvíes en nadie más-. Dijo siguiendo ese juego de seducción-.
-Mmm…lo primero es quedarte conmigo esta noche…-. Dijo en el oído y repartiendo besos por su cuello-.
-¿Esa no es una propuesta algo apresurada?-. Preguntó mientras mantenía sus ojos cerrados y se dejaba besar y acariciar por la morena-.
Santana estaba como hipnotizada por el aroma de Quinn, sentía una necesidad de besar cada centímetro, conocer cada espacio. Fue quitando la chaqueta que llevaba la rubia, quien accedía con facilidad a cada una de esas acciones. La latina abrió sus ojos para observar detalladamente la belleza majestuosa de la rubia, siempre lo había notado era imposible no hacerlo, pero ahora la veía de una forma diferente, la veía con amor.
Siguió el camino por el cuerpo de la rubia con devoción, una que aumentaba al ver la entrega absoluta de Quinn, quien simplemente se dejaba, no había ninguna intención de ser la que mandaba, se estaba mostrando vulnerable, sumisa ante ella. La latina se percató de un gran moretón que tenía en su brazo izquierdo, el que se acentuaba por la palidez de la piel de Quinn, recordó como la tomó cuando corrió tras ella, y se sintió culpable.
-¡Te lastime!-. Exclamó Santana llevando una de sus manos a su boca-.
-¿Qué? ¿Dónde?-. Preguntó la rubia confundida y abriendo los ojos-.
Santana tomó con delicadeza el brazo de Quinn, y acaricio con cuidado el lugar donde tenía lastimado. Quinn se percató de la culpabilidad en los ojos de la morena, y le pareció adorable.
-Tranquila, no fuiste tú-. Expresó la rubia-.
-Como que no, yo te tome con fuerza para que no siguieras corriendo-. Recordó mirándola a los ojos con culpabilidad-.
-Sólo me tomaste y fue el derecho, eso debe ser cuando Finn me sujetó para que me quedara con él en la camioneta, digamos que no aceptó muy bien el que rompiera con él-. Explicó la rubia intentando bajarle el perfil a la situación-.
Quinn pudo observar como los ojos de Santana adquirían un color más oscuro y profundo, al segundo tomo distancia y comenzó a dar vueltas casi en círculos por su habitación.
-¡Voy a matar a ese gigante idiota! ¡No tenía ningún derecho a poner sus desproporcionadas, torpes y asquerosas manos sobre ti! ¡Voy a patear hasta cansarme su gordo, estúpido y cobarde trasero!-. Exclamaba enfurecida intercambiando algunas frases en español que la rubia no comprendía totalmente-.
-San…cálmate si, no fue nada…-. Intentaba tranquilizar la rubia poniendo sus manos en la cintura de la morena para detener sus vueltas-.
-¿Cómo que nada?, te lastimo Q, y nadie le pone un dedo encima a la chica de Santana López-. Expresó con convicción-.
Quinn sonrió ante la declaración de su morena, quien al parecer ya la consideraba "su chica".
-¿Así que tú chica?...-. Con una sonrisa juguetona-.
-Eres mi chica Quinn Fabray-. Contestó tomándola con propiedad por la cintura para atraerla a su cuerpo-.
-¿No he escuchado que me preguntaras si yo quería serlo?-. Preguntó acercándose peligrosamente a los labios de su latina-.
-¿Tengo que preguntarlo?-. Contestó acercándose más a sus labios, estaban a menos de un centímetro de distancia-.
La respuesta de Quinn fue cerrar la brecha que las separaba e irse directo al labio inferior de la latina, le encantaban esos labios carnosos de los que era dueña su chica, sí, ahora podía decirlo con confianza, esa hermosa, sexy e inteligente morena, era su chica.
-Te habían dicho que besas de maravilla-. Murmuró la rubia-.
-Creo que más de alguna vez-. Contestó arrogante-.
-Si no fueras tan hermosa y besaras tan bien, te bajaría ese gran ego que tienes-. Expresó sin romper la pequeña distancia-.
-¿Te vas a quedar conmigo?-. Insistió la morena, besando su cuello que ya se había trasformado en su debilidad-.
-Mmm…no lo sé, creo que esa es una propuesta algo indecente de tu parte, aún no me has dicho cuales son tus reales intenciones conmigo-. Dijo mirándola fijamente a los ojos, tenía una expresión seria, pero sólo estaba jugando con la latina-.
-Quinn…yo…no te presionaría, simplemente quiero dormir abrazándote, estar contigo, saber lo que es despertarse a tu lado-. Respondió algo nerviosa, por primera vez en su vida quería hacer las cosas bien y eso incluía tomarse su tiempo con su rubia-.
-¡Estaba jugando contigo López!-. Expresó la rubia riendo-. Y mi respuesta es que si quiero quedarme contigo, llamare a mi madre para avisarle, ¿Aunque? Mañana es día de escuela-. Recordó-.
-Tengo un uniforme extra y podemos pasar por tu casa antes de ir a la escuela, para que busques otras cosas que necesites-. Dijo sentándose en su cama y mirando a Quinn quien buscaba su celular dentro de su bolso-.
-Al parecer tenías todo pensado-.
-Sí, lo había pensado por si Kate quería quedarse conmigo, también le habría servido el uniforme extra-. Contestó alzando los hombros y con una sonrisa maliciosa-.
Quinn se giró para mirarla de frente y le dio una mirada entre incrédula y de odio, como le podía estar diciendo eso.
-¡Estoy jugando contigo Fabray!-. Exclamó riendo, al ver la cara de la rubia, se levantó y fue para tomarle la mano y acercarla nuevamente hacía ella-.
-¡No vuelvas a decir algo así!-. Contestó golpeando el hombro de Santana-. Mira que la próxima vez que te vea besando a otra chica, no me convencerás sólo porque corriste tras de mi-.
-¿No?...yo pensé que ya no necesitaría correr, con todo mi encanto era suficiente para convencerte de estar conmigo-. Expresó con su cuerpo pegado al de Quinn-.
-No tienes tanto encanto López-. Contestó con una media sonrisa-.
-Entonces estoy dispuesta a correr todo lo necesario por ti, cada vez que quieras huir yo iré tras de ti, no dejare que te alejes otra vez, no dejare que el miedo nos separe Q-. Dijo tomando sus manos y besándolas con delicadeza-.
-Ya no quiero huir San, me cansé de escapar de lo que soy y de lo que siento por ti, te quiero, y lo que me acabas de decir es lo más hermoso que alguien me ha dicho jamás-. Expresó con sus ojos brillantes, Santana no recordaba haberlos visto así antes-.
Se besaron tiernamente y con calma, ambas tenían la sensación de que tendrían muchas más oportunidades en el futuro de hacer eso y muchas cosas más.
-No conocía ese lado cursi de Santana López-. Le susurró al oído la rubia con una risita-.
-Hay muchas cosas que aún no sabes de mí, pero no te preocupes las iras conociendo-.
-Me muero por saber todo sobre ti aunque con haber corroborado mi teoría de que tus labios saben a frambuesa me conformo por el momento-.
-Tú sabes a chocolate-. Contestó-.
-¿Sí?-.
-Sí, y sabias que la mescla de Frambuesa con chocolate es una de las más adictivas, afrodisiacas y exquisitas que existen-. Señalo sensualmente-.
-Te apuesto a que eso lo acabas de inventar-. Contestó dejándose besar-.
-Puede ser, pero aun así es una mescla perfecta-.
-Creo que es mejor que nos detengamos, aún debo llamar a mamá para avisarle-. Pidió la rubia no muy convencida, estaba disfrutando de las atenciones de su morena-.
-Está bien-. Aceptó de mala gana-. Por mientras me pondré el pijama, así que podrías darte la vuelta-.
-¿Para qué?, no creo que vea algo que no haya visto antes, te recuerdo que compartimos camarines-. Contestó-.
-Haber… ¿Qué acaso la correcta señorita Fabray me ha estado espiando mientras me cambio?-. Preguntó fingiendo sentirse ofendida-.
-Tal vez-. Contestó girándose para buscar el número de su madre-. Mientras hablo podrías buscar algo para que yo duerma-. Pidió y se adentro al baño de la pieza de Santana-.
No demoro mucho en volver, su madre no había puesto mayores obstáculos, sabía de la amistad que unía a su hija con la latina y conocía a los padres de esta por lo que sabía que su hija se encontraba segura.
-¿Y dónde está lo que yo usare?-. Preguntó Quinn viendo como Santana ya estaba bajo las cubiertas de la cama-.
-Decidí que no te prestare nada así te verás obligada a dormir desnuda-. Contestó con naturalidad y una pícara sonrisa-.
-¡En tus sueños más húmedos López!-. Exclamó Quinn arrojándole una almohada que encontró cerca-.
-Ok, pero por lo menos lo intente-. Aceptó Santana sacando de debajo de su almohada lo que había buscado para Quinn-.
La rubia se comenzó a desvestir delante de una embobada Santana que no le quitaba ni por un segundo los ojos de encima. Quinn se daba cuenta de eso, por lo que al quitarse el sujetador se giró, le gustaba provocarla pero no se sentía lista para llegar más allá, aún.
Al estar lista se acomodó muy pegada al cuerpo de su morena. Técnicamente habían dormido juntas antes, pero nunca de esa manera, por lo que para ellas esa era su primera vez.
Santana pasó su brazo por la cintura de la rubia en forma protectora.
-Que duermas bien-. Susurró en su oído con cariño-.
-Por supuesto que dormiré bien-. Contestó la rubia-.
Para Quinn, eso era lógico, iba a dormir entre los brazos de su latina, por lo que no podría dormir mejor.
Él día se hacía notar filtrando pequeños rayos de luz por las cortinas de la habitación de Santana. Quinn antes de si quiera abrir los ojos, ya tenía una sonrisa estampada en su rostro. No necesitaba abrir sus hermosos ojos verdes para saber donde estaba, ni con quien, podía sentir el brazo de su latina aprisionándola, con fuerza pero a la vez con cariño, la tenía tan sujeta a su cuerpo, que la rubia podría definir cada parte de la perfecta anatomía de su morena. Se giró con cuidado para no despertarla y comenzó a depositar tiernos besos por todo su cuello.
-Podría acostumbrarme a despertar así…-. Expresó Santana con su voz somnolienta y sin abrir los ojos-.
-Tenemos que levantarnos, recuerda que debemos pasar por mi casa-. Dijo la rubia deteniendo sus caricias-.
-Lo sé…pero no podemos quedarnos así unos minutos más-. Pidió abrazándola para depositar un beso en sus labios-.
-Mmm…no lo sé, ¿Qué me puedes ofrecer a cambio de quedarnos unos minutos más?-. Preguntó con ese tono de voz sensual que simplemente derretía a Santana-.
Santana sonrió y con un rápido movimiento, se pudo encima de Quinn y aprisiono sus muñecas, posicionándolas sobre su cabeza, y apoyando todo su cuerpo sobre ella.
-¡Hey! Suéltame… -. Pidió la rubia intentado zafarse-.
-No querías que te demostrara que te puedo ofrecer, ahora no reclames…-. Le advirtió jugando-.
La latina se le abalanzó con deseo y comenzó a devorarle los labios. Introdujo su lengua que sabía sería aceptada de inmediato. De a poco fue soltando a Quinn para trasladar sus manos a otros lugares del cuerpo de su rubia. Ambas llevaban short por lo que tenían espacio suficiente para que sus manos recorrieran el cuerpo de la otra sin mayores problemas. Quinn aprovecho el tener a Santana encima suyo para tocar sus muslos primero y luego ir subiendo hasta ese trasero que tantas veces había deseado tocar. Pudo escuchar un gemido de parte de Santana, quien había colado una de sus manos por debajo de su camiseta, acariciaba su abdomen, y seguía avanzando hasta la curva de uno de sus pechos, aún no los tocaba pero tenía una clara intensión de hacerlo.
Fueron dos golpes fuertes en la puerta de la habitación lo que las sacó de ese momento tan placentero que estaban viviendo, seguido de la clara voz del señor López.
-¡Santana, cariño ya tienes que levantarte!-. Gritó el hombre sin abrir-.
-¡Ya lo haré!-. Le respondió Santana intentando que su voz saliera lo más normal posible-.
Quinn sentía como sus mejillas tenían un color carmesí intenso. En parte era claramente por toda la interacción que había tenido con Santana, pero también por esa inesperada intromisión, no quería pensar que habría pasado si el doctor López, entraba y las descubría en esa posición. Definitivamente no era su idea de que los padres de Santana se enteraran así.
-Será mejor que nos levantemos…-. Dijo la rubia con su voz ya más controlada-.
-Sí, lo sé-. Contestó levantándose de la cama-.
-Yo me quiero duchar primero…-. Quinn pidió repitiendo la acción de la morena-.
-No hay problema, por mientras buscare el otro uniforme-.
Las chicas se separaron y cada una fue hacer lo que habían acordado. No se demoraron mucho porque después su entretenido despertar, sabían que no había mucho tiempo. Al estar listas bajaron a desayunar con los padres de la latina. Fue breve y ameno, Quinn siempre se había sentido cómoda con esa familia, los López eran amables y cariñosos, estaban muy lejos de ser como los fríos y distantes Fabray.
Ya iban a salir rumbo a la escuela.
-¿Quieres que baje una chaqueta? La mañana aún esta fría-. Preguntó Santana con cariño-
-No es necesario, cuando pasemos a mi casa, sacó la mía-. Contestó-.
Salieron de la casa de Santana, y se subieron a su auto. Quinn no vivía muy lejos y en cuanto llegaron no demoro mucho en buscar las cosas que necesitaba. Volvió al auto de la latina y arrojo su chaqueta de las Cheerios y su bolso de entrenamiento en el asiento trasero. Fue un viaje agradable, rozaban sus manos con frecuencia y cuando sus miradas se cruzaban, sonrían en forma incontrolable.
Al llegar sabían que debían disimular. Se querían, eso ya lo habían aceptado, ahora ninguna de las dos tenía novio, pero no estaban listas del todo para que toda la escuela lo supiera, porque primero quería ver como iban las cosas, si su relación avanzaba. Y si eso pasaba, lo correcto iba a ser que sus padres lo supieran antes que sus compañeros.
Quinn, tomó sus cosas primero que Santana. Su bolso y ambas chaquetas. Una idea maliciosa cruzó por su mente. Recordó a la estúpida chica que había besado a su latina y decidió que sería bueno que recibiera algún tipo de mensaje.
Santana no se percató del gestó de Quinn y le recibió su chaqueta, para luego tomar su bolso. Caminaron a una distancia razonable. Casi sin quitar las ojos la una en la otra. Cuando entraron, cada una se iba a dirigir a sus casilleros respectivos, pero algo o para ser más precisos alguien, produjo que la sonrisa de Quinn, se borrara de inmediato.
-¿Que hace esa idiota esperándote en tu casillero?-. Preguntó la rubia molesta al ver a Kate-.
-No lo sé-. Respondió Santana-.
-¿Segura que no lo sabes?, Quizás quiera otro beso-. Expresó sarcástica y sin poder ocultar sus celos-.
-Lo dije que hablaríamos, pero no pensé que me esperaría…-.
-Pues ahí esta-.
-Ya cálmate-. Pidió-. Sabes que no significa nada, iré, le diré que no hay nada entre nosotras y listo, no tienes que ponerte tan celosa-.
-Yo…no estoy celosa-. Se defendió aunque ni ella se creyera esas palabras-.
-Como tú digas-. Contestó, no quería problemas, no por algo que para ella no tenía importancia-.
-Te veo luego entonces-. Se apresuró a decir la rubia-.
Santana antes de que Quinn pudiera alejarse más, la tomó de la mano y se acercó hasta su oído. Fue un movimiento muy rápido, para que pasara lo más desapercibido posible.
-Te quiero-. Susurró y se alejó hacía su casillero-.
Ese pequeño gesto bastó para que Quinn se tranquilizara, y una sonrisa de enamorada se volviera a clavar en su rostro. No entendía como, con dos palabras su latina producía que su corazón latiera más rápido.
Santana iba a paso firme hacía donde la esperaba la castaña. Los nervios de Kate, eran visibles.
-Hola-. Saludó Santana manteniendo un tono neutro-.
-Hola…-. Respondió la chica con sus ojos miel buscando los cafés de la latina-.
-¿Qué haces aquí?-. Preguntó abriendo su casillero para sacar algo-.
-Yo…te debo una disculpa, no he podido dormir casi nada en toda la noche, pensando en como enfrentarte después de lo que hice…-. Contestó nerviosa, jugando con sus manos y bajando la mirada-.
-No tienes que disculparte, ya pasó, para que seguir dándole vueltas-. Expresó bajándole el perfil-.
-¿No te molestó?, O sea que… ¿Te gustó?-. Preguntó con ilusión-.
-Haber, no te confundas, que no me haya molestado no significa que me haya gustado o que quiero que se repita, simplemente pienso que deberíamos olvidarlo-. Aclaró mirándola fijamente y segura de lo que decía-.
-Entiendo-. Dijo con pesar-. Yo… ¿no tengo una oportunidad?-. Insistió, de verdad le gustaba Santana y aunque parecía que se estuviera humillando quería ver si existía una posibilidad, aunque fuera mínima de poder estar con ella-.
-No-. Contestó secamente-. Eres una chica linda y muy simpática, pero yo estoy con alguien, alguien a quien quiero y no quiero más problemas, lo único que puedo ofrecerte en mi amistad-. Ofreció Santana-.
Kate mantenía la vista baja, no quería enfrentarse a esos ojos color ámbar que tan hermosos encontraba. Sentía cada palabra de Santana quien estaba siendo amable, sin embargo, eso no producía que fuera menos frustrante. Comenzó a levantar la mirada de a poco, y algo le llamo poderosamente la atención.
-Fabray…-. Murmuró Kate-.
-¿Qué?-. Preguntó Santana desconcertada-.
-Fabray…-. Repitió-.
Santana la miraba con algo de temor, recordó que la noche anterior había dicho el nombre de Quinn al alejar a Kate, después que la beso, y ahora le estaba negando cualquier oportunidad, porque ya estaba con alguien más. Tal vez la chica había deducido que ese "alguien" era Quinn.
-¿Qué tiene que ver Quinn?-. Volvió a preguntar Santana ahora algo más exasperada - .
-Llevas la chaqueta de Fabray…-. Contestó con más calma y mirándola a los ojos-.
Santana llevó sus ojos a donde antes había mirado la chica y en efecto, llevaba la chaqueta de Cheerio de Quinn.
-La pase a buscar a su casa hoy en la mañana, se deben haber confundido-. Respondió algo nerviosa-. Ya debo irme a clases, nos vemos en la práctica-.
-Nos vemos, despidió, y se quedó ahí un momento, había algo que no le calzaba, algo estaba pasando por alto-.
Santana camino rápidamente a su primera clase. Tomó aire en forma profunda y respiro ese aroma, era claramente el perfume de Quinn. No lo había notado antes porque había estado en todo momento con la rubia, antes de entrar a la escuela. Pensó por un momento, giró levemente su cabeza en negación y sonrió, eso no había sido un accidente, ni una confusión, eso fue una señal. Quinn, territorialmente le estaba mandando el mensaje de que ella, ahora ya era suya.
El primer bloque pasó lento para las chicas que esa mañana no compartían ninguna clase. Santana había salido unos minutos antes y decidió ir a esperar a Quinn afuera de la sala que le correspondía su último bloque antes del almuerzo, para que fueran juntas a la cafetería.
La vio salir y le regalo una sonrisa. Fueron caminando casi en silencio hasta en casillero de la rubia.
-¿Era necesario?-. Preguntó Santana rompiendo el silencio-.
-¿Qué?-. Preguntó Quinn cerrando su casillero-.
-Esto-. Contestó y apunto a donde estaba el nombre de Quinn en su chaqueta-.
-Se deben haber confundido-. Respondió desviando la vista y sonriendo con culpabilidad-.
-Sí no te conociera como te conozco Fabray, tal vez y sólo tal vez te creería-. Expresó cruzando sus brazos-.
Quinn río, sabía que era difícil mentirle a Santana, se conocían hace demasiado tiempo, como para que funcionara.
-Tal vez no se confundieron por accidente-. Confesó caminando junto a la latina-.
-¿Tal vez?-. Repitió-.
-¡Hola chicas!-. Saludó Brittany interrumpiendo su conversación-.
-Hola Britt-. Respondieron casi al unísono-.
-Veo que las cosas se arreglaron entre ustedes-. Expresó la bailarina-.
-Sí-. Contestó Quinn-.
-Me alegra, no me gustaba que mis dos mejores amigas no se hablaran-. Dijo feliz-. Bueno, San tampoco me hablaba a mí-. Recordó-.
-Y lo siento por eso, no debí gritarte tú no tenias la culpa, ¿Me perdonas?-. Preguntó la latina-.
-¡Claro que si!-. Contestó efusiva y lanzándose a los brazos de la morena-.
Quinn las observo y aunque ya estaba casi segura de que no debía tener celos de Brittany, esas muestras de cariño la seguían poniendo algo incomoda. Por lo que fingió una tos para ver si las dos porristas se separaban.
-Vamos ya a la cafetería, muero de hambre-. Añadió Quinn-.
-Vamos-. Contestó Santana dándole una sonrisa divertida, le sorprendía lo celosa que estaba siendo Quinn-.
Cuando ya estaban con sus bandejas del almuerzo, Santana y Brittany iban con dirección a la mesa de las Cheerios como cada día, pero Quinn se dio cuenta que Rachel estaba sola, hiso un giro y comenzó a caminar hacía ella.
-Hola Rachel-. Saludó la rubia y se ubico al frente de ella-.
-Hola…-. Contestó sorprendida-. ¿Tú que haces aquí?-. Preguntó-.
-Almorzar-. Respondió como obvio-.
-Sí pero ¿Aquí? ¿Conmigo?-. Insistió-.
-Sí, bueno si no quieres, me puedo ir-.
-No me molesta, es sólo que eres la capitana de las Cheerios, y toda la segundaria has almorzado con ellas, es por decir lo menos extraño que hoy decidas sentarte aquí conmigo, que soy en la jerarquía de esta escuela una perdedora-. Explicó Rachel-.
-Te dije que cambiaria mi manera de ser contigo, tú estuviste ahí cuando realmente necesitaba una amiga-.
-¡Porque no nos avisaste que cambiarías de mesa!-. Exclamó Santana quien no se había percatado que la rubia no venía atrás de ellas-.
-Pensé que se darían cuenta-. Contestó tranquila-.
-Hola Rachel-. Saludó Brittany ubicándose a su lado y sin pedir mayores explicaciones-.
Santana encontró extraño que Quinn de todas las personas eligiera a Rachel para sentarse junto a ella, era de conocimiento público que esas dos no se llevaban para nada bien. Pero no quería cuestionarla, así que sentó al lado de Quinn.
-Hola hobbit-. Saludó casi amable la latina-.
-Santana-. Respondió Rachel-.
Rachel veía la imagen a su alrededor y le parecía algo irreal, era como estar en un universo alternativo donde las tres chicas más populares de la escuela eran sus amigas. Se sentía cómoda, la conversación había fluido con mayor naturalidad de la esperada y eso que no sólo hablaron del Club Glee, que era lo que visiblemente tienen en común.
Las risas por alguna broma de Santana se escuchaban con fuerza, las chicas estaban disfrutando de la compañía. A lo lejos Finn les daba miradas no muy amigables, aún tenía el orgullo herido por el rompimiento con Quinn, y se daba cuenta que la rubia no estaba actuando normalmente. Quería averiguar que pasaba, porque si de algo estaba seguro es que su ahora ex novia, le estaba ocultando algo.
El entrenamiento había estado más duro de lo normal, a medida que se acercaba la primera competencia del año que eran las seccionales, Sylvester aumentaba el ritmo de las prácticas.
Las chicas estaban en los camarines, disfrutando de una ducha para relajarse en algo. Quinn había sido llamada a la oficia de Sue, para darle instrucciones para las nuevas rutinas que presentarían. Cuando entró a los camarines la mayoría de sus compañeras ya estaban listas y saliendo hacía sus casas.
Se comenzó a desvestir para darse un merecido baño, estaba exhausta. Regulo el agua para que fuera tibia y la dejo caer sobre todo su cuerpo. Estaba rememorando cada segundo desde la noche anterior hasta ese momento y se sentía orgullosa de si misma. Estaba por fin, actuando conforme a sus sentimientos, se sentía aliviada y feliz, porque tener a Santana junto a ella, la hacía muy feliz.
No noto que alguien se coló y la tomo por la cintura, primero se asustó, pero después de unos segundos, pudo identificar con seguridad ese cuerpo desnudo. Se giró y sin dejarle opción Santana la beso con deseo, la beso con esa necesidad de querer tener todo de ella. Respondió con la misma intensidad, el agua seguía cayendo sobre ellas, lo que hacía que la imagen fuera absolutamente excitante.
-San…-. Murmuró la rubia con voz claramente excitada-. Alguien nos puede sorprender-.
-No hay nadie más, me asegure de eso-. Contestó la latina-.
Las voces no se escuchaban con claridad por el efecto del agua y por el deseo que tenía cada una de esas voces. Santana se perdía en todo ese cuerpo desnudo, sabía que no era el momento ni el lugar de hacer a Quinn por primera vez suya, pero quería disfrutar de besarla y tocarla. Desde que se había dado cuenta de sus sentimientos por esa rubia se había transformado en una necesidad tenerla cerca, muy cerca.
Rompió el caluroso beso, porque si seguía ya no iba a lograr detenerse.
-Te espero afuera-. Susurró y con un último roce de labios salió del estrecho cubículo-.
Quinn quedó algo desconcertada, su cuerpo le pedía más de esa latina sexy que la había sorprendido incluyéndose a su baño post practica. Bajo la temperatura del agua en forma considerable, pero ese calor en su entrepierna se negaba a desaparecer, la única forma que pasaba por su mente, era que cierta morena entrara otra vez y terminara lo que había empezado. Pero eso no sucedió, y después de unos minutos más bajo el agua, decidió que era mejor salir, su piel se comenzaba a arrugar.
Lo primero que vio fue a Santana con esa sonrisa entre arrogante y maliciosa, estaba sentada tenía una pierna cruzada sobre la otra, en otra situación le parecería normal, pero ahora y después de lo ocurrido esa pose le parecía malditamente sensual. Intentó no fijar su atención en ella, giró su cabeza para sacar cada pensamiento impuro que venía a su mente, ya no tenía que imaginar ahora tenía la certeza de como era el cuerpo desnudo de Santana, y sobretodo como era sentirlo unido al suyo.
La latina rompió la distancia acercándose a la rubia, sabía todo lo que provocaba en ella, y le gustaba, era parte de su naturaleza ser provocativa.
-Aléjate de mí-. Advirtió Quinn, posicionando sus manos para crear una defensa-.
-Sólo quiero un beso…-. Pidió Santana-.
-No, me voy a vestir y luego te doy todos los besos que quieras-. Contestó la rubia-.
Santana tomo donde estaba atada la toalla con clara intensión de sacarla, a lo que Quinn como reacción natural llevo su mano también ahí para protegerse.
-¡No!-. Advirtió Quinn-.
Santana no respondía sólo mantenía esa sonrisa que se podía igualar a cuando los niños van a hacer algo que saben esta mal.
-Sí no me besas en este momento lo haré-. Amenazó la morena-.
Quinn bajo la vista con resignación, rompió la distancia y la beso lo más delicadamente que pudo.
-Ahora vas a salir de aquí y esperarme en el auto-. Ordenó la capitana de las porristas-.
Santana salió con ese aire de triunfo, sin advertir la presencia de alguien más además de su hermosa rubia.
Kate sentía la necesidad de hablar nuevamente con Santana, la conversación de la mañana le había dejado un gusto amargo y quería decirle a la latina que no se rendiría, que fuera quien fuera con quien estaba iba a competir por ella, por una oportunidad.
Espero paciente, pero los minutos fueron pasando y Santana no salía de los camarines. Se asomo con cuidado y vio como la morena se colaba a una de las duchas, eso no le habría parecido extraño, si no supiera que, primero Santana ya se había duchado y segundo la ducha a la que estaba entrando era ocupada por Quinn Fabray.
La expresión de su rostro, era indescriptible, buscaba una explicación o más bien intentaba recordar algún otro indicio que le hubiera permitido darse cuenta de que eso estaba ocurriendo. Al hacer memoria había pasado por alto algunas cosas, la conversación entre ellas que interrumpió en el estacionamiento, fue lo primero, claramente eso era una discusión. Después el beso, cuando Santana la alejó lo primero que dijo fue el nombre de la rubia.
Las cosas comenzaban a calzar, habían discutido por eso Santana buscó refugio en ella, y ahora que estaba bien de nuevo con Quinn, le negaba una oportunidad, eso no era justo, se sentía una pieza con la que habían jugado las dos chicas más populares de la escuela.
Cuando vio a Quinn salir y besar a Santana, fue la última estocada para partir su corazón, definitivamente había sido usada. Salió de ahí con una clara idea en la cabeza, las cosas no se quedarían así, y sabía que hacer exactamente para que esas dos chicas pagaran.
Y que les pareció? Dicen que no hay nada peor que una mujer despechada así que se viene drama!...
Gracias por leer y espero sus review que son los que me inspiran para continuar la historia, Saludos Dany.
