Hola! Como siempre tarde con las actualizaciones pero acá esta chicas. Supongo que las que vieron el último cap de Glee están con muchos Quinntana Feelings, porque ¿hay algo más hot que San y Quinn dandose cachetadas? uuufff creo que no jaja.
Gracias por sus review, siempre me sacan una sonrisa. De este cap puedo decir una cosa: preparen los pañuelos porque ha llegado el drama.
Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.
Capitulo once: Tormenta
El aire se sentía pesado, viciado, nadie hablaba, nadie quería ser el primero en esbozar la pregunta que estaba en la mente de todos.
Quinn seguía sentada en la silla que la había dejado Santana, con su vista fija en un punto inexistente, con una punzada en el estómago que era tan fuerte que la hacía sentir nauseas. Sabía que las chicas a su alrededor le susurraban que estuviera tranquila pero ella no estaba escuchando realmente. En su mente se repetían una y otra vez las palabras de Finn, "Las voy a acabar, a las dos" y esa mirada, ese brillo malicioso la asustaba.
-Quinn- Le habló Santana-.
La rubia por primera vez subió la mirada para verla a los ojos. En los ojos de la latina veía la tranquilidad que ella no tenía, la confianza y el amor. Sabía lo que esperaba de ella ahora, no había más que confirmar lo que dijo Hudson, tomar la mano que le estaba ofreciendo Santana y decir frente a su grupo de amigos que estaban juntas.
Pero su cuerpo no le respondía, estaba clavada a la silla y sus ojos se estaban nublando perdiendo esa conexión que tenía con su latina.
-Quinn-Repitió Santana con su mano aún extendida hacia ella-.
-San… lo siento, no puedo-Dijo antes de pararse y salir corriendo de ahí-.
Por la mejilla derecha de Santana corrió una solitaria lágrima. Ningún integrante del Club Glee dijo algo aunque ya no se necesitaban muchas confirmaciones.
Quinn corrió por los vacíos pasillos de Mckinley, a esa hora ya no había clases y no tenía como de costumbre todos los ojos puestos en ella. Sentía aún esa presión en su pecho, esa sensación nauseabunda le hacía palpitar el estómago. Llegó con más instinto que orientación hasta su auto, abrió la puerta y se sentó apoyando su frente en el volante.
Las lágrimas que había reprimido en el salón del coro salieron por montones ahora que se encontraba sola, los sollozos eran más fuertes que su respiración y sentía que se ahogaba un poco más con cada segundo que pasaba.
No sabia que hacer ahora que Finn Hudson lo sabía, era una cuenta regresiva para que toda la escuela lo supiera, para que cada paso que diera se trasformara en un murmullos mal intencionados, en miradas reprobatorias y sonrisas de suficiencia de quienes siempre soñaron con verla caer.
Dolía, el sólo pensarlo la atormentaba, ¿y si le llegaba el rumor a su madre?, ¿Y si la echaba otra vez de casa como cuando se embarazó?, los sollozos fueron creciendo a medida que pensaba aquello, ¿Donde iba a ir si la echaban otra vez?.
Apretó el acelerador con rabia, con impotencia, porque sabía perfectamente quien había sido la que convenció finalmente a su ex novio de que ella estaba con Santana.
-Maldita imbécil- Insultaba golpeando el volante-Ahora ni siquiera voy a poder acabarla.
Porque claro, ese poder que había ostentado como reina del Mckinley hasta ahora estaba pendiendo de un hilo, no sabía exactamente que iba a hacer Finn, pero como ella misma lo sabía, un rumor llevado por las personas correctas y todos lo darían por cierto. Porque nadie se atrevía a dudar de lo que decían los populares.
Llegó a su casa y dejando a medio estacionar su auto, se apuró en entrar, no advirtió que su madre estaba en el salón leyendo una revista, subió aun llorando, lo único que quería era encerrarse en su habitación.
Se tiró en la cama y con una almohada cubriendo su rostro se desahogo como quería. ¿Iba a perderlo todo? ¿Volvería a ser una rechazada social como cuando estuvo embarazada?
-Quinnie-Escuchó mientras su madre abría la puerta de su habitación-.
-Ahora no-Le dijo intentado controlarse-.
-¿Qué sucede?-Se acercó preocupada sentándose a un costado de la cama-.
-Nada, quiero estar sola-Le dijo volteándose para no verla a la cara-.
-Quinnie estás llorando, dime que te pasa ¿alguien te hizo algo?-Interrogó cada vez más angustiada por el estado de la rubia-.
-Dije que nada, déjame sola por favor-Pidió aún sin darle la cara-.
-Hija confía en mi, yo soy tú madre y me preocupa lo que te pase, hábleme, dímelo, yo sabré comprenderte-Le rogaba-.
Pero Quinn no estaba por querer hablar con nadie, lo único que necesitaba era estar sola, tenía demasiados sentimientos, miedos, frustraciones, todas mezcladas, lo que claramente no era una buena combinación.
-¿Me vas a comprender como cuando estuve embarazada?- Preguntó irónica volteándose para verla a los ojos y medio sentándose en el cama-.
-Quinnie…-.
-Porque por lo que recuerdo, en vez de comprenderme desviaste la mirada y lo dejaste echarme de casa como si nada, no supe de ti en meses, ¿Así de simple fue deshacerte de mí?-Preguntó herida- ¿Si él no te hubiese engañado habrías vuelto por mi?-
Quinn estaba fuera de control, cada sentimientos estaba exacerbado, cada recuerdo de aquella etapa volvía a su mente como su hubiese pasado hace unos minutos.
-¡No te comportaste como una madre! Así que ya no lo intentes ahora-.
Judy tenía una de sus manos tapando su boca, sus ojos estaban brillosos. No entendía porque su hija estaba reaccionando así, sabía que le había fallado como madre, lo llevaba en su conciencia cada día, sobretodo cuando sorprendía a Quinn viendo la única foto que tenía con Beth. Lo habían hablado, se disculpó tanto y tantas veces que le dolía profundamente que Quinn se lo estuviera diciendo y de esa manera tan dura.
-Déjame sola-Dijo bajando el tono de voz-.
La mujer se levantó de la cama e hizo lo que su hija le pidió, quería hablar pero al parecer no era el momento adecuado.
Quinn al escuchar la puerta cerrarse lanzó la almohada que había sujetado hasta ese instante. Estaba actuando como desquiciada, no sabía que iba a pasar, y eso, la incertidumbre era algo que Quinn Fabray simplemente no soportaba. Todo lo que saliera de su control la hacía actuar de esa manera, tan egoísta.
Santana había pasado minutos en el mismo sitio sin mover ni un solo musculo. Rachel y Brittany les dijeron a los demás chicos que por favor se fueran y ninguno tuvo objeción alguna.
-San…-La llamó cariñosamente Brittany para hacerla reaccionar-.
-Me va a dejar-Murmuró-.
-Santana eso no va a pasar, ella te ama-Le dijo Rachel-.
-Tanto, que huyó…-Expresó un poco más alto sin mirar a ninguna de las chicas-.
-La situación fue demasiado, pero estoy segura que cuando reflexione, hablara contigo y todo estará bien-Decía la pequeña diva intentado infructuosamente tranquilizarla-.
-No puedo con todo esto- Dijo y se dio la vuelta para comenzar a caminar-.
Brittany y Rachel se miraron y salieron tras ella, se veía demasiado afectada para dejarla sola. Santana recordó que Quinn la había traído a la escuela así que aceptó el ofrecimiento de la pequeña diva para llevarla a su casa.
No dijo ni una sola palabra en todo el camino, se fue con su vista perdida, apoyada en la ventana, con miles de pensamientos en la cabeza, con aún las palabras de Quinn repitiéndose ¿No podía?, ¿así de sencillo?, no le estaba pidiendo que fueran de la mano por la escuela ni por la calle central de Lima, simplemente que fueran honestas con sus amigos, con quienes habían apoyado a Kurt sin dudarlo en la misma situación, ese era un lugar seguro, el lugar perfecto para dar el primer paso.
Pero Quinn se había negado, como si después de lo que dijo Hudson a alguno de los chicos les hubiese quedado alguna duda.
-Ya llegamos-Le dijo Rachel tocándole el brazo suavemente-.
-Gracias- Dijo en estado somnoliento, de maneta totalmente autómata-.
-Todo estará bien Santana-.
-Nos vemos-Se despidió-.
La latina bajó del auto a su casa de la misma manera en que le hablo a Rachel, totalmente perdida. En su casa no había nadie, así que subió en silencio. ¿Qué iba a pasar ahora?, podía predecirla, eran tan parecidas y se conocían tanto que Santana podía predecir los comportamientos de Quinn. O de la antigua Quinn. Porque no quería aceptar que su novia, esa chica que vulnerable le había revelado sus sentimientos por ella y se había entregado completamente, pudiera guardar algo de esa antigua Quinn "Reina del hielo" Fabray, que estaba segura le rompería el corazón.
¿Debía seguir luchando? ¿Le daría Quinn si quiera la posibilidad de hacerlo? Porque conocía perfectamente esa faceta de la rubia de cerrarse a cualquier tipo de sentimientos, de volverse inexpresiva y aunque se estuviese muriendo por dentro no decir lo que siente.
-¡Joder Q!-Exclamó con frustración-.
Porque las teorías de que lo iba a pasar desde ahora se estaban volviendo cada vez más pesimistas, la estaban enloqueciendo y más nunca necesitaba mantenerse firme para luchar.
Una conversación, esa era la solución. Debían hablar y decirse todo, ella necesitaba la sinceridad de su novia, a cuanto estaba dispuesta por ella, por su relación.
Pensó en ir de inmediato a ver a Quinn, pero no se sentía preparada, aún estaba demasiado afectada por lo ocurrido y sabía que cualquier palabra que dijera su novia que ella no quisiera escuchar iba a causar una discusión innecesaria que podía llevarlas a romper.
Debía darse paciencia, esperar a que ambas estuvieran en condiciones de hablar para arreglar la situación y no empeorarla.
Su despertador le indicaba que era hora de levantarse para ir a la escuela. Se levantó sin muchas ganas para meterse a la ducha y prepararse para bajar.
Sus parecían tener una entretenida conversación mientras desayunaban.
-Buenos días-Saludó efusiva su madre-.
-Hola-Respondió-.
-¿Sucede algo?-Preguntó su padre-.
-No nada-Mintió la latina-.
-Mija, somos tus padres a nosotros no puedes mentirnos, ¿Pasó algo con Quinn?-Interrogó preocupada Maribel-.
-Sí- Aceptó jugando con la cuchara revolviendo la leche con cereal sin llevarla a su boca-.
-¿Quieres hablar de eso?-Preguntó Carlos, más respetuoso que Maribel-.
-En realidad no, lo que quiero ahora es llegar a la escuela y poder hablar con ella-Dijo cabizbaja-.
-Ninguna relación en perfecta, lo importante es sobrepasar los obstáculos juntas-Expresó su madre-.
-Lo sé y eso haremos, yo estoy dispuesta a todo por ella-.
Sus padres le sonrieron y le dieron ánimo, el doctor López le entregó las llaves de su auto que ya había salido del taller y tomó rumbo a la escuela. Llegó y de inmediato se fue al casillero de Quinn.
Esperó ahí pero pasaban los minutos y no había señal de su rubia. Resignada se fue al suyo para sacar sus libros e irse a la primera clase.
Le mandó un mensaje al celular pero tampoco fue respondido, se estaba preocupando pensando que le pudo pasar algo. La hora de clases fue eterna, quería salir y ver si Quinn había llegado, porque cabía la posibilidad que la rubia se hubiese atrasado y por eso no la vio.
Pero tuvo noticias en toda la mañana de su novia, ya que el mensaje no fue respondido, la llamó a su celular y al número de casa pero obtuvo la misma respuesta, silencio. Un silencio que no hacía más que confirmar sus más pesimistas teorías.
La hora del almuerzo y no tenía ganas ni de comer aunque al desayuno apenas y probó bocado. En la cafetería la esperaban Rachel y Brittany, quienes se habían portado excelente con ella en este día tan difícil. Iba a guardar algunas cosas en el casillero cuando una chica que ella conocía se le acercó.
-Hola-Saludó Kate-.
-Hola-Respondió sin mucho ánimo-.
-¿Estás bien?-Preguntó haciéndose la desentendida como si ella no supiera el porqué del estado de ánimo de la latina-.
-Si-Mintió-.
-Pues no lo parece, te vi distraída en clases y ahora no sé…te ves triste ¿Quieres hablar?-Propuso acercándose más, casi invadiendo su espacio personal-.
-No, si ya pasará es sólo un mal día-Contestó con una pequeña sonrisa-.
-Sabes que puedes confiar en mi, yo estoy aquí para ti Santana, tú de verdad me importas mucho y bueno también otras cosas más…-Dijo sonriente con coquetería-.
-Gracias-Aceptó con una sonrisa-.
-Me encanta verte sonreír, te ves aún más hermosa de lo que ya eres y cualquiera que esté contigo y no viva para hacerte sonreír no merece la pena Santana, porque por ti, vale la pena dejar cualquier cosa-Expresó mirándola a los ojos y acercándose a milímetros-.
Santana sabía que aquella chica gustaba de ella, lo sabía desde que la besó esa noche y luego intentó tener una oportunidad con ella. Pero no podía, todo lo que hacía era pensar en Quinn, estaba totalmente enamorada de la rubia y aunque lo quisiera no podría estar con nadie más.
-Santana-Escuchó y una tos visiblemente falsa acompañando esas palabras-.
-Rachel- La saludó Santana-.
-Te demorabas en llegar a la cafetería así que vine por ti ¿Nos vamos?-Preguntó devolviendo la mirada asesina que le daba Kate-.
-Disculpa pero estamos hablando con Santana, luego irá-Se adelantó la Cheerio-.
-Yo no veía particularmente interesada a Santana en lo que sea que estuvieras diciéndole, por lo demás es hora de comida y ella no puede saltársela ya que sus entrenamientos son demasiados duros y puede ocurrirle algo si no se alimenta de la manera adecuada- Habló sin respirar como era costumbre-.
Kate la miró fijo entre impresionada y mareada por tantas palabras dichas y tan rápido.
-Ahora nos vamos-Dijo tomándole un brazo a Santana y haciéndola caminar junto a ella-.
-Nos vemos en la práctica-Le gritó Kate quien veía frustrada su primera oportunidad-.
-Wow Berry, creo que te has superado a ti misma, realmente no sé como puedes hablar tan rápido- Bromeo la latina-.
Rachel se detuvo un poco antes de llegar a la mesa en donde las esperaba Brittany.
-Prométeme que no te acercaras a ella-Expresó de manera seria-.
-¿Cómo? ¿De que hablas?- Interrogó cruzando sus brazos-.
- Prométeme que no te acercaras a Kate-Repitió-.
-¿Y porque yo tendría que prometerte eso a ti?-Preguntó alzando una ceja-.
Rachel no podía decirle la razón porque le había prometido a Quinn que no le diría a Santana acerca de quien estaba metiéndole cosas en la cabeza a Finn.
-Se nota que tú le gustas y aprovechó el primer momento de verte sola para saltarte encima, eso no lo hace una buena persona y además tú tienes una novia, Quinn es mi amiga y yo como buena amiga cuido sus intereses, porque para mi…-.
-¡Ya! Suficiente Berry, entendí el punto y puedes estar tranquila porque yo amo a Quinn y no la engañaré- Expresó-Y ahora vamos que Britt debe estar aburriéndose-.
Rachel sonrió con suficiencia por haber hecho un buen trabajo alejando a esa estúpida de la novia de su amiga.
Las chicas como lo habían hecho durante todo el día intentaron distraer a Santana, pero el resultado no fue del todo satisfactorio ya que se daban cuenta que por momentos la latina se perdía en sus pensamientos y una expresión triste se apropiaba de su rostro.
Santana lo único que quería era verla, fijar sus ojos ámbar en esos verdes y que le dijera que todo iba a estar bien entre ellas.
La práctica la terminó apenas, Sue estaba molesta por la ausencia de Quinn y ella la defendió diciendo que estaba enferma por eso no había asistido en todo el día a clases. Una Sylvester no muy convencida de aquello le ordenó que ella tomara el mando de las Cheerios ese día. Así que para terminar ese día tuvo el doble de trabajo.
Cuando llegó a su casa su madre la esperaba.
-¿Cómo te fue?-Preguntó Maribel esperanzada en que su hija hubiese arreglado los problemas con su novia-.
-No fue a la escuela-Respondió tirando su bolso al sofá y luego sentándose-.
-¿Y la llamaste? Quizás se sintió mal por eso no fue a la escuela-Justificó ubicándose al lado de su hija-.
-Claro que si, la llamé muchas veces, le envié mensaje pero no me respondió…no quiere saber de mi mamá-Se lamentó totalmente triste-.
-Ya mija, no digas eso, no creo que sea así-La consoló apoyándola en su pecho- Una discusión la tiene cualquier pareja, no por eso van a romper…-.
-¡Pero si ni siquiera hemos discutido!-Exclamó distanciándose y subiendo la voz- Ella ni siquiera me dio la posibilidad de hablarle, de tranquilizarla y decirle que estamos juntas en esto-.
-¿Qué pasó?-.
-Hudson lo supo, se enteró de nuestra relación y la enfrentó, el muy imbécil le grito enfrente de todo el club Glee y ella entró en pánico- Contestó- Intenté hacer que se sintiera segura, que tomara mi mano y se lo dijéramos a los chicos, ellos no van a juzgarnos, pero se negó, me dijo que no podía y se fue, salió corriendo de ahí…me dejo sola-Dijo con lágrimas en sus ojos-.
-San, lo lamento mucho-.
-Yo quiero luchar mamá, yo quiero, pero no sé si pueda hacerlo por las dos, con ella cerrándose así…-.
Maribel notó que su hija estaba perdiendo la fuerza y no iba a permitir que eso ocurriera.
-Tú puedes, eres una López y las mujeres López no nos rendimos, menos cuando se trata de luchar por amor-Dijo su madre convencida-.
-Ella me hace sentir tan débil, tan impotente…sólo me hace a un lado-.
-No lo permitas Santana, no lo hagas- Le dijo con seguridad- Ahora vas a cambiarte e ir a verla, porque ninguna hija mía se va a quedar sentada viendo como su novia se aleja de ella-.
-Pero y si no quiere verme…-.
-¡Que te levantes te digo!-Exclamó parándose del sofá-.
Santana giró la cabeza en negación y una pequeña sonrisa se formó en sus labios, se levantó como su madre le había dicho.
-Tienes razón- Aceptó- Ahora voy a ponerme más guapa de lo que ya soy e iré por mi chica, gracias mamá- Le dio un beso en la mejilla y con energías renovadas subió a su habitación a cambiarse-.
Quinn había estado todo el día enredada entre las sábanas de su cama. No había querido ni siquiera abrir las cortinas para que entrara luz e ignoro el llamado de su madre a desayunar. No quería nada.
Vio los mensajes de Santana y también todas las veces que la había llamado. No podía hablar con ella, se sentía totalmente culpable por lo que había hecho. Porque luego de pasado el pánico inicial lo que siguió fue la culpa por haber abandonado a su novia, por no haber sido capaz de quedarse, tomar su mano y decir frente a sus amigos que estaban juntas.
Eso no era tan difícil, no temía a su reacción porque ya habían demostrado antes que cuando uno de ellos estaba en problemas o necesitaba apoyo, todos juntos se lo daban. Ese habría sido el primer paso perfecto. Pero una vez más había sido cobarde.
Por lo que sentía que no tenía derecho a hablarle, a pedirle una vez más perdón como las otras veces que había hecho algo para dañarla. Si, otra vez la había dañado, lo vio en sus ojos, la decepción y el dolor.
-Es vez si te deja, imbécil- Se reprochó dándose otra vuelta más en la cama-.
Cuando ya consideró que era demasiado tiempo de estar sintiendo lástima de si misma se levantó. Debía verla y no dejaría que pasara otro día, así que se metió a la ducha y se vistió.
Comió algo mientras hacía el tiempo para que su latina llegara a la casa después de la práctica con las Cheerios. Miraba el reloj como si fuera su enemigo porque el muy maldito no avanzaba con la velocidad que ella esperaba, pensó en ir a la escuela pero no quería encontrarse con Finn y que comenzara otra vez con sus estupideces, lo iba a tener que enfrentar en algún momento pero antes necesitaba saber que todo estaba bien con su novia.
Cuando ya iba a salir escuchó el timbre de la casa. San, pensó y se apuró en ir a abrir.
-¡Hola!-Exclamó alegre, hasta que abrió y se dio cuenta de quien era-.
-Creo que no me esperabas a mi-Habló-.
-Sam ¿Qué haces aquí?-Le preguntó decepcionada-.
-Quiero hablar contigo y dado que no fuiste hoy a la escuela, viene hasta acá ¿Quieres dar un paseo?-Preguntó-.
-Supongo que negarme no servirá mucho-Murmuró- Voy por mi bolso-.
Quinn no tenía muchas ganas de hablar con él porque pensaba que Sam insistiría en ese asunto de salir con ella, Evans no se caracterizaba por su inteligencia y quizás no se dio cuenta que ella estaba con Santana.
Caminaron hasta llegar a un pequeño parque que se ubicaba a unas cuantas cuadras de la casa de Quinn.
-¿Vas a decirme a que fuiste a mi casa?-Preguntó la rubia sentándose al lado de Sam en una de las bancas-.
-Creo que te haces una idea, y si no esto que tengo en la cara te lo dará-Dijo apuntándose el moretón que tenía en la mejilla por la pelea con Hudson-.
-Lo siento por eso y gracias, Finn estaba descontrolado- Agradeció, después de todo se había comportando muy bien con ella defendiéndola-.
-Quiero que me lo digas Quinn, ¿es cierto? ¿Estás con Santana?-Preguntó suavemente-.
Quinn lo miró a los ojos. Debía comenzar de alguna forma.
-Si, lo es-Aceptó- Somos novias y estoy totalmente enamorada de ella-Agregó-.
Sam le sonrió y apoyo sus manos sobre sus rodillas.
-Ahora entiendo algunas cosas, como tu rechazo y las miradas asesinas de Santana, si lo hubiese sabido antes no se me habría pasado por la cabeza ni siquiera intentarlo, es un suicidio intentar algo con la chica de Santana López-Bromeo y soltó una carcajada-.
La rubia quedó algo descolocada por esa reacción tan amigable.
-¿No estás molesto?-Preguntó alzando una ceja-.
-¿Te hace feliz?-Interrogó de vuelta-.
-Claro que si, ella es atenta, dulce y amorosa, se preocupa por mí y siempre respeta lo que yo quiero, es la novia perfecta, es todo lo que quiero y necesito…- Contestó con ensoñación-.
-Aunque me cueste imaginar a una Santana dulce, yo sólo quiero que seas feliz Quinn y si ni yo ni Finn ni Puck logramos lo que Santana si, no nos queda más que hacernos a un lado y apoyarlas, creo que más que nadie tú te mereces ser feliz- Expresó sincero-.
-Gracias Sam-Dijo y lo abrazó-.
-Vas a tener que ser fuerte y no dejar que te afecte lo que digan los demás, ayer en la sala del coro Santana quedó muy afectada cuando te fuiste, no puedes seguir haciendo eso Quinn- Le aconsejo-.
-Lo sé, pero a veces entro en pánico y no controlo lo que hago, sólo me da esta angustia y corro, huyo como la cobarde que soy, ni siquiera sé si con lo de ayer Santana quiera seguir conmigo-Se lamentó-.
-La verdad no creo que ella se rinda tan rápido, es lo bastante insistente cuando quiere algo, todos lo sabemos-Dijo para subirle el ánimo-.
-Sí, pero no es primera vez que le hago algo así, antes ya hemos tenido problemas por mi estúpido miedo a perder mi popularidad-.
-Quinn, éste es tú último año, quedan algunos meses para que te gradúes y dejes atrás esta ciudad y Mckinley, mantendrás contacto con tus amigos pero la secundaria será tú pasado, una etapa, ¿Santana es una etapa más? ¿O es con quien te imaginas pasando el resto de tu vida?-Le preguntó mostrando un poder de reflexión que Quinn no conocía de él-.
-Ella es el amor de mi vida-Contestó segura-.
-Entonces te toca luchar Fabray, porque si no eres tú, será otra quien se lleve a esa latina sexy de la mano por la escuela- Bromeo golpeando con su hombro levemente el de Quinn-
-Ni lo digas, ya he tenido que alejar a algunas, pero es el precio por tener a la chica más hot de la escuela como novia- Dijo con orgullo-.
Sam de pronto tomo un gesto serio.
-No la dejes ir-.
-No quiero dejarla ir, sólo espero ser lo suficientemente valiente y merecer tenerla a mi lado-.
Sam le tomó la mano y la abrazó otra vez cariñosamente por varios minutos, quería transmitirle que como amigo iba a estar con ella y la iba a apoyar en todo lo que necesitara.
Santana había llegado a la casa de Quinn y después de haber tocado el timbre varias veces volvió a su auto. No quería rendirse, no quería pensar que Quinn estaba dentro de la casa y se negaba a abrirle la puerta.
Por lo que decidió dar algunas vueltas por las cuadras cercanas a la casa de la rubia, para ver si andaba por ahí o para hacer la hora mientras iba otra vez a intentar si se encontraba a Quinn y esta vez poder hablar.
Pero no necesitó volver porque en la segunda vuelta que se daba por el vecindario la vio. No fue difícil reconocerla, ella siempre resaltaba por sobre la gente, era tan hermosa que Santana siempre se preguntaba si era de este planeta.
Frunció el ceño de inmediato cuando se dio cuenta de quien iba acompañada cosa que no había notado al principio. Su primer impulso fue bajar del auto y acercarse, hacerle ver a Evans que nada tenía que estar haciendo él con su chica, pero se contuvo.
Observo toda la conversación, los abrazos, las sonrisa, cuando Sam le tomó la mano y ella no la retiró, todo y nada de aquello le gustaba porque si con alguien tenía que hacer eso Quinn en lo público de un parque, era con ella, no con él.
-Ella nunca lo hará- Se dijo a si misma- Ella jamás te aceptará en público Santana, no cuando eso le costaría su jodida corona de reina-.
Apretó el acelerador y giró en una maniobra arriesgada, ese tampoco sería el día en que viera a Quinn a los ojos y le dijera que todo iba a estar bien. Al contrario, ese era el día en que sus esperanzas se veían aún más sepultadas de lo que estuvieron antes.
No quería llegar a su casa de inmediato, por lo que se fue a dar una vuelta, a buscar un lugar que la pudiera tranquilizar. En eso vio como en la pantalla de su celular comenzaba a aparecer la foto de Quinn y a sonar esa canción que era sólo de ellas.
Dudó si contestar o no, pero finalmente vencieron sus ganas de escucharla, demasiadas horas sin verla era tortuoso y escuchar su voz aunque fuera al teléfono le ayudaba.
-Hola-Saludó intentando tener un tono neutro-.
-San-Dijo la rubia con su tono dulce-.
-¿Qué pasa?-Preguntó de manera brusca, recordaba lo del parque y le dolía-.
-Quiero verte ¿Puede ser?-.
-Estoy ocupada-Mintió-.
Quinn sintió un escalofrió al escucharla utilizar ese tono con ella, tenía miedo de ya haber colmado la paciencia de su novia.
-Puedo ir a tú casa, San por favor…-Le pidió insistente-.
-No estoy en casa, volveré más tarde- Se negó-.
-Amor necesito verte- Le rogó la rubia-.
Pero Santana estaba otra vez en ese estado de sentimientos encontrados y no sabía que pasaría si se veía con Quinn ahora.
-No, te veo mañana en la escuela-Dijo-.
-Está bien-Aceptó con un nudo en garganta Quinn- Te veo mañana-Suspiró con pesadez- San…te amo-.
Pero esa última frase no estaba segura de si fue escuchada por su novia porque no obtuvo una respuesta, sólo los tonos del teléfono que le señalaban que ya no había comunicación.
Era el día. Quinn llegaba al Mckinley y lo único que quería hacer era ver a su novia, hablarle y arreglar todo, pero con cada paso que daba se sentía más débil. Los murmullos con los que tenía pesadillas se comenzaban a hacer reales, no recibía miradas de admiración o temor como era cotidiano, sino risitas burlescas y susurros que por mucho que intentara bloquear hacían eco en sus oídos.
-Lo has oído, dicen que las vieron juntas en los camarines de las Cheerios-Decían-.
-Tan la correcta que se hacía y anda co revolcándose López-Escuchaba de otro lado-.
-Es una desviada, ella no merece ser la capitana-Seguían-.
Y con cada uno de ellos su cabeza que siempre llevaba en alto se iba haciendo más baja, ocultaba su rostro, escondía las incipientes lágrimas que estaban por salir, porque todo aquello le hacía mucho daño.
Quinn no era la chica segura que todos creían, ella estaba marcada por un pasado que por años había intentado dejar atrás. Un pasado lleno de inseguridades y rechazos.
-¿Quinn estás bien?-Preguntó-.
Y en el rostro de Sam ella vio su salida, vio la posibilidad de dejar todo aquello en simples rumores que desaparecerían tan rápido como llegaron.
Se acercó sin tomar en cuenta las consecuencias que eso podrían traer consigo, lo tomó del cuello y lo besó, como si su vida dependiera de ello, o en este caso su popularidad. A Sam lo tomó por sorpresa aquella acción, era lo que menos se esperaba tomando en cuenta la conversación que habían tenido el día anterior.
-Quinn…-Escuchó-.
Y ahí se dio cuenta lo que había hecho, cuando esos ojos ámbar estaban brillosos contiendo las lágrimas. La rubia se separó de Sam y corrió detrás de Santana quien no soporto esa escena y salió lo más rápido que pudo de ahí.
-¡Santana espera!-Le gritó saliendo de la escuela, casi llegando al estacionamientos-.
Pero la latina ya no quería más, eso le había confirmado todo lo que más temía. Que su novia, su Quinn, fuera remplazada por esa otra Quinn a quien sólo le importaba mantener su lugar en la pirámide social.
-¡San por favor escúchame!- Le pedía desesperada casi alcanzándola-.
-¡No quiero volver a verte!-Gritó de vuelta llegando a su auto-.
Pero antes que lograra cerrar la puerta la rubia la detuvo.
-San, déjame explicarte por favor…-Le rogó desesperada-.
-¡No me toques!-Le exigió alejándose evitando que Quinn la acercara a ella-.
-No sé porque lo hice, no estaba pensando, sólo quería que todos se callaran, que dejaran de decir esas cosas…-.
-¿De ti y de mi juntas?-Interrogó- Te avergüenzas de lo nuestro Quinn, me escondes como si yo fuera algo malo, como si lo nuestro fuera algo sucio y no lo es…-.
-Lo sé, amor…-.
-¡No lo sabes joder! ¡No tienes idea!- Exclamó- Si lo supieras no lo habrías hecho, si sintieras un poco de ese amor que dices tener por mi tú…no lo habrías hecho-Se lamentó derramando lágrimas que le destrozaban el corazón a la rubia-.
-Perdóname por favor-Le suplicó- Olvidemos esto y entra conmigo a la escuela, contigo a mi lado yo ya no…-.
-¿Qué entre contigo?-Preguntó irónica- Después de que todos te vieron besándote con él, ¿No me has humillado lo suficiente ya?-Interrogó dolida-.
Quinn no supo que más decir, la había jodido y esta vez hasta el fondo.
-San…por favor…perdóname-Susurró bajando la cabeza-.
-No, se término- Pronunció sintiendo como su corazón se rompía-.
-No, tú dijiste que no ibas a dejarme-Se negó la rubia acercándose hasta estar a centímetros de sus labios-.
-Lo estoy haciendo ahora Quinn, ya no puedo seguir con esto, no puedo-Repitió-.
Quinn la tomó y la besó pero Santana al sentir el contacto con los labios de su ahora ex novia la empujo de inmediato.
-No tienes el derecho a hacerlo Quinn, no puedes arreglar lo que has hecho así…-Dijo totalmente dolida-.
Quinn lo vio en sus ojos, ese reproche, dolor y decepción con que la miraban y se lo merecía. La vio subirse al auto y abandonar el estacionamiento dejándola absolutamente sola, con su corazón destrozado.
-Esto no se termina aquí San, esto no puede terminar así-Pronunció-.
No me odien, algo de drama es necesario.
Quinn ahora actuara como se debe? Será la oportunidad de Kate?
Comenten chicas!
Nota: Para quienes leyeron mi FF "Sanando el Corazón", les aviso que subí el primer cap de las segunda parte por si les interesa.
Saludos y nos estamos leyendo pronto!
twitter: ffdany05
