Hola! Otra vez tarde con la actualización pero acá está. Debo decirles que después de este cap comenzamos la cuenta regresiva porque sólo quedan tres para el final, aún no sé si 3 más un epílogo o en definitiva el 15 será el epílogo, pero ya no queda nada para el final.
El capitulo anterior estuvo lleno de drama y en sus review pude percibir un poco de ¿Como van a volver después de esto?, este capitulo es la respuesta a eso... "Desde las cenizas"
Gracias por cada uno de sus review!
Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.
Capitulo doce: Desde las cenizas
Un mes. Treinta y un días habían pasado desde que escuchó la voz de su latina dirigirse a ella de manera directa. No la miraba, la ignoraba, no le decía ni una jodida palabra. Lo intentó, pero cada vez que estaba a menos de un metro de ella Santana encontraba la manera de escabullirse, de dejarla otra vez con las palabras de perdón ahogándose en su garganta.
Quinn sabía que se lo merecía, que incluso eso y más, aceptaba totalmente su culpa pero tener la conciencia de que había provocado la destrucción de su relación no ayudaba a sentirse mejor, no la aliviaba en todas esas noches de soledad en donde sus ojos se cerraban cansados de tanto llorar.
La rubia estaba irreconocible para todos en la escuela. Ya no era la Quinn que tenía la energía suficiente para marcar su superioridad y para dirigir a las Cheerios, ya no tenía presencia de reina, al contrario se veía más perdida que nunca antes.
Casi no hablaba, ni con Rachel que se había encargado de ser su pilar en todo este proceso, la castaña le podía hablar por horas y sólo recibía de vuelta un media sonrisa fingida o monosílabos para nada convincentes. Sus amigos estaban preocupados, en realidad ambas los tenían preocupados porque Santana no se veía en mejores condiciones.
-Quinn, debes comer más que eso- Le pedía Rachel en la cafetería de la escuela-.
-No tengo hambre-Respondió con la vista baja jugando con su comida-.
-He escuchado esa misma frase por todo un mes, ¿Qué quieres? ¿Caerte desmayada por ahí? Te recuerdo que en tu caso es mucho más peligroso porque al ser la capitana de las porristas estás en la cima de pirámide y…-.
-Rachel ya…me estás mareando-La interrumpió la rubia-.
-Quinn, necesito que hagas algo más que seguir lamentándote, no puedes seguir con esa actitud es totalmente autodestructiva- La aconsejo la pequeña diva-.
La capitana de las Cheerios levantó la mirada.
-¿Qué quieres que haga? He intentado hablar con ella pero no me deja acercarme, me ignora, hace como si yo no existiera- Se defendió-.
-¿Y puedes culparla por actuar así?-.
-No-.
-Tú la conoces mejor que nadie Quinn, ustedes actúan parecido ante las situaciones por lo que sabes lo herida que está, además de romperle el corazón le hiciste pedazos el orgullo-Expresó-.
-No tienes que repetirlo, eso ya lo sé-.
-¡Entonces haz algo joder!-Exclamó impaciente levantando ambas manos-.
Quinn abrió los ojos sorprendida porque desde el tiempo que llevaba siendo amiga-enemiga de Rachel jamás la había escuchado perder la paciencia así ni menos maldecir.
-Estás dejando pasar el tiempo y cada día la pierdes un poco más, te paseas como un zombie por la escuela dando lástima para que todos sientan pena por ti, pero ¡demonios! Ya me estás desesperando, tú no eres la Quinn Fabray que siempre consigue lo que quiere- Expresó impaciente-.
La rubia sabía que su amiga tenía razón, que si hubiese intentado con más fuerza nada la habría detenido en su intento de hablar con Santana, pero ese ímpetu que tanto la caracterizaba parecía haberla dejado junto con su latina.
-Mira, por cada día que dejas pasar ella se acerca más a tú latina-enfatizó desviando la vista -.
Quinn giró la mirada hacía Santana y se dio cuenta como Kate se había sentado junto a ella y Brittany en la cafetería, lo celos de inmediato se apropiaron de ella, apretó el tenedor con rabia e impotencia.
-Tienes razón, ya no dejaré pasar más tiempo- Aceptó-.
-Eso quería escuchar y no sólo eso, sino que quiero verte luchar por ella, ya deja esa estupidez de la popularidad, eres la reina y aunque en vez de rey tengas a tú lado otra reina todos lo aceptaran- Dijo con suficiencia la castaña por haber logrado su cometido-.
-Gracias Rach-Expresó sonriendo- Haz sido una gran amiga conmigo, yo no sé cómo agradecerte…-.
-Podría ser tú dama de honor cuando decidas casarte con Santana-Dijo la pequeña diva-.
-Hecho-Aceptó-.
Mientras en la otra mesa, Santana no estaba prestando atención a nada de lo que decía Kate, simplemente afirmaba o negaba según fuera el caso. Brittany notaba que su amiga no quería toda esa atención que le daba la Cheerio, en realidad Santana en el último mes no quería nada, con suerte había aceptado pasar algo de tiempo con ella fuera de la escuela. Sabía que debía hacer algo pero cada conversación que tenían o intentaba tener terminaba con Santana cerrada y sin querer decir nada respecto a Quinn.
-San... ¿Me estás escuchando?-Preguntó Kate-.
-Sí, disculpa, me distraje un poco-Dijo girándose para verla- ¿Qué fue lo último que dijiste?-.
-Que debo hablar contigo a sola sobre algo, es importante-Le pidió-.
-No creo que pueda, entre los exámenes y las prácticas estoy algo ocupada- Evadió-.
-Es sobre las Cheerios, creo que hay algo que necesitas saber, así que te veo luego, yo te busco-Dijo antes de levantarse-.
Santana no le dio mayor importancia y bebió de su botella de agua porque últimamente sentía su garganta seca, era como si un nudo se hubiese alejado de manera indefinida ahí.
-Esa chica no se rinde, creo que deberías ser más directa con ella y repetirle que no tiene ninguna oportunidad contigo-Expresó Britt con una seriedad poco característica en ella-.
-No tiene importancia, es inofensiva- Dijo-.
Pero la rubia bailarina estaba segura que esa chica era muchas cosas menos inofensiva. Ella tenía eso de poder analizar muy bien a las personas, quizás todos la subestimaran porque la consideraban tonta, pero Brittany sabía muy bien cuando una persona era sincera o hipócrita. Y de Kate estaba segura nada bueno podía venir, lo veía en sus ojos.
-Sólo mantente lejos de ella, no me da buena vibra-Le pidió-.
-Eres la segunda persona que me lo dice, Berry me hizo prometerle que me mantendría alejada de Kate- Dijo sonriendo de medio lado recordando bajo que argumentos se lo había dicho Rachel-.
-Entonces hazlo, ella no es una buena persona San- Insistió-.
-No te preocupes, lo que menos quiero en este momento es tener a alguien más en mi vida, el sólo pensarlo me agota-.
Se levantaron porque la hora de almuerzo había finalizado y debían seguir con su día de escuela. Santana respiró profundo, ese bloque se venía pesado porque era uno de los que compartía con Quinn. Para ella no estaba siendo fácil evitarla, no era sencillo tener que mantener la concentración cuando sentía como la mirada de la rubia la atravesaba, pero ya no quería seguir sufriendo, no quería seguir llorando porque todo lo soñaba tener y no pudo conseguir con Quinn.
Se sentó en uno de los últimos puestos resintiendo la falta de Brittany quien no estaba con ella para distraerla, porque notaba que su amiga se esforzaba para subirle el ánimo y hacerla sentir mejor.
Una pequeña corriente de aire, casi imperceptible para cualquiera llevó a sus fosas nasales ese inconfundible perfume, cerró sus ojos, no quería girarse porque sabía que el puesto a su lado ya no estaba vacío.
-San-Habló Quinn-.
Pero no recibió respuesta alguna de una latina que estaba analizando sus opciones para salir de ahí.
-San, por favor ya no me sigas evitando-Le pidió intentado tomar su mano-.
-No hagas eso-La esquivó atrayendo la mano hacia su cuerpo sin mirarla-.
-Extraño tocarte, sentir el roce de tú piel, añoro cada parte de ti San…-Susurró la rubia demasiado cerca-.
Esa frase produjo que la morena otra vez cerrara los ojos y sintiera las pequeñas vibraciones de su cuerpo. Ella también lo hacía, la extrañaba con locura, con una ansiedad irracional que sólo los amantes abandonados pueden comprender.
-No puedo dejar de pensarte, de soñarte, no puedo con este dolor que me produce no tenerte, no sentirte, no poder tomar tú mano entre las mías…-Seguían entre susurros la rubia muy cerca de su oído-.
Santana mantenía los ojos cerrados, sintiendo cada palabra de Quinn, como su respiración chocaba contra el lóbulo de su oreja cuando enfatizaba en sus palabras, como la dulzura de su voz se transformaba en partículas de inflexión que la hacían estar más cerca de volver a sus brazos.
Sin embargo, con el sonido de la voz de la maestra salió de ese estado de ensoñación en la que la había sumergido Quinn, tomando conciencia de cómo estaba a punto de girarse y volver a probar esos labios.
-Ya Quinn, déjalo- Expresó empujándola levemente para distanciarla-.
-Sólo quiero que me escuches, ya no soporto que me sigas ignorando-Le pidió con su voz quebrada la rubia-.
-Ya no hay nada de qué hablar- Se negó viéndola a los ojos-.
-Si lo hay, tenemos que hablar de lo nuestro, yo no voy a renunciar a ti San- Dijo con convicción-.
Santana reguló su tono de voz porque si lo decía tal cuál quería todo el salón se daría cuenta de lo que hablaban.
-¿Nuestro? Por tú culpa ya no hay un nuestro Quinn, así que ya déjalo porque yo no voy a volver a caer contigo para que me vuelvas a herir-Finalizó-.
-Santana, sé que me he equivocado, no sólo una vez sino varias y que probablemente no merezco que me des una nueva oportunidad, pero escúchame…-.
-¿Qué te voy a escuchar?- Interrogó- ¿Las mismas promesas vacías de siempre? ¿Las mismas palabras bonitas que me dices sólo cuando estamos a solas? Me canse de todo eso Quinn, así que déjalo, porque no volveré a caer con puras palabras-.
Quinn afirmó con la cabeza porque sabía que su latina tenía razón, debía cambiar sus palabras por acciones si quería conseguir el perdón de Santana.
Apenas la profesora termino la clase y sin saber que Santana podía tener esa rapidez, la vio salir a toda velocidad con sus cosas pegadas al pecho y sin mirar atrás.
La latina iba de carrera a su casillero, inserta aún en cada palabra que le había dicho Quinn y en las sensaciones que le producía la rubia con tan sólo tenerla cerca, cuando una chica se le cruzó bloqueándole el paso.
-¡Joder que…!-Exclamó sin terminar su frase-.
-Lo siento-Se disculpó Kate- No quise asustarte-.
Santana se apaciguó y siguió su camino para guardar sus cosas, la Cheerio sin darle tregua la siguió hasta allí.
-Recuerdas que te dije que quería hablarte sobre algo importante, pues ahora que estamos a solas me gustaría comentarlo-Comenzó la castaña-.
-La verdad no sé qué será eso tan importante, pero no me interesa-Se negó con absoluta indiferencia-.
Kate respiró profundo porque sentía que aún sin Fabray de por medio seguía sin captar la atención de la latina, aunque con el plan que maquinaba en su mente ahora, estaba segura que eso cambiaria.
-Es sobre Fabray- Dijo y notó como inmediatamente Santana se giró para verla de frente-.
-¿Qué pasa con ella?-Exigió saber de inmediato-.
La Cheerio esbozó una media sonrisa de suficiencia, y guardó silencio por algunos segundos para ponerse su máscara de actriz y así hacer sonar lo que venía lo más inocente posible.
-¡Habla ya!-Exclamó la latina- ¿Qué pasa con Quinn?-.
-San, tú sabes que yo no tengo nada contra ella, personalmente- Partió con voz cínica- Pero dentro del equipo hemos hablado sobre algunas cosas, estamos nerviosas, la semana pasada ganamos las regionales por el aún respeto que se nos tiene como escuadra, no porque Fabray haya sabido liderarnos, entonces…-
-Ve al punto-La presionó con sus brazos cruzados la morena y escrutándola con la mirada-.
-Con las chicas creemos que Fabray dejó de estar capacitada para ser la capitana y aunque sabemos que es la preferida de Sylvester, también sabemos que si todas nos unimos no le va a quedar otra opción que sacarla del puesto, no se puede quedar sin Cheerios antes de las Nacionales sólo por seguir protegiéndola…-
-Pero…que… ¿Qué estás diciendo?- Preguntó totalmente descolocada-.
-San, ¿No lo entiendes?-Expresó acercándose a ella con una sonrisa- Es tú oportunidad, tú eres perfecta para ser nuestra capitana, te lo mereces mucho más que ella que te hizo sacar acusándote con Sylvester, todas estarán de acuerdo con que seas tú quien asuma, yo me encargaré de eso-.
-Yo…no creo que- Decía nerviosa aun procesando todo eso-.
-Shh-Pidió tomando una de sus manos y con la otra colocándola en sus labios para que guardara silencio- Nadie más que tú merece estar en lo alto de esta escuela, serás una impresionante capitana y te graduaras siendo la que llevó a las Cheerios a un nuevo campeonato Nacional-Finalizó-.
-Kate esto es…-.
Pero la castaña no estaba por dejarla hablar, ella quería convencer a Santana, hacerla su aliada en este derrocamiento a Quinn, que la rubia se diera cuenta que ya no tenía el respaldo de la latina, transformarlas otra vez en enemigas.
-Te veo en la práctica y no llegues tarde- Se alejó diciendo y guiñándole un ojo de manera coqueta-.
Santana se quedó estática en su casillero sin saber que hacer realmente. Tomó los libros de su próxima clase de manera totalmente autómata, perdida en cada palabra que le acababan de decir. Entró y se ubicó en el último puesto, apoyando su cabeza contra la pared.
Claramente aquella propuesta le había tomado por sorpresa y de alguna manera era lo que había deseado desde aquel episodio en que Sylvester la denostó sacándola de la capitanía para dejarla al fondo de la pirámide, ¿Por quién había ocurrido eso? Por Quinn.
Quinn Fabray, su amiga de infancia, su enemiga de adolescencia, su amante. Podría ser la forma de venganza perfecta, no por haberla sacado a ella meses atrás, sino por todo ese dolor que le había causado cuando la vio besarse con Sam, la venganza por su cobardía, por avergonzarse de ella y no ser capaz reconocer su relación en público.
Porque Quinn no lo sólo había roto su corazón en trocitos imperceptibles sino que había destrozado su orgullo, el último mes no había sido capaz si quiera de caminar con la frente en alto, sino que se había sumergido en sí misma, porque claro, si Quinn se avergonzaba de ella no había mucho porque caminar orgullosa por los pasillos.
Tenía una lucha feroz dentro de sí misma, porque una parte le decía que aceptar lo que Kate le había ofrecido era su mejor opción, era la forma de quitarle a Quinn lo que más quería, era ponerla por primera vez debajo de ella, ojo por ojo, la dulce venganza y así lograr que la rubia sintiera aunque fuera una mínima parte del dolor que había causado.
Pero estaba ese otro lado, aquel totalmente irracional, fuera de todo plan de venganza y ese era su jodido corazón, ese que le gritaba que viera más allá de la superficie, que fuera sincera consigo misma y se diera cuenta que era incapaz de hacer algo que dañara a Quinn, que era incapaz de dañar un solo cabello dorado de esos que amaba enredar entre sus dedos cuando Quinn la hacía suya.
Le dolía y tal vez esa no era la salida para hacer que doliera menos.
Quinn llegaba a la práctica como cada día, sin pensar que lo que allí le esperaba era una verdadera emboscada liderada por Kate Johnson. A la rubia le pareció extraño que las Cheerios no estuvieran calentando aún, sino que se encontraran en círculo hablando aireadamente con la entrenadora.
Acelero su paso y dejo su botella con agua y la pequeña toalla en un costado antes de ir a ver qué ocurría.
-¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué no están precalentando?- Inquirió con su pose de autoridad-.
-Pero miren quien se ha dignado a llegar, Fabray ¿Otra vez tarde?- Preguntó Kate con sus brazos cruzados y con visibles burla-.
-A ti yo no te doy explicaciones Johnson y hoy te quedas a limpiar y ordenar cada implemento que utilicemos- Le ordenó-.
-¿Sí? ¿Segura que de aquí a que termine la práctica tendrás la autoridad para ordenarme eso?- Expresó con total ironía-.
Una gran cantidad de Cheerios se habían puesto detrás de Kate, mientras que Brittany y otras más estaban con Quinn. Sue estaba al medio, escuchando o intentado a ambas partes, no era llegar y cambiar a su capitana, menos a una como Quinn.
-¿Qué pasa entrenadora?-Le preguntó la rubia-.
-Pasa que Johnson y otras de las chicas ya no están de acuerdo con que tú sigas siendo la capitana Q, acusan que has descuidado tus debes a cargo del equipo y que si sigues de líder perderemos las Nacionales- Explicó brevemente la entrenadora-.
-¿Qué? Eso no es cierto-Se defendió la rubia-.
-¿No lo es? Es mentira acaso que el último mes has faltado a los entrenamientos de manera frecuente, que no tenías ideas de los cambios para la presentación en las regionales y que si no hubiese sido por Pierce que te ayudó probablemente te habrías equivocado y hubiésemos perdido- Le echó en cara la castaña-.
Quinn sabía que eso era cierto, porque cada vez que iba a entrenar e intentaba hablar con su latina y ella se negaba era otro golpe en el adolorido corazón de la rubia, por lo que había optado por asistir cada vez menos, teniendo como resultado que en los regionales no supiera la coreografía a la perfección, Brittany la tranquilizó y la ayudó. Tuvo suerte, eso lo tenía absolutamente claro, pero tampoco es que fuera a permitir que Kate la sacaran, no ella.
-Sabes que es cierto, así que si quieres un poco a este equipo te harás a un lado por las buenas- La amenazó la castaña-.
-¿Por las buenas? ¿Me estás amenazando? Porque yo también se jugar este juego Johnson y mucho mejor que tú- Le dijo acercándose de manera amenazante-.
Kate tragó saliva y no se dejó amedrentar, no iba a dar un paso atrás ahora que estaba tan cerca de ganar.
-Asúmelo Fabray, perdiste- Le dijo con una sonrisa maliciosa dándole un doble sentido a lo que decía- Así que ten un poco de dignidad y cuelga el uniforme o por lo menos el de capitana porque si quieres seguir en el equipo en el fondo hay un puesto especialmente guardado para ti- Expresó burlándose con total seguridad de que lograría su objetivo-.
Quinn se tuvo que morder las ganas de pegarle una cachetada que le borrara esa sonrisa estúpida.
-¿De verdad crees que me la entrenadora me va a sacar?- Le preguntó intentando parecer segura- ¿Por quién me va a remplazar? ¿Por ti?- Le preguntó marcando su superioridad por sobre ella-.
Kate no borró su sonrisa, sabía que con lo siguiente le ganaría la batalla a Fabray.
-Claro que no, yo no hago esto para quedarme con el puesto Fabray, yo lo hago por el bien del equipo-Dijo con cinismo- Y es por eso que sabemos que nuestra mejor opción es Santana, ella sabrá ser una buena líder- Finalizó disfrutando la expresión de desconcierto de Quinn-.
¿Santana?, ¿Su latina sabía de todo eso y no le advirtió? Y no sólo eso sino que sería ella quien la remplazara, Quinn sentía como el dolor de la traición comenzaba a oprimirle el pecho, y como sus ojos verdes se cargaban en lágrimas.
-San…ella…-.
-Ella está totalmente de acuerdo, hable con ella y aceptó ser nuestra nueva capitana, así que…-.
-Eso no es cierto-Interrumpió-.
Todas las presentes se giraron en la dirección por la que venía una decidida Santana López.
-Yo no acepte nada, de hecho ni siquiera estoy de acuerdo con esto- Expresó colocándose al lado de Quinn-.
-San, tú y yo lo hablamos y…- Intentó decir Kate a quien la sonrisa se le había borrado con la primera frase de la latina-.
-Tú y yo nada Johnson- La interrumpió con dureza- Tú hablaste y yo te escuché, en ningún momento dije estar de acuerdo ni menos acepte tú proposición porque de hecho no me interesa, ya tenemos una capitana y esa es Quinn, no necesitamos otra-Habló claramente-
A Quinn le había vuelto la sonrisa al rostro, se mantenía en silencio simplemente siendo una espectadora, perdida en cada rasgo de su latina, quien no estaba escatimando en palabras para defenderla.
-No sé cómo algunas de ustedes pueden pensar si quiera en sacar a Quinn- Seguía paseándose al frente de las chicas que estaban detrás apoyando a Kate- Es fácil ahora, claro, como la neurona que tienen la utilizan en la coreografía ya no recuerdan- Las señaló- O se te olvido a ti Stuart cuando subiste tanto de peso que la entrenadora quería sacarte y Quinn intercedió por ti, o a ti Williams que tenías calificaciones tan bajas que además de sacarte del equipo ibas a repetir año y Quinn habló con los maestros para que te dieran otra oportunidad- Indicaba Santana-.
Las Cheerios comenzaban a bajar la cabeza avergonzadas por su actitud hacia su capitana.
-Todas aquí tenemos algo que agradecerle a Quinn y supongo que sí para algunas de ustedes existe la palabra lealtad y gratitud se olvidaran de está estúpida idea porque por lo menos yo, no sigo en el equipo si Quinn deja de ser capitana- Finalizó segura-.
-Ni yo- Se sumó Britt-.
-Tampoco yo- Dijo otra de las chicas-.
Y así cada una formando una clara mayoría que estaba respaldando a la rubia. Kate estaba hirviendo de la rabia, porque no sólo había perdido una vez más frente a Fabray sino que la que la había salvado había sido Santana.
-Si tú no estás de acuerdo, hay mínimo diez detrás de ti para entrar al equipo- Le señaló Santana a Kate-.
La castaña guardó silencio y se tuvo que morder el orgullo una vez más.
-Ya hemos perdido suficiente tiempo en esto así que comiencen a calentar antes que les muestre el verdadero significado del dolor- Exclamó Sylvester por su megáfono- ¡Fabray, López a mi oficina!-.
La entrenadora caminó hasta su oficina seguida de cerca por sus dos porristas. Quinn no dejaba de mirar a Santana embobada, con una sonrisa de enamorada, luchando con su cuerpo para no saltarle encima y besarla hasta que sus labios ya no pudieran más.
-Siéntense- Les ordenó Sue y eso sacó a Quinn de su ensimismamiento- Van a escucharme atentas y sin interrumpirme-.
-Si entrenadora- Dijeron al unísono-.
-Q, sabes que te aprecio, y eso no es fácil de decir para mí, eres especial y admiró tú fortaleza y determinación, por eso y otras habilidades tuyas es porque eres mi capitana, pero eso no quiere decir que no encuentre razón en lo que dijo Johnson- Comenzó- Haz estado distraída y no haz cumplido con tus obligaciones como capitana, ya te he dicho que a la gran Sue Sylvester ningún detalle se le escapa y puedo darme cuenta de la razón-.
-Entrenadora yo…- Iba a justificarse Quinn-.
-Silencio, que dije sobre interrumpir-.
Quinn bajó la cabeza a modo de disculpa y Santana observaba curiosa esa interacción sin entender del todo que estaba haciendo ella ahí.
-Creo haberte dicho que no tenía problemas con tus actividades extra programáticas porque no es mi asunto que en tus ratos libre quieras pasar en medio de las bubbies extra grandes de López, pero también creo haberte dicho que no quería que eso afectara a mi equipo-.
Santana palideció al escuchar las palabras de la entrenadora, miró a Quinn buscando una explicación, pero además de sonrojarse la rubia no dijo nada más.
-Soporte que se dieran miraditas enamoradas empalagando de azúcar multicolor mí pirámide perfecta, pero no voy a tolerar que dividan mi equipo, así que he tomado una decisión-.
Quinn sabía que ahora podía venir la parte en que le decía que ya no era la capitana de las Cheerios.
-Serán co-capitanas- Indicó ante la estupefacción de ambas chicas- Tómenlo como terapia de parejas sáficas o lo que sean ustedes dos-.
-Pero entrenadora no es necesario que…-Iba a protestar Santana-.
-Alto sacos de arena, mi decisión está tomada y más les vale que ganen las Nacionales porque si no, me encargaré personalmente que al graduarse ni siquiera las acepten de meseras en ese restaurant barato al que suelen ir-.
Quinn no dijo nada al respecto porque no tenía ningún inconveniente para compartir puesto con Santana, al contrario, así tendría más excusas para acercarse a ella.
-¡Ya váyanse! No quiero que mi oficina quede oliendo a marcha del orgullo gay-.
-Si entrenadora- Dijeron y salieron de la oficina-.
Santana aún no caía en que Sue Sylvester, la persona más cruel en todo Lima, supiera de lo suyo con Quinn y no las hubiese echado del equipo o ridiculizado públicamente.
-Yo no se lo dije, no sé como pero se dio cuenta sola- Expresó la rubia para romper el silencio y explicarle lo que suponía Santana se estaba preguntando-.
-Creo que esto es totalmente surrealista- Comentó soltando una pequeña risita para liberar toda la tensión que tenía.
Quinn la siguió y juntas estaban riendo sin tener una causa exacta, estaban simplemente dejándose llevar por el momento.
-Gracias- Dijo Quinn clavando sus ojos verdes en los ámbar de la morena-.
-No hay porqué, yo simplemente hice lo que creí correcto- Contestó e iba a volver al entrenamiento pero Quinn la sujeto del brazo-.
-No me dolió nada de lo que dijo salvo cuando te nombró, puedo soportar perder el puesto pero no tenerte en mi contra- Dijo sincera acercándose un poco más-.
Los pasillos eran poco transitados por los alumnos del Mckinley a esa hora. Las chicas estaban cerca de los casilleros, con Quinn obligando a Santana a apoyar su espalda en ellos, la rubia se acercaba peligrosamente.
-Quinn, ya, volvamos ¿sí? Alguien puede vernos- Le pidió girando el rostro para respirar, el aroma de Quinn le estaba inundando las fosas nasales y si no lo hacía iba a caer otra vez-.
Pero la rubia no estaba por dejarla ir así, con tanta facilidad, por lo pegó su cuerpo al de Santana, junto sus caderas y puso una de sus manos en esa zona a la izquierda, se acercó a su oído sensualmente.
-Ya no tengo miedo- Murmuró- Me importa un carajo si alguien nos ve, ya nada me importa amor, sólo que vuelvas conmigo-.
Santana cerró los ojos invadida por la presencia de Quinn Fabray, permitiéndose disfrutar de los pequeños roces de la nariz de Quinn sobre su cabello, de cómo sus labios pasaban calmos por el lóbulo de su oreja.
-Te amo tanto, sólo dame una oportunidad- Continuaba la rubia-.
Santana entendió que era hora de hablar, que ya no podía seguir evitándola ni escondiéndose.
-Necesito espacio para decir esto porque así no puedo concentrarme- Le pidió empujándola delicadamente con sus dos manos- También te amo, lo sabes…- Partió-.
-Pero no me merezco otra oportunidad- Intentó adivinar la rubia bajando apenada la cabeza-.
-Cállate y déjame hablar a mí- Le exigió- Te amo, pero estoy dolida, me engañaste Quinn, metiste a alguien a entre nosotras con el sólo fin de ocultar lo nuestro y eso me destrozo, porque no me engañaste porque me hayas dejado de querer sino sólo por las apariencias y eso…joder eso fue peor que por cualquier otro motivo- Dijo sintiendo como liberaba esa carga que había estado llevando-.
-San yo sé que no…-Intentó interrumpir pero la latina le hizo un gesto para que la dejara continuar-.
-Debería mandarte a la mierda y sacarte de mi vida para siempre Fabray- Expresó y Quinn la miró y afirmó con la cabeza, bajando su mirada- Pero no puedo- Agregó tomando del mentón a la rubia-.
-¿Tú me darás otra oportunidad?- Le preguntó ilusionada-.
-No yo te daré una posibilidad de nueva oportunidad- Dijo y frunció el ceño- y si eso ni yo lo entendí, pero es que no te seguiré evitando, seremos amigas y tú tienes que ganarte esa nueva oportunidad- Explicó-.
-¿Puedo partir desde ahora?-Preguntó con más confianza volviendo a acercarse a ella esta vez con la intensión de besarla-.
-No, esto no será tan fácil Fabray, así que nada de besos para ti- Se negó otra vez distanciándola-.
Quinn sonrió sinceramente por primera vez en un mes.
-Esta vez no fallaré- Dijo-.
-Espero que no, porque no sé si podré soportar esto otra vez-.
Quinn fue quien ahora la tomó del mentón para mirarla a los ojos.
-Te amo y desde este momento comenzare a demostrarlo, así que te cedo esta tú primera práctica como co-capitana, yo debo irme, hay algo que debí hacer hace tiempo y ya no perderé más tiempo- Señaló con total convicción-.
-¿De qué hablas?-Le preguntó pérdida-.
La rubia aprovechó que la latina había bajado sus defensas y le robó un rápido roce de labios.
-Mañana te cuento- Le dijo sonriente y salió corriendo-.
Santana quedó pasmada y sintió como esos veloces pasos se detuvieron.
-¡No olvides que te amo!-Le gritó Quinn antes de volver a correr-.
La latina no había sido la única en escuchar tan tierna declaración, sino que varios alumnos que por ahí pasaban. Santana sonrió y negó con la cabeza divertida. Parece que esta vez sí era cierto. Esta sería la definitiva.
Quinn había llegado en tiempo record a su casa, estacionó y se dio cuenta de inmediato que su madre ya estaba ahí porque el auto de ella también estaba. Suspiró fuerte para sacarse los nervios, apagó el auto y se bajó.
Caminó los metros faltantes para llegar hasta la puerta y abrió. Por el ruido siguió hasta la cocina.
Judy ordenaba las compras que había hecho en el supermercado, cuando sintió que su hija había llegado, no la llamó ni nada, ya que desde la discusión que habían tenido Quinn no le dirigía la palabra, se encerraba en su habitación desde que llegaba de la escuela.
-Hola- Saludó Quinn-.
-Hola Quinnie-Respondió sorprendida-.
El silencio fue el protagonista de esa escena entre las dos mujeres, Quinn no sabía cómo comenzar esa conversación, menos después de cómo había tratado a su madre.
-Traje pastel de chocolate con frambuesa, tú favorito ¿Quieres un trozo?-Le preguntó la mujer amable-.
-Si, por favor- Aceptó acercándose para sentarse en la pequeña mesa que adornaba la cocina-.
Judy sirvió dos platos y también soda y se ubicó al frente de su hija, todo en total silencio.
-Necesito decirte algo y no sé cómo- Habló para luego beber un poco de soda, su garganta estaba comenzando a secarse-.
-Sólo dilo, cuando uno quiere decir cosas difíciles entre más rápido lo haga es más sencillo- La animó Judy-.
-Primero, me quiero disculpar, tú no te merecías todo lo que dije ese día, había tenido un mal día y me descargue contigo y eso no fue para nada justo- Dijo sincera-.
-Creo que más de alguna cosa me la merecía Quinnie, sé que te fallé como madre cuando deje que Russell te echara a la calle, nunca debí permitirlo- Reconoció la mujer-.
-Pero eso es pasado y no quiero volver a ese tiempo, no vale la pena, ahora nosotras dos somos una familia y ya no voy a volver a reprochártelo- Afirmó-.
Judy le dio una sonrisa y le tomó la mano con cariño, sabía o intuía lo que podía venir ahora.
-Tienes razón y quiero que sepas que sea lo que sea que quieres decirme, yo tampoco te lo reprocharé- Expresó para darle confianza-.
-No estoy tan segura de eso-Murmuró-.
-Nunca lo sabrás si no me lo dices-.
-Aquí voy- Se dijo más para sí misma- Esto que voy a decir no ha sido nada fácil para mí, yo misma me encargue de negármelo lo suficiente, de sentirme un error de Dios, porque por cómo ustedes me criaron eso era, algo que no estaba bien- Comenzó sintiendo como las primeras lágrimas comenzaban a caer-.
-Quinnie…-.
-Reprimí mis sentimientos, los escondí y luche cada día, pero este amor que siento pudo más y ya no quiero ni puedo volver a perderla, no puedo seguir siendo cobarde mamá-.
Judy ya había entendido, aquellas palabras le dolían porque sabía en lo profundo que si como madre hubiese sido más fuerte y en vez de cerrar los ojos cada vez que Russell ordenaba algo o definía como criar a sus hijas, le podía haber evitado todo ese sufrimiento a Quinn.
-Sí, es lo que estás pensando- Dijo esperando ahora la parte en donde la echaban otra vez de casa- Estoy totalmente enamorada de una mujer, de una maravillosa, hermosa, que me acepta con todo y mi cobardía, que ha hecho que quiera decir con orgullo que es mi novia, estoy enamorada de Santana, y sean cuales sean las consecuencias, no volveré a negarla- Agregó adquiriendo seguridad y convicción-.
Judy guardó silencio, claro que aquello iba en contra de toda creencia que le habían inculcado desde pequeña, que esa iglesia a la que seguía yendo cada domingo consideraría a su hija una pecadora o adjetivos peores, pero era su hija, su pequeña, la que ella había tenido por nueve meses en su barriga, soñando con verla crecer y cumplir sus sueños. Soñando con que fuera feliz, y si esa felicidad la había encontrado al lado de una mujer, ella no le fallaría otra vez.
-Ven aquí-Le pidió levantándose-.
Quinn se paró dubitativa, esperando la cachetada. Pero lo único que recibió fue un cariñoso abrazo, uno que sintió era el ingrediente final para sentirse completamente feliz. La mujer mayor se distanció levemente y con ambos pulgares secó las lágrimas del rostro de Quinn.
-Esto no será fácil para mi Quinnie, esta vieja aún guarda esos pensamientos con los que me formaron, así que voy a necesitar que me eduques al respecto, que me ayudes a entenderte…-.
-Mamá…no…¿No me vas a rechazar?-Le preguntó emocionada-.
-No pequeña, no podría alejarte de mí otra vez, ya verás que juntas podremos con todo, tienes todo mi apoyo Quinn, tú y Santana lo tienen- Aseguró-.
-Gracias- Exclamó y se fundió nuevamente en los brazos de su madre-.
-Yo te agradezco por confiar en mi- Susurró cobijándola-.
Permanecieron así por algunos minutos, hasta cuando Quinn escuchó un susurro de parte de su madre el que no pudo distinguir con claridad.
-¿Qué dijiste?-Le preguntó distanciándose-.
Judy sonrió.
-Que mis nietas o nietos van a ser bilingües, porque seguro Santana les enseña español- Bromeo-.
Quinn rio y se relajó totalmente con eso.
-Tú y la señora López tienen una fijación poco sana por los nietos-Contestó-.
Y así entre otras bromas, pastel de chocolate con frambuesas y algunas preguntas de Judy, Quinn disfrutó de esa tarde, sabiendo que de aquí en adelante, las cosas no podrían más que mejorar.
Ya dejaron de odiarme? Yo sé que si.
Ahora la próxima actualización será por ahí el miércoles que viene, si no se acaba el mundo antes claro jaja.
Saludos chicas y no olviden dejar sus review!
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