A MESSAGE
Coldplay

Seth Clearwater

Fue una estupidez, una completa y sórdida estupidez. Quiero decir, tal vez, aunque hubiera tenido veinte, o treinta, o cuarenta años más, hubiera hecho lo mismo, pero ello no quitaba que fuera una estupidez.

Cuando Nessie había aparecido en aquel claro, aquella tarde de mi vuelta, no esperaba que sucediera nada semejante. Ella no estaba bien, y que decir que yo tampoco.

A un día de mi regreso, lo había vuelto a perder todo. Quizás Megan había tenido razón una vez, cuando me dijo que todo lo que tocaba se pudría entre mis manos, aunque aquellas palabras no fueran las suyas, creo que se semejaban bastante.

Jamás hubiera pensado que una chica, si se podía decir así, como Renesmee no pudiera ser feliz. Tenía cantidad de amigos, más de los que yo me hubiera podido atribuir, una familia grande, que la quería con locura. Una pareja para toda la vida, que jamás la iba a engañar, y que siempre la iba a querer como el primer día, de la manera que fuera. No estaría falta de nada jamás, ya que su familia y Jake se desvivirían porque nada le faltara.

Pero siempre faltaba algo. Por minúsculo e insignificante que fuera.

Para mí era Megan.

Para ella, iba a ser Jake.

Y yo tenía algo que ella quería, que ella no podía darle a Jake cuando se marchara.

Al principio, quedé extrañado por su vergüenza, por cómo me pedía que cuidara de él. No entendía lo que quería decirme, quizás también tenía que ver con que mi razón se había ido, a donde quiera que estuviera ella, pero aun así, para mí Jake era mi hermano. No importaba la sangre, lo que importaba eran los hechos, y él y yo siempre habíamos podido contar el uno con el otro, en la situación que fuera. ¿Por qué entonces me pedía que yo cuidara de él, cuando siempre nos habíamos cuidado mutuamente?

–No lo entiendes Seth. Cuando me vaya, me marcharé y todas las ilusiones que hayamos puesto en nuestras decisiones, se irán conmigo... Sé que él cree ser fuerte, pero temo que pueda hacer alguna locura, cuando no estemos juntos.

–Ness, no podréis estar así mucho tiempo. Él se acabará marchando, o tú acabarás volviendo.

–Sé que esto no puede ser para siempre, pero necesito tiempo, quiera o no, aun soy una niña y no puedo tomar mis propias decisiones.

–Él ya no es un niño, sabe lo que se hace...

–Sé que no lo es, pero no quiero que tome ninguna decisión porque se vea obligado, él ira a donde yo esté, y quiero que queramos los dos.

–Ness, yo...

–¿Lo harás, Seth? ¿Por mí?

–Claro que sí Nessie.

Supongo que por una parte, no pensaba salir vivo de esta, y por tanto, no veía tiempo para cumplir la promesa que yo le había hecho a ella. Pero ella era mi amiga, quizás también la veía como una hermana, al fin y al cabo, yo la había visto crecer.

Por otra parte estaba el tema de que ella había venido conmigo. Y Santo Dios, ¿por qué la había dejado?

Ella misma se había denominado niña, y qué diantres, yo también lo era. Éramos los dos una sarta de críos, dispuestos a dar nuestra vida, por la de otra persona. ¿Nos convertía, eso entonces, en algo más que dos personitas? ¿En héroe y heroína? ¿En adultos? No creo que dos adultos jamás hicieran aquello que ella y yo estábamos dispuestos a hacer.

¿Y por quién era todo aquel jaleo?

Para Ness, no estaba seguro. ¿Qué era Megan para ella? Ni siquiera sabía que se conocieran tanto, para estar Ness dispuesta a arriesgar su propia felicidad por la de Megan. Tal vez se escondiera algo más profundo, entre ellas, o solo en Renesmee. Pero yo no era capaz de preguntarle, cada uno tenía sus motivos, ella los suyos y yo los míos.

Para mí estaba muy claro: era ella, por tanto era yo. Jamás hubiéramos podido ser el uno sin el otro. Hasta el momento en que la perdí, de verdad, no me di cuenta. Por muy estúpidos que hubiéramos sido el uno con el otro, todo daba igual, por muy simples o rebuscadas que fueran las disculpas, las escusas, todo, daba igual. Éramos o ella y yo, o nada.

Por ello iba a Volterra. Para buscarla, para darle mi mensaje. No podía seguir parado, esperando. Iba a luchar por ella, para ella, hasta que no fuera demasiado tarde. Iba para decirle que volviera a casa, conmigo, que yo solo, no era nada, que jamás volvería a decirle que no me importaba.

Ni siquiera sabía qué íbamos a hacer cuando estuviéramos allí, no sabía ni donde estaba ella, si tan siquiera era verdad lo que había dicho Edward de que Thomas la iba a traer a Volterra.

Tampoco Renesmee lo sabía. Había partido ciega, por la emoción, quizás, en busca de una buena y angustiosa aventura, que le diera ¿qué? Seguía preguntándome cuáles eran sus propias razones, ya que sin quererlo, había sido ella la que más se había arriesgado al venir: perdería una familia entera, y una familia entera la perdería a ella. ¿Por qué entonces?

¿Por qué, entonces, le había permitido venir? Quizás, porque si no hubiera venido Ness, yo tampoco habría venido. Lo cierto es que jamás lo supe.

En aquel momento solo sabía una cosa: Que tenía que decírselo a Megan. Y mi cabeza lo repetía una y otra vez, como si de aquella manera, le llegara a ella también.

"Por favor, vuelve a casa conmigo. Te quiero".