Calgary, 2 de Febrero de 2066

Querida Megan:

Hoy te me has ido, para siempre, como siempre temí que te me fueras. Y te echo mucho de menos. Pensé que jamás volvería a sentir esto que siento aquí oprimiéndome el pecho.

Jamás leerás esto, pero quiero saber que te lo conté, que lo hice. Irme a la cama sabiendo que lo he intentado.

¿Te acordarías de todo lo que hemos vivido? ¿De cada locura que cometimos? ¿Te acordarías de Harry y Helen? Seguro que sí. Lo harías si estuvieras aquí conmigo, tan claro como lo veo yo ahora.

Cuando pienso en ti lo primero que me viene a la mente es La Push, la playa, nuestro acantilado. Donde nos besamos por primera vez, ¿recuerdas? Tan solo unos estúpidos adolescentes. Y lo que llegamos a hacer por ese amor que sentíamos ¿verdad?

Casi te perdí tantas veces, tantas veces que fuimos orgullosos y no nos fuimos sinceros. Pero cada vez salíamos del paso, y nos superábamos.

Te recuerdo estudiando en la mesa del estudio del primer apartamento que compartimos en Seattle, mientras yo te incordiaba por detrás. Consumamos nuestro amor en cada rincón de ese cochambroso apartamento, pero que al fin y al cabo, era nuestro. Quizás debería volver allí.

Me acuerdo del primer viaje por el país con los chicos, como celebración de tu reciente licenciatura en Ingeniería. Fue una locura, que se repitió bastantes años. Pero cada vez nos íbamos distanciando con los chicos más y más; era normal íbamos madurando y convirtiéndonos en personas adultas.

¿Te acuerdas de la boda de Nessie y Jake? Creo que fue la última vez que volvimos a ver a los Cullen. Como lloraste aquel día ¿recuerdas? Tu madre se iba con ellos y tú la perdías. La marcha definitiva de los vampiros implicó la dispersión completa de la manada. Cada uno hizo su vida, como siempre habíamos querido.

También me viene a la mente la última vez que nos separamos por un largo periodo. Fueron exactamente tres tortuosos meses. Leah y yo nos aislamos del mundo entero. Ella y Mark querían tener hijos y esperaba que perdiendo su parte de loba Leah volviera a ser fértil. Y encontré que también era mi momento para hacerlo y volver a ser completamente humano. Ambos conseguimos lo que queríamos, y pudimos olvidarnos de ese pasado que siempre habíamos temido.

Después de aquello nuestra vida, podría decirse, fue un camino de rosas. Me gusta poder decir que fuimos completamente felices. Nos mudamos a tu Calgary natal definitivamente y allí hicimos la que hoy es nuestra vida. Y luego decidimos formar nuestra propia familia, y Harry llegó y más tarde Helen. Eran los hijos que uno quisiera desear para sí. Y como les quisimos. Y como os quise.

¿Y qué me dices de lo rápido que crecieron? ¿Te acuerdas? Recuerdo lo asustado que estuve cuando vi aparecer al novio de Helen por primera vez, como perdí los nervios cuando la vi llorar por aquel mismo chico, como la vi madurar hasta ser la mujer que es ahora. ¿Y de lo preocupado que estaba por Harry cuando nos dijo que se iba a estudiar a Londres? Por suerte volvió, porque no soportábamos estar alejado de él tanto tiempo al año.

También recuerdo la boda de Harry con su mujer. Tú volviste a llorar, tú madre volvió y se marchó para siempre. Pero ya eras una mujer madura.

Y volvimos a llorar con nuestro primer nieto, Seth, hijo de Harry y su mujer. Qué felices nos hicieron, volvimos a tener un crío en casa. Y luego le siguieron Ángela, y Martina, y Claire hasta llegar a Peter.

¿Y qué hay de aquella última cena de Navidad que hicimos con los chicos? Fue la primera vez que los vimos reunidos en tanto tiempo y también la última. ¡Qué viejos éramos ya! Fue una de las mejores noches de mi vida.

Y luego envejecimos, de verdad, éramos unos verdaderos abuelos, aunque por dentro nos sentíamos realmente jóvenes.

Y sin embargo seguimos manteniendo aquella misma promesa que nos hicimos tiempo atrás, en nuestro acantilado, durante toda nuestra vida juntos. Que jamás dejaríamos de ser lo que éramos. Que jamás dejaríamos que nada nos cambiase. Que cuando amaneciera seríamos los mismos que cuando anocheciera. Que fuéramos siempre nosotros cuando el día acabase.

Una vez me preguntaste que si me tendrías siempre, hasta el final. Y te respondí y te respondo: Megan siempre seré tuyo, hasta el más final de los finales.

No temas porque sé que en breve estaré donde quiera que estés contigo. Siento que ya ha hecho todo lo que tenía que hacer en el reino de los vivos. Espérame, por favor.

Sigo queriéndote como el primer día,

Seth.