Bueno les quiero agradecer a todas las personas que en verdad se toman el tiempo para leer este fic´s estuve todo este mes súper cortísima de tiempo pero aquí les traigo un nuevo capitulo, quiero agradecer a Geral-Akki que me ayudo como Beta Reader en este capitulo.
CAPITULO 7.
Estaba sumamente cansada, el despertar de nuevos sentimientos estaban agobiando incansablemente mi corazón, lo que al principio me negaba a aceptar ahora mi mente y mi cuerpo me lo gritaba, ¿En qué momento deje de verla como mi mejor amiga?… ¿En qué momento estos sentimientos nacieron en mi? –me preguntaba mientras miraba fijamente a Sumi-chan entrenar.
-¿Qué pasa Kazama? –Preguntó Tomoe al notar como de nueva cuenta la castaña no apartaba la vista de Sumika, cosa que venía haciendo últimamente.
-Perdón Tomoe…estaba un poco distraída –dijo sorprendida la castaña– lo que pasa es que miraba como Sumi-chan y Sawaguchi hacen una excelente pareja en el baloncesto, estoy casi segura de que este año ganaran las nacionales.-
-Tienes razón Kazama, Sumika y Mai hacen una excelente pareja – dijo Miyako –
-Es cierto, jamás había visto tan feliz a Sumika –mencionó Tomoe mirando de reojo a Kazama, esperando ver la reacción que tendría ante tal comentario.
-Pues yo la miro igual –musitó Kazama un tanto molesta, y a la vez desilusionada, porque ella también había notado el cambio.
-¡Ay Kazama! –Murmuró Miyako, negando un poco con la cabeza– Lo que pasa es que tú no sabes de estas cosas.-
-Ya amor, no seas indiscreta –intervino rápidamente Tomoe al ver lo que su novia quería decir, y es que días atrás, Sumika le había contado a modo de confesión su encuentro con Mai.
-¿Qué pasa Tomoe? –Preguntó más molesta– ¿Qué es lo que saben?
-Ya Tomoe, cuéntale, al fin y al cabo también es su amiga, además no tiene nada de malo lo que hicieron –decía Miyako mientras se recargaba en las gradas.
-¡Miyako! –Gritó Tomoe, volteando a ver con ojos asesinos a su novia, mientras se recriminaba mentalmente el haberle contado lo de Sumika.
-Tomoe, cuéntame qué es lo que está pasando.-
-Kazama, no pasa nada.-
-¡Dime! –Exclamó la castaña, ya sumamente molesta.
-Esta bien, solo prométeme que no dirás nada, ella… me lo confesó y me pidió que le guardara el secreto –hablaba Tomoe mientras miraba a la karateca.
-No diré nada, pero dime que es lo que está pasando con Sumi-chan.-
-Kazama –tomó una pausa y continuó– Lo que pasa es que hace días Sumika vino a contarme, bueno, más bien ella no quería decirme nada, yo tuve que sacárselo a la fuerza y le prometí que no diría nada, así que en verdad no quiero que hagas ningún comentario respecto a esto que te voy a decir.-
-Confía en mi Tomoe, Sumi-chan jamás se va a enterar de nada –murmuró muy bajo Kazama, sintiéndose un poco decepcionada por la poca confianza que su amiga le brindaba.
-Bueno –Tomoe tomó una pausa y suspiró– Lo que pasa es que Sumika…-
-Cuando por fin le iba a contar lo sucedido entre esas dos, se escucho el silbato que anunciaba el final del entrenamiento, cortando totalmente la conversación.
-¡Chicas! –Llamó la atención Sumika, un tanto agitada– ¿Cómo vieron el entrenamiento?
-Perfecto –dijo Tomoe mostrándole una sonrisa– Cada día que pasa mejoran más.-
-Es cierto Sumika, han mejorado mucho, de hecho, Kazama decía que ustedes dos hacen una excelente pareja.-
-Sumika se sorprendió por lo que dijo Miyako, y a la vez se entristeció, porque cada día comprobaba que Kazama jamás se fijaría en ella.
-Kazama iba a replicar, pero se vio interrumpida por Mai, quien en ese momento llegaba.
-Y ¿Cómo no hacer una bonita pareja? –Decía la peli violeta mientras abrazaba a la pelinegra por detrás– Si mi Sumika es un amor para todo.-
-Mai –susurró la karateca sonrojándose por lo dicho– Aquí no, nos pueden ver.-
-Kazama estaba sorprendida y a la vez molesta por el comentario de Mai, estaba empezando a experimentar los celos, pero su rostro cambio rápidamente al ver como Sumi-chan se sonrojaba bajando rápidamente la mirada.
-Ya chicas, para eso hay lugares más privados –insinuó Miyako sonriendo traviesamente.
-Tienes razón Miyako, chicas, no vemos, tenemos que darnos una buena ducha –esto último lo dijo Mai sonriendo muy perversamente, cosa que a Kazama no le gustó para nada– vamos, Sumika.-
-Vamos, chicas, eh… nos vemos en clase –alcanzó a decir la karateca mientras era jalada del brazo por su novia, desapareciendo rápidamente de aquel lugar.
-Sumi-chan… –susurró la castaña al ver como su amiga era sacada del lugar, y con mucha molestia agregó– ¿Qué le pasa a Sumi-chan?, ¿Qué no ve que tenemos aquí mucho esperándola? y nos deja aquí para irse como si nada con Sawaguchi.-
-¡Ya Kazama! Hasta parece que estás celosa, debes de comprender que Sumika, al tener novia, le tiene que dedicar más tiempo a ella. Además, de seguro van a hacer travesuras en las regaderas.-
¡Miyako! –Regañó Tomoe a su novia– Por favor, no digas esas cosas.-
-No, Sumi-chan no haría esas cosas, ella no…-
-¿A dónde vas? –Preguntó Tomoe, al ver como su amiga se levantaba.
-Voy a ver a Sumi-chan a los vestidores.-
-Déjalas Kazama, de seguro estarán muy ocupadas –Mencionó Miyako, mientras abrazaba a su novia– No creo que debas interrumpirlas.-
-Pues… si quieren hacer sus cosas, como tú dices, que se busquen otro lugar –dijo la castaña sumamente enojada mientras se marchaba del lugar, dejando a las otras dos sumamente sorprendidas.
-¿Por qué hiciste eso? –Preguntó Tomoe a su novia, mientras veía como Kazama salía del lugar– Creo que te pasaste un poco.-
-Creo que sí –reconoció Miyako, recargándose junto a ella– Creo que por fin Kazama se dio cuenta del amor que le tiene –soltó un poco de aire y continuó– ¿Por qué no le decimos simplemente que Sumika siempre ha estado enamorada de ella?
-¡No! Kazama hizo sufrir mucho a Sumika, creo que ya es hora de que ella sufra un poco –insinuó Tomoe un tanto molesta.
Muy cerca de ahí, se escuchaba el sonar de las regaderas; el vapor lograba tapar un poco la desnudez de dos cuerpos que se encontraban en esos momentos respirando agitadamente, producto de las caricias que se otorgaban el uno al otro.
-Por favor, para… nos pueden ver –decía la karateca sumamente agitada, mientras veía como el cuerpo desnudo de su novia se pegaba más al suyo.
-Dime que no te gusta y me detendré –susurró Mai mientras besaba profundamente a la karateca y, sin perder el contacto, bajaba lentamente chupando apasionadamente su cuello.
-De…detén...-
-Y antes de que pudiera continuar, la peli violeta empezó a estimular sus pechos, provocando excitantes gemidos en la karateca.
-Mmm…Ma…i… ahhhh.-
-Te gusta…-
-¡Me encantas! –fue lo último que dijo la pelinegra antes de empezar a besar ardientemente a su compañera, olvidando por completo todo a su alrededor y haciendo a un lado su timidez, empezó a acariciarla frenéticamente haciéndola estremecer con cada roce que le daba.
-Su…mi –ahora era ella la que no alcanzaba a terminar, porque era besada tan intensamente pero a la vez tan delicada, que era casi delirante todo lo que la karateca le hacía sentir.
(Punto de vista de Kazama)
-Por los pasillos del instituto me encontraba caminando un poco pensativa, estaba por llegar a los vestidores y con cada paso que daba, mis nervios crecían mucho más, ¿Qué se supone que debía hacer? ¿Qué tonta excusa les daría para justificar mi presencia? Levanté un poco mi rostro y me detuve repentinamente al notar que estaba a tan sólo unos pasos de la puerta, quería entrar, pero a la vez un profundo miedo nacía en mi, el sólo pensar que Sumi-chan estuviera haciendo ese tipo de cosas ahí adentro, hacía que sintiera unas enormes ganas de llorar, pero ya estaba decidido, tenía que entrar. Tomé la perilla de la puerta, y justo cuando la iba a girar, escuche una voz que me llamaba.
¡Kazama! –escuché gritar detrás de mí y sorprendida gire a ver quién era– Senpai ¿Qué pasa?
-Kazama, que bueno que te encuentro, vamos, el director quiere vernos.-
-Pero estoy un poco ocupada.-
-Kazama, es importante, vamos, anda, hay unos libros faltantes en la biblioteca y como encargadas debemos de saber donde están.-
-Pero Senpai yo…-
-Vamos, anda –y en ese momento me tomó del brazo y me jaló rumbo a la dirección, yo, la verdad, no tenía cabeza para pensar en dónde estaban esos libros, sólo me interesaba en esos momentos Sumi-chan.
-Diez minutos más tarde y después de revisar varias veces los registros logramos encontrar los libros que faltaban, ahora me encontraba de nueva cuenta caminando hacia los vestidores con la esperanza de encontrar aun a Sumi-chan.
-Ahhhh más rápido por favor no pares – decía entre jadeos la peli violeta al sentir como la pelinegra aumentaba la velocidad de sus caricias y entre gemidos arque la espalda hacia atrás al sentir como su cuerpo se paralizaba al sentir el tan deseado orgasmo para ella, mientras la pelinegra la tomaba de la cintura acercándola mas a su cuerpo y sin dejar de abrazarla le pregunto.
-¡Te gusto!
-Sumika… – menciono la peli violeta separándose un poco del cuerpo de su novia y caminando aun desnuda empezó a buscar su ropa –
-¿Qué pasa? – pregunto la pelinegra, al notar el cambio de actitud –
-¿Sumika tú me quieres?
-Si Mai, yo te quiero.
-¿Me amas?
-Yo…
-¿Me amas? – volvió a insistir la peli violeta mientras bajaba la mirada.
_ Y sin darse cuenta en la parte de afuera una castaña que había llegado momentos antes se detuvo al escuchar la conversación
-Mai, yo…
-¿Aun estas enamorada de ella verdad?
-Mai – la pelinegra tomo una pausa y suspiro – tú sabes que yo llevo años enamorada de ella, no puedo dejar de amarla de la noche a la mañana.
-Pero ella no esta enamorada de ti, siempre te ha visto como su amiga.
-Ya Mai, no tienes por que repartirme algo que eh sabido todos estos años, se que ella jamas se fijaría en mi – reconoció la karateca mientras terminaba de abrochar su uniforme – a ella le gustan… otro tipo de chicas.
-De quien estas enamorada Sumi-chan – alcanzo a susurrar Kazama mientras habría un poco la puerta sin que ambas lo notaran.
-Sumika, creo que ya es hora de que la olvides.
-¡Mai!… eso es lo que intento todos los días, en verdad.
-¡Yo quiero que solo me ames a mí! – susurro la peli violeta acercándose peligrosamente a la karateca – veras que muy pronto olvidaras que alguna vez amaste a Kazama.
_ el impacto en las últimas palabras de la peli violeta fueron tal para la castaña que no pudo evitar quedar totalmente paralizadas y apenas entre balbuceos alcanzo a decir _
-Su…Sumi-chan esta enamorada de mi –Fue lo ultimo que dijo antes de ver como Mai besaba tan apasionadamente a la karateca que no pudo evitar sentir un fuerte dolor al ver tal escena –
-Sumi-chan – volvió a susurrar mientras una sonrisa se formaba en su rostro – tu me amas, tu estas enamorada de mi Sumi-chan.
-Eso fue lo último que dijo antes de abandonar rápidamente el lugar dejando atrás a las dos chicas y sin borrar su sonrisa ahora sentía como el corazón le exploraría de tanta felicidad.
¡Sumi-chan me amas… me amas!
Continuara…
