Dios tenia siglos sin actualizar este fic´s, bueno antes que nada quiero agradecer en verdad a todas las personas que pasan por aquí a leer y dejar su comentarios, la verdad se siente muy bonito cuando los leo… aaah ya me puse sentimental, espero les guste y la verdad are todo lo posible por actualizar ya lo más pronto posible.

CAPITULO 9

Hace más de una hora que me encuentro aquí sentada y no sé qué hacer, las palabras de Tomoe y Miyako resuenan aun en mi cabeza, cierro un poco los ojos al sentir como la brisa me pega, suelto un suspiro y miro a mi alrededor dándome cuenta que me encuentro totalmente sola. Me muevo un poco acomodándome más en el árbol donde me encuentro recargada, este sitio siempre ha sido uno de mis favoritos, recuerdo todas las veces que vine aquí a comer con Sumi-chan.

¿Señorita está usted bien? – me pregunto un hombre parado frente a mí, y a juzgar por la vestimenta parecía el jardinero.

Si… estoy bien no se preocupe – dije mostrando una falsa sonrisa.

Cuídese, que este bien – fue lo último que dijo ese hombre antes de verlo marcharse, miré mi reloj y está por comenzar la clase de inglés y ahora que lo recordaba siempre había sido el dolor de cabeza de Sumi-chan.

"tomo mis libros que se encuentran tirados en el pasto, me acomodo un poco la ropa y un poco apresurada empiezo a caminar hacia el salón antes de que dé inicio la clase. Después de unos minutos de caminar por los pasillos por fin llego, me siento un poco nerviosa porque sé que ahí estarán Mai y Sumi-chan, respiro profundamente y de un jalón abro la puerta y para mi desgracia no me había dado cuenta que estaba saliendo mi Sumi-chan pegándole un poco fuerte en la cabeza"

Auch – la escuche que se quejó llevándose una mano a la cabeza.

Sumi-chan… Sumi-chan te encuentras bien – dije acercándome a ella y con mucho cuidado toque su frente.

Auch – escuche nuevamente que se quejó preocupándome por completo.

Perdón no te vi – retire unos cuantos cabellos de su frente y le pregunte - ¿te duele? – musite un poco asustada, ella volteo a verme y me sonrió logrando que me calmara.

No te preocupes, estoy bien – por un segundo nuestras miradas se cruzaron haciendo que mi corazón latiera apresuradamente y sin darme cuenta me encontraba acariciando la frente de Sumi-chan.

Sumi-chan – suspire al decir su nombre, mi mano aun acariciaba suavemente su frente cuando en ese momento sentí como me la apartaban.

Sumika te encuentras bien – era Mai que en ese momento había llegado y me había quitado la mano tomando ella mi lugar – vamos te llevare a la enfermería.

Disculpa pero yo la llevare – dije inconscientemente y me quise acercar a Sumi-chan.

CREO QUE LA QUE DEBE LLEVARLA… SOY YO – Mai se puso en medio impidiéndome que me acercara.

Pero… ella es mi amiga yo…

Ella es tú amiga, pero yo soy su novia.

Pero yo…

Kazama – Sumi-chan me interrumpió levantándose aun tocando su frente – no te preocupes, mí… NOVIA me llevara.

"Mi cuerpo se paralizo al escuchar esas palabras, abrí un poco la boca pero no pude emitir ningún sonido, solo me quede observando como Sumi-chan tomaba suavemente la mano de Mai, me miro escasos segundo y se marchó pasando al lado mío, ¿Qué fue eso? Me pregunte dándome la media vuelta viendo como las dos caminaban por el pasillo, sus ojos… su mirada, y aunque solo fueron segundos los que me miro pude sentir una calidez que me invadió"

¿Qué pasa Kazama? – se acercó Tomoe situándose a mi lado mirándome con preocupación.

Nada, no pasa nada – la mire con desgano recogí mis libros que hasta ahora me había dado cuenta que se encontraban tirados, la volví a mirar poco antes de caminar hacia mi asiento.

Espera – sentí como Tomoe había tomado mi hombro consiguiendo que me detuviera.

Que pasa.

Kazama… recuerda que tenemos un plan para que conquistes a Sumika.

¡Un plan! – bufe al decir esto – que no viste que prefiere a Mai, ella prefiere estar con ella. La verdad estoy dudando de que ella este enamorada de mí.

Y que esperabas Kazama – Tomoe casi me grito – que con una simple caricia o con que te preocuparas un poco por ella, cayera rendida a tus pies.

No, pero…

Recuerda que siempre hiciste menos a Sumika, ella siempre va a pensar que a ti te gustan las chicas guapas y delicadas.

"Mire a Tomoe y sonreí a pesar de ser loca eh impulsiva debía reconocer que tenía razón"

Tienes que ir poco a poco recuperando su confianza y sobre todo a enamorarla.

Pero… yo no me quiero meter en la felicidad de Sumi-chan, creo que ella es feliz con Mai.

¡FELIZ! Que acaso no viste como te miro antes de irse.

Pero eso no quiere decir que…

Ella aun te ama, entiéndelo Kazama… por favor, tu novia ideal siempre ha sido Sumika.

Yo no entiendo por qué nunca me di cuenta – dije un poco cabizbaja.

Porque eres una tonta – Miyako termino de confirmar algo que no quería aceptar.

Miyako – resople pero como contradecirla porque la verdad tenía razón, había sido una tonta al no fijarme en Sumi-chan.

Entonces que aras…

Yo…

¿TU QUE?

Yo – trague saliva y continúe – yo luchare por Sumi-chan, yo are hasta lo imposible por conquistarla.

Así se habla Kazama, debes de saber que no será fácil, pero… con nuestra ayuda lograras que Sumika se vuelva a enamorar de ti.

Si Kazama tonta, vera que la gigantona estará de nueva cuenta enamorada de ti.

Y que es lo que tengo que hacer – dije asustada viendo como me miraban con ojos totalmente lujuriosos.

Primeramente… te inscribirás en las clases de karate en el dojo de Sumika.

¡QUEEEE! – Grite sorprendida – pero a mí no me gusta el karate.

Que no te das cuenta Kazama, así estarás cerca de la gigantona – replico inmediatamente Miyako.

Pero yo no sé nada de karate.

Kazama – Tomoe me miro tomo una pausa y continuo - ¿tu estas segura que estas enamorada de Sumika?

S… si…

Entonces, cuando una persona está enamorada de otra trata por todos los medios de estar cerca de ella.

Pero – en mi voz se podía sentir el miedo que tenía y si Sumi-chan me rechazaba y si no me quería cerca – y si ella no quiere que entrene en su dojo.

Kazama le darás la sorpresa ya verás que ella estará feliz de que entrenes.

Good morning – en ese momento entro el profesor al salón, parando la plática por completo. Mire hacia la puerta pero no había señas se Sumi-chan, así que un poco resignada camine hasta mi banca.

"Y así la clase de inglés empezó, vuelvo a mirar la puerta con la esperanza de que entre mi Sumi-chan pero hasta el momento no pasa nada, después de un rato de estar supuestamente escuchando la clase, aun no puedo creer que mi Sumi-chan no aparezca sé que odia esta clase pero ella jamás ha sido una irresponsable, empiezo a mover mi lápiz en clara señal de desesperación, vuelvo a ver mi reloj y ya ha pasado más de media hora y ellas aun no aparecen"

¿Qué estarán haciendo? – pensé y mi mente maquiavélica inmediatamente imagino una escena nada casta entre ellas dos ahí en la enfermería, logrando que mi cuerpo ardiera de celos.

"Ya han pasado dos horas y nada que volvió Sumi-chan, tomo mis libros y sin despedirme de mis amigas salgo rápidamente de ahí"

Que le pasa a Kazama – dijo Miyako acercándose a Tomoe.

Creo que ya los celos la están invadiendo – termino de decir Tomoe cuando en ese momento se abrió la puerta dejando ver a la karateca acompañada de la peli violeta.

¿Dónde estaban tortolitas? –pregunto Miyako un poco perversa.

Eh… yo… nosotras – respondió la karateca poniéndose nerviosa.

Por qué te pones rojo, que acaso estaban haciendo cositas.

Noooo, estábamos en la enfermería – respondió Mai rápidamente.

Jajaja no se preocupen, bueno chicas la clase ya término ¿qué aran en la tarde?

Llevare a Mai a su casa, y entrenare un poco en el dojo – dijo Sumika tomando sus libros.

No entrenaras hoy con tus alumnos – intervino rápidamente Tomoe.

Mmmm si, hoy tengo entrenamiento ¿Por qué?

Por nada, por nada – termino de decir Tomoe tomando rápidamente de la mano a su novia saliendo casi corriendo de ahí.

Qué raro – musito la karateca confundida.

Ellas así son extrañas – expresó la peli violeta acercándose peligrosamente a Sumika y abrazándola provocadoramente le susurro muy pegada a su oído – tenemos en salón para nosotras dos, no se te antoja cumplir alguna de tus fantasías con migo.

M…Ma…i

¿Quieres? – pregunto la peli violeta con tanto deseo que la karateca no pudo resistirse, así que rápidamente camino hacia la puerta cerrándola con seguro.

Si quiero – susurro la karateca tomando el pequeño cuerpo de Mai entre sus brazos – me encantas – término de decir antes de capturar los labios de su compañera para fundirse en un apasionado beso olvidándose por un momento de lo que pasaba en el mundo.

"Cerca de ahí en una de las mejores tiendas departamentales de deportes se encontraba una castaña aun pensativa, ya tenía más de veinte minutos viendo en el aparador el GI blanco que utilizaban todos los karatecas y aun que por más que lo viera no podía encontrarlo en nada femenino"

Si fuera rosa tal vez – pensaba la castaña tocándose el mentón tan concentrada estaba que no vio cuando uno de los empleados del lugar salió para atenderla.

Señorita buenas tardes, veo que está interesada en comprar el GI.

Perdón, yo no…

¿No está interesada en comprarlo? – volvió a preguntarle el empleado sonriéndole afectuosamente.

Si lo quiero, es solo que… no lo tendrá en color rosa.

Señorita – sonrió el encargado al escuchar eso – sabe, el blanco significa la pureza del alma, el alumno debe de portar el blanco como signo de humildad ante tu sensei.

No sabía – respondió la castaña sorprendida.

Entonces dime, te interesa comprarlo.

Claro que si – dijo la castaña entrando al lugar. Después de un rato y de varios karate gi que se midió por fin salió muy sonriente del lugar, y a pesar de que al principio pensaba que el GI en nada era femenino cuando se lo puso comprendió un poco de cómo se sentía Sumi-chan cuando lo portaba.

"Mientras la castaña caminaba apresurada rumbo a su hogar un par de chicas yacían abrazadas pegadas junto a la puerta con cierto temor a ser descubiertas"

Su…mika – alcanzo a decir Mai con la respiración entrecortada y acariciando el cuerpo semidesnudo de la karateca le susurro – te quiero Sumika.

Y yo a ti… Mai – le segundo la karateca acariciando los cabellos violetas de su novia, cerró por un momento sus ojos y después la abrazo tiernamente, como desearía que fuera Kazama la que estuviese aquí, pensó la karateca acomodando su cabeza en el cuello de ella.

¿Qué tienes Sumika?

"La karateca escucho la pregunta volviéndola a la realidad, por unos segundos se había imaginado que Kazama era la que estaba en sus brazos y soltándose un poco le respondió"

Nada, no pasa nada Mai… solo que ya es tarde y recuerda que tengo entrenamiento.

No te preocupes Sumika, yo puedo irme sola a mi casa.

Pero…

Ya te dije – Mai tomo suavemente la cara de la karateca y deposito un beso en sus labios – yo puedo regresarme sola, no te preocupes.

Solo será esta ves – dijo la karateca acomodándose la ropa, miro rápidamente su reloj dándose cuenta que estaba a media hora de empezar su clase – ¡es tardísimo!

Vamos Sumika corre se te ara tarde – le recrimino Mai dándole sus libros y dándole nuevamente un corto beso la apuro – rápido Sumika.

Si… nos vemos – corrió la karateca lo más rápido que pudo llegando velozmente a la parada del transporte volvió a ver su reloj notando que era cada vez más tarde – no pude ser – se volvió a recriminar pero en ese momento estaba por parar el bus que la dejaría prácticamente afuera de su casa, así que con un poco de impaciencia espero a que se parara para poderlo arribar rápidamente.

"Y como si fuera la mejor karateca del mundo caminaba orgullosamente la castaña portando el GI que horas o más bien minutos antes había comprado, pero a cómo iba avanzando cada vez se ponía más nerviosa, el solo hecho de que sería la alumna de Sumi-chan la hacía ponerse más inquieta"

DOJO MURASAME – Se detuvo la castaña enfrente del dojo, trago un poco de saliva se acomodó su GI y entro mucho más nerviosa que antes.

Kazama que sorpresa – saludo Noe-san en cuanto vio entrar a la castaña pero lo que más le sorprendió fue verla portando en traje de entrenamiento.

Buenas tardes Noe-san – saludo la castaña sonrojándose un poco por la forma en la que la veía el ama de llaves de la familia Murasame.

No me digas que vienes a entrenar.

S… si – respondí y sonreí – se encuentra el señor Murasame vengo a inscribirme.

Pasa hija, él se encuentra en la sala.

Gracias – hice una pequeña reverencia y camine hacia la casa, el patio era muy grande la casa de Sumi-chan siempre me había gustado a pesar de tener tres hermanos que eran unos desastrosos siempre se respiraba un ambiente de paz.

Kazama-san – me detuve abruptamente al escuchar la voz imponente del papa de Sumi-chan.

Sr. Murasame – lo salude haciendo reverencia – buenas tardes.

Kazama-san porque traes puesto el GI, no me digas que por fin nos darás el placer de tenerte como alumna de mi Dojo.

Así es sr Murasame, yo… vengo a inscribirme.

Que felicidad, sabía que tarde o temprano te tendríamos como alumna… y tú por ser la mejor amiga de mi hija no necesitas inscribirte, veras que pronto serás una experta en el karate.

Enserio, gracias Sr. Murasame vera que pondré todo de mi parte.

Y sé que será así, no por nada tendrás al mejor Sensei entrenándote.

Ehhh perdón Sr Murasame… es que yo quiero estar en la clase de Sumi-chan.

Quieres que mi hija te entrene, no ay problema ella es una de las mejores de la ciudad así que sé que estarás en buenas manos, si quieres puedes pasar al Dojo para que te vayas familiarizando, mi hija ya no tarda en dar la clase.

Gracias – hice mi última reverencia y volví hacia el dojo, ahora que lo recordaba eran muy pocas las veces que había estado aquí viendo entrenar a Sumi-chan, al entrar siempre se percibía ese olor a madera que tanto caracterizaba a los Dojos. Miro hacia alrededor y pudo ver como a poco iban llegando los alumnos portando sus respectivos GI, miro su reloj dándose cuenta que la clase estaba a segundos de empezar solo esperaba que Sumi-chan no se lo tomara a mal.

"volvió a ver su reloj dándose cuenta que ya eran las cinco de la tarde, la clase de karate ya debía de estar empezando su padre siempre le había enseñado la disciplina en este sistema y no podía creer que esta sería la primera vez que empezaría un poco retrasada"

Bajan – se levantó rápidamente la karateca en cuanto vio que estaba a solo dos metros de llegar a su hogar y en cuanto se paró y abrió sus puertas se bajó rápidamente.

Hija – fue todo lo que dijo el Sr. Murasame cuando vio descender del bus y entrar como rayo a su hija Sumika.

Por qué no llega – se encontraba la castaña preocupada, después del accidente que había tenido con ella ya no la había vuelto a ver, volvió a ver su reloj por décima ocasión viendo que ya eran las 5:05.

Perdón por el retraso – entro la karateca acomodando el GI sin prestar atención a sus alumnos – espero que ya hallan calentado formen parejas les mostrare un poco de autodefensa.

"Poco a poco los alumnos fueron formando parejas hasta dejar a una de las alumnas sola"

Perdón… pero yo no tengo pareja – la castaña se situó enfrente de la karateca captando su atención.

KA…KA…Kazama ¿qué haces aquí? – balbuceo la karateca saltando los ojos con sorpresa.

Yo… yo vengo a entrenar.

¡QUEEE! –grito Sumika sorprendida – A TI NO TE GUSTA ESTA DISIPLINA, ES POCO FEMENINA PARA TI.

Pero – las palabras de Sumi-chan calaron profundamente en el corazón de la castaña y ahora se daba cuenta del daño que había hecho – pero yo quiero entrenar, ya hable con tu papá.

Kazama… esto no es un juego.

No estoy jugando.

Está bien – la karateca respiro profundamente antes de terminar – de ahora en adelante TÚ serás mi compañera en todos los entrenamientos.

Continuara…

Tratare de subir lo más pronto posible la actualización, creo que si porque ya tengo una idea de lo que pasara.