El dolor no dejaba de pasar, lenta y dolorosamente, llevaba días y aun así aunque puede no detuvo ese dolor al instante. Pero es que no podía, considerando todo lo que pasaría si les dijera pararan, no, no podía darse el lujo de parar aguantaría todo lo que pudiera, todo.
Solo por el
-Vamos, Leonardo tienes que ser fuerte – Pensaba mentalmente, mientras intentaba pensar otras cosas que lo distrajeran. Piensa lo que haría él.
Todas las veces que lo había salvado, las veces en que arriesgo su vida por él, las veces que lo alegro, las veces que lo motivo a lograr inventar cosas nuevas, las veces que le presto dinero, las veces que repitió una y otra vez el amor y cariño que le tenía (N/A: aclaro que de amistad).
-Vaya, este hombre sí que resiste – comento un guardia, obviamente frustrado pero con emoción al ver que ponía continuar con esa dulce tortura muy pocos como el adoraban su trabajo de hacer sufrir a gente, y claro llegaba hasta ser bueno e ingenioso en ello.
Ya habían probado varias cosas: el aplasta pulgares, el cepo chino, la cigüeña, el péndulo, etc. Todas ellas las había aguantado con orgullo pero eso también se debía a tener cierta costumbre a esas cosas (a pesar que se comentaba que era sadomasoquista, cosa que no era cierta). Su gran resistencia se debía a que no era la primera que lo torturaban, y no es que fuera un criminal frecuente, sino que su homosexualidad era muy rumoreada y esto provocaba la visita de cleros y guardias no deseados.
El dolor, hace unas horas, había dejado de ser una molestia. El único dolor que sentía ahora era en sus manos, el aplasta pulgares, era uno de los aparatos que le dejaba dolor por varios días, y por desgracia del pintor, hacía que se retrasara más por sus trabajos de lo que ya estaba.
-Levantarlo, quieren hablar con el – Menciona un guardia con una escolta atrás parece que traen una persona importante atrás.
-¡¿Qué?! – Un ruido molesto sale de los labios del guardia que torturaba a Leonardo – todavía no terminamos con el ya casi habla – y una última vez lo miro con una cara de placer, por lo visto, aun tenía un as bajo la manga.
-Pues un casi no me basta – y así el misterioso escoltado salió a hacer de presencia.
-Ce…..sar…..Borg….ia – Nombro entrecortada Leonardo, estaba deshidratado el agua hace días que se le había negado.
-El mismo y en presencia – Dijo orgulloso de que lo conociera – Veras, realmente, eres un hombre interesante pues no todos los días la familia más poderosa de todas te ofrece un empleo como inventor de su armamento y tal propuesta es rechazada ¿Acaso debería pensar que estas con el Asesino?
-Yo….no se… de que…..me….ha…..blas – Cesar no le había creído y se notaba en su mirada de enojo, y sin poder ignorar el hecho de que le hayan mentido en su cara tan vilmente su mal temperamento salió a relucir.
Lo había agarrado del cuello azotándolo contra la pared, por eso, la sangre de Leonardo salió por su boca manchando las ropas del Borgia y sus manos, que con enojo apretó más el agarre, dejando casi sin aire que respirar al pobre pintor.
-Mira pequeña sabandija – Su paciencia ya se había acabado (tampoco que hubiera durado tanto) – De aquí solo sales de una forma muerto – en ese momento saco una daga cuya punta estaba peligrosamente en el vientre de Leonardo – o vives trabajando para mí, y bien ¿Cuál es tu respuesta?
-Ya….. – respiro, se le hacia difícil hablar con tan poco aire – te….. di…je….. que….. no – Sus palabras se callaron de repente no porque Leonardo lo quisiera.
La daga, pero cómo es posible ni siquiera le había tiempo de decir su respuesta, le había encajado la daga en el vientre ¡Lo más seguro es que ni siquiera sabe si va a sobrevivir! Y Leonardo lo sabía por sus conocimientos de medicina, ese golpe lo mataría si no era atendido inmediatamente.
Lo soltó un momento, tan solo un momento y los dos sabían para que eran esos segundos, segundos que lo harían vivir pero de los que siempre se arrepentirá….
-¡Esta bien acepto! – Grito antes de sacar su último y desmayarse en las manos de Cesar Borgia, que con una sonrisa celebraba su victoria.
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Bueno, ya llevaba tiempo sin publicar (demasiado diría yo y me imagino que ustedes) y por lo que ven inicie con algo corto y simple pero por lo menos mis ganas de escribir regresaron asi que algo bueno si hay :3 por si no se ubicaron bien en este capitulo es cuando los Borgia obligan a Leonardo a construir armas en AC Broterhood.
No prometo publicar más seguido, a pesar, de que se acercan las vacaciones de semana pero solo tengo una semana de descanso y que además me ofrecieron todo pagado participar en un concurso en Estados Unidos que será en la semana que tengo mi única semana de vacaciones -.- pero todo es posible pues me he dado que entre mas ansiedad tengo mas creatividad y mas ganas me dan de escribir (?)
MATTA NE X3
