Gracias a todos a tooooodos los que se toman un poco de su tiempo para leer mi fic's, muchas gracias por sus comentarios y por el apoyo de unas personas que me impulsan a no tardar tanto en actualizar. Sin más que decir aquí les dejo la continuación.

Capítulo 10

Tú serás… mi compañera – pronuncie un poco asustada, solo unas veces había visto entrenar a Sumi-chan, pero eso me bastaba para saber lo fuerte que podía ser.

Te enseñare que esto no es un juego – me dijo Sumi mientras se colocaba frente a mí – tu primera clase será de defensa personal.

SI – grite con tanta seguridad pero por dentro me estaba muriendo del miedo de tan solo pensar que iba a entrenar.

Ponte en posición.

¿Ehhh posición de qué? – dije nerviosa al no saber de qué se trataba.

De combate – gruño Sumi-chan mientras se ponía una mano en la cabeza, al parecer de desesperación.

Perdón.

Ven – me dijo y me acerque sin saber lo que iba a hacer, y enseguida me sorprendió cuando coloca sus manos en mi cintura y la inclinaba un poco.

Su...Sumi-chan – balbucee más nerviosa, sus manos en ese momento tocaban mi cintura haciéndome sonrojar por completo.

Mueve así el cuerpo, brazos enfrente, piernas un poco abiertas e inclina poco a poco tu cuerpo hacia adelante, a esto se le llama posición de combate.

Así – dije sonrojada viendo como tenia frente a mí el rostro de Sumi-chan y por unos segundos me le quede viendo a los ojos maravillándome de lo hermoso que eran.

¿Qué te pasa?

N…nada…

¿Porque estas roja? – me pregunto Sumi tan despreocupada que por mi mente paso lo despistada que podía ser a veces mi amiga y que no se diera cuenta que en estos momentos me estuve conteniendo por abrazarla.

Etto… yo…. Te… tengo calor, siii mucho calor – y me empecé a echar un poco de aire con mis manos.

DESPUES DE QUE CALENTARON UN POCO QUIERO QUE EN PAREJAS AGAN UN POCO DE DEFENSA PERSONAL – indico Sumi-chan a todo el grupo y volviendo nuevamente la vista hacia mí me dijo – ahora te mostrare un poco de lo básico, quiero que pongas atención.

Como usted diga sensei – dije haciendo una pequeña reverencia sacándole una sonrisa a Sumi-chan cosa que me fascino.

Ponte en posición – me volvió a decir a lo que inmediatamente tome la postura que minutos antes me había indicado.

Perfecto, ahora aremos todo como en cámara lenta – me dijo posicionándose frente a mí – tírame un golpe y quiero que veas el movimiento que ago.

Pero… y si te lastimo.

Por favor Kazama, créeme que nunca me lastimaras - sonrió Sumika arrogante ante el comentario.

¿Estas segura? – Reto Kazama de forma directa – que pasa si te llego a lastimar.

Ya te dije, eso será imposible.

Mmmm….

¿Quieres apostar?

No lo sé, tú dime…

Está bien – afirmo con la cabeza Sumika y colocando una de sus manos en el mentón continuo – si tú pierdes dejaras de entrenar.

Pero…

Es un hecho Kazama, sé que no te gusta esto y no sé por qué estás aquí queriendo entrenar y vestida así, que a decir verdad esta ropa es anti-femenina para ti.

Sumi-chan… yo en verdad quiero entrenar.

Si logras pegarme al menos una vez, puedes pedirme lo que quieras.

¿Segura?

Si…

Si yo gano me entrenaras – pedí suplicante, ella sabía perfectamente que esto del karate a mí no me gustaba, pero si con esto pasaba al menos unos minutos cerca de ella, lo aria.

Si tu ganas… te entrenare todo lo que tú quieras.

Entonces es una apuesta – mire de frente a mi amiga y sonreí.

Si… es una apuesta, te entrenare como debe de ser… tienes una semana para acertar en al menos un golpe.

Hi – dije enérgicamente mientras adoptaba la posición de combate, lo único que Sumi-chan estaba olvidando era como años atrás me había dado unas lecciones de defensa cuando ambas cursábamos el segundo año de secundaria, cosa que había agradecido profundamente porque gracias a eso me había defendido de algunos de los muchachos que en esa época me molestaban.

Perfecto, dame unos golpes lentamente y quiero que observes los movimientos que ago.

Ok – me puse en posición con los brazos un poco alzados y lentamente tire un golpe cerca de su rostro a lo que ella rápidamente lo esquivo.

¿Viste como moví mi brazo? – me pregunto.

Si – susurre maravillada al ver con la rapidez que lo hizo.

Ahora te toca a ti detener uno de mis golpes.

Pero…

Anda, ponte en posición – me dijo mientras se acomodaba y ahora estaba asustada al pensar que podría no parar el golpe.

Listo – mis brazos estaban en posición, yo solo veía a los ojos a Sumi-chan esperando que me lanzara el golpe.

Kyaaa – escuche gritar y mis ojos se fijaron rápidamente en sus manos que para mí desgracia en ningún momento se movieron y en vez de recibir un golpe en mi rostro al lado de mis costados se encontraba su pierna, me había tirado una patada y ni cuenta me había dado dejándome paralizada -¿viste? – me pregunto.

Si…

Tienes que estar alerta porque nunca sabes de donde provenga el golpe, tienes que tener sus sentidos al máximo – me decía mientras yo solo la veía, por primera vez comprendí lo difícil que era esto y todo el esfuerzo que llevaba.

Si sensei – le dije haciendo una pequeña reverencia, vi como sus ojos se abrieron ante la sorpresa de haberla llamado así pero inmediatamente se dio la vuelta y continuo con el grupo.

Bueno chicos es todo por el día de hoy, quiero que sigan practicando en su casa porque en una semana tendremos un combate en parejas.

Hi – dijeron al unísono y luego poco a poco se fue desalojando el dojo hasta quedar en ese momento solo ella y yo.

No comprendo – escuche decir a Sumi-chan mientras caminaba a tomar una pequeña toalla para limpiarse la cara.

Que es lo que no comprendes.

¿Por qué quieres entrenar?

¿Por qué? Porque quiero enseñarme a defenderme.

¿Alguien te ha molestado? – Me pregunto Sumi-chan acercándose a mí - ¿dime?

Ehhh… si… - mentí descaradamente al verme presionada, sabía que si Sumi-chan se enterara del por qué empezaba a entrenar estaba segura que me odiaría.

¿Quién? ¿Dime?

Ehhh… un tipo – mencione nerviosa ante la mentira, en ese momento sonó el celular de Sumi-chan y la vi contestar.

Bueno… Mai, ya estás en casa – escuche como le hablaba a ella y me llene de tristeza, si no hubiese sido tan ciega en este momento yo estaría con ella – si mañana nos vemos, si… ya termino mi clase, ok prefecto… yo también te quiero, besos, bye.

"No dije nada, solo en ese momento me gire encaminándome hacia la puerta"

¡Espera! – me detuvo Sumi con su voz a escaso un metro de la salida.

¿Qué?

Lo conoces… dime para ir a golpearlo – Sumi-chan me tomaba del brazo mientras me preguntaba, en ese momento sentí que le importaba pero también sabía que ella estaba con alguien más.

No te preocupes, por eso quiero aprender a defenderme – me di la media vuelta separándome de ella.

Pero…

Además… tú ya tienes a quien defender.

Si… a Mai, mi novia – me dijo y sentí como se estrujaba mi corazón.

Si, a tu novia… ¿Sumi-chan?

Que pasa Kazama.

¿Porque nunca me dijiste que te gustaban las mujeres?, ¿Por qué? si sabias que a mí me gustaban… ¿Por qué nunca me dijiste que tú también tenías los mismos gustos que los míos?

Kazama yo…

¿Por qué? – volví a preguntar mientras le tomaba su mano y sentí como se tensó un poco - ¿Por qué nunca confiaste en mí?

Por qué… porque tú siempre estabas preocupada por encontrar a una chica linda con la que pudieras salir, y después te decepcionabas y te ponías a llorar, yo no quería darte más problemas.

Pero – me sentí tan mal con todo lo que me decía, todos estos años me había preocupado por buscar a mi persona ideal y siempre había hecho a un lado a mi mejor amiga olvidándome completamente de sus sentimientos – perdón – dije bajando la mirada – perdón – volví a decir pero ahora mis palabras se mezclaban con mis lágrimas.

Kazama… que tienes porque lloras, porque me pides perdón.

Sumi-chan – fue lo último que dije antes de tirarme a abrazarla – perdóname sumí, perdóname.

P…por… que.

Porque todo este tiempo siempre me preocupaba solo por mí, perdón… tu siempre has sido mi amiga la única que me hablo cuándo entre a secundaria la que siempre me defendía de todos, la que me ayudo a tener más amigas y a, ser más segura de mi la que me acepto sin decirme nada aun sabiendo mis gustos, perdóname Sumi-chan todos estos años eh sido una egoísta… perdóname.

Ka…Kazama… no tienes que pedirme perdón, yo te defendía y estaba contigo por gusto – me dijo mientras levantaba mi cara y con una de sus toallas me empezó a secar mi rostro – además para eso están las amigas, tú y yo siempre seremos amigas, siempre…

Siempre – susurre mientras mis lágrimas descendían sin parar, ahora en mi mente se repetían las palabras de Tomoe, donde me confesaba que Sumi-chan siempre había estado enamorada de mí y yo todos estos años recalcándole que siempre seriamos amigas, ahora podía sentir un poco del dolor que ella sentía.

Que pasa Kazama… ya no llores.

No – dije secándome la cara – lloro de alegría – mentí mientras sentía como me empezaba a faltar el aire – mis lágrimas son de alegría, tu y yo siempre seremos amigas, siempre estaremos juntas.

Así es Kazama, yo soy y siempre seré tu amiga, como todos estos años – Sumika sentía que en ese momento su corazón se había detenido escasos segundos, siempre había albergado una esperanza en la que Kazama un día se fijase en ella, pero ahora se daba cuenta de que eso jamás sucedería.

Perdón, me tengo que ir – dije dándome la vuelta – mañana vengo a entrenar.

Te estaré esperando – fue todo lo que me respondió, me detuve un segundo y la mire a los ojos y por un instante me perdí en ellos.

Te amo – dije sin pensar mientras seguía perdida en su mirar.

Q…que… di…dijis…te.

Eh – escuche que me hablo sacándome rápidamente de mi transe y al darme cuenta de lo que había dicho rápidamente corregí – te amo yo te amo amiga… si amiga – volví a recalcar.

Aaah amiga…

Creo que ya es tarde, perdón debo irme – camine hacia atrás pero en ese momento nuevamente me detuvo mi amiga.

Kazama… quieres que te acompañe – escuche y mi corazón salto de alegría y una tonta sonrisa se dibujó en mi rostro, pero ya no podía ser egoísta la dejaría para que fuera feliz.

No gracias – le dije mostrando una sonrisa – necesito pensar y estar un momento sola.

¿Segura?

Si – respondí y me di la vuelta volviendo hacia la puerta, baje poco a poco los escalones y me encontré nuevamente a Noe-san.

Hija ya te vas – me hablo Noe-san en un tono tan maternal que a mi mente vinieron unos cuantos recuerdos que tenia de mi madre, que aun que eran escasos siempre los recordaba con mucho amor.

Si Noe-san, es tarde tengo que ir a preparar la cena para mi hermano.

Te ves triste, no te gusto la clase.

Me encanto – dije sin titubear – me encanta pasar tiempo con Sumi-chan.

Entonces por qué esa carita – me volvió a preguntar acercándose un poco más a mí y con una de sus manos toco mi cara, cerré mis ojos conteniendo mis lágrimas y en estos momentos era cuando más echaba de menos a mi madre.

Por nada… me siento cansada es todo.

Cuando dos perdonas están destinadas a estar juntas, aun que salgan en el camino mil barreras que puedan bloquear su relación, veras que tarde o temprano esas personas estarán juntas para amarse toda la vida.

Q…Queee – balbucee enseguida después de escuchar eso.

Nada, anda ve a tu casa que tú tienes que preparar la cena.

Si – propuse inmediatamente saliendo de ahí, no podía creer lo que había dicho Noe-san, acaso se había dado cuenta de mis sentimientos. No, no, no… no podía ser posible, no puede ser me repetía nuevamente en mi cabeza. Tan pensativa iba que no me percaté de que alguien me había estado hablando hasta que escuche como me grito.

DISCULPAAAAA – escuche gritar a mis espaldas deteniéndome rápidamente y con un poco de miedo voltee a ver quién era la dueña de esa voz tan chillona.

DISCULPAAAA PERO TE ESTOY HABLANDO Y NI CASO ME HACES –me quede impresionada al ver a la chica que tenía enfrente de mí, si bien veía un poco hacia abajo notando que era unos escasos centímetros más chica que yo, su piel era demasiado blanca que resaltaba enormemente con el uniforme rojo que traía puesto que al parecer era de alguna universidad privada, subí mi vista y me topé con sus ojos y por unos instantes me le quede viendo fijamente intentando adivinar su color, no estando segura si eran azules o azul turquesa pero hasta ahora nunca había visto otros ojos con ese mismo tono, pero lo que si me pasmo fue su larga cabellera rubia.

¿QUE TANTO ME VES? – me pregunto mientras se ponía una mano en la cintura, yo rápidamente baje mi vista notando atrás de ella unas cuantas maletas,

Nada, nada – respondí y ahora yo pregunte- ¿Por qué me gritaste?

Vengo casi dos calles gritándote y no me ases caso, tú no sabes lo que es caminar cargando estas maletas.

Ok, y para que me hablaste si yo no te conozco.

Es que estoy buscando una dirección y no la encuentro y ya es tarde y tú fuiste a la única persona que eh visto caminar por aquí.

Haber – le dije mientras estiraba mi mano tomando el papel, lo leí dándome cuenta que estaba muy cerca la dirección que buscaba – no te preocupes, la dirección que buscas está a 3 calles de aquí.

Enserio – me dijo aliviada.

Si, mira – le señale la calle por la que tenía que caminar – solo camina 3 calles hacia arriba y ahí está la dirección.

Gracias, gracias y perdón por gritarte.

No te preocupes perdón yo venía distraída – en ese momento me entristecí recordando a Sumi-chan.

Disculpa, te puedo pedir un favor.

Si claro dime.

Me podrías ayudar, es que no puedo con todas las maletas y el autobús solo me dejo aquí.

Claro – sonreí tomando una de las maletas.

Espera – me dijo tomando la maleta que segundos antes había levantado.

¿Qué pasa?

¿Cómo te llamas? – me pregunto de inmediato.

Aaah perdón – baje mi maleta y estire mi mano – Kazama… Ushio Kazama.

Mucho gusto Kazama-san – me dijo tomando mi mano saludándome.

¿Y tú? – pregunte curiosa.

Yo me llamo Kawamura… Reo Kawamura.

Continuara….

Gracias por sus comentarios y espero traer pronto la continuación.