Mil Demonios

Hermione se siente mal por tercera vez consecutiva en el día, es sábado y desde que despertó no ha podido mantener su mente ocupada en algo que no le causara dolor. Hasta el agua le recordaba a él. Esta sudando mucho, y por el clima frío todos sus amigos comienzan a preocuparse por que caiga enferma; se ha estado malpasando a la hora de comer pues hay días en que ha comido demasiado en la cena y otros en que simplemente ni desayuna ni almuerza. La Gryffindor se dice a sí misma que esta horrenda, tiene ojeras y su piel tostada ha pasado a ser un amarillo pálido que le sienta del asco. Han pasado exactamente trece días desde que Severus no le habla, no le mira, la ignora y pareciera ser la detesta. Todo, absolutamente todo por culpa del egoísta de Ronald Billius Weasley que creyéndose el rey la ha besado con torpeza y excesiva humedad en los labios, después de un exitoso partido de Gryffindor contra Slytherin.

Por supuesto él estaba presente y no han necesitado hablar para que Hermione supiera con tristeza que él se alejó por completo…

Continua avanzando por los pasillos, perdida en un mar de pensamientos masoquistas que si bien dice le ayudan no son más que estacas en sus pies. Esta pálida, el frío no la ataca al contrario un asfixiante calor la hace quitarse con torpeza un suéter color rosa y cargarlo en el ante brazo, esta mareada y creé que en cualquier momento se desplomara con violencia en el piso. Piensa en Snape y lo cruel que ha sido con ella, le ha ignorado por esos largos y tortuosos trece días. Le ha insultado, y por sobre todas sus dolencias ha sido indiferente ante la separación. Siendo sincera, Hermione creé que el mundo se le viene encima ha bajado de calificaciones y de peso, le falta un trozo de alma y sabe que está preocupando demasiado a sus amigos.

Suspira ruidosamente, se limpia el sudor que envuelve los poros de su nariz y continúa su camino a la biblioteca. Madame Prince es la única que no la acosa con preguntas o intenta darle consejos, le ofrece libros y la distrae un rato contándole un enternecedor libro que promete buscara para ella. Sonrió cabizbaja sintiendo como de la boca del estómago hasta la cabeza una corriente le provoca asco y la obliga a sostenerse con una pared, tan fría que el calor que hace un momento sentía se contrasta en un escalofrío que amenaza con arrojarla al piso. Debe avanzar un poco más por que en aquellos vacíos pasillos nadie la verá y puede ser peligroso. Hermione se siente chocar esta vez no contra una pared, el golpe ha sido suave pero curiosamente le han dolido los antebrazos poco después nota con miedo y vergüenza como alguien le sostiene, ella entorpecida para hacer equilibrio se apoya en la punta de sus zapatos casi igualando la altura ha chocado su frente contra el amplio y fornido pecho de su rescatista…

―Usted necesita ir a la enfermería…―Su voz ha sonado demasiado suave, lo siente en su interior y temé la chica se asuste de su presencia. Afloja un poco el agarré y Severus espera una reacción de su parte.

―Sólo me he tropezado, Señor― La escucha responder en un hilo de voz inseguro y temeroso, sigue apoyada en su pecho y puede sentir su agitada respiración. Sus piernas visiblemente tiemblan y suda exageradamente, retrocede un paso y Snape la mira de pies a cabeza.

Ha decidido, tras recordar y recordar con doló que ella es lo único bueno que hay entre sus mil demonios. Lo ha soportado ante todo desplante y ha jurado permanecer con él así de pronto sabe que esos cuatro meses juntos merecen ser rescatados, además de que por precaución quiere hacerle saber que ella es solo suya. Severus siente amor y temor al mismo tiempo, ha sido a lo largo de su vida muchas cosas pero han destacado a sus ojos la cobardía y la manipulación. Y por ella estaba dispuesto a acabar con aquello…

―No te he visto comer, y por tu rostro creo que no has dormido como se debe. ¿Prefieres ir a la enfermería o a mi despacho?― Ofrece temiendo haber errado en preguntar lo último, sabe que por comodidad Hermione escogerá la enfermería.

―Estoy bien, iré a la Biblioteca y volveré a mi Torre― Frustrada retrocede un paso más y sin atreverse a levantar la mirada está dispuesta a evadirle.

Hermione siente una fuerte mano acomodarse en uno de sus costados, inclinándola con suavidad siente las callosidades de la otra mano instalarse en su muslo. La eleva del piso y entonces la recarga en su pecho, como a una hoja le hace parecer que no pesa en lo absoluto. Puede percibir con más claridad los aromas masculinos y herbolarios que Severus Snape emana por sus túnicas y capa, con el frú-frú de su ropa acompañándolos no replica ni se queja esta cómoda y piensa que el dolor se ha ido por completo. Para el corazón acelerado de Snape, la castaña se acomoda en su pecho escondiendo el rostro en su cuello y facilitando la cuartada de que se ha desmayado. No hay quien los vea y tiene la libertad de acomodarla de modo que mano vaga un poco más en los muslos y su otra mano le acaricia el costado tratando de reconfortarla.

―He querido hablar contigo desde hace días―Suelta de repente Hermione robándole el aire al moreno con el beso que ha depositado en su mandíbula. Se siente como una princesa, sus dolencias han desaprecio y vuelve a sentirse bella.

―Creo que lo indicado era que yo hablara contigo. A veces suelo ser un poco impulsivo en aspectos que ciertamente no lo merecen, yo me disculpo creo que te he causado mucho inconvenientes.― La voz de Severus calmada y sincera le roba un peso de encima, le vuelve el apetito y desea dormir en los brazos de él.

―¿Iremos a la enfermería o aún está en pie la segunda opción?― Severus le sonríe con disimulo elevándola un poco más hasta alcanzar su mejilla, choca con suavidad su pronunciada nariz y deposita sobre la tersa mejilla un beso.

Hermione da un suspiro acurrucándose en su pecho y sabe que Severus jamás será el mejor en decir lo que siente pero para ella ese suave cariño le ha sido la mejor disculpa del mundo, le abre los ojos y se siente protegida. Sueña con que aquella realidad absurda duré lo suficiente para aprender a disfrutarla y conocer un poco más de su caballero de negro, que con mil demonios a sus alrededores pro ella está queriendo eliminarlos a todos…

Ha sido a su parecer verdaderamente difícil el atreverse a disculparse con ella, aun así Weasley tendría un injustificado castigo. Severus siente como el peso en sus brazos disminuye y al mirar a Hermione se enternece un pedazo de su alma. Se ha quedado dormida con una sonrisa en sus labios, tranquilizándolo pues sabe ahora están bien.


Mñeh no me ha gustado mucho, creo que les falle. Habrá alguien a quien le guste, prometo mi próximo capítulo será mejor y de su agrado. Aun así me gustaría saber de su opinión, me encantan sus comentarios. Gracias por leer :)