Capitulo cuarto: Los últimos invitados

Mientras dos muchacho volvían a casa ya era tarde y no podían aplazar más lo inevitable. Pero en el camino...

-Hola muchachos que tal están?

Los niños se pararon frente a un hombre que llevaba traje occidental y gorro. A primera vista parecía ser alguien respetable. Pero los niños aprendieron bien a leer el ki de las personas. Según sus padres eso les ayudaría a ver el alma de las personas. Y ese alma era oscura. Realmente oscura.

-Disculpe pero tenemos que irnos-. Dijo el mayor. Agarro la ano del joven y lo tiro hacia la casa.

-Que tengáis dulces sueños-. Les dijo el hombre que tomo la dirección contraria.

Ninguno de los dos entendió nada de lo que paso en ese minuto. Era extraño. Pero llegaron a la conclusión de que este tipo estaba más paya que paca. Sin perder más tiempo se apresuraron para llegar a casa.

Keikun estaba asustado. Por alguna razón ese hombre se le hacia familiar; y no por que lo hubiera visto alguna vez. Era algo difícil de explicar. La verdad es que nunca estuvo tan asustado.

-Estas bien Kei?-. pregunto alarmado. Estaba claro que aquello le había alterado.

-Si- por supuesto.

-Seguro.

-Si. Pero no se lo digamos a nuestros padres. Sino la bronca será doble. Uno por lo de las espadas y dos por haber salido sin ningún adulto.

-Se te a olvidado uno tercero. La hora de regreso.

Tras estos los dos echaron a correr como locos. Puf menuda la que les esperaba.

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Tras cinco minutos de carrera, llegaron a casa. Y encontraron a sus padres esperándoles en el porche. No fue difícil saber ha donde se dirigían. Lo difícil era saber si los llevarían con ellos.

Los padres dieron un paso al frente cuando sus esposas los agarraron por los brazos. Ambos comprendieron que lo mejor seria dejarlo pasa; por esta vez.

-No lo volváis ha hacer-. Proclamo el pelirrojo.

Ambos críos asintieron con la cabeza. Ha decir verdad esa postura que habían adoptado sus padres los asustaban más que las broncas recibidas.

-Bueno y ahora que ya estamos todos. Vayamos a por los últimos invitados que ya estarán a punto de llegar-. Dijo Misao intentando que el ambiente se animara un poco.

-Si.- dijo Sakura-. A por tio poilo.

-Kai estas listo?-. pregunto Aoshi.

Todos partieron a la estación del tren para recibir a sus viejos amigos. Todos con el mismo pensamiento; lo grande que se habría hecho aquel bebe que vieron una vez.

-Kai te ocurre algo?.- pregunto e ojiazul a su hijo.

-No padre, no es nada importante.

-Kai ven-. Aoshi se distanció un poco de los demás.

-Si quieres contarme algo sabes que puedes hacerlo con total tranquilidad. Yo no me como a nadie.

-Eso ya lo se. Pero no se que decirte. La verdad es que...

-Dime.

-Bueno ya sabes Kei y yo somos hermanos. Es más somos gemelos. Y de algún modo a veces soy capaz de sentir lo que el siente...

-Y ahora que sientes?

-Esta raro distante y talvez incluso asustado. Creo que tiene la sensación de que algo malo ocurrirá-. Aoshi observo a su hijo. A decir verdad aquello le desconcertó. Kai parecía preocupado y por lo general no solía ser así. Normalmente era la clase de chicos que necesitaba pruebas, no presentimientos.

-Keikun. Ven aquí.- lo llamo.

-Si papa?

-Te encuentras bien?

-Yo... pues... si.- pero su mirada decía lo contrario. Se paro en seco mientras sus dos hijos lo observaban.

-Escuchadme los dos-. Agachándose asta su altura-. Pase lo que pase, sabéis que no dejaría que os hicieran daño ¿verdad?-. los niños se sorprendieron pese a que sabían los mucho que los adoraba. Pocas veces se mostraba así, con esa mirada tan tremendamente cálida.

-Si-. Contestaron ambos al unísono. Se acercaron a el y lo abrazaron-. Te quiero mucho papi-. Dijeron como si de dos criaturas indefensas se trataran. El no pudo hacer más que abrazarlos con todas su fuerzas. Al fin y al cabo no volvería a ver esa actitud en muuucho tiempo.

Cuando llegaron a la estación del tren esta se encontraba desierta. Al parecer el tren de Aizu era el ultimo en llegar. Los ocho se sentaron en los bancos de la estación. La espera no se hizo muy larga por que en menos de 10 minutos el tren llego.

Al primero que vieron fue a Megumi que hacia equilibrios para bajar del tren. Las escaleras eran todo un dilema para una mujer embarazada, que además llevaba a su hijo de la mano. Kenshin como todo un caballero cogió a Sayoki (no se si exista un nombre así jejeje me lo invente) en brazos. Megumi se lo agradeció con una sonrisa. No tardaron en llegar los abrazos y los cumplidos por parte de las mujeres.

-Megumi- san y Sanosuke?-. pregunto el pelirrojo.

-Estoy aquí-. Dijo una voz a su espalda el giro sobre sus talones y se lo encontró.

Sano portaba barios bolsos, que según su querida esposa eran absolutamente necesarios. El por su parte intento que no fueran tantos. Pues al fin seria el, el que las cargaría.

Al ver el estado del hombre Aoshi decidió intervenir y cogió algunos de los bolsos.

-Pues no me vendría mal una manita más-. Dijo mirando a Ken.

Este sin pensárselo dos veces dejo al niño con su madre y lo ayudo. Todos pensaron lo mismo "Que traerá esta mujer? La casa a cuestas".

Cuando por fin consiguieron llegar a casa los hombre se saludaron como es debido. Y pudieron colocar las cosas en su sitio. Por otra parte los niños jugaban con el recién llegado, era el más pequeño después de Tomoe. Pero en este caso podían jugar con el. Siempre y cuando lo cuidaran.

Sakura estaba contenta. Ella no se acordaba del muchacho; pues solo tenia un añito cuando lo conoció. Según le dijo su madre. Pero era el único que tenia una edad similar a la suya. Los otros eran demasiado mayores. Con el jugaría a gusto.

Los padres decidieron que seria más adecuados que los pequeños cenaran antes. Para así poder estar más a sus anchas. Lo cual, no resulto como ellos querían. Consiguieron que Tomoe, Sakura y Sayoki cenaran y se durmieran. Pero los mayores prefirieron cenar con sus queridos padres. Al fin y al cabo sabían que esa noche las conversaciones llegarían a ser muy interesantes.

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Todos se sentaron: en un lado kenshin y Kaoru, a su derecha Aoshi y Misao, en frente de ellos Megumi y Sanosuke, y entre ellos los tres muchachos.

-Bueno, bueno.- dijo Sano-. Veo que sigues siendo igual que tu padre Kenji –chan.

-Si, pero no se si eso es bueno o malo-. Dijo pensativo.

-Kenji-. Dijo su padre.

-Y vosotros Kai y Kei?-.los miro detenidamente-. Podéis decirme quien es quien? Es que son idénticos.

-Yo soy kei, y déjame decirte que yo soy más divertido y mucho más guapo que mi hermano.

-Lo que eres es un narcisista-. Le contesto Kenji.

-Oíd no quiero ser un aguafiestas-. Hablo Kai-. Pero os parece necesario repetir una conversación que ya hemos tenido esta mañana?-. Kei miro a Sano.

-Lo ves tío Sano. Es un aguafiestas.

El luchador sonrió no se necesitaba ser un genio para averiguar que los muchachos habían heredado ciertos rasgos que los diferenciaban. Por una lado Kei que era clavado a su madre, y Kai que era una copia de Aoshi.

Según le contó una vez Megumi. En algunos casos los gemelos mostraban comportamientos distintos, pero que en el fondo era una mascara que creaban para poder diferenciarse entre si. Todavía era una incógnita para la ciencia; eran los gemelos idénticos o no. Es decir que no se parecieran tanto. La verdad es que tenia ganas de hablar con los chicos a solas y hacerles preguntas para ver si sus respuestas eran iguales. Era una espinita que se quería sacar. Habría algún par de gemelos que fueran idénticos?

La cena marcho muy tranquila todos rieron y recordaron batallitas. Mientras las mujeres se retiraban a la cocina y los niños a la cama.

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En la cocina...

-Misao estas completamente segura?-. pregunto aturdida Megumi.

-Bueno no puedo poner la mano en el fuego. Pero es la misma sensación.

-Y se lo has dicho a Aoshi?-. dijo mas seria Kaoru.

-Yo no se que decirle, tengo miedo de que...-. no puedo seguir pues Sano entro en la cocina.

-Chicas donde esta el postre?

-Ahora vamos -. Dijo Kaoru sonriendo.

El postre era un hermoso pastel de chocolate y hojaldre (hummmm). Según Misao era el postre favorito de los occidentales. Tomaron el pastel y también un poco de saque y té. En realidad todo estaba realmente bueno.

Cuando todos terminaron Misao se levanto dispuesta a recógelo todo. Pero al hacerlo su visión se nublo y termino en brazos de su marido que la sostuvo antes de que cayera.

-Koishi que te ocurre?-. pregunto alarmado cuando su visión también se empezó a nublar-. Esto es...

-Somnífero...-. dijo Megumi antes de quedar dormida.

Pese a los intentos que hicieron por no quedarse dormidos el sueño los venció. Mgumi cayo sobre su esposo. Kenshin intento ir donde los niños para alertarlos, pero apenas llego a la puerta antes de quedar dormido. Kaoru se apoyo en la mesa. Y Aoshi solo pudo caer de lado para no hacerle daño a su mujer; que yacía en sus brazos.

-Dulces sueños. O tal vez debería decir dulces pesadillas-. Eran las palabras que resonaron en los labios de...

Continuara...o no!


bueno quiero agradecer a los que me dejaron sus reviews. la verdad es algo que siempre se agradece.

bueno como veis aqui comienza todo. pero mi preguna es algo que seguramente tambien habeis pensado: Que pasara ahora?

la respuesta en los proximos capitulos.

besos a todos.

pdt: voy a converirme en la mala de la peli pero antes de poner un nuevo capitulo me gustaria conseguir por lo menos 5 nuevos reviews. asta entonces mantrende los capis bajo arresto domiciliario. jeje