blablabla------ hablan en voz alta
blablabla------ pensamientos
Venganza por Misao de Shinamori
Capitulo 23: Simplemente amor
La mañana era calida y una brisa suave mecia los arboles. Un dia para recordar lo bueno y dejar de lado los malos. Pero no era sencillo, no era nada sencillo. Pese a intentarlo una y otra vez, no era capaz de superarlo. No era capaz de superarlo por completo. Pero ¿abría alguien que pudiera¿alguien podría superar aquella vivencia?
Como...como...como...
Se repetía a ella una y otra vez. Todo había acabado bien. Ella estaba a salvo y más importante aun, sus bebes estaban a salvo. Pero ¿y si los hubiera perdido¿y si los hubiera perdido para siempre?
Una lagrima escapo de sus verdes ojos, una lagrima se deslizo por su mejilla, una lagrima que no cayo al suelo.
-¿Ocurre algo amor?
Esa voz... tan cálida... tan profunda... si... era el.
La mujer sonrió dulcemente, intentando ocultar su temor, su miedo.
-No... nada... es que tengo algo en el ojo-. Se seco las lagrimas rebeldes.
El hombre la observo en silencio. Era tan hermosa, tan perfecta... y como no tan ella.
-Misao-. Suspiro mientras se sentaba a su lado-. Te conozco. Dime que te ocurre.
-Nada de verdad, yo...
-Por favor no me mientas-. Acaricio su mejilla-. Dímelo.
Misao suspiro, como pudo pensar que aquella respuesta le valdría. Aoshi era un hombre inteligente y agudo.
-Estaba pensando, en lo que ocurrió... en lo que pudo haber ocurrido...
Su mirada se clavo en el gran árbol del jardín, imponente y hermoso a la vez.
-... y si te soy sincera tengo miedo-. Bajo la cabeza-. Pienso en...
Un dedo se poso en sus labios. Ella aparto la cara.
-Aoshi y si vuelve a pasar... no quiero... no quiero eso para mis hijos... ellos no merecen eso...
-Misao...-. Intento habla el moreno.
-NO...-. se altero-. Keikun, Kaika y Sakura... ellos estuvieron en peligro... casi los matan. Aoshi no quiero que vuelva a suceder...
-Y QUE QUIERES QUE HAGA-. Se altero el joven.
Ella lo miro desconcertada, nunca le había hablado así.
Aoshi se levanto. Y se movió intranquilo frente a la joven.
-Crees yo no me siento así... que no tengo el mismo temor que tu... también son mis hijos y tu mi esposa... Por Kami!
Detuvo sus movimientos, quedándose parado, de espalda a su esposa.
-Se... se que la culpa es mía... mi pasado... yo... nunca me librare de el. Pase lo que pase siempre estará hay, para bien y para mal. Y se que os afecta a todos, a ti... a los niños... a todos.
Hizo una pausa.
-Me... me acuerdo-. Sonrió ligeramente-. Del día en que me declare... o mejor dicho del día en que intente declararme... en la vida no te prepara para eso.
Misao sonrió al recordad aquel día, fue muy gracioso. Aoshi se veía muy tierno y muy dulce. Pero sobre todo nervioso. Las palabras incomprensibles que decía y además...
-Tardaste una hora en decirme algo en claro.
-Si.-. suspiro-. Aquel día, por primera vez en mucho tiempo me abrí a alguien y fui sincero, de corazón-. Se giro a verla-. Te dije que temía por ti, que temía por que mi pasado seguía latiendo con fuerza. Y tu me sonreíste.
-Y te dije que no me importaba si estaba a tu lado.
-Pero en realidad si importa ¿verdad?
Misao volvió a agachar la cabes. El tenia razón, le dijo que nada importaba si estaban juntos. Que lo amaba y que lucharía por el. Pero ¿tendrían la fuerza suficiente para seguir luchando?
-Pero a pesar de ello-. Prosiguió-. Aunque importe, aunque haya peligro, aunque me muera de la angustia de saber que el peligro pueda estar a la vuelta de la esquina...
Tomo la mano de Misao y la guió asta una de las habitaciones de la casa.
-Levanto la vista-. Abrió la puerta-. Y veo la cosa mas maravillosa del mundo, algo que proteger, algo que amar, algo por lo que vivir.
-Algo mil veces mejor que el miedo o el temor-. Murmuro ella.
-Si.
Miro a los pequeños que jugaban despreocupados, como si nada hubiera ocurrido.
-Mi familia-. La abrazo, posando una de sus grandes manos en su vientre que empezaba a abultarse por la vida que crecía en ella-. Mi hogar.
Misao sonrió, mientras asentía llena de paz por primera vez en mucho tiempo.
-Por favor-. Susurro en su oído-. Mi pequeña, déjame seguir siendo egoísta, déjame teneros... para siempre.
-No-. Aoshi retrocedió mientras la veía girarse-. Déjame a mi ser egoísta, déjame tenerte... eternamente.
Ambos sonrieron. El amor era un sentimiento muy egoísta, un sentimiento de posesión y compresión. Pero sobretodo era un sentimiento de felicidad, dicha y paz.
-Papa.
Ambos salieron de ese estado de obnubilación al oír a su hijo.
-Dime-. Se puso a la altura del muchacho.
-Sakura quiere un helado-. Dijo muy serio, algo sorprendente-. Pero yo le digo que si lo come se pondrá muy gorda y será un monstruito todavía más feo.
-KEIKUN!!!!!!!
El niño salió corriendo al ver a su hermana acercarse el a velocidad estelar. Era pequeña pero corría como un demonio (deprisa).
-RETIRA LO QUE HAS DICHO.
-¿Y SI NO LO HAGO?
La niña paro de seco y se puso a mirar hacia la pared. Parecía triste. Keikun se acerco a ella. Intento mirarla a la cara pero no lo consiguió.
-Por que eres a si conmigo, es que no te caigo bien.
-"Y ahora que le digo" No... no es eso... Sakura yo te quiero mucho-. Le dijo dulcemente.
PLAFF
-Y ahora quien es un mounstruo?
La niña le pinto la cara con tempera roja que llevaba escondido bajo la mango.
-Te vas a enterar.
La carrera volvió a empezar, pero esta vez era Kei el que seguía como loco a Sakura.
-Es que estos dos nunca se cansan-. Suspiro otro joven.
Se giro a sus padres, que sonreían ante la escena. Al fin y a cabo eran niños.
-Padre, madre.
-Si, Kai.
-No me importa que sea niño o niña, pero por favor... por favor...-. suplico desesperado-. Que sea tranquilo y responsable... y que no monte escándalos por la calle... y que no sea un pesado... y que ponga atención en lo que hace y...
-Entonces que sea todo lo contrario a Keikun-. Dedujo Aoshi.
-Exacto.
-Hablaban de mi.
-No eres el centro del universo-. Contesto Kai mientras comenzaba a marcharse.
-Salvo del tuyo-. Siguió a su hermano por los pasillos.
-Tampoco.
-Vamos admítelo.
-No.
-Solo una vez.
-Que no.
-Venga.
-Mira que eres pesadito.
-Solo un poquito.
Sus padres los miraban mientras se alejaban. Estaba claro que no iban a cambiar. Pero Aoshi comprendió que no importaba. Lo único que importaba era que fueran ellos mismos, y que estuvieran donde su corazón latiera de verdad. Y por el momento, estaban juntos. Todos ¿No debería conformarse?
-Papi. El helado.
-Si-. La tomo embrazos-. Vayamos a por uno.
-Que sean dos-. Sonrió Misao-. O talvez tres
Camino hacia la salida.
"Si me conformo, con que sean felices. A su manera"-Que sean seis-. Sonrió un hombre lleno del felicidad.
Los días fueron pasando tranquilamente. El día daba paso a la noche y la luna al sol. En un ciclo sin fin. Los niños disfrutaban de los últimos días de cole, soñando con un verano lleno de diversión y aventuras, de juegos y risas.
Un mes más.
-Niños¿lo habéis cogido todo?
-Si mama.
-¡Seguro?
-Misao tranquila.
-Aoshi, mis pequeños se van no me pidas que me tranquilice.
-Madre yo cuidare de ellos-. Afirmo muy seguro Kaika.
-Cariño-. Lo miro.
-Además-. Añadió Aoshi-. En todo caso los Himura cuidaran de ellos y los estarán esperando en la estación.
-¿De verdad que no os queréis quedar? Iremos el proxi...
Pero no pudo terminar la oración. Los chicos habían subido al tren. Y agitaban la mano a modo de despedida.
-Esta claro que si quieren ir-. Se resigno la mujer.
-Niños cuídense mucho, y no hagan nada que yo no aria.
-Papa, para una vez que vamos no pensaras que solo meditemos ¿verdad?
-Muy gracioso Kei.
-Gracias.
-Adiós mami, adiós papi
Sakura estaba muy ilusionada. Al fin y al cabo volvería a ver al mayor de los Himura. Y eso siempre era motivo de ilusión para la pequeña. ¿No creen?
El tren se puso en marcha y las voces de los pasajeros se oían por todas parte despidiéndose de familiares y amigos. mientras emprendían rumbo a Tokio.
-Los echare de menos-. Sonrió la mujer tras secarse las lagrimas-. Talvez deberíamos haber ido.
-Ni hablar-. Se pronuncio su esposo-. No te sienta bien viajar cuando estas embarazada.
Acaricio su vientre lleno de vida.
-Y no queremos que nada le pase. Además, piensa que también son unas vacaciones para nosotros. Y no pienso desaprovecharlas-. Dijo con picardía.
-Señor Shinomori-. Sonrió-. Es usted un pervertido.
-No soy un hombre enamorado.
-Que bonito. Y dígame que piensa hacer ese hombre enamorado.
-Este-. Recalco-. Hombre enamorado. La llevara de paseo, de cena, y la llenara de halagos, abrazos besos, masajes y caricias-. Susurro muy bajito.
-Suena muy bien. Pero te falta un detalle par que sea perfecto.
-Cual.
-Ir de compras.
-Mi amor no me pidas milagros.
Misao reía a más no poder. Estaba claro que no podría convencerlo. Y no le extrañaba, la ultima vez el pobre parecía una mula de carga con tantas cajas a cuesta.
-Que le vamos a hacer. Me tendré que conformar con lo que me das.
-...
-Te amo. Y gracias por adelantado. Seguro que será maravilloso.
-Aun no sabes lo que te espera-. La beso apasionadamente-. No tienes idea, mi vida.
Tal y como Aoshi le había prometido, la llevo a todas partes, incluso de compras. Pero los que mas le gusto fue conocer Tottori. Y como todo hay que decirlo, tardaron en recorrer una distancia de dos días en tren, más de una semana y media; claro esta en tren. Según Aoshi tenían que parar y descansar mucho para que no se cansara ni le pasara nada al bebe.
-Este hombre puede llegar a ser muy cansino. Jaja Y eso que le dije que en el viaje a Tokio que hicimos cuando estaba esperando a los gemelos, el mal me lo provoco las ancas de rana que probé y no el viaje-. La mujer sonrió mientras miraba por la ventana-. Pero que piense lo que quiera, a mi me encanta tenerlo tan cariñoso y servicial jejeje.
Aoshi entro en la habitación que ocupaba junto a su esposa. Sonrió al observarla, jamás se cansaría de admirarla. Su largo cabello y esos ojos que lo hechizaban cada instante.
Misao giro la cabeza.
-Hola anata-. Se acerco a el-. ¿Donde estabas?
-Por hay-. Dijo como si nada.
-Por hay-. Lo miro con perspicacia-. ¿El mismo "por hay" en el que me as comprado ese regalo?
-¿Regalo?-. el hombre saco la caja de detrás de s espalda-. Ah esto... bueno en realidad no es para ti.
-Ah-. Se desilusiono-. Para Sakura talvez.
-No.
-Keikun.
-Tampoco.
-Entonces para Kaika.
-Pues va a ser que no.
Misao no entendía bien. Si no era para ellos ni para ella¿para quién?
-Es para mi-. El hombre dejo la caja encima de la mesita-. ¿Te importaría ponértelo?
Y sin más salió de la habitación.
-¿Ponérmelo¿pero si es para el, como quiere que me lo ponga yo? Sabe perfectamente que su ropa me sienta demasiado grande.
Confusa se acercó a la caja y le quito el lazo verde que lo envolvía. La curiosidad la estaba matando y...
-Un kimono... se a comprado un kimono... ¿pero es que a perdido la cabeza?
Misao observo la prenda con atención. Era muy hermosa. De color blanco y con detalles de Sakura en una de las mangas, al igual que en la parte inferior de la vestimenta. El obi en cambio era negro con ribetes rojos y dorados. Una verdadera maravilla.
-Aunque bien visto tiene buen gusto.
Dejo el kimono y se dio la vuelta pero algo callo a suelo. Era un papel.
Querida esposa:
Espero que el kimono sea de tu agrado, por mi parte solo puedo decir que no pude dejar de pensar en como te verías con el puesto. Por ello e decidido hacerme un regalo.
Te estarás preguntando cual. El regalo que me he hecho es... bueno vístete el kimono y lo veras. Confía en mi.
Eternamente tuyo, Aoshi.
Misao decidió hacer lo que pedía y se dispuso a cambiarse. Termino de arreglarse el cabello en un recogido alto y unos mechones cayendo sobre sus hombres. Adornado con pequeñas flores blancas. Un poco de maquillaje y el kimono.
-Tu papi a elegido muy bien-. Se acaricio el vientre-. Ya tengo ganas de saber si eres un niño o una niña. Pero por ahora descansa y crece mi amor.
-Señora-. Se escucho una voz femenina.
-¿Si?
-El carro la espera.
-Un carro-. Murmuro. Abrio la puesta para observar a la mujer.
-Al parecer lo encargo su esposo.
Misao inclino la cabeza en forma de agradecimiento. Y subió al carruaje que se puso en marcha al instante.
-Que abra pensado hacer este hombre.
Unos minutos después el carro se paro y el chofer le abrió la puerta.
-Señora, hemos llegado.
Misao bajo y observo un camino. Decidió seguirlo. El camino era estrecho, pero ella era una ninja y no le vio mayor dificulta.
La mujer paro en seco al llegar al final. Al lago. A su esposo. Y a un picnic nocturno con velas y flores adornando el mantel.
Aoshi giro lentamente con una sonrisa adornando su bello rostro.
-Bienvenida amor.
Misao se acerco a paso lento. Jamás había visto nada igual. Y su corazón latía con fuerza. Con la misma fuerza con la que latió el día de su boda.
-Pero ¿que es todo esto?
-Bueno en pocos días los niños volverán y poco después tendremos un nuevo miembro.
Acorto la distancia que quedaba entre los dos. Atrayéndola a si, en un abrazo.
-He pensado que nos merecimos una noche. Tu y yo.
-Te amo.
-Y yo a ti.
Aoshi poso su mano en una de sus mejillas y la acaricio lentamente. Al contacto de la mano ella cerro los ojos y espero a sentirlo. Sentir sus labios posarse en los de ella. Tan llenos de deseo y amor.
-Mi amor, que te parece empezar por el postre.
-Como mi reina ordene.
Aoshi tomo en brazos a Misao y la coloco encima del mantel. Posándose sobre ella con suavidad. Apoyo los codos sobre el mantel, para no aplastarla con su peso. Misao se dejo llevar por el deseo, le parecía que había pasado una eternidad desde la ultima vez que estubo entre sus brazos.
De la garganta de Misao surgió un gemido y comenzó a retorcerse bajo ese cuerpo que la hacia arder de deseo. Aoshi continuo besándola, lamiéndola, atormentándola y sellándole los labios con besos de amor. La joven no tardo en sentir la presión de la erección de su marido a través de las capas de ropa.
-Mi amor, que predisposición-. Sonrió juguetona.
-Tu crees-. Jadeo el hombre.
Aoshi se incorporo lo suficiente para poder quitar del cuerpo de su esposa todo aquello que obstaculizaba su unión. La ropa. La observo un instante para luego recorrer con sus labios el maravilloso cuerpo de la mujer. Sus besos llegaron a los pechos desnudos que se mostraban imponentes, en busca de los tiernos pezones, que succiono con suavidad.
Sus cuerpos de tensaron mientras Misao lo desvestía lentamente, con suaves caricias que para el se convertían en une tortura. Sin poder resistirlo mas Aoshi la penetró en una embestida. Ella jadeo ante la intrusión tan maravillosa que sintió.
Aoshi deposito tiernos besos en su garganta y rostro mientras aguardaba a que el cuerpo de la muchacha se adaptaran a su virilidad. Las manos de Misao se alzaron hasta el rostro de su amado, en un gesto que le indicaba su disposición. Aoshi entendió y comenzó a mecerse en su interior. Sentía que perdía el control y por mucho que lo deseara no podía hacerlo.
Con las pocas fuerzas que le quedaban de autocontrol giro sobre si mismo dejándola a ella a horcajadas sobre el. Misao se inclino hacia el. Moviendo sus caderas en un vaivén lento y profundo. Aoshi jadeo al sentirla.
-Aoshi-. Susurro.
Poco a poco el ritmo fue haciéndose más rápido, más intenso. Asta que ambos cuerpos cayeron rendidos al abr alcanzado el clima.
-Aoshi-. Pronuncio la joven más calmada.
-Que-. Susurro.
-Agracias por estar conmigo.
-Estaré eternamente contigo.
Un beso sello la promesa.
Una promesa para toda la vida.
Una promesa de amor eterno.
FIN
SNIF SNIF SNIF...no puedo creérmelo, hemos legado al final de esta historia. Y menudo final¿no creen?. Estoy muy orgullosa de esta historia gracias a ella e conseguido superar los 100 mensajes.
Ante todo quiero agradeceros a todos la paciencia que habéis tenido conmigo y con esta historia. Y quiero agradeceros de corazón todo vuestro apoyo. Tanto a los que me escribisteis en el ultimo capitulo:
Rinko Inukai: Yo también espero que podamos hablar pronto y espero que todo lo que desees se cumpla. ¿Te gusto el capitulo? Yo creo que a sido una las mejores. Aunque me costo. No quería terminarlo. Pero alargarlo más no hubiera sido adecuado. Cuídate mucho. Besos.
Gabyhyatt: que puedo decirte. Has sido fiel hasta el final y eso es de agradecer. Te deseo que todo te salga bien. Pero vista tu constancia no dudo en que así será. Un beso y un abrazo muy fuerte para ti.
Mayickstter: ya me costo leer bien tu nick. Jejeje. ¿Tiene algún significado? Bueno si el de Sano y Meg te gusto espero que este también. Gracias por escribir. Besos.
Jesybert: bueno y que puedo decirte a ti. Me dejaste dos mensajes. Muy bien hecho a si parece que escribe más gente. Quería pedirte disculpas por el retraso, pensé en subir el capitulo la semana pasada pero era muy corto y como deseabas algo mas largo, pues me llevó tiempo. Pero gracias por tu mensaje de apoyo. Cuídate mucho.
Y como no gracias a todos los que habéis dejado mensajes en los 23 capítulos que forman la historia.
Cuídense y no olviden que aquí siempre tendrán una amiga más.
Besos
Misao de Shinamori.
