¡Hola a todos! Aquí Sandra Hatake reportándose con el episodio semanal de Encuentros predestinados XD Espero sea de su agrado y allí se los dejo.
Cierto, cierto, Viridiana me alegra que te guste la historia y ¡Sí! También me gusta el K-Pop, no soy fanática pero hay varias canciones que me agradan, espero este capítulo también te guste XD Pinkus-pyon Gracias por seguir fielmente esta historia *0*en verdad me alegra que te guste cómo va la trama y espero que este episodio también sea de tu agrado XD. Tamila Rawr que bueno que te guste la historia *0* gracias por seguirla y espero que este episodio también te guste XD ahora sí, sin más que decir, los dejo con este nuevo capítulo, que lo disfruten.
Discusiones
Pronto termino rendida ante él, aferrándose con fuerza al pecho que antes golpeaba y respondiendo al beso que, en el fondo ansiaba, sin poder apartar de ella el sentimiento de culpa por la "traición" que estaba cometiendo al dejarse llevar por el…
I-Pin reprimió un gemido al sentir las manos de Hibari subir y bajar atreves de su espalda repartiendo caricias por encima de la tela de su blusa mientras no dejaba de besarla, separándose apenas de ella para dejarla respirar cuando el oxígeno fue necesario. Hibari esbozo una ligera sonrisa al ver el resultado de su obra, labios hinchados, respiración entrecortada y las mejillas sonrojadas, haciéndola cada vez más tentadora para él. La muchacha reprimió un gemido al sentir las manos de Hibari por debajo de su blusa, siendo consciente de lo que sucedía ante el frio tacto del soldado, por lo que trato de pararle las manos y decirle algo, siendo callada nuevamente por los labios del soldado que no le daban tregua, no sabía cómo detenerlo y una parte de ella no quería hacerlo por lo que se sentía perdida y a merced de los deseos del soldado, aferrándose sin quererlo a él y cuando creía que no había nada por hacer, él se detuvo, aunque sin separarse mucho de ella pues podía sentir su aliento chocar contra sus mejillas.
-¿Hi-Hibari…san? –Cuestiono la sonrojada china al notar como el soldado la miraba en silencio- Q-que…
-Mía… -Susurro el soldado al ido de la china con voz ronca que hizo estremecer a su joven acompañante- Solamente mía…
-Q-que… -Dijo en un susurro la china sintiendo sus piernas fallar al sentir a Hibari morder el lóbulo de su oreja- Hi-Hibari-san… n-no…
-Me perteneces… -Replico el soldado pegando el cuerpo de la china al suyo-
-¿Es solo por eso? –Cuestiono la china haciendo que Hibari se detuviese al notar algo extraño en su voz, ella estaba ¿Llorando?- ¿Por la apuesta? ¿Solo por qué perdí haces esto? –Agrego mientras unas lágrimas amenazaban con salir de sus ojos, siendo vistas por el soldado- ¿Solo por capricho?
-¿Apuesta? –Replicó el soldado con una irónica sonrisa acercando su rostro al de la china- Eso fue una excusa, simplemente use al estúpido chico vaca para tenerte –Agrego mientras I-Pin tenía la mirada clavada en el suelo y sus puños se cerraban con fuerza- Siempre tengo lo que deseo y ahora te quiero a ti, herbívora
-Quien… ¿Quién crees que eres? –Cuestiono la china enfrentado la mirada de Hibari mientras unas lágrimas se deslizaban por sus mejillas- ¡No pienso ser tu juguete!
-Soy tu dueño herbívora –Replico el soldado sujetando el mentón de la china con su mano derecha, acercando su rostro al suyo- me perteneces y harás lo que yo…
Y si quiso decir algo más quedo en simples intenciones pues, sorpresivamente, la pequeña china lanzo una bofetada contra su rostro mientras lloraba para luego salir corriendo de la habitación, mientras que el, se quedó de pie en medio del lugar sujetando su enrojecida mejilla, observando la puerta por la que había desaparecido la pequeña china pensando en el porqué de la reacción de la pelinegra.
I-Pin salió de la sala de entrenamientos directamente a su habitación sin detenerse, aun cuando había chocado con Lambo en el camino, mientras apretaba entre sus manos el collar que le fue dado por el muchacho de negros cabellos diez años atrás, se sentía de lo peor pues había estado a punto de traicionar aquel valioso recuerdo por alguien que solo jugaba con ella. Entro a su habitación cerrando la puerta tras ella, deslizándose luego hasta el suelo con la espalda apoyada en ella abrazando sus rodillas mientras lloraba sin soltar en ningún momento el collar, reprochándose una y otra vez la estupidez que estuvo a punto de cometer.
Reborn y Dino vieron a través de las cámaras a I-Pin salir corriendo de la sala de entrenamientos mientras lloraba y comprendieron que algo no había salido bien, notaron después como Hibari salía del mismo lugar mientras tocaba su mejilla, cosa que les resulto extraño pues no veían razón para ello, sin embargo, al acercar lo más posible la cámara al rostro del soldado, pudieron notar la marca roja en su mejilla, concluyendo entonces que algo malo había pasado entre ambos.
-Algo no anda bien –Dijo Dino observando las imágenes a través del monitor-
-Estaba resultando demasiado bien –Contesto Reborn recostándose contra el respaldo de su silla-
-Me pregunto… ¿Qué habrá sucedido entre ellos? –Cuestiono Dino con curiosidad- I-Pin-chan parecía muy afectada
-No lo sé –Respondió el mayor tomando una postura más seria mientras fijaba su vista en los monitores- Pero lo sabremos ahora
Dino dirigió la vista a los monitores al igual que Reborn solo para ver a un serio Hibari Kyoya que se dirigía con paso firme a la habitación de I-Pin sin prestar a atención a Lambo que lo interrogaba queriendo saber que había sucedido para que su amiga de la infancia llorara de esa forma, sin embargo, una sola mirada intimidante del soldado basto para que el novato retrocediese.
Hibari se quedó de pie frente a la puerta de la habitación decidiendo ser un poco más "sutil" que en la sala de entrenamientos, por lo que golpeo un par de veces sin obtener respuesta alguna, intento nuevamente pero la respuesta fue la mismo, solo silencio, cosa que le hizo perder la poca paciencia que tenía.
-Sé que estás ahí herbívora –Dijo el soldado con su típica voz grave sin obtener respuesta- Abre la puerta
-No quiero hablar contigo Hibari-san –Respondió la china desde el oro lado sin intenciones de abrir- Vete
-Si no abres entrare por la fuerza –Advirtió el soldado haciendo uso de toda su paciencia- Tú eliges
-¿Qu-que es lo que quieres? –Cuestiono la china con voz entrecortada mientras apoyaba su espalda contra la puerta-
-No me gusta hablar con las puertas –Replico el soldado al límite de su paciencia- Sal o la derribare en este momento, herbívora
-¡Que quieres de mí! –Exclamo la china abriendo de golpe la puerta- ¡Por qué no me dejas en paz y…! –Agrego la china sintiendo como Hibari la sujetaba de las muñecas y la estampaba contra la pared del pasillo- ¡Q-que estas…!
-Ninguna mujer se había atrevido a golpearme –Dijo el soldado recordándole a I-Pin la bofetada que le dio- ¿Esperabas que te dejara ir después de eso?
-Suéltame Hibari-san –Replicó la china tratando de zafarse del agarre del soldado- ¡No quiero verte! ¡No quiero estar cerca de ti! –Exclamo cerrando los ojos con fuerza- ¡Es tan difícil de entender!
-¿Por qué? –Cuestiono el aludido sin intenciones de soltarla-
-¡Porque no quiero ser tu juguete! ¡No quiero que destruyas lo que quiero! –Exclamo I-Pin sintiendo como sus muñecas dolían al estar sujetadas fuertemente por el soldado- Yo… yo vivía tranquila esperando por Kei… -Susurro la china dejando de forcejear con Hibari mientras unas lágrimas se deslizaban por su rostro- Y de repente apareciste tú y… y… ¡Y todo se arruinó! ¡Juegas conmigo! ¡Me manipulas! ¡Usas a mis amigos! ¡Odio a la gente que hace eso!
-Entonces… ¿Me odias? -Cuestiono Hibari mientras la soltaba observándola fijamente- Responde herbívora… ¿Me odias?
I-Pin permaneció en silencio por breves momentos observando los ojos de Hibari sin ser capaz de formular palabra mientras la pregunta se repetía una y otra vez en su cabeza ¿Ella odiaba a Hibari? En un principio no, después de todo lo consideraba su amigo, pero ahora… ¿Qué había cambiado? ¿Era solo porque él estaba "jugando" con ella? Pero eso ya lo sabía ¿Cierto? Entonces… ¿Por qué? ¿Por qué le dolía tanto que él lo confirmara? ¿Qué era exactamente lo que sentía por él? Tenía muchas dudas respecto a ese tema y tener a Hibari frente a ella mirándola fijamente exigiendo una respuesta no ayudaba mucho, por lo que agradecía infinitamente el hecho de que Bianchi apareciera en el momento justo para sacarla de ese lio.
-I-Pin, te estaba buscando, sé que es domingo pero las chicas querían ensayar unos paso de la nueva canción y… –Dijo la representante deteniéndose al notar la tensión en el ambiente- ¿Sucede algo malo?
-N-no pasa nada… -Respondió la china sin atreverse a enfrentar la mirada de su guardaespaldas- ¿Qué decías que querían las chicas?
-Querían ensayar la coreografía de la nueva canción –Explico la mujer sin creer mucho las palabras de I-Pin- Te estaban buscando para eso y…
Y Hibari no se molestó en escuchar lo demás, simplemente giro sobre sus talones en silencio mientras que un nombre resonaba en su cabeza "Kei" había dicho la china y no había que ser un genio para saber que ese era el nombre de la persona que ella quería, un incómodo sentimiento de molestia se instaló en su pecho en ese momento pero decidió ignorarlo por lo que metió las manos en los bolsillos de su pantalón y se alejó del lugar, dejando tras el a una confundida i-Pin que apenas ponía atención a lo que decía la representante pues en su mente aun resonaba la pregunta hecha por el soldado ¿Me odias? Sin embargo, lo que le preocupaba era la pregunta en sí, era el motivo por el que no le pudo responder.
Los días pasaron lentamente después de aquella pelea, ya que, si bien Hibari seguía siendo su guardaespaldas, era con Lambo con quien pasaba la mayor parte del tiempo evitando en lo posible ver a Kyoya pues temía que le exigiera una respuesta que ella no tenía.
Pronto una semana había pasado desde aquel incidente y tanto Reborn como Dino veían como su "plan" se reducía a nada mientras los involucrados, es decir Hibari e I-Pin, estaban cada vez más distantes, casi no se encontraban y si lo hacían, estaban rodeados por los otros miembros de Vongola o con Lambo merodeando por allí, por lo que veían con preocupación cómo Hibari volvía a ser el mismo soldado sin sentimientos de antes, aquel que se limitaba a cumplir órdenes solamente sin importar que tuviese que sacrificar para ello. Las muchachas de KHIN revolution habían notado también se cambió entre los dos pues desde ese entonces, I-Pin no había vuelto a sonreír como solía hacerlo, tampoco los habían visto discutir y casi ni se hablaban, cosa que afectaba el desempeño de la china durante los ensayos, preocupando a sus compañeras de grupo.
Hibari permanecía recostado contra la pared mientras observaba cada cierto tiempo a la I-Pin mientras pensaba en la pregunta que le había hecho hace días, la misma que ella no pudo responder ¿Significaba entonces que lo odiaba? En un principio esa idea le resulto desagradable pues aún tenía ese sentimiento de posesividad para con ella, pero pronto comprendió que tal vez esa era lo mejor, así evitaría distracciones innecesarias y se dedicaría únicamente a su trabajo, siendo esa l principal razón para mantenerse alejado de ella, eso claro hasta que el chico vaca comenzó a rondarla y todo razonamiento se fue por donde vino, por eso estaba allí, observándola en silencio mientras buscaba el momento adecuado para conseguir la respuesta que quería, la misma que trataba de mantener el ritmo y la coordinación con las otras chicas obteniendo resultados negativos, por lo que dieron por terminado el ensayo dándole ánimos a I-Pin para que lo hiciera mejor la próxima vez, dirigiéndose luego al comedor de la base para descansar un poco y comer, siendo Hibari el último en salir de la habitación manteniéndose alejado de todos, por lo que prefirió ir a otro lugar en vez de comer con ellos, sin embargo, algo en el suelo llamo su atención por lo que se inclinó hacia abajo para recoger el objeto, reconociendo en el al collar de I-Pin.
Observo detenidamente el objeto pues la última vez que estuvo entre sus manos no pudo hacerlo, notando que le era extrañamente familiar, aquella imagen grabada, la forma que tenía… era realmente familiar pero… ¿De dónde? Estaba pensando en so cuando la molesta voz del chico vaca se escuchó en medio del pasillo pidiendo que le entregara el collar pues era de I-Pin, observo brevemente al novato intimidándolo al instante y por un momento pensado en no dárselo, pero sabía lo importante que era ese objeto para la china y sin explicaciones de por medio, le lanzo el collar al chico vaca y se marchó dejando tras el aun confundido Lambo.
Durante el resto permaneció recostado en el sofá de la pequeña sala que había en la base con la mirada clavada en el techo, ese collar le había resultado demasiado familiar como para poder ignorarlo, estaba dándole vueltas al asunto, cuando de repente la imagen de una escuela paso fugazmente por su memoria, una azotea, una pequeña ave, todo seguido de un punzando dolor de cabeza ¿Qué rayos había sido eso? No recordaba haber estado en un lugar así antes ¿Significaba entonces que esas imágenes eran parte de su memoria perdida? de ser así… ¿Por qué ahora? Sujetó nuevamente su cabeza tratando de mitigar el dolor pero este no disminuía, demonios, ese dolor estaba matándolo, por lo que decidió dejar de pensar en lo sucedido e ir a la enfermería, necesitaba una pastilla de inmediato.
Era ya de noche cuando el dolor empezó a disminuir, nunca había sentido algo así antes y esperaba no volver a sentirlo, sin embargo, lo que más lo inquietaba eran esas imágenes que no dejaban de repetirse en su memoria, estaba pensando en eso cuando vio a I-Pin y al chico vaca solos en la sala de entrenamiento, cosa que no le agrado mucho ¿Qué podían estar haciendo solos a esa hora? Estaba dispuesto a entrar pero si lo hacia ella saldría huyendo con la ayuda del chico vaca y ese no era su objetivo, acababa de vislumbrar la oportunidad de obtener la respuesta de la china y no la dejaría ir, por lo que, haciendo caso omiso al pequeño dolor que aun presentaba su cabeza, pues en marcha el improvisado plan que acababa de idear.
Lambo había notado el cambio en I-Pin desde hace días, sin embargo, ella no le decía nada aunque le preguntase, por lo que había optado por permanecer a su lado sin dejar que Hibari se le acercase pues notaba la tensión en ella cuando el soldado estaba cerca, no sabía que había pasado entre ambos pero no debía ser algo bueno para provocar ese comportamiento en su amiga de la infancia. Ahora observaba como ella permanecía en silencio sentada frente al piano que había en la habitación mientras sujetaba el collar que siempre llevaba consigo, estaba a punto de decir algo cuando su teléfono móvil sonó, captando la atención de la china y la suya.
-Hay una junta en la oficina de Cavallone herbívoro –Dijo Hibari a través de la línea telefónica- Ve haya lo más pronto posible, es una orden
-Si señor –Respondió Lambo cortando la llamada dirigiéndose luego a su acompañante- Tengo que irme I-Pin ¿Te acompaño a tu habitación?
- Hace mucho que no toco el piano–Dijo la aludida esbozando una ligera sonrisa- Me quedare un poco más, ve tranquilo
-Si me necesitas solo llama – Respondo el pelinegro antes de marcharse-
I-Pin asintió ligeramente viendo como su amigo de la infancia salía de la habitación, cambiando su expresión a una más triste una vez estuvo sola, sin notar la presencia de Hibari fuera de la habitación.
Hibari permaneció en silencio del otro lado de la puerta hasta ver como el chico vaca se perdida por algún pasillo, pensando que a veces era útil que la oficina de Cavallone fuese al más alejada, estuvo a punto de abrir la puerta de la habitación, sin embargo, las palabras de la china detuvieron toda acción de su parte y simplemente guardo silencio.
-Lo siento Kei… -Dijo la china con tristeza una vez estuvo "sola"- Yo… yo no quiero traicionarte pero… Hibari-san… el…-Agrego aferrándose con fuerza al collar que colgaba a de su cuello- No… no sé qué hacer…
Y en verdad no sabía, estaba confundida pues una parte de ella decía que debía odiar a Hibari por utilizarla como su juguete particular y debía respetar la promesa que tenía con Kei, pero otra parte no estaba de acuerdo pues sentía que no podía odiarlo pues a pesar de ser como era, Hibari la había salvado varias veces, había cuidado de ella e incluso llego a ser amable con ella; estaba realmente confundida, no quería traicionar a Kei y tampoco podía odiar a Hibari, no quería ser su juguete pero no sabía si Kei volvería algún día ¿Y qué tal si lo hacía? ¿Qué le diría entonces? ¿Cómo podría mirarlo a la cara si ella estaba con alguien más? Además, ni siquiera estaba segura de lo que Hibari quería con ella, después de todo, el solo repetía una y otra vez que era de su propiedad pero… ¿Qué significaba eso? ¿Acaso gustaba de ella? ¿La amaba? ¿O solo quería usarla? Había demasiadas preguntas y casi ninguna respuesta. Esbozo una triste sonrisa y sin pensar mucho en ello, sus manso comenzaron a moverse sobre las teclas dl piano y una dulce melodía comenzó a sonar, una que le fue enseñada por Kei y que nunca olvidaría…
Hibari estaba perdiendo la poca paciencia que tenía pues I-Pin se había sumergido en un prolongado silencio después de aquellas palabras y el chico vaca no tardaría en volver por lo que decidió entrar, abrió la puerta y dio los primeros pasos en el interior de la habitación mientras que ella no parecía notar su presencia, por lo que dio unos pasos más, siendo detenido por el dulce sonido de una melodía, una que se le hizo extrañamente familiar mientras su dolor de cabeza iba en aumento al oír la letra de la canción, demonios… ¿Qué rayos estaba pasando?
"El pequeño niño en un sueño sumergido esta, entre la luz y grises cenizas de dolor, uno, dos, tantos rostros… entre todos solo uno es su verdadero yo…
Aún quedan mil sueños para recorrerlos, sueña… sueña siempre…
Esos ojos cerrados temblando entre sueños, creando algo irreal, en su propio mundo ideal, inmerso en la ilusión no quiere despertar, sigue ahí, ahora yo… voy a proteger tu sueño…
Dios Morfeo dale a este niño tu amor, mientras le prodigo una bendición, dios Morfeo dale a este niño tu amor, con un beso el niño despertó…"
I-Pin termino la canción sonriendo ligeramente ante los recuerdos que le traía aquella canción, sin embargo, el sonido de algo golpear contra el suelo capto su atención, viendo con sorpresa a Hibari de rodillas en el suelo mientras sujetaba fuertemente su cabeza, nunca había visto esa expresión de dolor el rostro del soldado y eso la asusto, por lo que se acercó rápidamente a él tratando de ayudarlo a levantarse, cosa a que no aprecia funcionar pues él era más grande y pasado que ella.
-Hibari-san existe por favor –Dijo la china mientras sacaba su teléfono celular- Llamare a Lambo y…
-E-esa canción… -Dijo Hibari sujetando fuertemente su cabeza- D-de donde… -Agrego sujetando la muñeca de la china mientras su imagen se mezclaba con el rostro de una pequeña niña que él no recordaba conocer- I-Pin…
-¿Hibari-san? –Cuestiono al notar como se desplomaba en el suelo- ¡Hibari-San! ¡Despierta! ¡Hibari-san!
Y lo último que el soldado pudo escuchar fue la voz de la pequeña china llamándolo, después, todo se puso negro.
I-Pin logro contactar a Lambo que estaba haciendo berrinche por haber sido engañado por Hibari, sin embargo, al oír la voz preocupada de su amiga tomo una postura más seria escuchando la historia, informando luego a Dino de lo sucedido para después ir a la sala de entrenamiento acompañados por Reborn que fue informado en el camino, para cuando llegaron al lugar, encontraron a I-Pin con los ojos llorosas sin saber qué hacer y a un inconsciente Hibari que sudaba bastante pues su camisa pegada a su cuerpo así lo indicaba.
Poco después llevaron al soldado a una habitación en la que fue atendido por Shamal después de oír lo sucedido de parte de la china mientras que afuera, I-Pin, Dino y Reborn esperaban noticias del soldado, mientras que Lambo había ido por un té para calamar a la china que más nerviosa parecía, siendo la primera en acercarse al Shamal cuando salió de al habitación.
-¿Qué paso con Hibari? –Cuestiono Reborn con seriedad- ¿Como esta?
-Lo que sucedió con él no es normal –Respondió el doctor con seriedad- Solo he visto esta reacción en un par de pacientes experimentales –Explico captando la atención de los presentes por aquella peculiar palabra-
-¿Experimentales? –Pregunto Dino con extrañeza- ¿Qué quieres decir con eso?
-Es algo que no todos pueden saber –Respondió el doctor mirando a I-Pin-
-Puedes hablar –Dijo Reborn ante la sorpresa de la china- Ella está al tanto de la condición de Hibari y de otras cosas consideradas confidenciales
-Si ese es el caso, no hay problema–Contesto Chamal recostando su espalda contra la pared- Hasta ahora todos creíamos que Hibari había perdido la memoria de forma accidental pero dada la reacción de su cuerpo y lo que oí de la señorita –Agregó posando la vista en I-Pin- Me atrevería a decir que no es así
-Explícate –Ordeno Reborn con mayor seriedad que antes-
-Durante los últimos años el ejército ha estado experimentando con las llamas de última voluntad –Respondió el aludido confundiendo a I-Pin por aquellas palabras- Especialmente con las de la niebla
-¿Llamas de última voluntad? –Cuestiono I-Pin confundida- ¿Qué es eso?
-Es una particularidad con la que nacen algunas personas –Explico Dino a la pequeña china- Podrían considerarse como "súper poderes" -Agrego mientras se colocaba un anillo y este se encendía- los miembros de Vongola son usuarios de estas habilidades
-Hay siete tipos de llamas –Explico Reborn- La del cielo, del sol, de la lluvia, de la tormenta, del trueno, de la niebla y de la nube, cada llama tiene una propiedad diferente, es por eso que Vongola está conformada por siete miembros, muy pocas personas nace con esta habilidad y es por eso que casi no se ha podía investigar sobre este tema –Agrego dirigiendo la vista hacia Shamal- Así que… ¿A qué te refieres con experimental?
-La llama de la niebla produce ilusiones que confunden a los sentidos, eso quiere decir que afecta directamente al cerebro –Explico Shamal en respuesta a las interrogantes de Reborn- Basados en esa hipótesis, se comenzó a utilizar esta llama de diferentes formas y una de ellas es el sellado de memoria –Agrego mientras los demás entendía por donde iba a la situación- Aun estaba en fase experimental así que no es seguro, precisamente por las reacciones adversas que presenta el cuerpo cuando el sujeto de pruebas comienza a recordar
-¿Cómo sabes que este es el caso? –Cuestiono Dino con una seriedad que hasta ahora I-Pin no había visto en el-
-Los síntomas así lo indican –Respondió el aludido- Según la información que tengo, los recuerdos son sellados en el subconsciente del sujeto de pruebas y solo con estímulos muy fuertes este sello podría ser roto –Explico a los presentes- Al ser expuesto a estos estímulos, el cerebro trata de recobrar aquellos recuerdos perdidos pero el sello evita que lo haga, es por eso que un punzante dolor de cabeza aqueja al sujeto de pruebas y termina por colapsar
-¿E-estímulos? –Cuestiono I-Pin con temor de la respuesta de Shamal- ¿A… a que se refiere con eso?
-Puede ser cualquier cosa –Respondió el médico- Un objeto, una pelea incluso una canción, si es algo que significo mucho para el podría despertar su memoria
-¿Qué consecuencias hay para él? –Cuestiono Reborn sabiendo que las cosas no quedarían allí-
-Podría simplemente no despertar –Dijo el doctor para terror de I-Pin y preocupación de Dino- Como dije, esto aún es experimental y de todos los sujetos de prueba de los que yo estaba al tanto, ninguno ha logrado hacerlo-Agrego con frustración- Es un shock bastante fuerte tanto física como emocionalmente así que… no sé qué podrá pasar con el de aquí en adelante…
-Experimentaron con el… -Susurro Dino cerrando los puños con fuerza tratando de reprimir su rabia- Esos hijos de pe…
-Dino –Replico Reborn con seriedad al muchacho viendo luego a I-Pin-
-Lo siento –Dijo el rubio a Reborn, acercándose luego a I-Pin colocando su chaqueta sobre los hombros femeninos pues ella comenzaba a temblar- Tranquila i-Pin, Kyoya saldrá de esto…
-E-es mi culpa… -Susurro la china mientras unas lágrimas se deslizaban por sus mejillas- Y-yo… yo discutí con él y… y el me pregunto si lo odiaba y yo… yo no… -Agrego mientras era abrazada por Dino- Yo no pude responder…
-Lo harás cuando despierte –Dijo Reborn con seriedad observando la puerta de la habitación- Hibari no se dejara vencer por algo como esto
I-Pin simplemente asintió con el rostro oculto en el pecho de Dino tratando de creer en las palabras de Reborn, hace un momento no sabía qué hacer con respecto al soldado pero ahora que el podría no despertar, comprendió lo mucho que en verdad significaba para ella, no lo odiaba y jamás podría hacerlo, ahora lo entendía y esperaba que el despertase para poder darle la respuesta que él quería.
Hibari se encontraba en medio de la azotea que había visto fugazmente en sus recuerdos hace poco, no sabía cómo demonios había llagado ahí pero el paisaje que podía ver desde lo alto le era bastante familiar, de repente, escucho unos pasos y vio a un joven versión suya con un uniforme de escuela y una banda de "comité disciplinario" que colgaba de la manga del saco que usaba como capa, lo vio subir hasta el tanque de agua que había en la parte superior del lugar y a la pequeña ave amarilla que había vito antes posarse sobre el hombro de su joven versión, de repente, un pequeña niña de frente amplio y graciosa figura aprecio en el lugar captando la atención de ambos, observando luego como su joven versión bajaba del lugar para encontrarse con la pequeña, la misma que sonreía tímidamente y le entregaba un bento para luego salir corriendo, dejando tras ella al joven Hibari con una ligera sonrisa en el rostro. Después de eso, las imágenes se mezclaban en su cabeza y pasaba de un escenario a otro, viendo a la misma niña perdida en medio de las calles del lugar y a él ayudándola a llegar a casa, después estaba la misma niña curando cuidadosamente algunas heridas que eran resultado del alguna pelea que tuvo, estaba también la misma niña comiendo un helado junto a él en un parque cercano, volvía luego a la escuela donde había estado y ahora recordaba que aquel lugar se llamaba Namimori, sin embargo, lo que llamo su atención fue el ver como su joven versión se escondía detrás de la puerta de un salón oyendo la conversación de la pequeña niña y… ¿Las chicas de KHIN revolution? ¿Qué rayos hacían ahí?
-Debes tener cuidado I-Pin-chan, tú también Haru –Dijo Kyoko a ambas chicas mientras que el Hibari adulto ensanchaba los ojos al oír ese nombre ¿Había dicho I-Pin?- si el jefe del comité de disciplina las encuentra será peligroso
-¡Haru siempre tiene cuidado, desu! –Exclamo la muchacha- Nadie me encontrara
-Y-yo solo… vengo un rato y me voy –dijo la pequeña con dificultad pues su japonés no era muy bueno-
-¿Viste al chico que te gusta? –Cuestiono Kyoko haciendo que la niña se sonrojase- Veo que si…
-¿Y cómo se llama, desu? –Cuestiono Haru con curiosidad-
-N-no… no lo sé… -Respondió la pequeña niña mientras jugaba con sus dedos- P-pero… es muy bueno conmigo…
-Mientras no sea el jefe del comité de disciplina –Bromeo Kyoko mientras guardada sus libros en la maleta- Dicen que es muy violento aunque nadie lo ha visto y si lo han hecho, no se atreven a describirlo
-Escuche por allí que su nombre es Kyoya o algo así –Dijo Chrome terminando de arreglar sus cosas- Ten cuidado I-Pin-chan
La pequeña simplemente asintió y mientras las otras muchachas salían de la escuela, ella volvía a la azotea de la escuela encontrándose con la joven versión de Hibari mientras que el adulto simplemente observaba el desarrollo de los hechos. Vio como la pequeña I-Pin se acercaba a su joven versión y se sentaba a su lado sin decir palabra alguna y a él no parecía molestarle su presencia, eso claro hasta que a la niña se le ocurrió preguntar su nombre y allí fue la primera vez que se vio a si mismo tensarse con unas simple palabras.
-Esto… ¿Cómo te llamas? –Cuestiono la pequeña china al joven Hibari-
-¿Para qué quieres saber? –Dijo el muchacho viendo a la pequeña logrando que esta se sonrojase-
-P-para no decirte "oye" –Respondió la china sin atreverse a mirarlo- P-pero si no quieres…
-Ky… Kei… -Dijo el muchacho obviando su verdadero nombre pues de hacerlo, ella podría descubrir que era el temido jefe del comité de disciplina- Mi nombre es Kei
-Mucho gusto Kei-san –Dijo la china esbozando una ligera sonrisa mientras que su joven versión desviaba ligeramente la mirada-
El Hibari adulto observaba en silencio lo sucedido mientras que poco a poco más recuerdos que tenían que ver son esa niña llegaban a su cabeza, entre los que destacaban el verse a sí mismo tocando el piano en la sal de música mientras la pequeña cantaba en chino la canción que había escuchado en la sala de entrenamientos hace poco, sin embargo, el recuerdo que capto su atención fue una en particular, uno en el que ambos estaban en una estación de tren y ella aprecia estar llorando mientras que él la observaba en silencio ¿Qué rayos estaba pasando?
-N-no quiero… ¡No quiero que te vayas! –Dijo la pequeña I-Pin mientras lloraba ante el muchacho- A… ¡A mí me gusta Kei-san! –Exclamo tapándose el rostro con sus pequeñas manos- y no… no quiero que te vayas…
-Volveré –Dijo el joven Hibari esbozando una ligera sonrisa mientras se quitaba un collar que tenía una pequeña alondra colgando de el- así que… cuida esto hasta que regrese
-P-pero… -Susurro la pequeña sonrojándose al sentir al muchacho tocar su mejilla-
-No sé cuánto me tome volver, pero regresare –Dijo colocando el collar en el cuello de la pequeña- Y si aún te gusto nos casaremos –Agrego besando ligeramente la frente de la pequeña niña- Es una promesa
-¡S-si! –Exclamo la pequeña con las mejillas sonrojadas mientras sacaba de su bolsillo una pequeña medalla y se la entregaba al joven Hibari- P-para ti Kei-san…
-¿Es hora de irnos hijo? –Exclamo una mujer desde el interior del tren- ¡Date prisa!
-Lo cuidare bien… -Dijo mientras se colocaba la pequeña medalla que tenía una foto de ambos en el interior- Nos vemos…
Y sin decir más palabras, subió al tren dejando tras el a la pequeña I-Pin con la promesa de volver algún día, observándola desde la ventana del transporta hasta que su pequeña figura se hizo imperceptible.
-Fue lindo lo que hiciste Kyoya –Dijo la madre de Hibari posando la vista en su hijo- Pero… también fue un poco cruel… darle esperanzas a esa niña…
-No lo tomes tan enserio –Dijo el padre del muchacho- Ella lo olvidara pronto, Kyoya solo estaba bromeando
-¿Quién dijo que era broma? Volveré por ella cuando termine este asunto con Congola –Respondió el muchacho observando el paisaje desde la ventana sin ver la expresión sorprendida de sus padres- solo espera un poco I-Pin…
Y poco después de eso, el tren en el que viajaba se descarrilo y hasta donde podía recordar, sus padres murieron y el apenas logró sobrevivir siendo salvado por la milicia, perdiendo todo recuerdo de su vida pasada, sin embargo ahora lo sabía, comprendía el porqué de la fijación para con esa chica pues ella había llamado su atención desde que apareció en las revistas junto a KHIN revolution, entendía por qué su primera reacción al verla en peligro era salvarla a costa de su propia seguridad, ella era importante para él, era la mujer por la iba a volver a Namimori, la que había elegido desde hace mucho, la primera mujer que había amado.
Habían pasado ya dos días desde que Hibari había quedado inconsciente y no habían cambios en su condición, I-Pin había permanecido a su lado durante todo ese tiempo saliendo apenas a comer y asearse sin perder la esperanza de que el despertase, fue precisamente después de la hora de almuerzo del tercer día que I-Pin había entrado a la habitación sentándose en una pequeña silla que había colocado junto a la cama, sujeto su mano entre las suyas susurrando un "Despierta" mientras sus ojos amenazaban con llorar en cualquier momento, de repente, sintió una ligera opresión en su mano y dirigió al vista al soldado encontrándose con su penetrante mirada sobre ella, el había despertado…
-¡Hibari-san! –Exclamo la china mientras unas tibias lágrimas se deslizaban por sus mejillas- T-tu…
-Estoy de vuelta… -Dijo el soldado seguido de una ligera sonrisa sintiendo como la china lo abrazaba con fuerza- Regrese, I-Pin…
Notas de la autora
Y hasta aquí llegamos con el capítulo de hoy, espero haya sido de su agrado y sin más me retiro que mi madre me está botando XD nos estamos leyendo ¡Hasta la próxima!
