¡Hola a todos! Empezare con una disculpa por la tardanza con respecto a este episodio, lo lamento, he tenido bastante trabajo últimamente y penas me queda tiempo para escribir pero aquí esta, contra viento y marea cruzando cielo, mar y tierra XD ya no los aburro más y paso a dejarles este nuevo capítulo de Encuentros predestinados

Cierto, Viridiana Muchas gracias por seguir esta historia y por ser mi fan *0* quizá pueda escribir alguna historia de una pareja que quieras, depende si he visto el anime, así que no dudes en pedir algo si así lo deseas XD con respecto a la canción, se llama Power y es del grupo BAP el tema en realidad lo cantan seis chicos, pero la use por su letra y su ritmo ya que la letra es más o menos una pista de la historia de cada uno XD. Tamila Rawr A mí también me gustan los parques de diversiones *0* y si, aún queda historia por escribir así que tendrán que soportarme un poco más por aquí XD agradezco de corazón que sigas mi historia y si tienes alguna pareja en especial de la que quieras que escriba no dudes en decirlo si es que he visto el anime no dudare en escribir algo XD ahora sí, con los agradecimientos hechos, los dejo con este nuevo episodio.

Paseo

Hibari simplemente emitió un suspiro de resignación ante lo fácil que le resultaba a esa chica manipularlo, era bastante molesto para un carnívoro como el ser dominado de esa forma por una mujer, pero no podía hacer nada para evitarlo, ella siempre saldría ganando y… un parque de diversiones no podía ser tan malo ¿Cierto?

El resto de la tarde se la paso molestando a la pequeña china en "castigo" por haberlo obligado a aceptar acompañarla al parque de diversiones, además de tenerla de almohada mientras dormía y para cuando despertó la noche ya había caído, dirigió la vista hacia ella con la intención de "acosarla" por un rato para divertirse con sus expresiones pero la encontró dormida y por una vez en mucho tiempo, se permitió sonreír libremente por breves momentos mientras deslizaba entre sus dedos un mechón de cabello de la china aprovechando que lo tenía suelto, esa niña en verdad había logrado sacarlo de la oscuridad en la que se había sumido sin siquiera proponérselo, se levantó con cuidado de las piernas de la china y casi como si fuese a romperse la alzo en brazos para luego llevarla a su habitación, nunca era delicado con nada, es más, era bastante brusco con todo lo que hacía, pero con ella era distinto y mientras nadie más lo viese actuar así, las cosas estarían bien.

A la mañana siguiente I-Pin despertó en la comodidad de su cama y una sonrisa se extendió en su rostro al recordar como había llegado allí pues, aun cuando Hibari pensaba que dormía, ella estaba despierta y mantenía en su memoria la delicada forma en que la trato, por lo que no podía borrar de su rostro aquella sonrisa, la misma que iba creciendo al recordar que tenía una cita con él en el parque de diversiones después del trabajo, definitivamente sería un gran día.

Hibari pudo notar lo emocionada que estaba I-pin durante todo el día a pesar del trabajo y no entendía como podía seguir tan radiante mientras que él estaba prácticamente molido, definitivamente prefería estar en el campo de batalla luchando a muerte, que estar rodeado de herbívoras que lo único que querían era arrancarle la ropa para hacer quien sabe que cosas con él, en pocas palabras, solo quería que el día terminase pronto aun cuando tenía que salir con la china al dichoso parque de diversiones, no le agradaba mucho la idea pero si ella se veía así de emocionado por algo tan sutil como eso, él tendría que sacrificarse.

Poco le falto para querer golpear al presidente de la compañía cuando la expresión de I-Pin decayó al oír sus palabras "Lamento esto, pero los necesitan para un comercial esta noche y tendrán que ir" había dicho el sujeto, así que, la tan esperada visita al parque de diversiones no podría darse y eso había bastado para acabar con el buen estado de animo de su joven novia, demonios, solo a ese sujeto se le ocurre aceptar algo como un comercial de un momento a otro.

Para cuando terminaron de grabar eran ya casi las diez de la noche y toda esperanza de ir al parque de diversiones se había perdido pues estaban realmente cansados, más aun cuando el presidente los invito a cenar como disculpa por haberlos hecho trabajar de mas, Hibari pudo notar como I-Pin simplemente sonreía tratando de ocultar la decepción que sentía por no haber podido ir al parque de diversiones "Quiero subir a la noria*, dicen que desde allí se ve toda la ciudad y quiero verla con Hibari-san," había dicho la china con emoción mientras le contaba sobre las atracciones del dichoso parque, pero ahora ella no estaba sonriendo y eso le molestaba, demonios, ¿Porque es chica tenía que causarle tanto problemas?.

-Pasen por favor –Dijo el mozo del restaurante a los sien llegado mientras los llevaba a su mesa- En un momento les traerán su orden

-Sientes Hibari-san –Pidió el presidente al notar que el soldado aun permanecía de pie- Esto es para todos ustedes

-Nos vamos –Respondió Hibari tomando de la muñeca a la china haciendo que esta lo viera sorprendida- No me gustan estos lugares

-Hibari-san que… -Susurro la china sintiendo la mirada del soldado sobre ella, una de esas que dicen "cállate y sígueme"-

-No puede llevártela así –Replico Lambo que estaba allí como guarda espaldas- Si ella no quiere ir contigo no puedes obligarla a…

-Está bien Lambo –Dijo la china esbozando una ligera sonrisa mientras se ponía de pie- Me siento cansada así que volveré con Hibari-san

-Entonces yo también voy –Replicó el chico vaca mientras Hibari hacia uso de toda su paciencia para no mandarlo a volar con sus tonfas- No pienso dejarte en manos de ese tipo

-Si valoras tu vida te quedaras herbívoro –Amenazó Hibari siendo detenido por la china-

-Quédate Lambo, Hibari-san y yo estaremos bien –Dijo la china haciendo una ligera reverencia ante los presentes- Si nos disculpan, nos retiramos

Y sin más palabras de por medio Hibari se había llevado del restaurante a I-Pin, la misma que simplemente lo siguió pues pensaba que el debía estar realmente agotado debido a las actividades que tenían y a las que él no estaba acostumbrado, sin embargo, a pesar de que ya habían salido del restaurante seguían caminado y eso extraño a la pequeña china, más aun cuando se detuvieron frente a un estacionamiento cercano en el que poco después entraron, Hibari fue directamente a un punto en específico y allí había una motocicleta que respondió a la llave que el soldado tenía en su bolsillo y cuando quiso preguntar, una nueva mirada del soldado le dijo que no lo hiciera "Sube" fue lo único que dijo después de colocarle un casco en la cabeza y colocarse el suyo, I-Pin se sujetó fuertemente a la cintura del solado pues nunca le habían gustado ese tipo de cosas cerrando los ojos apenas la motocicleta estuvo en marcha, no supo cuánto tiempo estuvieron andando pues no quiso abrir los ojos aferrándose con fuerza al soldado y para cuando se dio cuenta, estaban subiendo por la autopista a un lugar apartado de la ciudad, sintiendo luego como el motocicleta se detenía y un "baja" salía de boca del soldado después de frenar completamente, fue entonces cuando se fijó en donde estaban, era uno de los puntos más altos de la ciudad desde donde podía verse absolutamente todo, convirtiendo el paisaje en un espectáculo de luces dada la hora que era, entonces sus propias palabras resonaron en su cabeza "Quiero subir a la noria, dicen que desde allí se ve toda la ciudad y quiero verla con Hibari-san" y ahora se encontraban allí, los dos solos observando un hermoso paisaje que se extendía hasta más allá de donde su ojos podían ver ¿Acaso Hibari la había traído allí por eso? ¿En verdad le había prestado atención a algo tan trivial? Y casi como si pudiese leer su mente, el hablo.

-Suelo venir aquí cuando quiero liberarme del ruido de los herbívoros –Dijo el soldado sin cambiar la expresión de su rostro- Dijiste que querías ver la ciudad y desde aquí puede apreciarse casi toda, sé que no es lo mismo pero…

-Es perfecto… -Susurro la china esbozando una sonrisa mientras abrazaba al soldado- Es simplemente perfecto porque estás aquí Hibari-san…

Y por segunda vez desde que comenzaron su "relación" si es que podía calificarse así, Hibari se permitió sonreír, devolvió muy a su manera el abrazo de la china apretándola con cierta brusquedad pero a ella poco o nada le importo lo tosco que él podía llegar a ser, para ella era suficiente estar allí con él y conocer cada más facetas de su carácter, como la de ahora, esa que se preocupaba por ella demostrándole lo importante que era para él, aun cuando no lo demostraba abiertamente, por ahora las cosas estaban bien así, era el primer paso para abrir la coraza en la que Hibari había encerrado su corazón, si, para I-Pin era la primera pared destruida para poder sacarlo de la oscuridad en la que el soldado había estado durante mucho tiempo.

Un ruido entre los arbustos del lugar capto la atención de Hibari y casi por instinto coloco a la china tras el para protegerla mientras buscaba la fuente del ruido, una pequeña ardilla salió de allí e I-Pin solo pudo reír ante la "paranoia" del soldado abrazándolo nuevamente, sin embargo, Hibari no parecía tranquilo desde aquel incidente, por lo que no se quedaron mucho tiempo allí a pesar de las quejas de la china por querer quedarse un poco más "Vendremos luego o iremos al parque al que querías ir, dependerá de ti, pero nos vamos ahora" había dicho el soldado dando por terminada la conversación, para luego marcharse del lugar, el nunca había creído en aquello que la gente llamaba "Mal presentimiento" pero de momento, esa era la única forma que tenía para nombrar lo que sentía y no le agradaba para nada.

Para los miembros de Vongola fue una sorpresa ver a Hibari llegar con I-Pin después de ellos pues se suponía que habían regresado a la base antes, Lambo estuvo a punto de comenzar un problema, pero Reborn lo detuvo de un buen golpe en la cabeza y sin prestar mucha atención al alboroto, Hibari se fue a dormir al igual que I-Pin. Los días después de aquella noche pasaron rápidamente y si bien podían salir de vez en cuando, por petición de la china claro está, no tenían total libertad para hacerlo pues los periodistas siempre estaban acechando y los rumores de una "relación" entre ellos comenzaron a circular, cosa que podría resultar perjudicial para el soldado pues I-Pin era aún menor de edad, aunque eso no le importaba a mucho a Hibari, sin embargo, desde aquella noche en la que salieron, la sensación de preocupación en él era constante y más aún por el hecho de que Byakuran había estado demasiado quieto, casi como la clama que precede a una tormenta.

La vida de un Idol era bastante pesada y Hibari lo comprendería muy bien después de varios días de convertirse en uno, entre comerciales, sesiones fotográficas, presentaciones, entrevistas y demás, los días pasaron rápidamente y aquella tensa calma se mantenía, cosa que resultaba bastante preocupante para él, y más pronto de lo que hubiese pensado el fin de semana llego y con él, un ansiado descanso para todos, sin embargo, para Hibari el fin de semana no sería de descanso pues aun tenía la "promesa" de llevar a I-Pin al parque de diversiones y cuando vio el brillo en sus ojos la mañana del día domingo, supo que no tendría escapatoria.

I-Pin lucía una blusa de color purpura con unos shorts de color purpura un poco más claros que su blusa, una chaqueta negra, unas medias largas que le llegaban hasta el muslo, unos zapatos de tacón medio y el cabello recogido en una coleta además de unos lentes oscuros para evitar ser reconocida por el público, mientras que Hibari vestía su uniforme de guardaespaldas, es decir, un pantalón negro a juego con su camisa purpura, una corbata y su saco, una vestimenta totalmente formal, por lo que I-Pin lo miro de forma extraña según Hibari, quien sintió una escalofrío al notar como la china lo miraba, demonios, no sabía que estaba pasando por la cabeza de I-Pin, pero prefería no averiguarlo, más aun cuando el idiota de Rokudo Mukuro estaba pasando por allí con Chrome Dokuro.

-¡Demasiado formal! –Regaño I-Pin al soldado frente a ella mientras que Mukuro reía siendo golpeado por Chrome- Vamos a un parque de diversiones Hibari-san, no vas a trabajar

-Oya, así que tienes una cita Kyoya-kun –Dijo el soldado con peinado de piña- Ya era hora…

-Cierra la boca herbívoro –Contesto Hibari con molestia dirigiendo luego la vista a la china- Solo tengo este tipo de ropa disponible además de mi uniforme militar –Dijo sin cambiar la expresión de su rostro- Así que…

-¡Así que nos vamos de compras! –Exclamo la china sujetando el brazo del soldado-

-Exacto… –Contesto el soldado cayendo en cuanta luego de lo que había dicho la china- ¿He?

-Sera mejor irnos ahora –Dijo I-Pin sin prestar atención al soldado- Tenemos mucho que comprar para renovar tu guardarropa

-Buena suerte Kyoya –Replico Mukuro con burla al ver confusión por vez primera en el rostro del soldado- La necesitaras…

Y sin que pudiese objetar algo en su favor, Hibari fue sacado de la base Vongola por I-Pin, la misma que evito con maestría al chico vaca que los intercepto en la salida, enviándolo por su cartera olvidada en el comedor mientras ellos salían de la base dejándolo atrás.

Mukuro no pudo evitar burlarse de la situación a pesar de los regaños de Chrome, la misma que emitió una ligera sonrisa ante aquella situación sin poder evitarlo, pues durante el tiempo que habían estado en la base Vongola conviviendo con los soldados, había notado el cambio de Hibari Kyoya, quien comenzó siendo casi una maquina sin emociones y ahora era controlado fácilmente por I-Pin, tal vez él nunca lo aceptaría pero bastaba con verlo junto a la china para saber que sentía algo "herbívoro" por ella y ante estos pensamientos, Chrome no pudo evitar ensanchar su sonrisa, después de todo, hasta el hombre más frio podía albergar aquel cálido sentimiento llamado amor.

-Kyoya a cambiado mucho últimamente –Dijo Mukuro sentado en el sofá deslizando un brazo por los hombros de Chrome atrayéndola hacia él, casi como si adivinara lo que ella estaba pensando- Esa niña lo está cambiando

-¿Y eso es malo? –Cuestiono Chrome apoyada en el hombro del soldado-

-No lo sé… tal vez lo sea -Respondió el aludido con seriedad- Ella siempre sonríe cuando esta con él por lo que imagino que Kyoya no le ha contado lo que paso hace tres años –Explico captando la atención de la muchacha- Me pregunto si podrán seguir como hasta ahora después de que ella sepa lo que él hizo…

-¿Tan grave es? –Pregunto Chrome con interés pues no quería ver sufrir a la pequeña china-

-Él tiene las manos manchadas igual e incluso más que yo… -Respondió el aludido haciendo que la muchacha lo viera- Somos similares Nagi y no sé si esa niña pueda comprender un pasado como ese

-Pienso que podrá hacerlo –Dijo Chrome sujetando las mejillas de Mukuro entre sus manos- Ellas es bastante madura para su edad, además, si yo pude hacerlo…

-A diferencia de ella, tu sabias la clase de monstruo en la que me iba a convertir –Replico el soldado con seriedad cosa no muy común en el dada su burlesca personalidad- Esa niña no tiene idea de lo que Kyoya es capaz de hacer y cuando lo sepa…

-Hibari-san te preocupa después de todo –Dijo la muchacha esbozando una ligera sonrisa-

-No sé de qué hablas –Replico el soldado poniéndose de pie dirigiéndose luego a la cocina- Voy por algo de beber ¿Quieres algo?

-Yo también voy –Dijo la muchacha aferrándose al brazo del soldado-

Mukuro simplemente asintió emitiendo una ligera sonrisa mientras caminaba junto a Chrome, era realmente irónica la situación si es que lo pensaba detenidamente, pues la primera vez que la vio no pensó que las cosas terminarían así.

Nagi era la hija de uno de los más acaudalados empresarios en el ámbito medico de del país siendo uno de los socios principales de las empresas de Byakuran, por lo que sus negocios no eran del todo legales, especialmente cuando de "medicina" se trataba, pues al tener conocimiento de las llamas de última voluntad comenzaron a experimentar con los niños que eran poseedores de aquella particularidad, entre ellos estuvo el, Rokudo Mukuro, un chico italiano que por azares del destino termino en Japón junto a sus padres, los cuales murieron en un accidente y así termino en manos del padre de Chrome. Convertido en una rata de laboratorio sin voz ni voto, totalmente aislado y con apenas el alimento suficiente para poder sobrevivir, decidió escapar del lugar y aquel extraño ojo que le habían implantado durante los experimentos le sirvió para su cometido, acabo con los médicos y logro escapar de la "prisión" junto a unos niños que había encontrando en el camino, Ken y Chikusa, los mismos que se quedaron en Kokuyo cuando él se unió a Vongola. Poco después de su "fuga" había decidido tomar venganza contra el sujeto responsable de los experimentos y fue entonces cuando supo de la existencia de Nagi, la hija del responsable de todo por lo que opto por acercarse ella y usarla para llegar hasta el, manipularla e incluso matarla de ser necesario, pero poco a poco esa solitaria niña termino calando hondo en el corazón que creyó perdido y para cuando se percató de la situación, ya era demasiado tarde pues era incapaz de hacerle daño. Fue por esas fechas, cuando tenía 15 años que Vongola aprecio y le dio la oportunidad además de los medios suficientes para vengarse del sujeto pues estaba involucrado con Byakuran, a cambio de que él se convirtiese en un soldado a las órdenes del escuadrón, no tuvo que pensarlo mucho y termino aceptando aun siendo consciente de que, después de haber acabado con el padre de Nagi, ella no querría saber más de él. Recordaba aun el rostro de Nagi cuando le dijo que se marcharía, esa tarde ella había llorado como nunca antes y el simplemente se mantuvo en silencio, observando por última vez a la chica diciéndole antes de marcharse la verdadera razón por la que se acercó a ella y lo que haría una vez ingresara a Vongola, recordaba que ella se mantuvo inmóvil después de aquella confesión y cuando el auto que lo llevaría fuera del pueblo llego, ella sujeto su brazo con fuerza y sin decir nada, le había robado un beso.

-¡Yo sabía lo que mi padre hacia pero no podía hacer nada! –Exclamo aquella tarde mientras unas lágrimas se deslizaban por sus sonrojadas mejillas- S-sé que… que es malo y…

-Acabare con él, Nagi –Dijo con seriedad aquel día- ¿Crees que serás capaz de estar conmigo después de eso?

-Si… -Respondió la muchacha sorprendiendo al muchacho frente a ella- M-Mukuro-sama es lo único que tengo… no importa si me usaste, no importa lo que vayas a hacer ahora, yo… yo solo…

-Me marchare hoy Nagi y volveré cuando todo esto haya terminado –Dijo el muchacho sujetando las mejillas de la chica entre sus manos- Si estas dispuesta a seguir conmigo después de saber todo lo que habré hecho hasta entonces, te llevare conmigo…

Y sin esperar una respuesta la había besado aquella tarde para luego marcharse sin mirar atrás, escuchando las palabras que ella dijo en un susurro "No importa lo que hagas, iré contigo" había dicho la muchacha y hoy, diez años después el caprichoso destino los había reunido antes de tiempo, pero de alguna extraña forma eso lo hacía feliz, pues tal y como ella dijo aquella tarde, aún después de todo lo que hizo, ella había elegido quedarse con él.

Esbozo una ligera sonrisa ante ese pensamiento y aprovechando que no había nadie alrededor abrazo a Chrome quien no pudo evitar sonrojarse por la repentina acción pero no dijo nada, simplemente se dejó envolver por aquella calidez que emanaba del cuerpo del soldado y cerró los ojos pensando en todo lo que habían pasado los últimos años al estar separados, Mukuro era un hombre bastante difícil pero ella había logrado calar en su corazón y de repente la imagen de la pequeña china cruzo por su mente al penar en hombre difíciles, mientras una pregunta surgía en su cabeza ¿Cómo le estaría yendo a I-Pin en su cita?

Hibari no entienda porque a las mujeres les gustaba ir de compras, es decir, era probarse una y otra prenda que en la mayoría de los casos no iban a comprar pero ahí estaba junto a i-Pin entrando a la sección de caballeros de una tienda de ropa local bajo la mirada curiosa de las encargadas, las mismas que no tardaron en reconocerlos y gracias al carisma de I-Pin mantuvieron en secreto su presencia allí pues de ser por él las hubiese noqueado con buen golpe de sus tonfas, el caso era que ahora estaba siendo usado como maniquí personal de I-Pin pues lo tenía probándose una y otra ropa diferente llevándolo al límite de su paciencia, más aun al sentir la mirada curiosa de las encargadas que daban el visto bueno a sus vestimentas, que iba desde pantalones simples hasta collares que complementaban la ropa, demonios, quería salir de allí ya mismo. Un suspiro de alivio salió de su boca cuando I-Pin aprobó la ropa que tenía puesta en ese momento, Unos pantalones negros con cadena que colgaban de la cintura al bolsillo, un polo manga corta del mismo color que el pantalón, una camisa color purpura claro abierta sobre el polo y una chaqueta negra a juego con el pantalón, además de un collar con forma de colmillo que pendía de su cuello y unos lentes oscuros para evitar que la gente lo reconociera en el parque, las empleadas le tomaron un par de fotografías e I-Pin sonrió ampliamente ante su "obra" debía admitir que no se veía mal, pero por ahora, solo quería salir de allí.

Su billetera sufrió un buen daño al tener que ir a pagar por las prendas pues I-Pin había querido renovar completamente su guardarropa y lo obligo a llevar casi todo lo que se había probado, y eso que aún faltaba ir al parque de diversiones…

La pequeña china precia maravillada con los juegos del lugar arrastrándolo a casi todos, pasando por las sillas voladoras, la montaña rusa, los autos de carrera y un largo etc. Además de comer todos los dulces que encontraba en el camino, logrando sorprenderlo pues ella no parecía sentir el más mínimo mareo después de bajar de los juegos aun cuando había comido antes de subir. El día fue bastante "tranquilo" para ellos, pero Hibari no podía quitarse la incómoda sensación de que alguien los seguía, pero I-Pin parecía no notarlo, tal vez si se estaba volviendo paranoico o quizá, algunos curiosos habían podido reconocerlos y por eso los veían así, y esperando que fueran algunas de esas razones, siguió con su "cita".

Para cuando I-Pin se percató de la hora ya casi había anochecido y pensó que ese era el momento adecuado para subir a la Noria, así que, con la mejor de sus caras de cachorro abandonado, le pidió a Hibari subir con ella y el, tan débil con ella como solía ser, termino aceptando y poco después estaban solos en la parte más alta del juego observando desde allí a toda la ciudad siendo iluminada por el atardecer, un ligero suspiro escapo de su boca pues estaba realmente cansado pero eso no impido que en su rostro se dibujara una casi imperceptible sonrisa al notar la emoción de I-Pin al ver todo desde lo alto, deslizo un brazo por los hombros femeninos y la atrajo hacia su pecho causando el sonrojo de ella pero no se apartó, al contrario, la pequeña china se aferró al pecho del soldado y un "gracias" salió de su boca mientras disfrutaba de la calidez del soldado, definitivamente ese había sido un gran día.

Cuando les tocó el turno de bajar de la Noria ya había oscurecido por lo que decidieron volver a casa, sin embargo, apenas dieron unos pasos lejos de aquel juego, Hibari pudo notar algo extraño en el ambiente, no sabía que era pero estaba inquieto, fue entonces cuando pudo ver a algunos sujetos con armas en la cintura y aquel mal presentimiento creció, por lo que busco sacar lo más pronto posible de allí a I-Pin.

La china no supo muy bien por qué pero Hibari prácticamente la estaba arrastrando hasta la salida del lugar, sin embargo, poco después notaria el motivo de su inquietud al ver a algunos hombres en una actitud sospechosa mientras portaban armas, camino también a paso acelerado pero en un determinado momento los hombres comenzaron a acercarse a ellos y un primer disparo fue lanzado en su contra, siendo esquivado por las inseparables tonfas del su guardaespaldas, el mismo que quedo le ordeno a la china ocultarse detrás de una pequeña barricada que pertenecía a un juego seguida de él, mientras la gente corría de un lado a otro desesperada y confundida por el tiroteo que se armó de pronto.

Hibari sabía que la situación era mala, solo tenía sus tonfas y una sola arma a la mano, no podrían aguantar mucho con eso y tampoco podía dejar a I-Pin sola, por lo que decidió llamar a la base por refuerzos, poco después él estaba protegiendo como podía a la china con las escasas municiones que tenía hasta la llegada de los refuerzos, pero para desgracia suya se le terminaron las balas y ahora solo le quedaba luchar cuerpo a cuerpo "Quédate aquí y no salgas" había dicho a la china quien vio con temor como el salía y se enfrentaba contra los sujetos que fueron desarmados rápidamente por Hibari, sin embargo, algo le resultó bastante extraño, esos sujetos no estaban organizados, no parecían ser matones de Byakuran, entonces… ¿Quién rayos eran? Le restó importancia a aquella pregunta y acabó con los sujetos desarmados mientras otros que portaban katanas y algunos bates lo rodeaban, lucho contra los enemigos quienes iban creciendo en número y ni siquiera sabía de dónde venían, poco después escuchó un ruido proveniente del lugar donde había dejado a I-Pin y vio como ella golpeaba a algunos sujetos que habían ido a atacarla, llegando luego hasta él dispuesta a luchar también, después de todo, ella sabía artes marciales y no se iba a quedar quieta viendo como lastimaban a Hibari, una ligera sonrisa escapo de boca del soldado y sin decir más palabra se lanzó al ataque seguido de la china, pronto el número de rivales fue reducido considerablemente, y los pocos que quedaban comenzaban a huir pero en medio de la confusión la había perdido de vista por lo que se distrajo al buscarla. I-Pin pudo notar como uno de los caídos sacaba un arma y prácticamente inconsciente apuntaba al soldado, sus pies se movieron casi con vida propia y después de que un "Hibari-san" saliera de su boca, se oyó el sonido de un arma dispararse seguido de un cuerpo golpear contra el suelo, después, solo silencio…

Lambo estaba realmente furioso pues I-Pin lo había engañado para salir con el idiota de Hibari, se había pasado casi todo el día molesto por eso y cuando estaba dispuesto a irse a dormir para no pensar más, la llamada de Reborn lo alerto al instante y casi como si cupiera de quien se trataba, acudió al llamado y entonces lo supo, Hibari e I-Pin estaban bajo ataque y necesitaban apoyo. Rápidamente los soldados además de Shamal por si habían heridos, se dirigieron al lugar y para cuando llegaron, había gente corriendo de un lado a otro en total confusión, varios heridos y algunos muertos, pero lo que más le preocupaba a Lambo era I-Pin por lo que se dedicó a buscarla, encontrándola luchando en medio de la confusión a unos pasos de distancia de Hibari, corrió hacia ellos pero lo sus pies se congelaron y su respiración se detuvo al ver lo que sucedió, un sujeto iba a disparar a Hibari e I-Pin al darse cuenta de ello lo llamo fuertemente mientras se interponía entre el soldado y el atacante recibiendo el impacto en el pecho, no… eso no podía estar pasando… I-Pin no…

Hibari sintió que todo lo demás dejo de existir cuando vio a I-Pin caer pesadamente contra el suelo después de recibir una bala que era para él, sus pies se movieron de manera inconsciente y pronto estuvo a su lado, cayo de rodillas al suelo y su primera reacción fue tocar sus mejillas, sacudirla ligeramente como si no creyera lo que estaba pasando, pero ella no despertó, Lambo y los otros llegaron al instante a su lado y la frase "No respira" fue la que hizo que la realidad le llegara de golpe y casi como si de un demonio se tratara arremetió contra el sujeto que había disparado, lo golpeo una y otra vez con los puños casi de manera inconsciente mientras I-Pin era reanimada por Shamal en el interior de la camioneta acondicionada para ese tipo de situaciones.

Hibari golpeo una vez tras otra la sujeto hasta que fue detenido por Dino que lo sujeto por la espalda mientras el trataba de zafarse, quería matar a ese sujeto y nadie iba impedirlo, sin embargo, las palabras que el sujeto casi inconsciente dijo bastaron para detenerlo.

-E-es solo… el principio… Hibari Kyoya… -Había dicho con una sonrisa burlona en el rostro- T-tu… tu mataste a… a nuestros… hijos… nuestra familia… -Agrego mientras Hibari ensanchaba los ojos y sus pupilas se contraían por la sorpresa- E-es… nuestra… venganza…

Y sin decir más, el sujeto cayo inconsciente mientras que Dino sentía como Hibari se zafaba de su agarre y se alejaba del lugar, cerró los puños con fuerza ante la impotencia que sentía por ser inútil ante la situación y permaneció en silencio durante todo el camino de regreso a la base al igual que Hibari quien se mantenía alejad de la china que apenas respiraba.

Al llegar a la base las chicas rompieron en llanto al saber que I-Pin se debatía entre la vida y la muerte, decidiendo no separarse de ella mientras Hibari la observa en silencio, culpándose a sí mismo de lo ocurrido, todo era culpa suya, se suponía que iba a protegerla pero todo había resultado al revés, ella lo había protegido de un enemigo que ella ni siquiera concia y todo por su pasado.

Lambo permanecía en silencio observando a I-Pin culpándose a si mismo por no haber estado allí para protegerla, pero más aún, culpando Hibari pues I-pin estaba pagando las consecuencias de algo que solo era responsabilidad de Hibari, pero no, él estaba allí, sano y salvo mientras que I-Pin se debatía entre la vida y la muerte por proteger a un bastardo como el, ¡No era justo!

-Vete… -Susurro Lambo a Hibari ante la sorpresa de los presentes- No tienes nada que hacer aquí bastardo ¡Vete!

-¡Lambo! –Regaño Tsuna ante la actitud del más joven de los miembros de Vongola-

-¡Es su culpa que I-Pin este así! –Exclamo el chico vaca enfrentando a Hibari- ¡Si ella no te hubiese conocido estaría bien! ¡Eres lo peor que pudo pasarle!

-Cálmate Lambo –Dijo Dino tratando de calmar el tenso ambiente- Nadie tiene la culpa de lo que paso

-¡Él tiene la culpa de todo! –Refuto el soldado señalando a Hibari- ¡Eres un maldito asesino! ¡Querían vengarse de ti, por eso atacaron a I-Pin! –Agrego mientras Hibari permanecía en silencio- ¡Todo sería mejor para ella si estuvieras muerto!

-¡Basta Lambo! –Exclamo Tsuna ante las palabras del chico vaca- Es suficiente, no tienes porque…

-Kyoya… -Susurró Dino interrumpiendo a Tsuna al notar como Hibari se marchaba sin decir nada-

Y nadie se atrevió a pronunciar palabra después de eso, simplemente vieron con reproche al chico vaca mientras este solo desviaba la mirada, el había dicho solo la verdad así que no arrepentía de ello, Hibari Kyoya era una asesino y el único responsable de todo lo ocurrido.

Hibari descargo toda su frustración contra un saco de Box que había en la sala de prácticas golpeándolo repetidas veces hasta romperlo, estaba enfadado pero no con el chico vaca, por muy extraño que parezca, en realidad estaba molesto consigo mismo pues ese estúpido novato tenía razón, todo era culpa suya y era precisamente por lo que esas palabras le dolieron, pues de no haberse involucrado con ella, I-Pin aun estaría a salvo.

Cero los puños con fuerza y después de rosear su cabeza con una botella de agua inhaló profundo tratando de relajar sus cuerpo mientras tomaba una firme decisión, si I-Pin lograba salvarse él… él se alejaría de ella pues eso era lo mejor para todos…

Notas de la autora

Y hasta aquí con el capítulo de hoy, espero que haya sido de su agrado, cualquier comentario es bienvenido XD en fin, tengo algo de prisa así que paso a retirarme ¡Hasta la próxima!

PD: Una consulta para todos los lectores ¿Quisieran que incluyese un lemon en esta historia? Es decir… no soy buena para eso per hare mi mejor esfuerzo si quieren que lo haga, así que… opinen para saber si debo escribirlo XD