¡Hola a todos! ¿Cómo han estado esta semana? Espero que bien XD por mi parte estoy disfrutando de mis últimos días de vagaciones T_T por que se pasan tan rápido Y_Y en fin… me dejo de lloriqueos y paso a dejarles este nuevo capítulo de Encuentros predestinados.

Cierto, cierto, Viridiana, Que bueno que llegaste a tiempo XD espero que en verdad no tengan problemas con las asistencias. Espero que este capítulo te resulte tan interesante como el anterior y sobre tus preguntas, creo que la mayoría se responderán en este capítulo, y si, Mukuro no puede negarle nada a Chrome *0*Tamila Rawr lamento lo del "no dude en pedir alguna historia" la verdad es que me comí una "s" con la prisa que traía para terminar el capítulo u_uU no quise tratarte como señora ¡en serio! T_T quise decir "No dudes" pero me comí la letra T_T espero que me disculpes. Ahora, pasando al capítulo, si, Hibari tiene su oscuro pasado e I-Pin quedo en shock al saberlo, aunque todo ocurre por una razón y no siempre las cosas son como parecen XD y a mí también me gusta el Hibari sádico y perverso *0* y sobre la pareja que me pediste, aún no he leído el manga pero está en mi lista de pendientes, cuando lo lea subiré una historia de ellos ¡Lo prometo! Solo tienes que estar pendiente *0* ahora sí, ya sin nada más que decir o en este caso agradecer, paso a dejarles este nuevo episodio.

Verdad

Aquella vez no había podido hacer nada, solo matarlo y fue precisamente en ese momento que su obsesión por atrapar a Byakuran nació, no porque le fuera ordenado, no porque Vongola tenía que atraparlo, él lo estaba haciendo por voluntad propia y por cumplir la promesa que hizo hace tres años.

Recordaba perfectamente lo sucedido ese día, es decir ¿Cómo podría olvidar eso? Había matado a sangre fría cerca de 20 niños y entre ellos había terminado con la vida de Ryota, cerró los puños con fuerza ante el recuerdo de aquel inquieto niño mientras su mente se encargaba de recordarle un y otra vez lo sucedido en ese laboratorio hace tres años.

Hikari y Ryota eran los únicos herbívoros que el permitía a su alrededor a pesar de lo ruidosos que podían llegar a ser, ella siempre acudía a él cuándo necesitaba ayuda con algún trabajo y siempre se las arreglaba para que accediera y Ryota encontraba la forma de colarse durante sus ensayos antes de algún examen, ese niño era realmente travieso pero bastante talentoso, especialmente con el piano y ese era uno de los motivos por los que le permitía quedarse, pues, aun sin tener sus recuerdos, sentía cierta afinidad con aquel instrumento que solía tocar para la pequeña I-Pin. Hikari era una chica ruidosa de 20 años, contextura delgada y rubios cabellos mientras que Ryota era bastante parecido a su hermana pero con los cabellos un poco más oscuros y bordeaba los 9 años de edad cuando lo conoció, aunque fue su talento natural para la música que lo hacía tocar como un adulto lo que más llamo su atención, por lo que solía disfrutar secretamente de los pequeños conciertos que ambos hermanos le regalaban en sus ratos de descanso además de permitirle al niño llamarlo Nii-san cuando Mukuro no estaba cerca, por eso la idea de que estuviesen "enfermos" nunca cruzo por su cabeza, siendo una gran sorpresa el hecho de que ambos abandonaran la escuela de un momento a otro, sin siquiera despedirse de sus amigos más cercanos, sin embargo, en ese entonces su atención estaba completamente en el trabajo que tenían que realizar en la escuela y no se molestó en investigar sobre ellos, cosa de lo que se arrepentiría un año después.

El día que realizo aquella misión él fue quien entro primero, abrió camino a los otros después de noquear a los guardias que aún había en el interior del recinto y cada uno de los miembro tomo un camino distinto después de concertar el punto de encuentro según los planos que tenia del interior de aquel laboratorio. Lambo había acompañado a Sawada por ser el menor de todos y también el más débil, mientras que los otros habían partido solos, él por su parte, había optado por explorar las habitaciones que estaban en el ala sur del lugar y cuando entro a la primera habitación, encontró los cuerpos de varias personas adultas que parecían haber sido presas de crueles experimentos y en ese entonces, lo que dijo Reborn llego a su cabeza "Se cree que están experimentando con usuarios de la llama de última voluntad, busquen información al respecto, rescaten a quienes puedan ser salvados, destruyan el lugar y regresen con vida" Y a juzgar por lo que veía, ese sujeto parecía tener razón, habían cuerpos atados con correas a las camillas, unos totalmente ensangrentados, otros con el cráneo abierto como si hubiesen querido analizar sus cerebros, algunos presentaban coretes y cicatrices en distintas partes del cuerpo, sin embargo, hubo un cadáver que capto fuertemente su atención por lo que se acercó al instante a esa camilla y al ver el cuerpo sintió su estómago revolverse, cosa que no pasaba muy seguido, sus pupilas se contrajeron ligeramente y por un momento creyó que vomitaría, la persona que se encontraba en aquella camilla, completamente atada con múltiples cicatrices en el cuerpo, heridas aún abiertas, signos de tortura y ultrajes… era Hikari.

Lo primero que hizo en aquel entonces fue comprobar su pulso, corroborando que hace mucho su corazón se había detenido, en aquel entonces aparto un mechón de cabello del rostro de la muchacha y al hacerlo, pudo notar los restos de lágrimas secas en sus mejillas acompañadas de sangre y moretones, su puño izquierdo se cerró con fuerza ante lo que veía mientras que su mano derecha se encargaba de cerrar los ojos abiertos de Hikari, cubriendo luego el cuerpo casi desnudo de la muchacha con una sábana que había tirada en el suelo ¿Qué demonios había pasado eso con ella? ¿Qué le habían hecho? ¿Y Ryota? ¿Qué había pasado con él? Tenía muchas dudas y el estómago aun revuelto, fue entonces que un mal presentimiento surgió en el por primera vez, si Hikari estaba allí, en un laboratorio que investigaba llamas de última voluntad, su "enfermedad" podría no serlo y Ryota padecía de lo mismo. Dejo el cuerpo de Hikari allí y con paso rápido se acercó a los computadores que había en la habitación, hizo uso de su duro entrenamiento en el extranjero y casi como si de un hacker se tratase, logro infiltrarse en los archivos que habían en el ordenador encontrando así las respuestas a sus preguntas, aquel laboratorio funcionaba bajo la fachada de un hospital a cargo del estado, que ofrecía servicio gratuito logrando atraer a muchas personas con ese método y seleccionando a quienes poseían en su interior las llamas de última voluntad, una vez que seleccionaban a los "especímenes" les brindaban un "Tratamiento especial" haciendo que los familiares los internasen sin saber cuál era aquel tratamiento una vez dentro hacían los experimentos que querían con las personas y cuando los cuerpos ya no resistían más aquellas torturas, comunicaban a los familiares del deceso de la paciente y por ser víctimas de una enfermedad altamente contagiosa, los cuerpos no eran entregados hasta después de ser cremados, cubriendo así todo rastro de lo que hacían.

Hibari reviso entonces la lista de los especímenes mientras la información se iba copiando al dispositivo que llevaba consigo, y tal como temía, el nombre de Ryota e incluso el nombre de la madre estaba allí también, busco el lugar en el que se encontraban y después de revisar un poco más, no pudo hallar información sobre los experimentos que se realizaban, pero si encontró sus ubicaciones, las mismas que eran coincidentes con el punto de encuentro con los herbívoros pues las dos habitaciones contiguas a las que estaba eran usadas como almacén de especímenes y allí se encontraban Ryota y su madre, termino de descargar los archivos y salió rápidamente con dirección a las mencionadas habitaciones esperando que ese pequeño revoltoso aun estuviese con vida. Cuando abrió la primera puerta, el panorama era similar al de la primera habitación en la que encontró a Hikari pues solo habían adultos en ella, se acercó a las computadoras que también habían allí y termino de descargar la información rápidamente antes de ir al último cuarto, sin embargo, lo que encontró allí no era lo que decían los archivos recientemente descargados.

Apenas puso un pie en la habitación, un bisturí envuelto en llamas de última voluntad salió disparado contra su cabeza, esquivo el golpe recibiendo un pequeño corte en la mejilla y solo entonces pudo ver a sus atacantes, era un total aproximado de 20, todos eran hombres adultos que llevaban cascos sobre la cabeza, haciendo imposible la labor de verles el rostro. Una confiada sonrisa se extendió en su rostro aquella vez mientras alzaba sus tonfas bañadas en llamas de última voluntad y sin decir más palabra bloqueo los ataques que venían contra él, estaba emocionado pues desde hace tiempo no tenía una buena pelea, sin embargo, no disponía de mucho tiempo pues debía encontrar a Ryota, así que empleo toda su fuerza en certeros golpes contra sus oponentes, que extrañamente no parecían tener experiencia en combate, eso se le hizo raro pero no le presto demasiada atención, muchas armas punzocortantes fueron lanzadas en su contra y el las bloqueo todas, regresándolas a sus dueños con tal precisión, que estas iban directamente a puntos vitales y en muchos caso a la yugular de sus víctimas, el suelo y la paredes no tardaron en mancharse de sangre al igual que sus ropas y parte de su rostro, solo quedaban dos personas peleando contra él y sintió rápidamente el ataque de uno de ellos a pesar de que era por la espada, sus tonfas revelaron las púas que mantenían ocultas y rasgo completamente el pecho de su víctima haciendo que cayera pesadamente contra el suelo, para después bloquear un golpe procedente del último hombre en pie, dando un certero golpe en el casco, haciendo que el objeto saliera despedido por los aires y fue en ese momento, que su cuerpo se congelo por breves momentos mientras su oponente se levantaba.

El adulto frente a él se había convertido en un niño de diez años, pero no uno cualquiera, era Ryota, retrocedió un par de pasos y aprovechando que el niño frente a él aún se tambaleaba por el golpe, se acercó al último hombre que golpeo y le saco el caso, obteniendo como resultado que la imagen se distorsionara hasta tomar la forma de otro niño, observo el casco y recordó algo que una vez escucho de Shamal, algo referente a un casco que usaba llamas del tipo niebla para confundir al oponente y aparentar cosas que no existían, entonces la realidad le llego junto al golpe directo en el abdomen que le propino pequeño Ryota, todos los "hombres" que acaba de matar eran solo niños que aparentaban ser hombre con esos cascos. Un nuevo golpe fue lanzado en su contra de parte de Ryota y esta vez logro bloquearlo, notando que sobre la sienes del pequeño había cables que se conectaban a algo en su espalda, continuo evitando los fuertes golpes del pequeño que seguramente eran efectos de los experimentos a los que fue sometido y centro su atención en el aparato que parecía controlarlo, por lo que, en un movimiento rápido logro destruir el aparato y Ryota se desplomo al instante, logrado atraparlo con el tiempo justo. Cuando el pequeño Ryota despertó trato de alejarse rápidamente de él, estaba aterrado y podía notarlo en su mirada, sin embargo, una vez lo reconoció el pequeño comenzó a llorar y hasta allí las cosas hubiesen ido bien, pero no contaba con lo que vendría después.

-¿Qué rayos paso aquí Ryota? –Cuestiono Hibari con una rodilla en el suelo mientras sostenía al niño- ¿Cómo llegaste a este lugar?

-M-mi… mamá… mi hermana… -Susurro el pequeño mientras lloraba- Y-yo… no pude protegerlas… -Agrego mientras Hibari notaba como Ryota comenzaba a retorcerse- L-las… las golpearon… l-las… violaron delante de mí… y yo… yo… ¡HA!

-¿Qué sucede? –Pregunto Hibari sujetando fuertemente al niño mientras este se retorcía violentamente- ¡Ryota!

-N-no… no me queda… mucho tiempo… mi cuerpo… no aguantara… mas…-Susurro el pequeño sujetando la mano libre de Hibari con la suya a pesar del temblor que presentaba- N-nii-san… por favor… mátalos… a los que… hicieron esto… y… -Agrego mientras sangre brotaba de sus ojos en lugar de lágrimas- Y mátame… por favor…

-Que… -Replico Hibari con seria expresión al pensar en lo que ese niño había tenido que soportar, tratando de mantenerse sereno ante la petición de Ryota-

-N-Nii-san… por fav… ¡Ha! –Dijo el pequeño retorciéndose violentamente mientras sangre comenzaba a brotar de sus oídos y boca- N-no puedo más… ma-mátame por favor… -Agrego sujetando fuertemente la mano de Hibari- Y… y prométeme que...

-Lo hare… -Respondió Hibari ocultando la mirada tras el flequillo de su cabello- Matare al bastardo que hizo esto, lo prometo…

-Gr-gracias… ¡Ha! –Grito el pequeño retorciéndose violentamente en posiciones casi imposibles sin soltar la mano de Hibari- N-Nii-san… por favor…

Y Hibari simplemente pudo asentir ante las palabras de Ryota sin soltar su mano en ningún momento, cogió uno de los cuchillos que había en el suelo y miro por última vez al pequeño que simplemente le sonrió murmurando un débil "Gracias" antes de que él lo matara. Apretó fuertemente el cuchillo entre sus manos y sin mostrar vacilación en su mirada, atravesó el pecho de Ryota de un solo golpe, haciendo un corte limpio directo al corazón, sintió la sangre del pequeño bañar su rostro pero su mirada no cambio, se mantuvo sereno, frio, imperturbable, casi como si no hubiese matado a nadie mientras internamente se repetía la promesa que le hizo a ese niño, iba a matar al bastardo que le destrozo la vida, iba a matar a Byakuran sin importar el precio y lo iba a hacer pagar por todo el daño que había causado.

Cuando los otros miembros de Vongola llegaron al lugar el acababa de clavar el cuchillo en el pecho de Ryota, ellos vieron como mataba a ese niño pero no supieron la razón y él tampoco la diría, por lo que decidió mantener aquella fachada de hombre sin sentimientos y simplemente tiro el cuerpo de Ryota a un lado, después de todo, ese solo era un cadáver más que agregar a la lista, él ya estaba muerto y es cuerpo inerte no era más que el contenedor de quien fue en vida. "Misión cumplida" Fue lo que dijo aquella vez ante la mirada de sorpresa y terror de sus compañeros mientras caminaba a la salida con parsimonia, sin inmutarse siquiera por los cadáveres que iba pateando mientras avanzaba y mucho menos por la sangre que manchaba su ropa y rostro, de nada le servía lamentarse por sus acciones, solo debía concentrarse en cumplir con la promesa que acababa de hacer, aun si la vida se le iba en ello.

Un cansado suspiro escapo de boca de Hibari después de recordar involuntariamente lo sucedido hace años, se levantó del suelo y después de colocarse una toalla alrededor del cuello decidió salir de la habitación y dormir un poco, estaba algo cansado y era mejor dejar de pensar si quería cumplir bien su trabajo, sin embargo, apenas un par de pasos, la puerta de la habitación se abrió y por un momento la posibilidad de que fuese I-Pin hizo que su corazón se acelerara ligeramente, pero toda esperanza se fue por donde vino al ver la silueta de Rokudo Mukuro entrando al lugar ¿Ahora que demonios quería ese entupido herbívoro?

-Oya… has causado bastantes destrozos por aquí Kyoya… -Replico el recién llegado al ver el saco de box roto y algunas máquinas destrozadas- Te van a regañar por esto

-No estoy de humor para soportarte herbívoro –Dijo Hibari con molestia- ¿Qué quieres?

-Quería ejercitarme un poco pero veo que no será posible –Contesto el aludido recorriendo el lugar con la vista- Bueno, no importa… creo que iré a ver a esa niña… I-Pin si mal no recuerdo… No te molesta ¿Cierto? –Cuestiono captando la atención de Hibari aunque este así no lo demostrara- Digo, ya jugaste un rato con ella y

-Que rayos estos diciendo –Replico el soldado con seria expresión ante las palabras de Mukuro-

-¿Por qué esa cara Kyoya? –Pregunto con burla el soldado ante la expresión de Hibari- Tu mismo dijiste que estabas cansado de jugar con ella, no creo que te moleste que yo también lo haga, es decir… solo tuviste que seducirla un par de semanas y lograste conseguirla –Agrego con una ladina sonrisa en el rostro- Me tomara solo un par de días tener a una niña tan fácil como ell…

-¡Cierra la puta boca! –Respondió Hibari lanzando un golpe directo en el rostro de Mukuro derribándolo en el suelo para luego levantarlo de las solapas de su camisa- Si te acercas ella no vivirás para contralo, Rokudo Mukuro…

-Si tanto te importa ¿Por qué te alejas de ella? –Cuestiono el aludido con seriedad a pesar del hilo de sangre que se desprendía de su boca- ¿Solo por lo que paso hace tres años? ¿O es porque no pudiste protegerla hace poco?

-Ese no es asunto tuyo –Respondió Hibari soltando a Mukuro mientras recogía la tolla que había quedado en el suelo por la rapidez con la que lo había golpeado- Largo

-Solo estas evadiendo las cosas –Dijo Mukuro sin moverse de su lugar- Ella no tiene que correr la misma suerte que Hikari, si esa niña es realmente la mujer que amas no deberías darte por vencido tan fácilmente –Agrego con seriedad- Si no quieres que nadie la lastime, protégela, si eres débil para eso, hasta más fuerte entonces, pero no huyas

-¿Quién demonios esta huyendo? –Cuestiono dirigiendo la vista al soldado- En todo caso ¿Por qué rayos te estas metiendo en mis asuntos?

-No eres de utilidad en las misiones si solo estás preocupado por esa niña, además… – Respondió Mukuro dirigiéndose a la salida de la habitación deteniéndose brevemente- Es malo para mi reputación que la única persona que ha logrado vencerme se rinda antes de comenzar a pelear, y no te preocupes, no me interesan las niñas, el papel de Lolicon te lo dejo a ti…

Hibari lanzo con molestia una pesa contra la puerta antes de que Mukuro desapareciera de su vista por haberlo llamado "Lolicon" aunque en parte tenia razón, una vez solo, observó brevemente la puerta por donde había salido Rokudo Mukuro y sin quererlo, las palabras que le fueron dichas se mantuvieron resonando en su cabeza "Rendirse antes de pelear" El nunca hacia algo como eso, siempre le plantaba cara a los problemas pero había sido hasta hace poco, cuando en su vida no había nadie más y no tenía nada que perder, pero ahora… ahora estaba ella y tenía que protegerla. Llevó su mano derecha hasta su cabeza y desordeno sus negros cabellos por enésima vez ese día mientras que pensaba que, por primera vez en mucho tiempo, no sabía que hacer.

Cuando Chrome salió de su habitación por algo de beber, espero cualquier cosa, menos ver a Mukuro caminando por el mismo pasillo mientras sostenía su mejilla aparentemente golpeada, dirigió la vista a la habitación de la creyó había salido y noto que era la sal de prácticas, una ligera sonrisa se formó en su rostro al pensar que, aunque él lo negara, en el fondo se preocupaba por Hibari al igual que a ella le preocupaba I-Pin.

-Hablaste con Hibari-san, por lo que veo –Dijo Chrome dándole alcance a Mukuro, rozando luego con su mano derecha el labio roto del soldado- Aunque… creo que "Hablar" no es el término correcto…

-Es idiota…–Contesto Mukuro - No tenía que ponerse violento…

-Seguro lo provocaste –Replico Chrome conociendo la forma en que Mukuro hacia las cosas- ¿O me equivoco?

-No era para tanto pero no importa, después de todo… -Dijo el aludido sonriendo ligeramente Chrome mientras rozaba la mejilla de la muchacha con su mano derecha- Tengo a una hermosa enfermera para atender mis heridas…

-Esta enfermera esta fuera de horas laborales –Respondió Chrome dando media vuelta dispuesta a ir por su vaso con agua- Que Descanses –Agrego deteniéndose al sentir como sus pies dejaban el suelo- ¡H-He! E-espera… Mukuro-sama…

-Pagare horas extra… -Susurro el soldado alzando en brazos a Chrome llevándosela algún lado que ella desconocía- Así que vámonos…

Y sin decir más palabra Mukuro secuestro a Chrome llevándosela a alguna habitación de la base. A la mañana siguiente cuando todos estuvieron reunidos en el comedor, salvo Hibari claro está, pudieron ver a un ojeroso Lambo que parecía asustado cada vez que veía a Chrome o Mukuro, pues para su mala fortuna, la habitación de Nagi, antes de Mukuro, estaba junto a la suya y los "ruidos" que escucho en la noche no lo dejaron dormir absolutamente nada ¡Que rayos le había hecho Mukuro a esa chica para hacer esos ruidos tan…! Mejor no pensar en ello pues no quería vivir con un trauma tan grande. Estaba dispuesto a concentrarse en su comida, pero la aparición de Hibari en el comedor le quito todo apetito, más aun al notar la forma en que I-Pin lo miraba ¿Es que acaso no le importaba lo que ese sujeto había hecho?

-Siéntate Hibari, hay un asiento libre junto a I-Pin –Ordeno Reborn al recién llegado- Desayuna con nosotros y después comenzaremos con la reunión

-No tengo apetito –Contesto el soldado sin cambiar su expresión a pesar de sentir la mirada de I-Pin sobre el- Volveré cuando empiece la junta

-Es una orden –Dijo Reborn con seria expresión, enfrentando su mirada con la de Hibari- Siéntate

Y Hibari simplemente emitió un pequeño gruñido de molestia antes de sentarse junto a la china, quien parecía incomoda con su presencia ¿Por qué demonios Reborn le hacía algo así? Él sabía muy bien los problemas que había entre ellos y casi como si lo hiciese apropósito, le ordenaba sentarse con ella, maldijo mentalmente a su superior e inmediatamente se dedicó a ingerir su desayuno sin ver nada más que su comida, en verdad le molestaba aquella situación y más aún, porque las palabras de Rokudo Mukuro aun resonaban en su cabeza "Rendirse antes de pelear" Tsk… ese sujeto solo había conseguido empeorar su, de por sí, mal humor.

-Bien, creo que es mejor comenzar con la junta –Dijo Reborn una vez terminaron de desayunar- Hace poco terminamos de interrogar al sujeto que capturamos el día del atentado a Hibari e I-Pin y tal como se sospechaba, esos hombres son parientes de las victimas del incidente de hace tres años –Explico Reborn captando la atención de los presentes- Sin embargo, ellos no se organizaron solos, las cosas sucedieron tal y como Dino y yo habíamos pensado

-Byakuran está detrás de todo –Informo Dino mientras repartía unas carpetas con información recopilada, incluyendo a las chicas de KHIN revolution pues ella estaba demasiado envueltas en el caso como para dejarlas fuera- Según lo que nos dijo ese sujeto, Byakuran los reunió en una de sus bases secretas y les dijo quién era el responsable detrás de la muerte de sus familiares

-Pero… ¿Cómo podrían creerle a un completo extraño? –Cuestiono Kyoko antes las palabras de Dino- Es decir, yo no podría creer las palabras de alguien que no conozco, mucho menos arriesgar mi vida

-Ese hombre menciono una película –Respondió Dino a las interrogantes de Kyoko- Dijo que les mostraron un video en el que se podía ver claramente a Kyoya atacando a sus hijos y también podían verse los cuerpos de las otras víctimas y aunque no se veía que Kyoya los mataba, todos asumieron que si

-Esta no es información nueva –Replico Hibari sin interés en la conversación- Ya se sabía que ellos venia por mí y estaba más que claro el hecho de que Byakuran estaba detrás de todo –Dijo el pelinegro mientras que la mayoría lo observaba con expresión confusa- Solo alguien como el tiene el poder suficiente para realizar un ataque de esa magnitud, es fácil de entender

-Hasta hace poco solo eran teorías pero ahora hemos podido confirmarlo –Dijo Reborn prosiguiendo con el hilo de la conversación- Byakuran está detrás de todo y uso aquel incidente para llegar a Hibari, aunque no sabemos por qué lo eligió primero –Agrego posando la vista en el soldado- ¿Alguna idea?

-Ninguna –Respondió el aludido sin inmutarse por la pregunta de su superior-

-Lo supuse… -Susurro el mayor con expresión cansada- Bueno, eso era todo lo que tenemos por ahora, sé que hoy tienen una presentación en la inauguración de un nuevo centro comercial, así que no se alejen de sus guardaespaldas –Sugirió Reborn con seriedad- De preferencia, permanezcan en grupo y traten de no estar en lugares demasiado abiertos, serán un blanco fácil si lo hacen

Todos los presentes simplemente asintieron y después de despedirse, se dirigieron a la camioneta que los llevaría al local. I-Pin permanecía en los asientos traseros del auto junto a Lambo y Yamamoto mientras observaba a Hibari, que permanecía inmutable sentado junto a Haru mientras que ella trataba de entablar conversación con él pero Hibari simplemente le respondía ocasionalmente con monosílabos sin siquiera abrir los ojos, eso claro, hasta que ella decidió darle a probar unos chocolates que siempre llevaba en su bolso y el, increíblemente para ella, acepto el "regalo" de mano de Haru e I-Pin podía jurar que Gokudera parecía molesto con eso y para que iba a negarlo, ella también estaba molesta y sobre todo celosa pues sabía que a Hibari no era partidario de los dulces, pero ahí estaba, recibiendo los chocolates que Haru le había dado ¡Y en la boca! Fácilmente él podría haber rozado los dedos de ella con sus labios ¿Significaba eso que en verdad Hibari solo había jugado con ella y ahora iba por Haru? Dirigió la vista nuevamente a la "Pareja" frente a ella sintiendo su pecho oprimirse por la forma en que Haru se escudaba en Hibari mientras Gokudera le reclamaba por aquella forma de darle el chocolate, en verdad, esa escena era bastante dolorosa para ella.

Hibari estaba al límite de su paciencia después de oír una pregunta tras otra de parte de Miura Haru ¿Es que esa chica no se callaba? Le resultaba bastante molesto el hecho de que fuese tan parlanchina a pesar de que el solo le respondiese con monosílabos, su ceño estaba bastante fruncido a comparación de ante y cuando estaba a punto de estallar sintió una ligera opresión contra sus labios, notando como ella introducía un pequeño chocolate en su boca y eso lo agarro con la guardia baja pues no esperaba que esa herbívora fuera a hacer algo como eso "Hibari-san siempre parece molesto, tiene que endulzar su vida" había dicho Haru seguido de una sonrisa, sintió entonces la mirada de I-Pin sobre él, recordando de forma involuntaria como ella había huido de el al conocer su pasado y Miura no parecía temerle a pesar de todo, en parte dolido y también para alejarla más de él, trago aquel empalagoso dulce sin replicar nada, notando como I-Pin desviaba la mirada y Gokudera le reclamaba a la herbívora por su acción mientras que ella se aferraba a su brazo buscando protección de aquel "Bruto neandertal" que quería lastimarla, observo la situación brevemente y un ligero suspiro escapo de su boca al pensar en lo difícil que serían sus días de ahora en adelante.

Para cuando llegaron al centro comercial todo estaba dispuesto para la inauguración y solo faltaban un par de horas antes de que el espectáculo para el que los habían contratado comenzara, la gente comenzaba a reunirse y todos los miembros de Vongola estaban alertas, especialmente Hibari pues sabía que un espectáculo público como ese era el escenario perfecto para realizar un atentado igual que la última vez, sin embargo, tal y como dijo Reborn, sería demasiado pronto como para que alguien tan precavido como Byakuran atacara abiertamente, aun así, Hibari permanecía alerta junto a Haru pero no podía evitar vigilar en la distancia a I-Pin, Yamamoto era fuerte y el chico vaca tenía la suyo pero para él eso no era suficiente, se sentía preocupado por su seguridad y, a pesar de tener que estar pendiente de Miura, siempre terminaba viendo a I-Pin sin que ella lo notara.

El ambiente era tranquilo, demasiado si le preguntaban a Hibari pues casi no había ruido, salvo por los trabajadores que ultimaban detalles antes de la presentación, fuera de eso no había demasiado alboroto, personas joven y algunos adultos estaban reunidos allí pero casi no hacia ruido y además, llevaban sacos a pesar del calor cosa que le resultaba extraña pues pareciera que quisiesen ocultar algo, fue entonces que lo vio, noto rápidamente el brillo de algunas armas ocultas dentro de los trajes que varios hombres llevaban mientras estos parecían haberse percatado de ello pues desenfundaron las armas y dispararon contra el escenario donde se encontraban. Los otros miembros de Vongola también notaron los peculiares sacos de los presentes antes de que estos comenzaran a disparar y lograron poner a salvo a sus protegidas con el tiempo justo detrás del montaje realizado para la presentación.

Gokudera había llevado a Haru a un extremo del escenario junto a las otras chicas mientras que Hibari permanecía en el extremo contrario analizando la situación, casi todos los asistentes portaban armas y ya varios miembros del personal que laboraban en el centro comercial habían caído, sin embargo, Hibari pudo notar algo extraño, esos sujetos parecían esperar que ellos salieran y no disparaban a diestra y siniestra como en ocasiones anteriores, recorrió el lugar con la vista y noto que casi no habían personas alrededor y los pocos que quedaban, permanecían inconscientes en el piso por el dolor de las heridas de bala que los habían alcanzado, medito un poco respecto a la situación en que se encontraban y tomando en cuenta todos los factores creyó conveniente aprovechar lo desértica que parecía la zona y emplear las llamas de última voluntad. Le hizo unas señas a Rokudo Mukuro y el comprendió rápidamente sus intenciones, el poseedor de la llama de la niebla de Vongola hizo uso de sus habilidades y creo una ilusión lo suficientemente fuerte para aturdir los enemigos dando tiempo suficiente a los guardaespaldas para que llevaran a las chicas hasta la salida trasera de lugar, sin embargo, no habían avanzado mucho cuando llegaron refuerzos de Byakuran y comenzaron una balacera en su contra, el grupo se separó y cada quien fue en dirección diferente junto a sus protegidas. Hibari vio de reojo la dirección en que Yamamoto y el chico vaca habían llevado a I-Pin antes de marcharse con Haru y Gokudera, lograron ocultarse en una sección de ropa que había en el centro manteniendo la seguridad de Miura, sin embargo, algo capto la atención de la muchacha y casi como si no pudiese oír a nadie, salió de la seguridad del escondite y corrió tras alguien que no ellos no habían logrado ver.

Haru había permanecido oculta con Hibari y Gokudera esperando el momento en que pudiese reunirse con los demás, sin embargo, cuando vio hacia la salida, específicamente en el segundo piso, pudo ver una silueta que se le hizo conocida, esa espalda, ese cabello blanco… era el… "Shiro" fue lo único que su boca pudo decir y casi como si sus piernas cobraran vida propia, corrió hacia donde estaba Byakuran. Cuando Hibari vio la estupidez que Miura acababa de cometer, su primer impulso fue salir tras ella al igual que Gokudera había hecho, sin embargo, apenas había podido dar unos pasos fuera de su escondite, cuando pudo oír la voz de I-Pin seguida de unos disparos "¡Lambo, Yamamoto-san!" había dicho la joven china con clara angustia en la voz y Hibari no pudo hacer más que dirigirse hasta donde estaba ella dejando a Gokudera la labor de proteger a Miura.

I-Pin permanecía oculta tras un pequeño montículo del escenario pues al verse rodeados por sus atacantes, retrocedieron poco a poco hasta quedar cercados, Yamamoto propuso salir de allí y reunirse con los demás haciendo de carnada mientras Lambo la ayudaba a escapar, sin embargo, sus atacantes parecieron adivinar sus planes y los atacaron por todas las partes posibles, Yamamoto recibió un par de rose de balas, Lambo quedo herido del brazo derecho e I-Pin se había tirado al suelo evitando ser alcanzada por las balas, pero eso no le sirvió durante mucho tiempo pues mientras trataba de ocultarse nuevamente, vio como algunos sujetos atacaban a sus guardaespaldas gritando sus nombres para prevenirlos, mientras que otros disparaban contra ella, cerró los ojos esperando las balas, pero de la nada alguien la empujo hacia la derecha cayendo pesadamente contra el suelo quedando oculta tras los equipos de sonido que permanecían en el escenario con la persona que la había salvado, dirigió la vista hacia el frente y pudo reconocer en su salvador a Hibari quien presentaba una herida de bala a la altura del abdomen en la parte izquierda del mismo obtenida al momento de protegerla. Vio a Hibari apretar la herida y como esta sangraba hasta bañar la mano del soldado quien, aun con esa herida, no soltaba el arma que sostenía con la derecha, I-Pin noto como liberaba la herida de la presión ejercida y su mano izquierda estaba llena de sangre, trato de tocarlo pero su mente le jugo la mala pasada de imaginar esa mano manchada con la sangre de los niños que asesino, por lo que se detuvo a escasos milímetros de tocarlo, sintió entonces la mirada de Hibari sobre ella y vio en sus ojos algo que no supo reconocer, fue en ese entonces que recordó las palabras de Chrome "¿No pensaste que él pudo sentirse herido cuando lo rechazaste después de saber lo que hizo?" "Él se alejó para protegerte" dirigió nuevamente la vista a la mano del soldado y el intento retirarla, pero ella la sujeto fuertemente manchándose con la sangre en ella, tal vez no sabía lo que sucedió hace tres años, pero podía reconocer la verdad tras los ojos de Hibari y él estaba herido.

-¿Qué haces? –Cuestiono con frialdad el soldado al notar la mano de I-Pin sujetando la suya- Estamos en medio de una pelea, suéltame

-Estas herido Hibari-san… -Susurro la china apretando la mano de Hibari con fuerza- No puedes pelear así

-Ese no es asunto tuyo –Respondió el soldado liberándose bruscamente del agarre de la china- Si vas a preocuparte por algo, que sea por mantenerte con vida

-¡No salgas! –Exclamo I-Pin sujetando a Hibari por la espalda al notar como el soldado pretendía enfrentarse a los atacantes- N-no… no te arriesgues así… por favor no…

-No tienes que preocuparte por un asesino –Contesto Hibari con aquella mirada vacía que I-Pin tanto temía para luego liberarse de las manos de la china-

E I-Pin no pudo hacer nada más para detenerlo, se quedó allí viendo como Hibari salía al campo de batalla a pesar de su herida, bloqueando las balas que se disparaban en su contra con sus tonfas para luego acabar con sus atacantes, Yamamoto y Lambo no tardaron en sumarse al ataque terminando rápidamente con las amenazas. Hibari vio como I-Pin se acercaba a ellos cuando el lugar fue seguro y simplemente se alejó, lo que había dicho era solo la verdad, ella no tenía que preocuparse por la vida de un asesino como él.

I-Pin vio como Hibari se alejaba a paso rápido a pesar de sus heridas en dirección a donde debería estar Haru, una ligera opresión se formó en su pecho ante este pensamiento pero tan pronto como vino, se fue, pues Hibari lo había dejado todo por protegerla y eso le demostraba que él no la consideraba un juguete, en verdad se preocupaba por su bienestar y ella había sido una tonta al no confiar más en él.

Cuando Gokudera vio a Haru correr con dirección a la salida, lo primero que hizo fue llamarla "mujer estúpida" y sin más salió tras ella, sin embargo, espero encontrar cualquier cosa, oír lo que sea, menos lo que acababa de presenciar ¿Qué rayos significaba eso?

Haru había corrido lo más rápido que sus piernas le permitieron exponiéndose a ser alcanzada por algún proyectil en medio de la balacera y todo por alcanzarlo, pudo verlo cerca de la salida trasera del centro comercial junto a otro hombre que lo acompañaba y al notar que no llegaría a tiempo antes de que se marchase, lo único que pudo hacer fue llamarlo como cuando eran niños "¡Shiro-kun!" exclamo con todas las fuerzas que su cuerpo aún conservaba logrando que el la escuchara, detuvo su andar y casi como si el tiempo no hubiese pasado, la saludo alegremente con aquella sonrisa que ella aun no había olvidado.

-¡Yo! Haru-chan –Saludo Byakuran con su típica sonrisa burlona en el rostro- Ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos…

-Entonces… si me recuerdas… -Susurro la muchacha mientras una lagrima se deslizaba por sus mejillas- Shiro-kun…

-Como podría olvidar a la chica que compartía sus dulces conmigo –Respondió el peliblanco con la misma sonrisa en el rostro- Eras la única que no tenía miedo de mí, y veo que no has cambiado…

-Pero tu si… ¿Por qué?... –Cuestiono de repente Haru cerrando los puños con fuerza- ¡Por qué estás haciendo esto! ¡Prometiste que no serías como tu padre! ¡Dijiste que no…!

-Éramos niños en ese entonces Haru-chan… -Respondió el peliblanco cambiando su expresión a una más seria- Esto es lo que soy ahora, "Shiro-kun" es parte del pasado, soy Byakuran, actual líder de la familia Millefiore y tu… tu eres una piedra en mi camino Miura Haru…

-Sh-Shiro-kun… -Susurro la aludida con incredulidad, como si se negara a creer lo que oía- Q-que…

-Desaparece… -Dijo el peliblanco apuntándola con un arma de fuego- Haru-chan…

Y ella solo pudo permanecer inmóvil ante la fría mirada que "Shiro-kun" le dio, se congelo ante lo que veía y simplemente cerro los puños con fuerza esperando recibir el impacto, pero unos fuertes brazos tiraron de su cuerpo antes de que el proyectil la alcanzara y se vio a sí misma en el suelo con Gokudera Hayato sobre ella, quien al protegerla había recibido el impacto de la bala en la pierna derecha, el soldado se levando con dificultad y apenas pudo incorporarse pues la bala le había perforado el muslo, sin embargo, debía moverse y sacar a Haru de allí antes de que Byakuran la matara, ya después le pediría una explicación de lo que acababa de oír, ahora su prioridad era salvarla aun sin la ayuda del desgraciado de Hibari que despareció en el peor momento posible.

-Se acabó, Vongola –Dijo Byakuran desde su posición apuntando directamente a Gokudera que permanecía junto a Haru en el suelo- Podre matar dos pájaros de un solo tiro esta vez…

-Soy yo a quien quieres eliminar… -Respondió Haru poniéndose de pie ocultando a Gokudera tras ella- Déjalo ir…

-¡Qué demonios estas diciendo mujer estúpida! –Exclamo el soldado tratando de moverse, pero… ¡Demonios! Esa herida era bastante profunda y la bala aún seguía alojada en el muslo- ¡Ni se te ocurra cometer una estupidez! ¡Oye! -Exclamo Gokudera al notar como Haru se paraba en medio con los brazos abiertos- ¡Escucha lo que digo, Estúpida! ¡Demonios!

-Muere con el entonces, Haru-chan… -Dijo el peliblanco apuntando directamente a la muchacha- Fue bueno volver a verte…

Y ella simplemente cerro los ojos esperando e disparo, estaba bien si con su muerte podía proteger al "Bruto neandertal" que tenía como guardaespaldas, después de todo le debía eso y más por todo lo que les había ocultado y en el fondo, había llegado a quererlo, así que… eso era lo menos que podía hacer. Escuchó el sonido del arma de Byakuran dispararse resignada a esperar lo peor mientras sus puños se cerraban con fuerza tratando de reprimir las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas al pensar en lo que "Shiro-kun" se había convertido, sin embargo, el impacto nunca llego y vio con sorpresa una especia de escudos con púas de puercoespín, vio hacia la derecha y pudo notar la presencia de un herido Hibari que apenas había llegada a tiempo para salvarla.

-¡Vaya! ¡Qué sorpresa Kyoya-kun! –Exclamo Byakuran sonriendo ante el recién llegado- No creí que te vería tan pronto…

-Byakuran… -Susurro Hibari viendo con seriedad al peliblanco mientras Haru podía sentir un escalofrío ante la mirada del soldado-

-Es una agradable reunión pero temo que debemos dejarla para otro día –Contesto el peliblanco con su típica sonrisa, haciendo luego un gesto de despiadada con la mano- Nos vemos Kyoya-kun, Haru-chan, Gokudera-kun…

Y sin decir nada más giro sobre sus pasos dispuesto a marcharse, sin embargo, Hibari no iba a quedarse tranquilo al verlo marchar, ese sujeto era su presa y no la iba a dejar ir, por lo que se dirigió rápidamente hacia él y lanzo un ataque con sus tonfas pero el golpe no surtió efecto al verse bloqueado por el filo de una katana, dirigió la vista hacia el frente y vio al guardaespaldas de Byakuran, Genkishi según recordaba, de repente, el sujeto retrocedió un par de pasos mientras que una nube de humo cubría el lugar y cuando esta se despejo, ya no quedaba nadie, solo las chicas de KHIN revolution y un grupo de personas heridas por el atentado.

Mukuro había logrado contactar a la base Vongola y para cuando Reborn y Dino llegaron junto con los paramédicos, le peligro ya había cesado. I-Pin busco con la mirada a Hibari y lo vio en una de las camillas mientras era atendido por Shamal, intento acercarse pero pudo ver como Haru se acercaba al pelinegro después de ver a Gokudera mientras preguntaba por su estado, la opresión en su pecho se hizo presente una vez más, aun cuando Hibari ni siquiera respondía a los cuestionamientos de la muchacha. Sacudió la cabeza de un lado a otro tratando de no hacerse ideas equivocadas e intento ir hacia Hibari pero Bianchi llego preocupada por el bienestar de todas y todo intento por verlo quedo en eso, en un mero intento.

Durante el camino de regreso a la base podía sentirse cierta tensión entre Gokudera y Haru aunque nadie se explicaba por qué, salvo Hibari que estuvo presente cuando el soldado "enfrento" a la muchacha por algo que no pudo comprender muy bien, pero que parecía estar relacionado con Byakuran pues las palabras "Lo conoces" salieron de boca del Gokudera cuando Haru se acercó a él, al parecer, habrían muchas cosas que tratar cuando regresasen a la base.

Para cuando llegaron a la base era ya cerca de las tres de la tarde y todos tuvieron que pasar una revisión médica por órdenes de Reborn, las chicas resultaron prácticamente ilesas gracias a sus guardaespaldas, salvo por unos raspones pero nada grave, mientras que Gokudera, Yamamoto, Lambo y Hibari tuvieron que recibir tratamiento, aunque este último permaneció renuente a ser tratado pues sus heridas, al menos para él, no eran de cuidado por lo que Dino ordeno que fuese sedado nuevamente hasta la mañana siguiente. I-Pin fue a verlo durante la noche pero el permanecía dormido sin siquiera notar su presencia pues los sedantes colocados en su cuerpo eran más fuertes que los anteriores, acaricio ligeramente su rostro mientras recordaba lo sucedido a lo largo del día y no pudo evitar pensar en lo herido que parecía cuando ella no se atrevió a tocar su mano cuando la vio manchada de sangre y como Haru podía permanecer a su lado a pesar de saber lo que él había hecho, vio nuevamente a Hibari y sin quererlo, su mirada se detuvo en la pulsera que él le había dejado antes junto a su almohada, pues estaba segura de que había sido él, y su sentimiento de culpa ni hizo más que crecer, Hibari la había protegido aunque ya no era su responsabilidad y ella no era capaz de decirle que no lo rechazaba, que había decidido aceptar su pasado aun si él fue un despiadado asesino, ella lo amaba y quería que lo supiera. Se acercó lentamente a él y aun cuando estaba dormido, deposito tímidamente un ligero beso en sus labios esperando ser capaz de decirle todo lo que sentía cuando el despertase.

A la mañana siguiente y gracias a la habilidad de las llamas de Sasagawa Ryohei, todos estuvieron bastante recuperados, Gokudera podía mantenerse en pie apoyado en unas muletas solo por precaución, Yamamoto se mostró recuperado en casi su totalidad, Lambo aún tenía el brazo vendado y Hibari no mostraba molestia con sus heridas a pesar de que el había sido quien obtuvo las mayores heridas. Todos estaba reunidos en el comedor incluyendo a las chicas de KHIN revolution, quienes permanecían nerviosas y preocupadas por lo sucedido, especialmente Haru, que permanecía en todo momento cerca de Hibari sin atreverse a mirar a Gokudera.

-Debido a los acontecimientos de ayer, hemos decidido suspender todas sus actividades en los próximos días –Explico Reborn con seriedad a los presentes- No esperábamos un ataque de esta magnitud de parte de Byakuran cuando el incidente de I-Pin ocurrió hace poco, debo admitir que fue un grave error de nuestra parte subestimarlo así –Dijo el mayor observando a todos los que allí estaban reunidos, deteniéndose brevemente en Haru- Es por eso que y por qué no queremos más víctimas, que detendremos sus actividades durante un tiempo hasta que encontremos una mejor solución

-¿Permaneceremos aquí hasta que lo atrapen? –Cuestiono Kyoko con preocupación-

-Quizá eso sea lo mejor - Respondió Reborn a los cuestionamientos de la muchacha- Sin embargo… hay alguien aquí que tiene información que podría sernos útil –Agrego posando la vista sobre Miura- ¿No es así Haru?

-Habla –ordeno Gokudera viendo con severidad a la muchacha- Tu ya conoces a Byakuran ¡Di algo! –Exclamo con molestia al notar el nerviosismo de Haru- ¡Por eso corriste tras el!

-¿Haru-chan? –Cuestiono Kyoko confundida por las palabras de Gokudera- ¿Q-que…? Eso no puede ser… Gokudera-san esta equivocado ¿Cierto Haru?

-Lo siento… pero… es verdad lo que dice… -Susurro la aludida cerrando los puños con fuerza- Y-yo… yo lo conozco…

-¿Por qué no dijiste nada? –Cuestiono Reborn observando a la muchacha- Sabias que estábamos tras él, cualquier tipo de información nos era útil

-Perdón… -Susurró Haru mientras unas lágrimas se deslizaban por su rostro- Pe-pero… pero yo… ¡Yo prometí que confiaría en el! –Exclamo cerrando los ojos fuertemente- ¡Él dijo que no sería como su padre! ¡Qué cambiaría todo! Pero ahora no…

-¡Sabes a cuantas personas han muerto lo últimos días por ti! –Exclamo Gokudera poniéndose de pie haciendo que su silla cayera pesadamente contra el suelo- ¡Estas consiente de que aun estarían vivas si hubiésemos atrapado a Byakuran! ¡Con un demonio! –Reclamo furioso el soldado parándose frente a una temblorosa Haru- ¡Todo por una estúpida promesa que…!

-Cierra la boca herbívoro… -Dijo Hibari con seriedad mientras se interponía entre ambos callando a todos los presentes que lo observaban con extrañeza, especialmente I-Pin- Si no conoces el valor de una promesa, será mejor que te mantengas al margen… -Agrego dirigiéndose luego a la aturdida muchacha tras el sin siquiera voltear a verla- Miura Haru, di todo lo que sabes

-S-si… -Respondió la muchacha con la mirada clavada en el suelo mientras que Gokudera desviaba la mirada y Hibari retomaba su lugar en el más absoluto silencio- Yo… yo lo conocí cuando tenía once años durante el tiempo que viví en Tokio, solía llamarlo Shiro-kun por el color de su cabello –Explico con cierta nostalgia en la mirada mientras que Gokudera parecía más irritado que de costumbre- Él era bastante solitario, no tenía amigos por que todos se asustaban de él debido a los rumores que habían sobre su padre pero él no parecía mala persona así que me acerque a él y poco a poco nos hicimos buenos amigos aun cuando me habían advertido que no lo hiciera

Inicio Flash Back

No le llevo mucho tiempo ni esfuerzo acercarse al chico de pelo blanco que todos temían, es más, un par de bolsas de malvadiscos que el siempre parecía llevar habían sido suficientes para "atraerlo" además de unos cuantos de pasteles, se llevaban bastante bien pero el parecía no abrirse por completo cuando estaban juntos, eso hasta que unos chicos de grados superiores comenzaron a molestarlo y ella salió en su defensa aun cuando sabía que era una buena idea, esa fue la primera vez que pudo ver el por qué le temían a "Shiro-kun" pues no era solo por el apellido de su padre, poseía también una gran destreza física con la que redujo fácilmente a los otros muchachas, pero eso, lejos de asustarla hizo que se acercara más a él, pues Shiro había abandonado su careta de chico débil y aislado solo para protegerla.

-¿Estas bien? Haru-ch… –Cuestiono Byakuran dirigiendo la vista a Haru deteniéndose al sentir los brazos de la chica rodeando su cuello- ¿Haru… chan? ¿No estas asustada?

-¡Shiro-kun es increíble! –Exclamo Haru sonriendo mientras lo abrazaba- ¡Me protegió de todos-desu!

- En verdad eres extraña Haru-chan… -Respondió el muchacho viendo a la chica que tenía entre los brazos- Creí que me temerías como todos después de ver lo que soy capaz de hacer…

-¡Shiro-kun es muy amable, solo peleo por proteger a Haru desu! –Exclamo la muchacha sin alejarse del peliblanco- ¡Haru siempre será amiga de Shiro-kun!

Y esa fue la primera vez que Byakuran se había abierto hacia ella, después de ese incidente solían comer juntos y verse cada vez más seguido, paseaban de la mano y el solo se mostraba como realmente era cuando estaba con ella y fue precisamente en medio de una de sus pláticas antes de que su familia se mudara a Namimori después de dos años en Tokio que ella supo la verdad detrás de todas las historias que se comentaban sobre él y su familia. "Shiro-kun" le había contado que su padre era una mala persona y que realizaba actos ilegales de los que él estaba al tanto por ser el próximo heredero, aunque nunca le dijo exactamente que hacía, sin embargo, parecía ser lo suficientemente malo como para que su amigo de blancos cabellos mostrara una expresión en su rostro que no había visto antes.

-Él es una mala persona, Haru-chan… -Dijo el peliblanco sentado junto a ella en el césped de un parque en el que siempre se reunían- Pero… yo soy peor porque no puedo detenerlo… al menos no como soy ahora… -Agrego cerrando los puños con fuerza mientras era observado por su acompañante- No le importa la vida de otros e incluso le ha quitado todo a Uni-chan…

-¿Uni-chan? –Cuestionó Haru con curiosidad la muchacha pues era la primera vez que Shiro-kun mencionaba ese nombre- ¿Quién es?

-Ella es la hija de la familia que controla el sector comercial de las empresas Millefiore –Explico el peliblanco- pero Uni-chan es muy joven aun como para tomar el mando, sus padres murieron hace poco y ahora solo depende de la protección de Gamma-kun porque mi padre le ha quitado todo con la excusa de su edad –Agrego con la mirada clavada en el suelo- Yo no puedo hacer nada en su contra aun, pero… pero lo hare… encontrare la forma de enfrentarlo y detener todo lo que hace, aun si eso significa el final de la empresa, yo nunca seré como el…

-¡Sé que Shiro-kun será capaz de hacerlo, desu! –Respondió Haru sujetando la mano del peliblanco- ¡Y Haru estará para poyarte!

-No tienes que esforzarte Haru-chan –Dijo el peliblanco apretando la mano de su acompañante con fuerza, sonriendo ligeramente- Sé que te iras en un par de días por el trabajo de tu padre… -Agregó sorprendiendo a la muchacha de pelo marrón- Pero… ¿Sabes? Cuando sea capaz de detener a mi padre iré a buscarte y te llevare conmigo…

-Shiro-kun… -Susurro Haru mientras unas lágrimas se deslizaban por sus mejillas-

-Solo tienes que esperarme un poco Haru-chan… -Dijo el peliblanco abrazando a la muchacha- Te buscare en Namimori cuando me haya convertido en un hombre capaz de protegerte con sus propios medios –Agrego chocando su frente contra la suya- Te convertiré en mi esposa, no lo dudes, solo espera un poco… por favor…

Y sin más palabras de pro medio había depositado un casto beso en sus labios con la inocencia de dos chicos tan jóvenes como ambos eran en ese entonces, aunque la seriedad de las palabras del peliblanco no eran algo que Haru puso en duda, ambos podían ser jóvenes e inexpertos aun, pero aquella promesa era algo que jamás pudo olvidar aun cuando los años pasaron y ella no supo más de él…

Fin del Flash Back

-Él me enviaba cartas de vez en cuando –Dijo Haru prosiguiendo con su relato pues mientras recordaba iba contando los hechos- Lo hizo durante varios años, pero un día simplemente dejaron de llegar…

-¿Hace cuánto fue eso? –Cuestiono Reborn con seriedad- ¿Qué decía la carta?

-La última vez que recibí una fue cuando cumplí 18 años –Respondió la muchacha con cierta tristeza en la mirada- Shiro-kun dijo que estaba cerca de obtener las pruebas suficientes para incriminar a su padre y que pronto vendría por mí, pero… después de eso no supe más de él… -Agregó cerrando los puños con fuerza- Comenzó a salir en las noticias como el nuevo líder de la familia Millefiore poco después de eso y lo poco que sabía de él era por las noticas y los periódicos…

-¿Y tú creíste en una promesa así? Mujer estúpida… -Susurro Gokudera con molestia por la devoción con la que Haru hablaba de Byakuran- El solo te utilizo…

-¡No es cierto! –Exclamo Har poniéndose de pie al instante al igual que Gokudera- ¡Algo debió pasar con Shiro-kun! ¡Él no es malo! Yo… yo lo se…

-¡Intentó matarte! –Replico Gokudera con seriedad y molestia- ¡Como puedes defenderlo después de eso! ¡Es un…!

-Basta Gokudera –Ordeno Reborn logrando detener la pelea- No podemos afirmar nada ahora, las fechas que Haru describe coinciden con el intempestivo nombramiento de Byakuran como líder de Millefiore –Agrego mientras Gokudera desviaba la mirada de todos con molestia- Investigaremos un poco más sobre este asunto, por ahora pueden retirarse e intenten no salir de la base, es peligroso…

Todos simplemente asintieron y cada quien tomo un camino distinto, Reborn Dino y Bianchi fueron a la oficina del primero a comparar la información que tenían y agregar datos recién obtenidos mientras que algunos fueron a sus habitaciones a descansar como fue el caso de Yamamoto, mientras que otros como Sasagawa Ryohei y Sawada fueron a tener un "Entrenamiento extremo" aun cuando este último se vio obligado por el soldado más hiperactivo de Vongola, Rokudo Mukuro y Chrome optaron por descansar en la pequeña sala viendo la televisión y el molesto chico vaca se fue a dormir aprovechando que esos dos no estaban haciendo ruidos raros otra vez, lo que dejaba a Hibari, Gokudera, Haru e I-Pin en el comedor, siendo el pelinegro quien decidiese abandonar la habitación seguido de la muchacha de cabello marrón quien lo detuvo antes de que llegara a la sal de prácticas, mientras eran espiados desde el otro lado del pasillo por Gokudera, quien pronto noto que no se encontraba espiando solo pues la pequeña I-Pin estaba con el observando atentamente lo que sucedía entre Haru y Hibari pues el comportamiento del pelinegro para con su amiga y compañera de grupo había sido bastante extraña y sobre todo cercano en los últimos días.

-¿Qué haces aquí? –Cuestiono Gokudera al ver a I-Pin junto a el-

-Lo mismo podría preguntar Gokudera-san –Respondió la muchacha dirigiendo la vista a la pareja que parecía no notar su presencia, callando al soldado cuando noto que pretendía hablar- Están diciendo algo que no puedo escuchar, cállate por favor… -Agrego I-Pin captando la atención del soldado que se asomó al igual que ella a ver lo que sucedía-

Ambos veían con atención a Hibari y Haru que permanecían de pie uno frente a otro sin decir nada, eso claro hasta que la chica de pelo marrón comenzó con la plática, mientras que los "espías" maldecían el hecho de estar a una distancia tan larga de ellos pues no podían oír nada, estaban tan concentrados en tratar de oír lo que decían que cuando Haru se acercó a Hibari y entero su rostro en el pecho el soldado sintieron sus mandíbulas golpear contra el suelo aun cuando el pelinegro no había respondido aquel gesto y fue pero aun cuando, rato después de estar en la misma posición, Hibari palmeo ligeramente la cabeza de Haru como si se tratase de una niña pequeña ¡Que rayos estaba pasando con ellos!

Cuando Hibari sintió que alguien salía tras el no creyó que fuese Miura, es decir… una parte de él esperaba que fuese I-Pin o cualquier otra persona, pero nunca creyó que sería la más parlanchina del grupo de KHIN revolution quien lo persiguiese. Sintió como ella tiro de su brazo evitando que siguiese su camino a la sal de entrenamientos por lo que giro hacia Miura posando su fría mirada en ella quien ni siquiera se inmuto por aquella acción ¿Qué rayos pasaba con esa herbívora?

-¿Qué quieres? –Cuestiono Hibari con seriedad a la muchacha que aun sostenía su brazo-

-Y-yo… yo quería darte las gracias… -Respondió la aludida mientras liberaba al soldado- H-hoy me defendiste de ese bruto neandertal de Gokudera y… pues quería…

-No lo hice por ti herbívora –Dijo el pelinegro sin siquiera inmutarse por las palabras de Haru- Si eso era todo lo que tenías que decir, me voy

-¡Espera! Y-yo… ¿Puedo hablar contigo? –Exclamo la muchacha sujetando nuevamente su brazos ¿Qué demonios quería ahora?- E-es que… las chicas no están y…

-No soy tu confidente –Replico el soldado con molestia ante la palabras de Haru, esa herbívora estaba llevando su paciencia al límite y eso no era bueno-

-Pero… creo… creo que tú puedes comprenderme… -Susurro la chica de cabello marrón ejerciendo mayor presión en el brazo de Hibari- puedes llamarme loca pero… pero creo que tú puedes…

-Yo no soy tu maldito confiden… -Replico Hibari deteniéndose al notar como ella comenzaba llorar-

-¿He? Desde cuando yo… -Susurro Haru tratando e secar sus lágrimas- L-lo siento… tienes razón, no tienes que escucharme Hibari-san… no… no tienes que hacerlo… es decir… ni siquiera debería estar llorando frente a ti… soy una idiota… No es culpa de nadie que Shiro-un haya cambiado tanto… -Agrego tratando inútilmente de secar sus lágrimas mientras Hibari lo observaba e silencio pues sabía que de una u otra forma esa herbívora iba a terminar contándole todo- E-él no era así… ¡Shiro-kun nunca me haría daño!

-Intento matarte -Replico el soldado sin inmutarse por las lágrimas de la mujer frente a el- y no solo a ti…

-Lo se… Lo sé muy bien pero… aun así… -Susurro Haru acercándose casi instintivamente al soldado y apoyando su rostro en el pecho de el- Cunado lo vi en el callejón del aeropuerto su mirada… su mirada era distinta… parecía no saber quién era yo, pero ayer… ayer el me reconoció ¡Lo dijo claramente! -Exclamo aferrándose al solado- ¡Sé que algo malo debió pasar para que sea como es ahora! Y-yo… yo lo se… lo sé muy bien…

Y si quiso decir algo sus palabras quedaron en el aire al sentir como Hibari palmeaba su cabeza ligeramente casi como si fuese su hermano mayor, dirigió la vista hacia él y noto como este desviaba la mirada hacia un punto muerto del pasillo por lo que ella simplemente pudo sonreír y sentirse más tranquila al pensar en que el soldado era más amable de lo que parecía. Hibari no supo muy bien por qué hizo eso con Miura, no… si lo sabía, estaba pensando en que muchas veces I-Pin debió llorar así mientras esperaba por alguna noticia de Kei durante los últimos diez años y para cuando se dio cuenta de lo que hacía, se encontraba palmeando la cabeza de Miura tratando de calmarla de alguna forma, demonios… ¿Por qué las cosas nunca salían como quería?

-Gr-gracias Hibari-san… -Susurro la muchacha separándose de él esbozando una ligera sonrisa- Me sirvió de mucho hablar contigo

-Largo… -Contesto Hibari dispuesto a entrar a la sala de entrenamiento- O te golpeo hasta la muerte…

-¡Hibari-san es más amable de lo que parece! –Exclamo Haru antes de que el pelinegro entrara obteniendo un gruñido de molestia como respuesta- Sé que no eres malo… si mataste a eso niños debiste tener una razón para hacerlo –Dijo sonriendo ligeramente logrando que el soldado se detuviera girando a verla por breves momentos- Yo creo en Hibari-san y sé que I-Pin-chan también lo hará…

Hibari la observo por una fracción de segundo más antes de que ella se macharse y una ligera sonrisa se formó en su rostro, esa herbívora era bastante extraña pero no parecía tener malas intenciones, ingreso a la habitación y cerró la puerta tras el esperando poder despejar un poco su mente con algo de entrenamiento a pesar de sus heridas mientras que no podía evitar que las palabras de Miura resonaran en su cabeza "Yo creo en Hibari-san y sé que I-Pin-chan también lo hará" era realmente estúpido pensar en que alguien como I-pin pudiese perdonar una atrocidad como la que le había cometido, pero… no podía evitar que una pequeña parte de él guardara esperanza, pero desechaba rápidamente la idea pues las cosas estaban bien así, ella lejos de él y de todas las consecuencias que podía traer su pasado consigo.

Cuando I-Pin vio a Haru sonreír a Hibari juro que su sangre comenzó a hervir y por primera vez se sintió mal consigo misma al tener esos "impulso asesinos" para con su amiga, pero si pensaba que eso era amalo, fue peor cuando vio a Hibari responder con una media sonrisa también, supuso entonces que eso era lo que Bianchi llamaba "Celos" y si creyó que los suyos eran excesivos, no se compararon con la expresión de molestia e irritación de Gokudera, una sonrisa nerviosa se formó en su cara al notar el estado de ánimo del soldado y creyó que lo más conveniente era que se marchase de allí, sin embargo, Haru no había terminado de irse cuando Gokudera dio el primer paso y tiro algo en el camino llamando la atención de la muchacha de cabello marro, I-Pin entro en pánico al verla acercarse y después de un "lo siento pero es necesario" empujó a Gokudera a merced de Haru para no ser descubierta por su amiga y compañera, ya después le pediría disculpas al soldado.

I-Pin pudo oír a lo lejos como Gokudera y Haru comenzaban a discutir y no pudo evitar pensar que ambos hacían una buena pareja y al soldado no parecía serle indiferente la chica de cabellos marrones, tal vez el podría ayudar a Haru a olvidar a Byakuran. Una vez los ruidos cesaron, supo que la pareja ya no estaba allí y regreso con paso sigiloso al lugar, se mantuvo de pie por unos breves momentos frente a la puerta de la sala de entrenamientos como si dudara entre entrar o no a la habitación en la que se encontraba Hibari, inhaló un poco de aire y cuando estuvo dispuesta a girar la perilla de la puerta, escucho los pasos del soldado acercarse y su valor se esfumo rápidamente, ocultándose detrás de la misma puerta mientras él se marchaba, definitivamente estaba comportándose como una idiota. Sacudió la cabeza de un lugar a otro y casi inmediatamente siguió al soldado tratando de alcanzarlo, sin embargo, al dar vuelta en un pasillo lo perdió de vista justo a la altura de su habitación, cosa que le resulto extraña pues él no le llevaba demasiada ventaja, sintió entonces como alguien aprecia tras ella y la acorralaba contra la puerta del cuarto, cerró los ojos producto del impacto y cuando los abrió, puedo verse reflejada en la intensa mirada de Hibari quien la observaba con seriedad tal y como la primera vez que se encontraron.

-Hibari-san… -susurro la china sin dejar de observar al soldado-

-¿Qué es lo quieres? –Cuestiono el pelinegro ejerciendo presión en las muñecas de I-Pin sin inmutarse por la cercanía de ambos- ¿Por qué me sigues, herbívora?

-Y-yo… yo tengo que hablar contigo… -Respondió la muchacha con valentía enfrentando su mirada con la suya- Escúchame por favor, Hibari-san…

-¿De qué puedes hablar con una asesino como yo? –Cuestiono el soldado acercando su rostro peligrosamente al de la china- No recuerdo que tengamos asuntos pendientes…

-Y-yo… yo si… -Susurro la china sintiendo un escalofrío al sentir el aliento de Hibari golpear contra su rostro- A-aquella vez yo... yo no quise lastimarte… l-lo que dije… la forma en que hui… yo no…

-¿Lastimarme? –Cuestiono Hibari con una intimidante sonrisa- ¿Cómo podrías tu lastimarme herbívora? Soy un asesino que no piensa dos veces antes de acabar con un niño ¿En verdad crees que unas simples palabras podrían lastimarme? –Cuestiono el soldado evitando usar el nombre de la china y haciendo uso e todo su autocontrol para no besarla allí mismo- Estas cometiendo un grave error si crees que tu comportamiento es hiriente para mí, lo dije aquella vez, estoy harto de este estúpido juego, no me interesas así que no vuelvas a…

-No es cierto… -Susurro I-pin interrumpiendo a Hibari mientras unas lágrimas se deslizaban por sus mejillas- N-no... ¡No es cierto! ¡Si de verdad no te importara no me hubiese salvado ayer! –Exclamo la china sacando valor de quien sabe dónde mientras Hibari la observaba tratando de no altear su expresión- ¡Dejaste a Haru y me protegiste! ¡Ya no era tu responsabilidad pero aun así tú…! ¡Tú viniste a rescatarme! ¡No puedes decir que no te importo después de hacer es…!

-¿Y que hay con eso? –Cuestiono el soldado sin inmutarse por las palabras de la china o al menos tratando de no hacerlo- ¿No pensaste que todo pudo ser una treta para tenerte? Solo te quiero en mi cama herbívora, no me importas realmente…–Dijo Hibari acercando su rostro nuevamente al de la china tratando de asustarla- ¿Aun sabiéndolo pretendes seguir conmigo?

-S-si… -Respondió la china sorprendiendo a Hibari aunque ella no pudiese verlo pues tenía la mirada clavada en el suelo- Si con eso puedes perdonarme yo… yo dejare que hagas lo que quieras…

-¿Incluso esto? –Cuestiono Hibari descendiendo una de sus manos hasta la zona intima de I-Pin tratando de que ella se asustara de él notando como ella emitía un gemido de sorpresa. Demonios, solo quería mantenerla lejos ¿Por qué le ponía las cosas tan difíciles?- Puedo tomarte aquí mismo ¿No te importa que lo haga?

-S-si eso es lo que deseas… -Susurro la china sin oponer resistencia- Entonces… entonces hazlo… -Agregó esperando alguna acción de parte de Hibari, cualquiera, menos que el liberara sus muñecas y ocultar su rostro de ella apoyando su frente en su hombro- ¿Hibari…san?

-Esto no es lo quiero… -Susurro el soldado con frustración ante la terquedad de la china- Solo quiero protegerte… ¿Es tan difícil de entender? –Cuestiono sin atreverse a mirarla- ¿Por qué haces esto más difícil? si sigues conmigo tarde o temprano te matarán…

-No… nada malo va a pasarme porque Hibari-san estará allí para protegerme –Dijo la china deslizando sus brazos por la espalda del soldado atrayéndolo hacia ella- Así que… no tienes que alejarme más… quiero estar contigo Hibari-san, no importa si tuviste o no razones para hacer lo que hiciste, decidí aceptar tu pasado y creer en ti, yo… yo quiero estar a tu lado…

-Soy un asesino y nada de lo que diga o haga podrá cambiar eso –Dijo el soldado viendo al fin a la china- ¿Crees que podrás cargar con eso? ¿Podrás soportar el hecho de que mis manos te toquen sabiendo lo que hice? –Cuestiono viéndola fijamente, él no quería arriesgarla pero…demonios… tampoco podía tenerla lejos, más aun si lo miraba con esos ojos como estaba haciendo ahora- No puedo cambiar lo que soy y…

-No me importa… -Respondió la china interrumpiendo las palabras del pelinegro mientras aceraba su rostro al suyo- Quiero estar contigo aun sabiendo lo que eres, porque… porque yo… -Agrego sonrojándose ante lo que iba a decir- Porque yo te amo Hibari Kyoya… y todo lo que hayas hecho antes de conocerme no podrá cambiar ese hecho…

Y sin decir más palabras de por medio I-Pin jalo al soldado del cuello de su camisa hasta ponerlo a su altura y cerro la distancia entre ambos mientras pensaba que había dicho todo lo que tenía que decir, ahora solo esperaba que sus palabras hubiese logrado alcanzar el corazón del soldado que ahora estaba besando.

Notas de la autora

Y hasta aquí con el capítulo de hoy XD quedo un poquito más largo que los otros pero es por una rozan, la verdad es que el lunes empiezo mis clases otra vez y mi horario es más pesado que nunca, tratare de actualizar con regularidad esta historia como veía haciendo, es decir, una vez por semana, pero no prometo nada, lo más seguro es que la actualice cada quince días, espero que me sepan comprender y pues… la historia esta entrando en el "arco final" por llamarlo de alguna manera, así que no me abandonen por favor, no abandonare esta historia, solo se retrasara un poquito pero no mucho ¡En serio!

Ahora sí, dicho todo esto paso a retírame, espero hayan disfrutado este capítulo y trataré de no tardar más de lo usual con la siguiente actualización aprovechando que solo es el comienzo de este ciclo. ¡Hasta la próxima!