Se ve a una Sandra Hatake arrastrándose por el suelo con energía solo para dar enter y subir la actualización de esta historia…. ¡Lo logre! T0T termine este capítulo antes de los 15 días T0T si, ya sé que un par de días no hacen mucha diferencia, pero cuando casi no te queda vida después de estudiar y permanecer días sin dormir para terminar un trabajo que se entrega al día siguiente, terminar un capitulo junto a la tarea es toda un odisea XD, en fin, no los molesto más con mis traumas y les dejo este nuevo episodio de Encuentros predestinados.

Advertencia: Intento de Lemon, no me maten por favor, no soy buena en esto ¡Hice mi mejor esfuerzo! T0T perdón si los personajes no me quedaron muy bien T_T

Agradecimientos a Tamila Rawr, Vidriana, disculpen que no responda nada en esta ocasión, pero no dispongo de mucho tiempo T_T

Aliados

Y sin decir más palabras de por medio I-Pin jalo al soldado del cuello de su camisa hasta ponerlo a su altura y cerro la distancia entre ambos mientras pensaba que había dicho todo lo que tenía que decir, ahora solo esperaba que sus palabras hubiese logrado alcanzar el corazón del soldado que ahora estaba besando.

Si dijera que no se sorprendió al sentir los labios de I-Pin sobre los suyos estaría mintiendo, es decir… él siempre era quien la "acosaba" pues ella se sonrojaba con facilidad y eso le resultaba divertido, sin embargo, ahora esa chica tímida le estaba robando un beso a pesar de saber el asesino que era. Sintió como ella se aferraba con fuerza al cuello de su camisa mientras se negaba a separase de él y sin quererlo, un ligera sonrisa se formó en sus labios al ver el sonrojo en las mejillas de la china y notar sus nerviosismo, ella había decidido permanecer a su lado a pesar de que él se había esmerado en alejarla, pues entonces que así sea, si ella estaba dispuesta a asumir el reto de quedarse con él a pesar de todo, no se opondría y dedicaría su vida a protegerla, esa era su decisión.

I-Pin pensaba que sus palabras no habían logrado alcanzar al soldado frente a ella pues él no se movía desde que ella lo había besado, si es que a eso se le puede llamar un beso pues él ni siquiera había respondido, resignada a perderlo por su estúpida inseguridad, soltó lentamente la camisa del soldado, casi como si no quisiera hacerlo y es que en verdad no quería, pero Hibari Kyoya no deseaba más tenerla con él y aquella forma de ignorarla era prueba suficiente de eso, sus manos se aflojaron hasta casi liberar la tela de la camisa alejándose del soldado mientras una lagrima se deslizaba por su mejilla, sin embargo, apenas había podio separar sus labios de él, cuando sintió las fuertes manos de Hibari sujetar sus muñecas para luego aprisionarla contra la pared mientras su boca buscaba la suya, un gemido de sorpresa escapo de su garganta mientras su cuerpo permanecía inmóvil ante la "voracidad" que mostraba el soldado que no había esperado ninguna respuesta, simplemente había mordido su labio ante su parálisis involuntaria y sin darle oportunidad a pensar, enredo su lengua con la suya jugando con ella hasta dejarla sin aliento, besándola con abrumadora intensidad mientras que ella solo podía sonrojarse y dejarse llevar por sus acciones.

Solo cuando el oxígeno fue realmente necesario para ambos, Hibari se separó ligeramente de I-Pin chocando su frente con la suya mientras que ella sentía sus mejillas arder como nunca bajo la intensa mirada del soldado, estaba sonrojada, nerviosa, emocionada, eso y muchas otras que no podía describir pues Hibari la había aceptado, por qué… ¿La había aceptado cierto? de repente aquella pregunta le causó inseguridad al pensar que todo podía ser una venganza de parte del soldado, por lo que con cierto temor dirigió la vista hacia él, reuniendo nuevamente todo el valor que le quedaba para preguntar por una respuesta concreta, sin embargo, todo intento de hablar quedo en el olvido al sentir como Hibari liberaba sus muñecas solo para sujetar sus sonrojadas mejillas y acariciar con sus pulgares sus hinchados labios con inusual delicadeza, si estaba soñando, por favor que nadie la despertar o tendría una muerte dolorosa.

-Soy posesivo con lo que me pertenece… -Susurro el soldado rozando los labios de la china- Si eliges seguir conmigo será peligroso y no podrás arrepentirte…

-Qu-quiero…quiero correr el riesgo… -Respondió I-Pin maldiciendo a sus piernas que aprecian flaquera ante el cálido aliento de Hibari sobre sus labios- S-si… si tú lo permites yo… me quedare contigo sin importar que… -Agrego con determinación a pesar de su nerviosísimo- Déjame amarte Hibari-san…

-Kyoya… –Corrigió sonriendo ligeramente causando que el sonrojo de la china aumentara- Quiero oírte decir mi nombre a partir de ahora… –Susurro al oído de la muchacha besando luego su cuello, causando un estremecimiento en ella- I-Pin…

- Qu-que… que estas… -Dijo la china en un hilo de voz al sentir como Hibari besaba el lugar donde una vez la había marcado mientras sus manos se perdían hasta sus caderas- Hi-Hibari-san… que…

Y lo que quiso decir quedo en simples intenciones pues solo un peño gemido escapo de su garganta al sentir como Hibari mordía y succionaba la piel de su cuello, sintiendo sus mejillas arder por su reacción y más aún al recordar que estaban el pasillo de la base con cámaras de seguridad grabándolo todo, además de que alguien podría pasar por allí y sería realmente vergonzoso que los encontraran en esa posición, pero a Hibari eso no parecía importarle, estaba totalmente empeñado en marcar su cuello como si fuese un animal y cuando estuvo a punto de reclamar, sintió los labios del soldado sobre los suyos besándola con cierta rudeza pero sin llegar a lastimarla, sus manos comenzaron a descender a zonas inadecuadas y ella inconscientemente se aferró a su camisa mientras el soldado repartía toscas caricias por su espalda, era una completa locura que lo dejara hacer lo que quisiera en ese lugar a riesgo de ser vistos en esa situación, pero su cuerpo parecía haberse revelado en su contra y simplemente respondía a los estímulos de Hibari, él se detendría si ella se lo pedía, o al menos eso quería pensar, pero durante los últimos días había comprendido que la vida que llevaban no era fácil, siempre estaban al filo de la navaja y quizá no habría una próxima vez para ellos, por lo que opto por mandar la lógica por donde vino y se rindió ante las caricias del soldado, confiaba en Hibari Kyoya y si era con él, todo estaría bien.

Hibari siempre había sido alguien impulsivo en lo que a peleas se refería, nunca dudaba y siempre era el primero en salir al frente de batalla por lo que era fácil imaginar que sería así en todos los aspectos de su vida pues todo se resumía para el en pelear, dormir, pelear, comer, volver a pelear, realizar misiones y pelear otra vez, sin embargo, ahora había un factor más en su vida y esa era la pequeña mujer que estaba besando, es niña había aparecido de improviso en su pacífica y tranquila vida en Namimori cambiando su rutinaria forma de vivir, apareciendo nuevamente diez años después haciendo exactamente lo mismo, cambiándolo todo, aceptándolo nuevamente cuando otros lo rechazaban y ahora estaba allí, dispuesta a todo por el sin que lo hubiese pedido. Sonrió ligeramente ante este pensamiento en medio del beso que ambos compartían y solo cuando escuchó un gemido de parte de ella, que se aferraba con fuerza a su camisa, se percató de lo que hacía, notando también como su cuerpo comenzaba reaccionar ante la cercanía de la muchacha, la deseaba y no iba negarlo, varias noches después de su separación había tenido sueños "extraños" con ella, la besaba, la acariciaba y finalmente la tomaba una y otra vez hasta saciarse de ella y quedar rendido por el cansancio, sin embargo, eran solo eso, sueños que no podrían realizarse o al menos eso creía hasta hace poco, pero ahora la tenía allí, sonrojada, con la respiración entrecortada y sus manos aferradas a su camisa sin poner resistencia a él, podía tenerla en ese momento pues la habitación tras ellos era la de I-Pin, pero… ¿Era eso lo que ella quería? ¿O simplemente estaba cediendo antes sus deseos por complacerlo? De repente aquellas preguntas hicieron que se detuviera brevemente pues él podía ser violento e incluso cruel con cualquiera, pero no con ella, I-Pin era especial aunque no lo dijera y no pensaba forzarla a hacer algo para lo que no estaba lista aun, pero… en verdad eso ojos que lo miraban expectantes después de detenerse le estaban complicando las cosas.

-Detenme… -Susurro el soldado con voz ronca observando a la china- Detenme ahora o no podrás hacerlo después…

-Yo… te he dejado seguir porque así lo quise… -Dijo la china rozando las mejillas de Hibari con sus manos sonriéndole ligeramente- ¿Por qué querría detenerte ahora?

-Tu… ¿Sabes lo que está diciendo? –Cuestiono Hibari con seriedad, ella no podía estar hablando en serio… ¿O sí?- Si seguimos con esto…

-L-lo sé perfectamente… y-yo… yo quiero hacerlo… -Respondió en un susurro la china desviando la mirada con un encendido rubor en sus mejillas sintiendo como Hibari no apartaba la vista de ella- Q-quiero… quiero… ¡No me hagas decirlo! –Exclamo la china al no obtener respuesta de Hibari notando entonces que él sonreía ligeramente ¿Acaso estaba burlándose de ella?- ¡Olvida lo que dije! ¡Mejor me vo…!

-Ya empezaste con esto… -Susurro Hibari evitando que la china se fuera sujetándola de la muñeca con una mano mientras que con la otra abría la puerta de la habitación- Hazte responsable ahora…

-¿He? –Cuestiono I-Pin sintiendo como Hibari la llevaba al interior del cuarto- ¡He! ¡E-espera…! -Replico la china mientras el soldado la acorralaba contra la puerta de la habitación después de cerrarla- Hi-Hibari-san…

-Kyoya… -Corrigió nuevamente antes de besar a la china manando al diablo toda lógica o responsabilidad-

Y después de aquel breve intercambio de palabras, Hibari no pensó en nada mas, simplemente arrincono a I-Pin contra la puerta de la habitación cubriendo su boca con la suya mientras que sus manos se encargaban de pegar su cuerpo al suyo hasta donde le era posible. Deslizo luego su lengua sobre los labios de la china, saboreando y mordiendo hasta conseguir que ella abriera la boca torpemente mientras un ligero gemido escapaba de su garganta, enredo entonces su lengua con la de la china saboreando el sabor de la misma, explorando los rincones de su boca con tal habilidad y deseo que por un momento la pequeña china creyó que la estaba devorando y a decir verdad, no estaba muy lejos de la realidad. Hibari continuo con su "exploración" en el interior de la cavidad de la china separándose apenas por breves segundos para dejarla respirar y sin darle tregua a más volvía a unir sus labios con los suyos, tratando de saciar aquella necesidad que tenía de ella; por su parte, I-Pin trataba de seguir el ritmo del soldado y si bien en un principio le costó hacerlo, pronto se acoplo al mismo, sintiendo luego como las manos de Hibari se desplazaban por sus costillas atrayéndola aún más a su cuerpo y repartiendo caricias toscas sobre la tela de su blusa para después introducir sus frías manos por debajo de la prenda , mientras que ella se aferraba a la tela de su camisa descansando las manos sobre su pecho, dedicándose también a sentir las caricias del hombre que amaba.

Hibari noto como el pequeño cuerpo de la china se tensaba al sentir sus caricias por debajo de la tela, mientras que un gemido de sorpresa y excitación escapaba de su fina garganta, abandonó entonces los labios de la muchacha, deslizando luego su lengua por su mentón dejando un rastro de saliva a su paso hasta llegar al cuello de la pelinegra, la misma que no pudo evitar soltar un gemido más fuerte que los anteriores al sentir como Hibari lamia, succionaba y mordía aquella zona aun sensible por los sucedido en el pasillo.

El nombre de su guardaespaldas escapo de sus labios al sentir como este succionaba parte de la piel de su cuello, callando al instante por temor a ser escuchada fuera de la habitación y pronto comprendería que esa cautela se convertiría en un gran error pues aquella acción pareció causarle gracia al pervertido que tenía por novio mientras una ligera sonrisa acompañada por una mirada cargada de lujuria le dijeron a I-Pin que Hibari no le daría tregua y, tal como supuso la china, Hibari se esmeró en lamer y morder aquella zona sensible en su cuello mientras que sus manos se encargaron de destrozar, literalmente, su blusa, comenzando luego a masajear sus senos aun por encima del sujetador, "Esto es solo el comienzo" había dicho el y ella sabía que Hibari Kyoya siempre cumplía su palabra.

Resistirse a Hibari Kyoya era misión imposible para I-Pin, más aun cuando él la acariciaba como venía haciendo y la besaba de esa forma, por lo que termino cediendo ante aquellos roces y caricias deslizando sus manos por detrás de la nuca de su guardaespaldas atrayéndolo a ella, Hibari capto rápidamente el mensaje y prosiguió con su labor, aunque tampoco tenía intenciones de detenerse antes a menos que ella lo pidiera, estaba completamente "encendido" por culpa de esa niña pero si ella no quería seguir con eso lo entendería, la acosaría un poco como "castigo" por tentarlo de esa forma, pero si le pedía detenerse lo haría, al menos por esa vez.

I-Pin se aferró con fuerza a Hibari mientras que el soldado descendía por su clavícula en un camino de besos húmedos, notando como las piernas de la china parecían flaquear ante el contacto de su lengua contra la piel expuesta, descendió entonces su manos hasta su cintura y la levanto del suelo mientras que ella, como reflejo ante la repentina acción del soldado, enredo sus piernas alrededor de su cintura y se aferró al cuello masculino, haciendo más fácil la labor de Hibari de cargarla. La llevó en brazos hasta la cama que había en la habitación y la recostó sobre el lecho mientras se colocaba sobre ella grabando en su memoria los detalles de su cuerpo, acerco su rostro al suyo nuevamente y se vio reflejado en sus ojos una vez más, aparo un mechón de cabello de su rostro y la observo brevemente mientras sujetaba su mano y la colocaba a la altura de su rostro para luego besar el dorso de esta, observando de reojo la reacción de la china ante aquella acción.

-¿Tienes miedo? –Cuestiono dedicándose solo a observarla y tratando de ignorar la "Reacción" de su cuerpo que hacia cada vez más molesto el tener puesto los pantalones-

-U-un poco… -Susurro la china con suavidad desviando ligeramente la mirada de él pues no quería que la viera como una niña, no más-

-¿Quieres que me detenga? –Pregunto en un susurro chocando su frente con la de I-Pin-

-No… yo… yo quiero seguir… -Contesto la china acariciando la mejilla de Hibari pues estaba consciente de lo difícil que debía ser para su "Novio pervertido" el decir esas palabras- Quiero hacer el amor contigo, Kyoya…

Hibari sonrió ligeramente ante aquella palabras pues no supo que otra reacción tener ¿En verdad era la misma niña tímida que conoció? Tal vez tanto tiempo con él había logrado "corromperla" y todo era resultado de sus constantes acosos, o simplemente ella había madurado más rápido de lo que pensaba, eso no lo sabía y tampoco se molestaría en pensarlo, al menos no de momento pues ahora solo quería centrar su atención en ella. Acerco su rostro al suyo y la beso con inusual suavidad haciendo luego un camino de besos hasta su cuello, lamio, beso y mordió la blanquecina piel de la china dejando marcas rojas a su paso mientras iba descendiendo hasta llegar a sus pechos, se deshizo rápidamente del molesto sujetador sin tomarse la molestia de desabrocharlo, simplemente lo rompió y prosiguió con su labor de lamer y morder uno de los pechos de la china mientras masajeaba el otro arrancando gemidos de parte de la muchacha, que solo podía aferrarse a las sabanas de la cama tratando de reprimir su propia voz por temor a ser escuchada.

Hibari pudo notar como ella luchaba para mantenerse callada y eso lo divertía además de alentarlo para "empeñarse más" en su labor, por lo que fue descendiendo por el abdomen de la china hasta llegar a la molesta falda que llevaba deshaciéndose rápidamente de ella por lo que I-Pin quedo expuesta en casi su totalidad ante él, salvo por su ropa interior, dejándola a merced del soldado, quien no tardo en comenzar a masajear su zona intima por encima de la tela causando que los gemidos de la china fueran en aumento a pesar de intentar reprimirlos, pero Hibari no pensaba dejar las cosas allí y rasgo fácilmente aquella prenda para luego comenzar a lamer su intimidad como si de un dulce se tratara, provocando que un fuerte gemido saliera de boca de la muchacha y su cuerpo se arqueara facilitándole la labor al soldado.

I-Pin sentía espasmos en todo su cuerpo y la parte inferior de su vientre comenzaba a quemar mientras que Hibari la penetraba con su lengua ¡Era solo su lengua! Y ella sentía su cuerpo estremecerse de tal forma que no quería imaginar cómo sería cuando Kyoya pusiera "eso" que apretaban sus pantalones dentro de ella, vio entonces que Hibari aún estaba vestido y eso no le aprecio justo, solamente ella estaba pasando la "vergüenza" de estar desnuda, estaba pesando en eso o al menos trataba de coordinar sus ideas cuando sintió una fuerte oleada de calor en su vientre, su cuerpo se tensó completamente y algo salió de su interior, viendo con vergüenza como Hibari relamía sus labios después de beber aquella sustancia mientras ella pensaba que era un completo pervertido por eso. Vio como él se inclinaba sobre ella y acercaba su rostro al suyo besándola nuevamente mientras que ella se permitía tocarlo, detallo entonces sus abdominales bien marcados por encima de la camisa que llevaba deshaciéndose de la corbata que portaba el soldado y torpemente comenzó a abrir los botones de la misma, estaba nerviosa y sus manos aun temblaban por lo ocurrido hace poco, sonrojándose más por la vergüenza de no poder hacer algo tan simple que por otra cosa, sintiendo como Hibari tocaba su mano y con una burlona sonrisa la ayudaba con la labor de desvestirlo, viendo divertido el sonrojo en las mejillas de la china al verlo sin camisa ¿Dónde había quedado la chica atrevida? noto como ella hizo algo parecido a un puchero y el simplemente la beso callando todo reclamo de su parte. Sintió luego como ella acariciaba torpemente su abdomen imitando sus acciones anteriores, depositando pequeños besos en su pecho, además de morder torpemente parte de su cuello provocando un ligero escalofrío en la espalda del soldado, para luego intentar desabrochar su pantalón rozando sin querer su erección causando un estremecimiento en él y que un gruñido escapara de su garganta, I-Pin vislumbro en eso la oportunidad de cobrarse por los acosos a los que era sometida por lo que rozo nuevamente aquel bulto en los pantalones de Hibari y pudo oír como maldecía por lo bajo el gruñido que escapaba de su garganta, pensó entonces que podía tener el control de la situación pero el soldado no estaba acostumbrado a ser sometido y pronto retomo el control de la situación aprisionándola contra el colchón con una mano mientras que la otra se encargaba de acariciar la zona intima de la china, había intentado ser "delicado" con ella pero lo había provocado e incluso había intentado someterlo y eso no se iba a quedar así, divisó la corbata olvidada en alguna parte de la cama y la uso para atarla a la cabecera de la misma a pesar de las quejas de la china y sin darle tiempo a decir nada la beso nuevamente mientras sus manos se perdían por su cuerpo hasta llegar su zona intima, pensaba cobrarse la "ofensa" recibida pero sin tomarse demasiado tiempo pues el tampoco soportaría por mucho aquella situación y más rápido de lo que pensó, estaba ya sin pantalones sobre una indefensa I-Pin que lo miraba entre avergonzada, nerviosa y ciertamente enfadada por la humillante posición en la que estaba, sin embargo, Hibari pudo ver a través de la falsa molestia, ella tenía miedo. La libero entonces de la improvisada prisión en que se había convertido la corbata mientras la besaba tratando de distraerla, fue entonces que I-Pin comprendió que el momento había llegado y simplemente se aferró con fuerza a la espalda del soldado mientras el entraba de golpe en ella, rápido y casi sin delicadeza, la pequeña china se estremeció ante el dolor que significaba la invasión del soldado en su interior y aumento la fuerza de su agarre, rasguñando la espalda del soldado mientras el permanecía quieto esperando a que se acostumbrara a él, pero… demonios, le estaba costando mantener la cordura pues era realmente estrecha y las paredes internas del vientre de I-Pin lo apretaban deliciosamente, necesitaba moverse y casi inconscientemente comenzó a hacerlo escuchando pequeños sollozos de parte de la china "Mírame" dijo tratando de distraerla nuevamente mientras comenzaba a embestirla y ella obedecía, lo miraba mientras se aferraba con fuerza a su espalda dejando marcas rojizas en la misma pero a él no parecía importarle, continuaba embistiéndola mientras la besaba distrayéndola de aquella extraña y dolorosa sensación que era tenerlo dentro de ella. Comenzó a moverse más rápido y pronto el dolor de I-Pin despareció, dando paso al "placer" del que tanto había oído hablar y vaya que era placentero, cada vez que Hibari se movía y la embestía con fuerza sentía espasmos en todo su cuerpo, de repente, noto como la levantaba de la cama y casi como si no pesara la coloco sobre sus muslos y ella no pudo evitar gemir con fuerza ante la profunda penetración que aquella posición permitía, si Hibari seguía así ella…

-¿I-Pin? –Cuestiono la voz de Kyoko desde el toro lado de la puerta de la habitación haciendo que la china se quedara estática- ¿Puedo pasar? Hay algo que quería hablar contigo y…

-¡No! –Exclamo I-Pin con terror mientras que Hibari sonreía divertido ante su reacción- Qu-quiero decir… h-ha…a-ahora n-no pu-puedo… -Susurró sonrojada la china reprimiendo un gemido al sentir a Hibari moverse dentro de ella- Qu-quizá de-después… h-ha…

-¿Sucede algo malo? –Cuestiono la aludida con preocupación mientras que I-Pin quería que la tierra se la tragara, si Kyoko giraba la perilla de la puerta… -Voy a entrar…

-¡Kyoko-chan! –Se oyó la voz de Dino desde el otro lado deteniendo a la muchacha, mientras que la china estaba al borde del paro cardiaco y algo más pues Hibari no dejaba de moverse y morder su cuello- Bi-Bianchi te está buscando, será mejor que vayas a vela, parecía urgente, yo veré que sucede con I-Pin-chan…

-Pero… -Replico la muchacha con preocupación pues I-Pin se escuchaba bastante extraña-

-Seguro es importante –Dijo Cavallone con nerviosismo- Ve con ella, yo veré que sucede con I-Pin-chan, ve… ve con Bianchi…

-Volveré luego… -Dijo la muchacha antes de marcharse-

-S-si… -Respondió I-Pin con dificultad mordiendo su labio inferior tratando de no emitir "sonidos extraños" y Hibari parecía disfrutar ponerla en esa situación pues se esmeraba más en succionar su piel y embestirla con fuerza- Kyo-Kyoya… e-espera…ha…

-Los dejo en lo suyo –Replico Dino con nerviosismo antes de marcharse mientras que I-Pin sentía sus mejillas arder por la vergüenza ¡Dino lo sabía! Pero eso a Hibari no parecía importarle pues seguía con su labor- Y pónganle seguro a la puerta o alguien podría entrar…

-Largo Cavallone –Dijo el soldado con voz ronca haciendo obvia su presencia en la habitación-

-¡Kyo-Kyoya! –Regaño la muchacha siendo silenciada por un beso del soldado y toda objeción quedo en el olvido-

Hibari comenzó a moverse más rápido y casi inmediatamente después de que los "intrusos" desaparecieron, recostó a I-Pin contra la cama y comenzó a embestirla con más fuerza y violencia, casi como un animal, pero eso a ella no le molestaba, parecía haberse acoplado bastante bien a la forma "salvaje" que tenía Hibari de amarla, sintiendo luego como su vientre ardía con mayor intensidad mientras su cuerpo se tensaba completamente al igual que Hibari, pronto ella alcanzo el clímax y un par de embestidas después, él la siguió acompañado de un fuerte gruñido, derramándose completamente dentro de ella.

Permanecieron quietos por unos minutos con el aun dentro de ella, mientras sus respiraciones se regularizaban, poco después salió de su interior y se tendió en la cama junto a ella, la trajo posesivamente a su pecho en un tosco abrazo y cubrió sus cuerpos con las sabanas sin decir nada, simplemente permanecieron allí, uno junto al otro mientras sus respiraciones se acompasaban en perfecta armonía, todo había sido… ¿Extraño?, si, extraño, esa era la palabra pues primero estaban separados y de un momento a otro habían terminado enredados entre las sábanas, desnudos, sudorosos, pero también satisfechos, él la había perdonado por su falta de confianza y ella lo había aceptado aun con el negro pasado que lo perseguía, sus vidas no eran las más fáciles, su relación no era como en un cuento de hadas, ella era un princesa y el jamás sería un príncipe, al contrario, siempre sería considerado como la bestia del cuento que no merecía un final feliz, no eran la pareja perfecta y mucho menos encajaban en lo que la gente llamaba algo común, pero así estaba bien , eran ellos mismos cuando estaban juntos y con eso bastaba. I-Pin se aferró con fuerza al amplio pecho de Hibari y un "Te amo" salió de su boca antes de caer rendida por el cansancio aun cuando no era ni siquiera medio día y si hubiese alzado la vista hacia el antes de dormir, hubiese podido ver la sonrisa en el rostro de Hibari después de oír sus palabras, pero ya tendría oportunidad de verla en otra ocasión pues estaba segura que esa era solo la primera de muchas veces que algo así ocurriría. Hibari pudo notar como la mujer que tenía entre sus brazos dormía plácidamente sobre su pecho y sin poder evitarlo, sus labios se curvaron ligeramente en una pequeña sonrisa mientras apartaba unos mechones de cabello del rostro de la china, había optado por mantenerla lejos para protegerla y nadie podía negar que en verdad lo había intentado, pero ella no le permitió irse, se aferró a él aun con sus desplantes y agresiones, acepto su pasado y se entregó a él sin siquiera dudarlo, en verdad esa chica era única y ahora que habían cruzado el límite impuesto por él, no estaba dispuesto a dejarla ir; apretó ligeramente el agarre que tenía sobre I-Pin mientras esta inconscientemente se acurrucaba sobre él y sin decir ni hacer más, Hibari Kyoya decidió tomar un descanso y olvidar todo salvo a la mujer que abrazaba, aquella que se había convertido en su mundo.

Dino caminaba de regreso a la oficina de Reborn mientras un encendido tinte carmesí adornaban sus mejillas, demonios, Kyoya podía ser muy impulsivo cuando quería y si no fuese porque él estaba de guardia en las cámaras de vigilancia, no quería ni imaginar la reacción que Kyoko hubiese tenido al encontrarlo con I-Pin haciendo… mejor no pensar si quiera en eso, sacudió la cabeza de un lado a otro tratando de espabilarse y una vez sereno, acelero el paso con dirección a su objetivo, Reborn lo había llamado con carácter de urgencia y por el tono de su voz, algo malo debía estar pasando. Para cuando llego a la su destino, estaban presentes Reborn y Bianchi conversando de lo que parecía ser un problema para todos pues la seriedad de sus expresiones así lo indicaban, se acercó a ellos y dejando de lado las formalidades de los rangos militares, se sentó en la silla libre que había en la habitación esperando que Reborn le informase de la problemática actual.

-¿Qué sucede? –Cuestiono Dino indagando en el motivo por el que lo citaron- A juzgar por sus caras, algo bueno no es

-Las chicas tiene una gira dentro de dos meses que no pueden cancelar –Explico Bianchi ante las interrogantes de Dino- El presidente de la compañía hizo todo lo que estuvo a su alcance para cancelar los contratos que teníamos pendientes hasta que el asunto de Byakuran terminara pero la gira al interior del país no pudo ser cancelada, las entradas ya han sido vendidas y no hay forma de evitar que se realice

-Parece que alguien ha presionado a los patrocinadores y ellos han hecho lo mismo con la compañía –Dijo Reborn con seriedad observando a Dino- Y solo puedo pensar en una sola persona que se beneficiaría con esto

-Byakuran… -Susurro Dino comprendiendo la situación- Si ellas realizan esta gira serán un blanco fácil para cualquier atentado y más gente inocente se verá involucrada ¿Cierto?

-Efectivamente –Contestó Reborn recostándose contra el respaldo de su silla- Lo más conveniente sería que se negasen, pero eso traería problemas legales consigo, además, también la prensa comenzaría a especular sobre el tema

-Hasta ahora todo ha sido considerado como incidentes aislados –Explico Bianchi con seriedad y preocupación- Sin embargo, si salimos de gira y más atentados suceden durante los conciertos, la prensa no tardara en especular sobre el tema y eso sería perjudicial para las carreras de las chicas

-Tsuna y los otros también participaran en la gira y podrán protegerlas pero eso no será suficiente para evitar que la situación empeore –Agrego Reborn tratando de encontrar alguna solución viable- Lo más que podemos hacer es mantenerlas con vida pero el número de víctimas mortales ira en aumento

-No podemos permitir que haya más muertes inútiles –Replico Dino con seriedad- Las chicas no estarán de acuerdo con esto…

-Lo sé, pero no tenemos otra opción –Dijo el mayor con seriedad ante las palabras de Cavallone- Si tan solo pudiésemos predecir el siguiente movimiento de Byakuran todo podría ser…

-Lamento la interrupción Reborn-san –Replico Giannini, mecánico de la base, entrando en la habitación donde se llevaba a cabo la improvisada reunión- Pero hay una llamada no identificada pendiente en la línea

-¿Sabes de donde proviene? –Cuestiono el mayor con seriedad-

-Temo que no, está protegida por un fuerte sistema de seguridad que hace imposible la labor de identificar el punto de origen –Explico el aludido ante las interrogantes de su superior- ¿Va a recibirla?

-Sí, tomare la llamada en la sala de juntas, prepara el proyector –Contesto el mayor a Giannini dirigiéndose luego a los otros dos presentes en la sala- ¿Vienen?

Los presentes simplemente se limitaron a asentir para luego seguir a Reborn, las cosas ahora se complicaban y no parecía haber salida viable, sin embargo, aquella misteriosa llamada podría ser la "Salvación" para todos o el final definitivo.

No supo cuánto tiempo había dormido y es que con la agradable compañía que tenía, cosas como esas carecían de importancia, sin embargo, la molesta voz del chico vaca del otro lado de la puerta arruino su buen humor, eso claro, hasta que una "Gran idea" cruzo por su mente, oh si… iba disfrutar esto. Movió a I-Pin con cuidando evitando que ella despertara y mientras oía lo dicho por Lambo, se incorporó de la cama en silencio para atender la puerta, quizá I-Pin lo regañaría más tarde pero valía la pena si con eso terminaba de marcar su territorio.

-I-Pin –Llamó Lambo desde fuera de la habitación- ¿Te encuentras bien? No has salido de tu habitación en todo el día y Kyoko-chan está preocupada –Agrego sin obtener respuesta alguna- Voy a entrar

-¿Qué quieres, herbívoro? –Cuestiono Hibari abriendo la puerta mientras un cansado bostezo salía de su boca-

-Tu… -Replico Lambo con incredulidad al ver la apariencia de Hibari pues estaba sin camisa y traía los pantalones desabrochados- ¡Que haces aquí! ¡Es el cuarto de I-Pin!

-Cierra la boca, está durmiendo si es lo que querías saber –Replico el soldado mientras veía de forma "discreta" las marcas de arañazos que tenía en su espalda tocando luego un par de marcas en su cuello que I-Pin se las había arreglado para dejar - Ahora largo

-Que… ¡Que rayos le hiciste a I-Pin! –Exclamo el chico vaca señalando acusadoramente al soldado que sonreía divertido ante la actitud del novato- ¡Pedazo de…!

-¿En verdad quieres saber? –Cuestiono Hibari con una sonrisa altanera acercándose al menor- Podría ser traumático para un niño como tu…

-¡Bastardo pervertido! –Exclamo Lambo con las mejillas sonrojadas antes de marcharse del lugar, dejando a Hibari con una sonrisa ganadora en el rostro-

Cero la puerta de la habitación una vez el chico vaca se fue y no pudo evitar que la altanera sonrisa continuara en su rostro, eso debía ser suficiente para mantener al novato lejos de I-Pin y las marcas que se aseguró de dejar en una zona visible del cuello de la china servirían para mantener a raya a todo aquel que pretendiera acercarse a ella, era extremadamente posesivo con lo que consideraba suyo y ella encabezaba su lista de "Cosas que no estoy dispuesto a compartir" Se metió nuevamente bajo las sabana de la cama y decidió dormir un poco más aprovechando que ella estaba lo suficientemente cansada como para no despertarse por el ruido hecho por el chico vaca, tal vez había sido un poco intenso con ella para ser la primera vez, pero no se arrepentía de nada, ya se encargaría de "entrenarla" lo suficiente como para que no hubiesen problemas después, oh sí, el sería un maestro muy "empeñoso" con su labor educativa. Reviso el reloj que había en la pequeña mesa junto a la cama y vio que era cerca de las 3 de la tarde pero no le presto mayor atención pues I-Pin se había aferrado nuevamente a el de manera inconsciente y Kyoya simplemente cerro los ojos ante la calidez del cuerpo de la china decidiendo dormir un poco más, sin embrago, apenas había podido cerrar los ojos cuándo el molesto sonido de su celular termino de despertarlo al igual que a la mujer que descansaba a su lado, causando así su molestia, pero eso un fue impedimento para que sonriera ligeramente ante el sonrojo de I-Pin que rápidamente le dio la espalda y escondiéndose entre las sábanas al notar su desnudez; se acercó a ella haciendo caso omiso de su teléfono y beso ligeramente su nuca causando un estremecimiento en el cuerpo de la china quien aún no asimilaba lo que acababa de pasar.

-¿Qué ocurre? –Cuestiono Hibari atrayendo el cuerpo de la china al suyo por debajo de las sabanas, sintiendo como ella se estremecía ante su tacto- ¿Te arrepientes?

-¡N-no! –Exclamo la muchacha con las mejillas sonrojadas al sentir su espalda pegada al pecho desnudo del soldado- E-es solo que… me da pena… -Susurro sintiéndose totalmente estúpida ante su infantil comportamiento después de lo sucedido- S-se… sé que puede sonar tonto, pero… pero yo…

-Me desharé de esa timidez… -Dijo el soldado en un susurro mientras depositaba besos húmedos en el cuello de la china y sus manos acariciaban su cintura-

-Kyo-Kyoya… -Replico la muchacha con las mejillas sonrojadas estremeciéndose ante el tacto de las manos del soldado, oyendo apenas el sonido de un teléfono- E-el… celular… e-esta… sonando…

-Déjalo… - Susurro el aludido haciendo caso omiso del mismo mientras sus manos se perdían por el cuerpo de la mujer entre sus brazos-

-Puede… puede ser…h-ha… impor… tante… -Replico la china tratando de pararle las manos a su "novio pervertido" que empezaba a tocar donde no debía- Kyoya…

-Malditos celulares… -Susurro por lo bajo el pelinegro cogiendo el aparato del suelo donde había terminado, identificando el número de Dino en el- ¿Qué quieres Cavallone?

-Lamento interrumpir tus "actividades" Kyoya, pero esto es urgente –Contesto el aludido con seriedad causando la extrañeza de Hibari- Reborn ha citado a todos en la sala de juntas dentro de 20 minutos, trae a I-Pin-chan también, es una orden

-Estaremos allí -Dijo el soldado para luego cortar la llamada, dirigiendo luego la vista a la china que lo veía con preocupación- Era Cavallone, tenemos una reunión en la sala de juntas dentro de 20 minutos, tú también vienes

-S-si… -Contesto la china mientras envolvía su cuerpo con la sabana pues su ropa había quedado destrozada, literalmente, por su novio sintiendo luego como era alzada en brazos- Kyoya… que… a donde…

-Tenemos 20 minutos –Dijo el soldado con una media sonrisa- Tomemos una ducha

Y sin darle opción a negarse I-Pin fue llevada en brazos hasta el cuarto de baño por su novio pervertido sintiendo un escalofrío recorrer su espalda al notar la perturbadora sonrisa en el rostro de Hibari, estaba en problemas y no quería siquiera comenzar a imaginar lo que pasaba por la cabeza de su novio en ese momento.

Para cuando salieron de la ducha I-Pin dudaba que su cuerpo pudiese aguantar el ritmo del "monstruo" que había desatado en Hibari Kyoya, sabía que era un pervertido por todas las veces que la había acosado pero eso excedía su imaginación, sacudió la cabeza ligeramente tratando de alejar los pensamientos pervertidos que tenía sobre él pues sus mejillas se encendían de solo recordar la forma en que la había tocado antes en la ducha y después de palmear sus sonrojadas mejillas comenzó a vestirse con un nuevo cambio de ropa que guardaba en el armario notando en el suelo el collar que le fue dado por Kei cuando niña, lo recogió y una melancólica sonrisa se formó en su rostro mientras lo observaba depositándolo luego sobre la mesa junto a la cama sin notar que era observada por Hibari, quien venía saliendo de la ducha secándose el cabello, percatándose de su presencia solo cuando este la llamo.

Él se había prometido no decirle nada a I-Pin sobre su identidad hasta que ella amara al Hibari Kyoya de ahora y después de lo sucedido entre los dos creyó que el momento de revelarle la verdad había llegado, sin embargo, cuando salió del cuarto de baño y la vio contemplando con melancolía y cierta culpabilidad aquel collar, supo que aún no había superado el recuerdo de Kei y casi de manera inconsciente sus puños se cerraron con fuerza, era realmente estúpido lo que sucedía o al menos para él lo era, pues estaba sintiendo celos de su "yo" de hace 10 años atrás, la duda que surgió en el después de observar aquella peculiar escena no lo dejo tranquilo, más aun cuando ella se colocó el collar en el cuello incrementando su incomodidad, a pesar de que no lo hizo notar, y para cuando estuvieron de camino a la sala de juntas, aquella duda había ido crecido lo suficiente como para que I-Pin lo notara.

-¿Sucede algo malo? –Cuestiono la china a solo unos pasos de la habitación destinada-

-Ese collar –Dijo el soldado dirigiendo la vista al objeto- Te lo dio es hombre ¿Cierto?

-S-si… me lo dio Kei… -Respondió la china desviando ligeramente la mirada- ¿Por qué lo preguntas?

-Tíralo –Ordeno con seriedad sorprendiendo a la china- No me gusta que tengas cosas que te recuerden a el

-Es solo un collar Kyoya –Replico I-Pin sujetando el objeto entre sus manos- No creo que sea necesario que…

-Si es solo un objeto no debería molestarte el tirarlo –Dijo el soldado con seriedad, pero I-Pin pudo notar algo más a través de su mirada aunque no supo identificar bien que era- ¿O es que ese hombre significa tanto para ti que no puedes deshacerte de algo suyo?

-¿Qué pasa contigo? –Cuestiono entre sorprendida y preocupada la muchacha- Kyoya, esto no…

-¿Aun lo amas? –Pregunto el pelinegro mirándola fijamente- ¿Es por eso que aun conservas ese estúpido collar?

-Es no… no es cierto… -Susurro la china con sorpresa por la reacción del soldado ante ese collar-

-¿Y si el volviera? –Pregunto el soldado sin apartar la mirada de ella mientras sus puños se cerraban con fuerza- dime I-Pin… si el volviese por ti… ¿A quién elegirías?

-Y-yo… -Respondió la china con nerviosismo pues la pregunta la había tomado desprevenida, logrando identificar entonces lo que ocultaban los ojos de Hibari, él se sentía inseguro- A… A Kei… -Respondió notando como el pelinegro desviaba la mirada y sus puños se cerraban con fuerza-

-Así que es eso… -Dijo el soldado ocultado la mirada tras el flequillo de su cabellos- Supongo que era de esperarse que…

-A Kei… -Interrumpió la china sujetando la mano del soldado frente a ella- A Kei le pediría perdón por no poder cumplir la promesa que hicimos, porque… porque mi corazón le pertenece a alguien más -Agrego acariciando la mejilla de Hibari con su mano libre para luego abrazarlo con fuerza- Estoy enamorada del soldado pervertido que tengo por guardaespaldas y no lo cambiaría por nadie, te amo Hibari Kyoya y aunque entiendo que no lo escuchare de ti muy seguido, sé que también me quieres y eso es suficiente para mí

-I-Pin… -Susurro el soldado aferrándose al cuerpo de la mujer que tenía entre sus brazos-

-Estaré contigo sin importar lo que suceda… -Dijo la china con una ligera sonrisa en el rostro- El collar que me dio Kei es importante porque forma parte de mi pasado y es por el que salí de Namimori, me ha acompañado durante los últimos diez años y es también gracias a él que pude conocerte, no puedo tirarlo así de repente pero eso no quiere decir que esté ligada a Kei, no más -Agrego separándose del soldado para luego coger sus mejillas entre sus manos- Te elegí a ti por sobre todas las cosas y nada va a cambiar mi decisión…

Hibari sonrió ligeramente ante las palabras de la china y por un momento se sintió realmente estúpido al dudar así de los sentimientos que ella guardaba por él, rozo la mejilla de la chica frente a él y se inclinó sobre ella para besarla como solo el sabia, sin embargo, la molesta e irritante risa de Rokudo Mukuro resonó en sus oídos dirigiendo al vista hacia la fuente de la misma, viéndolo allí, de pie frente a ellos junto a Chrome Dokuro, definitivamente mataría al ilusionista cuando tuviese la primera oportunidad.

-Kufufufu parece que hay un buen ambiente aquí Nagi –Dijo el recién llegado con una sonrisa burlona en el rostro dirigiéndose al irritado guardaespaldas- Pero sigue en lo tuyo Kyoya, que no te incomodé nuestra presencia…

-Rokudo Mukuro… -Susurro con molestia el soldado separándose de una sonrojada I-Pin que simplemente se ocultaba tras el- ¿No tienes nada mejor que hacer?

-Venía a la reunión, pero habían dos personas bloqueando la puerta –Respondió con burla provocando que I-Pin se sonrojara más de lo que ya estaba, Hibari aumentara su enojo, y que Chrome lo golpeara en las costillas-

-¡L-lo lamentamos mucho! –Exclamo I-Pin con las mejillas sonrojadas-

-Parece que ella es más educada que tu –Dijo Mukuro sujetando su golpeada costilla dirigiéndose a Kyoya- Deberías aprender un poco más de ella

-Te golpeare hasta la muerte… -Susurro Hibari al límite de su paciencia mientras alzaba sus tonfas- Rokudo Mukuro…

-Inténtalo –Reto el aludido con su trinche en mano-

-Ya basta, ustedes dos –Dijo Bianchi apareciendo desde dentro de la habitación- Ya decía yo que había demasiado ruido aquí afuera, déjense de tonterías y entren de una vez, todos los demás ya están aquí

Mukuro y Hibari se miraron mutuamente por breves segundos sin que ninguno de los dos cediera, eso claro hasta que Chrome llego al límite de su paciencia y arrastro a Mukuro hacia el interior de la habitación dejando a Hibari con una media sonrisa triunfal en el rostro al ver el dominio que esa herbívora ejercía en Rokudo Mukuro, sin embargo, su alegría no duro poco pues una molesta I-Pin lo veía con reproche imitando luego a Chrome arrastrándolo hasta el interior de la sala de juntas, demonios, había olvidado que él también tenía una "domadora" al igual que el molesto ilusionista que tenía por compañero.

Para cuando todos estuvieron reunidos en la sala de juntas era ya cerca de las 3:30 de la tarde y hubiese comenzado inmediatamente la junta, salvo por la cara de sorpresa y algunos sonrojos de parte de las chicas al ver a I-Pin, quien se mostraba extrañada ante las miradas de sus compañeros, comprendiendo la razón de aquella inquietud solo cuando Bianchi se acercó a ella y colocó una bufanda alrededor de su cuello "Deberías usar blusas de cuello alto" había dicho la mujer en un susurró e I-Pin tocó de manera inconsciente su cuello notando entonces las marcas hechas por Hibari, dirigió una mirada de reproche al soldado quien simplemente sonreía de madera ladina sin ser notado por los otros, salvo por Reborn y Dino, quienes negaron con la cabeza mientras una ligera sonrisa se formaba en sus labios, al menos ese para ya había arreglado sus problemas, sin embargo, era momento de dejar de lado esos temas y centrase en el tema de la reunión.

Reborn presidia la junta acompañado por Bianchi y Dino, les informaron sobre la gira que tendrían que dar dentro de dos meses y los comentarios no se hicieron esperar pues las chicas no estaban de acuerdo en exponer a más gente durante los conciertos y los miembros de Vongola tampoco creían conveniente el arriesgar la vidas de las chicas de esa forma, sin embargo, Reborn ordeno guardar silencio callando rápidamente los murmullos por la seriedad de su expresión, relatando entonces la misteriosa llamada que habían recibido hace poco.

-¿Quién era? –Cuestiono Hibari intuyendo que las cosas no pintaban bien para ellos- ¿Qué quería?

-Buscaba una alianza –Respondió el pelinegro con seriedad sorprendiendo a los presentes- Quiere detener a Byakuran al igual que nosotros, propone filtrarnos información de sus movimientos a cambio de que lo detengamos

-¿Filtrar? –Cuestionó Hibari con perspicacia- Si empleas esa palabra para definir la labor de nuestro posible informante, quiere decir que es alguien del bando de Byakuran ¿Quién podría estar dispuesto a traicionarlo?

-Sera mejor que lo vean por ustedes mismos –Dijo Cavallone dirigiéndose luego a Giannini- Establece la conexión

Y cuando la imagen en la pantalla tomo forma ninguno pudo decir nada, sus pupilas se contrajeron y algunos se levantaron de sus asientos, salvo Hibari claro está quien permaneció inmutable en su posición a diferencia de los otros, mientras las chicas de KHIN revolution no entendían el porqué de la reacción de los soldados, siendo Tsuna el primero que pudo pronunciar una palabra coherente.

-Tu… -Susurro el castaño con incredulidad- ¡Irie Soichi!

-Buenas tardes… -Saludo el aludido ante la sorpresa de los miembros de Vongola-

-Kufufufu vaya sorpresa… -Dijo el ilusionista sin dejar notar su impresión- Así que Kyoya tenía razón, aquí tenemos a un traidor…

-Él nos ofrece información a cambio de que paremos las actividades de su jefe –Bianchi ante la situación-

-No quiero que haya más muertes innecesarias –Dijo Irie a los soldados ocultando la mirada tras el flequillo de su cabello- Byakuran-san está acabando con todo a su paso y eso no…

-Eres el hombre de confianza de ese sujeto –Replico Hibari con seriedad ante la "aparición"- ¿Qué motivos podrías tener para traicionarlo? ¿Por qué deberíamos confiar en ti?

-No tengo como probar mis intenciones, pero… pero… –Replico el muchacho cerrando los puños con fuerza mientras alzaba la mirada- ¡Pero quiero detenerlo! ¡Ese no es el Byakuran-san que yo conocí! El... el jamás… el jamás haría algo como esto -Susurro con tristeza capando la atención de Haru- Yo debo… no, yo necesito detenerlo…Byakuran-san es así… por mi culpa…

-¿Qué quieres decir con eso? –Cuestiono Haru captando la atención de los presentes y la de Irie- ¿Por qué dices que es tu culpa? ¿Qué paso con Shiro-kun?

-Haru-san… -Susurro el aludido con cierta culpabilidad sorprendiendo a todos- Lo siento, si no hubiese huido aquella vez Byakuran-san no sería el monstruo que es ahora y hubiese cumplido su promesa de regresar por ti…

-Cómo… ¿Cómo sabes eso? –Cuestiono la muchacha con incredulidad mientras sus manos se cerraban con fuerza bajo la seria mirada de Gokudera- La promesa… Shiro-kun… que…

-El día que Byakuran-san te envió su última carta –Dijo Irie captando la atención de todos- Ese… ese fue el día en el que se transformó en lo que es ahora…

Inicio Flash Back

Se habían conocido por casualidad en el último año de escuela, Byakuran era un chico despreocupado que no prestaba atención a nadie a su alrededor y él era el típico "nerd" del salón, por lo que era molestado constantemente por los otros, muchas veces lo habían asaltado y como él no podía poner resistencia sus compañeros siempre se salían con la suya, en más de una ocasión lo habían golpeada hasta cansarse y las cosas se hubiese complicado de no ser por la intervención de Byakuran, quien se compadeció de él y lo ayudo a cambio de la promesa de comprarle una bolsa de malvadiscos después, esa fue la primera vez que tuvieron contacto y poco tiempo después se hicieron buenos amigos, supo después de los rumores que habían acerca de su padre y los negocios que realizaba pero no creyó que su mejor, y único, amigo fuese como el, por lo que permaneció a su lado escuchando relatos de "Haru-chan" una chica a la que había prometido matrimonio después de cumplir con una meta que se había propuesto, aunque nunca le dijo de que se trataba exactamente, eso hasta que supo que era un experto en informática y le pidió su ayuda para sus propósitos, fue allí donde se enteró de la meta de Byakuran y decidió apoyarlo. El tiempo paso y para cuando el cumpleaños número 18 de Haru llego, tanto el como Byakuran habían logrado conseguir casi todas las pruebas necesarias para desenmascarar a su padre y refundirlo en la cárcel, solo hacía falta una más y esa estaba en el computador de su padre que permanecía en las oficinas de Millefiore, por lo que decidieron infiltrarse esa noche en el edificio para terminar todo de una vez por todas. Aquel día había acompañado a Byakuran en los preparativos de todo y vio como escribía la carta para Haru-chan enviándola antes de marcharse a su misión, una vez estuvieron listos, emprendieron camino a las oficinas Millefiore logrando infiltrarse con facilidad gracias a su gran dominio en informática, y todo hubiese ido bien si es que no los hubiese descubierto.

Para cuando se dieron cuenta estaban rodeados por los hombres del padre de Byakuran e incluso él estaba allí también, vio con reproche a su hijo quien lo oculto tras el evitando que descubrieran su identidad y en un ágil movimiento se deshizo de los agresores logrando escapar de la oficina llevándolo consigo junto a la información necesaria para detener a su padre, corrieron escaleras abajo pues sabían que los estarían esperando abajo si iban por el ascensor y hubiese logrado escapar de no ser porque Irie se torció el tobillo antes de llegar a la salida, Byakuran lo ayudo a llegar cerca del auto en el que habían llegado ordenándole que se fuera mientras él se encargaba de los sujetos que los perseguían.

-¡No puedo dejarte aquí! –Exclamo Irire negándose a dejar al peliblanco- Si te quedas ellos…

-Estaré bien Shou-chan, lleva esa información contigo y encárgate de que llegue a la policía –Contesto Byakuran con una confiada sonrisa mientras caminaba hacia los agresores que se acercaban- Te alcanzaré luego

-Pero… -Replico el muchacho negándose a abandonar a su mejor amigo-

- Tengo que cumplir mi promesa con Haru-chan, no pienso morir aquí –Contesto el peliblanco antes de lanzarse al ataque- ¡Ahora vete!

Aquella noche Irie cerro los puños con fuerza y sin mirar hacia atrás trato de huir del lugar, siendo detenido por uno de los hombres del padre de Byakuran, trato de pelear pero fue fácilmente derrotado y la información se perdió, resignado a su suerte espero recibir el golpe fatal como castigo por no haber podido ayudar a su mejor amigo, pero un cansando y herido Byakuran lo salvo justo a tiempo, dándole la oportunidad de huir "Si tú te salvas, encontraras la manera de detener a mi padre" había dicho esa noche mientras se quedaba a luchar solo contra todos los agresores y el, siendo tan débil como era en ese entonces, solo pudo cerrar los ojos y correr como el cobarde que sentía que era.

Fin del Flash Back

-El padre de Byakuran-san nunca supo que fui yo quien lo ayudo aquella vez por lo que se me permitió estar a su lado mientras se recuperaba de un supuesto accidente –Dijo el muchacho después de relatar aquella historia- Pero… cuando el despertó no tenía recuerdos de nada, su padre aprovechó esto y lo moldeo de la forma que quería, lo convirtió en el monstruo que es ahora…

-Shiro-kun… -Susurro Haru mientras unas lágrimas se deslizaban por sus mejillas- Lo sabía... el…

-Él nunca la olvido Haru-san, al menos no hasta antes de aquel incidente –Dijo Irie con una ligera sonrisa dirigiéndose luego a los presentes en la sala- Investigue por mi cuenta lo sucedido y descubrí que unos científicos que participaron en un experimento para la milicia con llamas de última voluntad fueron contratados por el padre de Byakuran-san –Agrego con seriedad- Ellos estuvieron a cargo de un proceso ilegal de sellado de memoria realizado en un soldado de Vongola y fueron echados de la milicia por eso

-Eso es… -Susurró I-Pin dirigiendo la vista a Hibari ante la información recibida pues según tenía entendido, el único experimento exitoso había sido el-

-Entonces… Shiro-kun… -Dijo Haru con las manos temblorosas- ¿Sellaron su memoria?

-Eso es lo que creo –Respondió el muchacho con impotencia- Si tan solo no lo hubiese abandonado esa noche…

-No estarías aquí revelando información necesaria para detenerlo –Dio Hibari con seria expresión sorprendiendo a los presentes- Si no hubieses escapado no habría nadie dispuesto detenerlo y no me mal entiendas herbívoro, no te estoy elogiando ni tratando de brindarte consuelo –Agrego de pie mirando fijamente a la pantalla- Matare a Byakuran si tengo la oportunidad de hacerlo, no importa lo que haya sucedido en el pasado con él, un asesino seguirá siéndolo sin importar que, nada puede limpiar unas manos manchadas

-Kyoya… -Susurro I-Pin mientras veía al soldado pues comprendía que aquellas palabras no solo eran para Byakuran, se las decía a sí mismo-

-Lo se… -Replico Irie cerrando los puños con fuerza- Pero también sé que el Byakuran-san que yo conocí estaría dispuesto a pagar sus culpas si con eso puede detener esta matanza…

-No sé si podemos confiar en el… -Susurro Dino con desconfianza-

-Lo haremos –Dijo Tsuna con firmeza guiándose por la híper intuición heredada a todos los líderes Vongola- Aceptaremos el trato ¿Verdad Reborn?

-Eres el líder, Dame-Tsuna –Contesto el aludido con una ligera sonrisa- Toma esta decisión por ti mismo

-Entonces… aceptamos el trato –Dijo el castaño reafirmando su decisión- Confiaremos en ti Irie-san

-¡Muchas gracias! –Exclamo el muchacho agradecido por la ayuda brindada- Los mantendré informados de todo los movimientos de Byakuran-san

-No creo que hayas tomado la decisión de traicionarlo solo por eso –Dijo Mukuro interviniendo en la conversación- ¿Por qué hablar ahora y no antes?

-Byakuran-san realizara un atentando a gran escala en el último concierto de la gira que realizaran, será en Namimori según tengo entendido –Respondió el muchacho con seriedad- No sé exactamente qué hará pero ser algo grande, ese día habrá una reunión con los accionistas de Millefiore en ese pueblo, Byakuran-san busca eliminar a KHIN revolution, a Vongola y a Uni-chan que es la dueña de la otra mitad de la empresa, todo en una sola jugada y si lo logra, no habrá nada ni nadie que pueda detenerlo…

-Así que esa esa la razón… -Dijo Bianchi comprendiendo el motivo de las acciones del muchacho-

-No dejare que Byakuran-san asesine a más personas… -Replico Irire con determinación- Es por eso que solicito su ayuda…

-Lo detendremos –Dijo Tsuna con determinación- Nadie más morirá en esta pelea…

-¡Tendremos una victoria extrema! –Exclamo Ryohei-

-¡Shou-chan! –Se oyó la voz de Byakuran desde lejos- ¿Estas ahí? Se me acabaron las malvadiscos ¡Comprarme otros!

-¡A-ahora voy! –Respondió el muchacho con nerviosismo dirigiéndose luego a los Vongola- Lo siento, les enviare la información que tengo luego y… otra vez, gracias…

Tsuna se limitó a asentir al igual que los otros, viendo luego como la comunicación se cortaba y la habitación se sumía en el más absoluto silencio de parte de las chicas de KHIN revolution y los soldados miembros de Vongola.

-Las fechas coinciden con las descritas por Haru-chan –Dijo Cavallone tratando de aligerar el ambiente- El rompecabezas se está terminando de armar

-Parece que todo terminara pronto –Replico Bianchi con seriedad- Ahora que contamos con la ayuda de Irie-kun

-La batalla final contra él será durante el último concierto de la gira –Concluyo Reborn observando a los presentes- Todo se reducirá a una sola pelea, estén preparados –Agrego con seriedad a los miembros de Vongola- Por ahora pueden retirarse

Los soldados se limitaron a un "Sí señor" haciendo el respectivo saludo militar antes de marcharse de la habitación, Hibari se perdió en algún pasillo con I-Pin y Mukuro hizo lo mismo con Chrome, Tsuna se fue con Kyoko y su hermano a ver una "Película extrema" mientras que los otros se fueron a descansar sus respectivas habitaciones dejando solo a Haru y Gokudera en medio del pasillo, la muchacha se despidió con la mano del soldado y giró dispuesta a irse siendo detenida por la mano de este sujetando la suya evitando así su partida, lo miro interrogante por su actitud y noto que el parecía algo extraño "Tenemos que hablar" fue lo único que dijo el guardaespaldas antes de llevarla consigo a algún punto desconocido de la base.

Irie había cortado la comunicación con la base Vongola apenas a tiempo antes de que Byakuran ingresara a su oficina borrando todo rastro de la misma con maestría sin que este se diera cuenta de lo que hacía, vio cómo se tendía en el sofá que había en la misma y comenzaba a quejarse sobre la falta de su dulce favorito, dando la impresión de un niño y no la de un líder malvado, un suspiro escapo de su boca y casi por inercia se movió hacia la salida de la habitación en busca de los malvadiscos favoritos de su jefe, quien, al verlo salir decidió ir con él pidiéndole que lo espere en el estacionamiento, Irie asintió cansinamente antes de marcharse dejando a Byakuran solo en medio de la oficina de blancas paredes sumido en el más absoluto silencio.

El líder de Millefiore camino con parsimonia hasta el escritorio de "Shou-chan" y vio su computador aun encendido, sus labios se curvaron en una ligera sonrisa mientras se alejaba del mismo caminando hacia la salida "Todo va de acuerdo a lo planeado" susurró para sí mismo antes de marcharse pues las cosas habían resultado tal y como él había pensado, el provocar a Hibari Kyoya atacando a su novia, poner contra el filo de la navaja a Sawada con las muertes de personas inocentes y ahora… la traición de Shou-chan … si… todo iba de acuerdo al plan, ahora solo restaba el golpe final.

Notas de la autora

Y hasta aquí con el capítulo de hoy, espero haya sido de su agrado y me disculpo nuevamente por la tardanza, malditas tareas… T_T En fin, espero poder actualizar más seguido, recuerden, todo comentario es bienvenido XD ¡Nos estamos leyendo!