¡Hola a todos! Y como lo prometido es deuda, aquí les dejo el epilogo de esta historia Hibapinesca, espero sea de su agrado y que defraude a nadie.
Agradecimientos a: princesscraizy, Gracias por comentar, me alegra que te haya gustado el final *0* y pues, aquí está el epilogo, espero también te guste. Tamila Rawr, Gracias por tus buenos condolencias y es que, aunque ya paso tiempo desde que mi familiar se fue, siempre duele un poco recordarlo, pero bueno… ¡Aquí está el epilogo! XD espero que te guste y pues… gracias por seguir todas mis locuras Hibapinescas *o*. Viridiana, Muchas gracias por comentar fielmente cada capítulo XD y con respecto a los errores… yo diría más que fuero horrores de ortografía XD pero no cuento con mucho tiempo para revisarlos, así que me disculpa desde ya si es que hay alguno u_uU en todo caso, espero que este epilogo sea de tu agrado *0*.
Agradezco también a todos los que siguen esta historia a pesar de con comentar. Ahora sí, ya con los agradecimientos hechos, paso a dejar el desenlace oficial de "Encuentros Predestinados"
Epilogo…
"Emotivo encuentro. A un año después de su desaparición, líder de X–Buner regresa por I-Pin, miembro de KHIN revolution, en medio de multitudinario concierto, causando revuelo entre sus fans por la repentina aparición y el concierto brindado poco después, definitivamente aquel evento quedara grabado en la memoria de los fanáticos de ambas agrupaciones durante mucho tiempo"
I-Pin sonrió ligeramente ante aquellas palabras impresas en aquel recorte de periódico que llevaba en las manos mientras esperaba que el desayuno terminara de cocinarse, aun recordaba el alboroto causado por el regreso de Kyoya y como, a la mañana siguiente, el patio de su caza estaba abarrotado de periodistas que buscaban una entrevista exclusivo con su novio pervertido, a quien poco le falto para sacarlos a golpes con sus inseparables tonfas, y todo por haber interrumpido su descanso, bueno, por eso y por qué los periodistas aparecieron cuando pretendía "hacerle cosas" apenas despertaron y pues… el odiaba que alguien lo interrumpiera. De eso habían pasado ya cerca de seis meses y la prensa aun no dejaba de hablar de ellos y su posterior matrimonio a solo un mes del regreso de Kyoya pues había cumplido ya los 16 años y se consideraba legal hacerlo, además de la fusión de KHIN revolution y X-Buner en una sola agrupación, ahora llamada Vongola Stars, que aún conservaba actividades independientes como sub unidades. Sonrió ligeramente mientras observaba el fragmento de aquel periódico que había guardado durante todo ese tiempo pues en él se apreciaba una fotografía de ella y Kyoya abrazados mientras ambos sonreían, habían pasado ya varios meses desde su regreso, pero muchas veces le resultaba increíble el hecho de que pudiese despertar a su lado cada mañana.
-¿Aun guardas ese recorte? –Cuestiono la voz grave de Hibari tras ella sintiendo luego como la abrazaba por la espalda y apoyaba su mentón sobre su hombro-
-Me gusta la foto –Respondió la china sonriendo ligeramente ante la cercanía de su ahora esposo- Es una de las pocas en las que sonríes
-Tan sentimental como siempre –Susurro el pelinegro al oído de la china depositando pequeños besos en su cuello, mordiéndola ligeramente, mientras que ella apagaba las hornillas de la cocina- Puedo sonreír para ti cuando quieras…
-Tenemos un concierto hoy, así que no hagas eso –Regaño la muchacha golpeando ligeramente la cabeza de su esposo enviando que siguiera mordiéndola, mientras se giraba para verlo- Kyoya…
-Es temprano… -Susurró el pelinegro acorralándola contra la encimera de la cocina- Podemos "divertirnos" un poco antes de salir
-N-no… es tarde… -Replico la china viendo el reloj de pared, tratando de pararle las manos al ex-soldado, cosa que no aprecia funcionar, oyendo entonces el timbre de la puerta- Kyoya…
-Mmmm –Gruño en respuesta el aludido sin prestarle mucha atención-
-De-debe ser Kazumi-san… -Dijo la muchacha oyendo un gruñido de molestia de parte de su esposo, sintiendo como la liberaba después de marcar fuertemente su cuello- ¡Oye! ¡Eso no se borrara en días!
-Demándame –Respondió el soldado con una media sonrisa en el rostro antes de sentarse en el comedor- ¿No vas a abrir la puerta?
EI-Pin solo pudo hacer un puchero de molestia ante la actitud del pelinegro causando la burla de este, en verdad Kyoya podía resultar exasperante cuando quería. Se dirigió a la entrada principal de la casa y allí, tal como supuso, estaba Kazumi quien la saludo con una sonrisa, cambiando luego a una picara expresión al ver la marca en el cuello de I-Pin, "Que bueno es ser joven" había dicho la mujer logrando sonrojar a la china, definitivamente iba a tener en abstinencia a Kyoya por un buen tiempo.
-Buenos días Kyoya-kun –Saludo alegre la mujer al pelinegro que se limitó simplemente a asentir sin apartar la vista del periódico que tenía en las manos-
-Ryota está arriba, aun duerme así que no le dará muchos problemas –Informo I-Pin a la mujer- Nosotros ya nos vamos –Agrego quitándole el periódico de las manos a Kyoya-
-¿No van a desayunar? –Cuestiono la mujer al ver la comida preparada-
-Llegaremos tarde gracias a "alguien" si no nos damos prisa –Respondió la china posando la vista en el pelinegro mientras que Hibari simplemente emitía un cansado suspiro- ¡Y no te quejes que es tu culpa!
-Sí, claro, como digas –Dijo el aludido llevándosela consigo hacia la salida- Ya vámonos
-¡La leche de Ryota está en la alacena! -Alcanzo a decir I-Pin antes de ser arrastrada por Kyoya-
Kazumi simplemente sonrió ante la peculiar escena de la pareja, pensando que en verdad era un alivio ver a la muchacha sonreír como hacia ahora que estaba con "Kyoya-kun" y sobre todo, era bueno saber que el pequeño Ryota tendría una familia y un padre al que seguir.
Para cuando llegaron a las locaciones del concierto, todos estaban allí listos para los ensayos y las pruebas de sonido antes del concierto, I-Pin vio como Lambo, que había terminado uniéndose al grupo también, regañaba a Hibari por llegar tarde y este le restaba importancia como si se tratase de algún insecto, la china sonrió nerviosamente ante esto pues aun cuando ya había pasado tiempo, ese par seguía llevándose igual y cuando Mukuro se sumó a la "conversación" supo que era mejor no meterse e ignorarlos, si, mejor iba con las chicas a molestar a Bianchi por su relación con Reborn.
Era cerca de las 7pm cuando el concierto estuvo casi listo, faltaba poca más de media hora para que salieran a escena y las maquillistas terminaban de arreglar a los chicos en una habitación mientras que en otra se encargaban de las chicas, teniendo más trabajo con I-Pin pues trataban de ocultar con maquillaje la marca de su cuello, causando su vergüenza ¡Kyoya iba a pagar por eso! Para cuando terminaron de arreglarla faltaban solo 15 minutos para salir a escena por lo que las chicas estaban fuera ya de la habitación y ella se apresuró a salir, siendo detenida en la puerta por Hibari, quien ingreso a la habitación cerrando la puerta tras él, y a juzgar por la sonrisa ladina en su rostro, I-Pin supo que venía a terminar lo que empezó en la mañana, confirmando luego sus sospechas al sentir como Kyoya la arrinconaba en el vestidor que allí había, no… él no se atrevería… ¡Cualquiera podía entrar! ¡Y faltaban menos de 15 minutos para salir a escena! "Es tu castigo por ignorarme todo el día, además, eso lo hace mas excitante" fue lo que dijo antes de besarla, callando cualquier objeción que ella tuviese.
Cuando Mukuro vio salir a Hibari de los camerinos con dirección al de las chicas, supo que tardaría mucho en volver y sus sospechas se vieron corroboradas cuando la hora de salir a escena llego y el director de escenario estaba al borde del colapso porque Hibari y su pequeña esposa no aprecian "Mejor retrasen el inicio del show 20 minutos más" fue lo que dijo y Chrome capto el mensaje detrás de esas palabras pues ella vio a Hibari entrar a la habitación donde I-Pin se encontraba, definitivamente, si seguían a ese paso Ryota tendría un hermano pronto.
Fue poco más de 15 minutos después que la pareja aprecio, I-Pin con un ligero rubor en las mejillas, el cuello cubierto con una bufanda que no pertenecía al vestuario original y unos mechones de cabellos fuera de lugar, mientras que Hibari permanecía inmutable, aunque con los cabellos más desordenados de lo normal y algunos arañazos en los brazos, no había que ser un genio para haber lo que había pasado, por lo que los otros miembros de Vongola Stars emitieron un cansado suspiro causando que el rubor de la china aumentara y Hibari sonriera ligeramente ante la vergüenza de la china, quien simplemente se alejó de su "esposo pervertido" para reunirse con sus compañeras, que la veían con cierta picardía, definitivamente iba a matar a Hibari Kyoya.
-Parece que a alguien le cuesta tener los pantalones puestos –Dijo Mukuro de pie junto a Hibari, buscando molestarlo, notando un pequeño detalle en el pelinegro- ¿No es así Kyoya?
-Si lo dices por ti… -Respondió el pelinegro con una burlona sonrisa en el rostro- No sabía que usabas brillo labial, herbívoro
Y Mukuro solo pudo cubrirse la boca con la mano derecha pues había olvidado limpiar los rastros de sus "actividades" con Chrome y el bastardo de Hibari se había percatado de ese detalle, definitivamente, el tiro le había salido por la culata. El concierto de esa noche salió bien a pesar de todos los "incidentes" que hubo detrás de escena y por los que el director estuvo al borde del colapso, fuera de eso, la noche resulto bastante bien y la prensa alabo a la agrupación durante las siguientes semanas, logrando así consolidar su nombre en el basto terreno de los Idol.
De eso habían pasado ya 10 años, periodo en el cual, Haru se había casado con Gokudera y fruto de aquella unión, había nacido Haruhi, una pequeña niña de cabellos marrones como los de su madre y ojos claros como su padre que actualmente tenía 9 años, y Seiji, un niño de cabellos plateados y ojos marrones cuya edad bordeaba los 8 años, Tsuna y Kyoko también se habían casado meses después, teniendo a su primera hija por la mismas fechas que el segundo hijo de Gokudera, pequeña a la que llamaron Tsugumi, siendo la viva imagen de su madre pero con los cabellos castaños como los del joven Vongola, Lambo había conseguido una novia en una de las giras casándose poco después que Tsuna y teniendo un pequeño niño de negros cabellos al que llamo Shin, Mukuro y Chrome habían tenido una pequeña niña también por lo que ahora tenían dos hijos, Arata, el mayor de 10 años y Nagisa, la menor de 8, Ryohei se había casado con una de las amigas de Kyoko y había tenido un hijo que bordeaba los 9 años llamado Yakumo, Yamamoto también se casó poco después con una modelo que conoció durante las grabaciones de un comercial y ahora tenía una pequeña niña de 8 años a la que llamo Asashi. Uni, con la que ahora tenían una buena relación después de la "muerte" de Byakuran, se había casado con Gamma y tenían dos pequeños hijos, Momo la mayor de 9 años y, Ken, el pequeño de solo 7. Dino también se casó tiempo después con una italiana que conoció durante sus viajes al extranjero y con ella, tuvo un pequeño rubio igual que él, que ahora contaba con 5 años e incluso Reborn había contraído nupcias con Bianchi, aunque se tardaron bastante según I-Pin pues fueron los últimos en casarse y el pequeño Ryu, como habían llamado a su hijo, tenía solo 4 años. Y ellos… pues… habían tenido una pequeña niña dos años después del nacimiento de Ryota, pequeña a la que llamaron Sakura, Hibari Sakura, que actualmente contaba con 8 años y era la adoración de su padre, aunque este lo negara.
Aun recordaba su periodo de gestación y es que, si bien el embarazo de Ryota no había sido demasiado problemático, el de Sakura… ella parecía querer cobrar venganza por su hermano pues había atormentado a su pobre padre con antojos extremadamente raros a altas horas de la madrugada, eso, sumado a los constantes cambios de humor de su parte y el periodo de abstinencia al que sometía a Kyoya cada vez que se enojaba con él, hicieron de aquel embarazo una experiencia traumática para su esposo pervertido. El día del parto fue difícil, pero Kyoya estuvo con ella en todo momento, notando lo nervioso que aprecia aunque tratase de ocultarlo pues, si bien era el nacimiento de su segundo hijo, era el primero que él podía presenciar; ella no recordaba mucho de aquella noche, simplemente habían escenas fugaces de los doctores que le pedían un esfuerzo más y la cálida sensación de la mano de Kyoya al sujetar la suya, siendo eso y el llanto de la pequeña Sakura mientras se removía a su lado, lo único que recordaba claramente.
Los meses después a esos fueron bastante complejos o al menos para Kyoya si, pues I-Pin había decidido seguir una carrera en la universidad y el debía cuidar de los niños al regresar del trabajo cuando la señora Kazumi no podía, él siempre se quejaba por lo revoltosos que podían ser aquellos pequeños monstruos, especialmente Sakura, que si bien no se movían, era la que más lloraba dejando al borde del colapso a su padre, sin embargo, I-Pin sabía que el "fastidio" de Kyoya no era real, él amaba a esos niños y en más de una ocasión lo había encontrado dormido en la alfombra de la sala con los pequeños sobre él, aunque nunca dijo nada al respecto, cundo, por el contrario, en muchas otra lo había encontrado a punto de darse a golpes contra lo primero que encontrara por no poder controlar a esos pequeños monstruos, era allí cuando ella iba en su "auxilio" y cantaba para sus hijos, que la escuchaban maravillados, cayendo dormidos rápidamente y para cuando se daba a cuenta, incluso Hibari dormía plácidamente sobre su hombro, esbozando luego una sonrisa ante esto, en verdad amaba a su familia y no la cambiaría por nada.
Con respecto al grupo, este se había retirado del mundo de los espectáculos después de una multitudinaria gira por varios países, siendo el último en Namimori, lugar donde todos residían actualmente. I-Pin observaba con nostalgia la última fotografía que se tomaron aquella noche como grupo, guardándola luego con el resto de la ropa que llevaría en el viaje que realizarían los ex–miembros de Vongola Stars a Italia por invitación de Uni que tenía una amplia villa en ese país. Termino de empacar la ropa de Hibari y la suya, al igual que la de sus pequeños hijos, bajando luego a la sala de la casa para acostar a los niños pues ya era tarde, sin embargo, no se atrevió a despertarlos pues no tenía corazón para destruir aquella imagen, capturándola en una fotografía con su teléfono móvil antes de que desapréciese. Estaba Hibari dormido en el sofá con la pequeña Sakura recostada sobre su pecho y Ryota sentado en el suelo con la cabeza apoyada en el sofá en el que descansaba su padre, quien tenía una mano en su cabeza casi como si estuviese desordenando sus negros cabellos ¿Cómo habían terminado así? Seguramente por alguna petición de Sakura pues ese par nunca podía negarle nada a la princesa de la familia. Guardo la fotografía que acababa de tomar y se acercó para despertar a su familia, aquella que no cambiaría por nada.
Cuando llegaron a Italia era casi medio día, una limosina los esperaba para llevarlos a la villa de Uni en la que pasarían el próximo mes aprovechando que los niños, al menos los que estaban en la escuela, salieron de vacaciones. Los pequeños fueron los más ilusionados con el viaje, especialmente las niñas, quienes veían con asombro las calles a través de las ventanas del auto, siendo regañadas por los mayores del grupo, es decir, Arata y Ryota, quienes se veían con molestia por estar de acuerdo en algo pues, tal y como sus padres, estos tenían una extraña rivalidad. Los días fueron relajantes para todos y especialmente divertidos para los niños, quienes recorrían las calles con algunos de los empleados de la casa cuando sus padres querían descansar y hasta allí las cosas hubiesen marchado sobre ruedas, pero como dicen por ahí, nada es "perfecto" y el destino, caprichoso como solo él puede ser, les tenía guardada una sorpresa.
Arata, el hijo de Rokudo Mukuro, era el mayor de la "nueva generación" como solía decir Reborn, pero quien parecía ser el más centrado era Ryota y es que su padre se había encargado de entrenarlo duramente a pesar de su corta edad y él no se quejaba pues era consciente de la vida que sus padres llevaron y del peligro potencial que esta podía significar para su pequeña hermana pues siempre habría alguien dispuesto a hacerles daño, por eso se sometía a los entrenamientos de su padre desde pequeño siendo siempre el "guardián" de su pequeña hermana y de Haruhi, las hija de Miura Haru, que era la mejor amiga de su hermana, siempre mantenía un ojo en ellas aunque no por eso descuidaba a los demás, era extraño pero al haber crecido juntos, todos eran casi como sus hermanos menores, salvo Arata, a el siempre lo quería golpear hasta la muerte por molestarlo constantemente, aunque siempre, su hermana era la prioridad, precisamente por eso, cuando ella desparecía por horas junto a Haruhi, la hija de Miura, su instinto de sobreprotección salió a flote, y no solo el suyo, pues su padre también había notado aquellas salidas ocultas de todos, enviándolo luego a investigar lo que sucedía "Cuida de amabas" había dicho Kyoya y para él, lo que su padre decía era un orden absoluta, así que la tarde del viernes, de la segunda semana en la que estarían en Italia, se decidió a seguirlas.
Ambas niñas habían llegado hasta una calle bastante alejada de la villa, doblaron en una esquina y él les siguió el paso sin embargo, un tumulto de gente que estaba allí por una festividad local lo hizo perderlas de vista, demonios, esas mocosas habían logrado escapar. Los próximos días fueron relativamente iguales, de una u otra forma ambas niñas lograban eludirlo y fue solo hasta el último día que estuvieron en Italia que logro saber el "misterio" detrás de esas escapadas y seguramente, a Gokudera Hayato no le iba a gustar lo que vio. Estaba Haruhi caminando por las calles de Venecia tomada de la mano con un muchacho de cabello blanco mientras este llevaba en hombros a su pequeña hermana, cosa que no le agrado mucho porque era bastante celoso con Sakura por ser su hermana y con Haruhi por la misma razón pues, aun cuando no compartía lazos sanguíneos con ella, siempre la cuidaba. Llamo entonces a su padre y este dijo que iría pronto al lugar, para luego cortar la llamada, observo luego la forma en que Haruhi sonreía estando con aquel muchacho, seguramente italiano, notando entonces como su expresión decaía después de un rato de hablar con él, quien bajo a Sakura de sus hombros y se acercó a ella abrazándola bajo la mirada curiosa de su pequeña hermana, no sabía que estaba sucediendo exactamente, pero no le agradaba siendo peor cuando vio a quien supuso era el padre de aquel muchacho, él lo había visto antes en los periódicos, era el hombre que había estado a punto de acabar con Namimori, pero… se suponía que estaba muerto, entonces como… estaba pensando en eso cuando de repente, la situación pareció complicarse pues frente a ellos aparecieron su padre, acompañado por su madre y con ellos estaban también Gokudera y Miura, siendo esta última quien veía al peliblanco con asombro.
-Shiro… kun… -Susurro Haru mientras Ryota se acercaba a su padre- Estas…
-Yo… Haru-chan… -Respondió el aludido esbozando una ligera sonrisa mientras desordenaba los blancos cabellos de su hijo- Ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos…
-Pero… como… -Replico la muchacha mientras Gokudera cerraba los puños con fuerza ante la escena y es que él sabía que tarde o temprano eso pasaría-
Poco después del regreso de Hibari, Reborn había reunido a todos los miembros de Vongola para comunicarles la situación a los ex-soldados, leyó un reporte hecho por Hibari en el que se relataba los hechos y en ese momento, cando Gokudera supo que "Shiro-kun" estaba vivo en algún lugar del mundo, perdió gran parte de su seguridad, pues los sentimientos de Haru por ese sujeto había sobrevivido durante casi diez años, cuando, por el contrario, su relación apenas comenzaba. Reborn ordeno a los soldados mantener aquella verdad como información confidencial, aunque sabía que I-Pin y Chrome terminarían enterándose de igual forma, sin embargo, el más afectado parecía Gokudera y aun después de su matrimonio y el nacimiento de sus hijos, no podía permanecer tranquilo, optando por mantener la verdad sobre Shiro en secreto, pero ahora estaba allí, frente a su pero temor y viendo como lo que había construido en los últimos años estaba a punto de destruirse.
-Es una historia bastante compleja… -Respondió el peliblanco rascando su nuca nerviosamente notando luego la expresión de Gokudera- Aunque eso carece de importancia
-Sera mejor irnos –Dijo Hibari interviniendo en la conversación- Sakura, Ryota
-Espera –Replico el muchacho- ¿Qué está pasando? Ese sujeto no estaba…
-Hablaremos de esto en la villa Ryota, por ahora es mejor irnos –Contesto I-Pin mientras cargaba a la pequeña Sakura- Con permiso
-¡Fue bueno verte Kyoya-kun! –Exclamo Byakuran esquivando una de las tonfas del pelinegro que voló hacia su cabeza- Tan violento como siempre…
-¿Qué está sucediendo papá? –Cuestiono el muchacho de pelo blanco al ex–líder de Millefiore-
-Nada de lo que debas preocuparte, Shiro –Respondió el aludido poniéndose a la altura del muchacho- Ahora, ve con esa linda señorita de halla –Agrego dirigiéndose a Haruhi- Llévala a tomar un helado y cuida de ella mientras los adultos hablamos
-Si señor –Dijo el muchacho dirigiéndose luego a la pequeña- Vamos Haruhi-chan…
La muchacha dirigió la vista a su padre y este simplemente asintió autorizando su marcha, una vez los niños se fueron, el silencio reino entre los presente, Haru observaba a Byakuran mientras este la miraba con cierta nostalgia y Gokudera cerraba los puños con fuerza ante la impotencia que sentía, así que… todo terminaba allí ¿Cierto?
-Hay un café aquí cerca –Dijo Byakuran captando la atención de los otros dos- Tomemos algo, es incómodo hablar aquí
-Vayan ustedes –Respondió Gokudera con la mirada oculta tras el flequillo de su cabello- deben tener mucho de qué hablar, yo volver a la villa
-Hayato… -susurro Haru cayendo en cuenta de lo doloroso que podía resultar la situación para el- No tienes que…
-Está bien Haru –Contesto Gokudera esbozando una ligera sonrisa que pretendía ocular lo que sentía en ese momento- Yo… sabía desde hace mucho que Byakuran estaba con vida y no te lo dije por temor de que salieras a buscarlo, no te permití decidir –Explico rozando la mejilla de Haru con su mano derecha- Ahora tienes la oportunidad de hablar con él y no importa lo que decidas, lo aceptaré…
Y sin decir más palabra de por medio, Gokudera se alejó del lugar dejando tras el a una llorosa Haru, que permanecía inmóvil, es decir, se suponía que Shiro estaba muerto pero ahora resultaba que no, estaba frente a ella y Hayato lo sabía pero no dijo nada, sin embargo, no podía culparlo pues de estar en esa situación, seguramente hubiese hecho lo mismo, lo comprendía, entonces por qué… ¿Por qué no podía ir tras él?
-Hemos pasado por mucho para llegar hasta aquí Haru-chan y aunque hayamos tomado caminos distintos, cada un logró ser feliz, ambos formamos nuestras propias familias –Dijo Byakuran posando una mano sobre el hombro de Miura que volteo a verlo con sorpresa por sus palabras - Te amé con todas las fuerzas de mi alma, Haru -Agrego Byakuran besando la mano de la mujer frente a el- Pero eso forma parte del pasado, es hora de que me dejes ir tal y como yo lo hice años atrás…
-Shiro-kun… -Susurro Haru mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla al sentir la mano del peliblanco soltar la suya, viendo como el sonreía para ella como cuando eran niños-
-Amas a Gokudera-kun tanto como yo amo a mi esposa, además, tienes una hija hermosa –Dijo el peliblanco sonriendo ampliamente parándose detrás de la castaña empujándola luego en dirección a donde desaprecio Gokudera- Ya no hay más cadenas que nos aten, ve tras el Haru, alcánzalo y se feliz…
-Gracias… -Susurro Haru sintiendo una tibia lagrima deslizarse por su mejilla, sujetando luego la mano de Byakuran, que se posaba sobre sus hombros, por breves mementos antes de irse- Hasta siempre, Shiro-kun… no… adiós Byakuran…
-Adiós Haru… -Respondió el aludido viendo a la castaña desaparecer por el mismo lugar que Gokudera- Adiós y… gracias…
-¿Estás seguro de eso? –Cuestiono una voz femenina tras el ex-líder de Millefiore- ¿La dejaras ir así, nada más?
-¿De qué hablas Bluebell? –Replico Byakuran acercándose a la mujer de cabellos celestas envolviéndola en un abrazo- Yo la deje ir hace mucho tiempo…
-La amaste mucho… siempre repetías lo mucho que la querías -Susurró la mujer aferrándose al pecho del peliblanco- Tenía miedo de que volvieses a verla y…
-Te amo, Bluebell –Dijo el peliblanco con una amplia sonrisa sorprendiendo a la muchacha- Es mi culpa que te sientas de esa forma por no decirlo muy seguido, así que lo diré todos los días hasta que puedas creer en mis palabras –Agrego chocando su frente con la suya- Fuiste la luz que disipó mi oscuridad cuando lo perdí todo y te encargaste de sanar mis heridas, me amaste a pesar de saber todo lo que hice, estuviste conmigo a pesar de saber que amaba alguien más y nunca te rendiste
-Byakuran… -Susurro Bluebell mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla, la misma que fue secada por el peliblanco-
-Me enamore de esa persistencia tuya –Dijo el peliblanco sonriendo a la mujer frente a el- Eres mi todo ahora, tú y los hijos que me diste –Agrego sintiendo como alguien tiraba de su pantalón, posando la vista en un pequeño de ocho años junto a el- ¿Kaoru-kun?
-¡Yo también quiero abrazo! –Exclamo el pequeño de cabellos blancos azulados y ojos celestes como los de su madre-
-Lo que el rey ordene –Contestó el peliblanco alzando en hombros a su pequeño hijo, dirigiéndose luego a Bluebell- Vamos, Shiro regresara luego a casa
Bluebell simplemente asintió con una enorme sonrisa en el rostro mientras se aferraba al brazo de Byakuran, había tenido miedo durante los últimos años de aquel encuentro entre Haru y Byakuran, pero ahora todo estaba bien, sus dudas habían sido disipadas y ahora no había nada a que temer.
Hibari e I-Pin observaban desde la ventana del auto en que habían llegado, como Haru corría tras Gokudera y Byakuran iba por el lado opuesto con su familia, una imperceptible sonrisa se formó en el rostro de Hibari y solo I-pin, que lo conocía perfectamente, pudo identificarla, "Lo sabias" dijo ella observando con reproche a su esposo obteniendo como respuesta que aquella sonrisa se ensanchara más "Era necesario" fue lo único que dijo antes de encender el auto y si bien, Ryota no entendía nada, estaba seguro de que, si su padre sonreía de esa forma, todo estaría bien.
Gokudera permanecía de pie observando los canales de Venecia mientras el atardecer caía lentamente, se supone que volvería a la villa, pero no quería ver a nadie en ese momento, lo único que quería era darse a golpes en esa cabeza dura por haber dejado ir a Haru fácilmente, demonios, ella era su esposa, debió de haber luchado un poco más, sin embargo, era tarde ya para arrepentirse, ella estaba con Byakuran y seguramente se iría con el llevándose a sus hijos, no… él no quería eso, el no podía permitir eso, cerro los puños con fuerza y con aquellos pensamientos en mente giro sobre sus pasos y se dispuso a correr de regreso, sin embargo, la visión de una agitada Haru, de pie frente a él y con la respiración entre cortada, lo detuvo.
-Tu… -Susurro Gokudera viendo con sorpresa a Miura- Haru… ¿Qué haces aquí?
-¡Seras idiota! –Regaño la mujer acercándose al peli plata- ¡Por qué tenías que venir tan lejos! Te he buscado por todas partes…
-Yo creí que tú… y Byakuran… -Susurro el aludido desviando la mirada mientras sus puños se cerraban con fuerza- Ustedes…
-Bruto Neandertal… -Regaño Haru rozando la mejida de Gokudera impidiendo todo reclamo de su parte- Gracias… -Agrego confundiendo más al peli plata- Gracias a ti pude cerrar por completo este capítulo de mi vida
-¿Qué estas…? –Cuestiono el peliblanco siendo silenciado por los labios de Miura- Haru…
-Solo cállate y no arruines el momento –Fue lo único que dijo la castaña para luego besarlo nuevamente-
Gokudera sonrió ligeramente en medio de aquel beso y sin perder tiempo envolvió entre sus brazos a la mujer que creyó perdida, en verdad había sido un estúpido por creer que podía dejarla ir, pero ese era un error que no cometería dos veces y, a penas término el beso entre ambos, la envolvió en un abrazo aferrándose a ella como si su vida dependiera de eso, mientras u solo pensamiento surcaba su mente, la retendría a su lado a pesar de lo que sea.
Shiro y Haruhi caminaban de la mano mientras ninguno de los dos se atrevía a decir nada, es decir, no esperaban que sus padres se conociesen y al parecer, la historia entre ellos era bastante complicada, aunque, para complicaciones, ya tenían suficiente con su propia historia, pues su encuentro no había sido particularmente tranquilo. La primera vez que se vieron fue en medio de una callejón sin salida donde otros niños estaban molestándola pues se había perdido junto a Sakura al separarse de la persona que los guiaba, aquellos niños eran mayores y ellas eran aun pequeñas como para defenderse, aunque la pequeña Sakura era bastante diestra en las artes marciales, algo obvio si le preguntaban pues sus padres eran dos expertos de temer, sin embargo, en su caso, su fuerte era el intelecto, no las peleas, por eso, cuando se vio a merced de esos niños no pudo hacer nada, fue entonces que el apareció, Bassiano Shiro, aquel muchacho que ahora iba de la mano con ella, fue el quien las salvo derrotando a todos esos molestos niños, y desde ese entonces, ella salía todas las tardes acompañada de Sakura solo para ir a verlo, sin embargo, todo estaba por terminar pues ella debía volver a Japón y seguramente no podría verlo más…
-Llegamos… -Dijo Shiro en un perfecto japonés apretando con fuerza la mano de Haruhi, ambos de pie frente a la puerta principal de la villa- hubiese querido que el camino fuese más largo…
-No quiero irme… -Susurro la muchacha abrazando a Shiro- Quiero quedarme con Shiro-kun…
-Iré por ti –Respondió el muchacho aferrándose a la niña mientras esta alzaba la vista hacia él, viéndolo con sorpresa- No importa cuánto me tome, prometo que te buscare en Japón y hasta entonces, te escribiré todos los días, solo espera por mí, Haruhi
-Shiro-kun… -Susurro la muchacha sintiendo como el peliblanco le sonreía y limpiaba los rastros de una lagrima que se perdía por su mejilla-
-Bassiano Shiro siempre cumple su palabra, así que cree en mi cuando digo que serás mi esposa –Dijo el peliblanco depositando luego un casto beso en la mejilla de la sonrojada niña- Solo espera un poco
La pequeña simplemente asintió lanzándose luego a los brazos del peliblanco, aferrándose fuertemente a su cuello mientras en su cabeza resonaban aquellas palabras, ella creía en el y no importaría cuantos años tuviesen que pasara, ella seguiría esperando.
Hibari e I-Pin observaban la escena desde una de las ventanas de los pisos superiores que daban a la calle, Kyoya sintió como I-Pin se aferraba a su brazo y al verla, supo que aquella escena protagonizada por esos niños le recordaba la promesa que él le hizo hace años, aquel "Volveré" que le dejo como promesa antes de partir. Dirigió la vista nuevamente a los niños y vio como la pequeña Haruhi se despedía del hijo de Byakuran, irónico si le preguntaban, pues aquellos niños parecían repetir la historia de sus padres. Vio a la niña entrara a la casa y como el niño de cabello blanco la observaba hasta perderse en el interior, marchándose poco después ¿Quién sabe? Quizá ese par sí podría lograr lo que sus padres no pudieron.
Era cerca de las 7 de la noche cuando todos estuvieron reunidos para regresar a Japón, era preferible para ellos volver de noche pues aun cuando ya habían pasado varios años desde su retiro de los escenarios, seguían siendo asediados de vez en cuando por la prensa, así que siempre buscaban mantener un perfil bajo. Aunque toda precaución resulta poca cuando de la prensa se trata pues no habían pisado suelo japonés aun, y ya estaban allí los periodistas esperando saber los detalles sobre el "Reencuentro de Vongola Stars en Italia" definitivamente la prensa no tenía límites.
De aquel viaje habían pasado ya seis años y ellos no eran más las noticas del momento pues ahora la prensa tenia nuevos blancos, y eran la "nueva generación de Vongola Stars" siendo los principales asediados Arata y Ryota, aunque este último era quien se veía más fastidiado por eso. Ambos chicos eran los más populares en la escuela a la que iban pero Ryota no le tomaba importancia a eso pareciéndose cada vez más a su padre, mientras que la pequeña Sakura tenía un carácter más similar al de su madre, sin embargo, cuando la hacían enojar, hasta el mismo Ryota permanecía al margen.
Aun cuando había pasado tanto tiempo, muchas veces sentía que todo era un sueño, que cuando abriese los ojos, estaría sola en su habitación llorando la muerte de Kyoya abrazando a su pequeño bebé, sin embargo, cuando despertaba y sentía la calidez del cuerpo de Kyoya a su lado, comprendía que no era un sueño, que esa era la realidad, el había regresado y ahora tenía una familia feliz, bueno, con sus altos y sus bajos como cualquier familia, pero feliz al fin y al cabo. Escucho desde la cocina el sonido hecho por la puerta principal de la casa al abrirse, seguido del golpe que hizo una mochila al caer al suelo y supo que Ryota y Sakura habían llegado, sin embargo, solo Ryota entro a la cocina con una clara expresión cansada, sentándose luego en una de las sillas que allí había, notando como ese muchacho se parecía cada vez más a su padre.
-Estoy en casa… -Susurro el muchacho totalmente cansado desplomándose en la silla-
-Bienvenido… ¿He? ¿Y Sakura? –Cuestiono la china al no ver a su hija menor- ¿No vino contigo hoy?
-Dijo que tenía trabajo que hacer y vendría más tarde -Respondió el muchacho con cansancio notando la mirada desaprobatoria de su madre sobre el- Vamos mamá, Sakura puede sostener una pelea incluso con papá, nadie podría lastimar a ese monstruo…
-No llames así a tu hermana –Regaño I-Pin golpeando suavemente la cabeza de su hijo- No importa lo fuerte que sea, sigue siendo una chica, así que no vuelvas a dejarla sola o tu padre se enojara
-Si señora… -Contesto el muchacho apoyando el mentón en la mesa con expresión cansada- Mamá, me muero de hambre…. ¿Qué hay de comer? Dime que son hamburguesas por favor…
-No tienes remedio…–Susurro I-Pin con resignación, esbozando luego una ligera sonrisa- Si, son hamburguesas y pronto estarán listas –Agrego sentándose después frente a su hijo-¿Qué sucedió Ryota? Pareces más cansado de lo normal
-Esas herbívoras no dejan de perseguirme, es molesto –Contesto el muchacho con expresión cansada recordándole a I-Pin que Kyoya estuvo una vez en una situación similar, causando que una sonrisa se formara en su rostro al recordar, y es que, desde que Ryota posó para una revista como modelo, su popularidad aumento considerablemente y más aún cuando demostró habilidades excepcionales para la música al igual que Arata- No le veo lo gracioso mamá, esas chicas me acosan a diario…
-Y tú solo tienes ojos para Nagisa-chan ¿Cierto? –Cuestiono causando que un ligero sonrojo se formara en las mejillas de Ryota, siendo esa reacción una de las pocas cosas que heredo de ella- Acerté…
-¡N-no es cierto! –Exclamo el muchacho desviando la mirada de su madre- Nagi y yo solo somos amigos…
-Oh… así que "Nagi" – Replico la china con afán de molestar a su hijo- No sabía que eran tan cercanos…
-¡N-no lo somos! –Exclamo el muchacho a la defensiva siendo salvado por el ruido de la puerta, seguramente Sakura había llegado- Sakura ya llego ¿No vas a verla?
-Sí, claro, cambia el tema –Replico I-Pin con burla hacia su hijo-
-¡No lo hago! –Se defendió el muchacho desviando la mirada, causando la risa de su madre-
-Sí, si, como digas –Respondió la china poniéndose de pie para apagar las hornillas de la cocina- No olvides que hoy es la fiesta de Haruhi-chan, alista tu ropa con anticipación
-Demonios… lo olvide… -Susurro el muchacho con cansancio- ¿Tengo que ir?
-Para ella es importante que vayas, eres como el hermano mayor que nunca tuvo –Replico la china posando la vista sobre el pelinegro que rascaba su nuca con molestia- Aunque si quieres, no vayas, pero no vengas a pedirme ayuda cuando Nagi peleas con Nagi
-Tsk… -Susurro el muchacho desviando la mirada con un ligero rubor en las mejillas- E-está bien… iré, no te enojes…
-¡Ves que si te importa Nagi! –Exclamo la china con una sonrisa en el rostro-
-¡Ya no sigas con eso! –Replico el muchacho con las mejillas teñidas de carmín cambiando el tema drásticamente- Sakura está tardando, voy a ver por qué demora –Dijo el muchacho huyendo de la cocina- Ya regreso
I-Pin sonrió ligeramente al ver como Ryota huía de la habitación, dirigiendo luego la vista hacia la puerta trasera de la casa, por donde venía entrando Hibari que simplemente negaba con la cabeza ante su "infantil" comportamiento, "Y después dices que yo soy cruel" fue lo que dijo el ex-soldado esbozando luego una ligera sonrisa a su esposa. Se había acostumbrado ya a tener esa pacifica vida familiar, aunque extrañaba de vez en cuando tener un buen combate, pero el estar con su familia muchas veces llenaba ese vacío y lo tranquilizaba, eso claro hasta llegaba el chico vaca o Rokudo Mukuro a arruinar su pacifico mundo pues, a pesar de los años, ellos seguían llevándose igual. Se acercó a I-Pin abrazándola mientras esta simplemente se dejaba envolver por la calidez del único hombre que había amado y hasta allí todo hubiese ido bien, de no ser por el ruido de un cristal roto proveniente de sala, cosa que los alerto al instante, saliendo rápidamente de la habitación solo para encontrarse con algo que no esperaban, definitivamente Hibari iba a matar a ese mocoso por tocar a su hija.
Cuando Ryota fue a ver a Sakura esperaba de todo, menos encontrar a su pequeña hermanita de solo 14 años en el suelo con un mocoso de cabellos blancos sobre ella, se quedó inmóvil por breves momentos, reaccionando solo al oír la voz de su hermana "No es lo que parece" había dicho la muchacha, pero el no espero explicaciones, simplemente lanzo una de las tonfas, que siempre llevaba consigo, sobre el mocoso al que ni siquiera conocía, dando a uno de los floreros de la sala cuando este lo esquivo, y en ese preciso momento, sus padres aparecieron desde la cocina, siendo la primera reacción de Hibari la misma que la de Ryota, por lo que el pobre desconocido tuvo que esquivar un nuevo golpe, salvándose por muy poco esta vez.
-Vaya… aquí sí que son agresivos… -Dijo el muchacho de blancos cabellos con una sonrisa nerviosa mientras se ponía de pie- Te cuidan muy bien Sakura-chan…
-Tu… pequeño bastardo… -Susurro Ryota "defendiendo" a su hermana dispuesto a golpear al extraño mocoso, notando entonces algo peculiar… ¿No se habían visto antes?-
-¡Ya basta, Hermano, Papá! –Regaño la muchacha a ambos hombres interponiéndose entre el desconocido y sus sobreprotectores padre y hermano- Esto no es lo que parece, tropecé y me lleva a Kaoru-kun en el camino, ¡Eso es todo! ¡Por que tiene que ser tan agresivos!
-¿Dijiste Kaoru? –Cuestiono Hibari que, al igual que Ryota e I-Pin se habían percatado del peculiar muchacho, ese cabello, esos ojos, esa forma burlesca de hablar…-
-Perdón, no me he presentado –Dijo el muchacho en un perfecto japonés a pesar de parecer extranjero, haciendo una pequeña reverencia ante el pelinegro- Mi nombre es Kaoru, Bassiano Kaoru, tengo 14 años y soy italiano, esta mañana ingrese al salón de Sakura-chan y ella amablemente me ofreció su ayuda para ponerme al corriente en las materias
-Bassiano… -Susurro I-Pin posando luego la vista en Kyoya, pues según sabían, ese era el apellido que Byakuran había adoptado después de su "muerte" y bastaba con ver al muchacho para saberlo pues sus rasgos eran similares al del ex líder de Millefiore-
-Eres hijo de Bassiano Giasone ¿cierto? –Cuestiono Hibari en lo que más parecía una afirmación- ¿Esta tu padre aquí?
-Sí señor, él nos trajo hasta aquí –Respondió captando la atención del pelinegro por aquella peculiar respuesta, no… ese herbívoro no podía ser tan descuidado…- Nos mudamos a este país por petición de mi hermano mi hermano
-¿Tu hermano? –Cuestiono I-Pin mientras un molesto Ryota observa con desconfianza al peliblanco por la cercanía que mantenía con su hermana- Que tiene el que…
-¡Yo puedo explicar eso! –Dijo una voz cantarina desde la ventana de la casa- ¡Cuánto tiempo Kyoya-kun!
-Estúpido herbívoro… -Susurro con irritación Hibari al ver a Byakuran con su estúpida sonrisa de pie detrás de su ventana-
Y Byakuran simplemente sonrió ante la "cálida bienvenida" que Hibari le dio, eso claro, si es que se le considera "cálido" al hecho de ser recibido por una tonfa volando hacia su cabeza, aunque después fue regañado por su esposa, quien lo invito a pasar, enviando luego a loso niños a realizar sus tareas en el estudio bajo la celoso supervisión del hijo mayor de Hibari Kyoya, siendo solo después de que él se fue, que la pareja se percató de un pequeño detalle y es que Byakuran no venía solo.
-Es mujer y esa niña –Dijo Hibari viendo a la acompañante de Byakuran con una pequeña niña en brazos-
-Ella es mi esposa, Bluebell y esta pequeña –Respondió el peliblanco alzando en brazos luego a una pequeña niña que no pasaba de los 6 años, de cabellos celestes y ojos del mismo color que los suyos- es Hikari, mi hija menor
-Es muy linda –Contesto I-Pin sonriendo a la pequeña que se escondía en el pecho de su padre ante la intimidante mirada de Hibari- ¡Kyoya!
-¿Qué demonios haces aquí herbívoro? –Pregunto Hibari con seriedad- Sabes que no puedes volver a Japón
-No tenía intenciones de volver –Contesto el peliblanco dejando a su hija en brazos de su madre- Pero Shiro… él tenía una promesa que cumplir aquí
-¿Promesa? –Cuestiono I-Pin con curiosidad, recordando entonces lo sucedido en Italia-
-Sí, el hizo una promesa con la hija de Haru-chan y yo no pude oponerme a eso –Respondió el peliblanco esbozando una ligera sonrisa mientras recordaba lo sucedido-
Inicio de Flash Back
Él tenía prohibido regresar a Japón, no es que alguien le hubiese dicho "No puedes volver jamás" eso era algo que el mismo se había prometido pues no quería interferir con la vida de los demás, también estaba el hecho de que, si su identidad era descubierta en Japón, una vida en prisión es lo único que le esperaba, por eso fue una gran sorpresa oír a su hijo mayor decir "Me voy a Japón" sorpresas por que Shiro estaba al tanto de lo ocurrido al igual que Kaoru, su otro hijo, pues había preferido contarles él mismo lo sucedido a que se enterasen después por terceros, sin embargo, aun sabiéndolo, esa hijo cabeza dura suyo estaba empeñado en ir a Japón.
-Solo tienes que firmar los papeles de mi traslado a la escuela de Namimori –Dijo Shiro con seriedad, de pie frente al escritorio de su padre- Puedo mantenerme por mis propios medios cuando llegue halla
-Sabes mejor que nadie que no podemos ir a Japón –Replico el peliblanco con seriedad- Si descubren que eres mi hijo no podrás…
-Correré el riesgo –Contesto el muchacho con determinación- Prometí que iría por ella y pienso cumplirlo
-No puedo dejarte hacerlo –Replico Byakuran con seriedad ante la terquedad de su hijo, notando como este intentaba refutar sus palabras- ¡No solo eres tú! –Exclamo sorprendiendo a su hijo pues no era común que levantase la voz de esa forma- Si vas a Japón expondrás a tu madre y hermanos ¿Acaso no piensas en ellos?
-Lo se… -Susurro el muchacho cerrando los puños con fuerza- Pero yo… ¡Yo prometí ir por ella! ¡Entiende por favor! –Pidió a su padre con cierto toque de desesperación- Yo… yo quiero cumplir esa promesa… ¡Quiero verla!
-Shiro… -Replico Byakuran viendo con compasión a su hijo ¿Qué se supone que estaba haciendo? Estaba alejando a su hijo de la mujer que amaba al igual que su padre hizo con él, pero… ¿Qué más podía hacer? Si lo dejaba ir su familia…-
-No tienes que preocuparte por nosotros –Dijo Bluebell entrando a la habitación con Kaoru y la pequeña Hikari sujetando luego el hombro de Byakuran- Si crees que es lo correcto dejarlo ir, hazlo
-Aun si no descubren que sigo vivo, lo repudiaran por llevar mi sangre –Respondió desviando la vista de su familia- Soy el peor criminal que pudo haber pisado Japón y…
-Y nosotros sabemos que no es verdad –Replico Kaoru con una ligera sonrisa en el rostro pues a pesar de ser menor, era el más "maduro" de ambos hermanos aunque no lo pareciera- No importa lo que otros digan, papá, nosotros sabemos lo que paso hace años y con eso es suficiente, además, ya me canse de Italia, quiero conocer Japón –Agrego estirando los brazos en actitud relajada- Hasta los nombres que nos pusiste provienen de allí, quiero verlo con mis propios ojos
-Kaoru… -Susurro Byakuran sintiendo luego como Bluebell lo abrazaba por la espalda-
-Volvamos a Japón –Dijo la mujer en un susurro aferrándose al peliblanco- Si algo sucede, todos estaremos juntos…
-Regresemos entonces… -susurró Byakuran mientras que sus hijos sonreían ante su respuesta y la pequeña Hikari se aferraba su pantalón-
No sabía exactamente que le esperaría en ese país, tal vez iría a la cárcel si descubrían su identidad, o quizá podría vivir tranquilo con su familia ayudado por Uni, ¿Quién sabe? Ponerse a pensar en eso no le serviría de nada, ahora solo podía prepararse para el viaje y ayudar a que su hijo cumpla una promesa que el no pudo.
Fin del Flash Back
-Y así fue como llegamos a Japón –Concluyo Byakuran su relato con su típica sonrisa mientras Hibari emitía un ligero suspiro de exasperación, era una locura el hecho de que Byakuran hubiese regresado aun si poseía otra identidad, pero tampoco podía culparlo pues de estar en esa situación, tal vez hubiese hecho lo mismo- Y lo primero que hice después de establecernos ¡Fue venir a ver a mi buen amigo Kyoya-kun! –Exclamo esquivando una nueva tonfa que voló hacia su cabeza- Parece que no has cambiado en nada…
-Lamento interrumpir mamá –Dijo Sakura apareciendo en la sala en la que los adultos conversaban, junto a Kaoru - Pero Haruhi llamo y quiere que vayamos a su casa lo más pronto posible
-La herbívora sonaba bastante emocionada –Agrego pasando en medio de los menores separándolos rápidamente- Dijo que los otros están haya y que quiere presentarnos a "alguien"
-Ese debe ser Shiro-kun –Dijo Byakuran con su típica voz cantarina-
-Alístense, iremos todos –Ordeno Hibari para sorpresa de los presentes- Es mejor que sepan que estas aquí -Agrego refiriéndose a Byakuran- Muévanse
Y sin decir más palabra de por medio, Hibari despareció de la sala mientras que Byakuran se limitaba a sonreír a su pequeña hija e I-Pin suspiraba con resignación al ver como Ryota no se separaba de Sakura, alejándola siempre de Kaoru, definitivamente había salido igual de posesivo que su padre.
Para cuando llegaron a la fiesta, todos estaban al tanto de la presencia de Byakuran, algunos lo veían con recelo como era el caso de Gokudera que, aunque ya no se sentía inseguro cerca de él, todavía no confiaba en él. Otros, como Gamma simplemente suspiraban con exasperación y otros simplemente se mantenían al margen, caso diferente era con los niños, que si bien se habían llevado bastante bien con los recién llegados, tanto Arata como Ryota se mostraban renuentes y desconfiados, motivo por el cual, los otros niños no terminaban de acercarse a Kaoru y Shiro, salvo por los hijos de Uni, que ya los conocían.
-Quita es cara Ryota –Regaño Sakura a su hermano- Sabes mejor que yo lo que paso hace años, no tienes por qué desconfiar, lo mismo para ti arata –Agrego dirigiéndose al mayor del grupo- ¡Son los mayores! ¡Compórtense como tal!
-Déjalos Sakura-chan –Dijo Kaoru sonriendo ligeramente a la muchacha mientras tocaba su hombro causando la molestia de Ryota- Es natural que se comporten así, sabíamos eso cuando decidimos venir a Japón
-Nadie te dio permiso de tocarla –Replico el pelinegro haciendo que soltase a su hermana- Herbívoro…
-Es suficiente ¿No crees Hibari? –Cuestiono Shiro apareciendo junto a Haruhi, dejándola con Sakura mientras él se enfrentaba al pelinegro a pesar de ser menor que el- Es la fiesta de Haruhi-chan, no causemos problemas
Un tenso ambiente se formó en la sala, mientras que los otros invitados se alejaban de ambos muchachos de forma disimulada pues conocían muy bien la fuerza de Ryota y las cosas podían terminar muy mal si seguían así.
-¿No deberíamos intervenir? –Cuestiono I-Pin a Hibari que se limitaba a observar junto a los otros adultos, mientras bebía un poco de sake- Kyoya, pueden comenzar a pelear y…
-Es algo que deben arreglar entre ellos –Replico el ex–soldado- mientras que los otros "adultos" simplemente asentían- No debemos involucrarnos
I-Pin permaneció en silencio observando la situación mientras rogaba internamente que las cosas no pasaran a mayores pues Ryota podía ser aún imprudente como su padre, sin embargo, opto por confiar en su juicio y en verdad esperaba no equivocarse y que Kyoya estuviese en lo correcto al dejarlos seguir.
-Tsk… solo adviértele a tu hermano que… -Respondió deteniéndose al sentir a alguien tirar de su oreja- ¡Pero que…! Nagi…
-¡Cuantas veces te he dicho que no seas violento! –Regaño la muchacha mientras Arata reprimía una carcajada al ver a Ryota doblegado pro su hermana… ¡Un momento! ¡Su hermana!-
-Nagi, que crees que…- Replico el muchacho de ojos bicolor siendo cayado por una amenazante mirada de parte de su hermanita, rasgo que había heredado de su padre- Ok… mejor me cayo…
-¡Solo dejen de pelear! –Regaño la muchacha apoyada por Sakura- Shiro-san tiene razón, es la fiesta de Haruhi ¡No pueden arruinarla así! Miren a los más pequeños –Agrego refiriéndose a los menores del grupo que jugaban con Hikari, la hija menor de Byakuran- Ellos no tienen problemas en estar juntos, ustedes deberían dar el ejemplo
-Lamento lo de antes –Dijo Shiro haciendo una reverencia ante Arata y Ryota- No quería causar problemas, simplemente no puedo tolerar que molestan mi hermano, me disculpo por eso, creo que será mejor retirarnos –Agrego con seriedad, dejando de lado la expresión burlesca que siempre tenía dirigiéndose a Kaoru, para después posar la mirada sobre Haruhi- Lamento esto Haruhi-chan, nos vemos después
-Shiro-kun… -Susurro la muchacha sintiéndose culpable pues ella lo había forzado a asistir a su fiesta-
-Todo listo para que salgan a escena… ¿He? –Cuestiono una mujer encargada de la música de la fiesta en la que Arata y Ryota cantarían, deteniéndose al notar el tenso ambiente-
-Mal momento Shiharu-san –Tsugumi, hija de Tsuna-
-Tsk… Nadie dijo que debías irte –Replico el pelinegro pasando junto al peliblanco viéndolo de reojo al pasar- Solo mantén a ese mocoso lejos de mi hermana
-¿He? –Cuestiono confundido el aludido sintiendo la mano de Nagi sobre su hombro-
-Es su forma de pedir disculpas –Explico la muchacha sonriendo ligeramente al confundido peliblanco- En pocas palabras, acaba de decir: Bienvenido
Shiro se mostró ligeramente confundido ante esto pero con ver la sonrisa de Haruhi supo que todo estaría bien, sintió entonces como ella se aferraba a su brazo, notando luego como Arata golpeaba ligeramente su hombro antes de subir al escenario "Bien hecho" fue lo único que dijo, mientras que los otros simplemente asentían, pues, si ese par lo había aceptado, todos también lo harían. Sintió entonces a Haruhi tirar de su brazo llevándolo hasta el escenario preparado en el que Ryota y arata cantarían, sonriendo sin poder evitarlo pues ahora parecía tener a un grupo que podría llamar familia.
I-Pin veía desde su posición como las cosas se habían calmado entre los chicos y ahora todos disfrutaban del pequeño concierto que Arata y Ryota estaban dando, noto entonces como Gamma y su hijo menor regañaban a su pequeña hija que tenía una extraña fijación por Arata, que en determinado momento canto para ella causando que el mal humor del rubio aumentase, vio también como Seiji, el hijo menor de Gokudera reclamaba a Shiro por estar tan cerca de su hermana y el padre de esta estaba en una situación similar, siendo detenido solo por Haru, Tsugumi, hija de Tsuna traba de calmar a Seiji, que solo se sonrojaba al tenerla cerca, Mukuro estaba al borde de un colapso nervioso al ver como Nagisa sonreía a Ryota mientras este cantaba, e incluso Byakuran estaba a la defensiva pues el hijo de Gamma había dejado de discutir con su hermana para jugar con la pequeña Hikari y estaban "Demasiado cerca" para su gusto, un suspiro escapo de boca de I-Pin al pensar en lo celosos que podían ser los hombres con sus hijas, posando luego la vista en un su esposo pervertido, notando con extrañeza que el permanecía calmado, observando las distintas peleas que habían en el enorme patio de la casa.
-Creí que estarías planeando la muerte de Kaoru-kun –Bromeo la china mientras se aferraba al brazo de su esposo-
-Con Ryota es suficiente para eso –Contesto el soldado viendo como el muchacho se interponía entre su hermana y el mocoso de pelo blanco, mientras era sujetado por Nagisa-
-Es extraño ¿Cierto? –Pregunto la china apoyando la cabeza en el hombro de Hibari- Hace años, todos ustedes se enfrentaron a muerte y ahora... ahora están reunidos aquí, como buenos amigos
-Es verdad, pero nada de esto fue gratis –Replico el soldado posando la vista en los muchachos que disfrutaban de la fiesta- Luchamos durante mucho tiempo, sacrificamos cosas, perdimos otras, pero todo valió la pena –Agrego sonriendo ligeramente sin apartar la vista de los chicos- Valió la pena porque gracias a eso, ellos podrán vivir sin tener que luchar como nosotros
-Kyoya… -Susurro la china observando la serena expresión del rostro de su esposo-
-Ellos podrán decidir su propio futuro –Dijo el pelinegro posando la vista en su esposa- eso... es bueno ¿No crees?
-Lo es Kyoya… -Respondió la china abrazando a su esposo pervertido- lo es…
Por qué en verdad él tenía razón, aquellos niños no tendría que luchar por sus vidas como lo hicieron ellos, no habrían enemigos ni seres oscuros que quisieran manipular sus destinos, podrían ser ellos mismos, tendrían tropiezos, si, muchas veces caerían, es verdad, pero aprenderían a levantarse y seguir adelante, no habrían más cadenas que los atasen, ellos… ellos podrían ser libres.
Se separó entonces de Kyoya y el simplemente se inclinó para besarla como solo el podía, sintió sus labios rozar los suyos y no pudo evitar recordar como habían llegado a esa situación. ¿Qué hubiese pasado si aquella tarde no se hubiese perdido en las calles de Namimori? ¿Qué sería de su vida ahora si no se hubiese convertido en cantante para seguir a Kei? ¿Qué hubiese sucedido si, aquella noche en el aeropuerto, no hubiesen vista a Byakuran matar a ese hombre? Muchas preguntas surgieron en su cabeza mientras Kyoya la besaba, y es que en verdad habían sucedido muchas cosas para que pudiesen vivir tranquilos como ahora, encuentros, separaciones, alegría, tristeza… cosas que fueron realmente necesarias para llegar a donde estaban. El destino podía ser caprichoso cuando quería y ellos eran una clara prueba de eso, sus vidas se habían cruzado de maneras inesperadas y… no… lo correcto sería decir que aquellos encuentros estaban escritos desde hace mucho, si… todos habían sido encuentros predestinados.
Se separó de Kyoya solo para oír los silbidos de los más jóvenes, que lograron que un sonrojo se extendiera por sus mejillas, poso la vista en Kyoya y lo vio tan impasible como siempre, pero con una imperceptible mueca que asemejaba a una sonrisa, "Vamos" fue lo que dijo mientras empezaba a caminar hasta sus hijos y ella simplemente pudo asentir aferrándose luego a su fuerte brazo, ese que, aun cuando los años pasaron, siguió allí para ella, pero esa… es ya otra historia…
Fin
Notas de la autora:
Y con esto se termina… este epilogo cierra oficialmente esta historia. Solo me queda agradecer a quien siguieron esta historia de principio a fin, a quienes se perdieron en el camino o se unieron después (Hace una reverencia) En verdad agradezco que me haya soportado durante tanto tiempo XD bueno… no me queda nada más que decir, solo… ¡Hasta la próxima!
PD: Hay otra idea Hibapinesca rondando por mi cabeza, así que quizá tengan noticias mías pronto XD, bueno… tal vez tarde un poco por que no cuento con mucho tiempo, pero de que regreso, regreso, tendrán que soportarme más *0* en fin, muchas gracias por seguirme y antes de dejar un testamento en lugar de posdata, me voy. ¡Hasta la próxima!
