3: Kairi

El día comenzó muy apacible en las islas del destino. El sol brillaba con fuerza y el cielo prometía un día despejado. Como todas las mañanas Kairi, una hermosa chica de casi 15 años con un largo pelo rojo y unos hermosos ojos azules, salía al camino del bosque a esperar a sus amigos. Su ciudad estaba compuesta por el pueblo en sí mismo en una isla muy grande y una pequeña isla donde solía jugar.
Kairi no era una chica normal. Llegó a las Islas del Destino cuando apenas era una niña y no recuerda absolutamente nada de su pasado anterior a su llegada. Igualmente, ella sabía muy bien que hacía poco había pasado algo, pero ni ella ni nadie recuerdan nada, pero había algo que realmente le turbaba en ánimo. Un chico. Por alguna misteriosa razón ella sentía que había olvidado a alguien, a alguien muy importante para ella, y solo sabía que era un chico.
Justo cuando empezaba a perderse entre todos estos pensamientos, alguien la sobresaltó por detrás.
-¡Hoy llegué temprano!
Selphie estaba tan activa como de costumbre. La mejor amiga de Kairi era una chica de su misma edad castaña, con los ojos verdes y una hiperactiva personalidad.
-Siempre hay una primera vez –Respondió sonriente Kairi-. Bueno, démonos prisa o llegaremos tarde a la escuela.

-Trato hecho -La frívola sonrisa de Alex no parecía mostrar el más mínimo arrepentimiento de sus palabras- ¿Por qué no? Al fin y al cabo, este mundo nunca me ha dado nada bueno, ya iba siendo hora de que mostrara algo de utilidad.
Xemnas se sorprendió de la respuesta. «Jamás comprenderé las reacciones de los corazones» pensó.
Sin mediar más palabra, el incorpóreo se acercó lentamente al muchacho.
-Corres el riesgo de convertirte en un sincorazón y un incorpóreo normales.
-Explícate.
-Cuando una persona pierde el corazón, la oscuridad de su corazón se convierte en un sincorazón, y el recipiente en un incorpóreo. En tu caso, la idea es generar un incorpóreo avanzado, es decir con forma humana, y conservar tu corazón evitando la creación de tu sincorazón.
-Así que era eso… Por eso me queríais a mí ¿Verdad?
-Así es, tu corazón es muy fuerte y además está lleno de oscuridad. Es ideal para el experimento que queremos llevar a cabo. Si conseguimos un autentico corazón, quizás podamos exprimir todo su poder y ser capaces de crear nuestros propios corazones.
-¿Qué tiene que ver mi mundo en todo eso?
-Eso es por otro experimento. Pero por ahora eso no debe perturbarte.
El incorpóreo acercó lentamente la mano al pecho de Alex.
-Si sale bien, pronto serás un aliado de la Organización XIII.
-Supongo que eso será algún grupo de incorpóreos.
Xemnas asintió. Tras eso hubo un momento de silencio, en el cual el muchacho se despidió mentalmente de su corazón antes de decir:
-Dale.
Violentamente, el Incorpóreo introdujo su mano en el pecho de Alex. Como si no existiese carne, lo atravesó con total facilidad y cuando lo izo, una intensa oscuridad emanó de este. Lentamente, Xemnas retiró el corazón de Alex mientras este dejaba de sentirse a sí mismo y caía en un profundo sueño. Pero no durmió mucho. 5 minutos más tarde, el nuevo incorpóreo se puso nuevamente de pie.
-Ya era hora –Xemnas miraba a la lejanía de la noche a través de uno de los ventanales-. Parece que todo ha salido bien, no eres un umbrío.
Alex se examinó todo el cuerpo en busca de alguna diferencia física pero él no veía ningún cambio importante. Era más fuerte, no tenía los músculos excesivamente marcados pero se le notaban bastante. Miró al cristal de la ventana y en el reflejo vio que el pelo era ahora más claro y sus ojos más brillantes. Sin decir nada, Xemnas estiró la mano e hizo aparecer sobre el joven un abrigo negro similar al que él llevaba.
-A partir de ahora serás un siervo de la organización.
Sin mirar a Xemnas, pues aún se examinaba a sí mismo, Alex respondió:
-¿Siervo? Pensé que sería miembro.
-No eres un autentico incorpóreo, al menos por ahora no puedes ser miembro.
Alex no mostró ningún enfado o desilusión con el rango que había recibido. Ahora por fin podría ver a la chica de sus sueños y ser alguien especial, por lo que simplemente asintió.
-Y dime –dijo Alex mostrando atención a Xemnas- Ahora, ¿Qué pasará?
-He enviado a Axel para que te busque a tu querida chica.
-¿Sabrá identificarla?
-Él no. Pero tu corazón sí. He sido capaz de poder extraértelo de forma perfecta y ahora es algo material. Axel se lo ha llevado para que le guie hasta ella, no te preocupes por eso.
Solo dime una cosa: ¿Perder tu corazón porque te gusta una chica? ¿Eres acaso consciente de que sin corazón no podrás sentir ningún sentimiento?
-Claro que lo sé. Pero recuerdo que la quiero y eso es más que suficiente. De todos modos, no te metas en esto.
-Je… No te preocupes, era pura curiosidad. Respecto a tu parte del trato por ahora necesito que esperes. Acostúmbrate a tus poderes, aprende a manejarlos y simplemente espera a que llegue el momento.
-¿Cuándo será?
-No te preocupes, lo sabrás.
Y justo antes de desaparecer entrando en un portal oscuro que tenía a su espalda, Xemnas dijo:
-Pronto, tanto tus sueños como los nuestros se harán realidad.

Kairi estaba en la playa mirando a ninguna parte. El crepúsculo se reflejaba claramente en el agua y le transmitía tristeza. Sabía que le faltaba algo, alguien, pero era incapaz de localizarle. Mientras se concienciaba de qué se hacía tarde, unas carcajadas a su espalda la hicieron salir de todos aquellos pensamientos.
Tras ella, un joven con un largo pelo rojo como el fuego y un abrigo de la Organización no paraba de reírse. Aparentaba tener unos veinte años y bajo sus ojos verdes esmeralda tenía unos triángulos rojos.
-¿Quién…?
-Maldita casualidad… no puedo creer que reaccione ante ti –El joven seguía riéndose-. Tú debes de ser Kairi ¿Verdad?
-¿Quién eres? –Preguntó un poco asustada.
-Axel ¿Lo captas? No lo olvides.
En seguida Kairi se percató de que ese chico era peligroso. Dio un paso atrás disimuladamente pero Axel la predijo sus intenciones:
-Tranquila, vengo a hacerte un favor.
Kairi seguía sin fiarse de él y dio otro paso atrás.
-Vengo a llevarte con él.
Cuando la chica oyó esto, se paró y centró toda su atención en el incorpóreo.
-Lo sabes ¿Verdad? –continuó este- Sabes que necesitas a alguien.
-¿Y cómo que lo sabes tú?
-Este es el trato: Yo te llevo con él y tú no haces preguntas ¿Lo captas?
Kairi sabía que todo aquello no llegaría a nada bueno. Que un desconocido le ofreciera algo con tanto secretismo… Pero necesitaba saber quién era aquel que la intranquilizaba, y sobre todo, quería estar con él.
-Lo capto… -guardó un segundo de silencio y continuó diciendo:
-Trato hecho.

Aquellos días fueron increíbles para Alex. Tenía poder, y empezaba a saber cómo usarlo. El mero hecho de ser un incorpóreo ya le hacía más fuerte e inteligente y además descubría cada día más y más poderes. El que más le sorprendió fue el de ser capaz de engañar a los corazones ajenos. Esto no funcionaba en todos, pues había gente con corazones muy fuertes, pero con cualquiera de su clase, por ejemplo, servía.
-Te veo diferente… -Miguel se sentó al lado de Alex en el descanso entre clases, habían pasado ya dos semanas desde que se convirtió en un incorpóreo y ya había comenzado a usar sus poderes para satisfacer los típicos caprichos de los adolescentes- Sacas mejores notas, estas más fuerte y pareces muy feliz.
-Por una vez que no finjo sonrisas… -respondió mientras recogía el pupitre.
Desde aquella noche, Alex había cambiado mucho. Estaba más seguro de sí mismo, estaba un poco más agresivo y cada día, gracias a su poder, más chicas se enamoraban de él. Pero lo mejor de todo era el no sentir dolor, ese corazón que solo le transmitía dolor y amargura por fin había desaparecido, y encima sabía que pronto estaría con la chica que tanto quería.
-Por cierto, por tu culpa no he podido ligarme a Sandra –Miguel estaba un poco enfurruñado.
-¿Qué hice?
-¡Se enamoró de ti! Maldita sea ¿Qué les pasa últimamente contigo?
-¿Quién sabe? –respondió el incorpóreo disimulando una sonrisa.
-Desde que te teñiste el pelo de castaño claro…
-¿Teñir?
-Qué más da… Bueno, me alegro de que aprendas un poco de mi sobre cómo cautivar a las chicas –en ese momento Miguel parecía muy orgulloso de sí mismo-. Sin duda el estar cerca de mía te ha proporcionado algo de experiencia, pero aún te queda mucho para superarme.
-En realidad… creo que ya te supero.
Miguel estalló a risas en ese momento.
-Permíteme dudarlo… Yo llevo saliendo con chicas desde que me alcanza la memoria y que yo sepa tu aún no has tenido ni una sola novia. Pero si tan bueno eres… no creo que te importe que te ponga un pequeño examen ¿Verdad? Qué te parece… -Miguel comenzó a examinar a cada una de las chicas de su clase, cuando vio a la chica perfecta apoyada en la pizarra- …ligar con Marina.
Marina era, sin duda, la chica más guapa que Alex nunca había visto en este mundo. Desde que descubrió que con sus nuevos poderes podía hacer que las chicas enamoraran de él, quiso intentarlo con Marina, pero sabía que su corazón era demasiado poderoso y probablemente sólo hubiera hecho el ridículo. Pero ahora era diferente era más poderoso y estaba entrenado sabía que podía hacerlo y con esta idea en la cabeza retó a Miguel diciendo:
-Cinco minutos y me besara.
Por algún motivo Miguel le veía capaz y casi temía que pudiera hacerlo pero aun así asintió con la cabeza y dijo:
-Adelante campeón.
Haciendo acopio de toda su confianza Alex se levantó y se acercó a la chica. Esta era una hermosa joven de su misma edad. Lo que más llamaba la atención de ella era su sonrisa: amplia, brillante y sincera hacía que cualquiera que la viera se sintiese durante un instante especial, como si esa sonrisa fuese solo para él; sus ojos eran de un color castaño, brillantes y llenos de vida y su melena, suave y cobriza caía delicadamente hasta sus hombros resaltando aún más su hermoso rostro. Y no solo eso, además tenía una buena figura, una gran inteligencia y era de poderosa personalidad. Sin duda era la chica perfecta para la mayoría de los chicos de su clase, pero no la suya, para él en ese momento sólo era un juguete… sin duda había perdido el corazón.
La miró a los ojos. Solo hizo eso. A través de estos, intentó acceder a su corazón para moldear sus sentimientos. Marina respondió a su mirada y sintió algo extraño. Por algún motivo, aquel chico le atraía muchísimo. Desde que era pequeña, se había fijado mucho en él, era un chico callado, simpático y guapo y más de una vez había sentido algo por él, pero tenía miedo de ser rechazada pues a veces este se mostraba muy cerrado, por lo que nunca dijo nada. Pero nuevamente estaba sintiendo algo por él y esta vez más fuerte que nunca.
Sin mediar palabra, Alex acercó lentamente sus labios a los de ella con miedo de que Marina le evitara, pero no lo hizo. Sin darse cuenta, sus labios finalmente se juntaron en un profundo beso. Pero tal y como Alex supuso, el corazón de Marina era demasiado fuerte.
Recobrando el control de su corazón, Marina se dio cuenta de que aquello no estaba ni mucho menos bien y haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad, empujó al incorpóreo.
Alex se quedó por un momento paralizado, pero aquello no le importó. Era la prueba irrefutable de que aún no tenía bastante poder, los corazones tan fuertes como el de Marina aún se resistían.
-Disculpa –diciendo solo esto, Alex se dio la vuelta lentamente, un poco avergonzado.
-Inténtalo de nuevo cuando lo sientas de verdad y no lo hagas por una apuesta –Dijo Marina ruborizada.
La chica, sin mediar palabra dio media vuelta y volvió con sus amigas algo decepcionada.
«Pensaba que tú eras diferente a esos chulitos…» Pensó «Si solo me lo hubieras pedido…»
Alex no solo levantó la expectación en su amigo Miguel, toda la clase miraba anonadada aquella escena.
«Parece que pese a mi poder sigo hablando demasiado alto»
-Acabas de… Acabas de… ¡Acabas de besar a Marina! ¡Mal nacido! –Se quejó su amigo- ¿¡Cómo es posible!? Siempre te ha gustado, y no te atrevas a negármelo –Miguel empezaba a parecer enfadado- Pero parece que ella no sentía lo mismo por ti.
-Qué más da. Dije que lo haría y así lo hizo ¿no? –Alex miró a su amigo, el cual aún seguía enfurruñado-. ¡Te gusta!-en cuanto el incorpóreo dijo esto, Miguel le miró asustado. Le había descubierto- ¡Tú enamorado! Lo que me faltaba por ver.
Mientras su amigo no paraba de reírse, Miguel, haciendo acopio de valor y seriedad le dijo:
-Has cambiado ¿Sabes? –Cuando Alex escuchó esto, se calló para prestarle atención- Se que tu y yo nunca hemos sido grandes amigos, pero te conozco, y has cambiado mucho. No sé qué coño te está pasando pero tú antes no eras así.
-Quizá haya mejorado.
-Te equivocas, el Alex que yo conocía fingía sonrisas, no las provocaba.
Sin decir nada más se fue y se sentó en su pupitre.