-Alex, encantada –respondió sonriente Kairi.
-Al parecer acaba de llegar a Villa Crepúsculo y aún andaba un poco perdido. Le estaba diciendo que se viniera con nosotras a clase.
-¿Clase? –Preguntó Alex- ¿A esta hora? Nos regañarán por llegar tan tarde…
-No es tarde –Olette se rió-. De hecho aún quedan 15 minutos para que empiecen las clases.
-¡¿En serio!? ¿A las 11? ¡Increíble! ¿Y qué tenéis, clase todos los días?
Las dos chicas se miraron extrañadas.
-No… solo 5 días de cada siete.
Alex quedó absolutamente anonadado ante aquella noticia.
-¿Te… parece extraño?
-En mi… pueblo, entrabamos a clase a las 8 de la mañana los mismos días que vosotras.
-¿Ocho? –A Olette no le parecía tan horrible como a Kairi- Bueno, seguro que aprendíais muchas cosas –dijo sonriendo.
-En realidad… no.
Y tras reírse un poco los tres su pusieron en marcha.
Alex tenía un pequeño problema: No estaba apuntado a ninguna clase y no tenía ninguna solicitud de traslado. «Tranquilo, aún tienes tus poderes de incorpóreo» Pensó «Si modifico su corazón quizás haga que sienta la suficiente lastima como para colarme en la clase».
Durante el camino, Olette y Kairi le hablaron a Alex sobre los chicos de su pandilla y lo que solían hacer.
-Vaya… Ojala yo hubiera podido hacer en mi… pueblo –nuevamente la palabra "Mundo" casi se le escapa.
Realmente tenía envidia, durante toda su vida siempre había soñado todo aquello, pero la falta de amigos, las tendencias de alcohol y de madurar antes de tiempo de la gente de su edad y la vida de estudiante de su mundo no se lo permitían. Pero ahora era diferente, finalmente podría vivir aquel sueño. «Felicidad» Pensó, «Si tuviera corazón sin duda eso sería lo que sentiría ahora mismo».
Pero lo que más ocupaba su mente en aquel momento no era eso, era "Ella" ¿Quién sería?
Olette no parecía una mala candidata, era inteligente, mona y sensata.
Por otro lado, la chica que acababa de conocer era increíblemente guapa pero no debía precipitarse, quería primero conocerla y esperar alguna… señal. Era su única esperanza de encontrarla.
Al llegar a clase, Olette llamó a la profesora al pasillo.
Tranquilamente, esta apareció tras la puerta del aula. Era una mujer de unos 30 años, con la piel ligeramente oscurecida. De su cabeza caía una melena corta de color moreno casi cobrizo y le miraba con unos atentos ojos negros.
-Profesora –dijo Olette con mucha confianza-, este es Alex. Acaba de mudarse a Villa Crepúsculo y quería entrar en nuestra escuela.
La profesora le miró detenidamente. Alex se preparó mentalmente para comenzar a usar su poder y debilitarle el corazón. De este modo quizás le dejara entrar por la gorra en clase y sin pedirle ningún papel de identificación.
-¡Claro, solo relléname esta hoja y punto! –Dijo esta antes de que Alex pudiera usar su poder.
-¿En… serio? –Alex estaba muy sorprendido de su reacción. Miró la hoja detenidamente para ver si pedía DNI o similares.
Nada. Lo único que pedía era el nombre, alguna dirección y poco más.
«Dirección» Pensó.
La clase resultó increíblemente divertida. Les explicaron cosas curiosas y útiles como por ejemplo cómo hacer ciertas piruetas en monopatín o cómo curar rasguños.
Y no solo eso, Olette y toda su pandilla era muy simpática y le acogieron enseguida.
Por primera vez en su vida, no quería que la clase terminase nunca. Pero los problemas vinieron nada más terminar la última hora.
Mientras recogían las mochilas, la profesora se acercó a Alex, el cual estaba hablando con Kairi.
-Alex, se te ha olvidado escribirme tu dirección.
-Ah! Bueno respecto a eso… -Alex bajó la cabeza como avergonzado mientras intentaba pensar un plan para escapar de esa.
-Porque… tienes casa ¿Verdad? –dijo la profesora preocupada.
Lentamente, Alex negó con la cabeza. Y justo cuando la profesora estaba cogiendo aire para decir algo, Kairi la interrumpió:
-¿Puede rellenártela mañana?
-Eh… sí, claro que sí, pero si para mañana no tienes donde vivir, tendremos que avisar al alcalde.
Sin decir nada más abandonaron la clase.
-Kairi, yo… -por alguna razón Alex se sentía muy mal. Aquella chica le atraía muchísimo, y acababa de quedar como un indigente ante ella.
-No te preocupes, te ayudaré a buscar un lugar –dijo la chica sonriente.
Cuando vio aquella sonrisa, Alex sintió que los pies se le derretían.
-Gr… ¡Gracias!
Aquella misma tarde, la pandilla entera se reunió en "El lugar de siempre".
-¿Una casa? –preguntó Olette.
-Bueno si, un lugar donde subsistir, ya sabéis.
Hayner, Pence y Olette se pusieron a pensar.
-¿Qué me decís del almacén abandonado de aquí arriba? –preguntó Hayner
-Imposible. –Respondió Pence- Al parecer Wantz lo ha comprado para meter allí mercancía. Además ese lugar no tiene baño ni cocina.
-¿La mansión abandonada? –preguntó de nuevo Hayner.
-Tío, por nada del mundo viviría allí, además te recuerdo que está cerrada.
Tras la segunda negativa de Pence, los tres siguieron pensando.
-Me parece –concluyó Olette desanimada tras un rato- que no hay ningún sitio…
-Bueno en realidad… -dijo tímidamente Kairi- hay un sitio pero… no sé si vas a querer.
Alex, el cual empezaba a sentirse mal por todo aquello, le preguntó:
-¿Tiene tejado?
-Si… -respondió Kairi.
-¿Cuatro paredes?
-Si…
-¿Baño? ¿Cocina? ¿Cama?
-Si…
-Entonces con eso me sobra. ¿Dónde es?
Kairi miró a Olette.
-¡Oh! –Dijo la chica interpretando la mirada de Kairi- No había caído en ese lugar pero… ¿Estás segura?
-¿Qué? –Alex comenzó a preocuparse- ¿Qué ocurre? ¿Tiene cucarachas?
-¿Cucarachas?-preguntó Pence- ¿Qué es eso?
-…Nada… -respondió Alex sorprendido. Bueno, ¿Me decís que pasa con ese lugar?
-Ese lugar es… -concluyó Kairi- Mi casa.
Hubo un momento de silencio.
-¿Qué? –preguntó asombrado Hayner.
-Bueno, en realidad no es mi casa, es de Olette pero es donde me deja vivir, y bueno supongo que sería muy egoísta por mi parte no dejarte vivir allí por eso he pensado que… -nadie dijo nada- Ya sabéis ¡Hay que compartir! –dijo con una sonrisa forzada.
-Esto… la verdad es que… -Alex tuvo que esforzarse por no esbozar una sonrisa ante la idea de vivir con Kairi- Por mí no hay ningún problema. Si a ti realmente no te importa…
-¡Cla-Claro que no!
-Entonces… parece que el tema está zanjado –dijo Olette.
