-No… no… ¡NOOOO! –Con un brusco movimiento, Alex se despertó sudoroso.
-¿Qué…? –Naminé, quien dormía aquella noche a su lado, no pudo evitar despertarse ante el desgarrador grito de su compañero- ¿Estás bien?
-Si… -respondió aún entre jadeos- Solo… solo era una pesadilla.
-Vaya… realmente parecías asustado ¿Qué… ha pasado? ¿Algún bicho enorme? –preguntó sonriente Naminé.
-No. Mucho, muchísimo peor… he soñado que… volvía a mi mundo.
Y no era para menos. Aquella pesadilla era sin ninguna duda el mayor temor de Alex, era algo estúpido pues él mismo vio como su mundo desaparecía para siempre entre las sombras de la oscuridad pero la mínima idea de regresar… era algo que simplemente no podía soportar.
«¿Tanto lo odiaba?» Naminé sabía que Alex odiaba su mundo, sabía que el hecho de que este hubiese desaparecido a él solo le había traído alegrías pero aún así… aún no era capaz de comprender el porqué.
-Ahora que lo pienso… -comenzó a decir con tono juguetón Naminé- Nunca me has hablado de tu mundo.
-No creo que sea el mejor momento… son las 3 de la mañana –El tono serio y maduro de Alex se había transformado en su típica voz infantil y despreocupada.
-Es lo mínimo que puedes hacer, me has despertado y exijo una recompensa.
Al oírlo, el incorpóreo sonrió y comprendiendo que no tenía escapatoria comenzó:
-Mi mundo era… bueno… más bien: No era un mundo con mucha libertad.
No te equivoques, no me refiero a que fuésemos… esclavos ni nada por el estilo. Al menos donde yo vivía la gente era libre de elegir su futuro pero claro está, solo podía escoger futuros previamente seleccionados. Me explicaré:
En mi mundo, si de mayor querías ser alguien solo podías hacer 2 cosas: O tener un don… o estudiar, y créeme, muy poca gente tenía un don.
-¿Y tú de qué tipo eras?
-¿Tú crees que tengo un don?
-Entonces eras de los que estudiaban ¿No?
-Y lo odiaba. Mis calificaciones eran bastante mediocres y por desgracia para mi, cuanta más nota sacaras a mejor futuro podías aspirar.
Pero… me daba igual… durante el tiempo que se suponía que debía estudiar, yo prefería soñar, soñar con esto… ¿Y quién iba a decir que alguien con notas tan mediocres iba a obtener la autentica felicidad? Eso era algo… inadmisible. Al menos en ese mundo…
-¿Por eso… lo odiabas?
-Así es… era un mundo oscuro y egoísta donde tu infancia era decidida por personas a las que ni conocías. En aquel maldito mundo… yo no tenía cabida, era… una pesadilla para alguien que, como yo, aspira a algo más de lo predefinido… alguien que no quería ser uno más entre miles de millones…
-Pero no te preocupes –dijo Naminé acariciándole la cara- ahora estás aquí.
Mientras Alex caminaba plácidamente por la calle del mercado, no pudo evitar recordar aquella noche hacía ya un par de meses en la mansión olvidada. Cada día que pasaba, mayor era su temor a que aquella pesadilla se hiciera realidad.
Pero sus silenciosas divagaciones se vieron bruscamente interrumpidas por el fuerte sonido de unas botas corriendo.
Frente a él, un chaval de unos 15 años con el pelo castaño y despeinado vestido con ropas anchas y una armadura parcial corría directamente hacia su posición.
-¡Eh! ¡Eh! –el joven desconocido parecía muy desesperado por hablar con alguien- ¡Disculpa! ¿Conoces a…? ¡Ah!
Al cruzarse las miradas, el desconocido corredor se llevó una gran sorpresa.
Pero Alex, en cambio, supo mantener perfectamente la compostura.
-Conozco a… -preguntó el incorpóreo.
-A… -el chico parecía dudar si debía decir aquel nombre- A… Kairi.
-¡Claro! Casualmente me dirigía a donde está ella ahora mismo. Si quieres verla acompáñame.
Alex actuaba como siempre en aquel mundo: Alegre, simpático, amable… Sin embargo, cuanto más agradable era, más parecía sospechar su acompañante.
-Por cierto… -preguntó Alex- ¿Cuál es tu nombre?
-Ehm… Sora.
-No pareces de por aquí ¿Has venido desde lejos?
-Si, bueno… más o menos –en aquel instante, Sora recordó lo que acababa de pasarle hacía apenas 10 minutos:
-No… no… ¡No! –Xeon actuaba casi como si hubiera visto un fantasma.
-¿Qué demonios…? –Sora no comprendió aquella reacción.
Xeon se rió ligeramente ignorando lo pregunta del portador de la llave espada. Aquella reacción, aquella mirada… le había destrozado.
-Ve –Xeon alzó la mano y un portal oscuro se abrió ante el portado de la llave espada.
-¿Y lo del pedestal?
-No te preocupes. Yo… yo pagaré ese precio por ti.
-¿Qué… precio?
-¡Tu ve! ¡No me des tiempo para dudar! –Xeon parecía ahora enfadado.
«¿Qué le pasará?» Sora no podía evitar pensar lo raro que era aquel tipo. Primero le ayuda, luego no, ahora sí… Pero no podía perder el tiempo intentando psicoanalizar al guerrero, la oportunidad de su vida acababa de aparecer delante suya y no iba a desaprovecharla. Así, obedeciendo a Xeon, Sora dio un paso firme al frente y se aventuró tras la oscura puerta.
Los dos jóvenes anduvieron durante unos minutos hasta llegar finalmente a la puerta de su destino.
En silencio, Alex sacó de su bolsillo las llaves de su casa y se dispuso a abrir la cerradura, pero cuando las llaves estaban a apenas un centímetro de esta, el incorpóreo se paró en seco.
-Sora –sin dejar de mirar la cerradura, sin darse la vuelta, Alex llamó al portador de la llave espada-¿Alguna vez… lo has perdido todo?
El otro joven se quedó bastante extrañado ante aquella pregunta.
-Todo… todo… no. Siempre te quedará algo, al menos la esperanza.
-La esperanza…-Alex meditó aquella respuesta en silencio aún mirando la cerradura de la puerta- Y si alguna vez estuvieras a punto de perderlo todo, incluso la esperanza ¿Qué harías?
-Supongo… que lucharía por ello.
-Ya veo… -con un ligero empuje la llave entró por la cerradura y ambos chavales se adentraron en la casa.
-¡Oh! ¡Alex por fin he podido cocinar la salsa esa que nos gustó! Además he traído polos de sal marina para después de comer-. La joven y alegre voz de Kairi sonó al final del pasillo, desde la cocina.
Cada paso que daba Alex, sentía como todo el mundo que había construido se desmoronaba, como toda la felicidad que se había labrado se desvanecía, como poco a poco… lo perdía todo.
Y fue aquel incorpóreo sin corazón, aquel monstruo desaprensivo, aquel triste joven quién, justo antes de que una marabunta de recuerdos provocasen el desmayo de Kairi, pudo decirle:
-Lo siento.
Suavemente, la bella joven cayó sin sentido en los brazos de Alex, quien de un ágil salto evitó que cayese al suelo.
-Suéltala –Tras invocar la legendaria arma en su mano, Sora alzó esta hacia el incorpóreo con una siniestra seriedad en el rostro.
-Atraviésame si quieres –al igual que en Sora, la afable amabilidad de Alex había desaparecido por completo-, pero al menos espera que la deje en el sofá.
Con una porcelana delicadeza, el incorpóreo tumbó a la chica por lo que dio todo y dio un paso atrás.
-¡Kairi! ¡Kairi! –en cuanto Alex dejó a Kairi, Sora se había lanzado hasta ella para poder comprobar su estado.
-No te preocupes. Acaba de recobrar todos sus recuerdos y eso la ha agotado, despertará en breve.
Sin mediar palabra, el portador de la llave espada interpuso su arma entre ellos dos y Alex.
-No te equivoques, chaval-la voz del joven era ahora mucho más oscura y atrevida-. Kairi es la última persona a la que dañaría.
-Extrañas palabras teniendo en cuenta todo el tiempo que la has estado engañando.
-Alguien tenía que solucionar el estropicio que armaste, inútil.
Sora tomó una posición más defensiva sin dejar de mirar al incorpóreo. Pero cuando Kairi recobró la consciencia, el portador olvidó por completo al incorpóreo.
-¿Sora…? ¡Sora! –sin previo aviso, la hermosa joven se lanzó a los brazos de aquel chico que había perdido hacía ya tanto tiempo.
Ambos jóvenes se fundieron en un tierno abrazo en el que intentaron recobrar el tiempo perdido.
-¡Alex! –unos segundos más tarde, Kairi quiso abrazar también a aquel compañero que le había traído de vuelta sus recuerdos y a aquel chico. Pero al levantarse, la joven notó como algo la agarraba evitando que se fuera.
-Él… es un incorpóreo –al no entender aquellas palabras, Kairi buscó una respuesta en el rostro de Alex, pero lo único que encontró fue una mezcla entre seriedad… y una absoluta tristeza.
-No –Kairi esbozó una sonrisa forzada como si todo aquello no fuese más que un simple malentendido-, él… él… es Alex, no es… eso que has dicho.
Nuevamente Kairi intentó lanzarse hacia Alex, pero nuevamente Sora se lo impidió.
-Él… es de los malos, Kairi. Vendió su mundo a la oscuridad... Él… no tiene corazón.
Kairi empezó a no entender nada de aquello. Desesperada, buscó una explicación a toda aquella broma de mal gusto en el rostro de Alex, pero él solo la respondió apartando la mirada avergonzado.
-¿Sabes qué, Sora? –El incorpóreo lanzó una triste mirada al joven- Algunos nacemos condenados a estar solos. Yo simplemente… no quise aceptarlo.
Tras esto, Alex alzó la mano y tras él apareció un portal oscuro. Dio un paso atrás y antes de desaparecer les reveló:
-Kairi, Riku te espera… en la mansión olvidada.
Tras aquello, Alex fue hasta la mansión donde, por suerte para él, ni Riku ni DiZ sabían ni que Kairi estaba en aquella ciudad, ni que fue él el que "robó" a Sora ni que este mismo estaba a apenas 5 minutos de allí andando.
Ignorando a estos dos, el incorpóreo subió directamente a la habitación de Naminé, quien estaba en la ventana observando aquella enorme luna llena sumergida en una oscura noche.
-Y ahora… no estoy seguro de que hacer –como un crio de 10 años, Alex le contó todo lo que le acababa de pasar a Naminé intentando conseguir algún tipo de consejo-.
-Ya veo… Y ¿Por qué no intentas hacer como si nada hubiese pasado? ¿Por qué no intentas vivir igual que hasta ahora… pero con Sora?
Alex esbozó una ligera sonrisa.
-No creo que Sora lo permitiese… además no puedo mantener todo esto con mis mentiras, se me ha ido de las manos. Kairi merece estar con Sora, Sora va a querer estar con ella… y los dos deben estar con Riku. Yo no pinto nada ahí.
-En tal caso simplemente medita donde está tu lugar en toda esta historia… y alcánzalo.
Alex pensó durante unos segundos en aquellas palabras y se dio cuenta de cuan ciertas eran. Tras esto, Naminé le dedicó una de sus embriagadoras sonrisas. Sonrisas que hacían que el incorpóreo se derritiera y no pudiera evitar besarla.
Tras unos dulces segundos, Naminé se apartó ligeramente del incorpóreo y sin dejar de abrazarle le dijo:
-Cada vez que me besas… cuando terminas aprietas el puño. Si no quieres, si te sientes más al hacerlo… no deberías hacerlo.
Alex agachó la cabeza avergonzado por la veracidad de aquellas palabras.
-No tienes mucha fuerza de voluntad ¿Eh? –dijo Naminé en tono burlón.
-Tienes razón. Lo siento… no volverá a pasar.
A esto, la hermosa joven respondió con una afirmación llena de orgullo.
-¡RIKU! ¡RIKU! –desde la entrada de la casa, Alex escuchó unas voces muy familiares.
-Bueno… -dijo este- parece que va siendo hora de que me marche…
Sin perder la sonrisa, Naminé volvió a afirmar con su cabeza.
-Me voy a… alcanzar mi lugar en toda esta historia.
Bajo sus pies, un portal oscuro volvió a abrirse. Pero antes de que este le engullera, Alex inclinó su cuerpo en señal de respeto y dijo:
-Muchas gracias.
Tres días más tarde, las cosas aún no se habían estabilizado en Villacrepúsculo.
Kairi aún no era capaz de asimilar el hecho de que Alex la hubiera estado mintiendo en tantas cosas durante tanto tiempo, pero por suerte para ella, la reaparición de sus recuerdos y sus amigos la ayudaban mucho; Sora no era capaz de creer que tras tanto tiempo, por fin los tres estaban juntos y Riku era finalmente capaz de dejar atrás su oscuridad y embriagarse de la luz de sus compañeros.
Era como sí… tan solo Hayner, Pence y Olette echaran de menos a Alex.
Estaban los tres amigos en la antigua casa de Alex y Kairi escuchando las últimas batallitas de Sora cuando por el pasillo apareció una silueta.
-¿Molesto? –Con su clásica armadura, Xeon estaba apoyado en la pared.
-¡Xeon! –mientras que la reacción de Kairi y Riku fue la de huir de aquel individuo, la de Sora pareció ser mucho más alegre- ¿Dónde te has metido?
-¿Este es el famoso Xeon? –preguntó sorprendido Riku- Parece que es a ti a quien debo agradecer el que estemos juntos de nuevo.
-No hay de qué –respondió algo seco-. De todas formas, te recuerdo, Sora, que aún hay algo que debes hacer.
-¿Organización XIII? –preguntó muy serio.
-Así es. Para poder salvar a tus queridos mundos, tendrás que destruir a todos los miembros… y cuando digo todos… me refiero a TODOS, sin excepción.
-Alex…
Kairi agachó la cabeza.
-No hay tiempo que perder. Nos vamos ya –Xeon hizo emanar de la nada un portal oscuro.
-¿Qué hacemos con Kairi? –preguntó Riku
-¡¿Cómo que qué hacéis conmigo?! –respondió esta indignada- Por supuesto iré con vosotros. No pienso correr el riesgo de perderos de nuevo.
-¿No vuelva a raptarte de nuevo algún monstruo incorpóreo? -preguntó el guerrero en un tono burlón.
"Monstruo" aquella palabra le pareció a Kairi demasiado exagerada… Ella no podía admitirlo, no quería admitirlo pero realmente… le echaba de menos. Tal vez fuese un incorpóreo, tal vez nunca le recordó su pasado y tal vez se ganase la vida destruyendo mundos pero había algo de lo que estaba segura: Los momentos. Cada uno de los momentos que estuvo con él… cada una de las sonrisas que le dedicó, cada abrazo y cada beso que le dio… todo aquello había sido real… y no podía olvidarlo.
Aquel chico le había brindado a Kairi la época más feliz de su vida y ella era incapaz de odiarlo pero, al mismo tiempo, Sora había estado dando su propia vida para perseguir y cazar a todos aquellos que amenazaban a los mundos, Sincorazones, incorpóreos… Alex.
No podía decirle la verdad, no podía decirle en parte echaba de menos a aquel incorpóreo…
Así, haciendo acopio de toda su fuerza decidió mentir para poder agradecer a Sora lo que había echa por ella y por todo el mundo:
-¡Sí! –respondió entre risas –Ese estúpido monstruo.
Sin más dilación, el grupo entero atravesó el portal y se dirigieron hacia el enorme castillo flotante que acababa de aparecer ante ellos.
Realmente aquello parecía el cuartel general de la organización, y tal y como había dicho Xeon se estaban preparando para algo.
Apenas atravesaron la rampa de acceso cuando los miembros de la Organización comenzaron a intentar detenerles. Y fueron uno por uno a manos de Sora, Xeon, y Riku fueron cayendo ante ellos, pues aquella fue la orden de Xeon "Sin excepción".
Varias batallas más tarde, Xigbar, Demyx, Saïx, Xaldin y Luxord ya habían sido derrotados y el grupo se encontraba en una enorme sala a pocos pasos de Xemnas… y Alex.
-Vaya, vaya, vaya… parece que al fin nos encontramos frente a alguien de cierto nivel ¿No crees Roxas? –De un portal oscuro, una extraña pareja emergió. Axel y Roxas había aparecido ante ellos y todo parecía apuntar a lo que iba a ser una brutal pelea hasta que sorprendentemente, Xeon dijo:
-No entiendo el porqué luchar contra ellos.
-¡Pero dijiste sin excepciones! –se quejó Sora.
-Eso es –dijo Axel-, señor armadura. Nosotros podemos de sobra con estos payasos ¿Lo captas?
-¡Exacto, no veo por qué no luchar! –Roxas se puso en posición de combate sacando sus dos llaves espadas.
-¡LLAVES ESPADA! –Sora no podía creer lo que veía.
-¿Estáis seguros? –preguntó Xeon ignorando a su compañero- Dime Roxas ¿Estás seguro de que quieres luchar contra la persona que querías ir a buscar dejando atrás la organización?
-¿Cómo lo…? –Preguntó Roxas receloso.
-¿Y tú Axel, piensas luchar por una organización que te importa incluso menos que los mundos que has calcinado en su nombre?
-Parece que el chaval sabe de lo que habla –respondió el octavo miembro con una sonrisa sarcástica en la cara.
-Entonces… -Xeon les alzó la mano- ¿Preferís desaparecer junto a la organización, o preferís prevalecer junto a Sora y los demás?
Recelosos, los incorpóreos dudaron durante un segundo. Realmente podrían luchar por Xemnas y de este modo recuperar sus corazones pero por otro lado…
Roxas tenía frente a él "Su corazón" y a Axel en ningún momento le interesó recuperar algo ya tan olvidado para él.
Así, ambos miembros de la organización tras una breve discusión decidieron cambiar de bando y quizás de este modo poder perseguir… algo que podían llamar "sueños".
Minutos más tarde, cuando por fin se explicaron todas las dudas y se organizaron, pudieron pasar a la siguiente parte del plan. Roxas y Axel volvieron atrás para contener a los innumerables sincorazón que estaban apareciendo por todas partes, Kairi y Riku avanzaron por los unas pasarelas laterales para rodear a Xemnas y en aquella enorme sala blanca quedaron solo Sora y Xeon.
-Démonos prisa –ordenó Xeon-cuanto antes acabemos mejor…
-Es una buena chica ¿Verdad? –dijo Sora refiriéndose a Kairi- Una lástima que ahora te odie ¿No crees?... Alex.
Al oír esto, muy lentamente Xeon se dio la vuelta hacia Sora mientras un denso halo oscuro comenzó a manar de este cubriéndole el cuerpo e impregnando la sala entera.
Mientras la más profunda oscuridad que jamás había visto en su vida parecía estar transportándoles a otro mundo, Sora permaneció sin mostrar ni el más mínimo atisbo de temor. Cuando finalmente la oscuridad se disipó todo había cambiado. Ahora el portador de la llave espada se encontraba en lo que parecía una antigua catedral o santuario ruinoso empapado por la lluvia que se colaba por los incontables agujeros del techo. Y frente a él, vestido con una simple sudadera negra y unos vaqueros un Alex aparentemente inofensivo le lanzaba una mirada tranquila y segura.
Sin mediar palabra, el incorpóreo miró con una profunda tristeza a la noche anubarrada mientras unas gotas de lluvia le recorrían suavemente el rostro.
-Ojala puedas perdonarme… -tras decir esto, lentamente alzó la mano al cielo y apareció en esta una oscura espada mientras con la otra mano, invocaba a la vez otra arma físicamente igual pero esta vez de un color blanco puro.
-Pensé que los incorpóreos no podíais usar el poder de la oscuridad –dijo Sora preparándose para la inminente batalla.
-Yo no soy un incorpóreo cualquiera. Aunque fuera de mí, tengo un corazón… un poderoso y oscuro corazón.
Ambos jóvenes se miraron durante unos segundos antes de que un trueno marcase el inicio de la pelea.
En primer lugar, fue Sora quien enérgicamente se lanzó contra su oponente con el arma enarbolada pero Alex no iba a caer de un golpe. Ágilmente, el incorpóreo se echó a un lado para esquivar el ataque, golpeó violentamente con su arma derecha la llave espada y aprovechando el breve aturdimiento de Sora le dio una fuerte patada, clavó el arma izquierda en el suelo y le lanzó una fuerte descarga eléctrica con la mano que tenía libre.
Ignorando por completo el dolor que aquellos rayos pudieron hacerle, el portador se lanzó nuevamente contra su oponente quien supo defenderse en lo que fue un intercambio de golpes y rechines entre sus armas. Aprovechando una apertura en los feroces ataques del incorpóreo, Sora saltó hacia la pared esquivando los golpes de su oponente, quién no le dejaría escapar tan fácilmente. Continuando la fuerte reyerta, el intercambio de espadazos prosiguió en la pared del piso superior donde ambos contrincantes comenzaron a luchar más duramente.
Esquivando un ataque letal de Alex, Sora se empujó desde la pared haciendo que fuese una enorme columna tras él quien recibiese el ataque.
De nuevo en el suelo, ambos adversarios volvieron a mantenerse la mirada ignorando por completo la columna que se derrumbaba tras ellos.
-¡Ríndete! -gritó Sora- ¡Ya he terminado con casi todos los miembros!
-¡¿Crees que lucho por la organización?! –respondió Alex enfadado- ¿Realmente eres tan estúpido? ¡Lucho por venganza! ¡Lucho para vengar el que me lo hayas arrebatado TODO!
Nuevamente un halo de oscuridad envolvió todo el recinto llevando a ambos contrincantes a la sala inicial.
-¿Y qué más da? –preguntó Sora- Simplemente no puedes ser tan egoísta como para jugar con tu mundo así…
-¡¿Y TU QUE COÑO SABES?! –aquello hizo que Alex estallara- ¡¿TIENES ACASO LA MÁS MÍNIMA IDEA DE LO QUE ES NO TENER NADA Y DE REPENTE TENERLO TODO?! ¿¡SABES LO QUE ES VIVIR CADA DÍA DESEANDO MORIR?!
Dicho esto y con un desesperado grito, una vez más el incorpóreo se lanzó violentamente contra Sora, quien no pudo esquivar aquel ataque.
En primer lugar con un fuerte golpe lateral, Alex desarmó y aturdió a su oponente; sin darle tiempo a reaccionar, el incorpóreo generó una poderosísima explosión justo en la cara de Sora enviándole muy dañado contra la pared contraria. Y finalmente, para terminar con aquella batalla, para poder obtener su tan ansiada y vacía venganza, Alex utilizó su poder como la primera vez que lo hizo: Saltó. El incorpóreo se alzó varios metros del suelo, enarboló su arma y se lanzó decidido contra su indefenso oponente.
Pero por un momento, la ira le hizo descuidar un pequeño detalle:
Aprovechando la oportunidad, Sora invocó su arma apuntándola contra el incorpóreo y mientras este caía inevitablemente sobre él, de la punta de la Llave espada emanó un tenue rayo azul que atravesó a Alex por el pecho.
Y allí fue cuando una vez más, la luz se opuso a la oscuridad.
Tras un grito de dolor, sostenido en el aire, el joven incorpóreo sintió como toda su energía, todo su poder reventaba a su alrededor en forma de miles de explosiones hasta que quedó prácticamente inconsciente y comenzó a caer rápidamente al suelo.
Pero la pelea no iba a terminar así. Cogiendo su arma al revés, Sora se lanzó contra el peso muerto del cuerpo de Alex y ejecutando un Zantetsuken le atestó el golpe de gracia.
Completamente incapacitado para pelear, el joven incorpóreo fue lanzado contra la pared contraria.
-No…-dijo entre jadeos- No… puede ser ¿Cómo he podido… perder contra ti? ¿Cómo he podido…? Tú… me lo has quitado TODO –el destruido Alejandro comenzó a hablar con una voz llorosa- Todo cuanto pude obtener… todo cuanto quise...
Durante unos segundos nadie dijo nada.
-Vaya mierda de final para mí –dijo riendo como podía- Aunque… bueno supongo que te lo mereces… tú… me has ganado en todo:
Me has vencido en esta pelea, conseguiste escapar de aquel mundo donde te encerré… y lo peor de todo, conseguiste que Kairi me considerase un monstruo… Lo he perdido todo.
-Tú no te merecías nada de eso, vendiste tu propio mundo para…
-¡¿Y tu sí! –respondió enfadado Alex- ¡¿Crees realmente que no merecía ser feliz?! ¿¡Qué no merecía estar con Kairi?! ¡Dime Alex, ¿Quién de los dos ha estado con Kairi cuando más lo necesitaba? ¿Quién de los dos se ha enfrentado al matón de Seifer por ella? ¿Quién durmió a su lado cuando llovía y se mojaba para que no pasara frío? ¿Quién ha estado obedeciendo a la Organización por ella?!
-¿¡Por ella!? –reaccionó Sora- Obedecías a la organización por gusto, no la metas en esto.
-¡XEMNAS QUERÍA MATARME! –respondió enfadado-¿Crees acaso que seguía sus estúpidos ideales o lo que sea?
Aquella respuesta sorprendió a Sora, pero a Alex eso ya no le importaba. Poco a poco, su cuerpo comenzó a desvanecerse preparándose para desaparecer en la eternidad.
-¿Sabes qué Sora? –dijo el incorpóreo tranquilamente- Tu y yo no somos tan diferentes… ojala… ojala pudiéramos haber sido amigos, estoy seguro que nos hubiésemos llevado muy bien. Sí, somos muy parecidos… excepto en una cosa. Y eso es a lo que nos ha llevado a esto. ¿Y sabes cuál es la gran diferencia?
Sora le miró esperando una respuesta.
-Que tú la diste a ella por los mundos… y yo di mi mundo por ella.
Nuevamente el portador de la llave espada no supo que responder.
-Escúchame bien Sora –el tiempo de Alex se acababa- quiero… suplicarte un favor.
-¿Y si me niego? –dijo Sora.
-¡Pues méate si quieres en donde estoy desapareciendo pero…! Te lo suplico… hazme este favor.
Normalmente Sora aceptaría a escuchar el último deseo de uno de sus rivales, pero sin duda aquel era el rival al que más había podido odiar. Aún así el portador de la llave espada no pudo evitar mirar a su oponente. No había ningún orgullo en él, allí estaba, suplicando, aunque su cuerpo no podía moverse, Sora pudo ver como su espíritu se arrodillaba ante él pidiendo desesperado un último favor.
-…Dime –respondió al fin.
-No te pongas así, tampoco es tan difícil. Solo quiero que continúes haciendo aquello por lo que he dado mi mundo, he dado mi alma e incluso he dado mi corazón. Solo quiero que hagas aquello por lo que me e tragado mi orgullo y por lo que lo he perdido todo…
Y antes de desaparecer definitivamente, antes de caer en la más profunda oscuridad, antes de hundirse en la nada y el olvido, Alejandro Ramos Zambrana, aquel no muy buen estudiante de instituto, aquel triste joven solitario pudo decir:
-Protégela.
